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200510 - Manuel Tarres - Salud y Medicinas - El orgasmo masculino y la eyaculación se suelen considerar inseparables, pero en realidad pueden darse de manera independiente e, incluso, cuando se logra controlar el impulso eyaculatorio, es posible alcanzar importante grado de plenitud sexual.

Es evidente que la búsqueda de una relación igualitaria entre géneros también ha llegado a la esfera de la sexualidad, lo que se relaciona con la necesidad de modificar algunos conceptos que nos permitan, como pareja, llegar al pleno disfrute del erotismo. Es tiempo, dicen los expertos, de que el hombre deje de focalizar la sensación de placer a nivel genital (situación que se relaciona con la facilidad con la que puede eyacular a través de la masturbación) y que aprenda de su contraparte a experimentar el placer a nivel integral y más emotivo.

Desde hace mucho existe polémica en torno a la eyaculación y el orgasmo, toda vez que para muchos son sinónimos, mientras para otros, los menos, la expulsión del semen solamente es una de las formas de llegar al clímax sexual.

Ciertamente, la sexualidad forma parte de la idiosincrasia de toda nación, y aunque ello puede parecer exagerado, basta señalar que culturalmente la idea de asociar al orgasmo con la eyaculación es convencionalismo propio de hombres y mujeres. Sí, porque ellas piensan que sin descarga seminal no hay satisfacción de la pareja, mientras los varones toman como cierto que es lo único a lo que pueden aspirar en el campo del erotismo.

Al respecto, César Pérez García, especialista en Sexualidad perteneciente al Instituto Mexicano de Sexología (Imesex), localizado en la capital del país, refiere en exclusiva para saludymedicinas.com.mx que la eyaculación debe entenderse como respuesta fisiológica que se manifiesta en el hombre mediante la expulsión del semen y en las mujeres a través de la lubricación.

A su vez, refiriéndose al orgasmo, dice el psicólogo egresado de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), “hablamos de una sensación subjetiva de placer, por lo que cada persona lo vive o expresa como lo siente y de manera individual; muchos dirán que es como llegar al cielo o que ven pajaritos de colores, es decir, se trata de cuestión meramente personal, y por ello es que no puede haber consenso”, señala.

Lo que sí es incontrovertible, dice el sexólogo clínico y educativo, es que puede haber eyaculaciones sin orgasmo, y orgasmos sin eyaculación, situación que llega a prestarse a confusión porque, por lo general, ambos ocurren simultáneamente.

Deficiente educación
La falta de educación sexual nos hace pensar que toda relación completa o plena tiene que llevar implícita la eyaculación masculina, del mismo modo que se considera a nivel general que si no hay penetración no existe acto sexual, cuando en realidad la relación erótica se establece desde el momento en que hay intercambio de besos y caricias, masaje o la experiencia del sexo oral, señala el especialista.

Igualmente podemos tener bastantes orgasmos sin eyacular, porque no somos seres de un solo orgasmo; sin embargo, afirma Pérez García, la mayoría de gente no está dispuesta a experimentar algo diferente, a pesar de que somos una sociedad en la que constantemente hablamos de innumerables situaciones relacionadas con el sexo.

Debemos entender, dice el entrevistado, que la sexualidad no solamente consiste en penetración y eyaculación, a la vez que sería bueno para el varón autoanalizarse para hacer algo en caso de mostrarse incapaz de controlar la expulsión del semen. Hoy día existen técnicas exitosas que le enseñan al hombre a controlar este impulso y, en consecuencia, alargar el placer propio y de la pareja; esto no es sencillo, acota el sexólogo, “pero es completamente posible y deseable si consideramos que en México existe gran porcentaje de individuos con eyaculación precoz”.

Alternativas al alcance de la mano
La ayuda de un especialista en Sexualidad puede despejarnos muchas dudas y enseñarnos a comunicarnos mejor con nuestra pareja, así como a entender sus necesidades y deseos.

Hay algunas técnicas que basan su éxito en el cumplimiento de una serie de ejercicios físicos, y también en la comprensión por parte del practicante de que se puede tener efecto inyaculatorio (orgasmo interno) que brinda placer completamente distinto a lo que se conoce regularmente.

De hecho, quienes logran aprender aquella disciplina en que la eyaculación pasa a segundo término, ven colmada su vida sexual porque comprenden que existe la forma de experimentar varios orgasmos sin necesidad de expulsar semen.

Este orgasmo “es mucho más intenso, placentero y pleno que el tradicional, con la ventaja de que puede tenerse más de uno en poco tiempo. El individuo siente distintos espasmos, reacción muscular en diversas partes del cuerpo, y no es tan instantáneo como la eyaculación. En lo personal he llegado a sentir escalofríos y hasta cómo se me erizan los cabellos”.

Este relato fue hecho por Héctor, de 38 años de edad, luego de someterse a la experiencia de cierta terapia en la que aprendió a respirar en forma diferente y a fortalecer el músculo pubocoxígeo, situado entre el ano y los testículos, lo que le ha permitido controlar el impulso eyaculatorio.

Es obligado decir que el éxito completo se logra cuando se trabaja con la sensibilización de los sentidos, que en muchos casos están adormilados. Así, de acuerdo con algunas técnicas orientales, como yoga o tantra, debemos reconocer los puntos más sensibles de nuestro cuerpo e imaginar una serie de situaciones que nos brindan gran placer, para luego llevar esas experiencias al terreno erótico.

Hablamos, por ejemplo, de concentrarnos e imaginar la naranja más deliciosa que hayamos visto, para luego pensar que le quitamos la cáscara; a continuación, debemos sentir su textura y percibir su olor característico hasta que estemos listos para degustarla lentamente.

La combinación física y emocional nos hará tener diferente percepción de la sexualidad, dicen los expertos, opinión que también comparte Héctor:

“La experiencia resulta exquisita. Uno siente que la energía, en lugar de ser descargada en la eyaculación, va involucrando ya no sólo los genitales, sino el cuerpo entero. El cosquilleo viaja por los glúteos, se producen pequeños temblores en la columna y en el pecho se genera sensación muy intensa y profunda exhalación. Todo ello dura más que lo clásico, el pene no pierde la erección y cinco minutos después es posible tener otro orgasmo tan placentero como el primero.

“Una vez que se aprende la técnica, ya no dan ganas de tener orgasmos con eyaculación, pues queda más cansado, agotado, y hay que esperar mucho más tiempo para repetir el acto”, concluye el practicante.

Anhedonia eyaculatoria
Vale la pena hablar sobre esta disfunción sexual, la cual se caracteriza porque, al tener relaciones íntimas, el hombre eyacula sin fuerza y el orgasmo se vuelve insatisfactorio y casi imperceptible. Las estadísticas revelan que existen pocos casos reportados, pero no es posible hablar de cifras exactas debido a que los pacientes no siempre buscan ayuda especializada para encontrar solución al padecimiento.
El origen de la anhedonia eyaculatoria radica en que las contracciones de los músculos genitales son muy débiles, y ello, a su vez, puede deberse a dos causas: falta de tono o fuerza muscular, y condicionantes emocionales (miedo, dificultades de pareja, prejuicio ante la sexualidad). Por fortuna, este caso de eyaculación sin orgasmo puede solucionarse con ayuda del sexólogo mediante ejercicios especiales, sensibilización del cuerpo y análisis de la personalidad - Salud y Medicinas

 


 

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