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Mitos de la alimentación
que nos llevan a comer mal

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Clarín 210304

Ni el pan tostado engorda menos que el pan sin tostar ni el bife de chorizo tiene menos calorías que un plato de pastas. Los especialistas creen que ciertos mitos conspiran contra una dieta saludable.
Los ojos se agrandan y las manos se pierden entre las góndolas que rebasan de paquetes de papas fritas, frascos de aceitunas, latas de galletitas, cajas de torta. El frío que sale de las heladeras donde se apilan pizzas y hamburguesas no genera rechazo, al contrario, ¡si los congelados son tan prácticos...! Por otro lado, la simpleza en la presentación de las manzanas y las zanahorias no ayuda en este marketing de la buena alimentación.

Se sabe: hay que comer bien para estar sano y saludable. Incluso está comprobado que una persona delgada y bien nutrida vive muchos años más que aquella que diariamente sucumbe a las tentaciones y los excesos. Pero aun así, la gente come mal, en forma caótica, mezclando alimentos incompatibles, cocinando platos que caen como bombas en el organismo de cualquiera.

Según la Sociedad Argentina de Nutrición, casi la mitad de la población tiene problemas de sobrepeso. Y los casos de obesidad aumentan: según estadísticas de centros privados, tres de cada diez adultos es obeso.

"Es un tema que preocupa en todo el mundo, porque la obesidad crece sin parar, fundamentalmente por el gran consumo de alimentos con grasas, con azúcar, y también por la vida sedentaria. Por eso la Organización Mundial de la Salud está pidiendo a todos los gobiernos que diseminen el conocimiento para comer sano y alentar la actividad física", dice a Clarín Mabel Carrera, presidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición.

Para empezar, afirman los especialistas, habría que aprender de memoria la famosa "pirámide nutricional", que incluye alimentos del grupo de los hidratos de carbono (cereales, pan, pastas, arroz), verduras y frutas, carnes y pescados, y alimentos grasos como aceites, manteca o embutidos (ver El ABC...).

¿Cómo elegir bien en el supermercado? ¿Cómo comer en forma inteligente? En principio hay que desterrar ciertos mitos. Tres típicos a modos de ejemplo:

1) El pan tostado engorda menos que sin tostar. Error: lo único que se hizo fue hacerle perder agua, pero las calorías son las mismas (la rodaja tiene entre 80 y 90 calorías).

2) Un bife engorda menos que un plato de pastas. En realidad, todo depende del tamaño del bife: si es de chorizo y pesa 400 gramos tiene 500 calorías, muchas más que las 300 de unos tallarines al fileto.

3) Las papas están prohibidas en cualquier dieta que se precie de tal. Falso. Se puede comer papa, pero la porción debe ser mucho menor a la ración de lechuga o zanahorias.

"Todo depende de cuánto se coma, cuán diversificada sea la alimentación, cuál es el valor calórico total y la composición de proteínas, grasas, hidratos de carbono y micronutrientes ( minerales y vitaminas). Una hamburguesa completa una vez por semana no es grave, pero sí lo es todos los días. La cerveza tiene menos calorías que el vino, pero se toma más porque se usa para calmar la sed. El mate no engorda pero si se toman 15 con azúcar son 180 calorías que equivalen a un alfajor o 4 rebanadas de pan salvado", dice Carmen Mazza, nutricionista del hospital Garraham.

"Creer que todo lo rico engorda es falso. Algunas comidas deliciosas no están cargadas de calorías. Además, la apreciación de lo rico depende de hábitos culturales y no de la preparación. ¿Y todo lo que adelgaza es desagradable?. No. "Uno puede comer muy sanamente, con platos sabrosos y muy agradables, si combinamos bien los alimentos y los condimentamos adecuadamente", dice Carrera.

Otro engaño común: hacer gimnasia no autoriza a comer comidas hipercalóricas, hipergrasas o con mucho azúcar, pues su efecto no se contrarresta con el ejercicio. Y un consejo sobre las porciones: deben ser pequeñas. Estudios poblacionales aseguran que en Francia —donde las porciones son menores que en los Estados Unidos— hay menos hiperobesos y menor cantidad de enfermos cardiovasculares.

Sufrir el frío es una buena excusa para comer más en el invierno, pero no sirve: en todo caso hay que abrigarse mejor. Se dice que el azúcar y los dulces son necesarios para rendir más física e intelectualmente, pero la recomendación es ingerir muy pequeñas cantidades de azúcares simples (miel, frutas), que rápidamente pasan a la sangre.

Y a no equivocarse: los alimentos no engordan. Miriam Tonietti, nutricionista del hospital Gutiérrez, lo explica así: "Como dice el chiste, el que engorda es uno cuando come en porciones o en frecuencias mayores a lo recomendado".

 


 

 

 

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