|
. Las Cervicalgias Elena Martínez Gómez
Consideraciones anatómicas
La constancia de las 7 vértebras cervicales de
los mamíferos está conservada en los humanos, en quienes la primera
y segunda vértebra están modificadas para permitir el movimiento
óptimo de la cabeza. Las siguientes 5 forman un suave arco de
convexidad anterior, aumentando levemente de tamaño en cada nivel.
Aunque la cabeza descansa en el Atlas y se inclina y gira sobre las
articulaciones occípito-atlas-odontoides, estas articulaciones son
una causa relativamente poco frecuente de dolor cervical en la
población general, en oposición a las alteraciones discales o a los
traumatismos leves o moderados.
Hay varias características que son únicas de las
vértebras cervicales, las que incluyen una apófisis espinosa bífida,
el surco lateral para los nervios espinales, el foramen transverso
para las arterias vertebrales, la deformación posterior del anillo
fibroso que origina la lordosis y el desarrollo de las apófisis
unciforme que forman las "articulaciones" de Luschka, que en
realidad no tienen cartílago articular ni membrana sinovial.
A diferencia de la columna lumbar, en la columna
cervical, las raíces de los nervios espinales se originan de la
médula espinal a nivel de los cuerpos vertebrales y no de los discos
intervertebrales. Las raíces nerviosas emergen más o menos a 0,5 cm
bajo el nivel del disco intervertebral. Las raíces anteriores
(motoras) están en el foramen protegidas por el apófisis unciforme.
Las raíces posteriores (sensitivas), están adyacentes a las
articulaciones facetarias. Alteraciones a estos niveles óseos
derivados de fenómenos degenerativos, como son por ejemplo la
presencia de osteofitos o el engrosamiento ligamentoso, pueden
resultar en pinzamientos e irritación de ellas. La raíz nerviosa
está firmemente anclada al foramen intervertebral por la dura y no
se desliza de ella con los movimientos de la cabeza. Así, la dura se
"arruga" en la extensión del cuello y se pone tenso en la flexión,
traccionando el nervio y su irrigación. Como la raíz nerviosa ocupa
alrededor de un quinto del foramen intervertebral, las
cervicobraquialgias resultan más por irritación (mecánica,
probablemente), inflamación o isquemia que por sólo compresión
física. Al igual que en la ciática, en las cervicobraquialgias es
necesario un conocimiento de la distribución sensitiva y motora para
la correcta ubicación de la lesión
(Figura
2).
|
 |
|
Figura 2:
Distribución de dermátomos en la extremidad
superior |
La estructura del cuello que más directamente
recibe el peso de la cabeza, es el disco intervertebral. Las
articulaciones apofisiarias y las neurocentrales limitan el
movimiento para no dañar la médula espinal. El disco intervertebral
tiene una inervación sensitiva que lo hace muy sensible al
estiramiento, lo que se refleja por la presencia de dolor que no es
neurálgico y se percibe localmente. Con los años, el núcleo pulposo
se deshidrata y pierde volumen y consiguientemente, pierde altura;
el anillo fibroso protruye en general respondiendo a la presión del
peso de la cabeza. Después de los 40 años el núcleo pulposo está ya
muy deshidratado y se hace menos probable su herniación. Estos son
cambios fisiológicos. Sin embargo, al disminuir de altura el disco,
las articulaciones pasan a soportar peso, función para la cual no
están diseñadas por no tener una superficie adecuada y esto las
lleva a sufrir algunos cambios derivados de tracciones e
inflamación, con la producción de osteofitos, que disminuyen el
espacio por donde pasan las raíces nerviosas y también la
vascularización, favoreciendo la aparición de síntomas.
Las articulaciones apofisiarias son verdaderas
articulaciones sinoviales ricamente inervadas, situadas en el borde
lateral de las láminas entre la segunda cervical y la primera
vértebra toráxica.
Las arterias vertebrales pasan junto a las
articulaciones apofisiarias por delante de las raíces. Las fibras
simpáticas preganglionares suben junto a las arterias vertebrales y
hacen sinapsis en los ganglios estrellado, medio y cervical. Las
postganglionares se distribuyen hacia las extremidades y hacia el
cerebro y cerebelo.
Cuadro Clínico
Alrededor del 10% de la población adulta tiene en algún momento
cervicalgia, que se asocia a tipos de trabajo o actividades
deportivas. No es corriente que se pierdan días de trabajo por
esta razón y sólo alrededor de 1% de los pacientes desarrolla
manifestaciones neurológicas.
Con la edad, como hemos visto, aparecen cambios degenerativos
en la columna cervical, lo que se observa en las radiografías de
la mayoría de los adultos mayores de 30 años. Estos cambios
degenerativos se llaman espondilosis y afectan todos los
niveles siendo más marcados en los niveles bajos. Hay un continuum
entre los hallazgos de un "envejecimiento" normal y una
espondilosis patológica, sin embargo, no hay una buena
correlación entre los hallazgos radiográficos y los síntomas,
lo que significa que aparte de las alteraciones óseas, son
necesarios otros factores para desencadenar la enfermedad.
Síntomas y signos asociados a
espondilosis
Dolor.- Es el síntoma más frecuente y
suele ser poco localizable en el cuello y hombros. Esto sucede
especialmente cuando se origina en estructuras profundas, como
ligamentos, tendones, discos o articulaciones.
Característicamente, el dolor generado en la columna cervical se
agrava o alivia con los movimientos. El dolor es habitualmente
referido a la nuca, occipucio o parte superior de los hombros. El
dolor temporal o retroorbital es referido de segmentos altos, C1-C3.
El dolor también puede irradiarse a la región dorsal alta o
interescapular. Los pacientes con lesiones de C6-C7 pueden presentar
dolor toráxico anterior, simulando a veces un angor.
Rigidez.- Acompaña habitualmente el
envejecimiento por espondilosis a distintos niveles. Es interesante
señalar sin embargo, que las personas con cervicalgia sin limitación
funcional a la movilidad, tienen una evolución más corta y una
recuperación más rápida.
Sensibilidad a la palpación.- Es debida a
la enfermedad degenerativa; es inespecífica y de intensidad
variable. Habitualmente es peor en la columna cervical baja y se
suele asociar a espasmo muscular. Sensibilidad exquisita y
localizada sobre una vértebra puede ser un signo de osteomielitis o
de un tumor, especialmente si hay alteraciones del hemograma,
sedimentación o proteína C reactiva.
Mareos.- En forma ocasional se pueden
presentar mareos secundarios a espondilosis avanzada, por
desplazamiento de las arterias vertebrales por los osteofitos. Si a
esto se agrega ateroesclerosis, los movimientos del cuello pueden
desencadenar manifestaciones neurológicas centrales.
Parestesias.- Adormecimiento y a veces
"hormigueo" suelen ser vagos e imprecisos a no ser que haya
atrapamiento neurológico, en cuyo caso sigue una distribución por
dermátomos. Estos síntomas son alterados por los movimientos o son
posturales, de predominio nocturno o por actividades específicas.
Las lesiones de C1-C3 dan parestesias en la cara y la lengua. Las de
C4 son referidas a la parte alta de los hombros y las de C5-T1 dan
adormecimiento de la extremidad superior.
Debilidad.- En la enfermedad mecánica de
la columna cervical secundaria a espondilosis, el sujeto puede
sentir una sensación de debilidad o pesadez de las manos sin que se
pueda objetivar al examen neurológico dirigido.
Visión Borrosa y Disfagia.- Son síntomas
raros, probablemente originados por compromiso de nervios
simpáticos.
Mielopatía Cervical.- Este no es un
síntoma de espondilosis cervical sino una complicación de ella, que
se observa especialmente en individuos con un canal cervical
estrecho congénito. Se produce por compresión de la médula espinal.
La protrusión discal, los osteofitos posteriores y la retrolistesis
por laxitud ligamentosa, contribuyen a la mielopatía asociada a
espondilosis especialmente en personas de edad.
El cuadro clínico más corriente, es el de una
incapacidad lentamente progresiva a lo largo de semanas o meses, con
torpeza, debilidad o disestesias en las manos y alteraciones de la
marcha. Los reflejos tendinosos a menudo están disminuídos en las
extremidades superiores y aumentados en las piernas, a veces con
clonus. El dolor cervical no es una característica importante de
este cuadro clínico.
Radiculopatía cervical (cervicobraquialgia).-
La herniación del disco intervertebral es una causa corriente de
dolor cervical irradiado al hombro y brazo en personas jóvenes. Es
de comienzo brusco y puede estar precedido de traumatismos banales o
de movimientos forzados. Muchas veces no hay causa discernible y
casi siempre se afectan los niveles vertebrales bajos. El sitio del
dolor y los hallazgos neurológicos dependen del nivel de la lesión.
Es habitual la limitación de la movilidad y el agravamiento del
dolor con los movimientos, especialmente la extensión, toser o
estornudar.
En las personas de edad media y en los mayores,
se produce una estrechez progresiva del foramen intervertebral por
osteofitos lo que es asintomático, hasta que un trauma menor
desencadena el cuadro clínico doloroso característico. Los dolores
intensos con parestesias son más frecuentes que las alteraciones
neurológicas. Cuando hay debilidad muscular, es del tipo neuronal
bajo, con atrofia muscular y disminución de reflejos (bicipital y
radial C5-C6; tricipital C7). Cuando la abducción del hombro se hace
en forma mantenida y eso disminuye el dolor, probablemente la lesión
afecta C6
Evaluación diagnóstica
La radiografía simple anteroposterior y lateral son suficientes
para indicar la gravedad de la patología subyacente. Las
radiografías oblícuas muestran el foramen intervertebral y pueden
ser útiles en enfermos en los que se sospecha atrapamiento
neurológico. En casos en los que el diagnóstico no es claro o los
síntomas no ceden a las medidas habituales, es útil contar con
estudios electrofisiológicos, o procedimientos radiológicos de
mayor rendimiento como tomografía axial computada o Resonancia
nuclear magnética. Hay que considerar en todo caso, que estos
procedimientos también muestran lesiones en sujetos normales, de
modo que las conductas terapéuticas deben ser tomadas siempre en
conjunto con el cuadro clínico.
Tratamiento
La mayoría de los síndromes cervicales mecánicos responde a
tratamiento médico, aunque a veces se debe recurrir a la cirugía.
Reposo en cama.
Sólo se recomienda en las lesiones
agudas, como un disco herniado o un traumatismo. En estos casos se
indica además un collar cervical duro, observando cuidadosamente
si hay progresión de las manifestaciones neurológicas en cuyo caso
deberá irse a descompresión quirúrgica. El uso de analgésicos, antiinflamatorios no esteroidales y aún de esteroides por vía
general durante pocos días, pueden producir gran alivio
sintomático.
Fisioterapia.
Es fundamental en el tratamiento de los
síndromes cervicales crónicos. El objetivo es mejorar la potencia
muscular y el rango de movimiento usando técnicas de movilización
pasiva. Debe instruirse al paciente sobre las posturas correctas,
especialmente en determinadas ocupaciones y dejarlo con
indicaciones de ejercicios para realizarlos en su casa. El empleo
de tracción es controvertido; en todo caso debe vigilarse muy de
cerca su aplicación, especialmente si existen manifestaciones
neurológicas.
Collar cervical blando.
Se puede usar en los períodos de
mayor dolor, especialmente para aliviar el dolor nocturno. Se
estima que el collar blando reduce la movilidad a un 75% de lo
normal, en tanto que el collar duro la reduce a un 15%. También se
recomiendan almohadas especiales que acomoden el cuello durante el
reposo.
Drogas.
Habitualmente basta con analgésicos y con antiinflamatorios no esteroidales. El uso de amitriptilina en las
noches puede ser de gran ayuda.
Cirugía.
La intervención neuroquirúrgica es necesaria en
enfermos con mielopatía progresiva o más raramente con
radiculopatía o dolor intratable. La mayoría de los enfermos con
un disco herniado se recobrarán espontáneamente o con medidas
conservadoras
Las Cervicalgias
- Elena Martínez Gómez

Las cervicalgias son dolores en la región posterior del cuello.
Se tratan principalmente de algias de origen óseo o articular que
afectan a la musculatura cervical. Éstas se puede presentar de
varias maneras:
Normalmente en un periodo de seis semanas se
suelen curar, pero en un 10%-15% de los casos se vuelven crónicas.
¿Porqué se producen?
1.Se pueden producir tras sufrir ciertas patologías
(inflamatorias, infecciosas, tumorales, tras un traumatismo,...).
2.Suelen estar relacionadas con el deterioro estructural y
con la artrosis de la columna cervical, ya que causan
desequilibrios tanto estáticos como musculares.
3.Los problemas psicosomáticos como la depresión y la
ansiedad pueden influir en el desarrollo de las cervicalgias.
Existen otros factores que se suelen asociar a
este tipo de dolores:
¿De qué depende el tratamiento?
En general, el objetivo del tratamiento es aliviar el dolor,
evitar que se cronifique y evitar las posibles recidivas. Pero
antes de aplicar el tratamiento, hay que valorar en cada paciente la
intensidad del dolor y la discapacidad que este produce ya sea
porque limita la movilidad o porque tiene disminuida la fuerza
muscular.
Tratamiento:
El tratamiento no sólo consiste en las medidas
terapéuticas que son aplicadas por el sanitario, si no que incluye
medidas educativas que hay que enseñar al individuo. Estas medidas
consisten en:
Enseñar al paciente a identificar y limitar la sobrecarga
mecánica.
El tratamiento consiste en:
-
Termoterapia: aplicación de calor para relajar la musculatura.
-
Masoterapia: para el tratamiento de los puntos gatillo.
-
Tracción cervical mecánica en el caso de dolor irradiado por
radiculopatía por compresión discal.
-
Las tracciones no se podrán realizar en casos de osteoporosis,
mayores de 65 años y en pacientes que lo toleren mal.
-
Hidroterapia.
-
Electroestimulación transcutánea (TENS) sobre los puntos
gatillo.
-
Autoestiramientos.
-
Fortalecimiento muscular:
Para
la musculatura extensora cervical:
Colocados boca abajo con los brazos a lo largo del cuerpo
levantaremos la cabeza manteniendo esta postura durante 5-7
segundos. Volveremos a la posición de inicio lentamente.
Para los flexores cervicales:
Colocar la cabeza con doble papada y levantarla manteniendo la
contracción durante 5-7 segundos para luego bajarla lentamente.
Fortalecimiento del romboides:
De pie con los brazos separados del cuerpo y los codos
flexionados, llevaremos los brazos hacia atrás intentando juntar
las escápulas.
Para
los extensores de los brazos:
Nos colocamos boca abajo e intentamos llevar los brazos hacia el
techo.
Todos estos ejercicios se realizarán
lentamente sin provocar dolor
Prevención de recidivas:
En nuestro próximo artículo hablaremos del
tratamiento de la cervicalgia crónica.
Cervicalgia crónica: Tratamiento
En la primera parte de este artículo, hablamos de
las cervicalgias y de como normalmente éstas remiten y curan en un
periodo aproximado de seis semanas, si bien en un 10%-15% las
cervicalgias pasan a ser crónicas.
En las cervicalgias crónicas, al tratamiento
normal hay que añadirle la reprogramación propioceptiva que
son ejercicios basados en la coordinación oculocervical. Esta
reeducación disminuye el dolor cervical significativamente y puede
ayudar a prevenir o mejorar el vértigo.
Los ejercicios de reeducación oculo-cervico-cinética ayudan en el
adecuado reposicionamiento de la cabeza. Se incluyen básicamente
tres tipos de ejercicios:
1. Movilidad ocular sin incluir el
movimiento cervical:
Sin que el paciente mueva la cabeza se la pide que mire hacia
arriba, abajo, derecha e izquierda en su máxima amplitud. Se puede
hacer este ejercicio con los ojos cerrados.
2
Movilidad cervical con movimiento restringido ocular:
Tumbado boca arriba se le pide al paciente que mire un objeto que
cuelga por encima de él, y que mantenga la mirada mientras el
terapeuta realiza movimientos de la cabeza en rotación y flexión y
extensión.
3. Coordinación de movimiento ocular y cervical:
El paciente sigue libremente con la vista un objeto que mueve el
terapeuta ayudándose de la movilidad ocular y cervical.
Todos los ejercicios descritos deben
realizarse bajo la supervisión de un terapeuta, para que en
caso de realizarlos mal, los pueda corregir evitando así que aumente
el dolor o empeore la patología.
Bibliografía:
-
Revista "Fisioterapia". Asociación española de
fisioterapeutas. Volumen 22. Editorial Garsi. Artículos: "Prevalencia,
consecuencias y factores de riesgo de la cervicalgia" A.B.
Meseguer Henarejos, F. Medina i Mirapeix, J.J. Cánovas Gascón, I.
Esteban Argente, A. I. Torres Vaquero y F. Alcántara.
-
"Guía de práctica clínica para el diagnóstico fisioterápico de
la cervicalgia mecánica". F. Medina i Mirapeix, A. B . Meseguer
Henarejos y J. Montilla Herrador.
-
"Educación del paciente con cervicalgia". F.J.Jiménez Serrano,
V. Salinas Palacios, J. Montilla Herrador, F. Medina i Mirapeix,
S. Sánchez Pérez y P. Escolar Reina.
-
"Vademécum de Kinesioterapia y Reeducación funcional"
Editorial El Ateneo,2000. 4ª edición.
-
"Diccionario médico" Editorial Masson. 4ª edición.1998.
-
"Atlas de reeducación funcional para enfermos reumáticos" J.
Muñoz Gómez y M. Núñez. Ediciones Cea, S.A
-
"Rehabilitación en geriatría" Dr. Juan R. Parreño Rodrigez.
Editores Médicos, S.A.
|