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Sexualidad Humana /
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080908 - ADN - El común de los mortales se conforma con el misionero, la postura del perrito, alguna felación y, de vez en cuando, una pequeña excentricidad que vio en películas eróticas para todos los públicos tipo Nueve semanas y media. Pero, como dijo el genial matador Rafael Gómez, "hay gente pa tó", y aquí y ahora vamos a pasar revista, con la Enciclopedia ilustrada de la sexualidad del doctor John William Money en una sola mano, a un puñado de prácticas sexuales poco o nada convencionales, sólo disfrutadas por silenciosas y furtivas minorías. ¿Qué pretendemos con esto? Simplemente demostrar hasta dónde es capaz de llegar el hastiado y decadente animal humano para conseguir un buen orgasmo.

 

Abasiofilia: inclinación sexual hacia personas minusválidas. Los sumisos discapacitados tienen mucha aceptación en ambientes sadomasoquistas y la silla de ruedas se considera un fetiche más. La otra cara de la moneda de esta parafilia estaría en la autoabasiofilia, o placer derivado de estar o quedarse cojo o incapacitado.

Acrofilia: el vértigo produce adrenalina y, en ciertas personas, ésta produce excitación sexual. Los acrofílicos gustan de  masturbarse o tener encuentros sexuales en las alturas, ya sea la terraza de un rascacielos, en un helicóptero o en el andamio de una obra. Cuanto más inseguro sea el lugar, más vértigo y más placer le producirá.

Lea: Viagra/ Sildenafil

Acrotomofilia: es lo que tienen los seres incapaces de experimentar un orgasmo con personas que no tengan algún miembro amputado.Muchas veces, los devotos de esta parafilia usan los muñones en la penetración, como sustituto del pene. No confundir con los apotemnofílicos, que son aquellos que disfrutan con las amputaciones de su propio cuerpo.

Agrexofilia: seres que sólo se excitan cuando saben que terceras personas escuchan sus encuentros sexuales. Sería la vecinita que chilla como una posesa cada vez que se sube un hombre a casa y luego sonríe cuando nos la cruzamos en la escalera. 

Alorgasmia: incapacidad de conseguir excitarse sin pensar en una persona más deseable que aquella con la que se está haciendo el amor.  Esta práctica es, tal vez, la menos extravagante de este diccionario.

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Altocalcifilia: intenso morbo despertado por zapatos de tacón de aguja. El altocalcifílico suele disfrutar chupando los tacones o siendo pisoteado por ellos y no siente nada por los zapatos que no tengan un tacón muy alto. 

Andromimetofilia: esta es un poco rebuscada, pero más común de lo que parece. Se trata de la atracción sexual por mujeres disfrazadas de hombres, transexuales en transición a hombres o transexuales consumadas. El hombre, por su parte, adopta el rol femenino y disfruta siendo penetrado analmente por la mujer. 

Amaurofilia: atracción erótica por personas ciegas o, en su defecto, con los ojos vendados. 

Autocateterismo: (aviso: esta parafilia puede herir la sensibilidad del lector masculino): es una variante de la masturbación que consiste en introducir todo tipo de objetos en la uretra. Se trata de una práctica arriesgada porque suele dar lugar a infecciones. 

Autofelación: hacerse una "mamada" a uno mismo. Según el Informe Kinsey, sólo dos o tres de cada mil hombres son capaces de llevar a cabo esta proeza, para la que es necesario un pene largo y una columna vertebral extremadamente flexible. Probablemente, es la parafilia más antigua de las aquí recogidas, puesto que reputados arqueólogos han encontrado jeroglíficos del Antiguo Egipto que muestran hombres felando su propio pene. Dos variantes de esta parafilia son el autocunnilingus (versión femenina de la autofelación, es decir, cuando una mujer disfruta practicando sexo oral consigo misma) y la autopederastia (que, dicho vulgarmente, viene a ser  el acto de "follarse a sí mismo", o sea, introducir el pene en el propio ano doblándolo hacia atrás).

Autonepiofilia: placer derivado de usar pañales, baberos o chupetes y ser tratado como un bebé por otros adultos. Es una práctica con cientos de adeptos y foros en Internet, e incluso existe un subgénero pornográfico dedicado a ella, como puede comprobarse en páginas web como Adult Baby Magazine

Axilismo: utilización de la zona axilar de la pareja para masturbarse. Los axilistas prefieren mujeres (u hombres) que tengan esta zona sin depilar, es decir, llena de vello axilar, y alcanzan el clímax oliendo, lamiendo y penetrando el sobaco, que pasa a ser un sustituto de la vagina.

Lea: Sexo y olor

Biastofilia: individuos que sienten un impulso irresistible por secuestrar y violar a una persona que se resiste. Estos seres se sienten excitados por el miedo ajeno y pierden todo el morbo en cuanto la persona raptada cede o da muestras de placer. Las víctimas imposibles de los biastófilos serían las hibristófilas o personas que se excitan siendo violadas; y digo imposibles porque, en el momento en el que mostraran placer, ya no interesarían al violador.

Candaulismo: variante del voyeurismo en el que intervienen tres personas, casi siempre una pareja y un desconocido. El candaulista pone a su mujer a disposición de otro hombre y observa la acción escondido, logrando la excitación al ver cómo otro usa sexualmente a su señora. 

Dendrofilia: amor por los árboles. Cierto tipo de individuos sólo llegan al clímax cuando se frotan con el tronco o de los árboles. Las raíces de esta parafilia se encuentran en la infancia, cuando el niño descubre un inesperado placer sexual cada vez que trepa a un árbol.

Dismorfofilia: pasión lúbrica por todo tipo de seres deformes, desde jorobados hasta personas con partes del cuerpo quemadas, pasando por mujeres mastectomizadas, víctimas de desastres nucleares, "hombres elefante" y un largo etcétera. 

Escopofilia o mixoscopía: variante del voyeurismo en el que, en lugar de espiar una relación sexual escondido, el mirón disfruta observando con absoluto descaro, obteniendo su excitación al ser visto por los amantes sorprendidos en pleno acto sexual. 

Flatofilia: placer erótico derivado de escuchar, oler y regodearse en los gases intestinales propios y ajenos. Dentro de la colección de pornografía de la casa brasileña MF Video, existen numerosos videos de esta disciplina, que cuenta con un selecto club de seguidores.  

Furtling: insólita variante de la pornofilia que consiste en excitarse y eyacular única y exclusivamente penetrando con el dedo la zona genital recortada en una foto o dibujo.  

Gregomulcia: sentir placer sexual única y exclusivamente manoseando personas desconocidas en una multitud. Recientemente saltó a las secciones de sucesos de los medios de comunicación una plaga de gregomulcia en las Ramblas barcelonesas, donde decenas de jubilados (conocidos popularmente como "cebolletas") se entretenían manoseando en tumultos a mujeres de todas las edades.

Lea: Diccionario de sexo

Hemotigolagnia: atracción erótica hacia los tampones usados; es una especialización de la menstruofilia o amor por la regla. Los amantes de las compresas, al parecer, todavía no han sido bautizados.

Homiliofilia: placer sexual derivado de predicar un determinado credo o religión a personas débiles, sencillas, crédulas o inocentonas. Es una parafilia que lleva mucho tiempo siendo practicada por sacerdotes de la Iglesia Católica. 

Insuflación: es la mala costumbre de soplar con fuerza en los orificios corporales ajenos. Y decimos mala porque, en ciertas partes (como el pene o la vagina) el soplido puede ser perjudicial para la salud, puesto que existe la posibilidad de que el aire entre en el torrente sanguíneo y provoque una embolia.

Jactitafilia: intenso placer sexual experimentado por personas que cuentan sus gestas sexuales a otras. Este tipo de seres practican sexo con el único objetivo de contarlo después y disfrutan de intensos orgasmos cuando relatan los hechos con pelos y señales. 

Latronudia: rama del exhibicionismo en la que se incluyen a  todas las personas que sólo se ponen calientes desnudándose ante un médico. Normalmente, los adeptos a esta filia fingen enfermedades para visitar o ser ingresados en hospitales y convertir su fantasía en realidad.  

Microgenilatismo: atracción sexual hacia los penes pequeños. Cuanto más diminuto sea el falo, mayor será la excitación. Las aficionadas y aficionados a esta parafilia buscan con lupa micropenes en los foros y chats de Internet.

Misofilia: individuos que se calientan con el olor, la visión o la manipulación de ropa sucia de otras personas. Cuanto más guarras y fétidas sean las prendas, la excitación será mayor. El sueño húmedo de todo misofílico es trabajar en una lavandería.

Momificación: variante del bondage que, en lugar de cuerdas utiliza vendas, para transformar a la persona sumisa en una especie de momia viviente y mantener (o no) relaciones sexuales con ella. Dentro de esta práctica hay, a su vez, una variante llamada "shrinkwrap" que sustituye las vendas por plástico adhesivo similar al utilizado para envolver comida.

Lea: Yo te toco, tu me tocas: ¡Qué placer!

Moriafilia: excitación sexual que se produce al escuchar y/o contar chistes verdes, independientemente de que sean buenos o malos. Saben aquel que diu...

Nosolagnia: rama del sadismo que consiste en ponerse a cien sólo al saber que la propia pareja padece una enfermedad terminal. Para uso y disfrute de los nosolágnicos, hay sumisos extremos dispuestos a contagiarse voluntariamente de este tipo de enfermedades.

Oculofilia: atracción irresistible por los ojos ajenos, que lleva al oculofílico a gozar lamiendo, tocando y a veces incluso penetrando la zona ocular. Del mismo modo, existen figuras pasivas que disfrutan cuando alguien "ama" sus ojos. Cuenta la leyenda que existió una prostituta filipina que se quitaba su ojo de cristal para que sus clientes penetraran su cuenca vacía.

Ofidiofilia: la padecen los zoófilos que sólo sienten morbo o tienen relaciones sexuales con serpientes. La mayoría de las parafilias se suelen dar con diez veces más frecuencia en hombres que en mujeres, pero esta en concreto afecta en mayor medida al sexo femenino.

Olfactofilia: personas que se excitan con el aroma del sudor genital de sus amantes y consiguen llegar al paroxismo utilizando únicamente su pituitaria, ya sea aplicándola directamente sobre la entrepierna sudada o bien sobre prendas íntimas usadas. 

Picacismo: amantes del picoteo erótico, es decir, que obtienen placer sexual introduciendo alimentos en sus partes sexuales (principalmente orificios) para que el amante los recoja con la boca, los mastique y los trague.  

Pigmalionismo: atracción por estatuas, maniquíes y todo tipo de figuras inertes desnudas. Si el objeto de adoración sexual es una muñeca, la práctica se llama pediofilia (no confundir con la pedofilia).

Psicrofilia: la padecen los seres que sólo obtienen orgasmos sintiendo frío o observando a otras personas temblando por las bajas temperaturas. Como es lógico, los psicrofílicos odian el verano y acaban viviendo en los países más fríos del mundo, lugares como Siberia, Groenlandia, La Antártida, Suecia o Canadá.

Tricofilia: pasión erótica por el cabello humano. Cada tricofílico es un mundo: unos se excitan con melenas largas, otros con un tipo de color de pelo,  otros con un peinado... Hay quien se onaniza mirando como otras personas se peinan y hay quien necesita masturbarse enrollando una buena melena alrededor de su pene. La horma de su zapato sería el tripsofílico, que goza sintiendo cómo alguien masajea o lava su cuero cabelludo. 

Somnofilia: atracción sexual por individuos dormidos y desconocidos, a los cuales se pretende acariciar y amar mientras duermen como angelitos. Mucho más fácil lo tiene el hipnofílico, que se conforma con masturbarse mientras contempla a personas que están en brazos de Morfeo.

Nota de Avizora

John William Money.
(8 de Julio 1921–7 Julio 2006) A su memoria - María Pérez, Juanjo Borrás y Xud Zubieta
 

14 de julio de 2006.- Se ha muerto nuestro amigo John un día antes de cumplir 85 años. Él, quien desde hace años vivía "una vida regalada", como le gustaba decir después de sufrir un cáncer de próstata. John Money fue una figura polémica en el mundo de la sexología, especialmente en los últimos años de su vida. Investigador arriesgado y brillante pensador, fue profesor de pediatría y psicología médica en la Universidad John Hopkins desde 1951.
Se adentró en los misterios del desarrollo psicosexual, aportando conceptos como identidad de género y rol de género. Fue un pionero en el estudio de las fantasías sexuales, parafilias y un largo etcétera. El Profesor Money fue el primer miembro de honor de la Asociación Española de Sociedades de Sexología (AEES) y se ha propuesto que el premio de investigación de la Federación Española de Sociedades de Sexología (FESS) lleve su nombre.
Neozelandés de origen, genuino 'Kiwi' −le gustaba decir haciendo alusión, entre otras cosas, al pájaro nacional de Nueva Zelanda−. Su espíritu libre le llevaba a tener en su casa un globo terráqueo donde su país de origen estaba situado en el centro, cuestionando la arbitraria y centralista ubicación ortodoxa.
John formaba parte de ese mundo de principios del siglo XX, donde los viajes podían ser verdaderas aventuras y la antropología era la colección de un cúmulo de rarezas. En el hospital John Hopkins, los guerreros de tamaño natural −traídos de los mares del sur− recibían al visitante envueltos en el verde de las plantas que cuidaba con esmero. La frondosidad de las hojas y las tallas de madera daban un aire tropical y exótico a su despacho.
En su casa de Baltimore te podías encontrar −al lado de una cabeza reducida de jíbaro− el martillo y las herramientas de su padre −un carpintero neozelandés, al que su hijo, fiel a sus orígenes, rendía tributo−. Sus libros y más libros por doquier, en distintas ediciones. También retratos de un atractivo John, que vivió plenamente la revolución sexual y fue todo un seductor sin discriminar razas ni sexos.
Con él hemos tenido el privilegio de compartir muchas vivencias. Él fue el conferenciante principal del Congreso Mundial de Sexología de Valencia. Por su trayectoria y edad, se había convertido en persona de culto en el mundo de la sexología. Había que verlo en los congresos siendo requerido para posados fotográficos, como si de un cantante de moda se tratara. Alguno de nuestros amigos sexólogos ha bromeado sobre este hecho comentando: "He dormido en la misma cama que John Money", cuando se han quedado a dormir en nuestra casa.
A John le encantaba el turrón de Jijona, que nosotros le descubrimos y le llevábamos cuando nos encontrábamos en los congresos. Esta Navidad −y cuánto lo sentimos− se quedó pendiente el envío del turrón. Aún la semana pasada recordábamos la tarea pendiente de enviarle un paquete a John para aliviar la triste soledad de la demencia, que cada vez le engullía más. Él se aferraba desesperadamente a su lucidez para estudiar la demencia desde dentro. Manteniéndose así fiel hasta el final a ese afán investigador que marcó toda su vida.

In memoria de John Money  - English version - Paco Cabello

14th July, 2006.- Our friend John Money has passed away, just a day before his 85th birthday age. He, who has lived a “bonus life”, as he was keen to insist, given he had a prostate cancer for some years. John Money was a polemical celebrity in the world of sexology, especially in the latter period of his life. He was a courageous researcher and a brilliant thinker, a professor of pediatrics and medical psychology in the John Hopkins University since 1951.

He immersed himself in the mysteries of psychosexuality, contributing with concepts such as gender identity and roles. He was a pioneer in the study of sexual fantasies, paraphilias and so on. Professor Money was the first honor member of the Asociación Española de Sociedades de Sexología (AEES) −Spanish Association of Sexology Societies−. We are currently proposing to give his name to the Research Prize granted by the Federación Española de Sociedades de Sexología (Fess) −Spanish Federation of Sexology Societies−.

New Zealand was his country of origin and he was a genuine “kiwi”, refering −among other things− to the national bird. His free spirit led him to have in his house a globe with New Zealand in the most prominent point, questioning thus the arbitrary and centralist orthodox location of the continents.

John came from the world of the beginning of the XX century, when journeys could be real adventures and when Anthropology was the accumulation of rare items. In the John Hopkins Hospital, the warriors of natural size −purchased in the Southern Seas− welcomed visitors, together with all the green hues produced by the plants that he relished to look after there. The lushness of the leaves and the wooden figures gave a tropical and exotic air to his office.
In his Baltimore house you could find −next to the Jibaro miniature head− the hammer and the tools that belonged to his father −a carpenter from New Zealand, to whom his son gave tribute in this fashion−. Books and more books everywhere, in different editions... as well as photographs of an attractive John, who lived the sexual revolution fully and was an eager seducer, making no discrimination due to race or gender.
With him we had the privilege to share very many experiences. He was the main speaker in the World Congress of Sexology of Valencia. Given his background and age, he became a cult figure in the world of sexology. It was interesting to see how his presence was required in congresses for photo sessions, as if he were a pop star. Some sexologists friends of us have joked saying: “I have slept in the same bed as John Money”. This is when they had slept in our house.
John Money liked Jijona´s turrón that we introduced to him and that we usually gave him in our encounters during congresses. We regret that last Christmas we did not manage to send him his share of turrón (Spanish sweet delicatessen). Even last week we commented that it was still pending to be sent a pack of it to sweeten the loneliness produced by the dementia that he suffered more and more. He desperately tried to grasp to his lucidity in order to study the dementia from within. Even during those tough days he thus tried to be faithful to his researching spirit, the one that marked most of his life…

El viernes a las 12:05 daba su último suspiro John Money, después de haber tenido hace unos días, al parecer, un accidente vasculocerebral. Este gran maestro, padre del actual concepto de género, uno de los primeros estudiosos de las fantasías sexuales y experto en el estudio de las parafilias, al igual que todos los grandes, murió queriendo aportar conocimientos para el mejor bienestar de la humanidad, de hecho, como había entrado en demencia, aprovechaba los momento de lucidez para escribir acerca de cómo se vive la demencia desde dentro.
Tuvo una vida intensa y en su vejez tuvo que asistir a las inmerecidas críticas y falsos testimonios sobre su intervención con los famosos gemelos. Sus colaboradores iniciales nunca pudieron perdonarle su brillantez y, hasta el final, han estado machacándolo a pesar de haber sido él una de esas pocas personas que “no se resignan a la fiesta del engaño y la canalla que asola este inmerecido planeta”.
No quiso tener un funeral y su cuerpo lo cedió, cómo no, a la ciencia.
Qué en paz descanse el maestro.
 
Paco Cabello.
Presidente de Honor de la Federación Española de Sociedades de Sexología. FESS

 

 

 

 

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