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Analogía Da, pues, el procedimiento analógico resultados de una probabilidad muy variable, cercanos unos a la certeza y otros que se alejan de ella. La idea de que las estrellas fijas son soles, semejantes al nuestro aunque muy diferentes por su volumen, se funda en muy numerosas analogías; pero la experiencia directa siempre resultará imposible. Tal es la conjetura de la analogía con algunas probabilidades; otras en cambio tienen menos y a veces se llega a puerilidades y preocupaciones. Basta para ello fijarse en algunas de las comparaciones que implica el lenguaje y que son a veces ocasión de muchos errores. Decir que el alma es una serie de sensaciones, que la libertad es una balanza, cuyos platillos se equilibran por el peso o fuerza de los motivos, que el pensar es un movimiento, que la conciencia es la vista interior, que el amor es una dilatación del alma, &c., es dejarse llevar de fútiles y vanas analogías. Cuantas conclusiones pretenda el ingenio inferir de estas semejanzas, otras tantas tendrán su vicio de origen que las hará caer siempre en el error y en la ilusión. La discreción exigida para precisar las analogías cuyas semejanzas son fundadas, distinguiéndolas de las artificiosas que un ingenio enamorado de lo estrambótico pretenda arbitrariamente establecer, el tacto y sentido para apreciar el justo valor del raciocinio por analogía, es lo que distingue al sabio del que no lo es; pues éste suple con la imaginación, la comparación precisa y legítima, proceso después de todo fácil, ya que en los linderos de la verdad y en los límites de la ciencia se anuncia la verosimilitud y con ella la presunción, como a los extremos del espacio iluminado, se delinea la penumbra. Así es una falsa analogía la que sirve de base a Fourier para suponer que el mundo moral está regido por la atracción, del mismo modo que el físico, y para concebir una atracción pasional, semejante a la atracción, de los cuerpos celestes. Es identificar una metáfora con la idea de causa. De esta precipitación de juicio (en unos espontánea, en otros calculada), procede la frecuencia lamentable con que se ven en el mundo en revuelta confusión la seriedad del científico y lo aparatoso del charlatán, la ciencia con la superstición y la verdad con lo ficticio. Al lado de estudios tan serios como los emprendidos acerca de las enfermedades del sistema nervioso, ¡cuántas y cuántas supersticiones no han fructificado en la inteligencia humana, y cuántos ignorantes y charlatanes no han explotado y luego puesto en ridículo los altos intereses de la verdad! Lógica y materialmente pues, importa fijar el legítimo alcance del raciocinio por analogía, pues sólo de esta suerte es posible que se acentúe la ley de la circunspección científica, según la cual se podrá distinguir el oro de ley de la verdad, del oropel de las apariencias y la cizaña del trigo |
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2 Analogía Del Diccionario soviético de filosofía (del griego analogía, proporción, correspondencia). Semejanza de ciertas facetas, cualidades y relaciones entre objetos no idénticos; son razonamientos por analogía las deducciones que se hacen sobre la base de dicha semejanza. Esquema corriente del razonamiento por analogía: el objeto B posee las notas a, b, c, d, e; el objeto C posee las notas b, c, d, e; por tanto el objeto C tiene probablemente, la nota a. La analogía es de gran valor para la investigación. En las etapas iniciales del desarrollo de la sociedad, la analogía sustituye a la observación sistemática y al experimento, sus conclusiones se fundamentan en el parecido de caracteres externos y secundarios. Así surgen la mayor parte de las concepciones de la filosofía de la naturaleza en la Antigüedad. Más adelante, la analogía pierde su significado como medio de explicación, pero conserva el papel de brújula que señala los problemas. Así, Huygens, después de descubrir la analogía entre el comportamiento de la luz y el del sonido, llegó a la idea de la naturaleza ondulatoria de la luz: Maxwell hizo extensiva esta conclusión a la naturaleza del [13] campo electromagnético. Considerada aisladamente, la analogía carece de fuerza probatoria concluyente, pues la deducción por ella inferida posee sólo un carácter de probabilidad. De ahí que sea necesario aplicarla junto con otras formas de cognición. Con el fin de elevar el grado de probabilidad de la deducción por analogía, se recaba el cumplimiento de los requisitos siguientes: 1. La analogía ha de basarse en notas esenciales y en un gran número -en la medida de lo posible- de propiedades comunes a los objetos que se comparan. 2. El nexo entre el carácter respecto al que se infiere la deducción y los caracteres comunes descubiertos en los objetos, ha de ser lo más estrecho posible. 3. La analogía se propone establecer una correspondencia entre objetos sólo en un determinado nexo, pero no en todas las relaciones. 4. Como quiera que la analogía tiene como fin inmediato establecer la semejanza de los objetos, no hace más que señalar sus diferencias y ha de completarse con la investigación de los mismos. En la ciencia moderna, constituye una amplia esfera para la aplicación de la analogía, la denominada teoría de la semejanza, utilizada en la modelización. Analogía del ente (Del latín «analogía entis»). Concepto metodológico central en la filosofía católica (Neotomismo, Escolástica, Tomismo, Tomas de Aquino). La analogía del ente implica que todo ser (trátese de un objeto material, de un fenómeno o de una idea) es parecido a otro y, al mismo tiempo, es distinto de él. Partiendo de este principio, la filosofía católica establece la escala jerárquica del ente. Por cuanto en la analogía del ente se considera que lo primario y determinante es la semejanza, la unidad, según la metafísica escolástica (Tomás de Aquino; entre los escolásticos modernos, Erich Przywara y otros), la causa, la fuente inicial de la multiplicidad cualitativa del ente no puede ser más que una fuerza exterior, sobrenatural: Dios, en quien coinciden todas las diferencias. De este modo, en el concepto de analogía del ente se da carácter absoluto a la identidad, a la semejanza de objetos» y fenómenos, mientras que sus diferencias cualitativas se reducen a cuantitativas. Dicho concepto fue introducido en la escolástica medieval. Los escolásticos de nuestros días tienen a la analogía del ente por antípoda de la unidad dialéctica de contrarios (Unidad y lucha de contrarios, ley de la). Análogo (del griego a1nálogoç, correspondiente) . Término de la teoría del conocimiento que designa un objeto ideal (concepto, teoría, método de investigación, &c.), que refleja de manera adecuada algún objeto material, algún proceso, alguna regularidad. En la «Dialéctica de la Naturaleza», Engels dice que para las ciencias naturales (las palabras de Engels conservan toda su validez para las ciencias históricas), la dialéctica constituye la más importante de las formas de pensar, «ya que es la única que nos brinda el análogo y, por tanto, el método para explicar los procesos de desarrollo en la naturaleza...» (t. XX, pág. 367 - «Anti-Dühring», Ed. Pueblos Unidos, 3ª ed., 1961, pág. 402). En las publicaciones filosóficas modernas, el término de «análogo» designa asimismo un objeto material (incluyendo distintas clases del hacer práctico, material, del hombre) que sea fundamento real de alguna teoría, de alguna ley teórica de la cognición o de una regla lógica. Por ejemplo, las relaciones más generales y corrientes de las cosas constituyen la base objetiva del juicio, del razonamiento y de otras formas del pensar. Hallando el análogo, se establece el hecho determinante del cual se genera tal o cual fenómeno ideal, lo que es de suma importancia en la lucha contra las distintas formas del idealismo. En cambio, la elucidación de lo que tiene de específico una ley metódica, una regla lógica, &c., implica el análisis multilateral de sus funciones en un determinado sistema de conocimientos. (Modelización) Analogía del ser - Cristóbal Vega - I.- Analogía en general. La palabra "analogía" proviene de la palabra griega a n a l o g i a compuesta de la partícula a n a = reiteración - comparación; y de la palabra l o g i a = logos, palabra, razón. De esta manera "analogía" significa comparación o relación entre varias razones o conceptos. Los latinos, a su vez, tradujeron la palabra analogía por proportio = proporción. Santo Tomás escribe al respecto: "La proporcionalidad no es otra cosa que la igualdad de proporciones, o sea, que esto respecto de esto tiene una proporción igual a la de aquello respecto de aquello; la proporción por su parte no es otra cosa que la relación de una cantidad a otra ( In V Ethic., lect. 5. N. 939). En el sentido usual, común, la palabra analogía equivale a semejanza. Pero la semejanza entraña no solo la relación de conveniencia entre las cosas que se dicen semejantes sino también disparidad o diferencia, es decir, se le llama semejante porque además de tener algo en común tienen algo en que difieren. Y esto es propio de la analogía: las cosas análogas coinciden en parte y en parte discrepan (cf. Seminario de Santo Tomás, apuntes de clase). Semejanza es diferente de identidad e igualdad. En este sentido Santo Tomás aclara que "Lo idéntico es lo uno en la sustancia, la igualdad, lo uno en la cantidad y lo semejante lo uno en la cualidad" (In IV Met,. Lect. 2, n 561) de esta manera la unidad entraña semejanza pero no igualdad, por lo que la analogía es aquel tipo de predicación (predicado) en la que un nombre común se toma según significaciones semejantes, es decir, en parte iguales y en parte diferentes ocupando un lugar intermedio entre la univocidad y la equivocidad. Decimos que es la parte intermedia porque conviene con la univocidad en la unidad del nombre y en la semejanza de las significaciones ligadas a dicho nombre; pero difiere en cuanto no se trata de una semejanza perfecta (igualdad), sino de una semejanza imperfecta (desigual). Mientras que conviene con la equivocidad en la unidad del nombre y en las desemejanza de las significaciones ligadas a él; pero a su vez difiere a razón de tratarse de una desemejanza parcial, no total. Por lo dicho anteriormente la analogía se centra en la significación de los nombres. Esta significación se puede tomar de dos maneras: en sentido real y en sentido lógico. La significación real apunta a la cosa por el acto de existir dotada de realidad, es una esencia o una forma que existe en la realidad representada por un concepto formal - todo lo que es -. Mientras que el aspecto lógico apunta a la representación que logramos formarnos de la cosa; partiendo de que es real, pero subjetivo; y como representación es algo ideal o lógico pero como objeto del sujeto que la piensa y le otorga ciertas propiedades como la abstracción la universalidad, etc. II.- División. De esta manera nos enfrentamos a las clases de analogía que se dan a partir de la significación. En primer lugar se encuentra la analogía de atribución dada entre dos términos comparados entre sí, una forma con otra. Pero puede ser que la forma significada se encuentre solamente en uno de los sujetos a los que se aplica el nombre, y que se llama primer analogado y a los otros que tienen cierta relación con éste se les llame analogados secundarios. Estos últimos establecen su relación con orden de prioridad y posterioridad. Un ejemplo, la palabra "militar" se aplica propiamente a las personas que son entrenadas para la guerra o situaciones de conflicto; pero también es aplicada a los uniformes, armas, edificios, etc. sin que estas cosas posean el oficio por si mismas, pero se relacionan con las personas que las poseen. Este tipo de analogía es llamado de atribución extrínseca. Santo Tomás la denomina "según la intención y no según el ser" (Cf. Garcia López Jesús, Estudios de Metafísica Tomista, p. 50) Pero también puede suceder que la forma significada pueda aplicarse a todos los sujetos partiendo de uno que es el principal. Por ejemplo, el bien se aplica principalmente al fin, que es el bien por excelencia y al que las personas tienden, pero este se aplica secundariamente a los medios que llevan a su realización puesto que se apetecen en orden al fin. Esta analogía es llamada de atribución intrínseca. Santo Tomás la llama "según la intención y según el ser" (Ibídem). En un segundo lugar se encuentra la analogía de proporcionalidad que puede ser de dos modos: la proporcionalidad propia y la metafórica. La proporcionalidad propia es la semejanza de dos o más relaciones o proporciones; por ejemplo, cuando la relación de conocimiento que hay entre los sentidos y los objetos sensibles es semejante a la que hay entre el entendimiento y los objetos inteligibles; y en ambos casos el nombre de "conocimiento" puede ser aplicado. Santo Tomás dice: "Un nombre puede ser aplicable de dos maneras: primero propiamente, y en segundo, por semejanza (o impropia). Es aplicable propiamente cuando se toma según toda la significación del nombre. Es aplicable por semejanza cuando se toma solamente algo de lo que se incluye en la significación del nombre. Así el nombre de "león" se aplica propiamente a todos aquellos individuos en los que se encuentra la naturaleza significada por ese nombre; pero se aplica por semejanza a aquellos individuos que tienen algo de leonino, como la audacia o la fortaleza, a los cuales se les llama metafóricamente leones" ( Suma Theo., I, Q. 13, a. 9). Por otro lado la proporcionalidad metafórica se da cuando la relación significada se realiza de una manera propia en una de las relaciones y la otra sea metafórica. Por ejemplo, la palabra "visión" designa, de manera propia, la relación que hay entre el sentido de la vista y el objeto propio de dicho sentido, pero se aplica de manera metafórica para designar la relación que hay entre el entendimiento y algún objeto para designar, describir la realidad. III.- Analogía del acto. Partimos de la afirmación de que la noción del acto es análoga. Primero con una analogía de atribución intrínseca, cuyo primer analogado es el ser o acto de ser aplicado a todo lo que existe per se. Pero también con una analogía de proporcionalidad propia
Si hablamos que la proporcionalidad es la relación de dos cosas por su semejanza es oportuno encontrar la semejanza entre las relaciones que cada tipo de acto tiene con su potencia. En primer lugar nos ocuparemos del movimiento sucesivo que tiene una triple relación; primero con el sujeto que se mueve; segundo con la forma en cuanto término del movimiento ( potencia - acto) y tercero con la forma en cuanto es origen del movimiento que desemboca en la ación. Pero esta última la desechamos por que se limita al movimiento en cuanto originado y origen. La primera relación, acto - potencia, es establecida en cuanto el ente esta en acto con respecto al paciente, pues el movimiento es el acto del ente en potencia por el simple hecho de que necesita ser actualizado por algo en acto. Mientras que el movimiento se relaciona al acto y la potencia dentro de la acción del agente, la forma tiene con la materia una relación de acto y potencia. Y así como la forma puede ser sustancial y accidental, así también la materia puede ser primera o segunda. La materia primera guarda una relación con la forma sustancial con una relación semejante a la que el paciente tiene con el movimiento (Cf. Garcia López Jesús, op. Cit p. 162) Por otra parte la materia segunda, que es la sustancia corpórea, se relaciona con la forma accidental como el paciente la tiene con el movimiento y como el agente se relaciona con las potencias operativas y estas con las operaciones y acciones. Por último consideramos al ser en el que todos los otros actos y potencias se hallan en relación de potencia y acto con semejanzas y desemejanzas. La conclusión que de esto se desprende es que la analogía del acto recae en el ser en cuanto que unifica las potencialidades del agente y constituye la perfección del mismo por lo que ni el movimiento, la acción, la forma, son los elementos constitutivos del carácter analogico del acto, que llamamos propiamente acto de ser. Es importante considerar la parte de la analogía de Santo Tomás ya que nos proporciona una herramienta para evitar las discusiones inútiles y precisar el sentido de los conceptos o nombres que puede que por lo subjetivo de cada persona se incurra en errores de comprensión y por lo tanto desvirtúe la realidad. Por lo que alcanzo a comprender, la analogía, puede resultar un elemento que trascienda la conceptualización y pueda ser aplicado en el orden pragmático con implicaciones sociales e incluso para llegar a soluciones más propositivas, es decir, poder aplicar la analogía como herramienta concreta en la vida del hombre. Que de alguna manera se realiza ya que el hombre hace relaciones según lo bueno y lo malo, lo provechoso y lo desagradable, lo útil y lo inútil… analiza, deduce partiendo de un valor o proposición para llegar a una conclusión de grados de bien según el valor señalado como eje de la acción. Por lo que al acto de ser se refiere es notorio que en las criaturas, al no identificarse su acto de ser con la esencia, su semejanza recae en el ser por ser aplicado a todo lo que existe y la parte analogada sería las múltiples diferencias que se establecen en las especies y aún dentro de ellas, según el grado de perfección o lo cercano que se encuentren al sol (Dios). Tanto la analogía de proporcionalidad propia y la de atribución intrínseca son la clave para establecer la relación del acto de ser. Se desechan las otras por el hecho de que: la analogía de proporcionalidad impropia no fundamenta una de sus relaciones en algo real sino metafórico, aún si la primera relación es real la otra no puede considerarse como tal contando con que su significación parte de la realidad. Mientras que la analogía de atribución extrínseca se desecha por el hecho de que no se aplica lo de primer analogado en las criaturas ya que todos los entes participan del ser, es cierto que se podría considerar al primer analogado como el absoluto, pero como hablamos de criaturas entonces no es aplicado. Bibliografía
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