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Combatir la sequedad vaginal
La sequedad vaginal, común en la menopausia, no tiene por qué
transformarse en un obstáculo insalvable para una vida sexual normal.
Uno de los factores que alteran la sexualidad durante la menstruación
es la sequedad vaginal, dado que la capacidad de lubricación se reduce
notablemente por la disminución de los estrógenos.
El cuerpo del útero y el cuello uterino disminuyen de tamaño y en
algunas mujeres se producen contracciones uterinas dolorosas durante y
después del orgasmo. Estas molestias disminuyen el deseo sexual por el
dolor que provoca la relación sexual.
Estos cambios se pueden neutralizar con la aplicación local de cremas
con estrógenos o el tratamiento sistémico con estas hormonas, o el uso
de lubricantes.
¿Qué hacer?
1) En las relaciones sexuales dedicar más tiempo al juego amoroso
(caricias) ya que de esta forma se aumenta la lubricación vaginal de
forma natural .
2) Utilizar lubricantes específicos que se venden en las farmacias.
El lubricante que use debe ser con base hídrica (o, al menos, soluble en
agua). Procure no usar lubricantes provenientes del petróleo (como
vaselina o aceites minerales); ya que no son solubles en agua, pueden
adherirse a la mucosa vaginal y disfrazar infecciones o favorecer el
desarrollo de bacterias.
Es conveniente que el producto que use sea ligeramente ácido, con un pH
no mayor de 5.0, de tal manera que sea parecido al pH natural de esta
parte del cuerpo.
Esto evita el desarrollo de las bacterias que con frecuencia invaden la
vagina.
Elija un gel ligero que no manche, preferentemente que tenga larga
duración del efecto lubricante que no la obligue a aplicárselo
inmediatamente antes de la relación sexual, ya que esto le permite
mantenerla de una manera más libre y natural.
Es importante que esté libre de esencias y sabores, ya que estos
ingredientes son irritantes para el área genital.
La aplicación debe sencilla y conveniente para usted, además de
fácilmente lavable por completo. Como regla, mientras más rápido se
disuelva en agua, más fácilmente se eliminará.
El uso del lubicante en sexología
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Fuente
Sexo y Vida
En los actuales
abordajes de las disfunciones sexuales, así como en el enriquecimiento
erótico de parejas sin dificultades, es de suma importancia el uso de un
lubricante, que posea las siguientes características:
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Que no altere el PH del medio vaginal
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Que no sea maloliente
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Que no irrite ni manche
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Que no abra los poros del látex de
los profilácticos (por eso se desaconsejan la vaselina, lanolina o
cremas que las contengan)
La vagina, por ser un
medio húmedo y estar en contacto con el exterior, amén de la falta de
higiene en muchos casos, está propensa a padecer diversas enfermedades:
las hay inflamatorias, infecciosas, parasitarias o micóticas (hongos), y
algunas de estas pueden ser agudas o volverse crónicas. Sin olvidarnos
que, en la menopausia, por la caída de los estrógenos,
disminuye la lubricación vaginal pudiendo dar verdaderas
vaginitis atróficas.
Las distintas formas
de vaginitis pueden dar dolor, sobre todo en el coito, y a
esto se llama dispareunia o coito doloroso. La
dispareunia (palabra que proviene del griego “mal apareamiento o mal
acoplamiento”) puede deberse a diversas causas –incluso psicológicas- y
muchos de estos cuadros encubren un problema de anorgasmia
(ausencia de orgasmo) o de vaginismo (contracción
espasmódica de los músculos vaginales). En la consulta es frecuente que
la mujer refiera dolor o molestias al mantener relaciones coitales. No
siempre lo relata al profesional en forma espontánea, ya que el pudor o
la vergüenza le impiden hacerlo, pero si el médico la interroga en un
marco de confianza y respeto puede surgir el dato.
Hay quien sostiene que
la dispareunia es una disfunción más incapacitante que la
anorgasmia y se vuelve una razón de peso para que la
mujer acuda al médico. Muchas que no llegan al orgasmo nunca recurren al
ginecólogo pero cuando hay dolor, que afecta seriamente la capacidad
coital, sí lo hacen. En estos casos, donde la penetración se vuelve
dificultosa e incómoda, la indicación de un lubricante eficaz disminuye
o evita el dolor coital y las probables lesiones de la pared vaginal:
con una pequeña cantidad aplicada en los genitales de la mujer y del
varón, la penetración dejará de ser algo irritante para volver a ser
placentera. Claro que siempre el profesional tratará de eliminar los
factores causales de las vaginitis y de la
dispareunia.
El vaginismo
consiste en una contracción espasmódica e involuntaria de los músculos
vaginales, de manera repetida y casi constante, que no permite la
penetración durante el coito. Hay casos en que la contracción se
presenta sólo ante el intento de la introducción fálica, en otros ni
permite la entrada de un dedo ni de los tampones e incluso imposibilita
el examen ginecológico (hasta el punto que hay mujeres que nunca se han
dejado hacer el PAP ni la colposcopía). Hay situaciones dramáticas de
mujeres que no pueden ser penetradas durante años de matrimonio llegando
a quedar embarazadas sin penetración y sí por el eyaculado en las
puertas de la vagina (aunque parezca raro no lo es tal: recientemente
tuve una paciente que fue desflorada durante el parto y otra, al tenerlo
por cesárea, se mantuvo con el himen sin desflorar). El
vaginismo no depende de la voluntad y no se regula conscientemente.
Esta situación persiste a lo largo de los años y es una de las causas
del matrimonio no consumado (otras son: la
impotencia, la eyaculación precoz y las fobias
del varón) que a veces hace crisis cuando la pareja quiere tener hijos y
esta dificultad también lo impide. El tratamiento del vaginismo
es de efectiva resolución con las modernas Terapias Sexuales
que combinan intervenciones psicoterapéuticas, incluyendo tareas o
prescripciones a realizar por la mujer, tanto a solas como con su pareja
(fuera de las entrevistas con el sexólogo) y donde el uso de un
lubricante externo suele ser de suma utilidad como ayuda terapéutica.
Demasiado se habla de
la frigidez, desgraciadamente muchas veces con un criterio
machista y denigrante para la mujer, por eso la Sexología ya no tiende a
utilizar ese término. Pocas veces se dice que hay casos donde la mujer,
al no poder excitarse (en algunos casos porque los varones no se toman
el trabajo de estimularlas), no lubrica lo suficiente y la penetración
se dificulta o se hace con molestias, lo que genera un círculo vicioso
que la lleva a evitar aún más las relaciones sexuales. Algo similar
ocurre con las llamadas disfunciones del deseo donde la
mujer no tiene ganas de hacer el amor y para no disgustar a su pareja
acepta igual la penetración: al realizarla con la vagina seca, esta no
se dilata ni humedece, repitiendo la misma circularidad de poco deseo
-baja lubricación -dolor en la penetración -evitación de contactos
posteriores. Incluso ahora estamos investigando, aquí y en todo el
mundo, el uso de medicamentos como el Viagra para aumentar
la lubricación y la vasodilatación vaginal.
En la menopausia casi siempre hay una disminución de la
lubricación vaginal, con la consecuente irritación o dolor en la
introducción, lo que muchas veces lleva a la mujer a abandonar las
relaciones sexuales. En cada penetración sin lubricación puede haber
daños en la mucosa lo que conlleva más dolor y evitación del coito. En
estos casos el sencillo uso del lubricante es imprescindible para
recuperar el placer sexual.
En todos estos casos
enunciados: dispareunia, disfunción del deseo,
anorgasmias, dificultad para excitarse (la impropiamente
llamada “frigidez”), vaginismo y matrimonio no
consumado tanto como en la menopausia (que no es una
disfunción sexual), vemos en común la disminución o falta de lubricación
y, como consecuencia, dificultad en la penetración con dolor o
molestias.
También
usamos el lubricante íntimo en los casos de eyaculación precoz
(en técnicas de parada y arranque) y en la disfunción eréctil
para facilitar la penetración y mejorar la sensibilidad.
En
parejas hetero y homosexuales con coito anal es fundamental porque evita
las lesiones de la mucosa al ser facilitador de la penetración y, por
otro lado, el gel lubricante de uso íntimo, que no abre los poros del
profiláctico, permite el empleo del preservativo con gran
margen de seguridad. Protegen por vía doble: evita las puertas de
entrada al no producirse las lesiones mucosas por la mejor introducción
y al no abrir los poros del preservativo.
Creemos que el uso de un probado y eficaz lubricante en
forma de gel que reúna las condiciones antes mencionadas, es algo
indispensable para disfrutar de una vida sexual sin molestias, sana, en
un marco de placer y aumento del erotismo, de amor y seguridad.
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