A raíz de estas fases se han podido clasificar las disfunciones
sexuales dependiendo de la fase en la que se presenta.
Las disfunciones sexuales se clasifican en orgánicas y no
orgánicas.
-
Disfunciones sexuales de tipo orgánico: La eficiencia
sexual requiere de un sistema reproductor sano y libre de defectos
vasculares, hormonales y neurológicos. Esto significa que pueden
haber factores orgánicos que comprometan la función sexual. Es
importante destacar que los neurolépticos pueden provocar
impotencia, los antidepresivos, el litio y el haloperidol provocan
problemas tanto de la excitabilidad como del orgasmo, Los andrógenos
suelen incrementar el deseo sexual. Finalmente el alcohol, las
anfetaminas, la cocaína y la marihuana en dosis pequeñas aumentan el
deseo, pero dificultan, a veces, la excitación.
-
Disfunciones sexuales no orgánicas: Las causas no
orgánicas se diferencian en: causas remotas, inmediatas y derivadas
de conflictos de pareja.
-
Causas remotas :
-
La crianza y el desarrollo en una atmósfera cultural
religiosa, social y familiar inhibitoria y represiva de lo
erótico, que creó un sistema de valores sexuales negativos,
puede ser la base de la impotencia primaria, disfunción
orgásmica femenina o incapacidad eyaculatoria.
-
Experiencia traumática o de fracaso en los primeros
contactos sexuales puede provocar impotencia, disfunción
orgásmica y vaginismo. Así también, primeras experiencias en
condiciones inadecuadas pueden ocasionar una eyaculación precoz.
-
Atmósfera de relaciones interpersonales destructivas que
bloquea el desarrollo de relaciones gratificadoras.
-
Aspectos de personalidad neurótica como depresiones
crónicas, pasividad, inseguridad, histeria, obsesiones,
ansiedad, competitividad con el otro sexo, etc.
-
Causas inmediatas: Cualquier fracaso sexual ocasional
puede generar angustia, rendimiento y rol de espectador que
bloquee el desempeño. El temor al fracaso, la exigencia de un buen
desempeño, la necesidad exclusiva de complacer al compañero, crean
una ansiedad destructora de la eficiencia sexual y dificulta la
percepción de los estímulos eróticos. Lo mismo ocurre con la
vergüenza o la culpa.
-
Causas basadas en los conflictos de pareja: Cualquier
conflicto de pareja, crónico o circunstancial puede estar a la
base de una disfunción sexual. Celos, infidelidad, rechazo,
resentimiento y envidia, competitividad, mala comunicación,
conflicto de roles, desacuerdos en manejos económicos y crianza de
los hijos, narcisismo, homosexualidad, etc, crean discordancia,
falta de confianza, agresividad o desprecio que obstruyen un
funcionamiento sexual óptimo y gratificante.
Entre las causas psicológicas Master y Johnson propone
distinguirlas entre factores personales e interpersonales:
-
Factores personales:
-
Falta de información sobre sexualidad.
-
Aceptación de mitos culturales irracionales.
-
Miedo anticipado a la relación sexual.
-
Miedo al embarazo.
-
Miedo a las enfermedades venéreas.
-
Miedo al rechazo.
-
Miedo a la pérdida del control.
-
Miedo al dolor.
-
Miedo a la intimidad.
-
Factores interpersonales:
-
Deficiente comunicación.
-
Luchas de poder en la pareja.
-
Hostilidad hacia la pareja.
-
Desconfianza.
-
Falta de atracción física.
-
Diferencias en actitudes hacia el sexo o preferencias
sexuales.
Además en 1988 Hawton distingue las causas psicológicas según el
momento en el que actúan, y así las señala como factores que
predisponen, precipitan y mantienen la disfunción:
-
Factores que predisponen:
-
Educación moral y religiosa restrictiva.
-
Relaciones entre padres deterioradas.
-
Inadecuada educación sexual.
-
Experiencias traumáticas durante la infancia.
-
Inseguridad en el rol psicosexual durante los primeros años.
-
Factores que precipitan:
-
Parto.
-
Problemas generales en la relación de pareja.
-
Infidelidad.
-
Expectativas poco razonables.
-
Disfunción en la pareja con la que se interacciona.
-
Algún fallo esporádico.
-
Reacción a algún trastorno orgánico.
-
Edad (por el cambio de las respuestas debido a estas).
-
Depresión y ansiedad.
-
Experiencias sexuales traumáticas.
-
Factores que mantienen la disfunción:
-
Ansiedad ante la interacción sexual.
-
Anticipación de fallo o fracaso.
-
Sentimientos de culpabilidad.
-
Falta de atracción entre los miembros de la pareja.
-
Comunicación pobre entre los miembros de la pareja.
-
Problemas generales en la relación de pareja.
-
Miedo a la intimidad.
-
Deterioro de la auto imagen.
-
Información sexual inadecuada.
-
Escaso tiempo dedicado al galanteo o caricias antes de pasar
al coito.
-
Trastornos comportamentales (depresión, alcoholismo, anorexia,
ansiedad, etc.)
Caben destacar los siguientes factores en la mayor parte de las
disfunciones sexuales:
-
Ansiedad o angustia asociada a las interacciones sexuales.
-
Falta de habilidades y conocimientos sexuales propios y de la
pareja.
-
Adopción del "rol del espectador" en el que la persona está
constantemente evaluando su desempeño durante el coito.
-
Inadecuada información sexual.
-
La inadecuada educación sexual hace que los padres no informen
de manera adecuada a sus hijos, por propio desconocimiento o por no
saber como hacerlo.
Categorías diagnósticas
Existen diferentes sistemas de clasificación para las disfunciones
sexuales. Comenzando en 1970 con Master y Johnson que reducían la
clasificación a un listado de problemas especificando sólo lo
estrictamente biológico dejando de lado el componente psicológico de
las disfunciones sexuales. Luego, la clasificación de Kaplan, entre
1974 y 1979, intenta organizar una clasificación en función de la fase
del ciclo sexual en el que aparece el problema.
Estas clasificaciones tradicionales dificultan muchas veces la
categorización de una disfunción sexual concreta. Dado que estos
trastornos pueden ser consecuencia de distintos factores tanto
orgánicos como funcionales. Una solución a esta problemática es el
sistema de clasificación tipológico funcional de Carrobles y Sanz
(1991), el cual combina el análisis funcional de la conducta con las
clasificaciones tipológicas tradicionales (Master y Johnson, Kaplan,
etc), aprovechando así las ventajas que presentan cada uno de estos
sistemas. Esta clasificación está basada en la respuesta sexual
integrada por fases que presentan dos características importantes, por
un lado muestra un paralelo entre disfunciones sexuales del hombre y
la mujer, y otro, en cada disfunción se tienen en cuenta diferentes
dimensiones:
-
Temporal:
Es primaria si la disfunción se da desde
siempre, o secundaria si aparece a partir de un determinado momento.
-
Situacional:
Se considera general si está presente en
todas situaciones, o situacional si aparece en situaciones
concretas.
-
Grado de severidad:
Total si la afectación se da en su
máximo nivel o parcial cuando la alteración es total.
-
Etiológica: Orgánica o funcional dependiendo de las
causas que están provocando la disfunción.
Clases de trastornos
En las disfunciones sexuales se incluye una gran variedad de
trastornos sexuales con una característica común: de tener lugar o
afectar a las relaciones sexuales entre parejas, ya sean
heterosexuales u homosexuales, y referidas a actividades sexuales que
son consideradas normales, actividades usualmente practicadas por las
parejas, dejando fuera de esta lista las parafilias y los trastornos
de identidad sexual.
Se indica que para diagnosticar una disfunción sexual, esta debe
llevar más de seis meses, y debe provocar malestar subjetivo en la
persona o la pareja.
TRASTORNOS DEL DESEO SEXUAL
El deseo sexual es el componente de la actividad sexual cuya
definición entraña más dificultades, principalmente por el
protagonismo que tienen en el deseo sexual los componentes
psicológicos, mucho más que en las otras fases como la excitación,
orgasmo o resolución para cuya definición se recurre a elementos mucho
más empíricos , objetivos y de naturaleza orgánica fisiológica.
La variedad de los problemas que se incluyen en esta categoría son
muchas, entre las cuales se incluyen el deseo sexual inhibido o
hipoactivo caracterizado por un déficit en las fantasía sexuales y en
el deseo de actividad sexual, el trastorno por aversión al sexo que
supone una aversión extrema donde se evita todos o casi todos los
contactos genitales con una pareja sexual. Además el CIE- 10 se agrega
en esta categoría el impulso sexual excesivo.
Deseo sexual hipoactivo o inhibido:
Características diagnósticas:
Recibe también las denominaciones de apatía sexual, falta de deseo
sexual o falta de interés por el sexo, donde la característica general
en todos ellos es la ausencia o deficiencia de fantasías sexuales y
deseo de actividad sexual de forma persistente o recurrente, es decir,
son aquellas personas que no tienen apetito sexual, no se sienten
atraídas por el sexo y por la posibilidad de llevar a cabo relaciones
o conductas sexuales en general. Este interés anormalmente bajo por el
sexo, hace que el sujeto no busque la gratificación sexual aunque se
encuentre disponible y tenga intacta la capacidad para realizar el
acto sexual. La alteración provoca malestar acusado o dificultades en
las relaciones interpersonales.
La apatía no solo tiene que ver con la carencia subjetiva de
desinterés por realizar el coito, incluye también el desinterés por
toda conducta sexual como la masturbación, la falta de pensamientos,
ensoñaciones y fantasías sexuales, la falta de atención al material
erótico, la no percepción del atractivo de la persona en especial de
aquellas que pueden ser compañeras sexuales, y la falta de sensación
de frustración si no se puede dar rienda suelta a la sexualidad.
Generalmente estas personas no inician casi nunca la relación sexual y
solo la llevan a cabo a regañadientes, cuando es la pareja la que lo
decide. A pesar que la frecuencia de experiencias sexuales es
habitualmente baja, la presión que ejerce la pareja o las necesidades
de tipo no sexual pueden incrementar la tasa de relaciones sexuales.
La disminución del deseo sexual de un miembro de la pareja puede
reflejar un aumento excesivo del deseo sexual en el otro, dentro del
margen de la normalidad pero en polos opuestos.
En la práctica clínica las personas que acuden a la consulta por
problemas de deseo sexual lo hacen porque otra persona, su pareja
sexual, no está satisfecha con su interés por el sexo y por los
problemas que ello ocasiona en la relación.
El deseo sexual inhibido presenta variaciones importantes, desde
personas que manifiestan una ausencia de interés por el sexo, pero son
capaces de atender a los estímulos de la pareja y experimentan
excitación y orgasmo, hasta las que están desinteresadas en iniciar la
actividad sexual y además rechazan las aproximaciones sexuales de su
pareja. Las reacciones de las personas que presentan esta disfunción
también son diferentes. En unos casos, la persona con deseo sexual
inhibido se presta e incluso incita a su pareja a llevar a cabo
relaciones sexuales (recordando que en este trastorno el
funcionamiento sexual no suele estar alterado), aunque no le atraigan
en absoluto. Otro tipo de gratificaciones como el placer que se
observa en la pareja, o la intimidad, el estrecho contacto, parecen
compensarla. En otros casos las personas toleran o soportan el
contacto corporal como recurso para mantener la pareja, este suele ser
frecuente en la mujer recurriendo con frecuencia a distraerse durante
el coito utilizando su cuerpo mecánicamente de manera que su compañero
pueda eyacular de forma rápida y así terminar el coito. Este tipo de
solución puede llevar a un fuerte antagonismo respecto al sexo y
hostilidad de las personas afectadas por el trastorno contra el
miembro el miembro de la pareja que disfruta. Por último, algunas
personas con deseo sexual inhibido experimentan un rechazo completo
por el deseo sexual haciendo todo lo posible por evitar las relaciones
sexuales, lo que dificulta las relaciones con su pareja.
Las reacciones de la pareja del que sufre de deseo sexual inhibido
son muy variadas, algunas parejas interpretan el problema como un
cuestionamiento de su capacidad sexual y amatoria, entendiendo el
deseo sexual inhibido como un rechazo personal, en otros casos, en
especial cuando es la mujer la que experimenta el deseo sexual
inhibido, el hombre puede llegar a considerarlo normal, pues con
frecuencia su inadecuada educación lo llevara a pensar que la mujer no
es capaz de disfrutar en estar relaciones, o que "lo que debe hacer es
proporcionar placer al hombre".
Lo más frecuente es que el deseo es que el deseo sexual inhibido se
haya desarrollado a partir de ciertas experiencias, como la
impotencia, trastorno anorgásmico, etc. Por ellos es importante
determinar si el deseo sexual inhibido es el problema principal o si
es la consecuencia de otro problema sexual que le acompaña.
Subtipos:
Se pueden distinguir entre deseo sexual inhibido general, donde
existe una falta general de apetito sexual. Deseo sexual selectivo,
donde la falta de interés está restringida a una (s) sola persona (s)
pero no a otra (s) o un tipo de actividad sexual determinada como el
coito pero no la masturbación.
Otra distinción se hace entre deseo sexual primario (de toda la
vida), cuando la falta de interés sexual ha estado presente en la
persona siempre; o deseo sexual inhibido secundario (adquirido),
cuando esta falta de interés se ha desarrollado aún cuando en momentos
anteriores este interés estaba presente, este última se da más
frecuentemente que el primario.
Y por último se distinguen entre factores etiológicos, como
factores psicológicos como una crianza represiva de lo erótico, y
factores combinados donde se presenta el trastorno a partir de causas
psicológicas y orgánicas.
Curso:
La edad de inicio para el deseo sexual inhibido de toda la vida es
la pubertad, además, con frecuencia, se presenta en la vida adulta,
después de haber tenido interés sexual normal, tiene relación con un
malestar psicológico, con acontecimientos estresantes o problemas
interpersonales. Esta pérdida del deseo sexual puede ser continua o
episódica, según los factores psicológicos o de relaciones de pareja.
En algunos casos aparece un patrón fijo de falta de deseo sexual, cada
vez que se debe hacer frente a problemas relacionados tanto con la
intimidad como con los compromisos.
Síntomas o trastornos asociados:
Las causas de este trastorno van generalmente asociadas a problemas
de excitación sexual o a dificultades para llegar al orgasmo. El deseo
sexual inhibido puede ser la disfunción más importante o la
consecuencia del malestar emocional producido por las alteraciones de
la excitación y el orgasmo. Sin embargo, existen individuos con deseo
sexual inhibido que conservan la capacidad de experimentar una
excitación y un orgasmo normal en respuesta a la estimulación sexual.
También es importantes en este trastorno encontrar causas orgánicas
como trastornos endocrinos, insuficiencia renal, diabetes, etc, o
consumo de ciertas sustancias como fármacos antihipertensivos,
psicotropos, antidepresivos, alcohol, opiáceos, etc. Estas
enfermedades médicas pueden producir un efecto nocivo no específico
sobre el deseo sexual, debido a: debilidad o dolor.
Causas:
Las causas más importantes en la presencia de este trastorno, son
las causas psicológicas y psicosociales, en las que se mencionan los
estados depresivos, el bajo nivel de autoestima, un pobre concepto de
la propia imagen corporal y en especial la ansiedad, las que pueden
manifestarse como miedo a las relaciones sexuales; a causa de una
educación rígida, en las que el sexo tiene un carácter sucio y
degradante. Otra manifestación es la pérdida de intimidad y ansiedad
ante el embarazo. De la misma manera, el deseo sexual inhibido puede
ser resultado de dificultades en la relación de pareja, como también
de situaciones de carácter aversivas relacionadas con el sexo como
violaciones, embarazos no deseados, desengaños amorosos, etc. También
es frecuente que una persona con una disfunción sexual, por ejemplo
impotencia acabe desarrollando un problema de deseo sexual inhibido
asociado a esta disfunción. Por último existen otras causas que pueden
contribuir a la aparición de este trastorno como el aburrimiento
sexual provocado por la reiteración y la rutina en las conductas y
hábitos sexuales. Esta reiteración sexual se da por el gran peso a
consideraciones culturales incorrectas, tales como que el marido es el
que debe comenzar la relación o, que solo hay una forma normal de
llevar a cabo la relación sexual, entre muchas otras.
Prevalencia:
El deseo sexual hipo activo o deseo sexual inhibido constituye un
problema cuya frecuencia crece aparentemente de forma progresiva en la
población general, manejándose cifras globales de alrededor de un 10%
para los hombres y entre un 40 y 50% para las mujeres.
El deseo sexual inhibido es más frecuente en las mujeres y es una
de las causas por las que principalmente acuden a la consulta, siendo
menos frecuente en los hombres quienes además muy rara vez acuden a
consulta por este problema. Una de las causas de esto puede ser que el
varón está educado en un medio social que da por supuesto que el
hombre siempre ha de estar dispuesto a desarrollar conductas sexuales
pudiendo encontrar doloroso e incluso humillante reconocer su falta de
interés sexual.
Diagnóstico diferencial:
El deseo sexual inhibido debe diferenciarse con:
Trastorno sexual debido a una enfermedad médica. Cuando el
trastorno es causado exclusivamente por efectos fisiológicos de una
enfermedad médica, como las alteraciones neurológicas, hormonales y
metabólicas que pueden alterar los sustratos fisiológicos del impulso
sexual. Cuando hay deseo sexual inhibido y enfermedad médica, pero se
sabe que el trastorno sexual no se debe exclusivamente a los efectos
fisiológicos directos de este trastorno, es necesario efectuar el
diagnóstico de deseo sexual hipoactivo debido a la combinación de
factores.
Trastorno sexual inducido por sustancias.
Este trastorno se
produce por los efectos directos de una sustancia, mencionadas
anteriormente. Cuando se observa un deseo sexual inhibido junto a
consumo de sustancias se diagnostica como trastorno por factores
combinados.
No es necesario efectuar el diagnóstico de deseo sexual hipoactivo
si la disminución del deseo sexual se explica mejor por la
presencia de otros trastornos, como el trastorno depresivo mayor,
trastorno obsesivo compulsivo, trastorno por estrés post traumático,
entre otros.
Los problemas eventuales del deseo sexual que no son
recurrentes o que no se acompañan de malestar, o dificultades de
relaciones interpersonales no se consideran deseo sexual inhibido.
Trastorno por aversión al sexo:
Características diagnósticas:
La característica principal de este trastorno es la evitación de
manera activa de todo contacto genital con la pareja, este problema se
cataloga a veces como fobia al sexo, ya que, al igual que en las
fobias, en el trastorno por aversión al sexo se producen intensas
reacciones corporales como incremento de la tasa cardiaca, sudoración
intensa, aumento de la tensión muscular, tan solo con imaginar alguna
actividad sexual.
Esta alteración provoca gran malestar o dificultades en las
relaciones interpersonales, el individuo sufre ansiedad, miedo o
aversión a la hora de intentar una relación sexual con otra persona.
Existen aversiones al contacto genital específicas, como por
ejemplo, aversión a la secreción vaginal o a la penetración vaginal,
además, algunos individuos muestran repugnancia por todos los tipos de
conducta sexual, incluso los besos y los contactos superficiales.
La intensidad de la reacción del sujeto frente al estímulo aversivo
puede ir desde una ansiedad moderada y una ausencia del placer, hasta
un malestar psicológico extremo.
Subtipos:
Se pueden distinguir entre trastornos por aversión al sexo:
-
De toda la vida o adquirido.
-
En contextos generales o situacionales.
-
Por causas psicológicas o por factores combinados.
Síntomas y trastornos asociados:
Existen individuos, como mencionamos en las características
diagnósticas, que presentan formas graves de este trastorno que, ante
una situación de tipo sexual pueden sufrir crisis de angustia, con
ansiedad extrema, terror, desmayos, nauseas y palpitaciones, mareos y
dificultades para respirar.
Estas personas pueden evitar las situaciones de tipo sexual o los
compañeros sexuales mediante estrategias de distinto tipo, como por
ejemplo acostándose pronto, viajando, descuidando la imagen externa,
tomando sustancias o volcándose excesivamente en actividades
familiares, sociales o laborales.
Causas:
Las causas más frecuentes de la aversión sexual tienen relación con
actitudes negativas hacia la sexualidad debida a una educación rígida
e inadecuada, las experiencias previas de violencia sexual, a
presiones constantes por parte de la pareja sexual para realizar algún
tipo de actividad sexual no deseada, o experiencias sexuales
desagradables, además se puede presentar a causa de problemas en la
identidad de género.
Prevalencia:
Se puede afirmar, en base a la experiencia clínica, que se trata de
un problema infrecuente, especialmente en sus versiones extremas y de
mucho menor prevalencia que los problemas de deseo sexual
inhibido. Pero se puede afirmar que las mujeres parecen presentar este
problema con mayor frecuencia que los hombres.
Diagnóstico diferencial:
Este trastorno puede estar asociado con otras disfunciones, como la
dispareunia, cuando esto se produce debe indicarse la presencia
de los dos trastornos. No se efectúa un diagnóstico de trastorno por
aversión al sexo si la aversión se explica de mejor manera por la
presencia de otros trastornos, como por ejemplo, la depresión, el
trastorno de estrés post traumático y el obsesivo compulsivo, entre
otros.
A pesar de que este trastorno puede cumplir con el criterio de la
fobia específica, o debe efectuarse este diagnostico adicional.
La aversión sexual ocasional que no va acompañada de
malestar acusado o dificultad en las relaciones interpersonales no se
considera trastorno por aversión al sexo.
Impulso sexual excesivo:
Características diagnósticas:
Tanto en los varones (satiriasis), como en las mujeres (ninfomanía)
puede existir una queja ocasional de un impulso sexual excesivo como
un problema en sí mismo. Consiste en una demostración excesiva de
deseo y necesidad de realizar el coito.
Curso:
Este impulso se produce generalmente durante el final de la
adolescencia y el comienzo de la edad adulta.
Diagnóstico diferencial:
Cuando el impulso sexual excesivo es secundario a un trastorno
del humor se diagnóstico como impulso sexual excesivo.
Cuando este trastorno aparece en los estadios iniciales de la
demencia también se debe diagnosticar como impulso sexual excesivo.
TRASTORNOS DE LA EXCITACIÓN.
La excitación sexual constituye una de las fases centrales dentro
de la respuesta sexual humana, y se caracteriza por la aparición de un
conjunto de cambios orgánico fisiológicos junto a la experiencia
subjetiva de excitación sexual en los sujetos. Estos cambios son
claramente observables a través del registro de los mismos, son
reacciones muy variadas y pueden tener lugar a nivel de órganos
genitales como extragenitalmente.
El grupo de los trastornos de la excitación sexual abarcan los
trastornos de la excitación en la mujer, y trastornos de la erección
en el hombre.
Trastorno de la excitación sexual en la mujer (fracaso de la
respuesta genital)
Características diagnósticas:
Este trastornos está definido como la incapacidad persistente,
parcial o completa de obtener o mantener la respuesta de lubricación
propia de la excitación sexual hasta la terminación de la actividad
sexual, o bien, como la carencia de una sensación subjetiva de
excitación sexual y de placer durante la actividad sexual.
La alteración provoca malestar acusado y dificultades en las
relaciones interpersonales; no se explica mejor por la presencia de
otros trastornos a excepción de otra disfunción sexual y no se debe a
los efectos fisiológicos directos de una sustancia, incluso fármacos o
una enfermedad médica.
Subtipos:
El trastorno de la excitación sexual en la mujer se clasifica en
los siguientes tipos.
-
Toda la vida o adquirido.
-
En contextos generales o situacionales.
-
Por causas psicológicas o por factores combinados.
Síntomas y trastornos asociados:
Algunas investigaciones sugieren que el trastorno de la excitación
sexual en la mujer se acompañan a menudo de trastornos del deseo
sexual y de trastorno orgásmico femenino.
La mujer que sufre este trastorno puede tener poca o nula sensación
subjetiva de excitación sexual. El trastorno puede provocar dolor
durante el coito, evitación sexual, y alteraciones de las relaciones
interpersonales y motivacionales.
Diagnostico diferencial.
Trastorno sexual debido a una enfermedad médica. Se
diagnostica de esta manera siempre que el trastorno este producido
exclusivamente por los efectos fisiológicos de este trastorno, por
ejemplo, disminución de niveles de estrógeno durante la menopausia,
etc. Como también se ha descrito una reducción de la lubricación
durante el periodo de lactancia. Si coexiste el trastorno de la
excitación sexual en la mujer y una enfermedad médica, pero el
trastorno sexual no es debido exclusivamente a los efectos
fisiológicos directos de esta última debe efectuarse entonces el
diagnostico de trastorno de la excitación sexual en la mujer es debido
a: factores combinados.
Trastorno sexual inducido por sustancias. El trastorno se
debe solo a los efectos fisiológicos directos del consumo de la
sustancia, por ejemplo, lubricación disminuida producida por
antihipertensivos o antihistamínicos. Si coexisten el trastorno de
excitación sexual en la mujer y el consumo de sustancias, debe
establecerse entonces el diagnostico de trastorno de la excitación en
la mujer debido a factores combinados.
El trastorno de excitación sexual en la mujer puede presentarse
junto con otros trastornos sexuales como el trastorno orgásmico
femenino. Si esto ocurre deben anotarse ambos trastornos.
Los trastornos ocasionales de la excitación sexual no
persistentes y que no se acompañan de malestar acusado y de
dificultad en las relaciones interpersonales no se considera trastorno
de la excitación sexual en la mujer. Tampoco es correcto efectuar un
diagnostico de este trastorno si la alteración de la excitación se
debe a una estimulación sexual no apropiada en cuanto a objeto,
intensidad y duración.
Trastorno de erección o disfunción erectiva, impotencia, fracaso
de la respuesta genital.
Características diagnósticas:
A partir del vocablo latino impotencia (falta de poder o fuerza),
se ha denominado tradicionalmente como impotencia a la incapacidad
para realizar el acto sexual por no alcanzar o mantener la suficiente
erección del pene para introducirlo o mantenerlo introducido en la
vagina durante el tiempo normal del coito, también puede ser debido a
la falta de sensaciones subjetivas de excitación sexual y placer
durante la actividad sexual.
Esta alteración provoca dificultades en las relaciones
interpersonales.
Existen distintos patrones de trastorno eréctil. Algunos individuos
explican la incapacidad para obtener la erección en el inicio de la
relación sexual; otros, en cambio, consiguen una erección normal pero
la pierden al intentar la penetración; otros pueden obtener una
erección suficiente para la penetración pero la pierden durante los
movimientos coitales; también existen personas que son capaces de
presentar erecciones solo durante la masturbación o por las mañanas al
levantarse.
Subtipos:
El trastorno eréctil puede clasificarse en:
-
Toda la vida o adquirido.
-
En contextos generales o situacionales.
-
Por causas psicológicas o por factores combinados.
Causas:
Este trastorno se asocia a las siguientes causas:
-
Causas Psicológicas:
-
Ansiedad por el rendimiento.
-
Exigencias ante la realización del acto.
-
Duelo por fallecimiento de seres queridos.
-
Crisis vitales como separaciones, divorcios o nacimientos.
-
Conflictos psicológicos post quirúrgicos.
-
Anticipación del fracaso,
-
Temor al compromiso.
-
Causas inmediatas:
-
Ansiedad ante el acto o temor al fracaso sexual.
-
Presión desmedida por exceso de la demanda por parte de la
mujer.
-
Necesidad o deseo excesivo de complacer a la pareja.
-
Incapacidad para dejarse llevar por los sentimientos eróticos.
-
Causas Psiquiatricas:
-
Cuadros depresivos.
-
Cuadros psicóticos, esquizofrenia, bipolares.
-
Trastorno obsesivo compulsivo.
-
Temor al fracaso.
-
Trastornos de ansiedad.
-
Fobias.
-
Estrés agudo o crónico.
-
Factores medicamentosos derivados del tratamiento de estos
pacientes: antidepresivos, antisicóticos, tranquilizantes mayores,
litio.
-
Causas diádicas o de pareja:
-
Conflictos de pareja.
-
Medio ambiente antierótico.
-
Lucha por el poder.
-
Problemas de comunicación.
-
Falta de estímulos adecuados.
-
Vínculos agresivos.
-
Discordia y peleas maritales.
-
Causas situacionales:
-
Desinformación (analfabetismo sexual).
-
Inadecuación a una etapa de la vida.
-
Falsas expectativas.
-
Temor al embarazo de la pareja.
-
Antecedentes de eyaculación precoz.
-
Antecedentes de bajo deseo sexual.
Curso:
Las distintas formas de este trastorno presentan diferentes cursos
y la edad de inicio varia de manera sustancial. Existen estudios que
indican que hay mayor probabilidad de tener impotencia a medida que
aumenta la edad, por ejemplo, mientras que en la población general
solo se observa alrededor de un 20% de problemas de erección en
hombres de 60 años, la cifra se dispara hasta 75% en caso de hombres
de más de 80 años, siendo muy infrecuentes los casos de impotencia en
hombres de edades comprendidas entre los 20 y los 50 años, y cuando se
dan son debido normalmente a causas casi exclusivamente psicológicas.
Los pocos individuos que nunca han sido capaces de tener una
erección de intensidad suficiente como para llevar a cabo el acto
sexual completo padecen un trastorno crónico. Los casos que son
adquiridos remiten espontáneamente en un 15 al 30% de las veces.
Es necesario indicar que para diagnosticar la impotencia este
problema ha de presentarse en al menos el 25% de las relaciones o
intentos de relación sexual.
Los casos de tipo situacional pueden depender del tipo de compañero
o de la intensidad o calidad de la relación y son de tipo episódico,
con recurrencias frecuentes.
Diagnóstico diferencial:
El trastorno de erección en el varón debe diferenciarse del
trastorno sexual debido a enfermedad médica, ya que, en trastorno
sexual es debido exclusivamente a los efectos fisiológicos de una
enfermedad médica, por ejemplo, diabetes mellitus. Cuando se produce
un trastorno de la erección en el varón junto a una enfermedad médica,
pero se sabe que la disfunción eréctil no es debida a los efectos
fisiológicos directos de este trastorno, debe efectuarse entonces el
diagnóstico de trastorno de la erección en el varón debido a factores
combinados.
El trastorno sexual inducido por sustancias, donde el
trastorno es debido exclusivamente a los efectos fisiológicos directos
de una sustancia como los antidepresivos, hormonas, tranquilizantes
mayores, etc. Cuando el trastornos de la erección no se debe
exclusivamente a efectos fisiológicos de esta sustancia, debe
efectuarse, el diagnóstico de trastorno de la erección en el varón
debido a factores combinados.
El trastorno de la erección puede presentarse junto a otro
trastorno sexual como por ejemplo la eyaculación precoz. En este
caso deben anotarse ambos trastornos. No debe hacerse el diagnóstico
aparte de este trastorno si el trastorno sexual se explica mejor por
la presencia de otro trastorno, como por ejemplo los dichos en las
causas psiquiátricas de la impotencia.
El trastorno erectivo ocasional, que no es persistente y no
se acompaña de dificultades en las relaciones interpersonales no se
considera trastorno de la erección en el varón, como tampoco es
correcto diagnosticar esta alteración si el trastorno eréctil es
debido a una estimulación sexual inapropiada en cuanto a objeto,
intensidad y duración.
Parte 1 /
Parte 2