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11 - Rocco Mangieri - Enciclopedias, péndulos, indicios, islas, laberintos.  Sobre la teoría semiótica y estética de Umberto Eco

El campo de problemáticas de las investigaciones de Umberto Eco, a partir de 1957, podría ser esquematizado en principio por la interacción de seis zonas o ejes de indagación teórica: el arte y el problema estético, la teoría del signo ,la comunicación de masas, el problema del texto y su definición desde una perspectiva pragmática , los límites de la interpretación textual y finalmente las utopías acerca de la creación cultural de las "lenguas perfectas". Entre ellas se dibuja un hilo de Ariadna y veremos porqué.

 1.El problema estético.

A partir de una revisión de la noción de estética en los textos de Santo Tomás de Aquino, hasta la temática abordada en la "Obra abierta", el interés de Eco se desplaza progresivamente desde una crítica a las ontologías del hecho estético hacia una posibilidad de una definición del arte a partir de sus condiciones de fruición, comunicabilidad y, sobre todo, interpretatividad.

El nodo central será la reafirmación de la noción de poética en el mismo sentido de la teoría estética de Luigi Payreson (profesor de Eco en Torino). Una poética se remite a los diversos pero individualizables "modos de formar" o construir la obra de arte y lo que todo esto implica en el universo de su comunicabilidad.

Eco agrega a este concepto las nociones provenientes de la teoría de la información, de la teoría de los juegos lingüísticos y de la semiótica de la comunicación. La obra de arte se reconoce y "vive" en un entorno comunicacional. Las nociones de los modelos comunicativos ( y esto, sobre todo en La estructura ausente ) son aplicables a la obra de arte en cuanto esta se definiría dentro de un horizonte pragmático : en la dinámica de las relaciones cambiantes entre autor-obra-lectores, en cuyo interior cambia y se modifica constantemente la semántica de la obra de arte.

La preocupación por la poética de la obra de arte reemplaza, como centro de interés analítico y reflexivo, los discursos anteriores sobre la "aconceptualidad" e "inefabilidad" del objeto estético . Eco elabora un discurso critico sobre todas aquellas reducciones ontológico-metafísicas de la esfera del arte que remiten su definición hacia una zona teórica de lo indefinible y lo inconmensurable. Es, en el fondo, una crítica y una proposición de lectura de la obra de arte frente a los esencialismos metafísicos radicales de la obra de arte. Para ello recurre a lo largo del texto a los ejemplos de las prácticas artísticas contemporáneas y a las nuevas modalidades de "uso" y "consumo" propuestas por las poéticas de la modernidad.

Casi sin reservas podríamos tomar a "Opera aperta" como texto fundacional y "rizoma" teórico de las problemáticas más fundamentales desarrolladas posterioriormente en toda la obra de Eco y sobre todo en lo que respecta a la búsqueda de un modelo teórico que pueda integrar , desde la mirada semiótica, la necesaria apertura de los procesos culturales-comunicacionales (incluidos los artísticos) con el requisito epistemológico de la estructura

2.Los efectos de la comunicación de masas.

En Apocalípticos e integrados (1969) y en Il Superuomo di massa(1976) Eco induce a una diversa valorización de los medios de comunicación de masas frente a la critica radical y "militante" de los años sesenta en Europa y Estados Unidos. Es un llamado de atención a las poco conocidas lecturas de los consumidores cuyas "decodificaciones aberrantes" lejos de desvirtuar el mensaje cifrado por el receptor nos enseñan, por el contrario, la riqueza imprevista y virtual de las ambigüedades interpretativas. La pregunta con respecto por ejemplo a la comunicación televisiva y sus efectos y significaciones no debe ser tanto " que produce la televisión en nuestros pobres e inocentes niños" sino mas bien " qué hacen los niños con la televisión?".

Como vemos, y ahora desde el escenario de la comunicación de masas de los años 60-70 , Eco "deconstruye" los modelos unidireccionales de la comunicación aplicados desde las ciencias sociales , para resemantizar el valor de las lecturas no previstas por los códigos del emisor. Al mismo tiempo, en contra de los herederos "duros" de la escuela de Frankfurt y sus epígonos norteamericanos, muestra la dimensión significante y estética de los mensajes de la comunicación de masas, del comic, la "sub-literatura", el folletín y la música popular. Diríase incluso, en buena parte, una justa valoración del "kitsch" y de la dimensión popular de la cultura contemporánea.

3.El Signo.

Sin desechar el valor epistemológico de otras corrientes, Eco se adhiere al concepto de signo y de semiosis de Peirce y, al mismo tiempo, al modelo teórico de la glosemática de Hjlemselv cuya base fundamental, derivada de la linguística estructural europea, es la noción de funtivo y correlación entre dos planos del lenguaje ( expresión y contenido). Eco radicalizará la noción de "erstatz" o subsitución ilimitada de todo signo y conducirá buena parte de su obra semiótica para cumplir una completa "semiotización del referente" , último escollo del signo con respecto al problema de las relaciones entre el signo y la nocion de "mundo real".

La critica y reformulación de las nociones de "analogía" y "semejanza" serán de mucha importancia desde La estructura ausente(1968) , pasando por Signo (1971) hasta El Tratado de semiótica (1975) . Aquí pondrá a punto su propuesta de los "modos de producción sígnica" y la tipología de signos que se deriva de ella. Esta tipología encuentra antecedentes en Peirce (y también en otros como Corrado Maltese) pero se dibuja dentro de un marco bastante reformulado y ajustado teóricamente a la nocion de "produccion" de los signos.
 

Aunque con anterioridad otros autores, y muy especialmente Ferruccio Rossi Landi ( El lenguaje como trabajo y como mercado de 1968), habian acercado la nocion de "produccion" y "trabajo" a la semiosis, hay que reconocer que Eco le otorga a esta relacion una dinámica teórica mucho mas ajustada a los principios epistemológicos de la semiótica. Sobre todo en lo que respecta al modelo de Peirce y Hjemslev.

Esta búsqueda ,que se inicia "oficialmente" con La estructura ausente , sigue con El Signo y termina de dibujarse en el Tratado de Semiótica .

El proyecto de este ultimo texto es el de rearticular todos los aspectos y problemas fundamentales del signo ( definición, umbrales, tipología) bajo la noción de "trabajo": un "intertexto marxista" capaz de encuadrar homogeneamente el macroproyecto de una tipología general de los signos: Trabajo de manipulación del continuum, de aticulación de planos, trabajo para producir una expresión,etc.

Es un caso notable dentro de la semiótica y aún no bastante estimado : suerte de "tributo" a la eficacia teórica de la noción marxista de trabajo y de materia referidas al universo sígnico

4.El sujeto semiótico como sujeto inmerso en una red tipológica de signos. El sujeto como signo y viceversa.

En varias oportunidades y quizás con mayor insistencia en "Semiótica y Filosofía del lenguaje" ( 1984) Eco patentiza, uno de los elementos estructurantes de su teoría general como lo es el hecho de que el hombre inmerso en la red de los signos que él mismo ha creado, las huellas, los indicios , las señales, debe reconocer continuamente este universo semiótico y reconocerse a sí mismo como parte activa de una semiosis, de un único proceso interpretativo. Para ello retoma al discurso de Charles Sanders Peirce (op.cit, p.74) :

"...puesto que el hombre sólo puede pensar mediante palabras u otros símbolos externos, éstos podrán replicar : tú no significas nada que no te hayamos enseñado nosotros y por tanto sólo significas en la medida en que diriges alguna palabra como interpretante de tu pensamiento(...) la palabra o el signo que el hombre usa es el hombre mismo..." (Ch. S. Peirce, Collected Papers,1868)

Para Eco ( y esto lo acerca de alguna manera a Julia Kristeva y Bakhtine) el sujeto es "hablado por los lenguajes verbales y no verbales" , pero no por lo que denominamos cadena significante a la manera radical de las propuestas de Lacan o los deconstruccionistas "hard" postmodernos ,sino por la dinámica de las funciones sígnicas, es decir por la variedad de posibles entre las articulaciones del plano de la expresión y el plano del contenido de los discursos: "...somos lo que la forma del mundo producida por los signos nos hace ser(...) La ciencia de los signos es la ciencia de la constitución histórica del sujeto." (op.cit.p.74).subrayado nuestro.

Por ello la teoría semiótica general de Eco es fundamentalmente una semiótica del re-conocimiento y del permanente y cambiante auto-reconocimiento del sujeto de la semiosis del signo. De allí el énfasis en una teoría semiótica fundada en un esquema de tipologías de funciones sígnicas estructuradas sobre las relaciones cambiantes entre los funtivos ( a la manera de la glosemática de Hjelmslev) del plano de la expresión y del contenido respectivamente.

5.Un modelo tetradimensional

Si miramos con cierto detenimiento la propuesta base del "Tratado de semiótica general" (1975) ,veremos como la parte nuclear de todo el metalenguaje se construye sobre un bosquejo de las posibles y variables relaciones que pueden establecerse entre los diferentes niveles del modelo glosemático de Hjelmslev: materia-substancia-forma del contenido, materia-substancia-forma de la expresión

Los diversos tipos de signos que componen el Tratado podrían ubicarse a diferentes niveles de relaciones entre los planos del modelo de la semiótica estructural. De hecho las categorías clasificatorias o "modos de producción sígnica" se establecen por la forma de trabajo sobre el continuum o materia, y por el modo general de articulación entre el plano de la expresión y el plano del contenido. Pero es interesante observar el uso de otras categorías provenientes de otros espacios teóricos : La dicotomía "horizontal" textual-gramátical es una cita a la teoría de Lotman, mientras que la otra dicotomía "vertical" tipo-espécimen es una cita al modelo pragmático de Peirce.

Sintetizando, dos macro-dicotomías, textual-gramatical y tipo-espécimen, permiten desplegar vertical y horizontalmente el cuadro de tipologías del signo. Más internamente al modelo, se definen los "grados" de trabajo físico requerido para producir una expresión y la naturaleza del continuum o materia utilizada en la constitución del signo( homogénea o heterogénea).

Términos tales como reconocimiento, ostensión, reproducción e invención, significan el tipo de trabajo requerido para "producir la expresión". Los diversos tipos de signos ( nunca reencontrables en estado de máxima pureza semiótica) tales como huellas, síntomas, indicios, muestras, muestras ficticias, vectores, estilizaciones, unidades combinatorias, estímulos programados, grafos, proyecciones, se definen además por una diversa relación entre lo que Eco denomina ratio facilis/ratio difficilis ,es decir, por su menor o mayor dificultad de réplica , substitución o reproducción.

Así, por ejemplo, una impronta digital ( impresa sobre una hoja) es una huella definida y tipificable al mismo tiempo como signo por reconocimiento, con un continuum heteromatérico motivado y como unidad gramaticalizada (muy codificada) de ratio difficilis ( replicable, simulable con mucha dificultad). Por otro lado, un billete bancario es un signo que funciona básicamente por un trabajo de reproducción, reconocible bien sea como unidad combinatoria o pseudo-unidad combinatoria, con un continuum heteromatérico y de ratio facilis( replicable con facilidad). ( cfr. "Tratado de semiótica general", p.288).

El modelo es, desde luego,cuatridimensional : una dimensión pertinentiza los signos en "vertical" y las otras tres dimensiones en sentido "horizontal"

Lo que deseamos hacer notar es la "simbiosis" que Eco desea lograr entre , (i) el modelo de la semiótica estructural ( Saussure, Hjelmslev) , (ii) la relación tipo/espécimen de procedencia anglosajona ( la semiótica pragmática de Peirce), (iii) la relación textual/gramatical proveniente de la semiótica de la cultura de Lotman y, finalmente, (iiii) la noción de trabajo reecontrable en semiólogos cuyo discurso posee un intertexto marxista como en el caso de Ferruccio Rossi-Landi.

5.El lector del texto.

En Lector in fábula (1979) reconstruye y aborda desde una óptica novedosa el problema de la relación entre el texto y el lector.

Dentro de una visión fundamentalmente pragmática de la semiótica textual considera el texto como un "artificio", una "máquina semántico-pragmática" que requiere inevitablemente de la participación del lector para construir el sentido. Las relaciones autor-texto-lector son consideradas como espacios de juegos interpretativos pero siempre sobre la base de una o más "fábulas" ( o historia fundamental) que debe ser finalmente reconocida a pesar de todas las "tramas" o intrigas tejidas por el narrador.

En este marco teórico el juego de las lecturas parece siempre plantearse como un "reto" de anticipaciones , acoplamientos y retardos entre lo que Eco denomina como el nivel de las "intenciones del texto" : intentio autoris, intentio textualis, intentio lectoris.

El texto contiene las cartografías codificadas de un autor modelo y de un lector modelo. Es más : está hecho de esta cartografía. Su "substancia" se define como la necesaria "reescritura" a partir de la lectura. En este sentido todo (todo lo necesario) está dado en el interior del texto y le toca al lector aceptar el juego , el riesgo o el placer de internarse en el bosque narrativo con la finalidad de poder finalmente capturar el sentido. Pero a diferencia por ejemplo del modelo canónico del texto en la optica greimasiana, la lectura no es ( al menos necesariamente) la llegada "tout court" a una estructura minimal de la significación.

El movimiento interpretativo de Eco no está construido sobre el modelo de la inmanencia del signo sino sobre el problema de la interpretación. Es una visión pragmática y procesual del texto mas que semántica y sistémica.

Es por esta razón que es importante el concepto de conjetura, de inferencia, de abducción. El texto del "lector in fábula" es, por un lado, una red de indicios y de señales cuyas tramas deben ser destejidas y reordenadas por el lector confabulado a la manera de un "detective" y, por otro lado, un texto es tambien un espacio donde se juega necesariamente a las anticipaciones y los retardos espaciotemporales.

6.La interpretación y sus límites.

Partiendo de una idea de texto como "artificio", como mundo ficcional que demarca sus límites interpretativos Eco construye un discurso para invalidar en cierto sentido las teorías textuales que se apoyan en la noción de "deriva". Concepto que podemos ubicar en las propuestas de Jaques Derrida y las actuales tendencias postmodernas.

En contra de una hermenéutica del texto en cuanto infinita e inconmensurable posibilidad de lectura e interpretación se repropone mas bien un modelo de texto como espacio de signos que "promueve" una serie de lecturas en vez de otras. Es en este sentido que Eco vuelve "propedéuticamente" a la necesidad de valorizar justamente la semántica de primer nivel o denotativa del texto criticando todas aquellas propuestas que saltan inmediatamente al nivel connotativo y, peor aún, a las teorías hermenéuticas radicales que , sin atender las marcas o "indicios" del texto, incitan a innumerables relaciones inter y extratextuales. Es por ello que indica cautelosamente que si bien no podemos seguramente decir cual es la mejor lectura de un texto si podemos señalar cuales han sido las lecturas equivocadas.

Ampliando el horizonte teórico de Lector in fábula anuda cada vez más el problema semántico del texto al problema pragmático a través de la noción de enciclopedia. Ya en La estructura ausente Eco aceptaba la formulación de campo semántico como espacio de reestructuraciones dinámicas sujeto a la noción englobante de cultura. En Los Limites de la interpretación y partiendo de una reutilización del logos aristotélico y medieval, propone la enciclopedia semántica como noción teórica "razonable" que resolvería la tensión metalingüística entre la necesaria localización de "permanencias" de estructuras minimales u oposiciones , y los cambios continuamente introducidos por los procesos de la historia y la cultura. La enciclopedia es "irrepresentable" en su totalidad pero es la que permite , a través de enciclopedias locales y parciales

( aqui, la referencia a la imagen de la encyclopedie de Diderot y D`alambert) la "descodificación" y los movimientos interpretativos en el interior de los textos.

7.La utopía de las lenguas perfectas.

Entre 1990 y 1992 conduce una investigación sobre los diversos proyectos de construcción de una lengua perfecta en el contexto cultural de Europa ,desde las primeros documentos que hablan de "lenguas nacionales europeas" , los Serments de Srasbourg (842 d.c) y la Carta Capuana" (960 d.c), hasta los proyectos de finales del siglo XVIII.

Eco historiciza , desde una perspectiva semiótica, todo el amplio debate que se desarrolla a partir de las diversas ( y a veces opuestas) interpretaciones sobre el Cratilo de Platón y el relato bíblico del Génesis acerca de la nominación del mundo y de los seres. En una palabra, el origen del lenguaje y su valor como signo.

Abarca todo un amplio espectro de proyectos de lenguas perfectas : desde el problema del lenguaje y la convención en el pensamiento griego hasta las doctrinas de lenguas universales en el barroco, pasando por la semiótica cabalística, el humanismo neoplatónico, las lenguas mágicas de los rosacruces, los proyectos de Wilkins y Francis Bacon. Eco muestra como Europa , nacida a partir de un núcleo unitario de cultura( el modelo grecolatino) enfrenta gradualmente la fragmentación de la lengua y de los estados nacionales. En este punto redescubre el mito de la Torre de Babel e inicia la búsqueda de un sistema de comunicación universal a través de dos movimientos o estrategias : hacia "lo alto", intentando redescubrir la lengua hablada por Adán o "hacia adelante", construyendo una lengua racional que posea los rasgos de la perfección perdida de esa lengua primigenia.

Lo que permite esta bifurcación es precisamente la ambigüedad interpretativa del texto del Génesis ( punto de partida del proyecto lingüístico-utópico de la cultura occidental) : este promueve precisamente pensar el lenguaje como artificio que nace "ad placitum", y al mismo tiempo prefigurarse la idea de un lenguaje primigenio y "divino" cuyos nombres (sonido, sintaxis, morfología) son acordes o consustanciales a la misma naturaleza de las cosas y seres nombrados.

Lateralmente toca una problemática actual aunque no lo parezca pues ,de hecho, el problema( semántico ) en la interpretación textual conserva aun esta dicotomía si bien bajo formas nuevas. No es difícil reencontrar , bajo los metadiscursos actuales de algunas hermenéuticas del texto o de la literatura , un concepto de poética cercano a la postura de Hermógenes o a la de Crátilo: es decir, el lenguaje como convención humana ( nomos ) o como expresión de la naturaleza de la cosa nombrada( physis ).

Todos los proyectos de la cultura occidental ocupados ( desde la antiguedad hasta hoy) en el hallazgo de una lengua perfecta serían, fundamentalmente , proyectos linguísticos basados en la teoría de Crátilo o ( referidos al relato bíblico-cristiano ) a la imagen de Adán como nomoteta , como poseedor de una lengua primigenia , reveladora de la esencia de las cosas. Acaso no se considera al poeta , al discurso poético como viaje hermenéutico que nos conduce al encuentro de esa oculta verdad del lenguaje , al poeta que en determinados momentos es el único capaz de revelarnos el misterio, el secreto oculto tras la "cifra" ?

Eco muestra indirectamente como la estrategia del secreto puede trasladarse y encontrarse en casi todos los proyectos de lenguas perfectas. Un secreto , una suerte de código cifrado cuyas claves deben precisamente permanecer siempre ocultas o únicamente sabidas por algunos "iniciados" debido a su desconocido poder sobre el mundo.

8.Laberintos, enciclopedias, islas.

Desde el inicio de su producción teórica , y ya de hecho en el conjunto de textos que conforman La definición del arte ( publicada en 1968 pero que contiene escritos a partir de los anos 56-57) Eco desplaza progresivamente el punto focal sobre la estética hacia una "pragmática" del texto, de tal modo que cuando algún tiempo mas tarde , y casi sincrónicamente a este trabajo, entra en diálogo con los trabajos de Peirce y Jakobson , emprende una teoría semiótica del signo estético integrada a una poética del texto en el mismo sentido de la poética estructuralista . Lo "estético" es un efecto del texto , e integrado a los otros efectos copresentes o posibles . La noción de poética , con raíces en Aristóteles y Santo Tomás de Aquino , se enlaza enseguida con los puntos de vista de la teoría de la información y la cibernética. Lo estético como lo "no previsible" del mensaje , como la "violación del código" , cercano a la noción de exceso informativo.

En La estructura ausente (1968) y sobre todo en el Tratado de semiótica (1975) Eco pondrá a punto el proyecto de una suerte de teoría unificada del signo fundada sobre la reorganización y el redimensionamiento de la teoría de Jakobson y fundamentalmente sobre el concepto de semiosis ilimitada de Charles Sanders Peirce.

Este acercamiento decidido a la pragmática anglosajona y que establecerá referencias con otros autores como Searle, Austin, Van Dijk, determinará la formación de una teoría general semiótica que aun dentro del contexto de la cultura italiana tomará sus distancias y sus propios contornos. Así, por ejemplo, mientras en la escuela greimasiana predomina la noción del signo como equivalencia , de raiz Saussuriana( por tanto fundado sobre un modelo mas paradigmático de la semiosis) en Eco encontramos, desde el principio, un modelo epistemológico relacionado con la noción de inferencia y de abducción. Los signos están en el mundo, en la cultura y en la historia para remitirnos, en un movimiento cuasi-infinito, a otros signos. Por ello, entre otras cosas, Eco promoverá la necesidad de no desvincular una historia y una arqueologia social del signo , de la semiosis, del problema de la constitución teórica de la disciplina.

Cercano en esto a Roland Barthes ( recordemos su bella frase " la historia del signo no es sino la historia de sus consciencias" ) el Eco de Diario minimo (1963) de Apocalipticos e Integrados (1964) del Superhombre de masas ( 1976) , acerca definitivamente la filosofia y la estética a todo aquel universo que habia quedado fuera de lo que la sociologia denominaba "high culture". Con esta visión a nuestro modo de ver adelanta la resolución de la dicotomía modernidad/postmodernidad.

Frente a los nuevos hermetismos y simbolismos en el campo de la crítica y de la producción artística, la postura de Eco sigue siendo enriquecedora al recordarnos que toda forma de hermetismo desplaza o cancela el verdadero problema de la interpretación y valoración de los textos , de las obras, o bien refugiándose en la noción de un secreto innombrable o inefable o bien, disolviendo toda forma, toda estructura posible en una infinita deriva interpretativa sin posibilidad "ultima" de definición.

En El nombre de la rosa (1980) la representación novelesca juega enteramente sobre la noción de los interpretantes peircianos. Adso de Melk no es solamente una fuerte metáfora del detective a lo Sherlock Holmes, sino sobre todo un modelo de la noción de "obra abierta" y de semiosis ilimitada. El laberinto narrativo e intertextual que sustenta la intriga de la novela es algo más que el laberinto medioeval canónico o el laberinto "estático" de Borges. Es la representación parcial de la noción de enciclopedia ( nocion semántica y pragmática del texto) que aparecerá concretamente definida mas adelante. Como veremos , podemos individuar un espacio de continuidades, de regularidades desde Opera aperta hasta Los limites de la interpretacion y el Pendulo de Focault .

9.El texto de los textos, la enciclopedia.

En Semiotica y filosofia del lenguaje (1984) Eco trazará con mayor definición el mapa del recorrido que ha estado presente casi desde siempre en su discurso semiótico tanto "teórico" como ficcional : el problema de cómo alcanzar una representación metalinguística razonable ( por tanto una definición) del movimiento interpretativo y contextual , sin dejar de lado la imágen de la estructura . Cómo formalizar desde la semiótica como disciplina y sin caer en una rigidizacion "ontológica" innecesaria, la semiosis ilimitada y, al mismo tiempo integrar coherentemente una semántica del texto , del signo, a sus niveles pragmático-discursivos.

Para ello propone la noción de enciclopedia que integra las semánticas componenciales y el concepto de diccionario, tambien desarrollados con anterioridad en La estructura ausente.

La enciclopedia es , como laberinto global y cartografía de la semiosis, irrepresentable en su extensión total pero puede serlo ( he aqui la metáfora con la nocion de la encyclopedie de la ilustracion del siglo XVIII) localmente, por "zonas de competencia", por "porciones". La enciclopedia debe ser razonablemente capaz de proporcionar a la semiótica un mapa relativizado de los posibles itinerarios o desplazamientos semántico-pragmáticos del intérprete. No puede logicamente preveer todos los desplazamientos y circustancias o contextos posibles del discurso pero si puede de hecho acercarse suficientemente en cuanto mapa semántico-pragmático relativo a una cultura determinada.

Se abandona pues la idea radical de la semiótica como búsqueda de estructuras profundas immanentes ( noción ya criticada a traves del "ur-system" de Levy Strauss en La estructura ausente de 1968) . Eco preferirá una opción que, en todo caso, privilegie los procesos semiósicos en vez de los sistemas o "estructuras a nivel paradigmático". He aquí que interviene la historia como noción englobante que modifica las estructuras por encima o en contra incluso de los sistemas o códigos solidificados.

En El pendulo de Focault (1988) construye a nivel ficcional lo que aún no pudiendo ser enteramente el objeto de una teoría semiótica apunta sin embargo a serlo. Todo el texto podria verse como la representación de la substancia del contenido ( la enciclopedia) en una substancia de la expresión ( en este caso una novela).

En realidad una primera y "diminuta" porcion de la enciclopedia ( un "péndulo" en un museo ) que se expande continuamente bajo el "control" de unos límites prefijados en la orquestación de su fábula elemental : La búsqueda obsesiva del "umbillicus mundi", del centro del poder, de la sabiduría divina, punto geográfico desde el cual descifrar el último secreto . La figura del péndulo suspendido del techo del Conservatoire es la "isotopía" figurativa y plástica que moviliza todo el aparente "intrincado" universo de símbolos y de itinerarios.

Una historia novelada de la búsqueda de la "cifra secreta y absoluta", el "ombligo del mundo" y del poder. El metalenguaje de la Torah como guia capitular del texto. De nuevo la intriga de los indicios y la huellas y de todos "los modos de producción sígnica" del Tratado. El sujeto de la novela, imagen del sujeto de la teoría semiótica de Eco, se involucra en la trama de los signos y las substituciones: Belbo dira : "Ellos...se pasarían la vida tratando de descifrar algun mensaje oculto en mi historia". Uisión "cruda" y ficcional de un mundo que casi nunca acepta razonablemente la vida del signo sino que se afana y enloquece en la construcción de secretos y "cifras ocultas". Belbo(piensa): "...la verdad de Malkut, la unica verdad que brilla en la noche de los Sefirots, consiste en que la Sabiduria descubre su desnudez en Malkut y descubre que su misterio consiste en no ser, aunque sea por un momento, que es el útimo."

El texto se desarrolla a través del uso contínuo y encabalgado de estrategias inferenciales, de abducciones en sentido vertical, horizontal y transversal que finalmente no nos conducirán a nada. A una nada diegética ( en absoluto a una nada existencial ) y que encierra sin embargo una suerte de parábola sabia , resumida en la "secuencia final" de Carlo contemplando el dulce paisaje de las laderas del Bricco : "...he comprendido. La certeza de que no había nada que comprender (...) no basta con haber comprendido si los otros se niegan a aceptarlo y siguen interrogando(...) y por mucho que les diga que no hay mapas seguiran queriéndolo..."

La torah y el talmud vistas como modelo de lenguas secretas-perfectas ocultan en el interior de sus cuasi-infinitos sistema de permutación el abecedario primigenio , el código de los códigos, los nombres sagrados que corresponden exactamente a la naturaleza de lo nombrado, a las cosas del mundo. Lenguaje que nos revelaría la "coseidad" absoluta de las cosas.Se requeriría de todo el tiempo humano posible para reescribir y descubrir el criptograma final encerrado en estas escrituras. La novela juega irónicamente sobre estas utopías de lenguaje e indica lateralmente la seducción que ejercen en plena modernidad.

"...ahora estoy persuadido de que el mundo es un enigma benigno que nuestra locura vuelve terrible porqué pretende interpretarlo con arreglo a su propia verdad".( El Péndulo de Focault, p.88)

10.Deriva postmoderna, deriva hermetico-hermeneutica: mapas y péndulos.

Esta imagen novelesca de la búsqueda inutil de un mapa secreto pero que sin embargo moviliza la historia y que no aparecerá nunca, es análoga ( casi isomorfa topológicamente) con la fábula englobante de El nombre de la rosa : aquí tampoco Adso encontrará definitivamente al culpable y mucho menos al manuscrito de la segunda parte de la Retórica de Aristóteles.

No es difícil leer entre líneas, en los diálogos puestos en boca de sus personajes la crítica al esoterismo hermético recubierto de postmodernidad que aún pervive: "...todo es jeroglifico de algo ".

Algunos de sus colegas de Bologna(en especial Patrizia Violi) han sugerido como la figura del péndulo en su oscilación podría tomarse como una metáfora del juego alternativo propuesto por Eco ( frente al immanentismo y a la deriva "esotérica" ) entre el cerramiento , la clausura del texto y su apertura interpretativa.

Ni deriva hermética ni rigor immanente de la estructura sino dialéctica inmersa en la historia y mesurada entre la forma de la obra y el trabajo interpretativo. Las obras, los textos, trazan y promueven los desplazamientos del lector. Viven a través de esta pre-visión de los movimientos del intérprete.

A menudo o con mucha frecuencia , al igual que los perseguidores de Carlo en El Péndulo de Focault, nos empeñamos en la búsqueda de un secreto del texto que creemos existe finalmente o, aún peor, sabiendo en el fondo que no existe lo continuamos persiguiendo engañandonos a nosotros mismos acerca de su existencia.

Es más, aquellos que son "perseguidos" como hermético-hermenéutas de un texto sagrado con frecuencia hacen creer a sus perseguidores, y a pesar de sus terrenales dudas, que el secreto finalmente existe pero como tal es inaccesible. Al igual que la cépula masónica o rosacruz saben finalmente que esa posición es "politicamente" mucho mas conveniente.

En realidad , al igual que los efectos superficiales del discurso hermético del siglo XVIII , la deriva postmoderna "hard" ocultaría bajo la aparente super-ramificación de la interpretación de los símbolos y de los indicios textuales su verdadera estrategia: la estrategia del secreto inalcanzable. Hay un significado último del texto pero este es inaccesible a nuestros instrumentos. Plegarse a la profusión y el exceso incontrolable de la semiosis es la única alternativa para , al igual que la estrategia de la semiosis cabalística , acceder en algunos "instantes divinos" al corazón del texto

11.El sujeto semiótico: reconocimiento e invención. Una estética de la abducción.

Resumir con éxito no es facil. Intentar hacerlo a veces arroja buenos resultados. Si debiera condensar toda la obra de Eco ( incluso su reciente novelaL"isola del giorno prima de 1994) en algunas" isotopías temáticas" fundamentales hablaría de la imágen del laberinto. Mas precisamente, de la figura compuesta de un sujeto inmerso en un laberinto ( a veces neblina, nebulosa, enciclopedia multidimensional, isla ) pero que disfruta de su condición de extravío , de persecución , de intemporalidad , de deslocalización "cartográfica" porqué enseguida, partiendo de estos escenarios tiene la posibilidad de ejercer una suerte de estética de la abducción , de la conjetura.

Es la figura de un viajero de la mente, sujeto cognitivo ,cuyo hilo de Ariadna es la confianza en la semiosis ilimitada y en un orden "razonable" de la red de los signos sobre la cual desplazarse.

Pero como dije antes, el laberinto de Eco no es el de Borges. Lo es sólo en cuanto "género". Su especie es de otra naturaleza completamente diversa. Mientas el laberinto borgiano es el producto de una inevitable simetría, de la noción de una suerte de "fractal recursivo" no caótico semejante a los espacios ineludibles del dibujante Escher, el laberinto semiótico de la teoría de Eco es semejante a una galaxia en movimiento y nunca posible de cartografiar en su totalidad ( en esto se acerca a la imagen de la semiosfera de Lotman).

En La isla del dia de antes.( 1994) estamos frente a un recurso similar al monólogo interior y a una gran exploración enciclopédica análoga al Péndulo de Focault .

Un viajero del siglo XVII frente a un continuum o mundo de la experiencia no-nombrable. El mundo de la cultura barroca es reconstruido a través de indicios, huellas, hasta la necesaria invención de nuevos signos en la geografía de una isla virgen, ¿porqué el escenario de una isla para la semiosis?

12."Il naufragar m´é dolce in questa nave"

Quizás banal y sencilla esta marcada imagen ,casi a nivel puramente denotativo y literal del texto, me parece ineludible: al igual que el lector confabulado de Sylvie de Nerval (analizado en Lector in fabula ) que gusta del efecto de la intemporalidad de encontrarse inmerso en una densa y luminosa neblina, el joven piemontés Roberto de la Grive naufraga , viaja en una isla-nave y "... vede per la prima volta in vita sua cieli, stelle, acque, uccelli, piante, pesci e coralli che non sa come nominare".

"Naufragar m´é dolce in questa nave", naufragar me es dulce en esta nave .Es la misma estrategia topólogico-narrativa otorgada a los personajes principales de El Pendulo de Focault donde, por demás, interviene la imagen del computer ( abulafia ) como "espacio de navegación " inter e hipertextual.

Tanto la obra "disciplinar" como la novelística y ensayistica constituyen ensayos de su teoría semiótica. Una teoría semiótica que ha sido definida justamente bajo la etiqueta de semiótica interpretativa. El sujeto semiótico de Eco es un sujeto que vive fundamentalmente del trabajo incesante de reconocimiento y enlace de los signos. Seria exagerado decir que se trata unicamente de un sujeto "clasificador", taxonómico, de indicios, huellas, síntomas, calcos, estímulos programados, estilizaciones ; un sujeto que se mueve en el mundo semiótico con la única tarea de reconocimiento, ostensión y ordenamiento de los signos de acuerdo a las modalidades de su producción o al modo de articulación entre "contenido" y "expresión".

Sabemos que además de esto el sujeto semiótico de Eco queda mucho mas plenamente formalizado en la teoría general por su "trabajo estético" sobre la materia y la substancia del mundo. No sólo puede o debe reconocer marcas y huellas sino inventarlas , crearlas , de aqui la importancia "estratégica" del signo estético y de la invencion tal como es planteada en el Tratado . A diferencia de otras semióticas Eco construye, en el interior de la teoría, la imagen de un sujeto que interpreta y "decodifica" el mundo: de Adso de Melk a Roberto de la Grive podemos configurar esta imagen del sujeto que reconoce pero que también inventa signos.

El movimiento de este sujeto es cosustancial a la teoría. Su "actividad" es imprescindible para otorgarle consistencia epistemológica y de aquí necesariamente lo que se ha reconocido como el enfoque pragmático de su teoría. De esta forma, intentando "apretar el cerrojo" , Adso de Melk , el "lector in fabula" de Sylvie , Causabon y Diotallievi y finalmente Roberto de La Grive, son representaciones figurativas de ese lector en el laberinto, ese viajero en la neblina ,que se mueve por saberes locales , parciales , y no en el espacio de un diccionario preestablecido. Paolo Fabbri ( Fabbri, 1992) lo ha señalado muy bien al decirnos que " el saber de este sujeto interpretante no podría ser el analogon de un diccionario de signos preformados, sino una enciclopedia-dédalo antigenealógica, modificable y reversible, contradictoria y fuertemente local. Los movimientos de sentido y los efectos de realidad son imprevisibles e indeterminados; el sujeto interpretante atraviesa el dedalo de las significaciones como miope o casi ciego. "

Quizás esta metáfora del sujeto perdido en el laberinto o mejor, navegando en el interior de una enciclopedia multidimensional que se modifica con los desplazamientos y abducciones de un Teseo-detective, no sea nueva y de hecho sabemos como está presente en las mitologías y relatos de las culturas antiguas y modernas desde Oriente, Grecia, Europa y en las culturas prehispánicas latinoamericanas. Lo "nuevo" en este caso es la concepción del laberinto y su uso a dos niveles semióticos simultáneos: como noción clave de una teoría semiótica pragmática e interpretativa en la cual el "personaje" principal es el sujeto interpretante y , al mismo tiempo como escenario en el cual se produce o se moviliza la intriga o trama de sus novelas.

Un laberinto-neblina cuya materia y substancia está formada ( en forma análoga al modelo de los modos de producción sígnica del Trattato) por condensaciones variables en su densidad y galaxias provisionales de qualia, de diferencias y estructuras provisionales que se componen y recomponen en el tiempo de una travesía.

Ficción, ensayo y " teoría dura" se entrelazan desde Opera Aperta hasta L´isola del giorno prima. Lo que en el fondo articula casi permanentemente estos discursos es, a mi modo de ver, esa imagen del sujeto interpretante que acepta el riesgo y el juego de extraviarse en la multiplicidad de una trama de signos o de "artificios expresivos".

En el fondo este sujeto pareciera estar seguro de la existencia de un equilibrio siempre posible y razonable entre la apertura y el cerramiento de la semiosis ilimitada del mundo:

"...sono, credo, a memoria d´uomo, l´unico essere della nostra specie ad aver fatto naufragio su di una nave deserta" ( L´isola del giorno prima, p.5)

Bibliografía

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Eco Umberto

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1992, Secondo diario mínimo, Bompiani, Milano.

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