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Pablo Fernando Díaz B.,
Ma. Paola Pandolfi P. y Romina Perfetti M
99 - Índice
Porque todos los amigos y amantes alguna vez fueron desconocidos y
porque muchas interacciones sociales nunca progresan más allá de un
mínimo contacto, las percepciones de lo que es y no es atractivo
físico en las relaciones interpersonales son un tema importante de la
Psicología Social. Con el objetivo de determinar la importancia que
tiene el atractivo físico en las relaciones interpersonales y como
ésta afecta el auto imagen se ha realizado una investigación
bibliográfica, a partir de artículos de las revistas Journal of
Applied Social Psychology, pertinentes al tema
El atractivo físico es un concepto que es producto de la
internalización de pautas culturales de belleza, las cuales pueden
variar según la cultura, pero a pesar de esto habría características
generales a través de la humanidad que dicen relación con la teoría
socio biológica, en donde, los atributos físicos estarían relacionados
con la capacidad reproductiva del sexo opuesto. Así las mujeres se
consideran más atractivas cuando tienen atributos relacionados con la
fertilidad y la juventud y los hombres, características de dominancia,
fuerza y alto status social. Las personas físicamente atractivas son
consideradas como más persuasivas, con más factibilidad de ser
elegidas como parejas para "salir", con más habilidades sociales que
aquellos menos atractivos, como más apoyados socialmente, como mejores
emisores de claves no verbales, están mejor adaptados, son más
deseables, más exitosos, son percibidos como más competentes, producen
mejores impresiones y son percibidos como menos propensos a
desarrollar enfermedades mentales y desarrollarían relaciones más
satisfactorias en plano romántico. Lo anteriormente expuesto se basa
en la premisa heurística "Todo lo bello es bueno", descubierta por
Dion, Berscheid y Walster, 1972; (Cash, T., 1990). Entendiendo por
belleza, según la teoría del rol social, un constructo social que se
basa en una estructura física dada y en rasgos comportamentales. En la
que lo que es juzgado como físicamente atractivo por el individuo es
primordialmente dependiente en lo que las personas en un tiempo
particular y en una cultura determinada y/o subcultura aprenden a
catalogar como atractivo a través de experiencias individuales,
grupales o a través de los medios de comunicación; (Osborn, D., 1996).
Otro concepto importante de analizar es el de la auto imagen
corporal que se refiere a la percepción de las cualidades y atributos
físicos que se tienen de uno mismo. De acuerdo a las teorías de la
auto discrepancia la insatisfacción física refleja el estado de
discrepancia entre los atributos físicos auto percibidos y los
estándares sociales internalizados (Jacobi, L. y Cash, T., 1994). El
nivel de discrepancia entre la auto imagen corporal y un ideal de
belleza va a esta influenciado por el nivel de auto monitoreo, la
identificación con un estereotipo racial adecuado, el nivel de
comparación social, entre otros factores, los que en conjunto
determinarán en gran medida la autoestima del sujeto
El atractivo físico, como ya se ha planteado, es fuente de grandes
influencias sociales, que en la vasta mayoría de los casos operan a
favor de la persona considerada físicamente atractiva, según los
cánones de belleza en la cultura que se encuentra. Es así, como los
jurados en EE.UU., en lo relativo al acoso sexual cuando el culpado es
un hombre que posee características consideradas atractivas
físicamente y la víctima carece de ellas, el primero resulta menos
inculpado por parte del jurado, que cuando la situación es inversa: un
acosador poco atractivo y una víctima bella (Popovich, P. y cols.,
1996). Así mismo, en otros delitos, los jueces americanos eran menos
propensos a encontrar a los defendidos culpables cuando estos eran
físicamente atractivos. Sin embargo, esto variaba de acuerdo al tipo
de crimen cometido. Así, los inculpados que eran considerados
físicamente atractivos recibían un notable menor castigo que aquellos
poco atractivos en los crímenes de robo, violación y engaño, pero
recibían mayores castigos que aquellos físicamente poco atractivos en
el homicidio negligente se cree que esto se debe a que las personas
tienen expectativas más altas puestas sobre personas físicamente más
atractivas, por lo tanto cuando fallan ante estas expectativas se le
castiga más duramente (Mazzella, R. & Feingold, A.; 1994).
El atractivo físico también es un factor que favorece el acceso a
diversos escenarios sociales como por ejemplo, una persona atractiva
tiene mayores posibilidades de ingresar a un bar y beber, aún siendo
menor de edad, con menor probabilidad de que le sea pedida su
identificación; por el sólo hecho que los trabajadores del lugar al
permitirle acceder al ingreso y a beber creen que tendrán mayor acceso
de interactuar con esa persona que ellos consideran físicamente más
atractiva (Mc Call, M., 1997).
En cuanto a liderazgo una persona será considerada más exitosa, con
mayores habilidades sociales, ambicioso y competente cuando es
físicamente atractivo, por lo tanto, el atractivo físico cumpliría un
rol importante en la elección del líder; lo que se traduce en una
profecía auto cumplida, lo cual lleva al líder, que en un principio
fue elegido por su atractivo físico a ser un líder efectivo (Cherulnik,
P. & cols., 1990).
Sin embargo, estas influencias sociales que ejercen las personas
atractivas dependen también de los niveles de auto monitoreo de los
influenciados, puesto que las personas que poseen un bajo auto
monitoreo tienden a procesar de una manera más sistemática y central
lo que las personas atractivas expresan; teniendo un procesamiento más
superficial o heurístico aquellas con alto auto monitoreo en esta
misma situación. Esto queda claro, en la respuesta que se produce ante
propaganda comercial donde los protagonistas son sujetos físicamente
atractivos. Las personas con bajo auto monitoreo se sentirán atraídas
a lo atractivo de los sujetos para luego procesar de una manera
sistemática lo que éstos expresan, vale decir, estas personas se verán
influenciadas por la propaganda si y sólo si ésta presenta argumentos
claros y convincentes, en contraste, con aquellos de alto auto
monitoreo, quienes no se verán influenciados por el tipo de argumento
usado por la fuente físicamente atractiva (De Bono, K. & Telesca, C.,
1990)
Según un estudio de Bond y Cash (1992) la preocupación por la
imagen corporal es mayor en mujeres jóvenes que en mujeres mayores y
hombres, se vio también que las mujeres que tenían ideales que en
algún aspecto puntual eran discrepantes con la percepción que ellas
tenían sobre sí mismas no reportaban auto imágenes más negativas, lo
que sugiere que las discrepancias en detalles entre la imagen corporal
ideal y la real no afectan emocionalmente a la gestalt de la auto
imagen.
En un estudio realizado sobre la auto percepción de atractivo
físico y la comparación del ideal de belleza con estándares
relacionados a la identidad racial (Makkar, J. y Strube, M., 1995), se
vio que compararse con ideales muy elevados puede ser devastador ya
que puede llevar a sentimientos de poca valía personal y desarrollo de
desórdenes alimenticios, además es muy importante que el ideal de
belleza que tenga una persona esté relacionado con un nivel de belleza
que corresponda al grupo étnico al cual se pertenece, para así evitar
una comparación poco realista que tenga un efecto negativo sobre la
autoestima del sujeto, por otro lado, un alto nivel de autoestima
proveerá una protección general frente a un ideal de atractivo físico
muy elevado y poco realista lo que hará que la persona tenga una mejor
evaluación de sí misma al compararse con ideales más alcanzables. Se
vio también que el proceso de comparación social entre la auto imagen
e ideal de belleza estará mediado por el nivel de identidad racial que
presenta el sujeto y por su autoestima; la interacción entre ambos
factores determinará en gran medida la auto percepción del sujeto.
Relacionado con lo mismo se puede decir que las personas que no se
identifican con el ideal de belleza que corresponde a su raza son
susceptibles a tener menores niveles de auto aceptación. De este
trabajo también se concluye que la auto imagen es reactiva y
susceptible a variables situacionales.
Actualmente, los ideales de belleza cambian según los dictámenes de
la moda. La influencia de la exposición a la publicidad va a depender
del nivel de auto monitoreo de los sujetos, por lo que la influencia
de la publicidad será mayor sobre las personas con alto auto
monitoreo, las que serán más susceptibles a la presión cultural y a
los ideales de belleza impuestos externamente. Las mujeres que se
acercan más a sus ideales de belleza presentan niveles de autoestima
corporal mucho más altos y además manifiestan sentimientos más
positivos sobre ellos mismos. Los juicios de otras personas influirán
sobre los juicios que emiten sobre belleza los sujetos con alto auto
monitoreo. En general, el juicio sobre belleza corporal personal
dependerá en gran medida del nivel de automonitoreo que presentan los
sujetos (Henderson & King, E. y Henderson & King, D., 1997)
Se ha descubierto que afectos positivos están catalogados como más
atractivos que los afectos negativos, tanto la expresión facial como
en la voz. Afectos dominantes son catalogados como más atractivos que
los afectos sumisos en la expresión facial, pero este efecto se da de
forma inversa en lo referente a la voz, vale decir, aquellas voces
sumisas parecen ser más atractivas que aquellas dominantes.
Otro factor relacionado con el atractivo físico sería aquel que se
refiere a una imagen saludable, sin embargo, lo que se entiende por
imagen saludable muchas veces no corresponde a verdaderos estados de
óptima salud. Esto, claramente visto en la percepción que se tiene del
bronceado en la piel, puesto que, este factor está tipificado como ser
una expresión de salud, sin embargo, este bronceado puede traducirse
en cáncer a la piel y en envejecimiento prematuro. Se han realizado
encuestas que arrojan que el 66% de la población joven piensa que
ellos con un bronceado se ven más sanos aunque sólo el 18% de ellos
cree que una persona bronceada es más sana. Investigaciones
posteriores demuestran que las personas que están bronceadas son
consideradas más físicamente atractivas, populares y sexy que aquellas
que no están en esa condición, existiendo una preferencia por un
bronceado mediano sobre uno débil, con una clara menor preferencia
para un bronceado oscuro y una ausencia total de éste. Las razones por
no considerar al bronceado oscuro como muy atractivo pueden deberse a
que se ha internalizado en la población los efectos nocivos de los
rayos ultravioleta (Broadstock, M. y cols., 1992).
Dentro de este mismo tema, en el cual se relaciona el atractivo
físico con una imagen saludable investigaciones confirman la presencia
o ausencia del patrón masculino de la pérdida del cabello tiene un
gran impacto en la primera impresión por parte de hombres y mujeres.
En términos generales los hombres calvos, jóvenes o viejos, son
percibidos como menos deseables física, personal y socialmente, puesto
que la calvicie puede hacer ver más viejo al hombre joven, mientras
que el hecho de conservar el cabello puede llevar a preservar una
imagen juvenil en el hombre mayor.
Se diseñó una investigación para determinar en que medida los
sujetos pueden influenciar sus niveles de atractivo físico,
centrándose específicamente en el uso de maquillaje y el uso de la
postura. Se vio que la estructura física es tan importante como la
estructura facial al momento de establecer juicios sobre niveles de
atractivo físico, se demostró, por lo tanto, que hay factores
comportamentales que influyen sobre los juicios de belleza y que son
casi tan importantes como los factores estructurales.
Por otro lado, se vio que establecer relaciones interpersonales
pueden influir y cambiar los juicios sobre atractivo físico, viéndose
que el efecto: "la belleza se encuentra en el ojo de la persona que la
ve" es verdadero. Se puede concluir de esta investigación que las
estrategias de autopresentación (maquillaje), como las personas se
mueven y como interactúan con otros influirá muchísimo sobre los
juicios de atractivo físico (Osborn, D., 1996).
Según el estudio de Henss (1991), otro factor que influye sobre el
atractivo físico es la percepción de edad, se vio que hay una alta
correlación negativa entre edad y atractivo físico entre mujeres (a
mayor edad menor atractivo físico), pero esta correlación disminuye en
la medida que las mujeres que enjuician son mayores. No se vio una
correlación entre la edad y el nivel de atractivo físico en hombres.
Además, quedó de manifiesto que los hombres prefieren a las mujeres
más jóvenes, que para enjuiciar a una persona joven como una persona
poco atractiva las personas se centran en señales ligadas a edades
mayores (arrugas, pieles menos tersas, pelos menos brillantes, etc.) y
que para enjuiciar a personas mayores como atractivo las personas se
centrarían en señales de juventud. Finalmente, se puede decir que las
personas jóvenes enjuiciaron como menos atractivas a personas mayores
y que las personas mayores emitían juicios más favorables sobre
personas de similares edad
En cuanto al atractivo físico y las diferencias genéricas se podría
decir que la vasta mayoría de las mujeres desean ser más delgadas,
discrepancia en la autoimagen que contribuye a la prevalencia de los
trastornos alimenticios. Por otra parte, la mayoría de los hombres
quieren un peso diferente, el que puede ser menor o mayor al que
actualmente poseen, dentro de este punto se ve que muchos hombres
están descontentos con su musculación y quieren tener una constitución
más mesomórfica. Cuando los hombres aspiran a ganar peso lo que ellos
buscan es un aumento del peso muscular. Finalmente, estudios sobre el
peso en relación a los ideales del sexo opuesto han revelado que cada
sexo posee una inadecuada percepción de lo que el otro sexo prefiere
descubriéndose que el otro sexo es menos extremo de lo que se cree.
Algunos investigadores han destacado que la altura es más importante
para los hombres que para las mujeres, aventajando al hombre alto por
sobre el bajo, sin embargo, estudios hechos por Cash et. al, en 1986
encontraron que solo el 20% de los hombres estaban descontentos con su
altura.
En cuanto al tamaño del pecho los estudios descubrieron que aunque
los hombres prefirieron un busto más grande que las mujeres, un tamaño
promedio era más atractivo para ambos sexos. Investigaciones muestran
que ambos sexos preferirían tener un pecho más grande que el que ellos
tenían y ambos sexos creían que el otro sexo prefería un pecho más
grande en el sexo opuesto.
El ideal color de ojos aparece en investigaciones como congruente
con el color de ojos propio, sin embargo, el 82% de los hombres y el
81% de las mujeres asumen que el sexo opuesto los prefiere azules. En
cuanto al color del cabello se encontró que independiente de que
tengan un color natural o artificial, el 79% de las mujeres
prefirieron hombres morenos y dentro de los hombres el 69% de los
morenos las prefieren morena mientras que el 69% de los rubios las
prefieren rubias, según un estudio hecho en EE.UU. publicado por
Jacobi, L. y Cash, T. en 1994.
Otra diferencia de género que se ha observado es referente a la
imagen corporal, la cual se refiere a como la gente piensa, siente y
se comporta frente a sus propios atributos físicos. La imagen corporal
contaría con tres facetas: la evaluación (satisfacción o
insatisfacción frente a la propia apariencia), el afecto (experiencias
emocionales que las evaluaciones provocan en distintos contextos) y la
inversión (preocupación por el manejo de la imagen). Frente a esto
surgirían las siguientes diferencias de género: relativo a los hombres
las mujeres muestran una evaluación de imagen corporal más negativa;
invierten más en su imagen y presentan con mayor frecuencia disforia
frente a su imagen. También las mujeres presentan mayores
discrepancias entre su yo ideal y su yo real, en lo que a proporciones
del cuerpo se refiere (musculatura, piel, peso, etc.); los hombres y
mujeres que presentan un descontento similar frente a su cuerpo
invierten de igual manera para mejorar su apariencia física. La
insatisfacción con el cuerpo aumentaría después de los veinte años en
las mujeres y en los hombres aún no se ha determinado una edad ( Muth,
J. y Cash, T. 1997).
Finalmente, se puede destacar como un punto importante el peso
frente a las diferencias de género, por lo que se puede ver que las
características físicas van a ser importantes frente a la comparación
con otros. Las mujeres obesas, en orden jerárquico presentarían las
siguientes características: en el ámbito sexual son consideradas como
significativamente menos atractivas, menos deseables como parejas,
poseerían menos habilidades sexuales, serían menos cálidas sexualmente
y tendrían menor respuesta sexual; por lo que muchas veces pueden ser
percibidas como vírgenes, con menores posibilidades de tener una
pareja sexual estable y experimentar deseo sexual. A su vez los
hombres obesos, en orden jerárquico, presentan las siguientes
características: sería menos probable que tuvieran una pareja sexual,
son considerados significativamente menos atractivos en el ámbito
sexual y son menos deseados como parejas.
La comparación en el aspecto sexual es mayor entre las mujeres
obesas y de peso normal, que entre los hombres obesos y de peso
normal. Las mujeres con sobre peso incorporarían al peso como parte de
su auto concepto, creyendo que este interferiría con sus actividades
sociales, pensando así que las negativas sociales que reciben están en
función de su peso y tienden a tener una menor autoestima y una mayor
visión negativa sobre sí mismos en relación a una persona de peso
normal, concluyendo así que las mujeres obesas se ven a sí mismas como
criaturas asexuales incapaces de atraer y satisfacer a una pareja
sexual
A través de los artículos publicados por la revista Journal of
Applied Social Psychology, relativos al atractivo físico, en que se ha
basado este trabajo, se puede concluir que el atractivo físico es un
constructo social determinado culturalmente y que varía según patrones
de estética raciales y tendencias de la moda que influirán sobre el
establecimiento de relaciones sociales, el establecimiento del auto
imagen y juicios sobre la propia imagen corporal, sobre conductas que
se presentan y por último se vio que hay diferencias de género en
cuanto al tema.
La influencia del atractivo físico sobre las relaciones sociales
queda de manifiesto al verse que las personas consideras más
atractivas tendrán más acceso a ciertos lugares, a ocupar ciertas
posiciones dentro de un grupo (liderazgo) y a ser juzgados más
favorablemente y ser castigados menos duramente en general y
particularmente frente a algunos crímenes.
En relación al auto imagen se plantea que es necesario que las
personas tengan un ideal de belleza realista y acorde a su raza para
que estén conformes consigo mismo y que las personas con alto auto
monitoreo son más susceptibles a la comparación social y a la
influencia de estereotipos publicitarios .
Dentro de las conductas que se presentan en relación al atractivo
físico se vio que el broncearse, el maquillarse, la postura, la manera
de relacionarse con otros y el mantener un peso adecuado serían
determinantes al momento de enjuiciar el nivel de belleza de los
sujetos.
En lo que a diferencias de género se refiere se pudo ver que los
conceptos que tienen las personas sobre su propio sexo son mucho más
extremistas que los que en realidad el sexo contrario considera como
atractivo y que en general las personas prefieren rasgos físicos
similares a los propios al momento de establecer juicios valorativos
de atractivo físico.
Finalmente, se puede decir que se cumplieron los objetivos
planteados en un principio, comprobándose que el atractivo físico
influye sobre el establecimiento de relaciones interpersonales y que
tiene un efecto relevante en la formación de la auto imagen.
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