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- En los últimos cien años tanto
Freud como el
psicoanálisis han sido acusados incansablemente de ser pansexualistas y de
haber tratado de comprender todo el psiquismo humano desde la perspectiva
de la sexualidad. Es así entonces que la sicopatología tanto como la
supuesta salud mental estarían basadas sólo en el aspecto psicosexual del
sujeto o de la humanidad toda.
Pero debemos preguntarnos si es cierto que los analistas
conocemos a fondo y con detalle cómo es la vida sexual de nuestros
pacientes. Si uno de ellos llega a su sesión de análisis y dice haber
tenido la noche anterior un "buen coito" debemos saber qué significa para
el paciente "buen" y "coito" y además qué significa eso mismo para el
analista.
El hecho es que en general los analistas no indagan en
el significado ni en qué consistió la actividad sexual llevada a cabo para
llegar al "buen coito", y por otro lado los pacientes son en general
bastante hábiles para no dar a conocer detalles.
Y así los analistas suelen quedarse contentos pensando
que su paciente tuvo un "buen coito". No siempre se preguntan por qué el
paciente habrá dicho eso (los pacientes nunca dicen algo porque si) y
muchas veces se sorprenden cuando se enteran que para llegar a ese
destino el sujeto ató a su pareja a la cama, o fue necesario infligir
algún dolor o haberlo padecido, haber tenido que mirar una película
pornográfica para lograr la excitación, etc. Y el analista suele
sorprenderse más si se entera que la pareja de su paciente pertenece al
mismo sexo.
Cuando se descorre el telón del teatro que cada uno
organiza para llevar a cabo su actividad sexual, cuando se van quitando
telones que cubren sucesivamente los distintos escenarios y escenografías
montados, van apareciendo en el análisis hechos cargados de simbolismo
muchas veces sorpresivos.
Entonces, para nuestra perplejidad, nuestro paciente
deja de estar dentro de lo que se suele llamar "normal". Claro que sin
olvidar que en general muchas actividades sexuales llevadas a cabo por
heterosexuales son consentidas y que lo son menos entre la población
homosexual.
Aquí es cuando aparece una de nuestras mayores
dificultades.¿Qué es normal?
y ¿ quién lo determina?.
El psicoanálisis, heredero directo de la ciencia médica
se ha autorizado a si mismo dictaminar lo que es normal y lo que no lo es.
Los analistas se lo han autorizado a si mismos también y la sociedad ha
convalidado esos títulos.
Pero los conceptos acerca de la sexualidad han sido
siempre correlatos del momento histórico y cultural. Así a través de la
historia ha habido enormes fluctuaciones, verdaderas oleadas de idas y
vueltas acerca de lo permitido y lo prohibido. Y la sexualidad, por
supuesto, no pudo quedarse al margen de esos vaivenes y por lo tanto ha
pasado por diferentes períodos de permisos y prohibiciones .
La Biblia, el Corán, el poder terrenal de las Iglesias
han marcado y marcan pautas de conducta. Así también no es lo mismo vivir
en Occidente que en Oriente donde las costumbres son diferentes.
El ser humano ha visto constreñida su vida sexual al
poder de turno o ha tenido que mantenerla oculta. Pero el sujeto singular
arma también su propia puesta en escena con sus prohibiciones y permisos
propios y aquellos provenientes de lo aprendido, de sus identificaciones,
de sus temores, etc.
También aprendió a ocultar y a ocultarse lo prohibido.
De la libertad sexual existente hasta el siglo XV se fue
pasando a un aumento progresivo de las prohibiciones y castigos llegando
en el XIX a que la sexualidad normal quedara atrapada por la sexualidad
dentro del matrimonio y con fines puramente reproductivos.
Freud es actualmente muy criticado por sus
contradicciones respecto a lo normal y lo anormal, y por sus idas y
vueltas respecto a la homosexualidad.
En estas críticas hay un olvido importante pues se debe
incluir a Freud en su contexto histórico y cultural.
Ese sabio revolucionario, que cambió la vida de la gente
en muchos sentidos y que generó nuevas concepciones psicológicas ,
educacionales y de comportamiento, no pudo haberlo dicho todo. Nuestro
deseo de que así hubiese sido posiblemente esté vinculado a nuestra propia
idealización de él. Si lo hubiese dicho todo no hubiese sido un científico
y humanista sino un semi-dios.
Por supuesto que no voy a negar sus contradicciones.
Creo que Freud produjo profundos cambios en el pensamiento de los humanos
sin olvidar el contexto histórico en el que vivió. Estaba naturalmente
marcado por el victorianismo y por su formación alemana, además de su
adhesión al evolucionismo darwiniano.
Como hombre luchó contra la discriminación de los
homosexuales y aún pensaba (cosa que no ocurre generalmente en los ámbitos
oficiales) que los homosexuales podían ser psicoanalistas. Como científico
intentó dar explicaciones a las problemáticas a las que se enfrentaba.
Aunque hoy hay ciertos grupos gay que piensan que el sólo hecho de
investigar sobre la homosexualidad es discriminatorio en si mismo, la
actitud freudiana era la de un investigador que intentaba dar respuestas
-como lo intentamos hoy- frente a tantas cosas que demuestran nuestra
ignorancia. Esta actitud investigadora no es discriminatoria, es
epistémica. Si bien lo que investigamos está modificado por el ojo del
investigador, dado que no hay posiciones ingenuas ni totalmente
desideologizadas, vale la pena indagar en aquello que nos provoca
interrogantes. Fue el mismo Freud el que dijo que la heterosexualidad
absoluta era un hecho a ser investigado. Creo que esta investigación está
aún en sus comienzos dado los privilegios que siempre tuvo la
heterosexualidad.
Cito a McDougall cuando dice:( McDougall, J. 1995. The
Many Faces of Eros. Free Association Books. London.)
"Hoy la mayoría de los analistas, tanto hombres
comomujeres, estarían de acuerdo que la envidia del pene es sólo una
explicación parcial de las dificultades que encuentra la pequeña niña
en su camino para la maduración hacia el "ser mujer".
Así es, la mayoría coincidiría que la "envidia del
pene" no es específica de la mujer joven. Los muchachos sufren
también
su propia característica de la envidia del pene, encontrando
invariablemente que sus penes son demasiado pequeños en comparación
con el de sus padres. Si esta creencia persiste en la vida adulta (de
que su pene es más pequeño de lo que debiera ser), encontramos en la
fantasía inconciente que el único sexo adecuado es el del padre.
Angustias y síntomas neuróticos son un precipitado frecuente (tanto
como inconciente) del temor que es un chico (entonces es una chica).
La experiencia clínica también confirma la admiración y envidia de la
niña hacia el pene del padre y su potencia sexual. Los niños de ambos
sexos tienen claro que la Madre incluye en sí el poder mágico de
atraer al pene paterno y que éste fabrica al bebé que ambos
progenitores desean."1 (traducción del autor)
En relación a la actitud de Freud frente a la
homosexualidad me gustaría repasar algunas de sus ideas y señalar
contradicciones.
En Tres Ensayos (1905) Freud reconoce que el
psicoanálisis no ha aportado hasta ahora un esclarecimiento pleno sobre el
origen de la inversión (recordemos que en este artículo no los llama
perversos) pero se contradice en la misma oración cuando dice que sí ha
revelado el mecanismo psíquico de su génesis.
Realmente nos sentiremos muy satisfechos si hoy los
psicoanalistas conociésemos los mecanismos psíquicos de la sexualidad
humana y sus orientaciones . Si de elecciones se trata, pienso que nadie
elige nada. Menos sabemos aún cómo se estructura el deseo.
Por otra parte Freud dijo que la homosexualidad no es
una enfermedad pero habla de una detención en el desarrollo.
En el "caso Dora" ("Fragmento de análsis de un caso de
histeria".[1901-05] Vol.VIII.) aparecen con claridad sus ambivalencias:***
"Tiene que ser posible hablar sin indignarse de lo que
llamamos perversiones sexuales, esas transgresiones de la función sexual
tanto en el ámbito del cuerpo cuanto en el del objeto sexual. Ya la
imprecisión de los límites de lo que ha de llamarse vida sexual normal
en diferentes razas y épocas diversas debería calmar a los que dan pruebas
de tanto celo. Tampoco deberíamos olvidar que la más despreciable,
para nosotros, de esas perversiones, el amor sexual entre hombres, en un
pueblo que tanto nos aventajaba en cultura como fue el de los griegos no
sólo era tolerada sino que se le atribuían importantes funciones sociales.
Y cada uno de nosotros, en su propia vida sexual, ora en esto, ora en
estotro, trasgrede un poquito los estrechos límites de lo que se juzga
normal. Las perversiones no son bestialidades ni degeneraciones en el
sentido patético de la palabra. Son desarrollos de gérmenes, contenidos
todos ellos en la disposición sexual indiferenciada del niño, cuya
sofocación o cuya vuelta {Wendung} hacia metas más elevadas, asexuales -su
sublimación-, están destinadas a proporcionar la fuerza motriz de un buen
número de nuestros logros culturales. Por lo tanto, toda vez que alguien,
de manera grosera y manifiesta, ha devenido perverso, puede decirse , más
correctamente, que ha permanecido tal: ejemplifica un estadio de una
inhibición del desarrollo. Todos los psiconeuróticos son personas con
inclinaciones perversas muy marcadas, pero reprimidas y devenidas
inconcientes en el curso del desarrollo. Por eso sus fantasías
inconcientes exhiben idéntico contenido que las acciones que se han
documentado en los perversos, aunque no hayan leído la Psychopathia
sexualis, de Krafft-Ebing, libro al que los ingenuos atribuyen tanta culpa
en la génesis de las inclinaciones perversas. Las psiconeurosis son, por
así decir, el negativo de las perversiones".(pag...)(el destacado en
cursiva es mío).
En el trabajo "Sobre la psicogénesis de un caso de
homosexualidad femenina (1920)"[Vol XVIII] dice:
"No es misión del psicoanálisis solucionar el problema
de la homosexualidad. Tiene que conformarse con revelar los mecanismos
psíquicos que han llevado a decidir la elección de objeto, y rastrear
desde allí los caminos que llevan hasta las disposiciones pulsionales".
Reitero que creo que nadie "decide" sobre la elección de
objeto.
Y si no conocemos el mecanismo de esa elección es obvio
que entonces esa elección no es modificable a través del psicoanálisis
porque mecanismo y origen van juntos. Muchos analistas ( quizás no los más
inmediatos a Freud sino los posteriores y no pocos hasta hoy) pensaron y
piensan que la orientación no sólo es modificable sino que esa
modificación es deseable y posible. Pienso que esta actitud ha dañado a
mucha gente. Es cierto que son muchos los pacientes homosexuales que a
partir de su tratamiento psicoanalítico se han casado y han tenido hijos
(nada imposible para una persona homosexual).
La experiencia posterior, los reanálisis, y el
conocimiento de las vidas de esas personas indican que su verdadera
orientación sexual no ha sido modificada.
Hay un enfrentamiento muy fuerte entre los analistas que
piensan de una manera y los que piensan de otra.
Inclusive el seguimiento de los cambios en el DSM (
Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) es importante e
interesante en tanto sabemos cuántas luchas ha generado.
Desde ambos lados el discurso científico ha tendido a
politizarse en aras de imponerse al otro. Cuando un discurso científico se
politiza pierde su categoría de científico.
Vale la pena seguir indagando más pagando el precio de
reconocer nuestra ignorancia.
Podríamos preguntarnos por qué muchos de los analistas
posteriores a Freud que emigraron a USA se ubicaron en una línea que yo
llamaría antifreudiana, por la cual se empecinaron en heterosexualizar a
los homosexuales.
Una posible respuesta es que se vieron compelidos -en
plena época maccarthista- a ubicarse en el "american way of life" de ese
momento para poder ser aceptados social y profesionalmente adoptando una
clara actitud homofóbica. De esa forma se fueron creando nuevamente pautas
sociales rígidas respecto al estereotipo que el género marcaría como
identidad y como rol, que llevó a que dicho estereotipo fuera totalmente
restrictivo y muchas veces mutilador del si-mismo (self) de las personas.
Es decir que aquí también nos encontramos con una
apreciación psicoanalítica que fue detrás de la pauta cultural.
Esto significó que se crearan hipótesis y teorías
abarcativas y finalistas acerca del comportamiento sexual humano partiendo
sólo y exclusivamente de análisis de los pacientes y generalizándolos para
toda la población.
Nuevamente a partir de esas generalizaciones que van de
lo particular a lo general -es decir, que se oponen al principio de la
Lógica- se dieron pautas fijas de la salud y la enfermedad, de lo "normal"
y de lo "patológico".
Uno de los inconvenientes a que llevó esta actitud -
aparte de la obvia discriminación que genera- es que se trata de entender
, por ejemplo, a la homosexualidad desde la heterosexualidad que es tan
equivocado como tratar de entender a la feminidad desde la masculinidad.
Dice Joyce McDougall (igual cita anterior): "Es esencial
definir la palabra feminidad porque los modelos a los que se
refiere como femenino o masculino no son de ningún modo
absolutos, tanto de una cultura a otra como de una época a otra dentro de
una determinada cultura."2(traducción del autor)
Bien sabemos que FREUD tuvo serios inconvenientes -y no
logró su objetivo- en comprender ni a la feminidad ni a la homosexualidad.
Pero por supuesto que debemos recordar cuánto destacó su
idea de que el límite entre lo normal y lo que no lo es , es sumamente
estrecho.
Pero ese estrecho existe y algunas consideraciones sobre
él quizás se puedan hacer.
Esa estrechez no nos habilita a considerar que cualquier
comportamiento entra dentro de uno u otro campo dependiendo del ojo (
ideología) del observador.
Se puede así llegar a extremos como el de Fairbain ,1946
("The treatment and Rehabilitation of Sexual Offenders. In Psychoanalytic
Studies of the Personality" . New York. Routledge.1952) que consideró a la
homosexualidad como una patología severa afirmando que los homosexuales no
eran neuróticos sino psicópatas a los que habría que aislar, sin recibir
psicoterapia, y que deberían ser rehabilitados. Posiblemente su actitud
provenía también de la aceptación de las leyes jurídicas vigentes en el UK
y basado en conceptos muy afincados en la sociedad victoriana acerca de
comportamientos no aceptables y jurídicamente condenables. Es importante
no dejar de prestar atención a cómo el psicoanálisis puede verse
impregnado por jurisprudencias y costumbres, quizás anteriores al mismo,
que invalidan su propia libertad intrínseca.
No es difícil imaginar el impacto de las ideas de un
analista de la talla de Fairbain sobre la teorización psicoanalítica
general y sobre sus seguidores y discípulos.
Tampoco se debe caer en la tentación de un "todo vale"
dentro de la vida sexual humana.
Es decir "todo vale" también nos impide pensar con
libertad. Sería aceptar la acusación que el investigar sobre un
determinado tema o comportamiento humano es por si mismo discriminatorio.
Es que la ideología siempre se entromete, no importa de donde provenga.
Por supuesto que cualquiera puede hacer con su vida lo
que quiera, claro que no puede hacer lo que quiera con la vida de los
otros. Aquí se plantea el dilema del mutuo consentimiento del cual hablaré
después.
Tampoco como terapeutas nos podemos quedar al margen de
comportamientos del paciente que atenten contra su propia integridad
psicofísica ( aquí el concepto de "integridad" también responde a nuestra
propias pautas ,( lo importante es tenerlas concientes y poder
explicitarlas) en el intento de ubicarse en una supuesta neutralidad
psicoanalítica.
Así como dije que no debemos intentar comprender la
homosexualidad - como identidad y comportamiento- desde las nociones de la
heterosexualidad, también creo que debemos aceptar que la misma tiene
características y códigos propios e intrínsecos que no sólo la diferencian
de la heterosexualidad sino que nos imponen pensarla dentro de su propio
contexto sin preconceptos.
Si dije que nadie elije la orientación sexual que tiene
mal podríamos catalogar a la homosexualidad como una enfermedad. Los
analistas debemos aceptar la herida narcisística que implica reconocer los
límites del psicoanálisis como modelo teórico y nuestra propia ignorancia
sobre tantos hechos de la vida humana que nos impiden dar respuesta a
todo.
Si creyéramos a pié juntillas que los homosexuales ,
como dice Freud , están fijados en la etapa anal del desarrollo,
estaríamos negando que es una actividad sexual común entre heterosexuales
como lo es el sexo oral. Aunque en algunos lugares estas dos prácticas
sexuales estén prohibidos por ley - aún dentro del matrimonio- todos ,
analistas y no analistas, sabemos que son llevadas a cabo.
Desde la privilegiación de la heterosexualidad estas
actividades son consentidas, en cambio son ubicadas en una fijación
pregenital para los homosexuales.
No se debe confundir "etapa anal u oral del
desarrollo"con tener sexo anal u oral.
En general tanto pre-edípico como pregenital son
pensados como sinónimos de pre-heterosexual.
(Schafer,R. 1995 The Evolution of My Views on
Nonnormative Sexual Practices in Disorienting Sexuality. Routledge.New
York.)
Las leyes jurídicas y religiosas ¿ no se oponen al
pensamiento psicoanalítico libre para entender al ser humano? . ¿No llevó
esta situación a que Freud dijera que el amor entre hombres era la más
despreciable de las perversiones, aunque una lectura más sagaz podría
mostrarnos allí una ironía freudiana?.
¿ No son estas ideologizaciones de la ciencia ,
ampliamente difundidas en el saber popular, las que llevan a muchos
homosexuales a ser profundamente homofóbicos?
La culpa, ese concepto tan afincado en nuestras mentes
occidentales de moral judeo-cristiana, y que fue largamente considerada
como un síntoma útil y de buen pronóstico para el cambio de orientación
sexual, ¿no es la que lleva a muchas personas a tener actitudes
autodestructivas?
Relaté en mi libro "Sexualidades y Homosexualidades"
1993.(Kargieman, Buenos Aires) el caso de un jóven que por la inmensa
culpa que cargaba por ser homosexual, buscó voluntaria y concientemente
ser contagiado (lográndolo) con el HIV como medio de eliminarse, siendo
esto para él un justo y merecido castigo
En el mundo homofóbico en que vivimos sumado a la
homofobia de pacientes y analistas, no debemos sorprendernos ante
actitudes muy autodestructivas de los homosexuales , pacientes o no
pacientes. El riesgo es afirmar luego que en base a nuestra experiencia
como psiconalistas podemos decir que "todos" los homosexuales son
autodestructivos. Nuevamente habríamos armado una teoría sobre la
homosexualidad sustentada sobre la pequeña muestra que significa nuestra
pequeña clientela, aunque en términos personales sea grande y nuestra
actuación muy prolongada en el tiempo.
Quizás la homofobia de los homosexuales no sea más que
la identificación con el perseguidor homofóbico a quien incorporó en su
super-yo castigador siendo además una identificación con el agresor.
Relataré a continuación algunos fragmentos de sesión de
un paciente homosexual con una vida sexual "promiscua" y que hace un año
se detectó ser HIV positivo.
Chris es un jóven profesional proveniente de una familia
extremadamente católica habiendo sido él en su adolescencia un activo
líder de su iglesia.
Tiene 30 años y su único hermano es también homosexual.
La noción de ser culpable por ser homosexual no lo ha abandonado nunca
aunque sí ha decrecido durante el curso del tratamiento. Es un asiduo
concurrente a los baños públicos donde realiza felacios y es penetrado
analmente. Estas son sus prácticas sexuales preferidas; él no siente con
deseos de penetrar lo que está asociado a su temor permanente a no tener
una buena erección. Su sexualidad es básicamente compulsiva. En general
elige hombres desvalorizados y de baja extracción social.
Relata haber conocido a Scott , quien es arquitecto, en
una fiesta.
"Hubiera preferido no conocerlo. Es demasiado 'gente
como uno'. Fuimos a mi casa y tuvimos buen sexo. La primera vez no pude
eyacular. Tenía miedo que Scott quisiera que yo lo penetre. Dormimos
juntos y tuvimos sexo de nuevo a la mañana.
Yo sigo prefiriendo las relaciones fugaces. Anónimas. No puedo dejar de
tener miedo a que aparezca algo de afecto. Estoy muy asustado. Es lo de
siempre...como vimos muchas veces, el temor de ser abandonado y dejado de
querer. A mi me gustan las pijas. Como decís vos, me agarro a ellas como
si fueran un calmante o un osito.
Scott no es grandote. A mi me gustan los grandotes, como el profesor de
gimnasia que es muy fuerte, tiene piernas fuertes. Me coge salvajemente
sin forro.
Yo no sé por qué pero me siento protegido por esa clase de tipos".
Le interpreto que él siente a ese tipo de hombres como
protectores sin percibir la búsqueda de ser destruido y que necesita
hacerse destruir por ser homosexual.
"A mi la excitación me la dan los baños. El que el profesor de gimnasia
no se ponga forro es lo que me excita, es como caminar por la cornisa.
Yo lo siento más peligroso a Scott. A mi la tranquilidad y el afecto me
deserotizan".
Le señalo que para él tener una pareja estable es tener
que obligadamente aceptar su homosexualidad y por eso los Scotts no lo
excitan. Él no se puede sentir querido porque él no quiere a los
homosexuales y los desprecia. Identificado con el penetrador es él el
agresivo.
"Para mi el castigo siempre está presente. Yo
necesitaría una pócima mágica como Mia Farrow en Alice, una pócima
autodestructiva.
Ayer entré al baño de la estación y le chupé la pija a tres tipos y
después uno me cogió sin forro. Me prometió no acabar adentro.
Me sentía igual que en el fin de semana con la comida, como a lo loco para
rellenar un vacío.
Algo falla en mi, sin duda y algo falla acá de lo que yo hablo, elaboro,
saco.
Madonna dijo que las palabras son inútiles. No sé que se puede pensar de
mis palabras. Parecen tener sólo el efecto de palabras . En realidad yo no
lo hago funcionar.
Tengo un sentimiento de mierda: uno está donde no le queda otra que estar
o hacer sólo lo que a uno le queda por hacer.
El sentimiento es nada de nada. Yo en el baño seguía haciendo todo eso con
sensación angustiosa y estaba todo mal y yo lo hacía concientemente peor".
Respecto a este último material le interpreté que se
estaba quejando de mi y que me reprocha que no lo cuido lo suficiente (
acepta con la cabeza). Que mis palabras no le alcanzan y quiere hechos
concretos, como la poción mágica. O que yo acepte ser su novio por quien
se sentiría realmente protegido.
Le digo: Es como si me dijeras:'Yo por mi cuenta no
pongo ningún límite, ponélos vos, los límites los ponen los padres'.
"Yo debiera eliminarme por ser gay. A veces quisiera no ser tan
cerebral. Quisiera descerebrarme. El baño me da un feed back negativo que
me hace ser feo y entonces voy al baño porque es lo que por ser feo me
merezco.
Yo soy un culpógeno y no puede sacarme de encima culpas ancestrales"
Le interpreto que la culpa es un buen acompañante para
él ya que le genera un permanente castigo que parece una constante
penitencia frente a Dios.
"El baño es un lugar donde puedo desdoblarme y cambiar la imagen frente
a ser tan prolijo en mi realidad real.
Es raro que yo no haya fabricado en la realidad virtual a un tipo
violento. Yo creo que tengo un alto grado de violencia, de agresión que no
logro sacar.
Por fuera soy tan medido y por dentro tanta tormenta, tanta agresión."
(Relata un episodio en el que tuvo una muy fuerte
discusión con un colega)
"Esta percepción de la violencia interna está prohibida y es castigable".
Interpreto que en la realidad virtual del baño, como él
no puede ejercer esa violencia la proyecta en otro. El otro es el violento
con él y lo reemplaza a él que queda en una supuesta posición pasiva.
"Parezco un tipo correcto y amable y por otro lado
podría ser un asesino múltiple. Sería más lógico poder liberarla. Soy una
especie de Clark Kent- Superman o de Dr Jekill- Mr Hyde.
Cuando uno no supo liberar la agresión cuando corresponde se liberan en
cualquier momento y de cualquier modo.
¡Cuánta energía gastada en mantener la imagen del chico bueno!
Yo recuerdo que mis explosiones de chico eran terribles. Una especie de
atolón de Mururoa.
Pienso que el que yo no quiera o no pueda penetrar es por no poder ser
agresivo.
Detrás de esta imagen de mi hay un ser temible porque tengo una pija con
la que puedo matar (HIV)".
Hasta aquí el fragmento de sesión sobre el cual haré
algunos comentarios.
Sin duda que Chris es un paciente con una patología
severa, que necesita tratamiento psicoanalítco aunque durante un
tratamiento de este tipo casi todo cambia cuando aparece el HIV. Ya no
estamos sólo frente a la pulsión de muerte sino ante la amenza de la
muerte real.
Pero ¿de qué está enfermo?
Quizás podríamos ubicarlo sin mayores dificultades
dentro de la categoría de los "neosexuales" (McDougall, J. 1985. Theaters
of the Mind. Basic Books, Inc.New York) término que prefiero al de
perverso ya que éste último es sumamente peyorativo y alude a la maldad
(perversidad) que no está vinculada a este caso ni al psicoanálisis (Stubrin,J.
1993. Sexualidades y Homosexualidades. Kargieman. Buenos Aires).
La sexualidad de Chris es fundamentalmente compulsiva.
Considero que la compulsividad es un rasgo fundamental para incluir a
alguien en esa categoría diagnóstica . Vengo afirmando que la
compulsividad es un producto de la angustia y que ésta debe ser un tema
permanente a ser analizado. Mi experiencia me ha mostrado que cuando uno
logra disminuir la angustia, la compulsividad también disminuye o
desaparece y que no la encontramos en pacientes que no tienen altos montos
de angustia.(Stubrin,J. 1993. Angustia: Factor determinante del actuar
sexual compulsivo. Revista de APA :6 )
Chris dice a frecuentemente:"tenía necesidad de entrar a
un baño" sin poder deslindar entre necesidad y deseo. Esto me hace pensar
en su incapacidad de mediatizar. Más de una vez comentó que el baño tiene
la misma acción que un gigantesco imán. Él no puede evitar esa atracción.
La sexualidad de Chris está marcada fundamentalmente por
la compulsividad y la angustia y sobre todo por la angustia que aparece si
no puede llevar a cabo su actividad sexual -a veces frenética- en el
momento en que aparece el deseo en forma de necesidad. Entonces tanto el
baño como el partner aparecen con las condiciones de un objeto de la
adicción y la utilización que Chris hace de ellos tiene la modalidad de la
utilización adictiva del objeto.
¿Podría decir que Chris ha fetichizado los baños? .
Posiblemente sí, apareciendo como el objeto de su deseo.
Difícil problema el de la fetichización. Cualquier
objeto y sujeto es capaz de ser fetichizado y quizás la sexualidad humana
esté basada justamente en la capacidad de fetichizar "algo" que se
transforma en el polo de atracción de la fuerza pulsional. En realidad es
difícil pensar que haya alguien sin fetiche alrededor del cual gira su
vida sexual.
Es aquí nuevamente cuando nos encontramos ante
sexualidades ocultas que a veces son descubiertas durante un
psicoanálisis.
Una paciente heterosexual sólo después de años de
tratamiento pudo relatar que era la estimulación de su propio pié derecho
la zona de su cuerpo que le proveía más placer erótico.
En el caso de los baños quizás haya que tener en cuenta
el comentario de Schwartz ( Schwartz, D.1995. Current Psychoanalytic
Discourses on Sexuality: Tripping over the Body. in Disorienting Sexuality
edited by Domenici T. and Lesser,R. Routledge.New York) acerca de que se
debe enfatizar la capacidad de erotizar aún el medio ambiental como los
baños, las casas de baños, los cines pornográficos, etc.
Alguien podría , en forma personal y no científica-
cuestionar estos lugares como objetos de atracción erótica desde el punto
de vista estético. Pero nadie tiene derecho a catalogar o cuestionar a
alguien por su gusto por ello, así como no se puede cuestionar a Chris su
preferencia por ser penetrado ni esto nos permite invocar supuestas
necesarias y excluyentes identificaciones femeninas.
La concurrencia de mucha gente homosexual a esos lugares
en diferentes partes del mundo occidental suele ser criticada y utilizada
como una forma de denigrarlos moralmente. También es cierto que muchos
homosexuales no van. No todos los homosexuales son iguales como no lo son
los heterosexuales.
Aparte de volver a insistir en que la sexualidad
homosexual tiene códigos propios , uno podría preguntarse si esta
costumbre transformada en atracción quizás fetichizada no surgió como un
recurso de una minoría discriminada de hallar un lugar de encuentro, en
tanto están vedados tantos otros.
La aparición de lugares como bares, discotecas, etc
destinadas al público homosexual , ha tenido probablemente un efecto
continente para ellos.
Esto no implica olvidar que hay ciertos lugares que son
peligrosos, en donde los homosexuales pueden ser robados, atacados o
detenidos como algunos lugares de cruising. Es que el peligro es también
erotizable y es frecuente que así lo observemos en algunos pacientes.
Digo en mi libro ya citado:"Hay un mecanismo entrópico
entre la angustia y la erotización en donde ambos elementos se
retroalimentan mutuamente. A más angustia más erotismo (y deseo) y cuanto
mayor es el monto de erotismo se genera más angustia lo que vuelve a poner
al circuito en movimiento".
El asunto de mayor importancia desde el punto de la
neosexualidad es la necesidad de la ritualización del acto, de la misma
escena eternamente repetida igual, del surgimiento de angustia si algo es
modificado en el guión de esa puesta en escena. Es en esa ritualización en
donde encontraremos la sexualidad oculta.
Volviendo a Chris también podemos pensar en su aspecto
masoquista. Su concurrencia a los baños lo ha puesto más de una vez en
situaciones de serio riesgo y por supuesto no sabe quien lo infectó con
HIV.
Creo que uno tiene derecho a preguntarse si Chris tiene
una sexualidad enferma.
La angustia, la compulsividad, el riesgo frecuente
podrían inclinarnos a una respuesta afirmativa. Pero, ¿ es Chris enfermo
porque es homosexual?.
No. He afirmado reiteradamente que la homosexualidad no
es una enfermedad ni una perversión en si misma, y en esto creo seguir los
principales pensamientos freudianos.
Lo que debemos tener en cuenta también son otros
aspectos de la vida de mi paciente.
Su constelación familiar, tantas veces mencionada como
uno de los principales factores para que alguien devenga homosexual, no
parece en este caso -que lleva años de análisis- darnos ninguna pista
definitoria.
Sí sabemos que proviene de una familia y de un medio
ambiente francamente homofóbico. Y que Chris también lo es.
La culpa que no lo abandona hasta el grado de desear
morirse por ser homosexual es un índice de cuánto la culpa es enfermante.
A diferencia de lo que se pensaba hasta hace no muchos años , acerca de
que la culpa era un buen síntoma para que el psicoanálisis pudiera cambiar
la orientación sexual de alguien, hoy sabemos que en estos casos una culpa
de este grado sólo tiene efectos deletéreos para el psiquismo. Ni la culpa
ni la agresión curan.
Quizás Chris no tuvo acceso a un mundo afectivo, quizás
lo perdió. Lo que hoy podemos ver en él es su enorme dificultad y el gran
temor que encierra cualquier vínculo amoroso posible.
Su positividad HIV aparece para él como un justo
castigo.
Creo que es en otros aspectos en donde encontramos la
psicopatología de Chris.
En el exceso de culpa y angustia, en la compulsividad,
en la posible existencia de componentes masoquistas y no en su
homosexualidad. Será en los aspectos más básicos de su personalidad y de
su estructuración psíquica. Es posible que encontremos en Chris
importantes aspectos histéricos y quizás una organización borderline. No
olvidemos sus crisis de desesperación y sus explosiones de rabia que él
mismo recuerda como terribles. Esta afirmación es un tanto riesgosa.
Durante mucho tiempo los neosexuales ( antes llamados perversos)
descriptos desde los pacientes en tratamiento, (porque del enorme universo
de personas que no se analizan en realidad sabemos bastante poco), fueron
delineados como superponibles a las estructuras borderline.
Ni todos los borderlines son homosexuales ni todos los
homosexuales son borderlines. Algo similar sucedió con la teoría del
narcisismo que en determinado momento del pensar psicoanalítico pareció
explicar casi todo como en otra época el Complejo de Edipo.
Se insistió largamente que las neosexualidades son
patologías del narcisismo. Hoy podemos afirmar que no todos los
narcisistas son neosexuales ni que todos los neosexuales tienen una seria
patología de su narcisismo.
Si nos remitimos a la mitología y tomamos a Narciso como
un caso clínico, podría relatar dos de las historias acerca de este
personaje que nos muestran también una sexualidad oculta o una a ocultar.
Cuando Tiresias fue llamado por los padres de Narciso
para conocer su destino predijo que éste sólo llegaría a viejo si no se
veía a si mismo. Narciso creció tan hermoso que hombres y mujeres le
perseguían en busca de su amor.
Pero el rechazaba a todos. Un día, estando de caza, la
ninfa Eco se enamoró de él; lo siguió pero también fue rechazada. Eco,
desesperada huyó al bosque y se convirtió en una voz gimiente. Las
doncellas despreciadas por Narciso clamaron al cielo venganza y fueron
escuchadas. En un día muy caluroso Narciso se inclinó sobre una fuente
para calmar su sed y vio reflejado su rostro en el agua. Se halló tan
hermoso que no pudo dejar de contemplarse. Enamorado de su imagen, murió
sin separar los ojos de ella. [Es decir que hizo lo prohibido y a
escondidas]. Su propia fascinación lo llevó a la muerte.
Otra versión, de carácter homosexual cuenta que Narciso
era un joven muy hermoso, pero desdeñaba los placeres del amor. Otro joven
muchacho, Aminias, estaba enamorado de él, pero Narciso no sólo lo rechazó
sino que le envió una espada con la cual su enamorado se suicidó. Los
dioses castigaron la crueldad de Narciso haciendo que se viera reflejado
en una fuente y se enamorara de si mismo. Desesperado por su pasión, se
suicidó.(Diccionario de Mitología. Bartra A.1982.Grijalbo.
Barcelona.España.)
Creo importante señalar que no todas las historias
narcisísticas terminan en tragedia y los amores homosexuales tampoco.
Quizás sí sea interesante citar a Lucien Israel cuando
dice:(Israel,L. 1976. El goce de la histérica. Imago.4. Buenos Aires) "La
aceptación de la incompletud del otro permitirá una creación amorosa más
allá del narcisismo, pues aceptar una imagen incompleta es renunciar a
buscar en el otro nuestra propia imagen".[pag.49].
No debemos olvidar que el deseo es por definición
insatisfacible.
Y el Complejo de Edipo -complejo nuclear de las
neurosis- del cual también se dijo que era el complejo nuclear de las
psicosis y perversiones, nos queda hoy estrecho para explicar la enorme
diversidad del psiquismo humano y sus vicisitudes.
Este no fue el error de Freud. Freud fue consistente con
su teoría y trató de explicar casi todo desde allí, de ahí que no sea
fácil integrar su teorización del narcisismo dentro del todo el cuerpo
teórico de su obra.
Pienso que las neosexualidades están organizadas en
forma al menos mixta entre situaciones problemáticas de lo pre-edípico y
lo edípico y por supuesto donde el narcisismo ocupa su lugar destacado,
sin que ninguno de estos aspectos o etapas sea único, universal y
excluyente.
Quizás esté planteando más preguntas que respuestas. No
me parece mal. Los psicoanalistas, no el psicoanálisis, ha dado demasiadas
respuestas para todo.
Yo reconozco que tengo muchas dudas y que en cuanto más
cerca me parece estar de encontrar respuestas, en ese mismo momento quedan
más lejos.
Mencioné en referencia a Chris el tema de la
promiscuidad. Alguna vez afirmé que la promiscuidad era desesperación.
Creo que esto a veces es cierto pero no generalizable.
En ciertos ambientes gay los analistas somos criticados
por la mención de este concepto, en tanto promiscuidad se ha
peyorativizado como la palabra perversión.
Así como una escueta observación pareciera indicar que
los homosexuales parecerían tener más actividad sexual que los
heterosexuales, el concepto promiscuidad debiera quizás ser revisado.
Sin duda que el pensar acerca de la promiscuidad también
va unido a las variaciones de la Cultura de las distintas épocas y también
está vinculada con la pertenencia a diferentes clases sociales.
Desde el hacinamiento y la cohabitación de las clases
más pobres del pasado y de la actualidad, hasta la elección de prácticas
sexuales "promiscuas" por círculos sofisticados en búsqueda de nuevos
placeres sexuales ( recordar la película canadiense "La decadencia del
Imperio Americano" donde se muestra el intercambio de parejas
heterosexuales en una fiesta, todos delante de todos).
Entonces el riesgo es incluir en nuestra terminología
psicoanalítica un concepto que define un comportamiento sexual pero que
también lo denigra, cuando la valorización teórica de ese concepto
proviene de nuestra cultura que pudo haber devenido prejuicio. Quizás no
se trate más que de otra de las sexualidades ocultas.
La palabra promiscuo ( del Latín promiscuus)
tiene un origen religioso ( es decir, anticientífico). Promiscuar (de
promiscuo) significa comer en días de Cuaresma y otros en que la
Iglesia lo prohíbe, carne y pescado en una misma comida.(Diccionario de la
Real Academia Española. 1970. Espasa Calpe. España). Desde la definición
académica el concepto apunta a mezclar o confundir. ¿Podemos psicologizar
el término?
Dentro de los comportamientos sociales de algunos grupos
de homosexuales hay otros que pueden merecer atención.
Por ejemplo ciertos juegos entre grupos de homosexuales
no afeminados a llamarse entre sí, en la intimidad, con apodos o género
femeninos, pareciera ser frecuente.
Obviamente las identificaciones femeninas en
homosexuales masculinos existen, pero no en todos con el mismo grado. Así
como existen en todas las personas.Las identificaciones no necesariamente
son estáticas y cristalizadas.
Quizás los humanos estamos siempre identificándonos y
desidentificándonos.
Creo que los analistas deben desarrollar la capacidad, a
través de la bisexualidad constitucional y a través de sus propios
análisis, de identificarse bisexualmente para comprender a sus pacientes
hombres y mujeres independientemente que sean hetero u homosexuales.
En una pequeña indagación personal entre mis pacientes,
lo cual le quita todo crédito a mi muestra, ese juego que menciono aparece
a veces como una burla a las mujeres y otras como un desafío a la sociedad
que al discriminarlos los ha caracterizado siempre como maricones, es
decir como afeminados. No lo juegan todos y algunos francamente lo
rechazan. Entre mis pacientes, el que menos tolera esto es el más
homofóbico.
No aparece aparentemente este juego entre homosexuales
mujeres.
Evidentemente estamos aquí también ante una sexualidad
oculta a los ojos de los no integrantes del grupo y aún de los del
analista si el paciente no lo relata.
El tema del desafío es también importante porque a veces
ha dado lugar a lo que he mencionado, en función de incluir a la
homosexualidad entre las psicopatías.
Intentaré con la siguiente viñeta clínica comentar otros
aspectos de la sexualidad y de lo que estoy considerando como
"sexualidades ocultas".
David es un paciente homosexual, activista gay. En una
sesión relata su intenso deseo de besar a su novio en un shopping-center
delante de la gente que pasa. Algunas veces lo ha hecho generando por
supuesto a veces sorpresa, a veces rechazo o indignación. Al contar esto
se incorpora bruscamente del diván , se sienta y dice: "¡ Qué excitación!
Me da vértigo el molestar, agredir, irritar".
Aparece aquí claramente el "desafío" a la ley tantas
veces mencionado como integrante del comportamiento perverso. Otros lo
llamarían psicopático.
¿Tiene David derecho a besar a su pareja o no? ¿Es
desafío , psicopatía o rebelión ante la sociedad que castiga lo
diferente?.
En otra sesión explica por qué y para qué va a los cines
pornos-gay donde se llevan a cabo relaciones sexuales. Dado su alto nivel
intelectual hace un largo discurso acerca de la posmodernidad y el placer
anónimo y a oscuras.
Dice que a veces va en busca del placer y en otras de
algo hedonista y báquico. Es un lugar donde siente que puede perder el
control y donde se puede todo. Pero ocultamente. Comenta que dentro del
cine se puede desestructurar pero tiene un lapsus y dice: "Quedás
destruido" en lugar de decir "desestructurado". Le menciono el lapsus con
un señalamiento acerca de un comportamiento peligroso para él y acepta la
interpretación ( lo cual por supuesto no quiere decir nada).
Habla acerca de su lucha por no serle fiel a John, su
pareja y que justamente va a los cines para evitarla. Así no se
compromete. Similarmente a Chris , teme el abandono.
"Me parece que me estoy enamorando de él y esto se pone
peligroso".
Pero dice: "Esta parte de mi vida es sólo una parte".
Esto es sumamente importante a tener en cuenta porque la
actividad sexual de David, a veces compulsiva, otras no, no afecta el
resto de su vida de relación, laboral, artística, creativa, intelectual,
etc.
Sigue explicando lo del cine: "El cine tiene morbo,
excitación. A John le falta morbo. ¿Qué es el morbo? Lo anónimo, lo
peligroso, lo fugaz, lo oculto. Hay descarga de adrenalina".
"No estoy dispuesto a perder nada. Quiero a John y
quiero lo otro. [no acepta la incompletud].¿ Por qué dejaría de tener el
placer del cine?. No lo quiero perder.
Le pregunto que es lo que perdería.
"Quiero tener a todos los hombres del mundo. No quiero
perder a ninguno. Miro por la ventana [desde mi consultorio ve a lo lejos
, a través de la ventana, pasar un jóven] y veo a aquel chico que está
bastante bien. Me lo quiero coger".
Le recuerdo sus episodios infantiles de rabia, tirándose
al piso y llorando hasta conseguir lo que quería, frente a un kiosco
pidiendo un chocolate. Le digo que ahora no sólo quiere el chocolate sino
todo el kiosco.
"Sí, quiero el kiosco porque existe. Entro a un cine y
están todos a mi disposición y yo elijo"
Le señalo que él es que quiere ser el deseado como una
estrella y ser el centro de atención.
"El sexo con John es bueno, pero le falta morbo. Es un
sexo tranqui...[piensa y dice:] No es tan cierto.En el cine hay como una
pérdida de límites. En la cama con John, no".
Quizás David se parezca a Chris en cuanto a la
erotización del medio ambiente, para el primero los cines y para el
segundo los baños.
¿Podríamos pensar que esa búsqueda del "morbo" es un
hecho patológico? ¿ O se trata sólo de la forma de llamar a lo que él
siente como que le produce mayor excitación? . A pesar de lo que podría
aparecer a los ojos del observador como riesgoso ( el sexo anónimo en los
cines) David no se expone a tantos peligros como Chris.
Sí lleva a cabo otro tipo de actividad que podría ser
vista por muchos como extraña. David se maquilla cuando sale de noche.
Obviamente uno estaría tentado a pensar en una fuerte
identificación femenina.
Excepto por este detalle, David es manifiestamente
viril.
Hemos analizado mucho este comportamiento respecto al
maquillaje. Quizás se trate de algo más que está erotizado o que por lo
menos seguramente está vinculado a su erotismo [¿oculto?]. El maquillaje
podría tener el contenido de la máscara que oculta y la teatralidad de la
"estrella de cine".
También podríamos decir que el maquillaje está
fetichizado.
Pero, ¿ quién no ha fetichizado algo de su objeto de
deseo sexual? ¿ No hay en todo objeto de atracción erótica algo similar a
un brillo en la nariz?
David sostiene que se maquilla sólo para estar más
atractivo y para resaltar aquello que él considera como sus rasgos más
lindos.
¿Estamos ante un acto travestista?
Podría ser, como también puede ser que yo no haya podido
profundizar más en su análisis acerca de este tema que por supuesto no
genera en el ningún conflicto; tampoco en John que no se maquilla. Quizás
hasta ahora sólo resonó extraño en mi.
He meditado largamente acerca de esto y no puedo llegar
a una conclusión definitiva, teniendo en cuenta que yo no estoy exento de
tener ideología, prejuicios y deseos que son los que seguramente hicieron
que el tema del maquillaje me resultara distónico.
En el siglo XVIII los hombres usaban pelucas, trajes
sumamente bordados, se empolvaban la cara, se pintaban lunares, se
pintaban los labios, etc y su masculinidad o su identidad de género o rol
no estaba puesta en juego.
En los últimos años la industria cosmética para hombres
(con la publicidad dirigida a heterosexuales) ha tenido un enorme
desarrollo: cremas hidratantes, cremas antiarrugas, cientos de perfumes
diferentes, pelucas, cabellos teñidos, sprays que crean pelo artificial
para los calvos,etc. Asimismo las cirujías estéticas van en aumento entre
la población masculina, desde los liftings faciales, las operaciones de
glúteos o la lipoaspiración.
Entonces, ¿ debemos pensar que el maquillaje de David es
producto de su homosexualidad, es parte de su sexualidad oculta o es un
factor más de nuestra cultura actual?
Voy a comentar ahora un aspecto sumamente complejo de la
sexualidad humana: el arco que va desde el travestismo hasta el
transexualismo.
Esto va desde el heterosexual que logra mayor excitación
(o la lleva permanentemente) si se pone una prenda íntima de su pareja
mujer ( a solas o con ella) y que realmente forma parte de lo que estoy
llamando sexualidades ocultas pues ocurre en la más absoluta privacidad y
sólo se la descubre en el análisis como un algo fetichizado, hasta el
sujeto ( mucho más comúnmente varón) que vive vestido de mujer.
Pero estas personas, que tienen el derecho de vestirse
como quieran, en general tienden a ser heterosexuales o a tener en la
relación homosexual una actitud más cercana a lo que habitualmente se
denomina masculina.
Los transformistas se visten con ropas del otro sexo
sólo para actuar, los hay hetero y homosexuales (posiblemente mayormente
entre estos últimos).
En el extremo del espectro encontramos a los
transexuales que quieren cambiar su sexo biológico, a quienes creo que hay
que ayudar psicológicamente cuando deciden el cambio sexual, porque viven
muy infelices y muchas veces llegan al suicidio. Esto no quiere decir que
todos los operados consigan llegar a una buena estabilidad psíquica. Los
problemas en muchos países que no autorizan la operación les complica
fuertemente el futuro respecto a su reconocimiento jurídico del nuevo sexo
y su nueva identidad.
La pregunta acerca de si los travestis padecen un
trastorno en su identidad de género es válida, pero sólo podríamos
responderla con más justeza en el psicoanálisis de cada caso singular.
Cuando hablamos de identidad sexual, ¿qué significa?, ¿
cuál es la identidad?, ¿ es la anatomía el destino?. Alguien de quien
decimos que tiene un trastorno en su identidad sexual no será alguien que
está ejerciendo o buscando su verdadera identidad psico-sexual?
Fenichel afirma lo siguiente:( Fenichel, O.1930. The
Psychology of Transvestism. The Int.J.of Psychoan.XI.pag. 211)
"Si [] queremos establecer la etiología patognomónica
del travestismo del paciente, estamos obligados a admitir que no hemos
descubierto ninguna. En todo caso, debemos suponer que tenía disposición
bisexual especial...[]"
Obviamente los transexuales no aceptan psicológicamente
su sexo anatómico.
Pero una cosa es la identidad sexual y otra la identidad
de género.
Es poca la experiencia en tanto es algo que se publicita
poco debido mayormente a problemas jurídicos y la literatura sicoanalítica
es escasa.
La información en general oral de los casos tratados
para que desistan de su deseo de cambio de anatómico, han sido fracasos.
Citaré a continuación algunos conceptos de Paulo
Seccarelli acerca del transexualismo (Transsexualism: Nature or Counter-Nature?
1995. Int. Forum Psychoanal.:4. Scandinavian University Press.):
"Mi hipótesis en lo concerniente tanto a lo masculino
como a lo femenino es como sigue: en el momento inicial de su experiencia
narcisista, el momento cuando la madre debiera dar a su bebé el reaseguro
de su valor narcisista, ella podría experimentar lo que podríamos pensar
como "un momento de no vacilación" cuando es confrontada con su
imposibilidad de elaborar su pena por la pérdida del "niño imaginado", el
niño que completaría sus más intensos deseos. La madre del futuro
transexual, aún cuando reconozca el sexo anatómico de su bebé, ella no lo
acepta; en su lugar rechaza y niega su significancia. En otras palabras,
aún cuando los transexuales reconocen la realidad anatómica de su sexo, su
propio proceso identificatorio lo sometió a la imagen idealizada por su
madre. Además, el Yo Ideal será construido de acuerdo a esto, es decir, él
será identificado con la proyección idealizada de la madre en lo que para
ella debiera ser la identidad sexual de su bebé."3 (traducción
del autor)
¿Cuándo entonces podemos decir que estamos frente a un
caso de "neosexualidad"?
Nunca anticipadamente ni en forma generalizada.
Deberemos basarnos en el psicoanálisis de nuestro
paciente y aceptar la dificultad de no poder dar teorías abarcativas.
Los puntos básicos para definir la neosexualidad serían
la presencia de un muy alto monto de angustia que provoque un actuar
sexual compulsivo y la ritualización del acto sexual. Si no se puede
repetir el guión rígidamente organizado aparece angustia.
Otro aspecto importante a tener en cuenta como
psicoanalistas es el enfrentar la dificultad de aceptar que a los
psicoanalistas nos cuesta mucho ser neutrales y estar siempre concientes
de nuestros prejuicios.
La vida sexual es sumamente compleja y como dice Freud
en Tres Ensayos, en el desarrollo de la cultura humana el punto más debil
es la sexualidad.
Para muchos analistas, como para la sociedad en general,
es difícil dejar de pensar a la heterosexualidad como la sexualidad sana y
normal. Ya he mencionado también las enormes variaciones que podemos
encontrar en la vida sexual heterosexual.
Por supuesto que mis postulaciones no apuntan a aceptar
un vale todo.
Creo que hay límites en el comportamiento que como
terapeutas debemos tener en cuenta y a veces tener una actitud más activa.
Partiendo del concepto de la sexualidad entre adultos con mutuo
consentimiento uno debe aceptar que cada persona tiene la vida sexual que
puede y quiere. Esos límites pueden ir desde pensar que, aunque un menor
de edad sea homosexual, el partner adulto no debería vincularse
sexualmente con él aún con su consentimiento.
Esto me lleva a señalar que lo que llamamos tanto tiempo
perversiones debiera quedar reducido a aquellos comportamientos que
terminan cayendo dentro del marco judicial, aunque esto también tiene sus
serios problemas en cuanto a que en muchos lugares están castigadas
costumbres sexuales que en otros son aceptadas.
Las leyes jurídicas las hacen los hombres dentro de sus
países, contextos culturales, historia, religión, razas, entorno social,
etc.
El pensamiento psicoanalítico no puede quedar prisionero
de esto, porque le quita libertad. Si antes critiqué que el psicoanálisis
se autorizó a si mismo a decretar qué es normal y qué no, aquí estaríamos
en la situación inversa. Lo jurídico nos diría que es salud mental.
Otro concepto límite es el de la integridad física y el
de riesgos vitales a los que pueden exponerse ciertas personas para
obtener placer sexual (por ejemplo el sadismo, el masoquismo, la
paidofilia, la necrofilia,etc; es decir lo que se suele llamar
perversiones mayores) y que merecen más profundización psicoanalítica con
la enorme dificultad de que son los que menos consultan.
Coincido con Kernberg cuando en 1988 dijo que la
concepción del psicoanálisis tradicional acerca de la perversión necesita
ser revisada, así como en 1992 afirma:"...I shall adhere to the definition
offered by Laplance and Pontalis,with two major modifications. I exclude
homosexuality...[] and I restrict the definition to fixed, repetitive,
obligatory behaviors required to obtain sexual gratification"
(Kernberg, O. Aggression in Personality Disorders and
Perversions. Yale University Press.Binghamton.USA.pag.248)
¿Cuándo podemos acaso decir que un deseo es natural?
Los conceptos de normal y patológico, de femenino y
masculino, de sano y enfermo, de perverso o no perverso han ido siempre
paralelos a la Cultura.
La sexualidad forma parte de la identidad del sujeto
humano y muchas de sus conductas y actividades sexuales están al servicio
de encontrar esa identidad y mantenerla estable, así como mantener la
supervivencia psíquica.
Ante ciertos comportamientos humanos "poco habituales"
no deberíamos olvidar Glover's assertion that in the same way that
neurosis are the negation of perversions (according to Freud), perversions
are the negative of psychosis.(1970.Glover,E. The Roots of
Crime.Int.Univ.Press.)
Dice Freud en "Sobre la más generalizada degradación
de la vida amorosa" 1912. Vol XI:
"... acaso habría que admitir la idea de
que en modo alguno es posible avenir las exigencias de la
sexualidad con los requerimientos de la cultura, y serían
inevitables la renuncia y el padecimiento, así como, en un lejano
futuro, el peligro de extinción del género humano a consecuencia
del desarrollo cultural. Es verdad que esta sombría prognosis
descansa en una única conjetura: la insatisfacción cultural sería
la necesaria consecuencia de ciertas particularidades que la
pulsión sexual ha cobrado bajo presión de la cultura. Ahora bien,
esa misma ineptitud de la pulsión sexual para procurar una
satisfacción plena tan pronto sometida a los primeros reclamos de
la cultura pasa a ser la fuente de los más grandiosos logros
culturales, que son llevados a cabo por medio de una sublimación
cada vez más vasta de sus componentes pulsionales".
Si la Cultura y el mecanismo de la represión están
en una permanente lucha a través del tiempo, de la cual resultan los
logros culturales y el comportamiento sexual humano, con sus vaivenes,
altos y bajos, los analistas debieran estar en una posición
privilegiada para observar este fenómeno. No desde el punto de vista
sociológico sino psicoanalítico. A esto sólo es posible acercarse si
el analista está suficientemente analizado y sus componentes
represivos no son muy intensos. Esto le permitirá poder poner cierta
distancia para la comprensión del otro, de los otros y aceptar la
alteridad, sin estar enajenado por pautas culturales rígidas que le
impidan tener una visión humana de los humanos.
-
"Today most analysts, male or female, would agree that the envy of
her father's penis is but a partial explanation of the difficulties
encountered by the little girl on her path to mature womanhood. Indeed,
many would concede that "penis envy" is not specific to the young female.
Boys, too, suffer from their own characteristic form of penis envy,
invariably finding their penises too small in comparision with their
father's. If the belief persists into adult life that one's penis is
smaller than it should be, founded on the unconcious fantasy that the
only adequate sex is the paternal one, neurotic symptoms and anxieties
are precipitated a frequently as unconsciously to the fearful fantasy
that she is a castrated boy. Clinical experience also confirms that the
boy's envy and admiration of his mother's body and sexuality is similar
to the girl's envy and admiration of her father's penis and sexual
prowess. Children of both sexes are aware that Mother embodies the
magical power to attract Father's penis and make the babies whom the two
parents desire"( pag.5)
-
"It is essential to define the word femininity because the
models of what is referred to as feminine or masculine are in no
way absolute but change from one culture to another, as well as from one
epoch to another within any given culture".(pag.31)
-
"My hypothesis, concerning both masculine and feminine
transsexualism, is as follows: at the crucial moment of this
narcissistic experience, the moment when the mother should give to her
child a reassuring image of his narcissistic value, she may well be
experiencing what we might think of as "a moment's
-
hesitation" when she is confronted with her
impossibility of working through her grief over the loss of the "imaged
child"- the child that embodied her most intense wishes. The mother of
the future transsexual, even though recognizing the anatomical sex of
her baby, does not accept it; instead she rejects and totally denies its
significance. [...] In other words, even though transsexuals recognize
the anatomical reality of their sex, their own identificatory processes
have been submitted to the idealized image projected by their mother. In
addition, the ideal-ego will be constituted accordingly; that is to say,
it will become identified with the mother's idealized projection of what
this infant's sexual identity should be".(pag.31)
Jaime Stubrin es
médico psicoanalista y miembro titular de APA (Asociación psicoanalítica
argentina