TRASTORNOS ORGÁSMICOS.
Entre las disfunciones sexuales, los trastornos del orgasmo son los
que presentan una mayor variabilidad, porque existen distintas
manifestaciones del orgasmo que pueden incluir hasta 4 o 5
manifestaciones distintas, abarcando desde el orgasmo rápido o precoz
hasta la ausencia completa de orgasmo, especialmente durante la
relación sexual, pasando por la situación intermedia del orgasmo
retardado, que también se produce normalmente durante una relación
sexual.
Un hecho importante a destacar en los trastornos del orgasmo es que
existen importantes diferencias entre hombres y mujeres respecto a
estos. Así mientras que el principal problema que presentan los
hombres en este sentido es la queja de un orgasmo muy rápido llamado
eyaculación precoz, y muy raramente presentan otros trastornos
orgásmicos como la eyaculación retardada, o la incapacidad completa
para alcanzarlo, la situación es radicalmente opuesta en el caso de
las mujeres, en las que prácticamente no se observa la queja de un
orgasmo rápido o precoz, centrándose casi exclusivamente las demandas
en una queja de ausencia de orgasmo o en la dificultad y retraso en
alcanzarlo especialmente en la relación sexual.
La principal razón de estas diferencias radica en las
características claramente distintivas de la mujer y el hombre
respecto al orgasmo. En este sentido los hombres muestran en general
un patrón orgásmico caracterizado por la gran facilidad y rapidez con
que este suele producirse después de iniciada la estimulación directa
de los genitales a través de la relación sexual. Las mujeres, por el
contrario suelen caracterizarse por un patrón orgásmico opuesto,
caracterizado por una mayor lentitud, la necesidad de una estimulación
más intensa, e incluso por mostrar cierta dificultad para lograr su
final consecución, especialmente durante la relación sexual dándose
como es sabido que un número considerable de mujeres normales, entre
el 50 y el 75% de ellas, son incapaces de alcanzar el orgasmo a través
de la estimulación exclusiva del coito, constituyendo de esa forma un
problema denominado "anorgasmia coital", la queja más frecuente
presentada por las mujeres.
No obstante este gran porcentaje, cabe insistir, sin embargo, en el
hecho de que las mujeres pueden con más o menos facilidad o dificultad
y por uno u otro medio alcanzar el orgasmo en sus relaciones sexuales,
teniendo por ello el derecho a esperar que así sea, dándose por otro
lado, de que las mujeres pueden incluso, sobrepasar a los hombres en
lo que a capacidad orgásmica se refiere al poder conseguir orgasmos
múltiples y prolongados al no tener la limitación del periodo
refractario subsiguiente a la eyaculación masculina.
Disfunción orgásmica femenina, también llamada trastorno orgásmico
femenino.
Características diagnósticas:
Llamado antes también orgasmo femenino inhibido o anorgasmia. La
característica esencial del trastorno es la ausencia o retraso del
orgasmo persistente o recurrente, tras una fase de excitación normal,
durante una actividad sexual que se considera adecuada en cuanto a
tipo de estimulación, intensidad y duración. El diagnóstico de
trastorno orgásmico femenino debe basarse en la opinión médica de que
la incapacidad orgásmica femenina es inferior a la correspondiente a
la edad, la experiencia sexual y la estimulación sexual recibida. Esta
alteración provoca malestar o dificultad en las relaciones
interpersonales, no se explica mejor por la presencia de otro
trastorno, excepto otra disfunción sexual y no se debe exclusivamente
a los efectos fisiológicos directos de una sustancia o una enfermedad
médica.
Subtipos:
El trastorno orgásmico femenino se puede dividir en:
-
Toda la vida o adquirido.
-
En contextos generales o situaciones específicas.
-
Por causas psicológicas o por factores combinados.
Síntomas y trastornos asociados:
No se ha observado asociación alguna entre rasgos específicos de
personalidad o psicopatología y anorgasmia.
Es frecuente que los problemas de orgasmo en la mujer se deban a
una estimulación inadecuada, asociada con una pareja que padece
eyaculación precoz, por esta razón el trastorno orgásmico en la mujer
puede alterar a la imagen corporal, la autoestima y la satisfacción en
las relaciones, ya que la mas mujeres sienten que son incapaces de
excitar suficientemente a su pareja.
Prevalencia:
Como la mayoría de las disfunciones sexuales este trastorno se
puede asociar a causas orgánicas o psicológicas demostrándose que solo
el 5% de las mujeres que presentan este trastorno, es debido a causas
orgánicas como diversas enfermedades crónicas (por ejemplo: diabetes),
trastornos neurológicos, estados de carencia hormonal, lesiones o
infecciones pélvicas, desgarros, así como el consumo de ciertas
sustancias como el alcohol, antihipertensivos, estupefacientes,
tranquilizantes, etc, aunque el DSM – IV señala que estas enfermedades
solo alteran la fase de excitación sexual, mantienen intacta la
capacidad para experimentar el orgasmo.
Las causas psicológicas son las más frecuentes en este trastorno
demostrándose que el 95% restante de estas mujeres sufren un trastorno
debido a estos factores.
Causas:
Las causas psicológicas más importantes son aspectos como una
inadecuada educación sexual, rigidez moral o puritanismo, primeras
experiencias traumáticas, falta de información, o ciertos aspectos
culturales en los que se enfatiza que en una relación es la mujer
quien debe satisfacer al hombre, e incluso se niega que la mujer pueda
tener interés o deseo sexual. Otro factor puede ser el temor de la
mujer a perder el control, es decir a gritar descontroladamente,
desmayarse o perder el control de alguna de sus funciones corporales.
Como ya se señaló, la disfunción orgásmica de la mujer puede
atribuirse también a una mala estimulación por parte de la pareja.
Curso:
Debido a que la capacidad orgásmica femenina aumenta con la edad,
el trastorno orgásmico puede ser más frecuente en mujeres jóvenes. En
la mayoría de los casos, este trastorno ha existido siempre y no es
adquirido. Cuando una mujer aprende a conseguir el orgasmo es poco
frecuente que pierda esta capacidad a nos ser que exista una
comunicación sexual pobre, problemas de la relación con la pareja, un
acontecimiento traumático, por ejemplo una violación, un trastorno del
estado de ánimo o una enfermedad médica.
Cuando un trastorno orgásmico se produce solamente en
circunstancias muy determinadas, suelen aparecer también alteraciones
del deseo sexual o de la excitación. Muchas mujeres aumentan su
incapacidad para llegar al orgasmo a medida que experimenta una amplia
variedad de estimulaciones y adquieren mayor conocimiento de su propio
cuerpo.
Diagnóstico diferencial:
El trastorno sexual debido a una enfermedad médica se diferencia al
trastorno orgásmico femenino cuando este se debe exclusivamente a
los efectos fisiológicos de una enfermedad médica, el diagnóstico
correcto es trastorno sexual debido a una enfermedad médica. Cuando se
dan ambos trastornos, pero se sabe que el trastorno sexual no se debe
exclusivamente a los efectos fisiológicos directos de la enfermedad
médica, debe efectuarse el diagnóstico de trastorno orgásmico femenino
debido a factores combinados.
Trastorno sexual inducido por sustancias. A diferencia del
trastorno orgásmico femenino se debe exclusivamente a los efectos
fisiológicos directos de una sustancia, por ejemplo antidepresivos,
benzodiazepinas, neurolépticos, antihipertensivos, opiáceos, etc.
Cuando la anorgasmia coincide con el consumo de sustancias, pero se
considera que no se debe únicamente a los efectos fisiológicos
directos de esta, debe establecerse el diagnóstico de trastorno
orgásmico femenino debido a factores combinados.
El trastorno orgásmico femenino puede presentarse junto a otros
trastornos sexuales, por ejemplo trastornos de la excitación
sexual en la mujer. Si esto es así, deben anotarse ambas alteraciones.
Generalmente no se establece el diagnóstico adicional de trastorno
orgásmico femenino si la dificultad para llegar al orgasmo se explica
mejor por la presencia de otro trastorno, como por ejemplo el
depresivo.
Los problemas orgásmicos ocasionales, que son persistentes o
que no se acompañan de malestar o dificultades en las relaciones
interpersonales no se considera trastorno orgásmico femenino, tampoco
debe establecerse este diagnóstico si los problemas son debidos a una
estimulación sexual no apropiada en cuanto a objeto, intensidad y
duración.
Trastorno orgásmico masculino, antes orgasmo masculino inhibido o
anorgasmia masculina.
Características diagnosticas:
La característica esencial es la ausencia o retrazo persistente del
orgasmo en el hombre, tras una fase de excitación normal, en el
transcurso de una actividad sexual adecuada en cuanto a tipo de
estimulación, intensidad y duración. Esta alteración provoca malestar
acusado y dificultad en las relaciones interpersonales; no se explica
mejor por la presencia de otro trastorno, excepto otro trastorno
sexual. No se debe exclusivamente a los efectos directos fisiológicos
de una sustancia o una enfermedad médica.
En la forma más frecuente del trastorno orgásmico masculino, este
no consigue llegar al orgasmo durante la actividad sexual, pero puede
eyacular con otros tipos de estimulación, por ejemplo manual u oral.
Algunos varones con anorgasmia pueden llegar al orgasmo intravaginal,
pero solo después de un largo periodo de estimulación sin llegar a la
penetración, otros pueden eyacular solo durante la masturbación y
otros llegar al orgasmo solo en el momento de despertar tras un sueño
erótico.
Subtipos:
El trastorno orgásmico masculino se clasifica en los siguientes
tipos:
-
Toda la vida o adquirido.
-
En contextos generales o situaciones específicas.
-
Por causas psicológicas o por factores combinados.
Síntomas y trastornos asociados:
En los hombres este trastorno es inusual, muchos varones no llegan
al orgasmo intravaginal, pero explican que sienten excitación al
inicio de la relación, no obstante, el coito se convierte gradualmente
en algo más desagradable que placentero. Puede ser debido a un patrón
de excitación de tipo parafílico. Cuando el varón oculta a su mujer la
imposibilidad de llegar al orgasmo intravaginal, la pareja puede
presentar infertilidad de causa "desconocida"; el trastorno puede
desencadenar alteraciones sexuales y conflictos matrimoniales. Los
varones pueden llegar al orgasmo incluso al existir enfermedades
vasculares o neurológicas que pueden producir alteraciones en la
rigidez peneana. El orgasmo puede también aparecer aunque no se
expulse semen. Con frecuencia el trastorno orgásmico va asociado a
otras disfunciones sexuales, como los problemas de excitación o deseo.
Causas:
La principal causa responsable de la mayoría de estos trastornos
son de naturaleza psicológica, normalmente bajo la forma de ansiedad
adquirida que bloquea o inhibe la natural consecución del orgasmo,
esta ansiedad puede adoptar distintas formas como la asociada a
problemas interpersonales; la ansiedad anticipatoria derivada del
fracasos sexuales previos, la ignorancia, los prejuicios y las
actitudes negativas respecto al sexo; la ansiedad relacionada con una
formación moral o religiosa muy estricta o inadecuada; o la ansiedad
crónica, asociadas a altos niveles de tensión, preocupación o estrés.
Curso:
La aparición y el curso del problema en los hombres parte de una
situación temprana general de consecución fácil y espontánea del
orgasmo, estimando que entre los 15 y 20 años prácticamente la
totalidad de los hombres adquieren la experiencia orgásmica por uno u
otro medio, individual o de pareja, siendo la mayoría de los
trastornos orgásmicos masculinos tanto de naturaleza adquirida como
desarrollado más tardíamente que las mujeres en el proceso la
adquisición de la experiencia.
Diagnóstico diferencial:
Trastorno sexual debido a una enfermedad médica. Se
diferencia del trastorno orgásmico masculino si la alteración se
consideración debido exclusivamente a los efectos fisiológicos de una
enfermedad. Las medidas del umbral sensitivo pueden mostrar una
reducción de la sensibilidad cutánea del pene debido a una enfermedad
neurológica. Si coinciden el trastorno orgásmico masculino y la
enfermedad médica pero se considera que el trastorno sexual no se debe
únicamente a los efectos fisiológicos directos de la enfermedad,
entonces el diagnostico es trastorno orgásmico masculino debido a
factores combinados.
Trastorno sexual inducido por sustancias. A diferencia del
trastorno orgásmico masculino este es debido exclusivamente a los
efectos fisiológicos directos de una sustancia, si coinciden el
trastorno orgásmico masculino y el consumo de sustancias, pero se
considera que el trastorno sexual no es debido exclusivamente a los
efectos fisiológicos directos de una sustancia, el diagnostico es
trastorno orgásmico masculino debido a factores combinados.
El trastorno orgásmico masculino puede aparecer junto con otro
trastorno sexual, por ejemplo trastorno de la erección. En este
caso se deben anotar ambos diagnósticos. Generalmente no se
diagnostica con este tipo de disfunción si la dificultad para llegar
al orgasmo se explica mejor por la presencia de otro trastorno, por
ejemplo el depresivo mayor.
Trastorno sexual no especificado, varios tipos de trastorno
sexual deben diagnosticarse de esta manera más que como trastorno
orgásmico masculino, por ejemplo eyaculación sin orgasmo placentero,
orgasmo producido sin eyaculación de semen o con derrames, en lugar de
descarga de semen.
Los problemas orgásmicos ocasionales que no se acompañan de
malestar acusado o dificultades en las relaciones interpersonales, no
se consideran trastorno orgásmico masculino. A medida que los varones
envejecen pueden necesitar un periodo de estimulación mayor para
llegar al orgasmo.
Eyaculación Precóz:
Características diagnósticas:
La característica esencial de este trastorno consiste en la
aparición de un orgasmo y eyaculación que es recurrente en respuesta a
una estimulación sexual mínima, antes, durante o poco tiempo después
de la penetración y antes de que la persona lo desee. Un problema
importante en este trastorno se refiere a los distintos criterios para
decidir cuándo esta eyaculación es precoz, tales como el de tomar en
consideración la duración o el tiempo transcurrido desde el momento de
la penetración hasta la ocurrencia de la eyaculación, cifrándose esta
entre 30 segundos y 2 minutos, el número de frotamientos o movimientos
de coito, y la consecución o no de orgasmo por parte de la pareja.
Otro criterio, según el DSM-III-R es en el cual se da
preponderancia a las preferencias del propio sujeto, aunque otros
autores señalan que éstas están muy influidas por el juicio de la
pareja sexual. Master y Johnson definen el término eyaculación precoz
como aquellos casos en los que el hombre es incapaz de inhibir el
orgasmo durante el tiempo suficiente, pero que su pareja alcanza el
climax en un 50% de sus relaciones sexuales, mientras que Kaplan lo
caracteriza por la falta de control voluntario de la eyaculación.
La mayoría de los varones con este trastorno pueden retrasar el
orgasmo durante la masturbación por un periodo mas largo que durante
la actividad sexual. La estimulación, por parte de las parejas del
tiempo transcurrido entre el inicio de la actividad sexual y la
eyaculación, así como, la opinión de si la eyaculación precoz
constituye un problema puede ser muy variable.
La eyaculación precoz tiene efectos muy negativos sobre la propia
actividad sexual y sobre la relación de la pareja, ya que supone una
reducción en el tiempo y calidad del disfrute sexual en la persona que
la presenta y, al impedirlo, dificultar el coito también en su pareja.
Esta alteración provoca un malestar acusado y dificultades en las
relaciones interpersonales. La eyaculación precoz no es debida
exclusivamente a los efectos directos de una sustancia.
Subtipos:
La eyaculación precoz puede clasificarse en:
-
Toda la vida o adquirido.
-
En contextos generales o situaciones específicas.
-
Por causas psicológicas o por factores combinados.
Síntomas y trastornos asociados:
Al igual que otros trastornos sexuales, la eyaculación precoz puede
crear conflictos en una relación amorosa. Algunos varones solteros
dudan a la hora de empezar nuevas relaciones debido al miedo que les
produce tener este trastorno, lo que puede contribuir al aislamiento
social.
Causas:
En cuanto a sus causas, es infrecuente que sea producida por causas
orgánicas, aunque en algunos casos, enfermedades como la prostatítis
puede facilitar su aparición. Sin embargo, es mucho mas frecuente que
la eyaculación precoz sea una conducta aprendida por el hombre al
llevar a cabo interacciones sexuales, tanto de actividad sexual como
masturbatorias, en situaciones de alta ansiedad, como en los primeros
encuentros sexuales, y/o con urgencia de tiempo por temor a ser
sorprendido, disponer de poco tiempo en el lugar en el que está
teniendo la relación, etc. Una vez que se ha aprendido un reflejo
eyaculatorio rápido, dado que este es automático, es difícil conseguir
controlarlo de forma voluntaria.
Partiendo de estas situaciones normales se puede decir de la
eyaculación precoz durante las primeras relaciones sexuales, muchos
jóvenes aprenden progresivamente a retrasar el orgasmo, a medida que
tienen más experiencia y, especialmente al establecer relaciones de
pareja de mayor duración. Pero una buena proporción de sujetos falla
en establecer este control por causas añadidas de naturaleza casi
exclusivamente psicológica, relacionadas particularmente con la
ansiedad adquirida, asociada a la experiencia de fracaso, y que bajo
la forma de ansiedad anticipatoria ante la relación sexual condiciona
el desempeño sexual futuro del sujeto.
Curso:
Habitualmente la eyaculación precoz se observa en varones jóvenes y
se inicia en las primeras relaciones, afectando al 30% de los hombres
en la población general (según APA en 1988), bajo la condición
permanente o transitoria, si bien una proporción mucho menor de estos
casos son los que acuden en busca de ayuda por considerar esta
situación un problema para sí mismos o para sus parejas. Por otro
lado, existen personas que pierden la capacidad de retrasar el orgasmo
después de un periodo de acto sexual normal. Cuando esto se produce,
el contexto suele ser a menudo, la disminución de la frecuencia de la
actividad sexual, la ansiedad producida por la nueva pareja, o la
pérdida del control de la eyaculación relacionada con la dificultad
para conseguir o mantener erección, en algunos casos los varones que
han dejado de tomar alcohol de manera regular pueden sufrir
eyaculación precoz, ya que confiaban en este para retrasar el orgasmo,
en lugar de aprender nuevos comportamientos.
Diagnóstico Diferencial:
Trastorno eréctil relacionado con la aparición de una enfermedad
médica. Debe diferenciarse la eyaculación precoz de este
trastorno, ya que algunos individuos con trastorno eréctil pueden
suprimir las estrategias utilizadas habitualmente para retrasar el
orgasmo. Otros necesitan una estimulación no coital prolongada con el
fin de obtener el grado de erección suficiente para la penetración. En
estas personas la excitación sexual puede ser tan intensa que la
eyaculación se produce inmediatamente.
Problemas ocasionales de eyaculación precoz; se diferencian
en el sentido que no son persistentes o que no se acompañan de
malestar acusado ni dificultades en las relaciones interpersonales.
Trastorno sexual inducido por sustancias; se diagnostica
cuando la eyaculación precoz se debe exclusivamente al consumo de
sustancias, por ejemplo abstinencia de opiáceos y de alcohol.
TRASTORNOS SEXUALES POR DOLOR.
Al clasificar los distintos trastornos sexuales asociados o
relacionados con el dolor existente, los distintos autores han optado
generalmente por una de estas dos estrategias:
-
Clasificar los problemas en base a la zona genital donde se
localiza el dolor, desde los genitales externos, hasta los órganos
sexuales reproductores ubicados internamente.
-
Clasificar estos problemas atendiendo al manejo de las
relaciones sexuales en que se producen, tomando normalmente como
referencia la actividad sexual propiamente tal.
Dispareunia.
Características diagnósticas.
La característica esencial de este trastorno consiste en dolor
genital durante la relación sexual, aunque también se menciona la
posibilidad de que el dolor se pueda manifestar antes o después de
tener lugar aquel.
Aunque la Dispareunia suele considerarse como un trastorno típico
de la mujer también puede producirse en hombres, siendo en estos muy
escaso. En la Dispareunia masculina la mayoría de los casos hace
referencia a dolor en la eyaculación, en el pene, o en algunos casos
los testículos o en órganos internos.
La Dispareunia femenina es mas frecuente, estimándose que el
problema afecta del 1 al 2% de las mujeres adultas. Con frecuencia
aparece asociada a problemas de vaginismo, no estando muchas veces
claro cuál es la causa y cuál el efecto. En las mujeres el dolor puede
implicar sensaciones de ardor, quemadura, contracción o dolor
cortante, localizado en la parte externa o interna de la vagina, en la
región pélvica, o en el abdomen.
Este trastorno tanto en hombres como mujeres provoca un malestar
acusado y dificultades en las relaciones interpersonales, no se
explica mejor por la presencia de otros trastornos excepto otra
disfunción sexual y no es debida exclusivamente a los efectos
fisiológicos directos de una enfermedad médica o una sustancia.
Subtipos.
La Dispareunia se puede clasificar en:
-
Toda la vida o adquirido.
-
En contextos generales o situaciones específicas.
-
Por causas psicológicas o por factores combinados.
Síntomas y Trastornos asociados.
El dolor genital experimentado en el coito puede provocar la
evitación de las relaciones sexuales, su alteración o limitar posibles
nuevas relaciones.
En el hombre con frecuencia se debe a infecciones en la uretra,
vesículas seminales, glándula prostática o vejiga urinaria. Kaplan
señala que en algunos casos la eyaculación dolorosa puede deberse a
espasmos en los músculos perineales causados por la presencia de
ansiedad ante la eyaculación. También el problema puede aparecer
cuando el pene entra en contacto con el dispositivo intrauterino (DIU)
o con alguna sustancia espermicida.
En la mujer existen posibles causas orgánicas, como la presencia de
deformaciones, trastornos de la vagina, el útero, las trompas de
falopio u ovarios, de infecciones en la vagina o clítoris,
enfermedades en la uretra o ano, de cicatrices, de enfermedades en la
pélvis, o incluso enfermedades como diabetes. Así mismo cualquier
estado físico que origine una escasa lubricación vaginal como el
consumo de marihuana, pueden llevar indirectamente a molestias durante
el coito.
Por último, es importante señalar que el uso de determinadas cremas
anticonceptivas, espermicidas, productos de higiene íntima, diafragmas
o preservativos que provoquen irritación vaginal pueden motivar
también la aparición de dolor durante la actividad sexual.
Causas:
Entre las causas psicológicas implicadas se pueden citar una
educación inadecuada, miedo a la relación, o la penetración en el caso
de la mujer, aprender de experiencias previas traumáticas, etc.
Curso:
Existen importantes variaciones en cuanto a la frecuencia de una
actividad sexual dolorosa, pudiendo presentarse en todos los intentos
de coito, en algunas ocasiones, en determinadas posturas, etc. Es más,
la mayoría de las mujeres, han experimentado dolor en alguna ocasión
durante sus actividades sexuales, aunque para ser considerada un
trastorno el problema ha de presentarse de forma crónica, es decir, de
forma persistente y recurrente.
Diagnóstico diferencial.
Trastorno sexual debido a una enfermedad médica; el
diagnóstico correcto es trastorno sexual debido a una enfermedad
médica si se considera que la disfunción es debida exclusivamente a
los efectos fisiológicos de una enfermedad médica. Si coincide la
Dispareunia y una enfermedad médica, pero se considera que el
trastorno sexual no es debido exclusivamente a los efectos
fisiológicos de la enfermedad médica debe establecerse el diagnóstico
de Dispareunia debida a factores combinados.
Trastorno sexual inducido por sustancias; a diferencia de la
Dispareunia se considera que se debe exclusivamente a los efectos
fisiológicos directos de una sustancia, como la flufenacina,
tioridacina y la amoxapina, pueden hacer que el orgasmo resulte
doloroso. Cuando hay Dispareunia y consumo de sustancia, pero se
considera que el trastorno sexual no es debido exclusivamente a los
efectos fisiológicos directos de su consumo, debe diagnosticarse
Dispareunia debida a factores combinados.
Generalmente no se realiza el diagnóstico adicional de Dispareunia
si el trastorno sexual se explica mejor por la presencia de otro
trastorno, como el trastorno de somatización.
La Dispareunia puede, así mismo, aparecer junto con otros
trastornos sexuales al margen del vaginismo, y si se cumplen los
criterios para los dos trastornos deben codificarse ambos. No
obstante, no debe diagnosticarse como Dispareunia cuando el dolor es
causado por falta de lubricación vaginal, pudiendo ser debido a un
trastorno de la excitación, o cuando es consecuencia de vaginismo.
Dolor ocasional durante el coito no persistente ni
recurrente, o no acompañado de malestar acusado ni dificultades en las
relaciones interpersonales no se considera Dispareunia.
Vaginismo.
Características Diagnósticas:
La característica esencial de este trastorno es la contracción
involuntaria, de manera recurrente de los músculos perineales del
tercio externo de la vagina, frente a la introducción del pene, los
dedos, los tampones o los espéculos. El vaginismo puede darse aún
cuando la mujer responde de manera adecuada a la excitación sexual y
disfruta del juego sexual incluso alcanzando el orgasmo. Este espasmo
o contracción no suele causar dolor, incluso es frecuente que la mujer
no perciba cuando se produce. Produciéndose además en algunos casos
espasmos en los músculos abductores de los muslos, que impiden su
separación, esta alteración provoca malestar acusado y dificultad en
las relaciones interpersonales, no se explica mejor por la presencia
de otro trastorno excepto otro trastorno sexual y no es debida
exclusivamente a los efectos fisiológicos directos de una enfermedad
médica.
Subtipos:
El vaginismo se divide en:
-
Toda la vida o adquirido.
-
En contextos generales o situaciones específicas.
-
Por causas psicológicas o por factores combinados.
Síntomas y Trastornos asociados:
Es posible que las respuestas sexuales no estén afectadas a no ser
que se produzca, o se piense en la penetración. El obstáculo físico
debido al espasmo impide generalmente la relación sexual, por esta
razón el trastorno puede limitar la actividad sexual y afectar las
relaciones. Ha habido casos de matrimonios no consumados e
infertilidad asociada al problema. En algunos casos la intensidad del
espasmo puede ser tan aguda o prolongada que llega a producir dolor.
Causas:
En la mayoría de los casos el vaginismo tiene que ver con causas
psicológicas. Básicamente, el problema consiste en la aparición de un
reflejo aprendido en una situación anterior en la que se ha asociado
una experiencia de dolor a una situación de relación sexual. Otros
factores que pueden facilitar la aparición de este reflejo son el
haber recibido una educación que culpabiliza las relaciones sexuales,
alguna experiencia anterior de abuso sexual, miedo al embarazo, un
deseo contradictorio de tener una relación sexual, sentimientos de
hostilidad o desagrado con respecto a la pareja, miedo al dolor que
puede producir la penetración, o incluso haber padecido algún tipo de
dolor vaginal debido a infecciones o lesiones. Una vez que el reflejo
se ha condicionado puede persistir incluso aunque haya desaparecido la
causa que inicialmente favoreció la aparición del dolor.
Curso:
El vaginismo puede adquirirse tempranamente con los primeros
intentos o relaciones reales de coito o, mas todavía, en asociación
con relaciones sexuales e interpersonales inadecuadas. El problema
tiende, por su parte, a persistir y a hacerse crónico si no es
abordado terapéuticamente, ya que , este asegura un alto porcentaje de
éxito para resolver el trastorno, casi un 90% de los casos, y un
periodo relativamente corto de tiempo de alrededor de unos 3-6 meses
de tratamiento.
El vaginismo de toda la vida o crónico tiene habitualmente un
inicio repentino, manifestándose durante los primeros instantes de
penetración sexual por parte de la pareja o durante el primer examen
ginecológico. El vaginismo adquirido pude también aparecer de repente
en respuesta al trauma sexual o una enfermedad médica.
Hablando estadísticamente las mujeres que buscan tratamiento por
problemas de vaginismo es en torno al 12-22% sobre el total de
personas que solicitan ayuda por problemas sexuales.
Diagnóstico Diferencial:
Trastorno sexual debido a una enfermedad médica, donde el
diagnóstico correcto es si el trastorno se considera debido únicamente
a los efectos fisiológicos directos de una enfermedad específica, como
endometriósis o infección vaginal. El vaginismo puede permanecer como
un problema residual después de la resolución de una enfermedad
médica. Cuando coinciden el vaginismo con la enfermedad médica, pero
se considera que los espasmos vaginales no se deben exclusivamente a
los efectos fisiológicos directos de la enfermedad, hay que realizar
el diagnóstico de Vaginismo debido a factores combinados.
El Vaginismo puede también aparecer junto a otro trastorno
sexual como el deseo sexual hipoactivo, si esto ocurre, se deben
registrar ambos trastornos. El Vaginismo no pude diagnosticarse junto
con el diagnóstico adicional de Dispareunia. Tampoco se diagnostica
Vaginismo si los espasmos vaginales se explican por otro trastorno,
como el trastorno de somatización.
Trastorno sexual debido a una enfermedad médica.
Características Diagnósticas:
La característica esencial de este trastorno es la presencia de una
alteración sexual clínicamente significativa que se considera
producida exclusivamente por los efectos fisiológicos directos de una
enfermedad médica, en este tipo de trastorno sexual pueden presentarse
todos los trastornos antes mencionados que deben provocar malestar
acusado o dificultades en las relaciones interpersonales. Deben
existir pruebas de orden clínico y físico de que la alteración es
producida por efectos fisiológicos directos de una enfermedad médica.
Esta alteración no se explica mejor por la presencia de otro trastorno
mental como el trastorno depresivo mayor.
Para determinar si el trastorno sexual es debido únicamente a una
enfermedad médica, el clínico debe verificar y averiguar si el
trastorno se encuentra relacionado causalmente con ella a través de
algún mecanismo fisiológico. Además, debe averiguar y juzgar si la
alteración no se explica mejor por la presencia de un trastorno sexual
primario, un trastorno sexual inducido por sustancias u otro trastorno
mental primario.
Por otro lado, el diagnóstico o trastorno sexual se establece con
el subtipo debido a factores combinados cuando se considera que la
combinación de factores psicológicos y la enfermedad médica por alguna
sustancia desempeña un papel causal, aunque ninguna de estas causas
sea suficiente para explicar el trastorno.
Subtipos:
El diagnóstico y término para un trastorno sexual debido a una
enfermedad médica se seleccionan basado en el trastorno sexual
predominante. Usando los siguientes términos, en vez del de trastorno
sexual debido a una enfermedad médica:
-
Deseo Sexual Hipoactivo en la mujer debido a ... ( incluir
enfermedad médica)
-
Deseo Sexual Hipoactivo en el hombre debido a... (incluir
enfermedad médica)
-
Trastorno de la Erección en el varón debido a ... (incluir
enfermedad médica)
-
Dispareunia femenina debido a ... (incluir enfermedad médica)
-
Dispareunia Masculina debido a ... (incluir enfermedad médica)
-
Otros trastornos sexuales femeninos debidos a ... Este término
se usa si en una mujer predomina otro síntoma o no predomina
ninguno.
-
Otros trastornos sexuales masculinos debidos a ... Este término
se usa si en una mujer predomina otro síntoma o no predomina
ninguno.
Enfermedades médicas asociadas.
Son numerosas las enfermedades médicas que pueden producir
trastornos
sexuales:
-
Enfermedades Neurológicas, como por ejemplo esclerosis múltiple,
lesiones medulares, neuropatías, lesiones del lóbulo Temporal.
-
Enfermedades Endocrinológicas, como por ejemplo diabetes
mellitus, hipotiroidismo, hiper-hipoadrenocortisolismo,
hiperprolactinémia, estados hipogonadales, alteraciones
hipofisiarias.
-
Enfermedades Vasculares y Genito-urinarias, por ejemplo,
trastornos testiculares, infecciones uretrales, complicaciones post-prostatectomía,
infecciones o lesiones genitales, vaginitis atrófica, infecciones
vaginales y de los genitales externos, complicaciones
postquirúrgicas, vaginas reducidas, cistitis, endometriosis,
infecciones pélvicas, neoplasias.
La experiencia clínica actual indica que el trastorno sexual debido
a una enfermedad médica es muy frecuente.
Trastorno sexual inducido por sustancias.
Características diagnósticas:
La característica esencial del trastorno consiste en una alteración
sexual clínicamente significativa, que provoca malestar acusado o
dificultad en las relaciones interpersonales. Según sea la sustancia
consumida, el trastorno puede alterar el deseo, la excitación, el
orgasmo, o producir dolor. Se considera que la alteración puede
explicarse en su totalidad por los efectos fisiológicos directos de
una sustancia como las drogas, fármacos o exposición a tóxicos.
Este trastorno se diferencia de trastorno sexual primario por el
inicio y el curso del trastorno. Los trastornos sexuales inducidos por
sustancias se producen solamente en asociación con su consumo,
mientras que los trastornos sexuales primarios pueden aparecer antes
del inicio del consumo o durante la abstinencia. Los factores
sugerentes de que el trastorno se explica mejor por un trastorno
sexual primario son:
-
Persistencia de la disfunción durante un periodo de tiempo
considerablemente aproximado a un mes después de la intoxicación por
sustancias.
-
Naturaleza excesiva de los síntomas teniendo en cuenta lo que
cabría esperar dado el tipo o la cantidad de la sustancia usada o la
duración de su consumo, o historia anterior de trastornos sexuales
primarios.
Especificaciónes:
Según el trastorno sexual predominante se han seleccionado las
siguientes especificaciones para el trastorno sexual inducido por
sustancias, aunque el cuadro clínico del trastorno sexual puede
parecerse a uno de los trastornos sexuales primarios específicos, en
el trastorno inducido por sustancias no se cumplen todos los criterios
o características diagnósticas.
Con alteración del deseo: Se usa si el síntoma predominante
es la ausencia o disminución del deseo sexual.
Con alteración de la excitación: Especificación que se usa
si el síntoma predominante es una alteración de la excitación sexual,
por ejemplo, trastorno eréctil, alteración de la lubricación.
Con alteración del orgasmo: Se usa si el sistema
predominante es una alteración del orgasmo.
Con dolor sexual: especificación que se usa si el síntoma
que predomina es el dolor durante la relación sexual.
Curso:
Este trastorno generalmente tiene su inicio durante la intoxicación
por sustancias y entonces es importante señalarlo como de "inicio
durante la intoxicación".
Sustancias específicas.
Las disfunciones sexuales pueden aparecer asociadas a la
intoxicación por las siguientes sustancias:
Alcohol, anfetaminas, sustancias de acción similar; cocaína,
opiáceos, sedantes, hipnóticos y ansiolíticos, y otras sustancias
desconocidas.
La intoxicación aguda por sustancias de abuso, así como el abuso
crónico de estas, disminuye el interés por el sexo y provoca trastorno
de la excitación en ambos sexos. La disminución del interés por el
sexo, los trastornos de la excitación y los trastornos orgásmicos
pueden también estar producidos por fármacos presentes a diario, como
hipertensivos, antidepresivos, neurolépticos, ansiolíticos, esteroides
anabolizantes y antiepilépticos. El orgasmo doloroso puede producirse
por flufenacina, tioridacina y amoxapina. Los inhibidores de la
recaptación de serotonina pueden provocar disminución del deseo sexual
o trastorno de la excitación. Fármacos como los hipertensivos o los
esteroides anabolizantes pueden a sí mismo causar un estado de ánimo
depresivo o irritable, además del trastorno sexual; en ese caso es
necesario realizar un diagnóstico adicional de trastorno del estado de
ánimo inducido por sustancias.
La experiencia clínica actual indica claramente que este tipo de
trastorno sexual inducido por sustancia es bastante frecuente.
Trastorno sexual no especificado.
Esta categoría incluye los trastornos sexuales que no cumplen los
criterios para un trastorno sexual específico, como por ejemplo:
-
Ausencia o disminución sustancial de pensamientos eróticos
subjetivos, a pesar de la excitación y orgasmos normales.
-
Situaciones en las que el clínico ha constatado la presencia de
un trastorno sexual, pero es incapaz de determinar si es primario,
debido a una enfermedad médica o inducido por sustancias.
TRATAMIENTO.
Los tratamientos de las disfunciones sexuales, en especial las
denominadas terapias sexuales, son algo relativamente reciente pero
que han conseguido unos resultados bastantes satisfactorios y una
eficacia muy elevada, por ejemplo, las terapias de Master y Johnson
que obtuvo un éxito terapéutico con sus terapias de la disfunción
eréctil de alrededor del 80% de los problemas tratados,
específicamente el 97,3% de éxito en los casos de eyaculación precoz.
Objetivos y orientaciones generales.
En el momento de evaluar, tratar cualquier disfunción sexual es
necesario tener en cuenta los siguientes principios básicos.
-
El desarrollo y mantenimiento de una disfunción sexual es un
problema que afecta a una pareja y la forma en que esta se comporta
es la responsable de dicha disfunción. En consecuencia, el objetivo
no debe ser modificar las conductas de uno u otro, sino las
conductas de ambos, siendo mas específico, las conductas que
utilizan en sus relaciones sexuales.
-
Como requisito previo a cualquier programa de intervención
específico es necesario, en todos los casos dar información y
educación sexual adecuada a ambos miembros de la pareja. En muchos
casos esto puede ser suficiente para superar su disfunción, pero
generalmente esto es necesario para proceder posteriormente al
desarrollo de una intervención terapéutica específica.
-
En gran parte de los casos es necesario disminuir la ansiedad
asociada a la relación sexual o a las actividades sexuales en
general. La mejor forma de conseguir esto es enseñando a la persona
técnicas y habilidades que le permitirán controlar la ansiedad a
voluntad. Procedimientos como la relajación, técnicas de exposición
o inoculación del estrés pueden ser de las más útiles.
-
Para conseguir resultados positivos es determinante el aumento
de la comunicación y la mejora de la relación en general de la
pareja.
-
Los tratamientos deben incluir una parte práctica de
entrenamiento en cómo desarrollar las nuevas conductas sexuales mas
adecuadas para la relación con la pareja, como cuándo acariciar,
posturas para realizar el coito, etc. También es muy importante el
entrenamiento en conductas de relación más social, como comunicar
interés o afecto, expresar preferencias o mejorar determinadas
propuestas, etc. En general, todas aquellas conductas que se conocen
como "habilidades sociales", en especial las dirigidas a relaciones
con personas de distinto sexo.
A partir de estas consideraciones generales se han desarrollado
diferentes programas de intervención, y muchos de ellas orientados al
tratamiento en pareja, mientras que en otros casos se considera la
posibilidad de dar tratamiento a las personas sin pareja, pues existen
casos en que la disfunción sexual dificulta o imposibilita el
conseguir pareja o mantenerla.
Estructura y componentes de la terapia:
La mayoría de las terapias sexuales están estructuradas en 5 fases
fundamentales:
Fase I: Evolución y Diagnóstico de la Disfunción.
Esta fase implica el uso de distintos instrumentos y técnicas para
identificar el o los problemas y las posibles causas de su aparición o
mantenimiento. También es momento para identificar conductas sexuales
adecuadas y establecer los objetivos de la intervención.
Fase II: Educación y Formación sobre la sexualidad.
Incluye discutir ideas erróneas, ofrecer informaciones precisas,
modificar creencias y actitudes, etc., ya que cuando el paciente
dispone de los conocimientos adecuados se pueden establecer los
objetivos a lograr y proceder a la intervención terapéutica concreta.
Fase III: Focalización Sensorial.
La Focalización sensorial es el eje central de la terapia sexual,
aplicable en todos los casos. Su objetivo es conseguir que ambos
miembros de la pareja identifiquen y tomen conciencia de sus propias
sensaciones corporales, tanto sensoriales como sexuales. Aquí sólo se
pretende que las personas aprendan a desarrollar la propia
sensibilidad en la relación con la pareja, mediante episodios de
exploración alternada del cuerpo de la pareja y caricias mutuas. No
está orientado a los "logros" sexuales, durante esta fase se prohibe
el coito, a fin de que no se sienta obligado ninguna de los dos
miembros de la pareja a "cumplir". Además, los episodios de
exploración y caricias primero se restringen solo a la Focalización
Sensorial, es decir, corporales no genitales y después se permite una
focalización sexual dando paso a la caricia genital y pechos de la
mujer. Es importante concentrarse en identificar y disfrutar de la
estimulación que le da la pareja, y a su vez, a dar una estimulación
placentera. Este proceder no solo enseña a disfrutar de la relación
sexual, especificando que el disfrutar no significa que existe
erección u orgasmo, sino que también enseña a reducir la ansiedad ante
la relación sexual y mejorar la intimidad y comunicación de la pareja.
Fase IV: Desarrollo de Técnicas específicas para cada uno de los
Trastornos.
Esta fase se centra en objetivos estrictamente sexuales, como la
forma de aproximación, uso de fantasías, reducción de la ansiedad de
realización, control de las respuestas sexuales específicas como el
vaginismo, eyaculación precoz, etc. También implica en muchos casos el
trabajo en objetivos no estrictamente sexuales, pero que se relacionan
con el funcionamiento de la pareja, como mejora de la comunicación o
incremento de la intimidad, la preparación del ambiente, etc.
|
Disfunciónes femeninas |
Técnicas utilizadas en
tratamiento |
|
Falta de Excitación |
Desensibilización Sistemática,
entrenamiento asertivo, ejercicios musculares, DS en vivo mediante
asignación escalonada de tareas sexuales. |
|
Falta de orgasmo |
Entrenamiento en masturbación con o
sin vibradores, ejercicios musculares (músculo pubicoxígeno),
recondicionamiento del orgasmo, role- playing del orgasmo. |
|
Vaginismo |
DS en vivo, introducción de
dilatadores progresivamente mayores en la vagina. |
|
Disfunciones masculinas: |
|
|
Problemas de erección |
Biofeedback del tamaño del pene,
desensibilización sistemática, técnicas dirigidas a incrementar la
activación sexual, entrenamiento asertivo, detención del
pensamiento. |
|
Eyaculación precoz |
Desensibilización sistemática,
entrenamiento en vivo (en la mayor parte de los casos una
verdadera desensibilización sistemática real), técnicas de Seman,
técnica de comprensión. |
Fase V: Evaluación de los resultados.
Cuando se ha desarrollado la intervención terapéutica se evalúan
los resultados, se establecen procedimientos para mejorarlos si fuese
necesario, y así facilitar el hecho de que se mantengan, tales como
los procedimientos para prevenir posibles reapariciones de los
problemas.
Terapia Médico-Farmacológica.
Como se ha dicho antes las principales causas responsables de la
mayoría de las disfunciones sexuales son psicológicas y requieren, por
lo tanto, una terapia de tipo psicológica. No obstante, la posible
existencia de otras causas de origen orgánico asociados a los
anteriores pueden ser objeto igualmente de asistencia terapéutica.
Entre las disfunciones que con mas frecuencia se encuentran
asociados a causas orgánicas o médicas, pueden ser la Impotencia
masculina, el Deseo sexual hipoactivo y la Dispareunia tanto femenina
como masculina.
Son muchas y variadas las posibles causas orgánicas responsables de
estos problemas sexuales, estas causas pueden en general agruparse en:
Vasculares, Endocrinas y Metabólicas, Neuronales, por lesiones u
malformaciones del aparato genital o debido al consumo de fármacos y
sustancias especialmente psicotropas. La posible terapia a utilizar en
estos casos debe centrarse necesariamente en estas causas, con el fin
de que el problema sexual desaparezca definitivamente.
Si la causa del trastorno se encuentra en problemas vasculares en
el flujo arterial y venoso, se aplica una inyección intracavernosa en
el pene de determinados fármacos de efectos vasodilatadores,
actualmente la prostaglandina E1, cada vez que el paciente
aquejado de impotencia desea tener relaciones sexuales. Si esto no
resuelve el problema puede recurrirse a dos tipos de intervención como
la cirugía vascular y los implantes de prótesis peneanas, maleables,
semirígidos o inflables, que de forma más drástica tratan de resolver
el problema de la impotencia.
Fármacos asociados a la respuesta sexual:
-
Sustancias Depresoras:
-
Alcohol, barbitúricos y narcóticos.
-
Estrógenos.
-
Corticoesteróides.
-
Sustancias Anticolinérgicas.
-
Hipotensores
-
Tranquilizantes mayores y menores.
-
Disulfirano.
-
Acido lisérgico, Mescalína, Marihuana.
-
Sustancias estimulantes:
-
Andrógenos.
-
Xantinas.
-
Aminas Despertadoras, Psicotónicos o Agentes Anorexígenos.
-
Tranquilizantes mayores y menores que reducen la ansiedad.
-
Afrodisiacos.
-
Agentes Populares: Ocupan un lugar preponderante en todos los
grupos sociales pero carecen de efectividad. Su uso se asocia con
mitos y creencias.
MITOS SEXUALES
Mitos acerca de la sexualidad del hombre:
-
El hombre está siempre dispuesto y desea llevar a cabo
interacciones sexuales.
-
Un hombre no debe expresar sus sentimientos a su pareja sexual.
-
El hombre siempre se excita cuando se encuentra en una situación
sexual. Por lo tanto, si en una situación que socialmente se ha
señalado como sexual no se excita, es que, es "anormal" o "no
funciona bien".
-
Cuando un varón pierde su erección es porque no encuentra a su
compañera sexualmente atractiva.
-
El sexo requiere una buena erección (cuanto mayor mejor). Por
tanto, el hombre que no consiga buenas erecciones no tiene capacidad
sexual y jamás será un compañero sexual adecuado.
-
Un pene pequeño, en especial si sigue resultando pequeño tras la
erección, no será capaz de proporcionar placer a la mujer. Son
necesarios penes cuanto más grandes mejor.
-
Cuando un hombre tiene una erección es perjudicial el no usarla
para tener un orgasmo cuanto antes.
-
La masturbación es físicamente dañina y moralmente sucia y
destructora para quien la practica.
-
Todo hombre ha de saber cómo dar placer a una mujer (incluso
desde la primera relación).
-
El sexo debe suceder por iniciativa del hombre.
-
El hombre siempre debe llevar la voz cantante en el sexo
(iniciar, dirigir la relación, decidir con quien...).
-
Las mujeres siempre esperan que el hombre les proporciones un
orgasmo cada vez que llevan a cabo una interacción.
Mitos acerca de la sexualidad de la mujer:
-
Cualquier mujer que lleva la iniciativa en las relaciones
sexuales o en el sexo en general es inmoral.
-
No debe llevarse a cabo relaciones sexuales cuando la mujer está
menstruando, porque puede haber peligros de infección o
contaminación.
-
Durante el período menstrual, la mujer se ve afectada
psicológicamente de forma negativa, por lo que no es conveniente
llevar a cabo relaciones sexuales.
Mitos acerca de la relación:
-
Sexo o relaciones sexuales quiere decir coito. Lo demás son
conductas sustitutivas, cuando no aberrantes. Cualquier otra cosa
que no sea coito no cuenta.
-
Dado que la única relación completa es realizar el coito, debe
realizarse cada vez que se lleven a cabo interacciones sexuales.
Todos los contactos físicos deben guiar al coito.
-
N el hombre ni la mujer pueden decir nunca que no al sexo.
-
El sexo debe ser siempre natural y espontáneo: pensar, hablar, o
leer acerca de el estropea esta espontaneidad y en consecuencia
dificulta el disfrutar del sexo.
-
Es un error el tener fantasías sexuales durante las
interacciones sexuales, en especial durante el coito.
-
Si dos personas se aman deben saber como disfrutar del sexo
juntas.
-
En la relación sexual cada uno conoce instintivamente lo que su
pareja piensa o quiere.
-
Una buena relación sexual requiere un orgasmo.
-
El sexo solo es realmente bueno, si los dos llegan al orgasmo a
la vez, de forma conjunta.
-
Si el sexo funciona bien, entonces irá bien la relación de la
pareja.
-
Existen ciertas reglas absolutas y universales acerca de lo que
es normal y lo que es anormal en el sexo.
CONCLUSIONES
Para que una persona pueda funcionar sexualmente bien, debe ser
capaz de entregarse total y relajadamente a la experiencia erótica,
haciendo abstracción del medio que lo rodea. No es fácil lograrlo, ya
que, en general, existe una gran ignorancia sobre el tema. Esto crea
mitos como los siguientes: "todos los hombres y mujeres normales
desean tener relaciones sexuales incesantemente; todos se pueden
excitar y satisfacer con facilidad; la excitación espontánea se debe
dar siempre, en forma automática; el juego amoroso siempre debe
terminar en la actividad sexual propiamente tal". Por ignorancia,
también, las parejas se sienten culpables y atemorizadas para explorar
y experimentar. Es muy común que las mujeres, aunque necesiten más
estimulación, no sean capaces de pedirla, y que los hombres,
desconociendo reacciones importantes de su compañera, actúen con
excesiva rapidez.
Así, se va generando hostilidad, compulsividad o ansiedad. Y la
ansiedad, ya sea generada por el temor al fracaso, por sentimientos de
culpa, o por comprobación de que no se tiene la respuesta que uno
espera, lleva a las personas a mantener un tenso control sobre sus
reacciones sexuales. Esto resulta altamente destructivo para la
pareja, ya que interfiere en la respuesta sexual, por otra parte la
sociedad masculiniza, sobrevalorando el rendimiento sexual en el
hombre, adjudicándole la responsabilidad del funcionamiento eficiente.
Esto trae consigo una inseguridad que fácilmente lleva al temor al
fracaso, que termina probablemente en este. Por otra parte la
socialización femenina reprime los impulsos naturales, enfatizando la
idealización de lo romántico y recatado. Como consecuencia, la mujer
no se ve a sí misma como un ser sexuado, desconoce su propia
sensibilidad, y no es capaz de expresarse sexualmente en la mayoría de
los casos. Aunque este aspecto ha ido cambiando en forma significativa
después de la llamada revolución sexual donde la mujer a tomado
predominio en roles que antes eran exclusivamente masculinos,
incluyendo en estos un rol más activo en el ámbito sexual.
Por otra parte, los conocimientos o creencias acerca de lo que es o
debe ser la sexualidad, determinan la forma en que una persona intenta
vivir su vida sexual o realizarse sexualmente.
Desde estas perspectivas, las disfunciones sexuales debieran ser
vistas como desbalances en la relación, y por lo tanto debe ser
tratado dentro de ese contexto y no como enfermedades aisladas.
Por lo tanto, una terapia adecuada, tanto para el que sufre el
trastorno como para su pareja, debiera entregar herramientas que le
ayuden y orienten a un mayor conocimiento de sí mismo, de su
sexualidad y de su pareja, para así poder mejorar la calidad de vida
de ambos.
Finalmente, se debería dar un mayor énfasis a la educación, ya que
la ignorancia en estos temas puede causar mayores problemas que los
que causa directamente la disfunción. Considerando también que la
mayoría de las disfunciones sexuales tienen un tratamiento exitoso, el
conocimiento de estas permitiría que más personas pudiesen identificar
el trastorno y recurrir a un especialista, ya que la gran mayoría no
lo hace.
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