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Hipocondría. Texto a modo de reportaje
José Antonio García Higuera

Salud Humana /
Human Health

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Hipocondría: Una definición - Diagnóstico

1.- Existen en la actualidad factores que favorecen la actitud hipocondríaca, tales como el bombardeo informativo sobre temas de salud, el mayor nivel cultural, el fantasma del sida, la preocupación exagerada por el cuerpo o la mayor accesibilidad a publicaciones especializadas?

La hipocondría es un trastorno en el que la persona interpreta síntomas somáticos de depresión o de ansiedad como enfermedad. Esta interpretación la hace en el contexto de un intento desesperado de que esos síntomas desaparezcan porque suponen para el paciente un dolor inmenso y una amenaza de enfermedad o muerte. En nuestra sociedad se ha proscrito a la enfermedad y la muerte, evitamos encontrarnos con ella, esto supone que la enfermedad conlleva además de dolor físico una serie de problemas de aislamiento y de rechazos sociales, que no solamente se refieren al sida. También nos han enseñado desde pequeños que el dolor es una tremenda tragedia. Estos fenómenos, que no propios ni exclusivos de nuestros tiempos, pueden tener una influencia en la aparición y persistencia de la hipocondría. Pero, desde luego la cultura y la información adecuada son sanas y el único efecto que pueden tener es de prevención de estos trastornos.


2.- ¿Hay personas más predispuestas, englobadas en grupos profesionales tales como médicos, estudiantes....?¿Cuáles serían estas "profesiones" de riesgo" y ¿existen porcentajes sobre estos datos.


3.- Cuantos hipocondríacos diagnosticados hay en nuestro país?¿y en otros de nuestro entorno?(si se pueden indicar porcentajes o dados epidemiológicos sería estupendo)


No conozco estudios epidemiológicos en nuestro país. En EE.UU. se han estudiado los pacientes que acuden a los hospitales y se ha encontrado que entre el 4% y el 9% de los pacientes que acuden al hospital lo hacen debido a síntomas hipocondríacos. No se han encontrado diferencias entre profesiones. Las únicas diferencias significativas que se han detectado se refieren a culturas, pero
pueden ser debidas más a las diferencias entre las formas de expresión de los países mediterráneos (más emocional) y los anglosajones (con mayor control sobre la expresión emocional) que a que existan más trastornos en un país que en otro. Se han encontrado también diferencias en el nivel cultural, los que tienen menor nivel tienden a dar explicaciones relacionadas con la enfermedad a sus síntomas que a problemas psicológicos, lo que seguramente desencadena más hipocondrías entre este tipo de población, pero habría que matizar esos estudios, porque los más pobres tienen ciertamente peor salud física y también se dan diferencias en la expresión de las emociones.

Son los los que tienen miedos hipocondríacos son los que leyendo información sobre enfermedades temen tenerlas, pero no a la inversa, a los que leen sobre enfermedades no se les genera hipocondría.


4.-uno de los problemas para el diagnóstico y tratamiento de estos pacientes es el derivado de que no consultan a psicólogos sino a especialistas de otras áreas que se ocupan más de "patologías físicas"?

Hay que señalar que los enfermos hipocondríacos graves no suelen ir a la consulta del médico, precisamente por el miedo a que les diagnostiquen una enfermedad. Es difícil para muchos enfermos hipocondríacos aceptar que sus problemas son psicológicos, y van peregrinando de médico en médico intentando buscar a alguno que les haga caso. Otros, como decía, no acuden al médico porque les pueden detectar la enfermedad que tanto temen. El origen de la hipocondría ha podido ser una depresión, que a lo mejor está todavía latente, pero el problema se independiza y lo que queda es que los síntomas que siente, que son de ansiedad o miedo, los interpreta como enfermedad lo que le genera ansiedad y miedo y entra en un círculo vicioso que mantiene por sí solo el trastorno. En esa situación es difícil que el paciente vea que el problema está precisamente en su interpretación de los síntomas.

5.- ¿cómo se trata la hipocondría?¿es necesaria una combinación de terapia conductual y fármacos?

Una vez que se detecta que un paciente es hipocondríaco y que accede al tratamiento. Se definen claramente con el paciente los objetivos de la terapia, que son que pierda la angustia y el miedo a la enfermedad que teme.

Para ello se plantean primero una serie de prohibiciones y tareas. Se le pide que no acuda a más médicos ni a las urgencias hospitalarias, que no hable de salud ni de enfermedad. Para esto es muy conveniente la colaboración de la familia del paciente, también para que entiendan que lo suyo no es cuento, que tiene un problema real aunque interpretado por todos como un problema que no existe. Una vez que se ha establecido este marco fuera de la consulta comienza el tratamiento psicológico propiamente dicho.

El tratamiento básico consiste en perder el miedo a estar enfermo. Muchas veces la propia angustia producida por el pensamiento de estar enfermo, como sensación desagradable e incontrolable, se convierte en un disparador de los miedos a la enfermedad. Se establece así un círculo vicioso en el que el miedo a la enfermedad causa unas sensaciones que son a su vez interpretadas como enfermedad.

En la terapia se trata de que el pensamiento de estar enfermo no dispare un miedo terrible. Para ello se emplean una técnica llamada exposición a las sensaciones corporales, que consigue que el paciente pierda el miedo a los síntomas que antes interpretaba como enfermedad. Aprende que si no huye de ellos, si no lucha contra ellos y los acepta, se pueden convertir en sensaciones admisibles que nos permiten seguir con nuestras actividades diarias sin mucho sufrimiento. Esta parte del tratamiento se realiza junto con un entrenamiento en técnicas de manejo de ansiedad que facilitan la exposición.

También hay que enfrentar el miedo a la enfermedad y a la muerte. Para ello se comienza un trabajo de desensibilización ante la enfermedad y la muerte de forma que se sitúe el miedo que causan al paciente en términos razonables. Se emplea la desensibilización en la imaginación a situaciones temidas y evitadas, para que finalmente el paciente pueda acercarse a ellas sin angustia y sin miedo.

El paciente puede entonces comenzar a reinterpretar sus sensaciones corporales y sentir también aquellas que son agradables o neutras y su cuerpo deja de ser una fuente de dolor o temor y se puede convertir en un generador de placer y confianza.

Verse enfermo tiene en nuestra sociedad una connotación de debilidad. Por ello entrenar al paciente en basar su autoestima en otros medios de valoración y se le entrena en aumentarla.

Finalmente se trabaja para que el paciente pueda enfrentar con éxito otros problemas que aparecen en su vida cotidiana: toma de decisiones difíciles, como cambio de trabajo, separaciones, etc. problemas de relación, etc. de forma que se pueda evitar que en el futuro se le desencadenen situaciones de depresión o angustia continuada que le pueden hacer recaer en sus problemas hipocondríacos.

En algunos casos los psicofármacos pueden ser una ayuda, sobre todo al principio del tratamiento. En esos casos se requiere la intervención de un psiquiatra; pero hay muchos otros en los que el paciente se puede manejar sin ellos.

No existen muchos estudios controlados sobre esta enfermedad, pero mi experiencia clínica es que este tratamiento da muy buenos resultados.

6- ¿que "enfermedades" suelen ser las que más comúnmente refieren los hipocondríacos?( si hay porcentajes o proporciones también sería interesante)

Se ha visto que la enfermedad a veces puede ser un desencadenante de trastorno hipocondríaco, pero en general suele ser transitorio y asociado a otros trastornos psicológicos.

Las enfermedades que más suelen temer son las que son consideradas más irremediables por la sociedad como el cáncer, el sida o las enfermedades del corazón.

7 ¿Cómo se generan síntomas somáticos en ausencia de patología orgánica?

La ansiedad y el miedo implican una preparación para luchar o huir ante aquello que tememos, lo que es muy saludable puesto que nos ayuda a tener éxito, el problema es cuando tenemos ansiedad o miedo en situaciones en las que tendríamos que estar tranquilos. Para luchar o huir necesitamos que nuestro cuerpo esté preparado por lo que se generan los cambios necesarios para ello, nuestra respiración se acelera, nuestro corazón late con más velocidad para bombear sangre a los músculos, etc. Esto produce una serie de sensaciones que normalmente se atribuyen a la situación que tememos. Pero si pensamos que no es lógico, que no pasa nada ante lo que tenemos que huir o luchar podemos pensar que los latidos del corazón son debidos a su mal funcionamiento. Esta interpretación que nos causa miedo y ya estamos en el círculo vicioso de la hipocondría. Con los síntomas de depresión ocurre un fenómeno totalmente similar.

No siempre son los síntomas asociados a la ansiedad o depresión los que desencadenan la hipocondría. En cualquier momento podemos ser conscientes de alguna de las miles de sensaciones que tenemos en el cuerpo. Si consideramos que no tenemos que sentir nada y que además esa sensación que tenemos no es normal sino que puede estar asociada a un cáncer o cualquier otra enfermedad grave puede surgir el problema. Recuerdo a un paciente que tenía un lunar en la mejilla y cuando sentía algo allí pensaba que era porque se había convertido en maligno y por lo tanto tenía cáncer. Si cualquiera llevamos la atención detallada persistente a nuestra mejilla seguro que sentimos algo allí. De la interpretación que hagamos de esa sensación depende que nos dé miedo o no


Hipocondría: Una definición

Según el manual de diagnostico de los trastornos mentales (DSM-IV) la hipocondría estaría inscripta dentro de los “Trastornos somatomorfos”. Se define como: “preocupación y miedo a tener, o la convicción de padecer, una enfermedad grave a partir de la interpretación personal de síntomas  somáticos, (en donde) la  preocupación persiste a pesar de las exploraciones y explicaciones médicas (lo cual) provoca un malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo”. El manual aclara que la definición se aplica cuando no se trata de un delirio, y no se limita solo a preocupaciones sobre el aspecto físico. Cabe destacar que no se trata de un estado de simulación, sino que el paciente involucrado presenta una fuerte preocupación. Por lo que se debe tomar seriamente a una persona afectada.

 

Como entidad clínica, el psicoanálisis la ubica dentro de un posicionamiento estructural al modo de la psicosis, diferenciándose de aquellas posturas que la consideran dentro del esquema fenomenológico al considerarla descriptivamente como uno de las respuestas posibles frente a diversos estímulos. 

 

La psicología clásica la considera como un trastorno prolongado proveniente de estados de ansiedad o depresión. La ansiedad y el miedo implican una preparación para luchar o huir ante aquello que se teme (conducta adaptativa). Para luchar o huir el cuerpo responde (respiración acelerada, corazón taquicárdico etc.) provocando sensaciones que pueden ser atribuidas a la situación que se teme. Cuando esta conducta a sido aprendida suele aparecer incluso ante diversas situaciones, incluso  no tan temidas, de esta manera la ansiedad o el miedo son percibidos como una enfermedad, lo que provoca una intensificación del miedo y la ansiedad formándose un círculo vicioso.  

 

Como plan de tratamiento se busca el reaprendizaje del paciente, separándolo de todo aquello que le recuerde sus enfermedades, solicitándole que no acuda ningún médico ni se haga atender por ningún servicio asistencial, que deje de hablar de enfermedades, y que tampoco consulte publicaciones medicas, libros, revistas, etc. De esa manera se persigue romper con el circulo vicioso de ansiedad (miedo que genera miedo), pretendiendo aceptar los miedos sin luchar contra ellos. Se solicita colaboración familiar y de los allegados.  

 

Se trabaja con técnicas de manejo de ansiedad, con el fin de reinterpretar las sensaciones corporales y estimular aquellas que son agradables o neutras. De esta manera el cuerpo deja de ser una fuente de dolor o temor para convertirse en un generador de placer y confianza. Así que se produce un trabajo de desensibilización ante las enfermedades y la muerte ubicando al miedo en términos razonables.

Finalmente se encaran otros aspectos de la vida cotidiana del cliente para que pueda enfrentar con éxito otros problemas para evitar que en el futuro se le desencadenen situaciones de depresión o angustia continuada que le pueden hacer recaer en  problemas hipocondríacos


Diagnóstico
 

Según la Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud, (CIE 10), publicada en 1992, para considerar a un paciente como hipocondríaco, éste debe estar convencido de padecer como máximo dos enfermedades graves y debe conocer, al menos, el nombre y sintomatología de una de ellas.

Igualmente, para decretar la enfermedad hay que observar que la duración del trastorno sea de al menos seis meses. Los médicos que tratan a pacientes con un posible caso hipocondríaco deben descartar primero que éste realmente no presente ninguna enfermedad física. Si después de realizar el descarte el paciente sigue presentando angustia y continúa en una perpetua auscultación, conviene estudiar la posibilidad de un trastorno psicológico.

A este respecto la página web PsicoActiva.com explica que en psiquiatría la actitud hipocondríaca aparece como un síntoma en algunas formas de depresión endógena, especialmente en la melancolía involutiva (depresión de los ancianos). Multitud de neuróticos, histéricos, neurasténicos y pacientes psicosomáticos presentan en su cuadro clínico general la actitud hipocondríaca.

 


 

 

 

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