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Amateur - El sexo anal puede ser un acto excitante y audaz. El ano es
una parte muy sensible sexualmente, por lo que mucha gente, incluso a pesar
de su mala fama, no se niega ese placer. Pero es muy importante realizarlo
respetando unas reglas determinadas, sino podría resultar desagradable e
incluso dañino.
El sexo anal no es un práctica sexual exclusivamente gay;
ha sido explorada desde la antigüedad por personas de ambos sexos y
pertenecientes a diferentes culturas. Hoy en día, hay mujeres y también
hombres (homosexuales o no) que confiesan disfrutar del sexo anal. Según
algunos estudios sexológicos, en la sociedad occidental cada vez hay más
parejas que ven en el coito anal una manera como cualquier otra de disfrutar
del sexo, siendo para ellos una alternativa válida al vaginal o al oral. En
cuestión de cifras, las estadísticas indican que alrededor de un 20% de
mujeres y hombres heterosexuales practican sexo anal, mientras que en la
comunidad gay, el porcentaje se eleva al 50%. Por el contrario, también es
verdad que hay muchas personas que lo consideran una práctica tabú. Lo ven
sucio, antinatural y humillante. Otras personas piensan que es doloroso, o
que puede causar heridas y lo cierto es que puede ocurrir si no se hace bien
y no se toman las
precauciones necesarias. Además, desde la década de los
90, se sabe que el virus del SIDA se transmite más fácilmente a través del
ano.
Si deseas probar algo completamente diferente, el sexo anal
puede ser lo que estés buscando. El sexo anal bien hecho no es nada molesto
ni dañino y puede resultarte muy placentero.
Empieza por hablarlo con tu pareja. Es una manera de
expandir vuestros horizontes sexuales y además el ano es sexualmente
sensible, lo que significa que produce placer si se estimula adecuadamente.
Si finalmente y en contra de su mala fama, los dos estáis de acuerdo y
plenamente decididos a no negaros este placer entonces tened en cuenta lo
que os explicamos a continuación.
Mucha paciencia: es la clave del éxito en el sexo anal
Aparte de condón y lubricante, la paciencia es
imprescindible para hacer posible el sexo anal. La penetración inicial es
siempre la parte más difícil de esta práctica sexual: el ano es un apretado
anillo de carne cuya función es la de controlar la eliminación de los
desechos del cuerpo y además no se puede controlar totalmente, ya que tiene
movimientos reflejos. Si el ano no se estimula adecuadamente, sobre todo en
el esfínter anal, puede resultar doloroso y molesto además de provocar
desgarres y lesiones importantes.
Higiene y Relajación
La primera cosa que debéis hacer es vaciar los intestinos,
lavaros bien la zona y relajaros. Es evidente que para que todo resulte
ameno y placentero, la persona penetrada debe haber evacuado antes, de
manera que la última parte del intestino colon esté lo más limpia posible y
no haya dificultades en la penetración. Finalmente, un lavado concentrado en
la zona es también necesario. Podéis tomar un baño caliente o un masaje y
relajaros. Recuerda que los músculos que rodean el ano impiden que algo
pueda entrar fácilmente, al menos de que la persona se relaje y se lo tome
con tranquilidad.
Ir poco a poco
El lubricante facilita la penetración que, por sí sola, no
es sencilla. Si además la pareja estimula manualmente la zona para así
dilatar el esfínter anal, esta práctica no tiene porque resultar dolorosa.
Empezad introduciendo algo pequeño en el ano, nunca el pene directamente ni
un juguete sexual como un consolador o un vibrador. Lo mejor es usar un
dedo, cubierto con un condón bien lubricado y sin llevar anillos u otros
objetos y con las uñas cortas.
Hay que introducirlo lentamente, haciendo pequeños círculos
en la superficie del ano para irlo abriendo poco a poco y permitiendo que se
ajuste al tamaño del dedo. Debéis parar inmediatamente si la persona
penetrada no se siente a gusto, no forcéis nunca. Si se hace difícil entrar,
probad añadiendo más lubricante en el dedo y en el ano. La primera vez, la
persona penetrada puede sentir algo de dolor. Si la persona penetrada
continua sintiéndose incomoda, es mejor parar de nuevo y probad más tarde u
otro día. El sexo anal no es una actividad
hecha para todos. Lo que nunca
debéis hacer es forzar la penetración. Si llegáis a introducir un poco el
dedo en el ano, el paso siguiente es sacarlo, lentamente. Repetir varias
veces para dar tiempo al ano a que se habitúe a esta actividad. Después
haced lo mismo con dos dedos. Si el tamaño del pene es mayor que los dos
dedos, entonces sumar un tercero y repetir. Lo normal es que dos dedos se
ajusten al tamaño del pene y sean suficientes: la idea es que lleguéis hasta
que el tamaño sea aproximado al del pene. Recordad siempre lubricar bien la
zona y el condón. Una vez hayáis culminado varias veces con éxito la
penetración con los dedos, ha llegado la hora de probar con el pene o con un
juguete sexual. No realicéis nunca movimientos bruscos y tened cuidado con
la profundidad de la penetración: la pared rectal forma curvas y es delgada.
En muchos casos la persona penetrada disfruta más cuando se le introducen
los dedos, gracias a la posibilidad de movimientos de estos, que cuando se
le introduce el pene.
Buscad una buena posición
Es importante adoptar una postura adecuada. Las mejores
posiciones para el sexo anal dependen del nivel de experiencia que tengáis
en esta práctica. A continuación os presentamos algunas básicas. A partir de
ellas, podéis ir inventando y experimentando infinidad de nuevas variantes.
La posición del "perrito" es la que se asocia más con el
sexo anal. Sin embargo, como esta posición permite un penetración profunda
del pene puede no ser la mejor para los principiantes. Quien recibe la
penetración se pone a cuatro patas mientras que la pareja se pone de
rodillas encarando el trasero. Una vez introducido el pene, empuja su cadera
adelante y atrás, moviendo el pene dentro y fuera del ano. Quien recibe la
penetración debe mantenerse quieto o rotar su cadera de un lado a otro.
Otra posición que permite una profunda penetración, pero más
algo difícil. Sólo para expertos. Estaréis cara a cara, con la persona que
recibe la penetración abajo y la pareja arriba. La persona que recibe la
penetración apoya las piernas en los hombros de la pareja. Es más agradable
si colocáis una almohada bajo la pelvis para levantar el trasero de quien
recibe la penetración. Permite una visión completa de los genitales y de la
penetración anal que resulta muy excitante a muchas personas.
Buena para principiantes. Los amantes se tumban de lado, con
el hombre entrando por detrás. Esta posición es cómoda y es posible lograr
el máximo contacto corporal. Es fácil controlar la intensidad y la
profundidad de la penetración. Las manos de los dos quedan libres para
estimular otras partes del cuerpo.
Otra posición para principiantes es la que la persona
penetrada se tumba boca abajo sobre su estómago con su cadera elevada con
una almohada y con la pareja encima. No es tan fácil una penetración
completa con éste método y los movimientos están restringidos.
En la imagen de la derecha podéis observar una posición en
que la persona penetrada tiene control de la velocidad y profundidad de la
penetración. Se acuesta o se sienta encima de su pareja, montando sobre él y
deslizando su ano hasta encontrar su pene erecto. La penetración es fácil y
profunda en esta posición y la persona penetrada tiene el control. Además,
las manos de la pareja están libres para acariciar el cuerpo de la persona
que recibe la penetración y/o para masturbarla mientras es penetrada.
Muy importante
Una vez introducido el pene, debéis dejar que vuestros
cuerpos se adapten. Si la persona penetrada está completamente relajada, la
penetración resultará sin dolor. Sobretodo es importante que durante la
penetración, nunca se realicen movimientos bruscos. Tomáoslo con calma y
dejad que vuestros cuerpos se acomoden. Poco a poco estaréis preparados para
más.