|
301007 - Fuente
El Mundo
. Introducción
Pruebas de Imagen
. Radiografía Simple
. Resonancia Magnética Nuclear
. Tomografía
Axial Computarizada
. Ecografía
. Mamografía
.
Urografía intravenosa
. Enema
de Bario
. Serie
del tubo digestivo superior
Aparato Digestivo
. Endoscopia alta o gastroscopia
. Colonoscopia
. Cápsula
Endoscópica
. CPRE
. Bombas
de insulina
.
Cirugía Endoscópica
con Láser
Introducción
La tecnología es una parte indispensable de la práctica médica actual.
Todas las especialidades se benefician de ella, tanto para diagnosticar
enfermedades como tratarlas. Casi el 100% de la población se someterá a
una prueba médica para detectar lo que padece o se beneficiará de los
dispositivos tecnológicos para sobrellevar una patología.
Diario El Mundo de España le ofrece una recopilación de los
procedimientos tecnológicos presentes en los centros hospitalarios. Para
conocer en qué consisten, qué cuidados debe tener antes de someterse a
ellos o los riesgos que conllevan, elija la especialidad en la que se
englobe la prueba en cuestión (Cardiología si se trata de un marcapasos,
por ejemplo). Además de información escrita, también podrá consultar
vídeos y gráficos interactivos.
Radiografía
simple
Se pueden hacer radiografías de los huesos, del tórax y del abdomen.
También se radiografían los senos paranasales (unas cavidades llenas de
aire que se encuentran en los huesos del cráneo y cuya inflamación da
lugar a la sinusitis).
Es una de las técnicas de imagen más antiguas, ha sido sustituida en
muchas ocasiones por otras pruebas más útiles. Sin embargo, sigue
teniendo gran utilidad para el diagnóstico de algunas enfermedades. Por
ejemplo, es la técnica más rápida, útil y barata para evaluar fracturas
de los huesos. También es muy útil para hacer una primera evaluación de
los pulmones y determinar si hay lesiones como tumores o infecciones
(neumonías). Sirve para ver cálculos en las vías urinarias y la
existencia de obstrucciones abdominales.
La radiografía de huesos se realiza generalmente en más de una postura
para poder interpretar las lesiones en tres dimensiones, ya que la
imagen que se obtiene es en dos dimensiones.
La radiografía de tórax se hace con el paciente de pie de frente y de
lado, también para poder apreciar mejor las lesiones que puedan estar en
planos posteriores. Las radiografías del abdomen se pueden hacer de pie,
tumbados o en ambas posiciones.
La prueba es bastante segura excepto para las mujeres embarazadas, que
deben evitarla con el fin de no lesionar al feto, especialmente en los
primeros meses de la gestación. Tampoco es aconsejable hacerse
demasiadas radiografías si no es necesario puesto que la radiación
acumulada puede favorecer la aparición de enfermedades.
Resonancia
Magnética Nuclear
Permite ver imágenes muy claras de las estructuras interiores del
cuerpo. No utiliza rayos X sino ondas magnéticas y de radio, que son de
10.000 a 30.000 veces más potentes que el campo magnético terrestre. Por
este motivo, se producen cambios en la posición de los núcleos de los
átomos del cuerpo, lo que origina ondas de radio. El aparato capta estas
señales y un ordenador las transforma en imágenes.
Nuestro organismo está compuesto fundamentalmente de agua y, por tanto,
contiene muchos átomos de hidrógeno, que son los que se usan para crear
las imágenes de la resonancia.
A algunos pacientes se les administra una inyección intravenosa de
contraste para ver mejor algunas estructuras internas. Se llama
gadolinio y no suele dar alergia (es diferente del contraste que se usa
para otras radiografías).
La prueba se hace tumbado en una camilla y dentro de un aparato similar
a un túnel, que es el imán electromagnético. Hay resonancias magnéticas
(RMN) abiertas, indicadas para las personas que padecen claustrofobia,
pero la mayoría son cerradas. Debe quitarse la ropa y las joyas. Los
efectos magnéticos podrían dañar el reloj, la tarjeta de crédito o el
teléfono móvil.
Mientras dura la prueba se oyen ruidos fuertes en el exterior, similares
a golpes de un martillo. Puede durar hasta una hora y media aunque por
lo general es un poco más corta (45-60 minutos). Es importante estar
quieto durante toda la prueba.
Siempre habrá un técnico en la habitación de al lado, observando por una
pantalla de cristal, y si lo necesita podrá comunicarse con él.
Tomografía
Axial Computarizada
El TAC o escáner es una técnica de rayos X que permite ver el interior
del organismo. Funciona gracias a la entrada simultanea de muchos haces
de rayos desde diferentes ángulos. Éstos se absorben de diferentes
maneras según la densidad de los tejidos. Los menos densos, como los
pulmones, aparecen de color más oscuro, mientras que los más densos,
como los huesos, se ven de color blanco.
Un ordenador usa toda esta información para calcular la densidad
relativa de los tejidos explorados y ofrece una imagen en dos
dimensiones en blanco y negro de diferentes cortes transversales del
cuerpo.
Para ver mejor las imágenes, a veces se utiliza contraste que se puede
pinchar por la vena y/o tomarse por la boca. Esta sustancia puede dar
reacción a alguna persona por eso, si es alérgico, tiene que decirlo
antes de hacerse la prueba. Si después de la misma nota algún síntoma
raro como picores, calor, malestar, etc. debe informar de lo que le está
ocurriendo.
En raras ocasiones, el contraste puede producir insuficiencia renal,
especialmente en pacientes con diabetes o con enfermedades renales. Para
evitarlo, puede usarse un suero con algún medicamento que protege del
daño renal. Se le informará si usted tiene riesgo de este problema y si
debe usar el tratamiento preventivo. En cualquier caso, después de
hacerse la prueba procure beber abundantes líquidos para eliminar mejor
el contraste.
La máquina del TAC parece un túnel, con una camilla en la parte central
donde se coloca el paciente. Hay que estar quieto mientras dura el
examen para que las imágenes sean de buena calidad. Suele tardar sólo
unos minutos en hacerse pero, en algunas ocasiones, puede prolongarse
hasta media hora. Los técnicos que hacen la prueba están en la
habitación de al lado, le ven a través de un cristal y puede comunicarse
con ellos si es necesario.
La cantidad de radiación que se usa en cada prueba es pequeña, pero
podría ser perjudicial para un feto, por lo que si usted está embarazada
tiene que informar al médico. Si duda, debe hacerse una prueba antes.
Siempre acuda a realizarse el TAC en ayunas (sin comer ni beber nada
entre las seis y las ocho horas previas).
Ecografía
Es una prueba muy segura porque no usa radiación. La técnica se hace con
ondas sonoras de alta frecuencia emitidas por un transductor (una
especie de micrófono) que, al rebotar en el cuerpo, son detectadas por
el aparato. Una computadora procesa las ondas reflejadas y produce
imágenes.
La ecografía permite que el médico vea el corazón, los vasos sanguíneos,
los riñones, la vesícula, el hígado, el páncreas, el bazo y el tracto
genital. También se usa para examinar los fetos mientras crecen en el
útero y, además, puede examinar el flujo sanguíneo viendo si existen o
no obstrucciones de los vasos.
El transductor se pasa por la zona que se quiere examinar, poniendo en
él una sustancia gelatinosa (como vaselina) que ayuda que las ondas se
transmitan correctamente. La sustancia puede estar fría pero la
exploración no es ni dolorosa ni incómoda en la mayoría de los casos.
Algunas veces hay que cambiar de postura en varias ocasiones para tener
imágenes más claras.
Según la parte del cuerpo que se quiera ver, puede ser necesario estar
en ayunas antes de la prueba (sobre todo para ver el hígado y la
vesícula biliar) o tener la vejiga llena (para ver el aparato urinario o
genital).
La duración de la prueba varía en función de la zona investigada y de si
las estructuras se visualizan bien o no. Por lo general, tarda una media
hora.
A veces, para acceder al órgano que se quiere ver la ecografía se hace 'invasiva',
lo que puede provocar algunas molestias:
* Ecocardiograma trasesofágico: el transductor se mete por la boca hasta
el esófago para ver el corazón.
* Ecografía transrectal: se introduce el transductor por el recto para
ver el útero y los ovarios o la próstata.
* Ecografía transvaginal: se introduce el transductor por la vagina para
ver el útero y los ovarios.
Las ecografías ginecológicas se pueden realizar para ver si la mujer
tiene miomas uterinos, quistes de ovario, problemas renales y del
aparato digestivo y cuándo se produce la ovulación.
También es la prueba utilizada para el diagnóstico y el seguimiento del
embarazo. Sirve para saber si una mujer está embarazada o no, para ver
el número de embriones, si el bebé está ubicado correctamente dentro del
útero y controlar su desarrollo. Se puede calcular la edad y el peso del
feto y cómo está colocado de cara al parto.
Es un procedimiento muy útil en el embarazo normal y también en los
complicados. Las ecografías se usan para ver si existen anomalías
congénitas (en la semana 16 se puede detectar a nivel del tubo neuronal,
del riñón y del aparato urinario, malformaciones gastrointestinales y
defectos del cierre de la piel o pared abdominal del bebé). Se utiliza
como control durante la amniocentesis -para saber dónde pinchar- y en
las hemorragias durante el embarazo para conocer la causa del sangrado y
si el bebé sigue bien. También ayuda a ver las características de la
placenta, cordón umbilical y cantidad de líquido amniótico.
Las ecografías se consideran inocuas para el feto y, hasta el momento,
no se ha demostrado que puedan causar ningún daño al niño o la madre.
Igualmente, se recomienda no abusar de ellas y hacer sólo las
necesarias. Se puede realizar desde el abdomen (para lo cual es
necesario que la vejiga esté llena) y desde la vagina (que se suele usar
en el primer trimestre del embarazo y no requiere que la vejiga esté
llena).
Las imágenes se ven por una pantalla similar a la televisión y se pueden
grabar. En condiciones normales, se realiza una ecografía entre las
semanas seis y 12 para el diagnóstico del embarazo; otra entre las
16-20, para ver si hay malformaciones fetales; y a las 32 semanas, para
controlar el crecimiento fetal.
En los últimos años se ha desarrollado una técnica denominada 'ecografía
tridimensional'. El aparato permite realizar reconstrucciones en tres
dimensiones seleccionando los diferentes planos de corte y
reconstruyendo, gracias a un programa informático, las imágenes planas.
Uno de los principales atractivos de este sistema es que permite ver la
cara del bebé con una resolución bastante buena.
Mamografía
Se realiza para examinar lesiones de la mama, especialmente para
detectar la presencia o ausencia de un tumor. También puede valorar si
hay fibrosis, quistes u otras enfermedades.
La mamografía es esencialmente una radiografía de las mamas en la que se
usan dosis bajas de rayos X.
Debe limpiarse las mamas y las axilas antes de hacerse la prueba. Y no
debe echarse desodorante ni cremas, ya que pueden alterar la calidad de
las imágenes. Tendrá que desnudarse de cintura para arriba y quitarse
las joyas.
Para su realización, se comprimen las mamas entre dos placas lo que
permite tomar una imagen de toda la mama y, así, usar menos dosis de
rayos. La prueba puede ser molesta incluso un poco dolorosa mientras se
comprimen las mamas. Se tarda una media hora en realizar. Después, le
dirán que espere un rato mientras el médico revisa las imágenes para ver
si son de suficiente calidad o es necesario repetirlas.
En algunos centros, cuando se ve alguna alteración en la mama, el
radiólogo decide si la realización de una ecografía le puede ayudar a
diferenciar entre lesiones malignas o benignas y se hace el mismo día.
Si se considera adecuado, el médico hará una punción de las lesiones.
Esto ayuda a ganar tiempo a la hora de hacer el diagnóstico. Cuando se
hace una ecografía o una punción no significa que el resultado vaya a
ser forzosamente malo.
Las mamografías ayudan al diagnóstico precoz del cáncer de mama, el
tumor más frecuente en las mujeres, que puede ser curado si se
diagnostica pronto. Se aconseja hacer una mamografía entre los 35-39
años y repetírsela cada dos años hasta los 50, cuando se harán
anualmente hasta los 65. Si en su familia hay antecedentes de cáncer de
mama, la periodicidad de las pruebas puede ser diferente.
La mamografía es muy segura y prácticamente no tiene efectos adversos.
El problema más importante es la radiación y, por eso, debe limitarse su
uso a lo acordado por las sociedades científicas.
Urografía
intravenosa
Es una prueba de rayos X con la que es posible ver los riñones y las
vías urinarias. Se realiza administrando un contraste de yodo por la
vena que, al ser eliminado por los riñones, hace que éstos queden bien
dibujados y se vea su estructura y función.
Permite detectar obstrucciones de los uréteres por tumores o cálculos y
el funcionamiento y la forma de los riñones.
Para que la calidad de las imágenes sea buena, se debe hacer una dieta
especial tres días antes, a base de alimentos con pocos residuos. El día
previo deberá tomarse un laxante para limpiar el tubo digestivo y estar
en ayunas desde la medianoche.
Como la prueba utiliza contraste yodado debe avisar si tiene alergias a
medicamentos o a contrastes. Si es mujer en edad de poder estar
embarazada, debe asegurarse de no estarlo.
Se tarda unos 30 minutos en realizar el examen. El paciente tiene que
tumbarse boca arriba sobre la camilla de rayos y se hace una radiografía
simple. Posteriormente, se inyecta el contraste en una vena para que el
sistema urinario sea visible en las imágenes radiológicas. Por el
contraste, puede sentir ganas de orinar y/o calor en la región pélvica o
en la cara. También puede tener sabor metálico en la boca o náuseas.
Todas estas reacciones son normales y desaparecen en pocos minutos.
Algunas veces se realiza una radiografía después de pedirle al paciente
que orine. Este procedimiento se denomina 'post-micción'.
El contraste se elimina al orinar pero no cambia el color de la orina ni
produce dolor. Cuanto antes se expulse mejor
Enema
de Bario
Es un examen de rayos X del intestino grueso o colon. Se hace para ver
el interior del colon, con la intención de buscar lesiones que puedan
justificar un cuadro de estreñimiento, diarrea o anemia. También se
realiza si se sospecha que pueda haber divertículos (pequeñas bolsas en
el intestino, donde los alimentos pueden quedar atrapados) o pólipos
(pequeños bultos en el colon).
Es imprescindible que el colon esté completamente vacío. Para ello, los
días previos hay que seguir una dieta pobre en residuos y tomar un
laxante para eliminar todos los restos de heces. Si las últimas
deposiciones tras tomar el laxante no son agua, deberá ponerse un enema
para limpiar el colon.
La noche antes de la prueba debe quedarse en ayunas. Los pacientes
diabéticos tendrán que consultar con su médico qué hacer con las
pastillas o la insulina que se pongan habitualmente.
Si está en edad de tener hijos, debe asegurarse de no estar embarazada
en el momento de la prueba. Si duda, hágase una prueba de embarazo.
En la sala de rayos tendrá que acostarse en una camilla conectada a un
fluoroscopio (la máquina que permite ver al radiólogo las imágenes de su
colon). Se hará una radiografía simple de su abdomen y, posteriormente,
se le introducirá un tubo de enema en el recto. Por éste, se meterá el
contraste (bario) que rellenará el colon y permitirá ver el interior con
claridad. El radiólogo va viendo las imágenes a través del fluoroscopio
y le pedirá que cambie de posición o que esté inmóvil según lo necesite.
La prueba tarda unos 30 minutos en hacerse, aunque puede ser más larga
si las imágenes no se ven con claridad.
En algunas ocasiones, el radiólogo puede bombear aire en el interior del
intestino, junto con el bario, para ver mejor las imágenes. Eso le puede
hacer sentirse hinchado y producirle alguna molestia. Esta prueba se
denomina enema de bario con doble contraste.
Una vez hechas las radiografías se le permitirá ir al baño para expulsar
el bario. Después, se hará una nueva radiografía para ver los restos que
quedan.
Para ayudar a eliminar el contraste, beba mucho líquido los días
siguientes. Y si se nota estreñido consulte con su médico, puede
necesitar algún laxante para expulsar por completo el bario.
Serie
del tubo digestivo superior
Es una prueba de rayos X para ver el esófago, estómago o intestino
delgado. Se suele pedir para estudiar trastornos como vómitos, molestias
en el estómago o diarrea.
Para que el examen tenga éxito, el estómago y el tubo digestivo superior
tienen que estar vacíos. Se le pedirá que no coma nada desde la
medianoche del día anterior. A veces, también se aconseja tomar un
laxante para que el intestino esté limpio.
Si es usted una mujer en edad de tener hijos, asegúrese de no estar
embarazada en el momento de la prueba.
El examen lleva alrededor de una hora, incluyendo el tiempo de
preparación. Primero se hace una radiografía simple. Luego se tumba en
una camilla de rayos X sujeta a un fluoroscopio, que es una unidad de
rayos X combinada con una pantalla de televisión. El paciente tiene que
tomar contraste líquido de bario, que es de color blanco o rosa y puede
tener un sabor parecido al anís. El contraste reviste las paredes del
tubo digestivo superior para que se vean mejor en la radiografía.
Según el contraste va pasando por el tubo digestivo, el radiólogo le
puede decir que se ponga en distintas posiciones y se tomarán varias
radiografías.
Para ayudar a expulsar por completo el contraste beba mucho líquido los
días siguientes. Si se nota estreñido consulte con su médico, puede
necesitar algún laxante para eliminar bien el bario.
Gracias a esta técnica se podrán ver imágenes con hernias de hiato,
úlceras, pólipos o trastornos de la motilidad intestinal.
Endoscopia alta o gastroscopia
La gastroscopia es una prueba médica que se pide para ver el interior de
parte del aparato digestivo. Consiste en introducir por la boca un tubo
flexible y fino que lleva una cámara a través de la que puede verse el
esófago, el estómago y la primera parte del intestino delgado. Las
imágenes se proyectan en un monitor de televisión. No es un
procedimiento doloroso pero puede provocar náuseas. Por eso, se aplica
anestesia local con un atomizador sobre la garganta y puede
administrarse un sedante ligero.
El paciente se acuesta sobre su lado izquierdo y coloca el extremo del
gastroscopio en su boca. Mientras el médico va introduciendo suavemente
el endoscopio el paciente debe ir tragando. Al llegar al estómago es
necesario introducir aire para separar las paredes, poder ver y
maniobrar en el interior. Esto puede dar ganas de eructar.
Además de visualizar las lesiones pueden tomarse muestras, hacer
biopsias, quemar o esclerosar lesiones que estén sangrando, ligar
varices...
La prueba tarda unos 20 minutos en realizarse y es necesario estar en
ayunas al menos ocho horas antes (sin comer, beber ni tomar pastillas).
Si el paciente está tomando Sintrom u otro anticoagulante debe
comunicarlo ya que se debe retirar unos días antes. Además, es
conveniente hacer un análisis los días previos en el que se vea la
coagulación de la sangre, pues si hay alteraciones podría ser peligroso
hacer biopsias.
Las complicaciones derivadas de la endoscopia son escasas. Algunas veces
se puede producir sangrado o, excepcionalmente, se podría perforar el
esófago o el estómago.
La endoscopia sirve para diagnosticar enfermedades como gastritis,
úlceras, tumores del esófago, estómago o duodeno, hernia de hiato... Se
pide en pacientes que tienen síntomas gástricos como acidez, vómitos o
dolor de estómago. En el estudio de la anemia se utiliza para buscar
lesiones que puedan estar sangrando. A veces, estas heridas no dan
síntomas pero el sangrado digestivo es la causa más frecuente de anemia
por falta de hierro y la sangre puede proceder del estómago o del
intestino.
Las alternativas a esta prueba son los estudios digestivos con contraste
(estudio esofagogastroduodenal), que tienen la ventaja de ser más
cómodos y de no dar lugar casi a complicaciones. Pero la desventaja es
que no pueden tomar muestras ni hacer técnicas terapéuticas. La
diferenciación entre lesiones malignas y benignas es mucho más difícil,
y las lesiones 'planas', que no están sobreelevadas o hundidas, pueden
pasar desapercibidas.
Las endoscopias las realizan médicos especialistas en aparato digestivo
(gastroenterólogos), no es preciso ingresar al paciente y una vez
terminada la prueba se puede regresar al domicilio.
Colonoscopia
Permite ver el interior del colon (parte del intestino grueso). Consiste
en introducir por el recto una lente delgada unida a un tubo flexible e
ir progresando a través del colon para ver su interior. La lente tiene
una luz y una fibra óptica que permite proyectar imágenes en una
pantalla de vídeo.
Para que se pueda ver bien, el colon debe estar vacío y, mientras se va
progresando, el médico introduce aire para separar las paredes. Esto
puede resultar un poco molesto pues da la sensación de que se 'hincha'
la tripa pero es algo transitorio ya que el aire se elimina con
facilidad.
Gracias al procedimiento se podrá ver si existen lesiones en el colon
como pólipos, tumores, inflamaciones, infecciones, divertículos, etc.
Además, se pueden biopsiar las lesiones para analizarlas y tratar
algunas, como los pólipos que se pueden extirpar. En algunos casos se
pueden 'quemar' lesiones que estén sangrando.
Antes de hacer la prueba, en la mayoría de los centros se 'seda' al
paciente (con una medicación por vía intravenosa) para que se quede
dormido y esté relajado. De este modo, las molestias se notan mucho
menos.
La preparación de la prueba exige que el colon esté libre de heces, por
lo que los tres días previos se le indicará una dieta pobre en residuos.
El día antes tendrá que tomar un laxante (generalmente sobres que se
toman disueltos en agua o un jarabe) que le hará ir al baño muchas
veces. El objetivo es que elimine todas las heces, por lo que no se
preocupe si la diarrea que tiene es muy abundante. En algunas ocasiones,
se pone un enema al final de la preparación para estar seguros de que no
queda ningún resto.
Si el paciente está tomando Sintrom u otro anticoagulante debe
comunicarlo porque habrá que retirárselo. Además, es conveniente hacer
un análisis los días previos en el que se vea la coagulación de la
sangre ya que si hay alteraciones es arriesgado hacer biopsias.
La prueba tiene pocos riesgos, pero existen algunos. Se puede lesionar
el colon o incluso perforarlo, aunque esto ocurre excepcionalmente. Si
el colon no está bien preparado habrá que retrasar el examen para
hacerlo más adelante.
Las alternativas a esta prueba son el enema opaco (radiografía con
contraste), que precisa una preparación similar pero que no tiene los
riesgos ni las incomodidades de la colonoscopia. Como desventajas, las
imágenes que se ven son más difíciles de interpretar y, a veces, no
permiten diferenciar las lesiones benignas de las malignas. Además, no
se pueden hacer biopsias o procedimientos terapéuticos.
En los últimos años se ha desarrollado la colonoscopia virtual o
colonografía, que se hace con un TAC de alta resolución. Al paciente se
le hace un TAC o escáner y después se procesa con el ordenador,
obteniéndose imágenes similares a las de la colonoscopia. Es mucho más
cómoda, la preparación es más sencilla pero no permite hacer
procedimientos terapéuticos.
Cápsula Endoscópica
Es un sistema que sirve para estudiar el intestino delgado en busca de
enfermedades infecciosas, tumorales, alteraciones de la absorción, dolor
abdominal, trastornos inflamatorios o vasculares.
El paciente se debe tragar la cápsula con un poco de agua, como si fuera
un medicamento. Ésta mide 26x11 mm, lleva una cámara y va avanzando a
través del tubo digestivo, empujada por el movimiento intestinal, sin
producir ninguna molestia. En su avance va filmando imágenes que se
envían a un receptor, situado en el cinturón del paciente y que se
graban para ser analizadas posteriormente. La cápsula es desechable y se
expulsa al evacuar.
Está técnica se usa, sobre todo, para analizar a pacientes con
hemorragias digestivas cuando, después de haber realizado una endoscopia
digestiva alta y una colonoscopia, no se sabe exactamente por dónde está
sangrado. Por otro lado, se emplea para ver la extensión de la
enfermedad de Crohn (qué parte del aparato digestivo está afectada) y en
pacientes con dolor abdominal y diarrea crónica, sospechosos de padecer
este trastorno.
La cápsula también es de ayuda en los celiacos, para ver si tienen
linfomas o valorar el nivel de afectación. Otras utilidades son el
estudio de poliposis intestinal, para saber cuantos pólipos hay; para
diagnosticar un posible linforma intestinal; o para buscar tumores
intestinales en pacientes con metástasis hepáticas de los mismos y/o
síndrome carcinoide.
Se puede usar en los mayores de 10 años, excepto en lo que, en ese
momento, tengan un proceso de obstrucción intestinal. También se debe
evitar en individuos con cirugía previa del estómago, estenosis del
píloro o con un ritmo intestinal muy lento. Si usted no ha expulsado
todavía la cápsula no debe hacerse una resonancia magnética.
CPRE
La colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE) se realiza para
ver el interior de la vía biliar con el fin de diagnosticar tumores,
cálculos u obstrucciones de la misma. Se puede hacer con fines
diagnósticos o terapéuticos, puesto que permite extraer cálculos o poner
prótesis si hay obstrucciones para que la bilis drene de forma adecuada.
Consiste en introducir por la boca un tubo flexible y fino con una
cámara en su extremo distal. El tubo llega hasta el duodeno y desde allí
se introduce en la vía biliar y/o pancreática. Se puede inyectar
contraste para ver el interior de los conductos y determinar si hay
obstrucciones o cálculos. En ese caso, se usa simultáneamente una
máquina de rayos X para tener imágenes de la vía biliar.
También se pueden quitar dichos cálculos o colocar instrumentos
(prótesis) en los conductos para permitir la salida de la bilis con
facilidad. En ocasiones, se hace una 'esfinterotomía', que es un corte
en la desembocadura del conducto biliar para que la bilis salga con más
facilidad.
Se indica en pacientes con pancreatitis, sobre todo si se han visto
cálculos en la vesícula en la ecografía o en el TAC. También es útil en
individuos con la bilirrubina muy alta (ictericia) producida por una
obstrucción de la vía biliar ya que permite desatascar la vía o
encontrar la causa de la obstrucción.
La prueba es algo molesta puesto que hay que introducir un tubo en el
estómago. Las complicaciones que pueden aparecer son la rotura de los
conductos, infección o sangrado, especialmente cuando se hacen maniobras
para sacar cálculos o tomar muestras. Además, se puede producir una
pancreatitis transitoria que da lugar a dolor abdominal y, a veces,
vómitos.
El paciente debe estar en ayunas unas horas antes de la prueba. Se suele
poner una dosis de antibióticos antes de la misma para evitar las
infecciones. Por eso, si es alérgico a algún antibiótico debe
comunicarlo antes de hacerse la prueba. Si está tomando Sintrom o
aspirina el riesgo de sangrar es mayor, por lo que deberá retirarlo al
menos siete días antes. Si no puede suspender la medicación deberá
informar a su médico para que se pongan tratamientos alternativos
(heparina en caso de estar tomando Sintrom, por ejemplo).
Bombas
de insulina
Cuando un paciente tiene diabetes significa que su páncreas es incapaz
de producir suficiente insulina como para metabolizar el azúcar. Por
eso, tiene que inyectarse insulina de una a cuatro veces al día. Con la
terapia tradicional, se pueden mantener niveles de insulina más o menos
estables, con aumentos puntuales, como después de las comidas que es
cuando más se necesita. Sin embargo, no se tiene en cuenta que los
individuos pueden tener necesidades aumentadas en otros momentos del día
(en función del ejercicio, la alimentación...).
Esta limitación se soluciona con la infusión continua de insulina, o
bomba, que intenta imitar el funcionamiento del páncreas. Este
dispositivo administra insulina de manera continua, tras haber sido
programado. Su tamaño es pequeño, como el de un Mp3, por lo que no
resulta molesto llevarlo.
La bomba tiene en su interior un compartimento destinado a colocar la
insulina y se rellena igual que una jeringa. De ahí sale un tubo llamado
catéter, que se pincha bajo la piel, y que se debe cambiar cada dos o
tres días.
Este aparato no mide la glucosa, ni decide qué insulina administrar. Es
decir, no aporta insulina en función de la glucosa en sangre (como el
páncreas), sino que segrega una cantidad constante de insulina con picos
después de las comidas. Esto es un 'simulacro' de lo que hace el
páncreas de los pacientes sanos. El control del azúcar en los diabéticos
es básico para evitar las complicaciones a largo plazo y tiene especial
interés en pacientes en edad infantil o adolescentes.
La perfusión basal debe programarse con ayuda del médico y/o la
enfermera, en función de los resultados de los controles de azúcar que
se haga el paciente a lo largo del día y de la noche, fuera del periodo
que va después de las comidas. La bomba permite que la infusión de
insulina sea diferente durante el día (por ejemplo, cuando se va a hacer
ejercicio físico) y la noche (mientras duerme).
Las dosis de insulina que se dan para metabolizar las comidas se
calcularán en función del azúcar en sangre y de los hidratos de carbono
que se vayan a ingerir. Se darán antes de las comidas si el paciente
tiene glucosa entre 80-140 mg/dl; después de las comidas si empieza con
niveles bajos de glucosa (menos de 80 mg/dl), y se esperará al menos 15
minutos si el tiene más de 140 mg/dl. Cuanto más alta sea la glucosa más
tiempo se tiene que esperar para comer.
Entre sus principales ventajas, las bombas ofrecen una mayor libertad de
horarios (se puede retrasar una comida sin temor a que se acabe el
efecto de la insulina); permite programar diferentes ritmos basales para
varios momentos del día (lo que es muy útil para evitar, por ejemplo, la
elevación de glucosa al despertarse) y se reducen los riesgos de
hipoglucemia.
En cuanto a sus inconvenientes, el depósito subcutáneo de insulina es
muy pequeño; si se deja de poner la bomba existe más riesgo de que haya
un aumento rápido del azúcar; debe llevarse 24 horas al día y sus
alarmas pueden dispararse en cualquier momento si se acaba la insulina.
Los detectores de metales de los aeropuertos no dañan la bomba ni suelen
detectarla. No obstante, para no tener que dar explicaciones, viaje
siempre con una tarjeta o carta del médico en la que explique qué tiene
y por qué.
Cambio del equipo de infusión
1. Saque de la nevera la pluma o el vial de insulina 24 horas antes de
cambiar el catéter (así se evita la formación de burbujas).
2. Lávese las manos con agua y jabón.
3. Revise cuidadosamente el catéter antes de conectarlo a la jeringa,
para ver si tiene alteraciones en el plástico o algún defecto.
4. Cargue la jeringa asegurándose de que no quedan burbujas en el
interior.
5. Purgue o limpie el tubo del catéter hasta que salga una buena gota de
insulina por la punta de la aguja. Asegúrese de que tampoco quedan
burbujas en el interior del catéter.
6. Conecte la jeringa con el catéter, evitando fugas de insulina.
7. No toque con las manos la parte estéril de la aguja.
8. Límpiese la piel con alcohol u otro desinfectante y espere a que esté
seca.
9. Inserte el nuevo catéter nuevo a una distancia mínima de dos dedos.
10. Asegure el apósito y retire la aguja, procurando que no se mueva la
cánula insertada.
11. Haga un bucle de seguridad con el tubo del catéter, para evitar que
se mueva en caso de un estirón, y sujételo con el apósito.
Cirugía
Endoscópica con Láser
- Prótesis para pacientes con cáncer
Los tumores a veces invaden zonas muy comprometidas de la anatomía del
organismo, como los que ocupan regiones por las que pasa el alimento, el
aire, la saliva, la bilis o el contenido intestinal.
En estas circunstancias, sobre todo cuando el tumor está muy avanzado y
el paciente no se puede beneficiar de una cirugía radical, se implantan
nuevos materiales protésicos, muchos de ellos auto-expandibles. Son
dispositivos muy similares a los 'stents' que se utilizan en las
arterias coronarias del corazón.
Su colocación permite dilatar un estrechamiento de un conducto y
restablecer el paso que estaba a punto de cerrarse. De esta forma, el
paciente puede volver a comer, beber, tragar saliva, expulsar la bilis o
incluso defecar. Además, se puede evitar que pase por el quirófano en
muy malas condiciones, si está aquejado de un tumor en estadio terminal.
Muchos de estos dispositivos se colocan por vía endoscópica. Es el caso
de los 'stents' auto-expandibles que se sitúan en los tumores de esófago
o de recto o invaden la vía biliar. También los que se colocan en las
porciones finales de la tráquea o en los bronquios principales, cuando
son invadidos por tejido tumoral.
Estos dispositivos, generalmente de polímeros plásticos o de malla
metálica, han supuesto un gran avance en la calidad de vida para los
pacientes. Mediante procedimientos relativamente sencillos e indoloros,
síntomas como la asfixia, la obstrucción intestinal, la ictericia o la
imposibilidad para tragar pueden sortearse durante un tiempo.
- Cirugía endoscópica de tumores
Con un certero rayo láser es posible extirpar tejido tumoral sin
necesidad de que el paciente pase por el quirófano ni se someta a
anestesia general. Estas técnicas son especialmente útiles en pacientes
con tumores en fase terminal que se encuentran en situaciones muy
delicadas. Son capaces de mejorar el día a día de los pacientes en sus
últimas semanas o meses de vida.
Son casos en los que el tumor se encuentra en localizaciones
comprometidas como el esófago, impidiendo que el paciente se alimente o
haciendo que se atragante con frecuencia. O en la traquea o a la entrada
de algún bronquio principal, dificultando la respiración o facilitando
la retención de secreciones respiratorias y moco y, por tanto, las
infecciones respiratorias.
Se emplea un endoscopio, un tubo de material flexible y fibra óptica,
que permite la visión del especialista así como introducir algunos
dispositivos: material para biopsias, chorro de agua para lavado,
aspirador y, en el caso que nos ocupa, un láser quirúrgico de gran
precisión. El rayo láser tiene la ventaja de producir un corte que al
mismo tiempo cauteriza con gran eficacia por lo que la herida que va
produciendo sangra muy poco. Esto es muy importante puesto que, en
lugares como el árbol respiratorio, los bronquios pueden inundarse de
sangre y poner en peligro la vida del enfermo.
En el caso de pacientes en situación paliativa, la cirugía por láser a
través del endoscopio ayuda a rebanar el tejido tumoral y facilita la
colocación de dispositivos auto-expandibles. Por el momento, no se
realizan en todos los hospitales ya que requieren un aprendizaje
cuidadoso. El campo quirúrgico es muy pequeño, pueden sangrar y se trata
de zonas muy delicadas como la laringe, la tráquea o el esófago donde
cualquier complicación puede poner en peligro la vida del enfermo.
Los efectos dañinos de la prueba son escasos. La principal molestia para
muchos pacientes es la necesidad de estar inmóvil durante un tiempo
largo en un lugar pequeño. No se aconseja a las embarazadas aunque, en
determinadas situaciones (diagnóstico de malformaciones fetales o de
enfermedades muy graves para la madre), el beneficio de la prueba puede
superar al riesgo.
Los pacientes con marcapasos o válvulas cardiacas artificiales no deben
hacerse la prueba. En casos excepcionales existe la posibilidad de
hacerlas pero con medidas de seguridad excepcionales. Las prótesis de
cadera o rodilla no son impedimentos para hacer la RMN.
Si usted cree que podría tener fragmentos de metal en el cuerpo debe
comunicarlo. Se intentará confirmar su presencia con radiografías y se
valorará la posibilidad o no de hacer la prueba.
Se aconseja el ayuno antes de la prueba, especialmente si se va a hacer
una resonancia de la cavidad abdominal.
|