191207 -
El Mundo -
Josep-Tomás Torres -
Una buena lubricación es media vida. Y que nadie
se sienta aludido, por favor, que las luces navideñas presuntamente
nos ayudan a ser mejores personas…
La famosa escena de la mantequilla de 'El último tango en París'
hizo mucho daño en su día, y no sólo a la sufrida Maria Schneider.
Nuestro cuerpo está más que preparado para lubricarse durante
cualquier tipo de estimulación sexual. Sin embargo, es normal que,
por el paso de los años, y ante ciertas prácticas, una ayuda
suplementaria sea más que necesaria. En más de una ocasión puede
ocurrir que, en el fragor de la batalla, echemos mano de cualquier
tipo de sustancia resbaladiza para facilitar inserciones más o menos
dificultosas: crema hidratante, jabón de manos, aceites para el
masaje, vaselina o incluso, como me contaron una vez, el caso de un
bestia que se apaña con el Fairy…
Por no hablar de ciertos días en que el ánimo
juguetón y antropófago nos hace recurrir a sustancias alimenticias
pringosas como la miel o la nocilla. Vamos, un auténtico festival al
que hay que prestar cierta atención. Muchas de estas sustancias
'lubricantes' y pringosas pueden provocar irritaciones en las
mucosas del interior del ano o pueden alterar el ph de los tejidos
internos de la vagina.
Como ya sabéis, el uso del preservativo es más que obligatorio en
todo tipo de números circenses, no sólo por cuestiones higiénicas,
sino también profilácticas. Conviene recordar también que muchas
sustancias pueden dañar el preservativo, como es el caso de la
vaselina. Siempre hay que utilizar lubricantes de base acuosa y
evitar los que incorporan en su composición aceites o siliconas.
Tal circunstancia también hay que aplicarla en el caso de los
juguetes sexuales. Los materiales delicados con los que están
fabricados muchos de ellos pueden sufrir serios desperfectos en su
superficie y funcionamiento si utilizamos según qué para facilitar
su cometido.
Lo cierto es que, al acercarnos a cualquier tienda erótica, y
algunas farmacias, podremos apreciar que la variedad de lubricantes
es mareante. Los hay de sabores, comestibles, con efecto calor, con
efecto frío…
Por cierto, este último no es recomendable para su uso anal. Y ya
que estamos en esa zona, hay que saber que los lubricantes para
prácticas anales suelen ser más espesos y, en muchos casos, suelen
presentar en su composición sustancias como la benzocaína, que tiene
un suave efecto anestésico en la zona. Vamos, no se trata de
insensibilizar totalmente la zona (ya me dirás tú, qué gracia), pero
sí evitar los efectos más molestos que puede comportar todo tipo de
merodeo más o menos incisivo en esa zona del cuerpo.
Mención aparte, ya que estamos enzarzados en cuestiones
resbaladizas, aunque no son lubricantes, merecen los retardadores
masculinos, una crema que se aplica sobre el glande y mantiene la
erección durante más tiempo y retrasa la eyaculación, y los
sensibilizadores de clítoris, un gel a base de mentol no apto para
chicas de 'risa fácil', debido al efecto extremadamente
sensibilizador de los genitales femeninos. Todo con mesura.
Los lubricantes - Bacteriológo Ramvill.
Los lubricantes sexuales son sustancias naturales o
químico-industriales, que se utilizan en las relaciones sexuales
para facilitar tanto el juego sexual como la penetración. Los
lubricantes fueron ideados originalmente como sustancias que
utilizaban únicamente las mujeres pues este sector era el que más
sufría al momento de una penetración vaginal, puesto que muchas de
sus parejas no consideraban necesario que la mujer se encontrara lo
suficientemente excitada como para facilitar la entrada del pene en
la vagina. Actualmente se sigue creyendo que la vagina debe estar
por lo menos "lubricada lo suficiente" para que el pene "resbalé".
Debe entenderse que la presencia de lubricación vaginal no significa
que una mujer se encuentre lista ya para la penetración, ni la
ausencia de ella significa que no este excitada.
Es precisamente por estas razones que entran al mercado los
lubricantes sexuales, los cuales permiten que se intensifique el
juego sexual y se facilite la penetración. Actualmente también, los
lubricantes sexuales han dejado de ser un producto único y
consumible por las mujeres, pues ya existen lubricantes utilizados
por el sector masculino para intensificar el placer.
Ahora bien, es verdad que los lubricantes sexuales para poder
adquirirse no necesitan receta médica pues no son productos
medicinales y la persona puede adquirirlo sin mayor problema en una
farmacia o en una tienda de artículos sexuales.
Existen muchísimos lubricantes en el mercado y es la persona
interesada o la pareja la que debe de adquirir el que más se ajuste
a sus necesidades. A continuación te enlisto algunos tipos:
a) Los de Base de Agua, son aquellos que como ingrediente principal
y en mayor cantidad tienen agua. Para la mayoría de las parejas, los
lubricantes a base de agua son la mejor opción pues se eliminan
fácilmente después del coito, no manchan las sábanas y son seguros
si se usan con condón o preservativo. Sin embargo, los productos
fuertemente perfumados o con sabor añadido pueden irritar vagina o
pene. Los lubricantes a base de agua proclaman no tener sabor, pero
eso no es completamente cierto. Uno de sus componentes, la
glicerina, tiene sabor ligeramente dulce; el extracto de toronja que
se utiliza en muchos de ellos tiene sabor ligeramente agrio, y
algunos contienen el espermicida nonoxynol-9, el cual sabe a jabón y
medicina, lo cual puede adormecer la lengua temporalmente. Es
interesante saber que durante un acto sexual de duración
inusualmente larga, los lubricantes a base de agua pueden secarse.
Si esto ocurre, puede aplicar un poco más o reactivar sus
propiedades con un poco de agua.
b) Los de Base de Aceite, Los lubricantes a base de aceite incluyen
grasas vegetales (de oliva, maíz, etcétera), mantequilla y
sustancias derivadas de cacahuates, nueces o aguacate, por ejemplo.
Los expertos aseveran que son seguros para usarse dentro de la
vagina, aunque pueden manchar ropa, sábanas y almohadas; asimismo,
comparados con los lubricantes a base de agua, son más difíciles de
eliminar, por lo cual habrá que utilizar jabón. Sin embargo, este
tipo de lubricantes tiene un gran inconveniente: existe riesgo de
dañar los anticonceptivos de látex, como condón o diafragma.
c) Los de Base de Petróleo, Hechos de gelatina de petróleo, aceite
mineral o petrolato, estos lubricantes incluyen productos con
vaselina y aceites de bebé. Son difíciles de retirar y no deben ser
usados dentro de la vagina, ya que pueden irritar la membrana que la
cubre y cambiar la química natural de la región genital, aumentando
con ello el riesgo de padecer alguna infección. Este tipo de
lubricantes no deben usarse en combinación con condones o
diafragmas, pues la destrucción del látex es asombrosamente rápida,
lo que significa que las perforaciones microscópicas que se originan
son lo suficientemente grandes para que el esperma o los organismos
de una enfermedad sexualmente transmisible pasen a través de los
mismos.
Tu y tu pareja deben decidir a comprar aquellos que se adecuen a sus
estilos de relación sexual. Ahora bien, debes considerar que
actuálmente la Organización Mundial de la Salud ha decidido retirar
del mercado aquellos lubricantes que contienen el llamado Nonoxynol-9.
El Nonoxynol-9 es un espermicida, que originalmente fue creado como
detergente pero, que se utilizó como espermicida y lubricante al
descubrirse que podía eliminar espermatozoides. Al tener la
característica de ser un "detergente" se vió que podía producir
irritaciones importantes y laceraciones en la piel -sobre todo en la
región anal- y favorecer con ello la entrada de posibles agentes que
producen infecciones de transmisión sexual. Tales irritaciones
facilitan a esos agentes infecciosos su acceso al organismo pues el
epitelio del recto es más vulnerable porque su recubrimiento es de
una sola célula de espesor, mientras que el de la vagina cuenta con
una pared de 40 células.
Como puedes ver, existe una gran gama de lubricantes, el precio
varía de acuerdo a tus necesidades.