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Hipocondría: Una
definición - Diagnóstico
1.- Existen en la actualidad factores que favorecen la actitud
hipocondríaca, tales como el bombardeo informativo sobre temas de
salud, el mayor nivel cultural, el fantasma del sida, la
preocupación exagerada por el cuerpo o la mayor accesibilidad a
publicaciones especializadas?
La hipocondría es un trastorno en el que la persona interpreta
síntomas somáticos de depresión o de ansiedad como enfermedad. Esta
interpretación la hace en el contexto de un intento desesperado de
que esos síntomas desaparezcan porque suponen para el paciente un
dolor inmenso y una amenaza de enfermedad o muerte. En nuestra
sociedad se ha proscrito a la enfermedad y la muerte, evitamos
encontrarnos con ella, esto supone que la enfermedad conlleva además
de dolor físico una serie de problemas de aislamiento y de rechazos
sociales, que no solamente se refieren al sida. También nos han
enseñado desde pequeños que el dolor es una tremenda tragedia. Estos
fenómenos, que no propios ni exclusivos de nuestros tiempos, pueden
tener una influencia en la aparición y persistencia de la
hipocondría. Pero, desde luego la cultura y la información adecuada
son sanas y el único efecto que pueden tener es de prevención de
estos trastornos.
2.- ¿Hay personas más predispuestas, englobadas en grupos
profesionales tales como médicos, estudiantes....?¿Cuáles serían
estas "profesiones" de riesgo" y ¿existen porcentajes sobre estos
datos.
3.- Cuantos hipocondríacos diagnosticados hay en nuestro país?¿y en
otros de nuestro entorno?(si se pueden indicar porcentajes o dados
epidemiológicos sería estupendo)
No conozco estudios epidemiológicos en nuestro país. En EE.UU. se
han estudiado los pacientes que acuden a los hospitales y se ha
encontrado que entre el 4% y el 9% de los pacientes que acuden al
hospital lo hacen debido a síntomas hipocondríacos. No se han
encontrado diferencias entre profesiones. Las únicas diferencias
significativas que se han detectado se refieren a culturas, pero
pueden ser debidas más a las diferencias entre las formas de
expresión de los países mediterráneos (más emocional) y los
anglosajones (con mayor control sobre la expresión emocional) que a
que existan más trastornos en un país que en otro. Se han encontrado
también diferencias en el nivel cultural, los que tienen menor nivel
tienden a dar explicaciones relacionadas con la enfermedad a sus
síntomas que a problemas psicológicos, lo que seguramente
desencadena más hipocondrías entre este tipo de población, pero
habría que matizar esos estudios, porque los más pobres tienen
ciertamente peor salud física y también se dan diferencias en la
expresión de las emociones.
Son los los que tienen miedos hipocondríacos son los que leyendo
información sobre enfermedades temen tenerlas, pero no a la inversa,
a los que leen sobre enfermedades no se les genera hipocondría.
4.-uno de los problemas para el diagnóstico y tratamiento de
estos pacientes es el derivado de que no consultan a psicólogos sino
a especialistas de otras áreas que se ocupan más de "patologías
físicas"?
Hay que señalar que los enfermos hipocondríacos graves no suelen ir
a la consulta del médico, precisamente por el miedo a que les
diagnostiquen una enfermedad. Es difícil para muchos enfermos
hipocondríacos aceptar que sus problemas son psicológicos, y van
peregrinando de médico en médico intentando buscar a alguno que les
haga caso. Otros, como decía, no acuden al médico porque les pueden
detectar la enfermedad que tanto temen. El origen de la hipocondría
ha podido ser una depresión, que a lo mejor está todavía latente,
pero el problema se independiza y lo que queda es que los síntomas
que siente, que son de ansiedad o miedo, los interpreta como
enfermedad lo que le genera ansiedad y miedo y entra en un círculo
vicioso que mantiene por sí solo el trastorno. En esa situación es
difícil que el paciente vea que el problema está precisamente en su
interpretación de los síntomas.
5.- ¿cómo se trata la hipocondría?¿es necesaria una combinación
de terapia conductual y fármacos?
Una vez que se detecta que un paciente es
hipocondríaco y que accede al tratamiento. Se definen claramente con
el paciente los objetivos de la terapia, que son que pierda la
angustia y el miedo a la enfermedad que teme.
Para ello se plantean primero una
serie de prohibiciones y tareas. Se le pide que no acuda a más
médicos ni a las urgencias hospitalarias, que no hable de salud ni
de enfermedad. Para esto es muy conveniente la colaboración de la
familia del paciente, también para que entiendan que lo suyo no es
cuento, que tiene un problema real aunque interpretado por todos
como un problema que no existe. Una vez que se ha establecido este
marco fuera de la consulta comienza el tratamiento psicológico
propiamente dicho.
El tratamiento básico consiste en
perder el miedo a estar enfermo. Muchas veces la propia angustia
producida por el pensamiento de estar enfermo, como sensación
desagradable e incontrolable, se convierte en un disparador de los
miedos a la enfermedad. Se establece así un círculo vicioso en el
que el miedo a la enfermedad causa unas sensaciones que son a su vez
interpretadas como enfermedad.
En la terapia se trata de que el
pensamiento de estar enfermo no dispare un miedo terrible. Para ello
se emplean una técnica llamada exposición a las sensaciones
corporales, que consigue que el paciente pierda el miedo a los
síntomas que antes interpretaba como enfermedad. Aprende que si no
huye de ellos, si no lucha contra ellos y los acepta, se pueden
convertir en sensaciones admisibles que nos permiten seguir con
nuestras actividades diarias sin mucho sufrimiento. Esta parte del
tratamiento se realiza junto con un entrenamiento en técnicas de
manejo de ansiedad que facilitan la exposición.
También hay que enfrentar el miedo a
la enfermedad y a la muerte. Para ello se comienza un trabajo de
desensibilización ante la enfermedad y la muerte de forma que se
sitúe el miedo que causan al paciente en términos razonables. Se
emplea la desensibilización en la imaginación a situaciones temidas
y evitadas, para que finalmente el paciente pueda acercarse a ellas
sin angustia y sin miedo.
El paciente puede entonces comenzar a
reinterpretar sus sensaciones corporales y sentir también aquellas
que son agradables o neutras y su cuerpo deja de ser una fuente de
dolor o temor y se puede convertir en un generador de placer y
confianza.
Verse enfermo tiene en nuestra
sociedad una connotación de debilidad. Por ello entrenar al paciente
en basar su autoestima en otros medios de valoración y se le entrena
en aumentarla.
Finalmente se trabaja para que el
paciente pueda enfrentar con éxito otros problemas que aparecen en
su vida cotidiana: toma de decisiones difíciles, como cambio de
trabajo, separaciones, etc. problemas de relación, etc. de forma que
se pueda evitar que en el futuro se le desencadenen situaciones de
depresión o angustia continuada que le pueden hacer recaer en sus
problemas hipocondríacos.
En algunos casos los psicofármacos
pueden ser una ayuda, sobre todo al principio del tratamiento. En
esos casos se requiere la intervención de un psiquiatra; pero hay
muchos otros en los que el paciente se puede manejar sin ellos.
No existen muchos estudios
controlados sobre esta enfermedad, pero mi experiencia clínica es
que este tratamiento da muy buenos resultados.
6- ¿que "enfermedades" suelen ser las que más comúnmente refieren
los hipocondríacos?( si hay porcentajes o proporciones también sería
interesante)
Se ha visto que la enfermedad a veces puede ser un desencadenante de
trastorno hipocondríaco, pero en general suele ser transitorio y
asociado a otros trastornos psicológicos.
Las enfermedades que más suelen temer son las que son consideradas
más irremediables por la sociedad como el cáncer, el sida o las
enfermedades del corazón.
7 ¿Cómo se generan síntomas somáticos en ausencia de patología
orgánica?
La ansiedad y el miedo implican una preparación para luchar o huir
ante aquello que tememos, lo que es muy saludable puesto que nos
ayuda a tener éxito, el problema es cuando tenemos ansiedad o miedo
en situaciones en las que tendríamos que estar tranquilos. Para
luchar o huir necesitamos que nuestro cuerpo esté preparado por lo
que se generan los cambios necesarios para ello, nuestra respiración
se acelera, nuestro corazón late con más velocidad para bombear
sangre a los músculos, etc. Esto produce una serie de sensaciones
que normalmente se atribuyen a la situación que tememos. Pero si
pensamos que no es lógico, que no pasa nada ante lo que tenemos que
huir o luchar podemos pensar que los latidos del corazón son debidos
a su mal funcionamiento. Esta interpretación que nos causa miedo y
ya estamos en el círculo vicioso de la hipocondría. Con los síntomas
de depresión ocurre un fenómeno totalmente similar.
No siempre son los síntomas asociados a la
ansiedad o depresión los que desencadenan la hipocondría. En
cualquier momento podemos ser conscientes de alguna de las miles de
sensaciones que tenemos en el cuerpo. Si consideramos que no tenemos
que sentir nada y que además esa sensación que tenemos no es normal
sino que puede estar asociada a un cáncer o cualquier otra
enfermedad grave puede surgir el problema. Recuerdo a un paciente
que tenía un lunar en la mejilla y cuando sentía algo allí pensaba
que era porque se había convertido en maligno y por lo tanto tenía
cáncer. Si cualquiera llevamos la atención detallada persistente a
nuestra mejilla seguro que sentimos algo allí. De la interpretación
que hagamos de esa sensación depende que nos dé miedo o no
Hipocondría: Una definición
Según el manual de diagnostico de
los trastornos mentales (DSM-IV)
la hipocondría estaría inscripta dentro de los “Trastornos
somatomorfos”. Se define como: “preocupación y miedo a tener, o la
convicción de padecer, una enfermedad grave a partir de la
interpretación personal de síntomas somáticos, (en donde) la
preocupación persiste a pesar de las exploraciones y explicaciones
médicas (lo cual) provoca un malestar clínicamente significativo o
deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la
actividad del individuo”. El manual aclara que la definición se
aplica cuando no se trata de un delirio, y no se limita solo a
preocupaciones sobre el aspecto físico. Cabe destacar que no se
trata de un estado de simulación, sino que el paciente involucrado
presenta una fuerte preocupación. Por lo que se debe tomar
seriamente a una persona afectada.
Como entidad clínica,
el psicoanálisis la ubica dentro
de un posicionamiento estructural al modo de la psicosis,
diferenciándose de aquellas posturas que la consideran dentro del
esquema fenomenológico al considerarla descriptivamente como uno de
las respuestas posibles frente a diversos estímulos.
La psicología clásica la
considera como un trastorno prolongado proveniente de estados de
ansiedad o depresión. La ansiedad y el miedo implican una
preparación para luchar o huir ante aquello que se teme (conducta
adaptativa). Para luchar o huir el cuerpo responde (respiración
acelerada, corazón taquicárdico etc.) provocando sensaciones que
pueden ser atribuidas a la situación que se teme. Cuando esta
conducta a sido aprendida suele aparecer incluso ante diversas
situaciones, incluso no tan temidas, de esta manera la ansiedad o
el miedo son percibidos como una enfermedad, lo que provoca una
intensificación del miedo y la ansiedad formándose un círculo
vicioso.
Como plan de tratamiento se busca
el reaprendizaje del paciente, separándolo de todo aquello que le
recuerde sus enfermedades, solicitándole que no acuda ningún médico
ni se haga atender por ningún servicio asistencial, que deje de
hablar de enfermedades, y que tampoco consulte publicaciones
medicas, libros, revistas, etc. De esa manera se persigue romper con
el circulo vicioso de ansiedad (miedo que genera miedo),
pretendiendo aceptar los miedos sin luchar contra ellos. Se
solicita colaboración familiar y de los allegados.
Se trabaja con técnicas de manejo
de ansiedad, con el fin de reinterpretar las sensaciones corporales
y estimular aquellas que son agradables o neutras. De esta manera el
cuerpo deja de ser una fuente de dolor o temor para convertirse en
un generador de placer y confianza. Así que se produce un trabajo de
desensibilización ante las enfermedades y la muerte ubicando al
miedo en términos razonables.
Finalmente se encaran otros
aspectos de la vida cotidiana del cliente para que pueda enfrentar
con éxito otros problemas para evitar que en el futuro se le
desencadenen situaciones de depresión o angustia continuada que le
pueden hacer recaer en problemas hipocondríacos
Diagnóstico
Según la
Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización
Mundial de la Salud, (CIE 10), publicada en 1992, para considerar a
un paciente como hipocondríaco, éste debe estar convencido de
padecer como máximo dos enfermedades graves y debe conocer, al
menos, el nombre y sintomatología de una de ellas.
Igualmente, para decretar la enfermedad hay que observar que la
duración del trastorno sea de al menos seis meses. Los médicos que
tratan a pacientes con un posible caso hipocondríaco deben descartar
primero que éste realmente no presente ninguna enfermedad física. Si
después de realizar el descarte el paciente sigue presentando
angustia y continúa en una perpetua auscultación, conviene estudiar
la posibilidad de un trastorno psicológico.
A este respecto la página web PsicoActiva.com explica que en
psiquiatría la actitud hipocondríaca aparece como un síntoma en
algunas formas de depresión endógena, especialmente en la melancolía
involutiva (depresión de los ancianos). Multitud de neuróticos,
histéricos, neurasténicos y pacientes psicosomáticos presentan en su
cuadro clínico general la actitud hipocondríaca.
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