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Este folleto
fue escrito y publicado por el Instituto Nacional de Desórdenes
Neurológicos y Accidentes Vasculares (NINDS-National Institute of
Neurological Disorders and Stroke), principal entidad de los Estados
Unidos que apoya la investigación sobre los desórdenes del cerebro y el
sistema nervioso, incluyendo esclerosis múltiple. NINDS, uno de los
Institutos Nacionales de Salud (NIH) del Gobierno de los Estados Unidos,
en Bethesda, Maryland, forma parte del Servicio de Salud Pública en el
Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos
Aunque la esclerosis múltiple (EM) fue diagnosticada
inicialmente en 1849, la descripción más antigua conocida de una persona
con posibles síntomas de esclerosis múltiple data del siglo XIV en
Holanda. La esclerosis múltiple, enfermedad imprevisible del sistema
nervioso central, puede variar entre relativamente benigna, y algo
incapacitante hasta devastadora, a medida que se perturba la comunicación
entre el cerebro y otras partes del cuerpo.
La gran mayoría de los pacientes se ven ligeramente
afectados, pero, en los casos peores de esclerosis múltiple, una persona
puede desarrollar incapacidad para escribir, hablar o caminar. Un médico
puede diagnosticar la esclerosis múltiple en algunos pacientes poco
después de aparecer la enfermedad. En otros casos, no obstante, los
médicos no pueden fácilmente identificar la causa de los síntomas, lo que
conduce a años de incertidumbre y diagnósticos múltiples, caracterizados
por la aparición y desaparición de síntomas inexplicables.
Una vez que se ha confirmado el diagnóstico, los pacientes
deben de obtener y evaluar la información disponible sobre la esclerosis
múltiple, así como la información errónea asociada con esta compleja
enfermedad. Este folleto tiene como propósito proveer la información más
reciente sobre el diagnóstico, el curso de la enfermedad y sobre posibles
tratamientos de la esclerosis múltiple.
También le ofrece información sobre los aspectos más
sobresalientes de la investigación actual. Aunque un folleto no puede
sustituir al asesoramiento y a los conocimientos especializados de un
médico, puede proporcionar a los pacientes y a su familia información
valiosa para comprender mejor la esclerosis múltiple, a fin de que puedan
participar activamente en su propio cuidado y tratamiento.
¿Qué es la esclerosis múltiple?
Durante un ataque de esclerosis múltiple, se produce
inflamación en áreas de la materia blanca* del sistema nervioso
central en partes distribuidas al azar llamadas placas. A este
proceso le sigue la destrucción de la mielina, cubierta grasa que
aísla las fibras de las células nerviosas en el cerebro y en la médula
espinal. La mielina facilita una transmisión sin dificultad y a alta
velocidad de los mensajes electroquímicos entre el cerebro, la médula
espinal y el resto del cuerpo. Cuando hay daño a la mielina, la
transmisión neurológica de los mensajes ocurre más lentamente o queda
bloqueada totalmente, lo que conduce a una reducción o pérdida de función.
El nombre "esclerosis múltiple" significa tanto el número
(múltiple) como la condición (esclerosis, del término griego que describe
el cicatrizado o endurecimiento) de las áreas en las que se ha
eliminado la mielina en el sistema nervioso central.
* Los términos en cursiva se definen en el glosario.
¿Cuántas personas padecen de esclerosis múltiple?
Nadie sabe exactamente cuántas personas padecen de
esclerosis múltiple. Se cree que, en la actualidad, hay aproximadamente de
250,000 a 350,000 personas en los Estados Unidos con esclerosis múltiple
diagnosticada por un médico. Este estimado indica que cada semana se
diagnostican aproximadamente 200 casos nuevos de esclerosis múltiple en el
país.
Esta micrografía por electrones de una fibra nerviosa
(pN) ilustra la forma en que ésta es "envuelta" por la cubierta de la
mielina (ePN), que es destruida gradualmente en la esclerosis
múltiple. (Credito: Dr. Stephen G. Waxman, Yale University, New Haven,
Connecticut)
¿Quién contrae la esclerosis múltiple?
La mayoría de las personas empiezan a sentir los primeros
síntomas de esclerosis múltiple entre las edades de 20 y 40 años, pero el
diagnóstico frecuentemente tarda en hacerse. Esto se debe tanto a la
naturaleza transitoria de la enfermedad como a la ausencia de una prueba
diagnóstica específica. Antes de que pueda confirmarse el diagnóstico, han
de desarrollarse una variedad de síntomas y cambios específicos en el
cerebro.
Aunque los científicos han documentado casos de esclerosis
múltiple en niños de corta edad y en adultos ancianos, los síntomas rara
vez comienzan antes de los 15 años o después de los 60 años. Las personas
de raza blanca tienen más del doble de probabilidad de contraer la
esclerosis múltiple que las de otras razas. En general, las mujeres se ven
afectadas por esclerosis múltiple por una tasa casi doble de la de los
hombres. Sin embargo, entre los pacientes que presentan los síntomas de la
esclerosis múltiple por primera vez a una edad posterior, la relación
entre hombres y mujeres es más balanceada.
La esclerosis múltiple es más prevaleciente en los climas
templados-tales como los que se encuentran en la región norte de Estados
Unidos, Canadá y Europa-que en las regiones tropicales. Además, la edad de
15 años parece ser significativa en términos del riesgo de contraer la
enfermedad.
Algunos estudios indican que una persona que se traslada de
una zona de alto riesgo (templada) a una zona de bajo riesgo (tropical)
antes de la edad de 15 años tiende a adoptar el riesgo (en este caso,
bajo) de la nueva zona y viceversa. Otros estudios indican que las
personas que se trasladan del lugar después de la edad de 15 años
mantienen el riesgo de la zona en la que crecieron.
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Por razones que todavía no son claras, la esclerosis
múltiple es cinco veces más prevaleciente en los climas templados,
tales como en la región norte de los Estados Unidos, Canadá y Europa.
Este mapa presenta la distribución mundial de la esclerosis múltiple.
(Credito: Adaptada de un dibujo en Neurology in Clinical Practice: The
Neurological Disorders, Butterworth-Heinemann, 1991)
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Estos resultados indican que un factor ambiental tiene un
papel de peso en la causa de la esclerosis múltiple. Es posible que, en la
edad de la pubertad o inmediatamente después de ella, los pacientes
contraigan una infección con un periodo largo de latencia. O, a la
inversa, las personas en algunas zonas pueden entrar en contacto con un
agente protector desconocido durante la época anterior a la pubertad.
Otros estudios indican que el elemento geográfico o climático desconocido
puede ser en realidad simplemente una cuestión de predilección genética y
reflejar factores de susceptibilidad racial y étnica.
Periódicamente, los científicos reciben informes de
"conglomerados" de la esclerosis múltiple. La más famosa de estas
"epidemias" de esclerosis múltiple ocurrió en las Islas Faeroe, al norte
de Escocia, en los años que siguieron a la llegada de las tropas
británicas durante la Segunda Guerra Mundial.
A pesar de un intenso estudio de éste y otros
conglomerados, aún no se ha identificado un factor ambiental directo ni se
ha encontrado pruebas definitivas de un vínculo entre la tensión del
diario vivir y los ataques de esclerosis múltiple, aunque existen pruebas
de que el riesgo de empeorar es mayor después de la persona sufrir
enfermedades virales agudas.
¿Cuál es el costo de la esclerosis múltiple en los Estados
Unidos?
La esclerosis múltiple es una enfermedad crónica que dura
toda la vida, diagnosticada principalmente en adultos jóvenes que tienen
una expectativa de vida prácticamente normal. Como consecuencia, los
costos económicos, sociales y médicos asociados con la enfermedad son
significativos. Se estima que los costos anuales de la esclerosis múltiple
en los Estados Unidos superan los $2.5 billones.
¿Qué ocasiona la esclerosis múltiple?
Los científicos han aprendido mucho acerca de la esclerosis
múltiple en años recientes; aún así, su causa sigue siendo difícil de
dilucidar. Muchos investigadores creen que la esclerosis múltiple es una
enfermedad del sistema autoinmunológico-en la que el cuerpo,
mediante su sistema inmunológico, lanza un ataque defensivo contra sus
propios tejidos. En el caso de la esclerosis múltiple, la mielina
aisladora de los nervios es sometida al ataque por el sistema
inmunológico. Dichos ataques pueden estar vinculados a un elemento
ambiental desconocido, quizás un virus.
El sistema inmunológico
Para comprender lo que ocurre cuando una persona tiene
esclerosis múltiple, primero es necesario conocer algo acerca de cómo
funciona el sistema inmunológico saludable. El sistema inmunológico-una
red compleja de células y órganos especializados-defiende al cuerpo contra
los ataques invasores "exteriores," tales como las bacterias, los virus,
los hongos y los parásitos. Lo hace buscando y destruyendo a los invasores
a medida que se introducen en el cuerpo. Las sustancias capaces de
desencadenar una respuesta inmunológica se llaman antígenos.
El sistema inmunológico presenta una enorme diversidad y
una especificidad extraordinaria a la vez. Puede reconocer millones de
moléculas exteriores distintivas y producir sus propias moléculas y
células que correspondan y contrarresten cada una de ellas. A fin de dejar
espacio para suficientes células que correspondan a los millones de
posibles invasores exteriores, el sistema inmunológico almacena sólo unas
cuantas células para cada antígeno específico. Cuando aparece un antígeno,
esas cuantas células específicamente pareadas son estimuladas para que se
multipliquen hasta convertirse en un ejército en gran escala.
Posteriormente, para evitar que este ejército se propague
descontroladamente, entran en juego mecanismos poderosos para suprimir la
respuesta inmunológica.
Las células T, llamadas así porque son elaboradas en
la glándula timo, parecen desempeñar un papel especialmente importante en
la esclerosis múltiple. Recorren continuamente todo el cuerpo,
patrullándolo para detectar a invasores externos. A fin de reconocer a
cada antígeno específico y responder a cada uno de ellos, la superficie de
cada célula T lleva moléculas receptoras especiales para
determinados antígenos.
Las células T contribuyen a las defensas del cuerpo de dos
formas principales. Las células T reguladoras ayudan a orquestar el
complejo sistema inmunológico. Por ejemplo, ayudan a otras células a
fabricar anticuerpos, proteínas programadas para que correspondan a
un antígeno específico de forma muy similar a como una llave corresponde a
una cerradura. Los anticuerpos interactúan típicamente con los antígenos
circulantes, tales como las bacterias, pero son incapaces de penetrar en
células vivas. Entre las principales células T reguladoras figuran las
células conocidas como coadyuvantes (o inductoras). Las células T
coadyuvantes o inductoras son esenciales para activar las defensas del
cuerpo contra sustancias externas. Otra subserie de células T reguladoras
actúa para desconectar o suprimir varias células del sistema inmunológico
cuando han cumplido su objetivo.
Las células T destructoras, por otra parte, atacan
directamente a células del cuerpo enfermas o dañadas ligándose a ellas y
bombardeándolas con productos químicos letales llamados citocinas.
Puesto que las células T pueden atacar a las células directamente, ellas
deben de poder discriminar entre células "propias" (las del cuerpo) y
células "no propias" (invasores exteriores). Para permitir al sistema
inmunológico distinguir a las células propias, cada célula del cuerpo
lleva moléculas identificadoras en su superficie. Las células T
susceptibles de reaccionar contra las células propias son eliminadas
comúnmente antes de salir de la glándula timo; las células T restantes
reconocen los marcadores moleculares y coexisten pacíficamente con los
tejidos del cuerpo en un estado de autotolerancia.
En las enfermedades autoinmunológicas, tales como la
esclerosis múltiple, la tregua o la paz existente entre el sistema
inmunológico y el cuerpo queda perturbada cuando el sistema inmunológico
parece identificar erróneamente los tejidos propios del cuerpo como
tejidos no propios y declara guerra contra la parte del cuerpo (mielina)
que ha dejado de reconocer.
Mediante actividades intensivas de investigación, los
científicos están descubriendo los secretos complejos de un sistema
inmunológico que no funciona bien en los pacientes con esclerosis
múltiple.
Los componentes de la mielina, tales como la proteína
básica de mielina, han sido el foco de una cantidad enorme de
investigación ya que, cuando se inyectan en animales de laboratorio,
pueden precipitar encefalomielitis alérgica experimental (EAE), una
enfermedad crónica del cerebro y de la médula espinal que se caracteriza
por recaídas y se asemeja a la esclerosis múltiple. La mielina inyectada,
probablemente estimula al sistema inmunológico a producir células T
antimielina, las cuales atacan a la propia mielina del animal.
Los investigadores también están buscando anormalidades o
mal funcionamiento en la barrera sanguínea/cerebral, una membrana
protectora que controla el paso de sustancias de la sangre al sistema
nervioso central. Es posible que, en la esclerosis múltiple, componentes
del sistema inmunológico atraviesen la barrera sanguínea/ cerebral y
ocasionen daño al sistema nervioso.
Los científicos han estudiado un número de agentes
infecciosos (incluyendo a unos virus) que se sospecha han estado causando
la esclerosis múltiple, pero aún no han podido implicar a ningún agente en
particular. Generalmente, las infecciones virales van acompañadas de
inflamación y de la producción de interferón gamma, un producto
químico del cuerpo que ocurre naturalmente y que se ha demostrado empeora
el curso clínico de la esclerosis múltiple. Es posible que la respuesta
inmunológica a las infecciones virales pueda de por sí precipitar un
ataque de esclerosis múltiple. Existe poca duda de que algo en el ambiente
desempeña un papel en desencadenar la esclerosis múltiple.
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En la población en general, la probabilidad de
contraer esclerosis múltiple es menos de una décima de uno por ciento.
Sin embargo, si una persona en una familia tiene esclerosis múltiple,
los familiares de primer grado-padres, hijos y hermanos- tienen una
probabilidad más elevada de lo normal de contraer también la
enfermedad. Una parte, si no la totalidad, de este efecto puede
deberse a haber estado todos expuestos a algo en el medio ambiente. (Credito:
National Multiple Sclerosis Society)
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Genética
Además, según se va obteniendo más evidencia científica,
ésta sugiere que los factores genéticos pueden desempeñar un papel en
determinar la susceptibilidad de una persona a desarrollar esclerosis
múltiple. Algunas poblaciones, tales como los gitanos, los esquimales y
los bantus, nunca contraen la esclerosis múltiple. Los indios nativos de
Norteamérica y Sudamérica, los japoneses y otros pueblos asiáticos tienen
tasas de incidencia de esclerosis múltiple muy bajas. No está claro si
ésto se debe principalmente a factores genéticos o a factores ambientales.
En la población en general, la probabilidad de adquirir
esclerosis múltiple es inferior a una décima de uno por ciento. Sin
embargo, si una persona en una familia tiene esclerosis múltiple, los
familiares de primer grado- padres, hijos y hermanos-de esa persona,
tienen una probabilidad de 1 a 3 por ciento de contraer la enfermedad.
En el caso de los gemelos idénticos, la probabilidad de que
el segundo gemelo pueda contraer esclerosis múltiple si el primero la
contrae, es de 30 por ciento aproximadamente. Los gemelos fraternos (que
no heredan fondos de genes idénticos) tienen una probabilidad mayor que la
de los hermanos que no son gemelos, o un 4 por ciento, aproximadamente.
El hecho de que los gemelos idénticos contraigan la
esclerosis múltiple a una tasa significativamente más baja del 100 por
ciento indica que la enfermedad no es totalmente controlada por factores
genéticos. Parte de este efecto (pero definitivamente no todo) puede
deberse a que ambos estuvieron expuestos a algo en el medio ambiente, o al
hecho de que algunas personas con lesiones de esclerosis múltiple
permanecen esencialmente asintomáticas durante toda la vida.
Indicaciones adicionales de que más de un gen entra en
juego en la susceptibilidad a la esclerosis múltiple provienen de los
estudios de familias en las que más de un miembro padece de esclerosis
múltiple. Varios equipos de investigación han encontrado que las personas
con esclerosis múltiple heredan ciertas regiones en genes individuales más
frecuentemente que las personas sin esclerosis múltiple. De interés
particular es la región del antígeno de leucocitos humanos (ALH - o HLA en
inglés) o del complejo de histocompatibilidad principal en el cromosoma 6.
Los antígenos de leucocitos humanos son proteínas genéticamente
determinadas que influyen en el sistema inmunológico.
Los patrones de antígenos de leucocitos humanos de los
pacientes que padecen de esclerosis múltiple tienden a ser diferentes de
los de las personas libres de la enfermedad. Las investigaciones
realizadas en Europa del Norte y en los Estados Unidos han detectado tres
antígenos de leucocitos humanos que son más prevalecientes en las personas
con esclerosis múltiple que en la población general.
Los estudios de los pacientes norteamericanos con
esclerosis múltiple han demostrado que las personas con esclerosis
múltiple también tienden a presentar estos antígenos de leucocitos humanos
en combinación-es decir, tienen más de uno de los tres antígenos de
leucocitos humanos-con más frecuencia que el resto de la población.
Además, hay pruebas de que diferentes combinaciones de antígenos de
leucocitos humanos pueden corresponder a variantes tanto en la gravedad
como en el progreso de la enfermedad.
Los estudios de familias con casos múltiples de esclerosis
múltiple y la investigación en la que se comparan las regiones genéticas
de seres humanos con las de ratones con encefalomielitis alérgica
experimental (EAE), indican que otra área relacionada con la
susceptibilidad a la esclerosis múltiple puede estar situada en el
cromosoma 5. También se han identificado otras regiones en los cromosomas
2, 3, 7, 11, 17, 19 y X como posibles lugares que contienen genes
involucrados en el desarrollo de la esclerosis múltiple.
Estos estudios fortalecen la teoría de que la esclerosis
múltiple es el resultado de un número de factores combinados en vez de ser
el resultado de un solo gen u otro agente. Es probable que el desarrollo
de la esclerosis múltiple esté influenciado por las interacciones de
cierto número de genes, cada uno de los cuales (individualmente) surte
sólo un efecto moderado.
Se necesitan estudios adicionales para identificar
específicamente qué genes entran en juego, determinar su función y
aprender cómo las interacciones de cada gen con otros genes y con el
ambiente hacen a una persona susceptible a la esclerosis múltiple.
Además de conducir a mejores formas de diagnosticar la
esclerosis múltiple, dichos estudios deberán ofrecer algunas indicaciones
sobre las causas subyacentes de la esclerosis múltiple y, con el tiempo,
encontrar mejores tratamientos o una forma de prevenir la enfermedad.
¿Cuál es el curso de la esclerosis múltiple?
Cada caso de esclerosis múltiple muestra uno de varios
patrones de manifestación y curso posterior de la enfermedad. Más
comúnmente, la esclerosis múltiple se manifiesta primero como una serie de
ataques seguidos de remisiones totales o parciales a medida que se reducen
misteriosamente los síntomas, sólo para volver posteriormente, después de
un periodo de estabilidad. Esta condición se denomina esclerosis múltiple
de recaída-remisión (RR). La esclerosis múltiple primaria-progresiva (PP)
se caracteriza por una disminución clínica paulatina sin remisiones
claras, aunque puede haber una nivelación temporera o un pequeño alivio de
los síntomas.
La esclerosis múltiple secundaria-progresiva (SP) comienza
con un curso de esclerosis múltiple de recaída-remisión, seguido de un
curso posterior de esclerosis múltiple primaria-progresiva. En raras
ocasiones, los pacientes pueden tener un curso de esclerosis múltiple
progresiva-recaída (PR), en el que la enfermedad sigue una trayectoria
progresiva marcada por ataques agudos. La esclerosis múltiple
primaria-progresiva (PP), la secundaria-progresiva (SP), y la
progresivarecaída (PR), se agrupan a veces y se denominan esclerosis
múltiple progresiva crónica.
Además, un 20 por ciento de la población con esclerosis
múltiple tiene una forma benigna de la enfermedad en la que los síntomas
presentan poca o ninguna progresión después del ataque inicial; estos
pacientes siguen funcionando totalmente bien. Unos cuantos pacientes
sufren de esclerosis múltiple maligna, definida como un deterioro rápido y
continuo que resulta en una incapacidad notable o incluso en la muerte
poco después del inicio de la enfermedad. Sin embargo, la esclerosis
múltiple es mortal en muy raras ocasiones y la mayoría de las personas con
esclerosis múltiple tienen una expectativa de vida bastante normal.
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El curso o evolución de la esclerosis múltiple difiere
de un paciente a otro. Este cuadro ilustra las cuatro formas
principales de evolución de la enfermedad: recaída-remisión,
primaria-progresiva, secundaria-progresiva y progresiva-recaída. Cada
una de estas categorías de la sclerosis múltiple también tiene una
variante secundaria, que se ilustra a la derecha del cuadro. (Credito:
Adaptada de dibujos en "Defining the Clinical Course of Multiple
Sclerosis," Neurology, vol. 46, abril 1996)
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Los estudios realizados a través de todo el mundo están llevando a los
investigadores a redefinir el curso natural de la enfermedad de esclerosis
múltiple. Estos estudios utilizan una técnica llamada imágenes de
resonancia magnética (IRM - o MRI en inglés) para visualizar la
evolución de las lesiones de esclerosis múltiple en la materia blanca del
cerebro. Los lugares luminosos en una imagen de MRI T2 indican la
presencia de lesiones, pero no proporcionan información sobre cuándo se
produjeron.
Debido a que los investigadores especulan que el cruce de
la barrera sanguínea/cerebral es el primer paso en la aparición de las
lesiones de esclerosis múltiple, es importante distinguir las lesiones
nuevas de las viejas. Para ello, los médicos dan a los pacientes
inyecciones de gadolinio, un agente de contraste químico que
normalmente no cruza la barrera sanguínea/ cerebral, antes de realizar un
estudio. En este tipo de estudio o exploración, llamado T1, la aparición
de áreas luminosas indica los periodos de actividad reciente de la
enfermedad (cuando el gadolinio es capaz de cruzar la barrera). La
capacidad de estimar la edad de las lesiones con la técnica de imágenes de
resonancia magnética ha permitido a los investigadores demostrar que, en
algunos pacientes, las lesiones ocurren con frecuencia durante el curso de
la enfermedad, aún cuando no se manifiesten síntomas.
¿Pueden los eventos de la vida afectar al curso de la
esclerosis múltiple?
Si bien no hay pruebas concluyentes de que la tensión
diaria o un trauma en particular tengan relación con el curso de la
enfermedad de esclerosis múltiple, hay datos sobre la influencia del
embarazo. Puesto que la esclerosis múltiple ataca por lo general durante
los años reproductivos, una preocupación común entre las mujeres con la
enfermedad es la de tener o no un hijo. Los estudios sobre la materia han
demostrado que la esclerosis múltiple no tiene efectos adversos en el
curso del embarazo, el parto o el alumbramiento. En realidad, los síntomas
a menudo se estabilizan o se reducen durante el embarazo.
Se cree que esta mejora temporera durante el embarazo
guarda relación con los cambios en el sistema inmunológico de una mujer
que permiten al cuerpo albergar un bebé: debido a que cada feto tiene
material genético tanto del padre como de la madre, el cuerpo de la madre
debería identificar al feto en crecimiento como tejido externo y tratar de
rechazarlo de forma muy similar a la que el cuerpo rechaza un órgano
trasplantado. Para evitar que ésto ocurra, se produce un proceso natural
para suprimir el sistema inmunológico de la madre en el útero durante el
embarazo.
Sin embargo, las mujeres con esclerosis múltiple que están
considerando quedar embarazadas necesitan tener presente que ciertos
medicamentos utilizados para tratar la enfermedad deberían evitarse
durante el embarazo y la lactancia. Estos medicamentos pueden ocasionar
defectos congénitos y pueden transmitirse al feto a través de la sangre y
a un lactante, a través de la leche materna. Entre ellos figuran la
prednisona, corticotropina, azatioprina, ciclofosfamida, diazepam,
fenitoina, carbamazepina y baclofén.
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Puesto que la esclerosis múltiple ataca por lo general
durante los años reproductivos, muchas mujeres con la enfermedad
tienen inquietudes acerca del embarazo. Aunque los estudios no han
demostrado efectos adversos sobre el embarazo, el parto y el
alumbramiento, y, en realidad, los síntomas desaparecen temporeramente
a menudo durante el embarazo, las mujeres con esclerosis múltiple que
planifican tener hijos deberían discutir las ventajas y desventajas
con su cónyuge y con su médico. (Credito: National Multiple Sclerosis
Society) |
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Lamentablemente, entre 20 y 40 por ciento de las mujeres
con esclerosis múltiple tienen una recaída a los tres meses después del
parto. Sin embargo, no hay pruebas de que el embarazo y el alumbramiento
afecten al curso general de la enfermedad de una u otra forma. Además, si
bien la esclerosis múltiple no es de por sí una razón para evitar el
embarazo y no presenta riesgos significativos para el feto, las
limitaciones físicas relacionadas con la enfermedad pueden hacer que el
cuidado del niño sea más difícil. Por tanto, es importante que las
pacientes de esclerosis múltiple que están considerando tener hijos
discutan estas cuestiones con su cónyuge y con su médico.
¿Cuáles son los síntomas de la esclerosis múltiple?
Los síntomas de la esclerosis múltiple pueden ser leves o
severos, de larga o de corta duración, y pueden aparecer en distintas
combinaciones, según el área del sistema nervioso afectada. Una remisión
completa o parcial de los síntomas, especialmente en las etapas iniciales
de la enfermedad, ocurre en un 70 por ciento, aproximadamente, de los
pacientes con esclerosis múltiple.
El síntoma inicial de la esclerosis múltiple es, a menudo,
visión borrosa o doble, distorsión del color rojo-verde o incluso ceguera
en un ojo. Inexplicablemente, los problemas visuales tienden a desaparecer
en las etapas posteriores de la esclerosis múltiple. Los problemas
inflamatorios del nervio óptico pueden diagnosticarse como neuritis
retrobulbar o neuritis óptica. Cincuenta y cinco por ciento de los
pacientes con esclerosis múltiple tendrán un ataque de neuritis óptica en
algún momento de su vida y éste será el primer síntoma de la esclerosis
múltiple en un 15 por ciento aproximadamente, de los casos. Esto ha
llevado al reconocimiento general de la neuritis óptica como un síntoma
inicial de la esclerosis múltiple, especialmente si las pruebas
diagnósticas también revelan anormalidades en el líquido de la médula
espinal del paciente.
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A menudo, los primeros síntomas de la esclerosis
múltiple son problemas de la visión, que tienden inexplicablemente a
desaparecer en las etapas posteriores de la enfermedad. Este paciente
con esclerosis múltiple está siendo sometido a una prueba de
disfunción del nervio óptico. (Credito: National Multiple Sclerosis
Society) |
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La mayoría de los pacientes con esclerosis múltiple
experimentan debilidad muscular en las extremidades y dificultad con la
coordinación y el equilibrio en algún momento en el curso de la
enfermedad. Estos síntomas pueden ser suficientemente severos como para
crear dificultad al andar o incluso al ponerse de pie. En los peores
casos, la esclerosis múltiple puede producir una parálisis parcial o
total. La espasticidad-aumento involuntario del tono muscular que
conduce a rigidez y espasmos-es común, al igual que la fatiga. La
fatiga puede ser desencadenada por un esfuerzo físico excesivo y mejorar
con el descanso, o puede adquirir la forma de un cansancio constante y
persistente.
La mayoría de las personas con esclerosis múltiple
presentan también parestesias, lo que se define como sensaciones
sensoriales anormales y transitorias, tales como sensaciones de
entumecimiento, picazón u "hormigueo;" en casos raros, también pueden
experimentar dolor. A veces ocurre una pérdida de sensación. Otras quejas
frecuentes son los impedimentos del habla, los temblores y el mareo.
Ocasionalmente, las personas con esclerosis múltiple sufren pérdida de
audición.
Aproximadamente, la mitad de todas las personas que padecen
de esclerosis múltiple experimentan deterioro cognoscitivo, tales como
dificultad en la concentración, la atención, la memoria y en el
enjuiciamiento; pero dichos síntomas son generalmente leves y, con
frecuencia, pasan desapercibidos. En realidad, a menudo estos síntomas
cognoscitivos sólo se detectan mediante pruebas comprensivas. Los propios
pacientes pueden no percatarse de su pérdida cognoscitiva. Es a menudo un
miembro de la familia o un amigo quien advierte primeramente el déficit.
Dichos impedimentos son, generalmente leves; rara vez son incapacitantes y
las aptitudes intelectuales y de lenguaje no sufren en general.
Ocurren síntomas cognoscitivos cuando las lesiones se
producen en áreas del cerebro responsables del proceso de información.
Estos déficits tienden a hacerse más evidentes cuando la información que
se ha de elaborar se hace más compleja. La fatiga también puede exacerbar
las dificultades de procesamiento de la información. Los científicos no
saben aún si la alteración en la capacidad cognoscitiva en la esclerosis
múltiple es un reflejo de problemas de adquisición o recuperación de
información, o una combinación de ambas funciones. Los tipos de problemas
de memoria pueden variar según el curso de la enfermedad de la persona
(recaída-remisión, primaria-progresiva, etc.), pero no parece existir una
correlación directa entre la duración de la enfermedad y la gravedad de la
disfunción cognoscitiva.
La depresión, que no está relacionada con los problemas
cognoscitivos, es otra característica común observada en pacientes con
esclerosis múltiple. Además, un 10 por ciento de los pacientes sufren
trastornos psicóticos más severos, tales como depresión maníaca y
paranoia. Un cinco por ciento de los pacientes pueden experimentar
episodios inapropiados de euforia o desesperación -no relacionados con el
estado emocional actual del paciente-conocidos como "síndrome de
risa/llanto." Se cree que este síndrome se debe a la eliminación de la
mielina en el tallo encefálico-el área del cerebro que controla la
expresión facial y las emociones, y generalmente se observa sólo en casos
severos. A medida que progresa la enfermedad, la disfunción sexual puede
convertirse en un problema. También puede perderse el control de la
evacuación y de la orina.
En un 60 por ciento de los pacientes con esclerosis
múltiple, el calor-bien sea generado por temperaturas exteriores al cuerpo
o por el ejercicio-puede ocasionar un empeoramiento temporero de muchos de
los síntomas de la enfermedad. En estos casos, con la eliminación del
calor se resuelve el problema. Algunos pacientes sensibles a la
temperatura encuentran que un baño frío puede aliviar temporeramente sus
síntomas. Por la misma razón, nadar es a menudo un buen ejercicio para las
personas que padecen de esclerosis múltiple.
Los síntomas erráticos de la esclerosis múltiple pueden
afectar a toda la familia ya que la capacidad de trabajar de los pacientes
puede afectarse, al mismo tiempo que afrontan facturas médicas altas y
gastos adicionales relacionados a ayuda en las faenas domésticas y
modificaciones de la vivienda y de los vehículos. La carga emocional para
los pacientes y sus familias es enorme. Los grupos de apoyo (que se
encuentran en la tarjeta dentro del sobre al dorso de este folleto), el
asesoramiento y la consejería pueden ayudar a los pacientes con esclerosis
múltiple, a sus familias y a sus amigos a encontrar formas de hacerle
frente a los numerosos problemas que puede ocasionar la enfermedad.
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Síntomas Posibles de Esclerosis Múltiple
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Debilidad muscular
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Espasticidad
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Deterioro de los sentidos del tacto, dolor,
temperatura
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Dolor (moderado a severo)
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Ataxia
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Temblores
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Alteraciones del habla
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Alteraciones visuales
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Vértigo
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Disfunción urinaria
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Trastornos intestinales
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Disfunción sexual
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Depresión
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Euforia
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Anormalidades cognoscitivas
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Fatiga
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¿Cómo se diagnostica la esclerosis múltiple?
Al verse confrontados con un paciente cuyos síntomas,
examen neurológico e historial médico indican la presencia de esclerosis
múltiple, los médicos utilizan una variedad de técnicas para descartar
otros posibles trastornos y realizar una serie de pruebas de laboratorio
que, si resultan positivas, confirman el diagnóstico.
Las tecnologías de imágenes, tales como la imágen de
resonancia magnética (IRM)-utilizadas a menudo junto con el agente de
contraste gadolinio, que ayuda a distinguir nuevas placas de placas viejas
(véase la sección sobre "¿Cuál es el curso de la esclerosis
múltiple?")-pueden ayudar a localizar las lesiones en el sistema nervioso
central resultantes de la pérdida de mielina. Sin embargo, puesto que
estas lesiones también pueden estar presentes en varios otros trastornos
neurológicos, no son prueba absoluta de esclerosis múltiple. La
espectroscopía de resonancia magnética (ERM - MRS en inglés), es una
nueva técnica que se está utilizando para investigar la esclerosis
múltiple. Al contrario de la imágen de resonancia magnética (MRI), que
proporciona una imagen anatómica de las lesiones, la espectroscopía de
resonancia magnética (MRS) produce información acerca de la bioquímica del
cerebro en la esclerosis múltiple.
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Las exploraciones por imágenes de resonancia magnética
(MRI) del cerebro pueden ayudar a localizar las lesiones del sistema
nervioso central resultantes de la pérdida de mielina. Las flechas en
esta exploración por imágenes de resonancia magnética realizada en un
paciente con esclerosis múltiple indican lesiones que resultaron
probablemente de la enfermedad. Sin embargo, puesto que estas lesiones
pueden ocurrir también en varios otros trastornos neurológicos, no son
prueba absoluta de la esclerosis múltiple. (Credito: Dr. Donald Paty,
University of British Columbia, Vancouver)
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Las pruebas potenciales evocadas, las cuales miden la
velocidad de la respuesta del cerebro a estímulos visuales, auditivos y
sensoriales pueden detectar a veces lesiones que los escáner pueden no
percibir. Como las tecnologías de imágenes, los potenciales evocados
ayudan a la posibilidad de establecer un diagnóstico, pero no son
concluyentes debido a que no pueden identificar la causa de las lesiones.
El médico también puede estudiar el líquido
cerebroespinal del paciente (el líquido incoloro que circula a través
del cerebro y la espina dorsal) para ver si éste contiene anormalidades
celulares y químicas asociadas a menudo con la esclerosis múltiple. Estas
anormalidades incluyen, entre otras, un mayor número de glóbulos blancos
en la sangre y cantidades por encima del promedio de proteína,
especialmente proteína básica de mielina, y un anticuerpo llamado
inmunoglobulina G.
Los médicos pueden utilizar varias técnicas de laboratorio
diferentes para separar y presentar gráficamente las distintas proteínas
en el líquido cerebroespinal de los pacientes con esclerosis múltiple.
Este proceso identifica a menudo la presencia de un patrón característico
llamado bandas oligoclonales.
Debido a que no hay una prueba exclusiva que detecte
inequívocamente la esclerosis múltiple, es difícil frecuentemente para el
médico diferenciar entre un ataque de esclerosis múltiple y síntomas que
pueden surgir como consecuencia de una infección viral o incluso de una
inmunización. Muchos médicos dirán a sus pacientes que hay la posibilidad
de que ellos tengan esclerosis múltiple y le darán un diagnóstico de
"posible esclerosis múltiple." Si, a medida que transcurre el tiempo, los
síntomas del paciente presentan el patrón característico de
recaída-remisión, o si continúan de forma crónica y progresiva, y si las
pruebas de laboratorio descartan otras causas probables, o las pruebas
específicas se tornan positivas, el diagnóstico quizás se cambie con el
tiempo a una "probable esclerosis múltiple."
Hay otras enfermedades que también pueden producir síntomas
similares a los que se observan en la esclerosis múltiple. Otras
condiciones con un curso intermitente y lesiones similares a las de la
esclerosis múltiple en la materia blanca del cerebro incluyen a
poliarteritis, lupus eritematosus, siringomielia, paraparesis espática
tropical, algunos cánceres y ciertos tumores que comprimen el tallo
encefálico o espinal.
La leucoencefalopatía multifocal progresiva puede producir
síntomas similares a los de la etapa aguda de un ataque de esclerosis
múltiple. El médico también necesitará descartar las siguientes
condiciones: un accidente cerebrovascular (en inglés "stroke"), la
neurosífilis, las ataxias espinocerebelares, la anemia perniciosa, la
diabetes, la enfermedad de Sjogren y la deficiencia de vitamina B12. La
mielitis transversal aguda puede indicar el primer ataque de
esclerosis múltiple o puede identificar otros problemas, tales como una
infección con los virus de Epstein-Barr o herpes simplex B. Informes
recientes indican que los problemas neurológicos asociados con la
enfermedad de Lyme pueden presentar un cuadro clínico muy similar al de la
esclerosis múltiple.
Los investigadores continúan su investigación para
encontrar una prueba definitiva para diagnosticar la esclerosis múltiple.
Hasta que se formule una prueba, no obstante, han de encontrarse
evidencias de ataques múltiples y de lesiones en el sistema nervioso
central -un proceso que puede llevar meses o incluso años-antes de que un
médico pueda hacer un diagnóstico definitivo de esclerosis múltiple.
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Categorías Diagnósticas para la Esclerosis
Múltiple (EM)
EM definida
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Curso consistente (curso de recaída-remisión con por
lo menos dos episodios separados al menos por un mes, o progresión
lenta o por pasos de los síntomas durante por lo menos 6 meses)
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Signos neurológicos documentados de lesiones en más
de un sitio del cerebro o de la materia blanca de la médula espinal
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Inicio de los síntomas entre los 10 y 50 años de
edad
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Ausencia de otra explicación neurológica más
probable
E M probable
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Historia de síntomas de recaída-remisión
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Signos no documentados y solamente una señal actual
comúnmente asociada con la EM
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Un solo ataque documentado de síntomas con signos de
más de una lesión de materia blanca, recuperación buena seguida por
síntomas y signos variables
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Ausencia de otra explicación neurológica más
probable
E M posible
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Historia de síntomas de recaída-remisión
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Ninguna documentación de signos que establezcan más
de una lesión de materia blanca
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Ausencia de otra explicación neurológica más
probable
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¿Puede tratarse la esclerosis múltiple?
Por ahora, no existe una cura de la esclerosis múltiple.
Muchos pacientes obtienen buenos resultados sin ninguna terapia,
especialmente puesto que muchos medicamentos tienen efectos secundarios
graves y algunos presentan riesgos importantes. Las remisiones
espontáneas-aquellas que ocurren naturalmente-pueden hacer difícil
determinar los efectos terapéuticos de tratamientos experimentales. Sin
embargo, la evidencia de que las imágenes de resonancia magnética (MRI)
pueden trazar el desarrollo de lesiones, está ayudando ya a los
científicos a evaluar nuevas terapias.
Hasta hace poco, los medicamentos principales que
utilizaban los médicos para tratar la esclerosis múltiple eran esteroides,
los cuales poseen propiedades antiinflamatorias. Entre éstos figuran la
hormona adrenocorticotrópica (mejor conocida como ACTH), la prednisona, la
prednisolona, la metilprednisolona, la betametasona y la dexametasona. Los
estudios indican que la metilprednisolona administrada por vía intravenosa
puede ser superior a la ACTH intravenosa más tradicional para los
pacientes que experimentan recaídas severas. No existen pruebas sólidas
que apoyen el uso de estos medicamentos para tratar formas progresivas de
esclerosis múltiple. Además, hay algunos indicios de que los esteroides
pueden ser más apropiados para aquellas personas con esclerosis múltiples
que presentan síntomas de movimiento, en vez de síntomas sensoriales.
Si bien los esteroides no afectan al curso de la enfermedad
a través del tiempo, sí pueden reducir la duración y la severidad de los
ataques en algunos pacientes. Se desconoce el mecanismo en el que se basa
este efecto. Un estudio indica que los medicamentos actúan restableciendo
la eficacia de la barrera sanguínea/cerebral. Debido a que los esteroides
pueden producir numerosos efectos secundarios adversos (acné, aumento de
peso, convulsiones, psicosis), no se recomiendan para uso a largo plazo.
Una de las áreas de investigación más prometedoras en el
campo de la esclerosis múltiple es la de las proteínas antivirales que
ocurren naturalmente y se conocen como interferones. Tres formas de
interferón beta (Avonex, Rebif, y Betaseron) han sido aprobadas por la
Administración Federal de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos
(FDA), para el tratamiento de la esclerosis múltiple de recaídaremisión.
Se ha demostrado que el interferón beta reduce el número de exacerbaciones
y puede contribuir a que la progresión de la incapacidad física sea más
lenta. Cuando ocurren ataques, éstos tienden a ser de menor duración y
menos severos. Además, las imágenes de resonancia magnética (MRI),
sugieren que el interferón beta puede reducir la destrucción de la
mielina.
Los investigadores especulan que los efectos del interferón
beta pueden deberse a la capacidad del medicamento de corregir una
deficiencia relacionada con la esclerosis múltiple de ciertas células de
glóbulos blancos que suprimen el sistema inmunológico y/o su capacidad de
inhibir el interferón gamma, sustancia que, según se cree, es un elemento
contributivo de los ataques de esclerosis múltiple. También se está
estudiando el interferón alfa como posible tratamiento de la
esclerosis múltiple. Los efectos secundarios comunes de los interferones
son, entre otros, fiebre, escalofríos, sudores, dolores musculares,
fatiga, depresión y reacciones en los lugares en que se han recibido las
inyecciones.
Los científicos continúan sus esfuerzos exhaustivos
encaminados a crear terapias nuevas y mejores para tratar la esclerosis
múltiple. La meta de la terapia es triple: mejorar la recuperación después
de un ataque, impedir o reducir el número de recaídas y detener la
progresión de la enfermedad. A continuación se tratan algunas terapias que
se están investigando actualmente.
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Drogas Utilizadas para Tratar la Esclerosis
Múltiple
Drogas actualmente disponibles a los pacientes
Esteroides
I nterferones
A lgunas terapias experimentales
Interferón alfa
Ciclosporina (Sandimmune)
Ciclofosfamida (Cytoxan)
Metotrexato
Azatioprina (Imuran)
Cladribina (Leustatin)
Aminopiridina, derivados
Rolipram
Interleuquina 4 (IL-4)
Retinoides
Irradiación linfoide total
Anticuerpos monoclonales
Intercambio de plasma o plasmaféresis
Transplante de la médula ósea
Terapia a base de péptidos
Varias vacunas contra la EM
Alimentación de antígenos de proteínas
Factor transformador del crecimiento ß (TGFß)
Inmunoglobulina intravenosa (IVIg) |
Inmunoterapia
A medida que han aumentado las pruebas del rol del sistema
inmunológico en el desarrollo de la esclerosis múltiple, se están
realizando ensayos con distintos tratamientos nuevos para alterar o
suprimir la respuesta inmunológica. Estas terapias todavía se están
considerando como experimentales.
Los resultados de los ensayos clínicos recientes han
demostrado que agentes y técnicas inmunosopresores pueden afectar
de forma positiva (aunque temporeramente) al curso de la esclerosis
múltiple. Sin embargo, los efectos secundarios tóxicos pueden impedir su
uso generalizado. Además, la inmunosupresión generalizada deja al paciente
susceptible a distintas infecciones ocasionadas por virus, bacterias y
hongos.
A través de los años, los investigadores de la esclerosis
múltiple han estudiado un número de tratamientos inmunosupresores. Entre
las terapias que se están estudiando figuran la ciclosporina (Sandimmune),
la ciclofosfamida (Cytoxan), el metotrexato, la azatioprina (Imuran) y la
irradiación linfoide total. La irradiación linfoide total es un proceso
mediante el cual se irradian los nódulos linfáticos del paciente con rayos
X en pequeña dosis durante unas cuantas semanas para destruir el tejido
linfoide, que está activamente involucrado en la destrucción de tejidos en
las enfermedades autoinmunológicas. Resultados aún no definitivos o
contradictorios de estos ensayos clínicos, junto con los efectos
secundarios potencialmente peligrosos de las terapias, dictan la necesidad
de realizar investigación adicional para determinar qué papel, si fuese el
caso, deberían desempeñar dichas terapias en el control de la esclerosis
múltiple. También se están realizando estudios con los medicamentos
moduladores del sistema inmunológico cladribina (Leustatin) y mitoxantrona.
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Un tratamiento de la esclerosis múltiple que se está
estudiando es la irradación linfoide total, en la que se irradian los
nódulos linfáticos del paciente con rayos X en pequeñas dosis durante
varias semanas para destruir tejido linfoide. Estas ilustraciones
muestran las áreas de nódulos linfáticos de las partes superior e
inferior del cuerpo irradiadas en este proceso. (Credito: Dr. Stuart
Cook, University of Medicine and Dentistry of New Jersey-New Jersey
Medical School, Newark) |
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Este paciente está siendo sometido a un tratamiento
experimental llamado plasmaféresis, procedimiento en el cual se saca
la propia sangre del paciente y el plasma se separa de otras
sustancias sanguíneas, que pueden contener anticuerpos y otros
productos inmunológicamente activos. Estas otras sustancias se
desechan y, luego, el plasma se transfiere de nuevo al paciente. (Credito:
William K. Geiger para NINDS-cubierta)
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Dos otros tratamientos experimentales-uno que incluye el uso de
anticuerpos monoclonales y el otro que incluye elintercambio de
plasma o plasmaféresis-pueden tener menores efectos secundarios
peligrosos. Los anticuerpos monoclonales son anticuerpos idénticos,
producidos en el laboratorio, que son muy específicos de un solo antígeno.
Se inyectan al paciente con la esperanza de que alteren su respuesta
inmunológica. La plasmaféresis es un procedimiento en el que se saca
sangre del paciente y el plasma se separa de otras sustancias sanguíneas
que pueden contener anticuerpos y otros productos inmunológicamente
activos. Estas otras sustancias sanguíneas se desechan y se hace una
transfusión del plasma nuevamente al paciente. Debido a que su valor como
tratamientos de la esclerosis múltiple no se ha probado todavía, estos
tratamientos experimentales siguen estando en la etapa de pruebas
clínicas.
También se está estudiando el trasplante de médula ósea
(procedimiento en el cual se obtiene médula ósea de un donante saludable y
se le transfiere a pacientes que han experimentado terapia medicamentosa o
radioactiva para suprimir su sistema inmunológico de forma que no rechace
la médula ósea donada). Se están haciendo también estudios relacionados
con las inyecciones de veneno de abejas. Cada una de estas terapias
conlleva un riesgo de efectos secundarios potencialmente severos.
Terapia para mejorar la conducción de impulsos nerviosos
Debido a que la transmisión de los mensajes electroquímicos
entre el cerebro y el cuerpo se ve perturbada en la esclerosis múltiple,
se están investigando medicamentos para mejorar la conducción de los
impulsos nerviosos. En vista de que los nervios privados de mielina
presentan anormalidades de la actividad de potasio, los científicos están
estudiando medicamentos que bloquean los canales a través de los cuales se
mueve el potasio, restaurando así la conducción del impulso nervioso.
En varios ensayos experimentales pequeños, derivados de un
medicamento llamado aminopiridina, mejoraron temporeramente la visión, la
coordinación y la fuerza cuando se administraron a pacientes con
esclerosis múltiple que sufrían tanto síntomas visuales, así como una
sensibilidad mayor a la temperatura. Entre los posibles efectos
secundarios de estas terapias figuran las parestesias (sensaciones de
hormigueo), mareos y convulsiones.
Terapias concentradas en un antígeno
Los ensayos clínicos de una forma sintética de proteína
básica de mielina, llamada copolímero I (Copaxone), han demostrado
posibilidades para el tratamiento de personas en las etapas iniciales de
esclerosis múltiple de recaída-remisión. El copolímero I, contrario a
otros medicamentos sometidos a prueba para el tratamiento de la esclerosis
múltiple, parece tener pocos efectos secundarios. Recientes datos de
ensayos clínicos indican que el copolímero I puede reducir la tasa de
recaída casi en una tercera parte. Además, los pacientes a los que se les
administró el copolímero I mostraron más posibilidades de sentir una
mejoría neurológica que los pacientes a los que se les administró un
placebo. La Administración Federal de Alimentos y Medicamentos (FDA) ha
puesto el medicamento a la disposición de las personas con esclerosis
múltiple de recaídaremisión inicial a través de su programa de
"Tratamiento IND" y está estudiando los datos procedentes de un estudio en
gran escala para determinar si aprobar o no el medicamento para su
comercialización.
Los investigadores también están examinando la posibilidad
de producir una vacuna contra la esclerosis múltiple. Las células T que
atacan la mielina se han separado, inactivado e inyectado de nuevo a
animales con encefalomielitis alérgica experimental (EAE). Este
procedimiento resulta en la destrucción de las células del sistema
inmunológico que estaban atacando la proteína básica de mielina. En un par
de pequeños ensayos clínicos, los científicos han sometido a prueba una
vacuna similar en los seres humanos. El producto fue bien tolerado y no
tuvo efectos secundarios, pero los estudios fueron demasiado pequeños para
ser eficaces. Los pacientes con formas progresivas de esclerosis múltiple
no parecían beneficiarse, aunque los pacientes con recaídas-remisiones
demostraron alguna mejoría neurológica y tuvieron menos recaídas y un
número reducido de lesiones en un estudio. Lamentablemente, los beneficios
no perduraron más allá de dos años.
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El ratón en primera plana ha recibido inyecciones de
proteína básica de mielina que induce una enfermedad similar a la
esclerosis múltiple llamada esclerosis de encefalomielitis alérgica
experimental (EAE). Los investigadores pueden utilizar este modelo
animal para realizar estudios sobre los mecanismos de la
desmielinación del sistema nervioso central. (Credito: William K.
Geiger para NINDS-cubierta) |
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Un enfoque similar, conocido como terapia a base de
péptidos, se basa en pruebas de que el cuerpo puede emprender una
respuesta inmunológica contra las células T que destruyen la mielina, pero
esta respuesta no es suficientemente fuerte para vencer la enfermedad.
Para inducir esta respuesta, el investigador examina las células T que
atacan la mielina para ver si contienen receptores reconocedores de la
mielina en la superficie de las células. Luego, se inyecta en el cuerpo un
fragmento, o péptido, de esos receptores. El sistema inmunológico percibe
el péptido inyectado como un invasor exterior y lanza un ataque contra
cualquier célula T destructora de mielina que lleve el péptido. La
inyección de porciones de receptores de células T puede realzar la
reacción del sistema inmunológico contra las células T errantes de la
misma forma, en gran medida, que una inyección de refuerzo realza la
inmunidad contra el tétano. O también la terapia con péptidos puede
bloquear los receptores de las células errantes, impidiendo que las
células ataquen la mielina.
A pesar de estos resultados iniciales prometedores, hay
algunos obstáculos principales que se interponen en la formulación de
terapias a base de vacunas y péptidos. Las células T de cada paciente
varían tanto que quizás no sea posible producir una vacuna estándar o una
terapia a base de péptidos beneficiosa para todos los pacientes de
esclerosis múltiple, o aún para la mayoría de ellos. En la actualidad,
cada tratamiento requiere la extracción de células de cada uno de los
pacientes, purificando las células y, luego, produciéndolas en cultivo
antes de inactivarlas y alterarlas químicamente. Esto hace que la
producción de cantidades suficientes para la terapia requiera mucho
tiempo, mucha esfuerzo y mucho dinero. Se necesitan estudios adicionales
para determinar si pueden formularse inoculaciones universales para
inducir la supresión de los sistemas inmunológicos excesivamente activos
de los pacientes con esclerosis múltiple.
La alimentación de antígenos de proteínas es similar a la
terapia a base de péptidos, pero es un medio potencialmente más simple
para alcanzar el mismo fin. Cada vez que comemos, nuestro sistema
digestivo descompone cada alimento o sustancia en sus bloques básicos
primarios (no antigénicos), evitando así un ataque inmunológico
potencialmente nocivo. Por tanto, a pesar de lo extraño que parezca, los
antígenos que desencadenan una respuesta inmunológica cuando se inyectan
pueden fomentar la tolerancia del sistema inmunológico cuando se toman por
vía oral. Además, esta reacción está dirigida únicamente al antígeno
específico que se alimenta. La inmunosupresión generalizada, que puede
dejar al cuerpo vulnerable a toda una serie de infecciones, no puede
ocurrir.
Los estudios han demostrado que, cuando los roedores que
tienen encefalomielitis alérgica experimental (EAE) reciben antígenos de
proteína de mielina, experimentan menos recaídas. Los datos de un pequeño
ensayo clínico preliminar de alimentación de antígenos en los seres
humanos encontraron una indicación limitada de mejoría; 35 pero los
resultados no fueron estadísticamente significativos. Se está realizando
un ensayo clínico de centros múltiples para determinar si la alimentación
de antígenos de proteína es eficaz.
Citocinas
Según aumenta nuestra comprensión de los mecanismos del
sistema inmunológico, también aumentan nuestros conocimientos sobre el
funcionamiento de los citocinas (poderosos productos químicos
producidos por las células T), y sobre la posibilidad de utilizarlos para
manipular el sistema inmunológico. Los científicos están estudiando
distintas sustancias que pueden bloquear los citocinas dañinos, tales como
los que causan inflamación, o que fomentan la producción de citocinas
protectores.
Se ha demostrado que un medicamento que se ha sometido a
prueba como tratamiento para la depresión, rolipram, reduce también los
niveles de varios citocinas destructivos en modelos animales de esclerosis
múltiple. Su potencial como terapia para la esclerosis múltiple se
desconoce hasta ahora, pero los efectos secundarios parecen ser reducidos.
La alimentación con antígenos de proteína, explicada
anteriormente, puede liberar el factor transformador del crecimiento ß (TGFß),
un citocinas protector que inhibe o controla la actividad de ciertas
células inmunológicas. Las pruebas preliminares indican que puede reducir
el número de células inmunológicas que se encuentran generalmente en el
líquido espinal de los pacientes con esclerosis múltiple. Entre los
efectos secundarios figuran la anemia y una alteración en la función de
los riñones.
La interleuquina 4 (IL-4) puede disminuir la desmielinación
y mejorar el curso clínico de ratones con encefalomielitis alérgica
experimental (EAE), influyendo aparentemente en la producción de células T
que proporcionen protección en vez de hacer daño. Esto parece ocurrir
también con un grupo de productos químicos llamados retinoides. Cuando se
administran a roedores con encefalomielitis alérgica experimental (EAE),
los retinoides aumentan los niveles de (TGFß) y de IL-4, lo que promueve
las células T protectoras, y al mismo tiempo reduce el número de células T
dañinas. Esto resulta en una mejoría de los síntomas clínicos de los
animales.
Remielinación
Algunos estudios se concentran en estrategias que permitan
invertir el daño ocasionado a la mielina y a los oligodendrocitos
(las células que fabrican y mantienen mielina en el sistema nervioso
central), ambos de los cuales se destruyen durante los ataques de
esclerosis múltiple. Los científicos han descubierto que los
oligodendrocitos pueden proliferar y formar mielina nueva después de un
ataque. Por tanto, hay un gran interés en la comunidad científica en los
agentes que puedan estimular este tipo de reacción. Para adquirir mayores
conocimientos acerca de este proceso, los investigadores están examinando
cómo los medicamentos utilizados en los ensayos de esclerosis múltiple
afectan la remielinación.
Los estudios de modelos animales indican que los
anticuerpos monoclonales y dos medicamentos inmunosupresores, la
ciclofosfamida y la azatioprina, pueden acelerar la remielinación, en
tanto que los esteroides pueden inhibirla. También se está investigando la
capacidad de la inmunoglobulina intravenosa (IVIg) para restaurar la
acuidad visual y la fuerza muscular.
Dieta
A través de los años, muchas personas han tratado de
implicar la dieta como causa o tratamiento de la esclerosis múltiple.
Algunos médicos han promovido el uso de una dieta baja en grasas
saturadas; otros han sugerido aumentar el consumo por parte del paciente
de ácido linoleico, una grasa poliinsaturada, a través de suplementos de
semillas de girasol, flores de azafrán o aceites de primavera. Otros
"remedios" dietéticos propuestos incluyen la terapia de megavitaminas,
incluyendo a un mayor insumo de vitamina B12 o vitamina C; distintas
dietas líquidas; y dietas que no contengan sucrosa, tabaco o gluten. Hasta
la fecha, los estudios clínicos no han podido confirmar los beneficios de
dichos cambios dietéticos. A falta de una evidencia de que la terapia a
base de dieta es eficaz, lo mejor es aconsejar a los pacientes que
consuman una dieta balanceada y completa.
Terapias aún no comprobadas
La esclerosis múltiple es una enfermedad con una tendencia
natural a remitir o disminuir espontáneamente y para la cual no existe un
tratamiento universalmente eficaz, ni ninguna causa conocida. Estos
factores abren las puertas para hacer una serie de reclamaciones no
corroboradas de curación. En uno u otro momento, muchas terapias
ineficaces e incluso potencialmente peligrosas han sido promovidas como
tratamiento de la esclerosis múltiple. Una lista parcial de estas
"terapias" propuestas en algún momento incluyen: inyecciones de veneno de
serpiente, estimulación eléctrica de la médula espinal, extracción de la
glándula del timo, respiración de oxígeno a presión (hiperbárico) en una
cámara especial, inyecciones de extractos de corazón de buey y páncreas de
cerdo, orotato de calcio intravenoso u oral (EAP de calcio),
histerectomía, eliminación de rellenos de caries dentales que contengan
plomo o amalgamas de mercurio, e implantación quirúrgica de cerebro de
cerdo en el abdomen del paciente. Ninguno de estos procedimientos es una
terapia eficaz para la esclerosis múltiple ni para tratar cualquiera de
sus síntomas
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Drogas Utilizadas para Tratar los Síntomas de
la Esclerosos Múltiple |
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Síntoma |
Droga |
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Espasticidad |
Baclofén (Lioresal)
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Tizanidina (Zanaflex)
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Diazepam (Valium)
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Clonazepam (Klonopin)
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Dantroleno (Dantrium)
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Neuritis óptica |
Metilprednisolona (Solu-Medrol)
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Esteroides orales
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Fatiga |
Antidepresores |
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Amantadina (Symmetrel)
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Pemolina (Cylert)
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Dolor |
Aspirina o acetaminofeno
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Antidepresores o antidepresivos
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Codeína |
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Neuralgia trigeminal
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Carbamazapina |
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Otros medicamentos anticonvulsivos
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Disfunción sexual
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Papaverina, inyecciones (en hombres)
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¿Es algún síntoma de la esclerosis múltiple tratable?
Si bien algunos científicos buscan terapias que afecten al
curso general de la enfermedad, otros están buscando medicamentos nuevos y
mejores para controlar los síntomas de la esclerosis múltiple sin
desencadenar efectos secundarios intolerables.
Muchas personas con esclerosis múltiple tienen problemas de
espasticidad, condición que afecta principalmente a las
extremidades inferiores. La espasticidad puede ocurrir bien como rigidez
continua ocasionada por un mayor tono muscular o como espasmos que
aparecen y desaparecen, especialmente por la noche. Se trata generalemente
con relajantes y tranquilizantes musculares. El baclofén (Lioresal), el
medicamento más comúnmente recetado para este síntoma, puede ser tomado
por vía oral o, en casos severos, inyectado en la médula espinal. La
tizanidina (Zanaflex), utilizada durante años en Europa y ahora aprobada
en los Estados Unidos, parece funcionar similarmente al baclofén. El
diazepam (Valium), el clonazepam (Klonopin) y el dantroleno (Dantrium)
pueden reducir también la espasticidad. Aunque su efecto beneficioso es
temporero, la terapia física también puede ser útil y puede ayudar a
evitar un acortamiento irreversible de los músculos conocido como
contracturas. La cirugía para reducir la espasticidad rara vez es
apropiada en la esclerosis múltiple.
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Algunos pacientes con esclerosis múltiple encuentran
que la terapia física y el ejercicio pueden ayudarles a preservar la
función muscular y, por tanto, a mejorar la movilidad. (Credito:
National Multiple Sclerosis Society)
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La debilidad y la ataxia (falta de
coordinación) también son características de la esclerosis múltiple.
Cuando la debilidad es un problema, un poco de espasticidad puede ser en
realidad beneficiosa |