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El término arteriosclerosis, designa de
forma genérica el engrosamiento y endurecimiento de la pared de las
arterias y es la base del desencadenamiento de muchos problemas del
corazón y grandes vasos

Los depósitos de grasa, se
van produciendo a lo largo de los años en la capa más interna de
la arteria, la íntima, dando lugar a la formación de "placas"
que van estrechando el vaso y por tanto dificultando el paso de
sangre a su través. Junto a este fenómeno, también se pueden
producir depósitos de calcio en estas placas, que dan lugar a
que la arteria pierda su elasticidad y flexibilidad,
entorpeciendo aún más el flujo sanguíneo y produciendo además un
aumento de la presión arterial (hipertensión). El crecimiento
progresivo de la placa de arteriosclerosis o la formación de
trombo en su seno, puede dar lugar a la oclusión completa de la
arteria produciendo una ausencia total de flujo sanguíneo a
través del vaso obstruido, dejando por tanto sin riego la zona
que habitualmente se nutría de sangre por esa arteria.La arteriosclerosis puede afectar a cualquier arteria
de nuestro organismo; las localizaciones más frecuentes son:
Arterias coronarias: Son las arterias que aportan
sangre al corazón. Su afectación produce angina de pecho e infartos de
miocardio.
Arterias carótidas: Son las principales arterias que
llevan sangre a la cabeza. Su afectación puede dar lugar a la aparición
de un infarto cerebral.
Arteria aorta: Es la arteria más grande del cuerpo, y su afectación
puede dar lugar a una falta de riego en las piernas y en órganos intra-abdominales
como los riñones
Arterias de extremidades: La afectación de las arterias de las
extremidades, da lugar a una falta de riego que produce dolor con el
ejercicio (claudicación intermitente), por la noche (dolor de reposo), y
heridas que no curan (gangrena) que pueden conducir a la amputación de
la extremidad si un tratamiento adecuado no se instaura a tiempo.
Cuestionario para valorar si Ud. puede tener una
enfermedad arterial
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¿Tiene historia familiar de
diabetes o problemas cardíacos? |
10 |
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¿ Tiene Ud. diabetes o
problemas cardíacos? |
20 |
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¿Presenta Ud. alguno de
estos síntomas?: |
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Dolor o calambres en las
piernas al caminar |
10 |
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Adormecimiento o frialdad en
sus pies y/o manos |
10 |
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Pérdida del pelo en las
piernas o pies |
10 |
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Uñas de los pies anormalmente
gruesas |
10 |
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¿Ud. fuma o ha fumado alguna
vez? |
20 |
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¿Tiene Ud. sobrepeso? |
20 |
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¿Si es hombre, ha
experimentado alguna vez impotencia? |
20 |
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¿No realiza ejercicio 20
minutos al menos 3 días a la semana? |
10 |
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¿Come comidas ricas en grasas
más de 3 días a la semana? |
10 |
Si obtiene una puntuación de 50 o más
Ud. puede tener riesgo de presentar una enfermedad vascular. En su
próxima revisión médica comente esto con su doctor. Si su puntuación es
superior a 80 Ud. puede tener ya una enfermedad arterial, le
recomendamos que acuda a su doctor para valorar este punto ARTERIOSCLEROSIS -
Dr. Benedicto Chuaqui
El nombre de arteriosclerosis se usa a veces en forma
genérica para denotar un conjunto de lesiones arteriales diversas
acompañadas de endurecimiento y pérdida de la elasticidad. Otras veces
se lo usa como sinónimo de una de estas lesiones, la ateroesclerosis. En
su primera acepción comprende la angioesclerosis de la senectud, la
calcificación de la media, la esclerosis de las arterias pulmonares y la
ateroesclerosis.
ANGIOESCLEROSIS
Ella es parte de las alteraciones involutivas de la
senilidad. Consiste en aumento de las fibras colágenas y de
mucopolisacáridos ácidos y en disminución de las fibras elásticas y
musculares lisas. Estas alteraciones producen una ectasia arterial con
pérdida de la elasticidad, como puede apreciarse en la aorta de los
ancianos.
CALCIFICACIÓN DE LA MEDIA
Esta lesión, llamada también arteriosclerosis de
Mönckeberg, es de patogenia desconocida y ocurre las más de las veces en
gente de edad avanzada. Se caracteriza por la formación de placas
calcáreas, a veces osificadas, en la túnica media especialmente en las
arterias de las extremidades. Las placas se disponen a manera de anillos
como en la tráquea y pueden palparse al tomar el pulso en la arteria
radial. No tiene mayor significación patológica.
ESCLEROSIS DE LAS ARTERIAS PULMONARES
Las arterias pulmonares, sometidas a un régimen de
baja presión, se distinguen de las demás por el pequeño espesor de su
pared en relación con el diámetro. Dicha relación es del orden del 5%,
mientras que en las arterias sistémicas es del orden del 25%. Cuando el
régimen de presión pulmonar sube y se mantiene alto, las arterias
pulmonares reaccionan primero adoptando proporciones similares a las de
las arterias sistémicas. Esto sucede en la hipertensión pulmonar de
ciertas malformaciones cardíacas, en la hipertensión pulmonar reactiva
de la estenosis mitral y en la hipertensión pulmonar idiopática. En la
arteriosclerosis pulmonar pueden distinguirse morfológicamente dos
grupos de alteraciones. El primero consiste en hipertrofia de la túnica
media de arterias y arteríolas y en hiperplasia de la íntima. Estas
alteraciones parecen indicar una hipertensión pulmonar inestable, de
buen pronóstico. El segundo grupo de alteraciones consiste en
dilataciones circunscritas, llamadas lesiones angiomatoides, en focos
necróticos y en las lesiones denominadas plexiformes con vasitos de
neoformación intraparietales y las cuales parecen corresponder a
fenómenos reparativos post necróticos. Las lesiones de este grupo
indican hipertensión pulmonar estable, de mal pronóstico.
ATEROESCLEROSIS
La ateroesclerosis es una lesión focal principalmente
de grandes y medianas arterias, caracterizada por la formación de las
placas ateroescleróticas. Las alteraciones se desarrollan principalmente
en la íntima, pero participa también la túnica media vecina. La placa
ateroesclerótica típica consiste en una masa central gredosa con
abundantes substancias grasas, esto es, en el ateroma, y, a manera de
cápsula, en tejido colágeno denso, esto es, la esclerosis. Figura
siguiente:
El ateroma corresponde en verdad a un foco de necrosis
con abundantes lípidos. El tejido colágeno que lo circunda, forma la
placa de cubierta junto al lumen, placa cuya ruptura desempeña un papel
fundamental en las complicaciones. A veces predomina la esclerosis,
otras veces, el ateroma. El ateroma tiende a sufrir una calcificación
distrófica. La túnica media junto a la placa, sufre atrofia.
TIPOS DE LESIONES
Clásicamente se consideran como manifestaciones de la
ateroesclerosis cuatro tipos de lesiones:
Estrías y manchas lipoídeas
Son lesiones lineales o maculares, amarillentas, apenas solevantadas
en la íntima, como se aprecian especialmente en la aorta. En la
aorta ascendente las estrías tienden a disponerse en dirección
perpendicular al eje del vaso; en la porción torácica, en cambio, en
forma paralela, y en la porción lumbar, irregularmente. En el
segmento torácico suelen disponerse simétricamente a los lados de la
línea media dorsal, junto a los orificios de salida de las arterias
intercostales. Microscópicamente se trata de depósitos de lípidos en
la íntima, sea en el citoplasma de histiocitos, sea en el
intersticio. Las estrías y manchas lipoideas se han considerado como
las lesiones ateroescleróticas iniciales. Sin embargo, hay
fundamentalmente dos argumentos en contra de que ellas sean parte de
la ateroesclerosis: 1º) la aorta ascendente con frecuencia muestra
estrías y manchas lipoideas, en cambio, no es un sitio típico de las
placas ateroescleróticas; 2º) las estrías y manchas lipoideas
ocurren también en niños y jóvenes de poblaciones en que la
ateroesclerosis es poco frecuente.
Placas gelatinosas
Estas son formaciones lentiformes, blandas, vítreas, de hasta 1
centímetro de diámetro, constituidas microscópicamente sobre todo
por edema, en el que se encuentran dispersas substancias grasas y
fibras musculares lisas. Ocurren en la aorta en sitios típicos de
las placas ateroescleróticas y representan, probablemente, las
lesiones iniciales.
Placas Predominantemente escleróticas
Son lesiones solevantadas, de contornos circulares u ovalados,
firmes, blanquecino grisáceas, que se conocen también como las
placas perladas. Ocurren preferentemente en las porciones torácica y
lumbar de la aorta. Corresponden a lesiones ateroescléroticas
típicas con predominio del componente esclerótico.
Placas predominantemente ateromatosas
Estas son, en su distribución y forma, similares a las lesiones
perladas, pero son amarillentas, algo blandas y con frecuencia, de
mayor tamaño. Microscópicamente consisten en su mayor parte en
ateroma, con abundantes cristales de colesterol.
TERRITORIOS PRINCIPALES
Los territorios que se comprometen con mayor
frecuencia en la ateroesclerosis son la aorta y sus grandes ramas, las
arterias de las extremidades inferiores, las arterias coronarias y las
arterias cerebrales. No necesariamente están comprometidos todos estos
territorios en cada caso, y no es raro que uno de ellos esté afectado
acentuadamente, como el de las arterias coronarias, y los otros sólo
levemente.
Aorta y ramas
En la aorta las lesiones ateroescleróticas regularmente son más
acentuadas en la porción lumbar. Las ramas que se comprometen con
mayor frecuencia son las carótidas, las arterias renales y la
mesentérica superior. Este compromiso puede producir fenómenos
isquémicos en los territorios correspondientes.
Arterias de las extremidades inferiores
El compromiso de este territorio ocurre principalmente en
diabéticos, en que suele producir una gangrena isquémica. Esto
ocurre sea porque las placas ateroescleróticas se ulceren y
trombosen o porque las placas mismas produzcan obstrucción.
Arterias cerebrales
En este territorio la ateroesclerosis de
regla es más pronunciada en el territorio vértebro-basilar que en el
carotídeo. En hipertensos las lesiones se desarrollan también en
territorios distales. Las estenosis ateroescleróticas múltiples
representan el substrato anatómico de la insuficiencia
cerebrovascular, que puede llevar, si concurren otras condiciones
como una hipotensión, a infartos cerebrales sin oclusión. Por otra
parte, los fenómenos trombóticos de las placas se producen
generalmente en los segmentos proximales de las arterias.
Arterias coronarias
Regularmente se comprometen más los
segmentos proximales, esto es, el tronco de la coronaria izquierda o
los primeros dos centímetros de la descendente anterior, circunfleja
y coronaria derecha. En hipertensos suelen producirse placas también
en segmentos distales. En personas de edad avanzada es frecuente que
la ateroesclerosis coronaria se acompañe de una marcada atrofia de
la túnica media con la consecuente dilatación arterial: es la forma
llamada dilatativa o senil. En cambio, en gente joven las placas
suelen ser predominantemente escleróticas y estenosantes: es la
forma llamada juvenil.. Según el porcentaje de reducción del lumen
se distiguen la estenosis acentuada (75-99%), moderada (50-74%) y
leve (25-49%). Las reducciones menores aparentemente no tienen
repercusión funcional (lumen de reserva ).
COMPLICACIONES
Las principales complicaciones son: ulceración y
trombosis, estenosis y aneurismas. La calcificación no constituye una
complicación, más bien al contrario, representa una suerte de
autocuración dado que dificulta que se produzcan complicaciones como la
la ulceración y el aneurisma.
La ulceración, esto es, la ruptura de la placa de
cubierta, constituye una complicación en tanto favorece principalmente
la trombosis y, con menor frecuencia, la embolia ateromatosa. No se sabe
bien cómo se produce la ulceración. Según algunos estudios el mecanismo
que conduce a la ruptura se inicia con un daño endotelial. Este
favorece, por una parte, la trombosis y, por otra, la penetración de
plasma y eventualmente de eritrocitos, con el consecuente aumento de
presión dentro de la placa, y de ahí, la ruptura. La trombosis, a su
vez, puede constituir una obstrucción o ser fuente de embolias
trombóticas. La obstrucción trombótica, con la consecuente isquemia, es
frecuente en las arterias medianas y pequeñas, como en las arterias
coronarias, en cambio es rara en las grandes arterias, como en la aorta,
donde es más frecuente que la trombosis dé origen a embolias. Las
estenosis producidas por las placas mismas ocurren casi exclusivamente
en las arterias medianas y pequeñas. Los aneurismas ateroescleróticos se
producen principalmente por la atrofia de la media y representan una
complicación en primer lugar porque pueden romperse y provocar así una
hemorragia letal. En segundo lugar, favorecen la trombosis. Los
aneurismas ateroescleróticos ocurren con mayor frecuencia en las grandes
arterias. Por último, cabe considerar como complicación la hemorragia
dentro de una placa ateroesclerótica, como no es raro observar en la
ateroesclerosis coronaria. No se sabe exactamente cómo se produce esta
hemorragia, si por una fisura de la placa de cubierta o por ruptura de
vasitos de neoformación del tejido granulatorio alrededor del ateroma.
En todo caso, la hemorragia misma puede hacer obstructiva una placa que
no lo era o llevar a la ruptura de la placa de cubierta.
PATOGENIA
En la concepción patogenética actual están
representadas las tres teorías clásicas: la teoría de la incrustación
enunciada por Rokitansky, la de la infiltración formulada por Anitschkow
y la teoría de Virchow de la degeneración y proliferación celulares.
Según la primera, el fenómeno desencadenante de la ateroesclerosis es el
depósito de una masa proteica en la íntima; de acuerdo con la segunda,
es la insudación de líquido con grasas en la íntima.
En la concepción actual la lesión endotelial
representa un fenómeno clave en la génesis de la ateroesclerosis. Figura
siguiente:
Supuesto un daño endotelial, puede entenderse que, por
una parte, en ese sitio se produzca una agregación plaquetaria y un
trombo (teoría de la incrustación), y por otra parte, que desde el lumen
arterial penetre a la íntima una mayor cantidad de plasma con lípidos
(teoría de la insudación). Parece demostrado que los trombocitos en
contacto con la membrana basal y los lípidos aumentados en la íntima,
son capaces de desencadenar una proliferación y migración a la íntima de
fibras musculares lisas de la media. Se sabe que estas células
desempeñan un papel decisivo en el transporte normal de lípidos,
especialmente colesterol, en la pared arterial. La mayor fracción de
colesterol está contenida en las b-lipoproteínas. La sobrecarga de las
fibras musculares lisas con estas substancias determina dos posibles
destinos de estas células: pueden necrosarse y liberar tales substancias
o pueden seguir proliferando y formar substancia intercelular, en
particular, fibras colágenas. A su vez, los lípidos liberados pueden
hidrolizarse y dejar libres ácidos grasos, que tienen un efecto
necrotizante. El tejido necrótico con abundantes grasas constituye el
ateroma y el material colágeno neoformado, el componente esclerótico. La
proliferación y necrosis de las fibras musculares lisas representa la
concepción de Virchow. Es posible que en la sobrecarga de lípidos de las
fibras musculares lisas juegue un papel una falla en los receptores
celulares. No se conoce exactamente el papel que desempeñan los
macrófagos en la patogenia de la ateroesclerosis. Está demostrado que se
cargan de lípidos y que se transforman en células espumosas. Es posible
que la captación de lípidos sea un mecanismo defensivo que disminuye la
cantidad de estas substancias que siguen la vía aterogénica.
FACTORES DE RIESGO
Los factores de riesgo pueden concebirse como el
conjunto de noxas capaces de producir un daño endotelial. A él
pertenecen: la hipertensión arterial, diversas enfermedades que cursan
con hiperlipidemia, y el cigarrillo. La hipertensión parece dañar el
endotelio principalmente por acción mecánica. De hecho, el choque de la
corriente sanguínea en el flujo turbulento producido en sectores
postestenóticos, lleva a la formación de placas similares a las
ateromatosas, como por ejemplo en la coartación aórtica. Por otra parte,
parece demostrado que la hiperlipemia produce un daño endotelial,
especialmente si se trata de b-lipoproteínas aumentadas, como ocurre en
ciertas hiperlipidemias primarias, entre éstas sobre todo en el tipo IIb,
y en las hiperlipidemias secundarias de la diabetes mellitus y de la
obesidad. Experimentalmente parece demostrado que la nicotina puede
producir un daño endotelial.
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