. Breve historia del
Nemagón
0707 - Fuente BBC - Costa Rica - Hay quienes dicen que es
una de las peores tragedias laborales del mundo. Sólo en Costa Rica,
se estima en unos 30 mil los trabajadores afectados por el Nemagón.
Este fue un nematicida aplicado ampliamente en
las plantaciones bananeras de América Central durante una
década, desde fines de los años 60.
Toneladas de nemagón -el nombre comercial más
conocido del dibromo cloropropano- fueron inyectadas en las
tierras bananeras, sobre todo en la zona atlántica del país.
Jaime Espinoza tiene hoy 60 años. Tenía 17
cuando empezó a trabajar en las bananeras, sin los permisos
necesarios para que los menores de edad trabajaran.
"Había trabajo y me fui a trabajar a la
bananera", recuerda hoy, 43 años después, conversando con la
BBC.
Los efectos
De las primeras consecuencias, no me daba cuenta. Empecé a
padecer de una gastritis que no me daba vida -
Jaime Espinoza
"De las primeras consecuencias, no me daba
cuenta. Empecé a padecer de una gastritis que no me daba vida.
Con el paso del tiempo, surgió la pregunta: ¿por qué no tenemos
hijos? Entonces comenzó todo un proceso para averiguarlo y
descubrir que no tenía espermatozoides vivos", le dijo Espinoza
a BBC Mundo.
"El consejo del médico fue: 'procure no tener un
hijo, porque puede nacer un monstruo'. Yo era estéril y punto".
Mucho antes de que el nemagón se inyectara en la
tierra con bombas manuales, se distribuía por cañería, de noche,
para evitar que el olor fuera muy fuerte, en el día.
Sentado a su lado está su esposa, Ayda Lia
Rodríguez.
"Muy jóvenes nos fuimos a vivir a las bananeras,
en el 68. Yo iba a dejarle el almuerzo a mi esposo. Uno no sabía
el efecto de este veneno. Uno se quedaba ahí un rato, sentada,
se comía unos bananos".
Ilusiones perdidas
"Después iba a lavar la ropa afectada y ya
comencé a padecer del estómago, y unas hemorragias, terribles
dolores de cabeza. Después me dieron muchos nervios, la
desesperación mía era que, ya ese mes, iba a quedar embarazada.
Con esa gran ilusión, ya teníamos nombres y todo".
Comencé a padecer del estómago, y unas hemorragias, terribles
dolores de cabeza. Después me dieron muchos nervios, la
desesperación mía era que, ya ese mes, iba a quedar embarazada
- Ayda Lia Rodríguez
Eso nunca fue posible, aunque el matrimonio de
Jaime y Ayda Lía no se desintegró, como el de otros.
Mauricio Arias, 54 años, también comenzó a los
17 en las bananeras. Su historia
es la misma, repetida miles de veces.
"Le doy gracias a dios que me dio una señora
que, tal vez, no la merezca. A pesar de que nunca pude darle un
hijo, nunca me hizo reclamos", le comentó a BBC Mundo.
"Yo estuve un tiempo un poco extraviado. A veces
me echaba unos tragos, por despecho, no me sentía bien",
recuerda. Hoy ha superado eso.
Un artículo escrito por Orlando Barrantes, uno
de los dirigentes de los bananeros señala que "entre 1968 y
1979, miles de trabajadores bananeros en la Zona Atlántica y en
la Zona Sur de Costa Rica inyectaron en la tierra, alrededor de
las matas de banano unos 5 millones de litros de DBCP, para
combatir los microscópicos gusanillos que viven en tierras
cultivadas".
"Los trabajadores no usaban guantes, ropa
protectora ni equipo de ninguna clase que les ayudara a evitar
la absorción por medio de la piel o por inhalación", señala la
nota.
Como consecuencia, se han planteado diversas
demandas, en tribunales estadounidenses y centroamericanos,
contra las empresas bananeras que usaban el productos, y las
químicas que lo fabricaban, la mayoría de EE.UU., pero también
una israelí.
Ahora que se ventila en un tribunal de la ciudad
de Los Ángeles el caso de trabajadores bananeros nicaragüenses,
renace la esperanza de todos ellos de recibir alguna
indemnización que, por lo menos, les permita "para pasar una
vejez más bajable", como afirma Mauricio Arias.
Testimonio completo de
Mauricio Arias de 54 años
"Yo estaba jovencito cuando empecé"
Empecé a los 17 años en las zonas
bananeras, en planta de empaque. Pero, como no había corta
todos los días, nos mandaban al campo. Eso fue en el 72, el
Valle de la Estrella, con la Standard, yo estaba jovencito.
Pero la última vez que estuve en las bananeras fue en el 94.
Y aunque he trabajado en las bananeras sólo
como en cuatro ocasiones, ese veneno era tan fuerte que
personas que tan siquiera trabajaban, fueron afectadas.
Le doy gracias a dios que me dio una señora
que, tal vez, no la merezca. A pesar de que nunca pude darle
un hijo, Nunca me hizo reclamos.
A veces llegaba, y la encontraba llorando...
Yo me ponía muy triste. Le dije: yo
entiendo, yo se que llora por eso. Toda mujer que se casa
quiere tener un hijo y yo no podía dárselo.
Y le dije: 'hagamos una cosa, yo le doy la
libertad, le doy el divorcio, se puede casar con otro'... En
tres ocasiones le propuso, pero ella me dio que no.
La resignación del tiempo
Ya yo tengo 54 años, ya me resigné cuando me di cuenta que
era estéril. ¿Qué voy a hacer?
Cuando comenzaron los problemas, primero le
hicieron un exámen a ella y le dijeron: 'Ud. está bien'.
Un día me llama una hermana mía y me dice:
'Mauricio, ¿Ud. no se va a hacer esos exámenes en esas
demandas que están haciendo en las bananeras?' Me fui a
hacer exámenes y estaba mal, ya no podía pegar hijos...
Yo estuve un tiempo un poco extraviado, a
veces me echaba unos tragos, por despecho, agüevado, no me
sentía bien. Pero después llegué a la conclusión que si mi
esposa se portaba bien, ¿por qué yo iba a hacerla sufrir?
Psicológicamente ella estaba muy mal y yo
también.
Yo le echo la culpa de lo que nos está
pasando al gobierno de Costa Rica. Al ministerio de Salud,
porque todo producto que entra al país tiene que ser
revisado. Nosotros no hemos tenido ayuda de ningún gobierno.
Ya yo tengo 54 años, ya me resigné cuando me
di cuenta que era estéril. ¿Qué voy a hacer? Si no puedo
darle un hijo a una mujer, tengo que resignarme a lo que
soy, definitivamente.
¿Cómo es posible que el gobierno de Costa
Rica, y el de Estados Unidos, no nos ayuden?
Ahora yo estoy tranquilo. Cuando me acuerdo,
a veces cosas me pasan en la cabeza. Malos pensamientos, en
realidad, meterme un balazo, por la desdicha que sentía yo.
Porque uno se siente más hombre cuando tiene un hijo.
Pero ahora hay que estar tranquilo, y esperar, ¡a ver si se
saca algo!.
090505
- Breve historia del Nemagón. 45
años atentando contra la vida
En 1961, se redactó
un informe aprobando y apoyando el registro del DBCP en la Agencia de
Alimentos y Fármacos (FDA) de Estados Unidos. A fin de evitar o
minimizar los posibles daños en las personas, el informe abarcó también
algunas precauciones y recomendaciones de uso. Alguien en la empresa,
recomendó excluirlas por ser “imprácticas”.
Ese mismo año, la FDA recibió un
pedido de aceptación de etiquetas de Shell. A petición de la Agencia, se
realizaron análisis a los trabajadores que manipulaban el DBCP en las
factorías de Shell. El médico encargado no fue informado de que se
pretendían detectar posibles daños testiculares. Los resultados médicos
salieron bien y los fabricantes informaron que el Nemagón podía ser
utilizado sin “Riesgo excesivo”. El producto fue registrado en 1964.
Aquella fina lluvia
En 1969, Standard Fruit
Company inició el consumo del químico en sus plantaciones bananeras
de Centroamérica. En los manuales de la compañía no aparecieron en
ningún momento indicaciones sobre la peligrosidad del Nemagón. Los
trabajadores no fueron advertidos y en ningún momento recibieron equipos
de protección.
Los años pasaron y miles de
litros fueron aplicados en plantaciones de Nicaragua, Honduras, Costa
Rica, Panamá, Ecuador, Estados Unidos, Israel, Guatemala, Dominica,
Santa Lucía, San Vicente, Burkina Faso, Costa de Marfil, España,
Filipinas y otros países.
En 1975, la Agencia de
Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) determinó que el DBCP era
un posible agente cancerígeno. En 1977, de 114 empleados que fabricaban
el químico en una factoría de Occidental, 35 estaban estériles. En
Estados Unidos, en 1979 se prohibió el químico para casi todos sus usos
y se detuvo el suministro temporalmente. Cuando Dow informó que
iba a suspender momentáneamente el suministro, Standard se quejó
aireadamente y amenazó por incumplimiento contractual a Dow, que
sólo siguió vendiendo el químico cuando Standard asumió los costos de
las posibles demandas que pudieran surgir con la venta del químico.
En 1979, el DBCP aún se aplicaba
en las plantaciones de Standard en Nicaragua y Filipinas. Ese mismo año,
fue prohibido en Costa Rica y Standard transportó el stock que tenía en
ese país hacia Honduras para ser utilizado allí. En 1981, Shell
vendió el químico en África. En 1986, Standard aún lo empleaba en sus
plantaciones de Filipinas. Y en julio de 2000, el Defensor del Pueblo de
Panamá, el Dr. Italo Antinori, aseguró que se estaban utilizando
agroquímicos como el Fumazone en Panamá.
El Nemagón en los humanos
Oficialmente, el DBCP está
considerado como causante de la esterilidad masculina. Tiene una fuerte
toxicidad genética y es un agente clastogénico, mutagénico y
aneuploidógeno.
Sobre el cáncer, el National
Toxicology Program (NTP) califica al DBCP como “Reasonably Anticipated”,
al poder anticipar razonadamente que es un agente cancerígeno, debido a
la exposición significativa en ciudadanos estadounidenses. En la ficha
elaborada por la misma EPA, el DBCP está incluido en el grupo B2, como
un cancerígeno probable. El Estado de California ha calificado el DBCP
como un cancerígeno conocido, basándose en el riesgo del químico diluido
en agua potable. La The International Agency for Research on Cancer
sitúa al DBCP en el grupo 2B como posible cancerígeno.
Si el DBCP todavía no está
considerado cancerígeno en personas, en animales de laboratorio si que
se ha demostrado en numerosos casos. En pruebas efectuadas se ha
detectado los siguientes tipos de cánceres: esofágico, estómago, hígado,
riñón, pecho y leucemia linfoide. Aparte, otras pruebas en animales
detectaron efectos en hígado, riñones, aparato respiratorio, estómago,
etc…
Trágicas son también las
consecuencias psicológicas y sociales: Pérdida de autoestima,
impotencia, depresión severa, pesadumbre y confusión. Estas aflicciones
desembocan en pérdidas de trabajo, alcoholismo y amenazas de suicidio.
Muchos hombres han sido abandonados por sus esposas al no poder concebir
hijos. Otros, para embarazar a sus mujeres han tenido que recurrir a
otros hombres, surgiendo así desequilibrios matrimoniales y
separaciones. Los hijos de los afectados también son víctimas al sufrir
humillaciones por parte de otros niños.
¿Y justicia para todos/as?
La historia judicial del Nemagón
se inicia en los años 80. Desde entonces, cerca de 20.000 afectados han
presentado sus demandas en Estados Unidos, al no poder hacerlo en sus
países por falta de legislación. Excepto una presentada recientemente
por afectados nicaragüenses, el resto han sido despachadas
mayoritariamente mediante “foro no conveniente”.
La jugada más conocida efectuada
por las empresas fue en 1997 cuando, miles de trabajadores afectados por
el químico en todo el mundo, fueron inducidos por sus propios abogados y
políticos corruptos, a cobrar una mísera indemnización de 100 dólares.
Al aceptar, firmaron un contrato por el que renunciaban a futuras
indemnizaciones y demandas.
Solo aquellos que no tragaron el
anzuelo pueden luchar por una suma más justa. En Nicaragua son muchos
los trabajadores que presentaron su denuncia desde el año 2001.
Estas demandas son posibles en
Nicaragua gracias a la Ley 364, que surge gracias al compromiso de los
afectados, que tras años de lucha, logran presionar al gobierno para su
aprobación en el año 2000.
Conscientes del avance de los
trabajadores, las empresas, el gobierno nicaragüense y el estadounidense
han intentado torpedear varias veces las opciones de éstos. En
septiembre de 2002, se descubre una maniobra política para derogar la
Ley 364 que protege a los trabajadores afectados por el Nemagón. Se ha
iniciado en la embajada de Estados Unidos para recorrer varios
estamentos del gobierno nicaragüense. Se transforma en un escándalo
público, que acaba diluyéndose gracias a la presión ejercida por las
víctimas, la solidaridad internacional y los medios de comunicación.
En el marco la ley 364, en
diciembre de 2002, la justicia nicaragüense dicta la primera sentencia.
Las multinacionales Dow Chemical, Shell Oil Company y
Dole Food Company, deben abonar 490 millones de dólares, a cerca de
600 trabajadores de los 5.000 que han presentado demanda.
Hasta el momento, las empresas
han eludido la sentencia y tachan la ley de inconstitucional y a la
justicia nicaragüense de corrupta. La ausencia de éstas en el país
centroamericano, evita cualquier intervención y embargo. No obstante, la
ley 364 es vital para los afectados, pues ha cerrado la puerta de “foro
no conveniente”; es decir, ahora las empresas no pueden recurrir tan
fácilmente a los tribunales de Nicaragua, porque ya tienen una veredicto
en contra y una ley que las puede juzgar.
La sentencia de diciembre de
2002 en Nicaragua, recorre el canal legal necesario hasta Estados
Unidos, pero en octubre de 2003, no es admitida por la jueza Nora M.
Manella, de la Corte del Distrito Central de California. Para ello,
alega defectos de forma, porque la Dole Food
Company Inc. no fue
demandada correctamente, ya que técnicamente no existe, al denominarse
en Estados Unidos Dole Food Company Inc. y no Corporation, como
se transcribía en la demanda. La jueza aduce, que también se violan los
procedimientos jurídicos de las leyes estadounidenses y existen vacíos
en la sentencia que dicta la justicia nicaragüense.
Paradójicamente, las
multinacionales aprovechan esta decisión iniciando un proceso de
demandas contra los afectados, a quienes acusan entre otras cosas de
presentar pruebas fraudulentas.
En ese momento, los afectados se
han disgregado en varios grupos. El más numeroso es ASOTRAEXDAN que
junto a su abogado Juan José Domínguez, han presentado demandas también
en Estados Unidos, saldándose en abril de 2004 con el primer juicio de
afectados por el NEMAGÓN en dicho país, que se califica de histórico y
promete una duración eterna. También introducen nuevas demandas en
Nicaragua al amparo de la Ley 364.