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301007 - Fuente
El Mundo
Cardiología
. Medición Ambulatoria de la
Tensión
Arterial (AMPA)
. Cateterismo cardiaco
. Desfibriladores cardiacos
. Ecocardiograma
. Electrocardiograma (ECG)
. Grabador
implantable
. Holter cardiaco
. Holter de Tensión (MAPA)
. Marcapasos
. Mesa basculante (Till table)
. Prueba de esfuerzo (Ergometría)
.Terapia de
Resincronización Cardiaca
. Stents
. Válvulas cardiacas
Medición
Ambulatoria de la Tensión Arterial (AMPA)
Cuando algunos pacientes se toman la tensión en la consulta suelen tener
cifras más altas que en su domicilio. Es lo que se denomina "efecto bata
blanca" y para evitarlo se puede indicar al enfermo que, en lugar de
acudir a la consulta para controlar su tensión, realice estas mediciones
en su propia casa.
El paciente deberá tomarse la tensión él mismo con un dispositivo
automático. Generalmente, se indica que se mida dos o tres veces al día,
tres veces seguidas cada vez, y anote los resultados para mostrárselos
al médico en la revisión. Lo normal es que la última medición sea más
baja que la primera, ya que el paciente se va relajando.
Estas medidas ambulatorias se realizan con unos aparatos automáticos que
no necesitan fonendoscopio, porque llevan un detector del pulso
incorporado, y son de fácil manejo. Es un equipo muy sensible a los
ruidos y a los movimientos. Por ello, para que los valores obtenidos
sean exactos, es necesario que el brazo no se mueva y que no se hable
mientras se está haciendo la medición.
Además, para que las cifras de presión arterial obtenidas sean fiables
debe tomarse la tensión estando relajado, cómodamente sentado con la
espalda apoyada en la silla, el brazo apoyado a la altura del corazón y
sin ropa que lo comprima. También es conveniente no haber comido, bebido
alcohol, fumado o haber realizado ejercicio 30 minutos antes de la toma.
La Sociedad Española de Hipertensión y la Liga Española para la lucha
contra la hipertensión arterial ofrecen una serie de consejos para medir
la tensión arterial:
* Se elegirá el brazo en el que se obtengan cifras más altas de presión
arterial. Por eso, hay que empezar midiendo en ambos brazos.
* El manguito debe colocarse dos o tres centímetros por encima de la
flexura del codo.
* Sentado cómodamente, apoye el brazo sobre la mesa y no lo mueva,
siguiendo las instrucciones de su equipo.
* Las cifras que obtenga (presión arterial sistólica, diastólica y
frecuencia cardíaca) debe anotarlas en un diario, junto con la hora y si
existe alguna circunstancia especial o duda.
* Efectúe preferiblemente tres lecturas seguidas, separadas por dos
minutos de tiempo entre cada una y anótelas.
* Apunte tres medidas en la mañana, al despertar, antes de tomar la
medicación y otras tantas al finalizar el día antes de acostarse.
* Una manera de homogeneizar las lecturas es establecer como fechas
fijas los días 1 y 15 de cada mes, por ejemplo, para las mediciones.
* Se pueden registrar lecturas en días festivos y laborables, sin
convertirlo en una obsesión. No por medirse más dejará de ser
hipertenso.
* Sean cuales sean las cifras obtenidas, no modifique el tratamiento sin
consultarlo con su médico.
* Una técnica de medida inadecuada puede invalidar los resultados.
Cateterismo
cardiaco
Permite ver el interior de las arterias coronarias y comprobar si
existen obstrucciones que puedan dar lugar a infartos, anginas u otras
alteraciones cardiacas. También sirve para ver la contractilidad del
corazón y su capacidad para bombear sangre.
Se realiza introduciendo un catéter (pequeño tubo flexible) a través de
una vena del brazo o de la ingle, que llega hasta el corazón. Para ver
el desplazamiento del mismo se usa una máquina de rayos X (fluoroscopia)
que permite ver cómo avanza el tubo y si entra correctamente en los
vasos cardiacos. Una vez que el catéter está en el lugar indicado, se
inyecta una sustancia de contraste y se toman las imágenes.
La ingesta de comidas y líquidos se restringe desde seis a ocho horas
antes del examen. Debe informar si tiene antecedentes de alergia al
contraste y si se está tomando Sintrom. En ese caso, el medicamento se
deberá retirar los días previos y sustituirlo por heparina para evitar
el sangrado. Los pacientes que están anticoagulados suelen ingresar la
noche previa para realizar los controles pertinentes y asegurarse de que
la prueba se puede realizar.
La persona estará despierta y será capaz de seguir instrucciones durante
la cateterización. Normalmente, se da un sedante suave 30 minutos antes
que ayuda a relajarse. La prueba puede durar de una a varias horas.
Se puede sentir alguna molestia en el sitio donde se colocó el catéter.
Por eso, se utiliza anestesia local para adormecer esa zona y, así, la
única sensación será la de presión. El paciente puede experimentar
alguna incomodidad al tener que permanecer inmóvil por un rato largo.
Después del examen, se quitará el catéter. La persona sentirá una
presión firme en el sitio de inserción que se hace para prevenir el
sangrado. Por esta misma razón, si la vía se coloca en la ingle, la
persona tendrá que acostarse recta sobre la espalda durante unas cuantas
horas después del examen. Esto puede causar molestias leves en la
espalda.
La prueba no está exenta de riesgos, sobre todo si se compara con otros
exámenes cardiacos. Las complicaciones que pueden aparecer, además del
sangrado, son las arritmias, hemorragias, alergias al contraste o
embolias.
Una de las principales ventajas de la prueba es que aporta mucha
información y permite realizar un procedimiento terapéutico en el
momento. Si se comprueba que las arterias coronarias están obstruidas se
pueden dilatar y/o colocar un 'stent' o malla metálica.
Desfibriladores
cardiacos
La parada cardiaca es la pérdida brusca de función del corazón, algo que
generalmente ocurre al aparecer un ritmo irregular de los ventrículos,
bien por taquicadia o fibrilación ventricular. Estas arritmias hacen que
los ventrículos se contraigan sin fuerza, como vibrando, sin que sean
capaces de bombear sangre. En pocos segundos se produce pérdida de
conciencia y ausencia de pulso; el 95% de las veces el sujeto muere.
Un desfibrilador cardiaco es un aparato que envía una corriente
eléctrica al corazón de forma sincronizada y con una intensidad
determinada. Se emplea para interrumpir un tipo de arritmia cardiaca, la
fibrilación ventricular, capaz de producir la muerte en pocos minutos.
Es una arritmia muy frecuente, sobre todo en la cardiopatía isquémica
(angina de pecho e infarto agudo de miocardio).
El desfibrilador consta un mando que regula la intensidad de la
corriente eléctrica (100, 200, 300, 400 julios); unos cables, que se
colocan en el tórax de paciente y recogen la actividad eléctrica
cardiaca (electrocardiograma o ECG); una pantalla donde puede observarse
el registro ECG; una pequeña impresora de papel y dos palas que
administran la descarga eléctrica sobre la pared torácica del paciente.
Sólo es eficaz en caso de fibrilación ventricular, cualquier otra
arritmia (taquicardia ventricular, asistolia, disociación A-V,
fibrilación auricular, taponamiento cardiaco u otras causas de síncope)
no responde a este tipo de maniobra.
Ecocardiograma
Usa las ondas sonoras para mostrar una imagen en movimiento del corazón.
Permite así ver este órgano, sus válvulas y su capacidad funcional. Es
decir, si se contrae adecuadamente y si bombea bien la sangre.
A veces, para detectar lesiones como 'verrugas' de endocarditis o cuando
la visualización del corazón es mala por vía normal, se introduce un
transductor por el esófago para llegar 'cerca' del corazón y ver
claramente las válvulas o las cavidades. En ese caso, se dice que el
ecocardiograma es trasesofágico.
El estudio se realiza sin necesidad de preparación previa. Ni siquiera
hace falta que el paciente esté en ayunas, excepto si se le va a
realizar un ecocardiograma trasesofágico.
Se suele pedir a los pacientes que tienen un soplo, sospechan que su
corazón no funciona adecuadamente, han sufrido un infarto de miocardio o
se desea ver la capacidad del corazón. Es una prueba no invasiva, por lo
que es muy útil para una primera aproximación a la enfermedad cardiaca.
No obstante, si se ven alteraciones a veces es necesario hacer otras
pruebas como cateterismos, que ya tienen más riesgo para el enfermo.
Para realizar el ecocardiograma se pasa un transductor similar a un
micrófono, en el que se ha puesto una sustancia gelatinosa (como
vaselina) que ayuda a que las ondas se transmitan correctamente. La
sustancia puede estar fría pero, en la mayoría de los casos, la
exploración no es ni dolorosa ni incómoda. Algunas veces hay que cambiar
de postura en varias ocasiones para tener imágenes más claras.
El médico ve en un monitor las imágenes de las cavidades cardiacas, las
válvulas y si existen alteraciones en el movimiento o la estructura.
Electrocardiograma
(ECG)
Es una prueba que sirve para ver la actividad eléctrica del corazón.
Puede dar mucha información sobre este órgano y su funcionamiento. Se
puede averiguar el ritmo cardiaco; si existen o no arritmias; si el
corazón está aumentado de tamaño o si se conduce bien el impulso
eléctrico. Cuando el trazado no es normal el médico puede determinar que
existe algún problema.
En general, el impulso cardiaco nace en la aurícula (nodo sinusal) y se
transmite al ventrículo por unos haces nerviosos. Cuando el ritmo no
nace en el lugar adecuado o no se conduce como es debido se producen
cambios en el ECG que el médico puede interpretar.
También aparecen cambios cuando hay un infarto de corazón o lo ha habido
previamente (las imágenes de cicatriz son diferentes a las imágenes de
lesiones agudas).
No hace falta ninguna preparación para hacer la prueba. El paciente se
tumba sobre una camilla y se le ponen unos electrodos (como unas
pegatinas) conectados a unos cables que van a una máquina llamada
electrocardiógrafo.
Los varones con mucho vello a veces tienen que ser afeitados para que
las pegatinas se adhieran bien y se transmita adecuadamente el impulso
eléctrico.
Grabador implantable
Existen dispositivos implantables bajo la piel capaces de monitorizar la
actividad cardiaca durante largos períodos de tiempo. El paciente lleva
unos electrodos que recogen la actividad eléctrica cardiaca
(electrocardiograma) y un aparato implantado subcutáneamente. Éste pesa
sólo 17 gramos y almacena la información como si fuera una memoria USB.
Es útil para pacientes que han sufrido problemas potencialmente graves o
con riesgo de muerte súbita: arritmias, síncope o pérdida de conciencia,
palpitaciones de repetición o episódicas, ataques epilépticos
resistentes al tratamiento farmacológico, episodios que simulan crisis
epilépticas y convulsiones.
A diferencia del estudio Holter, que registra el electrocardiograma
durante 24 horas y se lleva como un aparato portátil con unos cables
adheridos a la piel, este grabador implantable se plantea en casos en
los que los episodios sólo han ocurrido unas cuantas veces pero, por su
gravedad, es imprescindible su diagnóstico y eventual tratamiento.
El dispositivo está diseñado para permanecer durante meses en el corazón
del sujeto y, por tanto, los cables se transportan igual que los del
marcapasos aunque con una pila mucho más pequeña y con un almacenamiento
de información como el de los ordenadores.
Para su colocación, no se necesita ingresar al paciente ya que sólo se
precisa acceder a un vaso y la disponer la pila en un emplazamiento
subcutáneo. Durante el episodio de síncope, arritmia, etc., el
electrocardiograma (ECG) se captura mediante una simple pulsión del
paciente o de un familiar que lo esté presenciando o de forma pre-programada
y automática. Los datos se analizan de forma también automática a través
de un ordenador.
Holter cardiaco
Sirve para hacer una lectura continua (24 horas) de la frecuencia y
ritmo cardiaco. Se obtiene una información detallada sobre si el
paciente ha sentido latidos irregulares o dolor en el pecho y se puede
ver si estos síntomas se corresponden con alteraciones en el electro
(arritmias, angina, extrasístoles...).
La colocación del holter de electrocardiograma (ECG) es totalmente
indolora. Al igual que el holter de tensión arterial (MAPA), el paciente
deberá llevar consigo una grabadora conectada a una serie de electrodos
que se colocan en el pecho del paciente a modo de pegatinas. El
dispositivo de grabación portátil pesa unos 450 gramos. No hace falta
ningún tipo de preparación para realizar esta prueba.
El paciente debe seguir una vida totalmente normal durante ese día y
anotar cualquier tipo de incidencia o síntoma que note. A las 24 horas
acudirá nuevamente al centro para que le sea retirado el dispositivo de
grabación. También puede retirárselo él mismo y remitirlo por correo,
según las instrucciones que haya recibido en el momento del implante.
Esta prueba es muy útil en el estudio de todo tipo de arritmias
cardiacas y, en algunos casos, de enfermedades coronarias. Se manda
realizar a personas con palpitaciones, taquicardias, pérdidas de
conocimiento, mareos y dolor torácico.
Holter de Tensión (MAPA)
Hay varias formas de medir la tensión arterial. La primera es en la
consulta médica, que es lo más habitual. Sin embargo, debido al estrés
que produce en el paciente se puede observar el fenómeno de "bata
blanca", con elevación ficticia de la tensión hasta en un 30 % de los
casos, lo que puede llevar a falsos diagnósticos de 'hipertensión
arterial'.
La segunda manera es mediante el holter de tensión o MAPA (Medición
Ambulatoria Presión Arterial), que permite conocer los niveles
tensionales durante las 24 horas del día y relacionarlo con las diversas
actividades realizadas.
La tercera es la automedida por parte del paciente en su domicilio (AMPA),
lo que elimina el estrés de la consulta, permitiendo disponer de varias
tomas a lo largo del día, aunque requiere cierta madurez por parte del
paciente y disponer de una tecnología adecuada.
El holter de tensión (MAPA) es un manguito que se coloca en el brazo del
paciente para medir la tensión y que, el día de la prueba, deberá
llevarse puesto mañana y noche. Son aparatos sencillos y pequeños, con
un peso inferior a 450 gr, que se inflan cada 30 minutos durante el día
y cada 60 minutos durante la noche. Se conecta una grabadora portátil al
manguito en la que quedarán registradas las tensiones del paciente para
que el médico pueda hacer un estudio completo de la tensión arterial.
Antes de comenzar a inflar el manguito, el dispositivo emite un pitido.
Una vez conseguida la presión necesaria, ésta irá bajando poco a poco.
No es necesario cesar las actividades, aunque sí debe relajar el brazo
(conducir, por ejemplo, podría resultar peligroso). Si se produce algún
error al detectar la presión arterial, se repite la toma pasados dos
minutos.
La grabadora presenta una pantalla en la que si el manguito está inflado
se puede ver la presión. Al finalizar la toma, aparecen los valores de
tensión arterial y frecuencia cardiaca. El paciente debe llevar un
registro de las actividades que haga durante el día y los horarios.
Para que el sensor funcione perfectamente, el manguito debe estar
correctamente posicionado. En la consulta le indicarán los cuidados que
debe tener y como recolocar el manguito en caso de que se mueva. No es
necesaria ninguna preparación especial para realizar la prueba pero
conviene acudir con ropa que permita llevar el manguito en el brazo de
forma cómoda.
Dadas las características de estos aparatos, es importante evitar que se
humedezcan o que reciban golpes. Para ello, se coloca la grabadora
protegida por una funda y sujeta al cuerpo mediante un cinturón o una
bandolera.
Para que la utilidad de la prueba sea máxima, es importante intentar
reproducir la vida cotidiana, incluida la toma de la medicación
antihipertensiva, cuando esté indicada, a no ser que el médico le
indique lo contrario.
La medición de tensión con el MAPA puede valer para diagnosticar
hipertensión 'de bata blanca' (pacientes a los que les sube la tensión
por nerviosismo en la consulta); comprobar que el enfermo está bien
controlado con los medicamentos que se le administran; o ver si hay
disminución nocturna de tensión.
Marcapasos
Un marcapasos es un aparato pequeño que ayuda a que el corazón lata de
forma constante. Puede regular el ritmo en casos de frecuencia cardíaca
lenta, rápida, irregular o de bloqueo en el sistema de conducción
eléctrica.
Es un equipo electrónico que se compone de uno o dos cables y un
generador de impulsos eléctricos, lo que permite que el corazón pueda
latir a un ritmo establecido. En el interior del generador hay un chip
electrónico que percibe los latidos y envía las señales para mantener un
ritmo cardiaco normal.
(Radiografía de una persona con Marcapasos, a la
derecha)
Algunos marcapasos pueden apagarse cuando la velocidad de los latidos
supera un nivel determinado y encenderse cuando el latido es demasiado
lento. Son los denominados marcapasos a demanda.
Estos dispositivos se implantan:
* En los pacientes con una frecuencia cardíaca muy baja que produce
síntomas de cansancio, debilidad y mareos
* Si es posible que su frecuencia cardiaca disminuya de manera drástica
y repentina (estas enfermedades, llamadas bloqueos cardiacos, se suelen
detectar en los electrocardiogramas)
* Frente a una lesión del músculo cardiaco que se puede producir después
de un ataque cardiaco y que interfiere en la capacidad de su corazón
para controlar la frecuencia cardiaca
* Cuando la frecuencia cardiaca es excesivamente rápida y no puede
frenarse con medicamentos.
La colocación de un marcapasos o de un CDI suele ser un procedimiento
ambulatorio (no necesita ingreso) y es preciso que el paciente acuda en
ayunas. Suele realizarse con anestesia local, mientras el paciente
permanece despierto, aunque generalmente se le da algún sedante para que
esté tranquilo.
Se desinfecta la zona y se hace una pequeña incisión de 3-4 cm en el
pecho, debajo de la clavícula, en el lado derecho o izquierdo del tórax.
Se meten los cables del marcapaso por una vena grande (desde el brazo o
la pierna) hasta el corazón. Se comprueba que están en su sitio y que
dan impulsos que se notan en el corazón. Después, se coloca el generador
debajo de la piel, se cierra la incisión con unos puntos y se aplican
unas gasas sobre la zona. Generalmente la intervención dura una hora.
Aunque no suele hacer falta que el paciente permanezca ingresado, tras
el procedimiento deberá pasar un rato tumbado en una camilla mientras se
comprueba que todo ha ido bien.
Si usted está tomando aspirina o Sintrom debe comunicárselo al médico
antes de colocarse el marcapasos. En algunas ocasiones, le pueden
aconsejar que retire la medicación durante unos días o puede que tenga
que cambiar las pastillas. En algunos sitios se ingresa a los pacientes
que están anticoagulados para poder llevar un control más estricto de su
situación y hacer los cambios de medicación durante el ingreso
hospitalario.
Las complicaciones derivadas de la colocación del marcapasos son escasas
y leves. Generalmente, suelen aparecer molestias en la zona de
implantación del generador o hematoma. En raras ocasiones, pueden
producirse complicaciones como neumotórax, si se pincha el pulmón al
colocar el catéter, o flebitis, trombosis venosa, embolia de pulmón,
sepsis... Estos trastornos suelen resolverse con un tratamiento médico
pero pueden llegar a requerir una intervención de urgencia (colocación
de un tubo de tórax, si ha habido un neumotórax, o transfusión de sangre
si ha habido una hemorragia importante). Los riesgos de estas
complicaciones se asocian, en parte, a la situación clínica del enfermo.
Tras la implantación del marcapasos, usted recibirá una tarjeta de
identificación del fabricante en la que se incluye información sobre el
modelo específico del marcapasos. Siempre deberá llevar esta tarjeta por
si un especialista necesita examinarlo o tratarlo.
El paciente portador de un marcapasos puede hacer una vida completamente
normal, siempre y cuando no esté limitado por alguna otra enfermedad
simultánea. Los dispositivos modernos facilitan la realización de
esfuerzos físicos, al adaptarse mejor a las necesidades corporales. Lo
normal es que se olvide de que lo lleva implantado aunque siempre debe
tener en mente las fechas de sus revisiones. Cada cierto tiempo (de seis
a 10 años) se cambiará la batería, una operación que generalmente
requiere anestesia local.
La Asociación Americana de Corazón (AHA) advierte que las personas con
este dispositivo deben ser conscientes de lo que hay a su alrededor y de
todo lo pueda afectar al correcto funcionamiento. No afectan ni dañan
los marcapasos los siguientes aparatos:
* Radios
* Taladradoras eléctricas
* Mantas eléctricas
* Máquinas de afeitar eléctricas
* Radios de aficionados
* Almohadillas eléctricas
* Detectores de metales
* Microondas
* Transmisores de televisión
* Mandos a distancia del televisor o equipo de música.
* Aparatos de rayos X
* Equipos de seguridad de los aeropuertos
Los teléfonos móviles disponibles en la actualidad no afectan pero se
aconseja no guardar el teléfono a menos de 10 centímetros del
marcapasos, por si acaso.
Sí afectan a los marcapasos los:
* Grupos electrógenos
* Equipos para soldar
* Algunos aparatos utilizados por los dentistas
* Máquinas de resonancia magnética
* Máquinas de radioterapia para el tratamiento del cáncer
* Equipos pesados o motores con imanes potentes
Mesa basculante (Till table)
Es una prueba que se realiza para estudiar a los pacientes que han
tenido un síncope o pérdida súbita de conocimiento de poca duración.
Se tumba al paciente en una cama y se le conecta con unos electrodos
(pegatinas que llevan unido un cable) a un monitor de electrocardiograma
y de tensión arterial. La cama se cambia de posición de tumbada a
erguida y se registra si hay variaciones en el electro o en la tensión
durante el movimiento.
Si se produce un síncope con los cambios de postura se considera que el
mismo es de origen 'vasovagal' (relacionado con el control de la tensión
arterial). Si el resultado no es definitivo, porque no se produce
síncope o cambios en el registro, se harán otras pruebas para averiguar
las causas.
Para hacer la prueba tiene que ir en ayunas. Se trata de un examen
seguro aunque, en ocasiones, se reproducen los síncopes o pérdidas de
conocimiento que el paciente tenía y que han motivado la realización de
la prueba.
Prueba de esfuerzo (Ergometría)
Se realiza para ver si existe alteración en las arterias coronarias.
Permite ver cómo funciona el corazón durante el ejercicio.
Se colocan en el pecho unos pequeños discos llamados electrodos, que se
conectan por cables a una máquina que proyecta en un monitor la
actividad eléctrica del corazón. Se le indica al paciente que comience a
caminar por una cinta y se va revisando la actividad eléctrica durante
el ejercicio. También se mide la tensión arterial y la frecuencia
cardiaca.
Si los pacientes no son capaces de caminar por la cinta, se les puede
dar un medicamento que aumenta la actividad del corazón como si
estuvieran haciendo ejercicio.
Durante la prueba, el enfermo debe decir si nota algún tipo de síntoma,
especialmente dolor torácico. Se comprueba si el dolor se relaciona con
alteraciones en la actividad eléctrica del corazón o no. En ocasiones,
también puede haber cambios eléctricos sin que el paciente note ningún
síntoma.
Cuando los síntomas y los cambios aparecen a la vez la prueba se
considera clínica y eléctricamente positiva. Si hay cambios sin síntomas
es clínicamente negativa y eléctricamente positiva. Y si hay síntomas
pero sin cambios eléctricos, será clínicamente positiva y eléctricamente
negativa.
El paciente debe estar en ayunas al menos cuatro horas antes de hacerse
la prueba. Si está tomando medicación, consulte a su médico si debe
seguir con ella o no.
Se camina en la cinta un periodo de tiempo variable, que depende de la
tolerancia del paciente. Cada dos o tres minutos se aumenta la velocidad
y la pendiente de la cinta, con el fin de incrementar el esfuerzo. Si no
tolera el ejercicio que le exigen, dígalo para que paren la cinta.
Los resultados sirven para hacerse una idea de si hay una cardiopatía
isquémica y para ver la respuesta al tratamiento, una vez que se ha
diagnosticado esta enfermedad.
Terapia
de Resincronización Cardiaca
La terapia de resincronización cardiaca (TRC) es una forma de tratar la
insuficiencia cardiaca con un dispositivo implantable similar a un
marcapasos. Este aparato envía diminutos impulsos eléctricos a los dos
ventrículos (cámaras inferiores) del corazón para lograr que vuelvan a
latir juntos y de forma más sincronizada. Así, mejora la capacidad del
corazón para bombear sangre y oxígeno al cuerpo.
Existen sistemas simples que sólo aportan una terapia de
resincronización cardíaca. También hay otros combinados que proporcionan
una terapia de la arritmias ventriculares, de forma similar a un
desfibrilador implantable.
Se ha demostrado que la TRC, junto con un programa de tratamiento
completo, mejora la calidad de vida de muchos pacientes reduciendo los
síntomas de insuficiencia cardíaca, aumentando la capacidad de esfuerzo
y permitiendo reanudar muchas actividades cotidianas. No sustituye al
tratamiento farmacológico y se recomienda a quienes opten por recibirla
que sigan tomando la medicación recetada por su médico.
Son buenos candidatos para la TRC los pacientes en los que los dos
ventrículos (derecho e izquierdo) no se contraen al mismo tiempo. Suelen
ser sujetos que padecen insuficiencia cardiaca durante años y en los que
el corazón se ha dilatado de forma importante. En ellos, el músculo
cardiaco está ya sometido a un sobre-esfuerzo muy importante y el hecho
de que se vuelva a contraer de forma coordinada supone una mejoría
importante en su funcionamiento.
Existen varios dispositivos de resincronización cardiaca. Su médico
determinará cuál es el adecuado para usted en función de su historia
clínica y de si corre riesgo de sufrir arritmias ventriculares.
En ensayos clínicos se ha demostrado que, en determinados pacientes, la
terapia de resincronización cardíaca mejora la capacidad de esfuerzo y
de realizar otras actividades físicas, la calidad de vida y la clase
funcional (un sistema que gradúa su capacidad de hacer ejercicio entre
la I -la máxima- y la IV -la mínima-.
La implantación de este dispositivo es un procedimiento médico habitual.
Se coloca bajo la piel del tórax y se conecta a tres derivaciones
(cables blandos aislados) que se insertan en el corazón a través de las
venas.
Recibirá un medicamento para que se encuentre adormecido y cómodo
durante el procedimiento. Después de la intervención, verá un pequeño
bulto en la piel que cubre al dispositivo pero los cables son muy
delgados e invisibles.
Normalmente, pasará una noche en el hospital y recibirá instrucciones
para su domicilio. Puede que durante un período corto el movimiento del
brazo más cercano al dispositivo esté restringido.
Stents
Cuando las arterias del corazón se obstruyen se produce una falta de
riego al músculo cardiaco que puede dar lugar a una angina de pecho, un
infarto o incluso muerte súbita. Si el flujo sanguíneo se bloquea, el
corazón sufre por la falta de oxígeno y las células cardiacas mueren.
La formación de un coágulo en una arteria coronaria, dando lugar a un
estrechamiento, suele deberse a la acumulación de una sustancia llamada
placa de ateroma en las paredes arteriales. Algunas veces, la placa se
rompe y se forma un coágulo, dando lugar a un cuadro cardiaco agudo.
Gracias al cateterismo cardiaco se puede hacer un estudio anatómico y
funcional del corazón y ver dónde están las obstrucciones. Para ello, se
introducen catéteres finos a través de las arterias de la ingle o del
brazo.
Además de ver las lesiones, se puede actuar directamente sobre las
obstrucciones; es lo que se denomina angioplastia. Esta técnica no es
quirúrgica sino una intervención coronaria percutánea. Se realiza con un
catéter con globo (una sonda pequeña, hueca y flexible que tiene un
globo cerca del extremo) y permite colocar un stent (una malla
metálica), que va montado sobre un pequeño balón y se introduce en la
arteria del corazón a través del catéter.
Mediante control radiológico se va siguiendo el catéter hasta que llega
al corazón. Para ver bien los vasos y las obstrucciones, se inyecta un
contraste que resalta el flujo de la sangre. Al llegar a la zona
afectada, se hincha el balón y la malla se abre y comprime la placa
hacia fuera, dejando una luz amplia en la arteria.
Una vez implantado el stent, el balón se retira de la arteria. La malla
metálica queda impactada contra las paredes de la arteria, creando una
especie de andamio metálico que impide que ésta se vuelva a cerrar. La
malla elimina la obstrucción y permite que la sangre llegue bien al
músculo cardiaco.
Esta prueba se realiza con anestesia local y dura entre 30 y 60 minutos,
dependiendo del número de lesiones a tratar (se pueden colocar varios
stents). El paciente está acostado y permanece despierto durante el
procedimiento. El médico hace una pequeña incisión en el cuerpo,
generalmente cerca a la ingle o en la flexura del codo, para insertar el
catéter.
No debe comer ni beber nada después de la medianoche anterior al
procedimiento. En la mayoría de los casos, puede seguir tomando sus
medicamentos habituales, especialmente los que controlan la presión
arterial (puede ingerirlas con un poco de agua). Si está tomando un
fármaco para la coagulación de la sangre, como Sintrom, pregúntele al
médico si debe dejarlo.
Los pacientes a los se les practica una angioplastia generalmente pueden
caminar pasadas seis horas del procedimiento y la recuperación total
puede llevar una semana. El área donde se insertó el catéter se debe
mantener seca entre 24 a 48 horas.
En la actualidad, algunos de los stents que se colocan van recubiertos
con fármacos, como la rapamicina o el taxol, que sirven para que tarden
más en volver a ocluirse.
Después de la colocación de los stents, el enfermo tendrá que tomar
aspirina y otro antiagregante (clopidogrel) durante al menos un mes,
para impedir que se formen coagulos dentro de la malla y se vuelva a
cerrar.
Esta técnica rápida y segura sustituye en muchos casos a una
intervención quirúrgica a 'corazón abierto', que conlleva muchos más
riesgos y posibilidades de complicación. Por tanto, es una técnica tan
eficaz como la cirugía pero mucho menos agresiva y más cómoda.
Beneficios
* En comparación con las intervenciones quirúrgicas, la angioplastia con
balón y la colocación de un stent son mucho menos invasivas y de
relativamente bajo riesgo y coste.
* Se hacen con anestesia local.
* No se hace una incisión quirúrgica, sólo un pequeño corte en la piel.
* El paciente puede volver a su rutina normal poco después.
Complicaciones
* Reacción alérgica al contraste radiográfico, que se puede manifestar
por la aparición de habones, enrojecimiento, picores, náuseas,
vómitos...
* Sangrado del área donde se inserta el catéter
* Obstrucción del flujo sanguíneo a una parte del corazón (muy poco
común), lo que daría lugar a un infarto de miocardio
* Daño a una válvula o vaso sanguíneo
* Insuficiencia renal: los que presenten problemas renales antes del
procedimiento tienen más riesgo, por el uso de contraste. Existen
algunos medicamentos y cuidados, como administración de suero, que
reducen el riesgo. Si padece problemas, comuníqueselo a su médico.
* Latidos cardíacos irregulares (arritmia)
* Trombosis cerebral (poco común)
* Muerte (muy rara)
La angioplastia no cura la causa de las obstrucciones y las arterias se
pueden estrechar de nuevo, lo que puede o no requerir otro
procedimiento. Es importante que el paciente reduzca los riesgos de
obstrucciones disminuyendo el peso, los niveles de colesterol de la
sangre, controlando sus niveles de azúcar y de tensión arterial,
haciendo ejercicio y tomando los medicamentos indicados.
Después de la colocación del stent, se tendrá que modificar el estilo de
vida. Además de la dieta, deberá hacer ejercicio moderado y, por lo
tanto, llevar una vida sana.
¿En qué casos están indicados?
La angioplastia y colocación de un stent están indicadas para tratar
afecciones que resultan del estrechamiento o bloqueo de las arterias. Es
el caso de pacientes con angina de pecho, que no responden al
tratamiento médico. Además de los vasos cardiacos los stents pueden
colocarse en otras arterias del cuerpo. Las indicaciones están siempre
relacionadas con la obstrucción de dichos vasos y las más frecuentes
son:
* Enfermedad arterial periférica (estrechamiento de las arterias de las
piernas o los brazos): la falta de flujo sanguíneo produce dolor,
calambres o sensación de pesadez en los músculos. Las causas de la
enfermedad son aterosclerosis, cicatrices, coágulos sanguíneos. La
angioplastia y la colocación del stent puede hacerse para abrir una
arteria obstruida.
* Hipertensión vascular renal (alta presión arterial causada por un
estrechamiento de las arterias renales): si la sangre no llega bien al
riñón, por estrechamientos de la arteria renal, se libera más renina,
una hormona producida por los riñones y que regulan la presión arterial.
Esto produce que la tensión arterial aumente. Los stent mejorarán el
flujo sanguíneo y reducirán la tensión arterial.
* Mantenimiento del acceso para hemodiálisis: Las personas con
insuficiencia renal que se someten a hemodiálisis deben tener un acceso
vascular para poder sacar sangre y volverla a inyectar durante la
hemodiálisis. Estos accesos se pueden obstruir y los stents sirven para
volverlos a abrir y que vuelvan a funcionar.
* Enfermedad de la arteria carótida (estrechamiento de las arterias del
cuello que suministran sangre al cerebro): si no le llega suficiente
sangre al cerebro, puede ocurrir un ictus (cuando una arteria pequeña o
estrechada del cerebro queda obstruida por un pedazo de placa o un
coágulo de sangre). Los stent pueden permitir que el flujo de sangre al
cerebro vuelva a la normalidad.
Los stents también se utilizan para desobstruir y mantener abiertas
otras estructuras tubulares en el cuerpo, incluyendo los uréteres (los
conductos que drenan la orina desde los riñones hasta la vejiga), los
bronquios (pequeños conductos de aire en los pulmones) y los conductos
biliares (que llevan la bilis desde el hígado al intestino).
Por lo tanto, estos dispositivos se pueden usar para paliar las
obstrucciones de los conductos urinarios por piedras o tumores; tratar
aneurismas, incluyendo los de la aorta torácica; mantener el flujo de la
bilis en los conductos biliares si están bloqueados (estenosis biliar)
por cálculos de bilis, tumores, inflamaciones y ayudar a que la persona
respire si tiene una obstrucción en las vías respiratorias.
Los riesgos que se corren tras la colocación de un stent derivan del
material de la malla o de la técnica colocarla. Los más frecuentes son
la reacción al material del stent o al medicamento utilizado en los
casos de un stent liberador de fármacos; la formación de coágulos de
sangre; la obstrucción del interior del stent o la ruptura de un
conducto o un vaso cuando se inserta el dispositivo.
Válvulas
cardiacas
En el corazón hay cuatro cavidades (dos aurículas y dos ventrículos)
separadas por un septo y cuatro válvulas: la aórtica (ubicada entre el
ventrículo izquierdo y la aorta); la mitral (entre la aurícula izquierda
y el ventrículo izquierdo); la tricúspide (entre la aurícula derecha y
el ventrículo derecho) y la pulmonar (entre el ventrículo derecho y la
arteria pulmonar).
Estas cuatro válvulas están diseñadas para controlar la dirección del
flujo sanguíneo a través del corazón (de salida o de entrada). Y los
sonidos de los latidos cardiacos se producen cuando las válvulas se
abren y cierran.
La cirugía de reparación de las válvulas se hace cuando éstas enferman y
son más estrechas de la cuenta (estenosis) o están demasiado dilatadas
(insuficiencia). Las infecciones, los defectos de nacimiento o la
hipertensión pueden ser los responsables de los cambios en la estructura
de la válvula, que precisan de una cirugía para reparar su
funcionamiento.
La cirugía se aconseja a las personas con síntomas que impiden una vida
razonable para su edad o a pacientes poco sintomáticos cuya vida peligra
a corto plazo. Las válvulas cardiacas pueden ser reparadas o
sustituidas.
La sustitución se lleva a cabo con una cirugía a 'corazón abierto', en
la que el cirujano retira el tejido de la válvula o de las válvulas
deficientes e implanta en el corazón una o varias prótesis valvulares.
En los últimos años, se han desarrollado técnicas que permiten realizar
esta operación sin necesidad de abrir el corazón; sólo hace falta una
pequeña punción en la ingle para alcanzar la arteria femoral, donde se
introduce el catéter que porta la válvula que se implantará en el
corazón.
Con este tipo de operaciones más modernas la estancia del paciente en el
centro se reduce a sólo 48 horas y prácticamente se eliminan el
posoperatorio y los dolores tras la intervención. Sin embargo, ni todos
los enfermos ni todas las válvulas son susceptibles de ser intervenidas
por esta técnica.
Las válvulas cardiacas protésicas son, por tanto, elementos artificiales
concebidos para reemplazar una válvula cardiaca humana. Constan de un
orificio por el quel fluye la sangre y de un mecanismo oclusor que
cierra y abre este agujero. Se puede optar por una válvula biológica o
una artificial (mecánica).
Las válvulas biológicas se obtienen de cadáveres humanos o de cerdos. El
tejido de este animal suele ser bien tolerado por los humanos, por lo
que no presentan problemas de rechazo, y se trata con sustancias
especiales ,para reducir la posibilidad de que el organismo se dé cuenta
de que tienen una sustancia 'extraña' en su interior. La ventaja más
importante es que el tejido es natural, parecido al humano. El
inconveniente es que se pueden desgastar más que las mecánicas.
Las artificiales se hacen de metal o de plástico. Duran más tiempo pero
el paciente necesitará tomar anticoagulantes de por vida, para evitar
que se formen trombos alrededor de la válvula. Constan de una estructura
metálica de gran resistencia, con un tejido de teflón y un disco de
carbón pirolítico (un material muy resistente al desgaste y las
roturas). La válvula se abre para dejar pasar la sangre y se cierra para
evitar que fluya hacia atrás, actuando como una válvula natural. Estas
prótesis comienzan a presentar desgaste después de un equivalente a 80
años de funcionamiento.
Las prótesis valvulares han supuesto un gran avance en la calidad y
esperanza de vida de los pacientes. Sin embargo, las prótesis actuales
no son todavía perfectas y se sigue investigando para perfeccionarlas.
La cirugía, incluso cuando se realiza a 'corazón abierto', tiene una
tasa de complicaciones relativamente baja. La cifra de mortalidad varía
según la válvula del corazón afectada y su promedio es de 2% a 5%.
Aproximadamente, dos de cada tres pacientes que reciben una válvula
mitral artificial sobreviven después de 9 años.
Los primeros dos o tres días posteriores a la operación transcurren en
una unidad de cuidados intensivos, donde se pueden vigilar las funciones
del corazón de forma permanente. El período promedio de hospitalización
es de una a dos semanas y para la recuperación total se pueden necesitar
varios meses (dependiendo de la situación del paciente antes de la
cirugía).
Los portadores de prótesis cardíacas deben seguir acudiendo al
cardiólogo para que controle la anticoagulación, en caso de estar en
tratamiento; evitar o tratar las infecciones que puedan asentarse en la
prótesis y para seguir la evolución de las mismas y del corazón.
También deben tener especial cuidado en las situaciones que favorecen el
paso de bacterias a la sangre. La infección es una complicación temida y
puede tener consecuencias serias para el paciente. Por ello, siempre que
vaya al dentista o se someta una prueba médica avisar de que tiene una
válvula para que el médico le indique si debe tomar alguna precaución.
Los siguientes procedimientos se consideran de alto riesgo, por lo que
el paciente deberá tomar antibióticos antes de someterse a ellos:
* Extracciones dentales y operación gingival
* Cistoscopia, cateterismo uretral, operación de próstata y en el tracto
urinario, si hay infección bacteriana
* Escleroterapia de várices, dilatación esofágica
* Parto vaginal complicado con infección bacteriana
* Incisión, drenaje u otros procedimientos quirúrgicos en presencia de
infección bacteriana activa en el sitio
No se consideran procedimientos de alto riesgo y, por tanto, los
pacientes no necesitan tomar antibióticos profilácticos:
* Colocación de tubo endotraqueal
* Broncoscopía
* Procedimientos en el tracto urinario en ausencia de infección
bacteriana
* Cateterismo cardiaco
* Endoscopia gastrointestinal, con biopsia o sin ella
Las personas con una prótesis deben notificar a su médico sobre
cualquier aumento de peso drástico o inesperado (debe seguirse una dieta
baja en sal), fiebre, dolor u otros síntomas. También, es importante
consultarle cuando se desea realizar ejercicio aunque, en principio, no
estaría contraindicado.
Estos pacientes pueden realizarse pruebas de rayos X y resonancias
magnéticas. Los sistemas de seguridad de los aeropuertos no tienen
ningún efecto adverso sobre las válvulas cardiacas protésicas y, por lo
general, éstas no activan las alarmas.
Unas lecciones sencillas pueden servir para reconocer este tipo de
arritmia en el ECG y una formación relativamente simple basta para
manejar estos aparatos. Por eso, la tendencia actual es la de
instalarlos en lugares públicos (estadios de fútbol, grandes
superficies, auditorios, instalaciones deportivas). Esta estrategia debe
completarse con un entrenamiento adecuado en técnicas de resucitación
cardiopulmonar.
Una variante de estos dispositivos son los desfibriladores cardiacos
internos. Se colocan en sujetos con antecedentes de parada cardiaca o
con alto riesgo de padecer uno de estos episodios.
Constan de algunos de los componentes descritos anteriormente. El
paciente transporta unos eléctrodos en las cámaras cardiacas, conectados
a una pila implantada bajo la piel (generalmente, colocada a la altura
de las clavículas).
Los cables son capaces de detectar las arritmias cardiacas y reconocen
cuando se trata de una fibrilación ventricular. En ese momento, el
dispositivo genera una corriente eléctrica, la sincroniza con la
actividad eléctrica del corazón y la descarga a través de los cables
para interrumpir el circuito vicioso de la fibrilación ventricular. Es
una sensación desagradable para el paciente (en condiciones normales,
cuando se administra un 'electro-shock'el paciente está inconsciente)
pero que está justificada, ya que que suele salvar la vida.
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