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Tantra y autoerotismo
Margo Woods

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. Masturbación: El encanto de tus manos

El secreto de estar con una pareja es igual al secreto de estar con uno mismo: aumentar la energía en el cuerpo, y en
lugar de liberarla en un orgasmo, permitir que suba hasta el corazón

 
 

Lo más importante que se debe saber en relación a estar con una pareja es cómo estar con uno mismo. Es absolutamente necesario tener una vida sexual privada para llevar una vida sexual satisfactoria con una pareja. En primer lugar, uno necesita tener un conocimiento exacto de cómo funciona la energía en su propio cuerpo, y es muy difícil aprender esto si hay que tomar en cuenta a otra persona al mismo tiempo. La terapia sexual le enseña a la gente a masturbarse, a conocer su propio cuerpo.

En segundo lugar, hacerse el amor exitosamente, aprender que podemos llegar al éxtasis solos y también con una pareja, es un descubrimiento muy poderoso. La mayoría de nosotros estamos a la espera de un príncipe encantado o una princesa encantada que venga, nos bese los labios y nos despierte de nuestro adormecimiento emocional y físico para así convertirnos en los seres vitales y apasionados que sabemos que realmente somos. Por desgracia, no funciona de esa manera. Nos transformamos en seres apasionados excitándonos a nosotros mismos, abriendo nuestra sexualidad por nuestra propia cuenta, revirtiendo el condicionamiento que la cerró en un principio. Y entonces, cuando nuestra energía está fluyendo, cuando sabemos cómo funciona nuestro cuerpo, estamos listos para una pareja.

Los Eagles tienen un hermoso verso en una de sus canciones, que dice así: “Hace mucho tiempo descubrí lo que una mujer puede hacer por tu alma, pero una mujer no te puede llevar a ninguna parte a la que antes no supieras ir”. Puede que haya sido una noche muy especial cuando usted llegó al éxtasis con una pareja muy especial, pero esas ocasiones seguirán siendo escasas y aisladas a menos que realice en forma individual el trabajo de abrir su propia sexualidad.

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El valor de todo esto en términos de la relación entre usted y su amante es inmenso. Si no dependo de mi amante para mis éxtasis ni lo culpo por mis bajones, entonces puedo disfrutarlo cuando nos juntamos y hay una liviandad amorosa muy rica en nuestra relación. Además no tengo que temer perderlo, porque 1) lo nuestro es tan bueno que sería un tonto si me dejara y 2) si efectivamente se va, soy tan atractiva y magnética y estoy tan satisfecha con mi vida, que sólo es cuestión de tiempo antes de que aparezca otra pareja.

Finalmente, si hemos abierto nuestros corazones el uno al otro, lo cual es posible cuando subimos la energía sexual hasta nuestro corazón, entonces se ha formado un vínculo entre nosotros, un vínculo de placer. Este perdurará en los momentos en que nuestros corazones tal vez estén cerrados o no podamos manejar los demás aspectos de nuestra vida, y en los momentos en que la relación parezca no estar funcionando.
 

Estados alterados

Con esa introducción, hablemos sobre estar juntos y utilizar la energía sexual juntos para alterar nuestros estados de conciencia. El secreto de estar con una pareja es igual al secreto de estar con uno mismo: aumentar la energía en su cuerpo hasta el punto del orgasmo y luego, en vez de acabar, relajarse y dejar que la energía suba hasta su corazón. En otras palabras, no hay reglas : no existe una respiración especial, ni posiciones, ni secuencia de eventos, ni plazos de tiempo. ¡Tire a la basura sus libros de Tantra! ¡Tire a la basura sus manuales sobre sexo! Simplemente aumente la energía hasta el punto del orgasmo, relájese y déjela subir por su cuerpo en lugar de liberarla en un orgasmo. Tampoco tienen que estar al borde juntos. Durante el acto sexual, yo prefiero masturbar o que me masturben, porque mantiene la energía arriba muy alto, pero no hay reglas. No necesita ninguna regla, porque una vez que la energía esté fluyendo, lo llevará sin un plan y no necesitará un mapa. Los descubrimientos que he hecho se deben fundamentalmente a que hice pocas suposiciones con respecto hacia dónde me dirigía.
Si le cuesta retardar su orgasmo cuando está con una pareja, intente detenerse varios movimientos antes del orgasmo y simplemente relájese, sin hacer ninguna otra cosa. Cuando haya logrado el mero hecho de retrasar el orgasmo, entonces trate de centrarse en su corazón y dejar que la energía suba.

Al igual que en sus sesiones privadas, puede repetir el ciclo de estimulación y descanso las veces que quiera, y tener un orgasmo, si lo desea, cuando considere que su sesión está por concluir. Esto último es subjetivo. Usted ha concluido cuando piense que así es. También debería experimentar con no acabar en absoluto, simplemente para desbaratar la creencia de que es dañino o insatisfactorio no llegar al orgasmo.

He orientado a una serie de parejas con respecto a sus pautas sexuales y encuentro que lo que más les preocupa son aquellas ocasiones en que la energía sexual parece interrumpirse o no se inicia en absoluto. Les sugiero que si adoptan una actitud de juego hacia el sexo en pareja (y desde luego en forma individual también), se sentirán con mayor frecuencia satisfechos y realizados con sus experiencias. A veces el cuerpo simplemente no está interesado o el espíritu está demasiado abrumado con otras cosas. En este último caso, lo que a menudo ocurre es que si los miembros de la pareja simplemente se relajan y están juntos, abrazándose y conversando de una manera amorosa, se analizarán y llorarán las aflicciones emocionales y la pareja podrá hacer el amor cuando la tensión haya sido liberada. Además, el solo hecho de estar tendidos juntos desnudos y tocarse de un modo amoroso y no orientado hcia una meta, es una estupenda forma de excitarse. Es como si el cuerpo recordara: “Ah, sí, me encanta esto”.

Asimismo, si adoptan una actitud de juego, es probable que sus sesiones de hacer el amor duren más tiempo y encuentren que en el curso de cada hora que están juntos la intensidad de la energía subirá y caerá. A veces estarán excitados, otras sensuales y a veces simplemente amistosos. Tenemos una tendencia a pensar que si no es excitante e intenso todo el tiempo, entonces algo anda mal. Por lo general, si simplemente vuelven a adoptar la actitud de juego amoroso, la onda retornará.

¿Y cómo se explican esos casos en que la energía de pronto se desvanece cuando están en medio de una onda? Por lo general se debe a que uno o ambos miembros de la pareja han tenido un pensamiento negativo. Algo así como: “Tengo un cuerpo horrible” o “El nunca me dará lo que deseo”, o los mensajes sub-verbales de que esta gran experiencia de alguna manera nos hará aterrizar en el infierno y otras dificultades. Aquí el remedio es el mismo: simplemente quédense tendidos juntos y esperen a que retorne la onda. Si pueden recordar el pensamiento negativo y hablar acerca de él, parte de su poder desaparecerá.

También estimulo a las parejas a que se dejen llevar por sus fantasías. La mayoría de las personas tienen una vida rica en fantasías, pero no están dispuestas a compartirla con su pareja, porque temen que algo ande mal con ellas o que su pareja se ofenda. Las parejas que comparten sus vidas de fantasía, encuentran que esto incrementa su atracción mutua y la intensidad de sus experiencias sexuales, porque inventan juntos todo tipo de deliciosos pasatiempos sexuales.

Además, en el taller enseño una serie de juegos que una pareja puede realizar que probablemente elevarán el nivel de energía entre ellos y harán más interesante el viaje. Uno de tales juegos es simplemente respirar juntos. El simple hecho de hacer esto al mismo ritmo mientras se están abrazando, puede ser extático. Otro juego es mirarse a los ojos. Cuando yo miro a otra persona a los ojos por un largo período de tiempo, mis pensamientos se detienen y comienzo a sentir un calorcito en la barriga que se dispersa por todo mi cuerpo. Pero esto sucede después de años de práctica. Al comienzo se sentirán un poco incómodos al mirarse a los ojos y tendrán que intentarlo sólo por breves lapsos de tiempo. A veces transformarán el sabor sexual de su encuentro en uno emocional, pero siempre pueden volver al sexo. Utilicen el ojo izquierdo; es el ojo receptivo y se conecta con el lado derecho del cerebro.

Otra deliciosa posibilidad es añadirle sonidos a sus sesiones en pareja. Prueben cualquier cosa: desde cantar juntos a hacer sonidos no planificados y misceláneos que poco a poco cobrarán vida propia. Hay algo en esto de hacer ruidos y vibrar juntos, que, al igual que respirar juntos, nos lleva al éxtasis. Cuando hago esto con un amante, siento como si nos convirtiéramos en uno, que nuestra vibración de alguna manera se transforma en una, y puedo sentir el interior de su cuerpo además del mío.

También ayuda la práctica de ser receptivo. A la mayoría de las personas le cuesta mucho más dejar que el amor y la energía entren a su sistema que salgan, o ser amorosa. Así que con su amante túrnense para jugar al padre y al hijo como un ejercicio para aprender a ser receptivos. La pareja que hace de padre se tiende de espaldas y la que hace de hijo se tiende con la cabeza sobre o cerca del corazón del padre. El padre abraza al hijo, acariciándolo ocasionalmente e imaginando un infinito amor que brota de su corazón hacia el hijo. Al respirar juntos, el hijo simplemente lo absorbe (y observa qué conflicto le produce). Luego cambien de rol.
También me gusta jugar con visualizaciones y mantras. Una visualización es respirar juntos e imaginar que la energía se mueve entre ustedes en un círculo, subiendo por los genitales de un amante, luego atravesando desde su corazón al del otro, bajando a los genitales de esa persona y de vuelta al comienzo. Puede ir en cualquier dirección. Este ejercicio es extremadamente importante para la experiencia de unidad y vinculación que buscamos con aquellos que amamos. Se llama “El Cinto de Venus” y produce intensos efectos a lo largo de un período de tiempo.

Además utilizo un mantra. Este es un sonido o una frase que se repite una y otra vez, ya sea internamente o en voz alta. El objetivo de un mantra, como yo lo veo, es ayudar a acallar el parloteo dentro de nuestra cabeza, de modo que la energía pueda circular. Los mantras que me gustan son “Shiva, Shakti”, “Tú me amas”, “Somos uno” y “Adoro al dios/diosa que hay dentro de ti”. El “Shiva, Shakti” parece llamar a las energías arquetípicas masculina/femeninas para que se incorporen al acto amatorio. El “Tú me amas” parece crear un circuito de energía entre las parejas. El “Somos uno” nos recuerda nuestra unicidad, ya sea que la vivenciemos o no. El “Adoro al dios/diosa que hay dentro de ti” me recuerda quién es realmente mi pareja y quién soy realmente yo. Por lo general hago los mantras en silencio, en mi cabeza, y mi compañero puede hacerlos o no, como le plazca.

Otra conexión interesante se da a través el plexo solar. (Para localizarlo, baje los dedos por el esternón hasta donde termina. Presione con los dedos dentro del hueco que hay ahí. Allí está su plexo solar. Concéntrese en este punto para este ejercicio). Si imaginamos que nos estamos proyectando mutuamente un haz de luz, desde un plexo solar al otro, y respiramos juntos, se produce una maravillosa conexión. Sucede lo mismo si nos tocamos mutuamente el plexo solar y respiramos juntos.

Puede que cualquiera de los libros que encuentren sobre Tantra o los placeres del sexo contengan juegos que profundizarán sus experiencias sexuales y los acercarán a la experiencia de unidad. En realidad, no necesitan ninguno de los ejercicios; dejen que su imaginación y amor mutuo inspiren sus actividades sexuales.

Simplemente recuerden que no hay reglas, excepto aumentar la energía tanto como sea posible, descansar y permitirle que suba por el cuerpo. Déjense llevar por la energía, por sus fantasías, por los movimientos que su cuerpo desea hacer, y pasen algún tiempo sexualmente solos y también con su pareja. A la larga vivirán las experiencias que buscan y luego las tendrán con una regularidad cada vez mayor.

El sexo es un juego. Uno empieza a ganar en su vida sexual cuando parte teniendo esta actitud.
Como cultura, se nos ha condicionado no sólo fuera del sexo, sino fuera del placer. Y el darse placer a uno mismo, o la masturbación, es el placer más prohibido de todos. Examine sus temores y sentimientos con respecto a la masturbación. Luego déjelos a un lado y re-conozca su propio cuerpo. Elplacer que vivencie hará más para trabajar contra su condicionamiento negativo en relación con su cuerpo y a su sexualidad que cualquier otra cosa que pueda hacer o pensar. Le sugiero que haga lo que me aconsejó mi profesor —tenga una sesión con usted mismo todos los días, como una meditación, durante tres meses, y vea qué resultados obtiene.

Es necesario incluir una acotación sobre las fantasías sexuales. No puedo imaginar hacerme el amor sin fantasías. Al parecer, me crean la experiencia. Sospecho que gran parte del problema y falta de goce que tienen las personas con la masturbación, además de su creencia de que es algo malo, es que no utilizan sus fantasías. Todos tenemos una vida potencialmente rica en fantasías, un jardín secreto, como lo llama Nancy Friday, que podría mejorar enormemente nuestra vida sexual si se lo permitiéramos. Así que adelante con sus fantasías. No le harán daño —ni siquiera las extrañas.

La exquisita tortura

En nuestra cultura, “masturbación” es una palabra sucia —incluso más que “sexo”— y se hace de manera rápida en lugares sucios y feos, como los baños. De hecho, yo casi he dejado de usar la palabra masturbación, porque en realidad no describe lo que hago en mis sesiones conmigo misma, y he empezado a sustituirla por las palabras amor a mí misma o hacerme el amor.
Muchas de mis sesiones personales son breves y sin orgasmos, trabajando muy rápidamente para llegar al nivel de energía justo antes del orgasmo y haciendo subir la energía hasta mi corazón u otra área del cuerpo tantas veces y con tanta rapidez como pueda hasta que la energía parezca haber desaparecido, me aburra o acabe por accidente o a propósito. Estas sesiones duran entre veinte y treinta minutos y son como meditaciones rápidas.

Para los que se inician en la masturbación, la descripción de una sesión más larga es de mayor utilidad, porque necesitarán más tiempo para auto-excitarse y llegar al nivel del orgasmo-es-inminente.

En primer lugar, piense en qué lo excita. ¿La música romántica o el rock? ¿Las velas o el incienso? ¿Las revistas porno? ¿Las sábanas de raso, las alfombras de piel, las chimeneas? ¿La luz de la luna, las olas golpeando la arena, el aire cálido y húmedo en su piel? ¿El ponerse ropa interior sexy o unos jeans ajustados? ¿Las fantasías? Use estos recursos. Úselos todos en cualquier combinación que quiera. Créese en su dormitorio o donde sea un ambiente erótico, utilizando tantas cosas excitantes y objetos hermosos como pueda.

Le convendrá empezar sus sesiones relajando el cuerpo en diversas formas, porque todos estamos estresados en exceso y el estrés psicológico y la tensión muscular interfieren con el flujo de la energía en el cuerpo.

A mí me gusta tomar largos baños calientes o sentarme en una tina con agua tibia, rodeada de velas, incienso, flores, luz de la luna, permitiendo conscientemente que se relajen tantos músculos como me sea posible. Me lavo lenta y amorosamente con las manos desnudas, consciente de que ellas se conectan con mi corazón y llevan el impulso del amor a lo que sea que yo toque. Le presto mayor atención amorosa a las partes de mi cuerpo que no me gustan mucho, como mi vientre y mis muslos, y le doy un poco de estímulo a mis zonas erógenas.

Después de media a una hora en la tina, me seco y me doy masajes en todo el cuerpo con un aceite para estos efectos. Uso aceites vegetales como el de almendra o el de carozo de damasco, que compro en la tienda de alimentos naturistas, y les agrego un poco de mi perfume preferido. Una vez descubrí, cuando necesitaba un masaje y me era imposible pagar uno, que yo misma podía darme masajes en todo el cuerpo, con la excepción de un área muy pequeña de mi espalda. Los hombros, el cuello, la parte baja de la espalda, las nalgas, así como también los brazos, las piernas y la cabeza, son fáciles de alcanzar para eliminar las tensiones del día.

Cuando termino de recorrer todo mi cuerpo de una manera terapéutica, vuelvo a hacerlo pero en una forma sensual y tierna, acariciándome el rostro, el cuello, el torso, experimentando primero una sensación de sensualidad y ternura en lugar de erotismo. Incluyo algo de ternura hacia mis zonas eróticas, pero no me concentro en ellas. Fantaseo, puede que me vista total o parcialmente en forma erótica. Traigo mi música o mis revistas, o lo que sea que me atraiga ese día. Tal vez acaricie mi cuerpo con alguna tela suave o plumas, u otras cosas con textura.
Cuando me siento sensual y lista, comienzo a estimular mis genitales, mis pezones y otros puntos de excitación, y a trabajar gradualmente la energía en forma ascendente hacia ese punto justo antes del orgasmo que quiero utilizar como mi meditación.

Si no está familiarizada con el músculo pubo-coxígeno, o P.C. (y tanto hombres como mujeres deberían saber usarlo), ahora es el momento de aprender. El músculo P.C. cubre todo el piso pélvico, desde el hueso púbico por delante hasta el coxis en la espalda, y se despliega como una cuna de lado a lado. Todas las aberturas fuera de la parte inferior del cuerpo recorren este músculo. En Oriente se ha sabido durante siglos (aunque en Occidente sólo hace poco) que está asociado con la energía sexual y vital. Si este músculo está fuerte y tiene un buen tono, tanto hombres como mujeres descubren que es más fácil excitarse. El contraer el músculo como un ejercicio aumenta su tono, y el contraerlo durante la relación sexual o la masturbación incrementa el nivel de estimulación sexual y placer para ambos miembros de la pareja.

Para aprender a usarlo, interrumpa el flujo de la orina varias veces mientras esté orinando. El músculo que necesita para realizar esta acción es el P.C. Practique hasta que le resulte fácil contraerlo intensa y repetidamente durante sus sesiones. Si usted es mujer, ponga un dedo dentro de la vagina para comprobar con cuánta fuerza puede agarrarlo. Los hombres pueden comprobarlo introduciéndose un dedo en el recto.

La primera vez que empecé mis sesiones de amor a mí misma, ya estaba familiarizada con el músculo P.C. por mi terapia sexual y podía contraerlo repetidamente a medida que me iba acercando al orgasmo. Más adelante pensé que sería mejor tener menos tensión ahí y más relajamiento, así descubrí que podía obtener el mismo efecto trabajando los músculos de los muslos, que también se conectan arriba en la pelvis y recorren el músculo P.C. Me arrodillé con los muslos y las pantorrillas en ángulos rectos entre sí y me incliné hacia atrás un poco a medida que trabajaba mi clítoris, y para mí eso aumenta la estimulación considerablemente.
Es probable que los hombres estén más familiarizados con la masturbación que las mujeres, pero dirigida hacia la eyaculación, y no hacia el amor a sí mismo. Para los hombres, especialmente, es importante tocarse todo el cuerpo y hacer el amor con él, no sólo el pene, ser sensual con uno mismo, no simplemente eyacular. Los hombres que no están familiarizados con las sensaciones en sus tetillas y el recto, deberían experimentar con estos también, ampliando así sus posibilidades de sensaciones.

Para los más osados, tanto hombres como mujeres, el recto también es una zona erótica, y muy poderosa. Desgraciadamente, es el área del cuerpo sobre la cual pesan más tabúes, y puede que usted tenga que explorarla lentamente para superar sus prejuicios.

El objeto de toda la meditación, por supuesto, es permitir que la energía suba por el cuerpo tantas veces como sea posible. Se recomienda una sesión diaria si desea alcanzar el resultado de abrir sus chakras o centros de energía. Usted está bombeando el corazón desde adentro con energía vital para estimularlo, así que mientras más, mejor. Sin embargo, generalmente descubro que mi cuerpo sólo necesita veinte o cuarenta y cinco minutos de esa estimulación. A veces la energía parece diluirse, como si hubiera una porción diaria que ahora ha sido desplazada hacia arriba, y a veces acabo por accidente. En cualquier caso, la sesión terminará espontáneamente tarde o temprano. Aún tengo una sesión casi todos los días.

Alguna gente me pregunta cómo me puedo mantener tan cerca del orgasmo y no acabar. Admito que al principio fue una especie de exquisita tortura. Antes de comenzar tenía que prometerme que subiría la energía cinco o seis veces antes de acabar y me recompensaría con un orgasmo después de esos ciclos. Pero ahora no es una tortura en absoluto, y el subir la energía es significativamente más placentero que el orgasmo en sí mismo. En la actualidad me interesa poco el orgasmo, pero no tengo nada contra él. Generalmente, el orgasmo termina el juego, así que nunca debería ser la única meta de una experiencia sexual.

La gente también me pregunta qué quiero decir con “prestarle atención a su corazón y permitir que la energía se dirija hacia allí”. Si usted no sabe qué significa prestarle atención a su corazón, primero trate de prestarle atención a un dedo. Mantenga en alto el dedo índice y obsérvelo. Ahora sienta ese dedo desde adentro. Se dará cuenta de que hay una sensación continua allí, lo único que tiene que hacer es prestarle atención. En forma similar, puede centrar su atención en el área de su pecho alrededor de su corazón y también percibirá sensaciones allí. A veces, si está lo suficientemente relajado y tranquilo, también puede sentir que late. Simplemente ponga atención a esa área de su pecho, tal como lo hizo con su dedo. Como expliqué antes, la energía fluirá naturalmente hacia arriba hasta ese punto, no tiene que hacer nada más. Se aplica el mismo principio si quiere que la energía vaya a cualquier otra parte del cuerpo que no sea el corazón. Simplemente deténgase justo antes del orgasmo y preste atención al área del cuerpo hacia la cual desea que vaya la energía.

A veces tengo mis sesiones en la mañana cuando despierto, otras en la noche antes de dormirme o antes de estar con un amante, y a veces durante el día cuando necesito, psicológica o físicamente, una subida. Pasé varios años masturbándome antes de descubrir que todo el asunto se trataba de amarme a mí misma. Espero que estas sugerencias le ayuden a superar algunos de sus temores y confusión con respecto a la masturbación y le den el coraje para descubrir el valor de hacer el amor con usted mismo.

Tomado del libro El amor a sí mismo - Tantra y Autoerotismo, de Margo Woods (Ed. Cuatro Vientos).. Facilitado por Ser Uno Mismo.


El encanto de tus manos - Lindsay Hernández

Durante largo tiempo se condenó a la masturbación como una práctica perniciosa, origen de supuestos males y enfermedades. La cultura de la culpa, alimentada por la moral judeocristiana, cultivó todo tipo de mitos en torno al autoerotismo, sobre todo en las mujeres, a las que se les negó toda posibilidad de placer. En este texto se presentan las diversas posibilidades del autoerotismo femenino, primer paso en el conocimiento del propio cuerpo.

"Para mí es súper chido acariciarme después de bañarme, porque tengo la piel más sensible. Un simple roce con la punta de los dedos en mis pechos y... es bien rico", Magali, de 19 años, sonríe al decir la última frase, al tiempo que sus manos repasan en el aire la acción que le proporciona placer.

(Peter Johann Nepomuk Geiger, pintor austriaco (1805-1880) - Acuarela erótica de 1840, en la foto de la derecha)

Por su parte, Guadalupe, estudiante universitaria, quita el mechón de cabellos que, una y otra vez, se empeña en cubrirle el rostro y confiesa que le excita dormir desnuda. "Más cuando hay luna llena, porque me siento como muy femenina: desnuda, en mi cama, con la luna y a oscuras. Cuando quiero dormir a gusto, una chaquetita y vámonos..."

El autoerotismo es la actividad sexual mediante la cual se estimulan los genitales u otras zonas erógenas, con la mano o algún objeto, con la intención de sentir placer, alcanzando o no el orgasmo. La actividad, tan común al pensar en la sexualidad masculina, comienza a visibilizarse en el caso de las mujeres como una forma de conocer el cuerpo, sus reacciones, deseos y sensaciones placenteras.

Para la psicóloga Vivianne Hiriart, entrevistada por Letra S, los términos "masturbación", "autoplacer" y "autoerotismo" remiten al mismo acto: "Masturbación se dejó de usar por el tono despectivo que puede tener. Hablar de autoerotismo tiene una visión más amplia y libre".

Pero más allá del cómo le quieras llamar: masturbación, autoplacer, chaqueta o manuela, de lo que se trata es de sentirte completa en todos los sentidos, pues eres capaz de amarte y hacerte sentir. No se trata de reemplazar a la pareja, sino de relacionarte contigo misma, sin culpas.

Esto de masturbarse es tan común en las mujeres como en los hombres, pero con eso de que por siglos nos han negado el derecho a sentir deseo y placer, el autoerotismo femenino muchas veces se ha visto como cosa de "ninfómanas" o "histéricas". El mito no existe ya: tan sólo a mediados del siglo pasado la investigación de Alfred Kinsey, Comportamiento sexual en la mujer, reveló que 62 por ciento de las mujeres entre 18 y 39 años, en Estados Unidos, se masturbaba.

Las damas decentes no sienten placer

De acuerdo con la Declaración Universal de los Derechos Sexuales, aprobada en 1999 en el XIV Congreso Mundial de Sexología, el autoerotismo es un derecho sexual y el placer es considerado como "fuente de bienestar físico, psicológico, intelectual y espiritual".

Pero no siempre fue así. Tan sólo en el siglo XIX, la masturbación era considerada como una causa de enfermedades físicas y mentales, asociada a la histeria y la epilepsia, que era necesario prevenir, incluso a través de métodos quirúrgicos. Como las damas "decentes" no debían experimentar placer, médicos ingleses, al igual que algunos pueblos islámicos, ya en el siglo XX, llegaban a practicar clitoridectomías (eliminación del clítoris) a la que llamaban "circuncisión femenina"; su argumento era que la falta de estimulación del clítoris curaba enfermedades, incluyendo la histeria, considerada como una enfermedad femenina originada en los genitales.

Ha pasado más de un siglo, y a pesar de que se ha comprobado que la auto estimulación es benéfica y saludable, las condenas sociales, morales y religiosas persisten. La cultura de la culpa y el pecado, la cual impide una educación sexual abierta, impide a las personas una libre exploración de sus cuerpos.

Guadalupe escuchó sobre la masturbación después que cumplió 18 años. "Todo lo referente al cuerpo lo tenía muy guardado, muy secreto, íntimo, y pensaba que era malo, me sentía mal cuando me tocaba, sentía culpa. Yo no pensé que una mujer pudiera masturbarse".

El miedo sigue flotando alrededor de la posibilidad de conocerse y sentir placer, sobre todo en el caso de las mujeres. "Hay una distancia hacia tu propio cuerpo, miedo a tocarte, a verte, a hacer algo que quizá te han enseñado que no debes hacer. Es romper con esa idea que has tenido durante mucho tiempo y sentir miedo de que lo sepa la gente, a que alguien se dé cuenta o a que no puedas dejar de hacerlo", señala Vivianne Hiriart, autora del libro Yo sexo, tú sexo, nosotros... Una guía para vivir plenamente tu sexualidad

¿Almas corrompidas?

Para el Vaticano, "masturbarse corrompe el espíritu, pervierte y es vergonzoso", a lo que responde Hiriart: "Existe un miedo a que el autoerotismo desencadene el gusto por el placer sexual, pero no provoca adicción ni compulsión", por el contrario, nos puede ayudar a mejorar la comunicación con nuestras parejas a la hora de tener relaciones sexuales. Como Guadalupe, que comenta: "Yo ya había experimentado a solas y así fue como él logró excitarme. Yo le enseñé a tocar a una mujer".

Otros mitos arraigados dicen que la masturbación provoca infertilidad, frigidez y deformación de los genitales, además, se señala que la única forma de excitar a una mujer es a través de la penetración vaginal, pese a que muchas mujeres refieren que se alcanza mejor el orgasmo a través de la estimulación del clítoris.

Pero el hecho de disfrutar una penetración vaginal también se vale cuando de autoplacer se trata. De nuevo citando Comportamiento sexual en la mujer, mientras 84 por ciento de las estadounidenses se masturbaba estimulando el clítoris, 20 por ciento gustaba de introducirse algo en la vagina. El uso de juguetes es otra opción para disfrutarte; Guadalupe, por ejemplo, dice que cuando trabaje se va a comprar un juguete sexual.

Contra cualquier mito, una verdad irrefutable: sola o acompañada, la masturbación te garantiza todo el placer sin los riesgos de un embarazo no deseado o la posibilidad de contraer alguna infección de transmisión sexual, el VIH incluido. Además te ayuda a conocer tu cuerpo y detectar cualquier anormalidad que pudiera presentar, por ejemplo, los posibles síntomas de una enfermedad o infección, como los condilomas que aparecen en la vulva por el virus del papiloma humano o las protuberancias en el pecho que pueden indicar cáncer.

El autoerotismo implica dedicar tiempo y espacio para tu deleite. Acércate a tu cuerpo con confianza, sin prisas. Explora tus sensaciones y disfrútalas, pero ojo, si no te sientes a gusto y prefieres buscar otras opciones para conocer tu cuerpo y tus deseos, también se vale, como todo en la vida, eso depende de ti.

Tócate, juega y aprende 

Date tu tiempo. No te apresures, procura evitar interrupciones, como la del teléfono, y crear un ambiente agradable, libre de tensiones.

Conócete. Puedes mirar tu vulva recostada en tu cama frente a un espejo. Sube las piernas y obsérvate. Puedes abrir y tocar los pliegues de tus labios vaginales.

Explórate. Recorre tu cuerpo de forma suave con la palma de tu mano, dedos y uñas. Puedes usar aceites o cremas para masaje. Descubre qué partes de tu cuerpo son agradables al contacto y cuáles no.

Crea fantasías. Puedes recordar alguna experiencia sexual o imaginarla. A muchas personas les gusta ver películas eróticas, fotografías o libros.

Usa juguetes. Si prefieres penetrar tu vagina, existe una gran variedad de juguetes, con diferentes materiales, formas, texturas y tamaños. Evita introducir objetos que hagan vacío, como una botella, pues puede ocasionarte una obstrucción por succión.

Cuídate. Tanto tus manos como los juguetes que puedas utilizar deben estar limpios. Evita compartir los objetos sexuales y procura no usarlos en el ano y luego en la vagina, para evitar infecciones.
 


 

 

 

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