La atención médica subsidiada por el Estado en la mayoría de
los países del tercer mundo, no se puede hacer cargo de la
cantidad requerida de tecnología en cirugía cardíaca e
inclusive en la utilización de las drogas. Pero siguiendo
con la prevención, hay cambios perjudiciales en el estilo de
vida en los países en desarrollo. La televisación ha
globalizado todo, y las costumbres y la vida de los países
industrializados hoy se ve en nuestros países. Es decir,
vamos copiando algunas de las malas cosas de los países
industrializados. Comemos mal, estamos obesos, no hacemos
ejercicios, se fuma. En la Argentina la incidencia del
tabaco es realmente muy alta; es decir que estos países
realmente van copiando esta civilización nueva que tiene
tantos problemas para discutir y en donde la prevención en
muchos de ellos está muy lejos de cumplir lo que todos
esperamos.
Ademas, hay un problema con el bajo nivel de
la educación de la población, en especial en las zonas
rurales. Sin una educación adecuada, es muy difícil
organizar planes de prevención. Cuando estuve en la India me
enteré que no existe obligatoriedad de la enseñanza; como
consecuencia, el 60% de la población es analfabeta. Es muy
difícil entonces organizar algo si no tenemos educación y si
no hay una verdadera participación comunitaria. Es evidente
que en nuestros países se ve esta diferenciación; están las
personas que tienen ingresos altos, un gran bienestar y
entonces es evidente que ellos sí tienen acceso a toda la
medicina tecnificada e inclusive la prevención en ellos
también existe, pero, por el contrario, están los grupos de
bajos ingresos donde evidentemente todas estas cosas están
muy lejos de ocurrir y donde tenemos que confesar, la salud
no es la primera prioridad. Yo soy un convencido que en
nuestro país no existe conciencia de que salud con educación
son los dos hechos más trascendentes que tenemos por
delante.
La Federación Mundial del Corazón mandó
cuestionarios a más de 140 países para ver qué tenían
organizado en relación a la prevención. Sólo un tercio
contestó y de esos que contestaron, el 36% dijo sí para la
prevención de la ECV; el 34% dijo sí para la prevención de
la diabetes y el tabaquismo; y el 32% dijo sí para la
enfermedad reumática del corazón. Como ustedes ven es
alarmante saber que la mayoría de los países no tienen
legislación, en relación, por ejemplo, con la venta de
cigarrillos, etiquetado de alimentos, el precio de las
drogas.
En general, los países en desarrollo y con
economías en transición no están orientados hacia la
prevención y esto es realmente preocupante y nuestro país
forma parte de ello. Hay muy pocas campañas para hacerle
entender a la gente que a través de la prevención y del
control de los factores de riesgo se puede ganar mucho más
que haciendo una cirugía o una angioplastía. Este es un
hecho realmente importante. Yo recomendaría este libro 14
para todos aquellos que estén interesados en el tema de la
relación del gasto de armamentos y la salud pública.
Fíjense lo que pasa en países realmente muy
pobres. En Etiopía los gastos militares por habitante son de
16 dólares y la inversión en salud 1 dólar; en el Chad 10
contra 1; en el Sudán 25 contra 1; en Angola 114 en gastos
militares contra 8 en la inversión en la salud, siempre
hablando en gasto per cápita. Esto es un problema de real
trascendencia. Yo insisto en que este libro es un libro
hecho por americanos, donde todo esto se analiza con
cuidado. En este libro se dice que si analizamos el gasto
militar de los países en desarrollo veremos que entre los
años 60 y 90 aumentó cuatro veces, de 27.000 millones a
119.000 millones; la incidencia per cápita se duplicó de 14
a 30 dólares a pesar del rápido crecimiento poblacional. El
tamaño de las fuerzas militares también se duplicó, de 8,4
millones a 16,8 millones de soldados. Mientras el gasto por
soldado también aumentó de 3.600 a 7.700 dólares.
El 90% del armamento que se exporta a estos
países del subdesarrollo proviene de los 5 países, ¡oh
contrasentido! que forman el Consejo de Seguridad de las
Naciones Unidas con Estados Unidos a la cabeza, que exporta
aproximadamente el 50% de los armamentos que son comprados
por los países en desarrollo.
Si quisiéramos poner algunos ejemplos
diríamos que China compró 26 aviones de combate (éstos son
datos del año 92) con el dinero con el que se podría haber
provisto de agua potable a 140 de los 200 millones de
personas. La India compró 20 aviones de combate MIG 29 a
Rusia; con ese dinero podría haber dado educación a los 15
millones de niños que no asisten a la escuela. Pakistán
compró 43 aviones de guerra a Francia, por el mismo costo se
podría haber provisto de agua potable durante 2 años a los
55 millones que no la tienen. Nigeria compró 80 tanques de
guerra al Reino Unido con el dinero con el que se podría
haber inmunizado a los 2 millones de niños y proveer de
servicios de planificación familiar a 17 millones. Podemos
citar el caso de Eritrea y Etiopía, una guerra de la cual
nadie habla, que por fin se está llegando a un acuerdo,
donde dos países pobres han gastado enorme cantidad de
dinero con más de 80 mil muertos.
El problema del gasto militar es algo que
debemos recalcar. Yo estaba en la India en el momento en que
se recalentaba todo el problema de la India con Pakistán y
expresé claramente que esto me parecía un contrasentido
total, que los dos países estuvieran en el desarrollo de la
bomba atómica, cuando uno veía tanta pobreza en las calles.
Este es un tema trascendente y nosotros en Latinoamérica
tenemos que esbozarlo, porque por suerte se han terminado
los problemas con Chile y no tiene mayor justificación que
los dos países sigan gastando y gastando en armamentos.
Ustedes deben saber que de la exportación de cobre en Chile
el 15% va para el aumento del poderío militar. Gastamos en
armamento cuando no gastamos casi nada en salud en los
países en desarrollo. Y un hecho importante que yo siempre
me planteo es éste: en qué forma pueden participar las
instituciones académicas en el fomento de las reformas de la
atención médica y entonces, en esto, tenemos que ser
taxativos y formar profesionales con sentido social.
En nuestra pequeña facultad de medicina los
alumnos en el primer año están obligados a concurrir y a
trabajar en las villas miserias en los puestos de Cáritas.
Cáritas, ustedes saben, es parte de la Iglesia Católica.
Tiene puestos en la mayoría de las villas miserias y éstos
chicos tienen que trabajar allí, dan de comer, hacen todas
las tareas durante sus vacaciones. No hay vacaciones en
primer año, van a las villas miserias. En tercer año van al
Hospital Thompson, donde la inmensa mayoría de los pacientes
son realmente pobres y en el ñltimo año durante 3 meses,
tienen que ir a los lugares pobres de la Argentina; van a
Catamarca, Santiago del Estero, Tucumán, Salta, etc. y
tienen que convivir con la comunidad; no van al hospital,
van a ponerse al lado de ese médico rural para que vean el
problema social.
Es importante formar profesionales que
además de su capacidad como cardiólogos, cirujanos, lo que
sea, entiendan que el universitario como tal tiene en los
países en desarrollo que participar y propender a que todas
las injusticias que se ven desde el punto de vista social,
mejoren. Así que es importante que los centros académicos
contribuyan a esto.
Ustedes saben bien que el concepto de salud
que se maneja y que todos conocemos y que es la definición
de la Organización Mundial de la Salud: la salud tiene un
componente psicológico, un componente mental, todos tenemos
un alma. La salud tiene un componente físico, pero tiene
también un profundo contenido social, y tenemos que entender
que la pobreza es algo de real trascendencia.
La presidenta de la OMS lo dijo hace 2 años:
"si queremos mejorar los resultados de la atención médica,
debemos mejorar la pobreza". Y sin ninguna duda, esto juega
un papel trascendente. Yo les voy a leer algunas cifras del
informe sobre la pobreza, de lo que se llama el P.N.U.D, el
Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas del año '97.
Dice que "más del 25% de la población mundial vive en la
pobreza; el 35%, 1.300 millones de personas viven con un
ingreso inferior a 1 dólar diario. En nuestro país son más
de 2 millones los que viven con menos de 1 dólar diario. En
el Asia viven 515 millones de personas afectadas por la
pobreza. Si sumamos el Asia Oriental y sur Oriental y el
Pacífico, la suma asciende a 950 millones de personas. La
mayor proporción de personas que vive en la pobreza, está en
Africa del sur del Sahara, que además tiene la tasa de
crecimiento más rápida. Allí viven alrededor de 220 millones
de personas pobres de ingresos". Es evidente que estas
cifras son realmente alarmantes y demuestran el estado de
nuestra sociedad. La pobreza también existe en los países
desarrollados. En los países industrializados hay más de 100
millones de personas pobres; en EE.UU. están cercanos a los
40 millones.
Los niños son especialmente vulnerables a la
pobreza, ya que la mal nutrición y la enfermedad los afecta
precisamente cuando se están formando. Unos 160 millones de
niños sufren de mal nutrición, moderada o severa. Unos 110
millones no asisten a la escuela.
Las crisis económicas, los conflictos, los
desastres naturales y el aumento de la pobreza, hacen que en
la actualidad 830 millones de personas padezcan hambre;
entre ellas cerca de 200 millones de niños menores de 5 años
padecen deficiencias de calorías y de proteínas. Escuchen
bien, cada día mueren 11 mil de estos niños; el hambre
contribuye significativamente a causar estas muertes. Esto
arroja un promedio de un niño muerto cada 8 segundos por
falta de comida. Este es el mundo en el cual nos toca vivir.
Por eso, yo insisto que hablar del
desarrollo de la cardiología y de la cirugía cardiovascular
en los países del tercer mundo, implica conocerlos en
profundidad y entender que si no se mejora lo social, a lo
cuál hay que agregar un cambio trascendente en la educación,
hablar de esto no tiene ningún sentido.
En el año 78 se realizó la conferencia de
Alma Alta y se organizaron sus conclusiones en años
posteriores; esta conferencia se organizó por la OMS para
hablar de salud para todos: "Health for all". Este fue el
tema trascendente de la conferencia y si uno lee las
conclusiones, las ideas eran muy buenas para tratar de
darles salud a todos.
En la India, precisamente, en setiembre del
'97 se planteó el análisis de lo que había pasado con todas
estas maravillosas declaraciones del año '78. Yo debo
confesar que cuanto más leo de reuniones y reuniones, si
Uds. leyeran lo que se habló en la conferencia de Río, con
los 21 puntos para el cambio de la humanidad, dirían qué
maravilla. Todo se escribe, se habla, se parafrasea, pero
poco se concreta. Yo les quiero leer estas conclusiones
porque son atinentes a todos nosotros y muchos de estas
cosas que se dijeron en la India en el año '97 tienen hoy la
misma actualidad. Durante las 2 décadas que siguieron a la
firma del Alma Alta, muchos países no lograron alcanzar los
indicadores de salud básicos establecidos entre los asuntos
prioritarios de salud para todos.
Muchos países parecen estar perdiendo la
oportunidad de desarrollar servicios de salud basados en el
principio de acceso universal. La salud es un derecho que
debe ser para todos los habitantes; la historia, a través de
sus lecciones, nos demuestra que para desarrollar un sistema
de salud efectivo que provea atención de acuerdo a las
necesidades, es esencial que llegue a la mayor cantidad de
personas, haciendo un fondo comñn de recursos y riesgos. Las
políticas actuales que permiten que algunas personas
abandonen el sistema de salud público y se inscriban en
servicios privados representan un obstáculo en la
continuidad de los servicios pñblicos por la segmentación y
la desigualdad en el acceso y causa un deterioro de la
calidad, porque el sector pñblico subsidia la atención
privada, además de la reducción de los recursos públicos.
Más que una reforma para el mejoramiento, el
proceso actual se parece al retroceso a la era colonial,
cuando las clases minoritarias y elitistas disfrutaban del
acceso a servicios supuestamente de calidad internacional,
mientras que el resto de la sociedad no contaba con nada o
dependía de los servicios de caridad o de las iglesias.
Para los países en desarrollo, la pérdida de
los beneficios económicos, sociales y sanitarios obtenidos
en los últimos 50 años constituye un grave retroceso;
favorece la reaparición de estructuras de atención médica
que alientan que una minoría acomodada, lo suficientemente
privilegiada, contrate servicios internacionales con planes
especiales de atención privada, mientras que la mayoría de
la población permanece marginada o sufre penurias económicas
cuando necesitan servicios médicos que no están incluidos en
los paquetes básicos que ofrece el sector público.
Hay una creciente preocupación por los
efectos de la privatización de la atención médica. El
proceso de privatización hace que gran parte de la
población, especialmente los pobres, tengan que depender de
un sector público que se está reduciendo y que no está
suficientemente equipado. Mientras que el sector privado se
expande con rapidez, aumenta su costo y va quedando
restringido a aquellas personas que tienen la capacidad
económica para pagar.
No hay pruebas que demuestren la teoría de
que el fomento de las inversiones privadas en la atención
médica, producirá equidad y una mejora en la salud; es
inquietante el hecho de que intereses fuertes, privados y
cada vez más transnacionales estén alterando la naturaleza y
hasta amenazan la existencia de sistemas públicos de
atención médica de todo el mundo en desarrollo.
A pasos del siglo XXI no se trata de un
problema de falta de conocimiento para formular diferentes
políticas, sino de un problema de ideología. Es importante
que se reconozca esto, ya que en la palestra internacional
de las reformas en salud, se está volviendo a usar, bajo un
nuevo aspecto, remedios viejos que ya habían sido
abandonados. Las estrategias actuales para reformar el
sector de salud, no son coherentes con el razonamiento
económico y su eficacia sigue sin haber sido puesta a
prueba, mas allá de la promoción de la ideología de
políticas neoliberales personalizadas en el mercado. Esto se
dijo hace ya 3 años y hoy tiene la misma actualidad y tiene
mucha actualidad para los países de Latinoamérica y para
nuestro país.
Yo soy un convencido que aquello "que el
mercado lo resuelve todo", que es lo que nos quieren vender
los que están con esta política de la globalización y del
neoliberalismo, evidentemente no lo han podido demostrar.
Eso de "laisser faire", de dejar que el mercado lo resuelva
todo no vale para los problemas de la salud en absoluto. Es
necesario entender que el estado tiene obligaciones
inalienables que no puede dejar. Dos fundamentales: la
educación y la salud. Si no nos damos cuenta de esto,
evidentemente muy poco nos queda para el futuro .
Si vamos a convencernos de que toda esta
globalización que tiene cosas de real importancia, no la
vamos a negar, pero desde el punto de vista social y de lo
económico, sin duda, ha llegado a un nivel donde el fracaso
esta muy cercano; quizás, por razones biológicas yo no
estaré aquí porque los cambios sociales no se hacen de un
día para el otro; pero tendremos que volver a aquella
sociedad que vivimos en los inicios de nuestra práctica,
donde la solidaridad era el hecho más trascendente.
Si dejamos de lado nuestra honestidad,
nuestro respeto por nuestros semejantes y no entendemos que
nuestra profesión tiene ese sacerdocio, que no puede ser
desviado por más tecnología que tengamos por delante,
realmente tiene muy poco sentido ser médico en nuestro
tiempo. Espero que hayan entendido con corrección el
mensaje. Insisto vivimos un momento en que tendremos que
volver a esa sociedad solidaria, participativa, donde no
podemos dejar de reconocer que un porcentaje importante de
población queda ahí, en el costado, cada vez más numeroso
que vive en estados miserables.
En nuestro país, en este momento, hay más de
trece millones de personas que son pobres: tienen una
entrada mensual por debajo de los 450 pesos o dólares y hay
dos millones y medio de indigentes que no reciben ni 200
pesos por mes y estamos hablando de hogares de cuatro
personas. Mientras esto no se ponga allí, en la frontera y
no se ponga delante de todos nosotros, insisto, muy poco
podemos seguir hablando de angioplastía, de cirugía
coronaria y de todos los avances maravillosos, de los
cuales, sin duda, estamos orgullosos; porque de una vez y
para siempre debemos entender que la salud es un derecho y
todo esto debería estar al alcance de todos.
Gracias
Referencias
1. Refiere a la distribución global del gasto en salud en
relación con la población. Es decir, que corresponde el 89%
del gasto global en salud para el 16% de la población
correspondiente a los países con ingresos altos; y en los
países con ingresos bajos, donde se encuentra el 84% de la
población, la distribución del gasto en salud corresponde en
consecuencia al 11%.
2. Refiere a la contribución al índice de pérdida de AVAD
(años de vida ajustados en función de la discapacidad)
relacionado con las ECV (enfermedades cardiovasculares) en
los países en desarrollo. Además, en los países
desarrollados la contribución de dicho índice es del 14,9% y
en los países con economías en transición 11,5. Esto sumado
al 73,6 mencionado, conforman el 100% de los casos.
3. Las ECV (enfermedades cardiovasculares)
4. Estos valores refieren a la inversión en salud segñn la
región y el nivel de ingreso. Es un promedio ponderado por
país.
5. Este promedio se desprende de los siguientes valores
relacionados con la inversión en salud per cápita segñn
regiones en desarrollo: Este de Asia y Pacifico $38, Europa
y Asia Central $ 154, América Latina y Caribe $200, Medio
Oriente y Norte de Africa $116, Sur de Asia $12, y Africa al
sur del Sahara $38.
6. La referencia responde a que es desfavorable tanto en
términos de capacidad como de recursos humanos.
7. Refiere a la cantidad de casos, por millón de habitantes,
que requieren la aplicación de la cardiología invasiva.
8. Refiere a la cantidad de casos, por millón de habitantes,
que requieren la aplicación de la cardiología nuclear.
9. Los valores correspondientes a los países de Africa y
Asia, son 41 casos, por millón de habitantes, que requieren
la aplicación de cardiología invasiva y 5 casos, por millón
de habitantes, que requieren la aplicación de cardiología
nuclear.
10. Los valores correspondientes a los países de
Latinoamérica, son 188 casos, por millón de habitantes, que
requieren la aplicación de cardiología invasiva y 125 casos,
por millón de habitantes, que requieren la aplicación de
cardiología nuclear.
11. Los valores correspondientes a los países del centro y
el este de Europa, son 390 casos, por millón de habitantes,
que requieren la aplicación de cardiología invasiva y 247
casos, por millón de habitantes, que requieren la aplicación
de cardiología nuclear.
12. Refiere a los valores que se dan en España por millón de
habitantes, según el siguiente detalle: por incidencia de la
cirugía coronaria 664 casos, por incidencia de la
angioplastía 378 casos y por la utilización de marcapasos
316 casos.
13. Refiere a los valores que se dan en Asia y Africa por
millón de habitantes, segñn el siguiente detalle: por
incidencia de la cirugía coronaria 15 casos, por incidencia
de la angioplastía 8 casos y por la utilización de
marcapasos 3 casos.
14. Refiere al libro de Levy B S, Sidel V W "War and Public
Heal". (Guerra y Salud Pública).