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Parte 1 /
Parte 2
Fuente:
GAEDSUN
Parafilias, algunas consideraciones básica s
*
Introducción *
Delimitación del término "parafilias" *
Denominación proveniente de la Sexología. *
Condiciones de la parafilia *
Bibliografía *
Parafilias "Perversiones sexuales" *
Concepto general *
ETIOLOGÍA DE LAS PERVERSIONES *
Psicodinámica *
CLASIFICACIÓN DE LAS DIFERENTES PARAFILIAS *
Exhibicionismo *
Descripción *
Características personales y sociales del sujeto
*
Etiología Psicodinámica *
Etiología Conductual *
Fetichismo *
Descripción *
Características personales y sociales del sujeto
*
Etiología Psicodinámica
*
Etiología Conductual *
Tratamiento Conductual *
Pedofilia *
Descripción *
Características personales y sociales del sujeto
*
Etiología Psicodinámica *
Etiología Conductual *
Tratamiento Conductual
*
Masoquismo sexual *
Descripción *
Características personales y sociales del sujeto
*
Etiología Psicodinámica
*
Etiología conductual *
Fetichismo transvestista *
Descripción *
Etiología Conductual *
Voyeurismo *
Descripción *
Características personales y sociales del sujeto
*
Etiología conductual *
Etiología Psicodinámica
*
Otras parafilias *
Zoofilia *
Descripción *
Características personales y sociales del sujeto
*
Frotteurismo *
Descripción *
Características personales y sociales del sujeto
*
Etiología Conductual *
Consideraciones finales *
Referencias *
Parafilias *
Parafilias típicas *
Travestismo *
Sadismo *
Masoquismo *
Fetichismo *
Parafilias atípicas *
Coprofilia y urofilia *
Frotteurismo *
Clismafilia *
Necrofilia *
Escatología telefónica *
Las parafilias: importancia médico - legal
*
Introducción *
Clasificación de las perturbaciones sexuales
*
Definición de parafilia *
Concepto de parafilia *
Grado de manifestación de las parafilias *
Características semiológicas *
La sexualidad y su incidencia en el crimen
*
Importancia del diagnóstico de personalidad en las perturbaciones
sexuales *
El proceso de sexuación. La motivación de la conducta sexual
*
El delito parafílico *
Otras manifestaciones sexuales *
La estructura psicopática sexual *
Grados de peligrosidad *
La peritación sexológica *
Bibliografía *
Parafilias, algunas
consideraciones básicas
Psiquiatría Forense - Sexología - Praxis
Dra. Isabel Boschi
-
www.app.org.ar/publicaciones/forense
Introducción
El empleo del término "parafilias" para reemplazar
el concepto de "perversiones" es un hallazgo de la sexología del siglo
XX. No se trata meramente de una nueva denominación diagnóstica.
Presupone un enfoque humanístico científico que
integra desde los descubrimientos del funcionamiento cerebral, según
quiere la neurociencia, hasta las maniobras sistémicas de los
terapeutas que tratamos la conducta sexual humana.
Conocer las variantes del erotismo en sus diversas
formas de estimulación y su expresión comportamental acrecienta el
conocimiento de la sexualidad llamada "normal".
Solemos emplear criterios estadísticos o
ideológicos para clasificar las formas del deseo, la excitación y el
orgasmo humano. Havelock Ellis, el eminente médico inglés, se refiere
a las alternativas o variantes sexuales cuando expresa: "Todo el mundo
no es como usted, ni como sus amigos y vecinos. Incluso sus amigos y
vecinos puede que no sean tan semejantes a usted como usted supone".
Comprender las parafilias implica saber hasta dónde los hechos del
desarrollo del sexo y sus emociones pueden ser uniformes y constantes.
Delimitación del término "parafilias"
Denominación proveniente de
la Sexología.
La Sexología es una ciencia proveniente del siglo
XIX. Presupone el estudio de los seres humanos como individuos
sexuados, en su carácter de varones, mujeres o ambiguos. Incluye sus
sentimientos, en cuanto a sentirse varones, mujeres o ambiguos
(identidad de género), y sus conductas, sentimientos, fantasías
derivadas de su ser sexuados. También estudia las dificultades en sus
actividades sexuales y la resolución de los problemas sexuales.
También la Sexología se ocupa de las diversas
formas en que podemos ser sexuales. Es decir, de las variantes de la
conducta sexual. Cuando esa conducta sexual varía, con referencia a
una presunta norma, según una cantidad de condiciones que pasaré a
considerar, hablamos de "parafilia".
Condiciones de la parafilia
Se llama "parafilia" a lo que en la ley se denomina
"perversiones". Algunos psicoanalistas y psiquiatras aún la denominan
así.
En Sexología se evita estigmatizar imponiendo sobre
tópicos tan controvertidos como la sexualidad humana un etiquetaje
discriminatorio.
"Parafilia" proviene del griego "para" = junto a; "filein"
= amar.
La etimología alude a un amor paralelo a la forma
convencional. En efecto: el sexo convencional es heterosexual, coital,
con finalidad declarada procreativa y en general con el hombre en
posición del misionero (encima de la mujer).
Es de imaginar que una actividad constreñida así no
se corresponde con la intimidad sexual de las parejas actuales, según
lo demostró, ya en 1948, el pionero sexólogo americano Alfred Kinsey
en su encuesta a miles de norteamericanos.
Formas de estimulación diversas, y no sólo en el
fore-play (o inicio de la relación sexual), sino como finalidad en
sí misma, representan un porcentaje nada desdeñable de la conducta
sexual de la población que nos consulta.
El DSM-IV las caracteriza por consistir en impulsos
sexuales intensos y recurrentes, fantasías o comportamientos que
implican objetos, actividades o situaciones poco habituales.
Suelen crear alteraciones desfavorables en la vida
familiar, laboral y social del individuo por su carácter de
compulsivas. John Money, estudioso neozelandés del tema de las
parafilias en nuestro siglo, consigna cerca de cuarenta. Las más
difundidas por los medios, a raíz de que pueden suponer ofensas
sexuales son: la paidofilia, el exhibicionismo, el frotteurismo, el
sadismo sexual, el voyeurismo, el fetichismo.
Las parafilias incluyen algunas de estas
posibilidades:
- Objetos humanos;
- Infligir sufrimiento o humillación a sí mismo o a
la pareja;
- Involucrar a prepúberes o personas que se
resisten a la propuesta sexual.
Estas fantasías o estímulos específicos son
requisito indispensable para que el individuo parafílico logre
excitarse y llegue al orgasmo.
A veces, con su pareja, emplea su imaginería
erótica para poder funcionar sexualmente. En ocasiones, logra la
complicidad de su acompañante quien, por ejemplo, juega a trasvestirse
o trasvestirlo para que pueda desarrollarse la actividad sexual
habitual.
En vivo o en diferido, las imágenes parafílicas
acompañan al individuo, quien puede tener un mayor o menor control de
su conducta sexual, según las características de su yo fuerte o débil.
En tal caso, su parafilia será:
- leve, ocasionalmente expresada;
- moderada, implica mayor manifestación
conductal;
- severa, si lo lleva a niveles de
compulsión.
Esta compulsión a veces implica que el individuo
parafílico comete actos delictivos, cuando su parafilia es asocial.
Así, el exhibicionista mostrará sus genitales a la
gente por sorpresa; el necrofílico violará cadáveres. El paidofílico
espiará, toqueteará o abusará de los niños o les hablará sobre la
sexualidad en términos inconvenientes para su edad. O les pedirá que
le muestren los genitales. El sádico sexual producirá deliberadamente
dolor a su víctima y en ello residirá su placer. Estas conductas lo
suelen llevar a la cárcel y a condenas que no modifican su próxima
crisis parafílica.
Cuando hay un claro descontrol de la conducta,
muchos individuos presentan un malestar anticipatorio que algunos
autores comparan con los prodromos de las epilepsias temporales.
La persona afectada teme su salida parafílica
porque cree no manejarla.
En el trabajo interdisciplinario, la medicación con
un antiandrógeno, en caso de parafilias asociales, permite, junto con
las terapias sexuales, tranquilizar al victimario que suele sentirse
víctima de su propia compulsión.
Esta despersonalización ocasional es referida por
algunos consultantes que aluden a su conducta compulsiva con frases
como la siguiente: "No soy yo quien va a espiar a los baños. Son mis
pies los que me llevan".
Para que una conducta sea considerada parafílica
debe haber tenido sus antecedentes tempranos en la biografía del
sujeto. La niñez y la pubertad, en las historias sexuales levantadas a
sus protagonistas, revelan tempranos estímulos visuales, auditivos o
táctiles que por razones variadas adquirieron un particular
significado para cada individuo.
Las explicaciones de por qué predominan las
parafilias en los varones y es escasa su aparición en las mujeres,
tienen que ver con la teoría del predominio de la erotización visual
en el hombre a diferencia de la erotización táctil en la mujer,
atribuible a la posición prenatal en el período de determinación del
dimorfismo sexual cerebral.
Implica predisposiciones que la vida postnatal
desarrollará en el período crucial de los 18 meses. Allí natura y
nurtura enlazarán, con el comienzo de la adquisición del lenguaje y la
construcción del esquema corporal, las sensaciones que componen un
universo imaginario erótico: los mapas del amor o "Lovemaps", como lo
denomina el creador de este concepto, John Money.
En el mapa del amor figura la imagen del amado, sus
características arquetípicas, la escena sexual excitante
imprescindible para despertar el deseo, encender la excitación y
culminar con el orgasmo.
El mapa del amor está en la mente y en el cerebro.
De allí que tras su formación entre los 5 y los 8 años de edad del
individuo, sea resistente al cambio.
Es como un idioma nativo que persistirá a lo largo
de la vida, cualquiera sea la pareja que nos acompañe. Su
vandalización a temprana edad, es decir, la interferencia en los
juegos sexuales infantiles con los que se lleva a la acción el mapa
del amor, origina las parafilias.
Por desplazamiento, distorsiones u omisiones de las
conductas sexuales deseadas, una acción erótica se transforma en una
desviación sexual. La vandalización causante de la parafilia se
produce por:
- Abuso sexual infantil;
- Prohibición cruel y reiterada de las
manifestaciones sexuales de los niños (juegos de ensayo eroto-sexual,
curiosidad infantil en torno de temas sexuales).
La clínica de las parafilias reúne técnicas
diversas. Las terapias sexuales incluyen información a los pacientes
sobre los conocimientos actuales sobre el tema de consulta, medicación
cuando el grado de ansiedad no les permite la relación terapéutica, un
fuerte vínculo con los terapeutas quienes deben manejar técnicas
diversas: dramatizaciones, Gestalt, genogramas familiares, entrevistas
de otros significativos (parientes, amigos) dispuestos a ayudarlo. Y,
sobre todo, los profesionales de la salud deberían carecer, en la
mayor medida posible, de un criterio de valoración discriminatorio
sobre la persona que los consulta.
Comprender las parafilias presupone develar por qué
somos los humanos tan variables en nuestras gratificaciones sexuales,
cómo adquirimos y seleccionamos el estímulo que nos procura placer y
qué proceso validó que uno (o unos pocos) prevalecieran por sobre los
demás.
Si ese estímulo sexual no es convencional, si se
impone en automático, si provoca malestar al individuo y es de larga
data, hablamos de parafilias.
Bibliografía
1. Edward Blecher, Investigadores del sexo, México, Grijalbo, 1973.
2. Hugo Bleichmar, Introducción al estudio de las perversiones,
Buenos Aires, Helguero, 1976.
3. Otto Fenichel, Teoría psiconoalítica de las neurosis, Buenos
Aires, Paidós, 1966.
4. Michel Foucault, Vigilar y castigar, Buenos Aires, Siglo XXI,
1976.
5. A. Kinsey, W. Pomeroy, C. Martin, P. Gebhard, Conducta sexual de
la mujer, Buenos Aires, Médico Quirúrgica, 1954.
6. R. Kolodny, W. Masters, V. Johnson, Tratado de Medicina Sexual,
Barcelona, Salvat, 1983.
7. Luigi de Marchi, Sexo y civilización, Buenos Aires, Helios, 1961.
8. John Money, Love and Lovesickness, Baltimore, The Johns Hopkins
University Press, 1981.
9. John Money, Lovemaps, Nueva York, Irvinton Publishes, 1986.
10. John Money, "Pediatría, sexología y salud sexual en la
infancia", ponencia al XI Congreso Mundial de Río de Janeiro,
Brasil, 1-5 de junio de 1993.
11. L. Sirlin, Diccionario sexológico, Buenos Aires, Caymi, 1973.
Parafilias "Perversiones
sexuales"
Concepto general
La existencia de las necesidades sexuales supone la
presencia de un "instinto sexual", que analógicamente, como se le
llama hambre al instinto de nutrición, en lo relativo a lo sexual se
llama libido.
Los que primero estudiaron las perversiones les
dieron el carácter de patológicas o degenerativas, pero luego se
fueron dando cuenta que el hombre común integra en su vida sexual gran
parte de estas extralimitaciones. Sin embargo, ciertas perversiones se
alejan tanto de lo normal que si se consideran patológicas, como por
ejemplo, las que vencen el pudor, la repugnancia, el espanto y el
dolor.
Generalmente se acepta como desviación sexual a la
acción tendiente a la satisfacción de los propios impulsos, sin llegar
a la unión genital con otro individuo o donde esta unión se realiza
bajo condiciones que no pertenecen a la naturaleza del acto sexual;
por lo tanto, se constituye en un tipo de comportamiento que
interfiere total o parcialmente con la reproducción (3).
Según el DSM IV, son desórdenes sexuales
caracterizados por fantasías sexuales especializadas, así como
necesidades y prácticas sexuales intensas, que suelen ser repetitivas
y generan molestias o ansiedad en el individuo (5). Se refieren a
comportamientos sexuales caracterizados por la excitación del sujeto
ante objetos y situaciones que no son patrones normativos o se alejan
de estímulos sexuales normales; la anormalidad, en este caso, está
determinada por cada cultura (4).
Etiología de las perversiones
Psicodinámica
En relación a la etiología, es importante
considerar que las perversiones manifiestan una fijación a tempranas
formas pregenitales de gratificación. La regresión a puntos de
fijación son por lo general evidentes y suelen demostrarse desde la
infancia como una inclinación hacia la gratificación que implica su
etapa de fijación. Pueden existir desde entonces exacerbaciones,
remisiones y ocasionalmente puede darse un largo intervalo entre las
experiencias infantiles de fijación y las manifestaciones de la
perversión en la posterior vida adulta (1).
No solamente las pulsiones sexuales infantiles no
se han modificado, sino que los mecanismos de defensa que podrían
haberlas transformado en síntomas neuróticos tampoco han funcionado
como tales; por lo tanto, lo más importante en las perversiones es el
proceso de fijación más que el de regresión, es decir, son un
trastorno en la maduración de los impulsos (3).
"Una neurosis es el negativo de una perversión"(2),
lo que quiere decir que un neurótico reprime y sólo libera
simbólicamente a través de los síntomas, el pervertido lo expresa
directamente en su conducta sexual.
En las perversiones se consideran anormales las
cualidades de los impulsos sexuales y el objeto de éstos (?).
También se piensa que las perversiones podrían ser
formaciones defensivas, donde los elementos sexuales infantiles
pasarían por el complejo de Edipo, que los desviaría. Este fragmento
infantil, sobre el cual es desplazado el placer primitivo, debe tener
una relación especial con el yo para poder escapar a la represión; de
esta manera, el yo toma como propia una porción del instinto y
autoriza su expresión conciente, mientras que el resto sufre la
represión. La perversión no sólo representa una defensa contra la
ansiedad de castración, sino contra los sentimientos de culpa: el
miedo a la castración proviene del impulso de penetrar en la vagina de
la madre que está ocupada por el pene paterno, donde los deseos
pasivo-femeninos en relación a este pene implican el peligro de
castración, que depende de los impulsos oral-sádicos (3).
Clasificación de las diferentes
parafilias
Exhibicionismo
Descripción
Desviación sexual donde el alardear de sí mismo se
convierte en el fin en sí y en la fuente de gratificación sensual (2).
La característica típica de los exhibicionistas es que muestran sus
genitales para que, en reciprocidad, les sean enseñados los de la
persona atacada. Se distingue porque, en vez de preparar al fin sexual
normal, lo reprime.
Se obtiene excitación al mostrar los genitales en
lugares públicos a personas que, por lo general son desconocidas (4).
Es importante para el exhibicionista conservar la sorpresa y la
forzosidad de la observación de sus genitales (3). La excitación
ocurre al anticiparse mentalmente la situación, y el orgasmo es
producido por la masturbación (5).
Características personales
y sociales del sujeto
Generalmente esta conducta comienza en la
adolescencia, con prevalencia entre los 20 y 30 años de edad; en la
mayoría de los casos, esta conducta es de carácter compulsivo. La
personalidad del exhibicionista es de ser un sujeto tímido, retraído y
dependiente, con dificultad en habilidades sociales y heterosexuales.
Esta conducta puede darse en hombre mayores, solitarios, sin pareja o
abandonados por éstas, generalmente debido a problemas de impotencia.
Se da casi exclusivamente en hombres (4). El
exhibicionista masculino es tímido, taciturno, sumiso, carece de
agresividad normal y posee sentimientos de incapacidad o inseguridad.
Por lo general son inmaduros, y probablemente criados en familias con
actitudes puritanas y reglas rígidas sobre el sexo, con madre poderosa
y absorbente.
En su mayoría el exhibicionista está casado, pero
sus relaciones sexuales son defectuosas, creando dudas y temores de su
masculinidad, juzgándose débil sexual (5).
Es común que un exhibicionista, aunque sea
sorprendido por la justicia, reincida una y otra vez en su conducta
(3).
Etiología Psicodinámica
El exhibicionismo es de los tipos de perversiones,
en los que la cualidad de los impulsos instintivos conservan su forma
pregenital y su gratificación sexual depende del _________ de la
descarga, en este caso, la contemplación después de la exhibición. Es
perversión cuando el poder que se opone al deseo de contemplar y ser
contemplado, en este caso el pudor, ha sido derrotado (?).
En el exhibicionismo, el sujeto busca lograr tres
pruebas: la reacción de los demás como prueba oral de la existencia de
su pene, la liberación de su ansiedad por medio del desplazamiento y
una reacción en espejo por la cual espera ver mujeres con pene, para
eliminar la ansiedad de castración.
Generalmente, se produce por el conjunto de cinco
factores:
Predominio de las pulsiones infantiles en la forma
de seducción,
Lucha contra la castración por la evitación del
coito y la imposición de los genitales,
Intención de combatir la castración en el momento
que la mujer muestre su pene,
Defensa contra los impulsos homosexuales y
Autocontemplación narcisista en la identificación
con el observador (3).
Etiología Conductual
El inicio puede asociarse a una experiencia de
excitación sexual posterior a una exposición casual, posiblemente en
juegos infantiles o ante médicos o enfermeras. La adquisición de la
conducta es por influencia del impulso sexual que al mantenerse en el
tiempo, pierde el carácter sexual y toma matiz compulsivo (4).
La conducta exhibicionista comienza con
sentimientos de insignificancia, sin embargo, cuando empieza
tardíamente refleja trastornos emocionales (5).
Fetichismo
Descripción
Por fetichismo se entiende la perversión sexual,
dentro de la cual el impulso sexual se dirige hacia un objeto
inanimado tangible y manejable. Algunas veces el objeto es una prenda
íntimamente en contacto con la piel y en otras ocasiones, son partes
inanimadas del cuerpo femenino (3).
Esta sustitución se hace en base a otro objeto
relacionado con el objeto normal, pero que es totalmente inapropiado
para el fin sexual (?). La excitación sexual al observar o manipular
objetos inanimados, por lo general va acompañada de la masturbación
(4). El acto sexual se transfiere al objeto, íntimamente ligado al
cuerpo.
Se distinguen varias graduaciones para el
fetichismo, que van desde la simple preferencia por el objeto fetiche
dentro del acto sexual, hasta la completa sustitución del compañero
por el fetiche.
El fetichismo posiblemente se asociaría a dos
patrones: la cleptomanía, o robo compulsivo de objetos con valor
simbólico y gratificación sexual consecuente; y la piromanía o deseo
compulsivo de prender fuego con implicaciones sexuales, donde la
excitación y gratificación se obtiene al observar las primeras etapas
de compulsión, que derivan en un sentimiento de culpa después del
orgasmo (5).
En el fetichismo atenuado se produce la
sobrevaloración de ciertos atributos físicos que son especialmente
deseados, o que son condición indispensable para el acto. En el
fetichismo se produce una pérdida del interés por los genitales hasta
llegar, en los caso más graves, al desinterés por la persona que se
convierte sólo en el vehículo del fetiche. En el fetichismo profundo
ya sólo interesa el objeto, obteniendo el orgasmo por la manipulación
de éste, sin la necesidad de portadora (3).
Características personales
y sociales del sujeto
Parece constituir una condición
previa, la disminución del impulso hacia el fin sexual normal, por
ejemplo, la debilidad funcional del aparato sexual (?).
En su mayoría el fetichista es
hombre y heterosexual, y muchas de sus fantasías son sado-masoquistas
(4). Un gran número de fetichistas son débiles mentales, de
inteligencia subnormal o psicóticos, que en este caso, actúan en
torno a la frustración, la ira, la soledad y la desesperanza (5).
Los fetichistas desarrollan sus
actividades en forma solitaria, siendo la expresión más socialmente
inadaptada, la instancia en que roban sus fetiches (6).
Etiología Psicodinámica
La elección del fetiche se demuestra por dos
causas. Por una parte se trata de la influencia continuada de una
intimidación sexual experimentada desde la infancia, por otro lado, de
una asociación de ideas simbólicas e inconcientes por parte del sujeto
(1). Se trata de una elección cuya función es la de impedir el intenso
temor a la castración ya que el fetiche representa el órgano sexual,
negando con ello la existencia del ser castrado (2). Por la
intolerancia a estos seres, tampoco puede sentir atracción o deseos
eróticos hacia ellos. La función del fetiche es la protección de la
madre contra los ataques sádicos, el alivio de la ansiedad de
castración y la satisfacción de los deseos orales hacia el pene del
padre.
En la mente del fetichista existen dos ideas, el
conocimiento de la falta de pene de las mujeres y la negación de esta
idea, las que el yo concilia con el fetiche: algo que realmente
existe,a diferencia del pene simbólico femenino.
El mecanismo defensivo subyacente es la disociación
del self y la realidad, fantaseando con la existencia de un pene en la
mujer y la identificación con ésta (3).
Etiología Conductual
La causa estaría dada por condicionamiento del
aprendizaje, uno de los procedimientos sería la incorporación del
fetiche a través de la imaginación y por masturbación, apareciendo
posteriormente el orgasmo que fortalece la unión objeto-placer. Otra
hipótesis etiológica controversial es la asociación entre fetichismo y
epilepsia temporal (4).
El fetiche se asocia, durante la infancia, con la
excitación sexual o amor y aceptación que alguna vez recibió de la
madre. Al reforzar las experiencias infantiles y hábitos de la niñez,
se constituyen las causas del fetichista de buscar bienestar y placer
sexual mediante los objetos (5).
De hecho, existen diversas teorías, sin embargo,
ninguno de los postulados ha sido lo suficientemente consistente con
la conducta sexual (6).
Tratamiento Conductual
La mayoría de los tratamientos que ha tenido éxito
en la extinción de la conducta fetichista han estado basados en los
principios del aprendizaje. Una de estas terapias es la aversiva, en
la que se relaciona la imagen del fetiche con estímulos desagradables
físicos, como el shock eléctrico, o internos, como la sensación de
verguenza (6).
Pedofilia
Descripción
Se trata de un tipo de perversión donde sólo se
encuentra perturbado el objeto de la tendencia sexual, donde es
reemplazado por otro antinatural (2). Es la presencia de fantasías o
conductas que implican actividad sexual entre un adulto y un niño. El
sujeto debe presentar por al menos seis meses, deseos sexuales intenso
y recurrentes hacia menores de trece años (5). Puede darse de
diferentes formas: en relación a la orientación, puede ser de tipo
heterosexual, homosexual o ambas; en relación a objeto, éste puede ser
exclusivamente pedofílico o no.
Las conductas de la pedofilia van del simple
exhibicionismo hasta la penetración. El adulto suele ganarse la
confianza y el cariño del niño y, por lo general, es alguien conocido
o familiar (4).
Se distinguen dos variantes en la pedofilia: la
sentimental homoerótica y la agresiva heterosexual. Los sentimentales
homoeróticos tienen poco o ningún interés por las mujeres, toda su
capacidad sexual se concentra en los niños, concretándose bajo la
forma de caricias que le provocan el orgasmo. Los agresivos
heterosexuales intentan satisfacer sus impulsos con niñas, con métodos
que van desde la seducción a la violencia, terminando (muy pocas
veces) en homicidio sádico-criminal (3).
Características personales
y sociales del sujeto
En su mayoría los pedofílicos son hombres, menos
agresivos que los violadores; muchos de ellos son alcohólicos o
psicóticos de mente torpe o asociales, y su edad fluctúa entre los 30
y 40 años; generalmente, de fuertes convicciones religiosas (5). En
general, son hombres débiles, inmaduros, solitarios y llenos de culpa
(6).
La personalidad del agresor de mediana o mayor edad
es de un individuo solitario y con dificultad para establecer
relaciones heterosexuales normales, suele tener baja autoestima, con
pocos recursos para enfrentar situaciones de stress y frecuentemente
abusa del alcohol y/o sustancias. Por lo general, no presenta
trastorno psicopatológico (4). Sin embargo, se ha visto que dos
tercios de los reclusos pedofílicos maduros llevaron a cabo esta
conducta en momentos que sufrían de situaciones estresantes (6).
Etiología Psicodinámica
El pedofílico no se acerca a los adultos debido a
que teme ser castrado por ellos, que son representantes de sus padres,
hacia los que dirige sus impulsos incestuosos.
El pedófilo se identifica con su madre y se
relaciona con los niños de la misma manera como fantasea que debiera
ser su relación con ella, por ese motivo es que elige a niños que
puedan representarlo a él mismo. El temor a la castración intensifica
su narcisismo, por la necesidad de protegerse a sí mismo (3.
Etiología Conductual
Poco se sabe de las causas, pero se dice que una de
ellas es el aprendizaje de actitudes negativas hacia el sexo, como
experiencias de abuso sexual durante la niñez, sentimientos de
inseguridad y autoestima baja, con dificultad en relaciones
personales, etc; lo que facilita la relación adulto-niño. En cuanto al
condicionamiento, éste no se extingue por condiciones gratificantes
(4).
Tratamiento Conductual
En algunos casos de pedofilia resulta beneficiosa
la técnica de la desensibilización encubierta, en la que se asocian
los factores estimulantes para el sujeto con situaciones aversivas que
resultarían de la expresión de sus impulsos; al avanzar el tratamiento
se entrena a los pacientes para que imaginen la atracción por mujeres
adultas. Frecuentemente se observa una disminución de la atracción
hacia las niñas y una disminución aún mayor en la ansiedad producida
por las mujeres (6).
Masoquismo sexual
Descripción
Se analiza en conjunto con el sadismo, como una
tendencia a causar dolor al objeto sexual o a ser maltratado por él.
Su nombre deriva del novelista austríaco Leopold von Sacher-Masoch
(1836-1895), quien narra sus experiencias sexuales. El sadismo, por su
parte, deriva del francés Marques de Sade, quien también cuenta sus
historias sexuales.
Algunos autores las describen como dos formas
expresivas del mismo fin, placer por el dolor, en forma activa
(sadismo) o en forma pasiva (masoquismo). Por lo tanto aquí el dolor
es el fin en sí mismo, tanto el emitirlo como el recibirlo (?). Tal
conducta implica alivio de la culpa generada por el sexo, donde es un
requisito que el dolor recibido sea planeado, para la obtención de
placer (5).
Generalmente estas conductas comienzan en la
adolescencia y tienen curso crónico (4).
Para muchos sexólogos, los masoquistas no es que
deseen sufrir, sino que desean hacer significativa su resignación
hacia su compañero y su sumisión hacia el maltrato físico y mental
(5).
Características personales
y sociales del sujeto
La algolagnia activa o pasiva (nombre que denota el
placer del dolor), puede hallarse fácilmente en el sujeto normal. Por
ejemplo, la sexualidad de la mayor parte de los hombres muestran una
mezcla de agresión y de tendencia a dominar (?) y, a veces, está
asociado a una personalidad antisocial.
Según algunos estudios, el masoquismo se da con
mayor frecuencia en mujeres que en hombres, y el conjunto de estas dos
conductas se puede asociar a fetichismo y fetichismo transvestista
(4). El sadismo, por el contrario se da mayormente en los hombres (5).
Etiología Psicodinámica
Esta tendencia a dominar puede tener una
significación biológica, cuya necesidad es la de vencer la resistencia
del objeto sexual. El sadismo, entonces, es un componente agresivo del
instinto sexual exagerado, independiente y puesto en primer término y
en medio de un desplazamiento. Corresponde a la exclusiva conexión de
la satisfacción con el sometimiento y maltrato del mismo.
"El masoquismo parece alejarse más del fin sexual
convencional que el sadismo. Existen dudas si aparece originariamente
o si más bien se desarrolla partiendo del sadismo y por una
transformación de ésta. Se trata de una continuación del sadismo
dirigida hacia el yo, que se coloca ahora en el puesto del anterior
objeto sexual" (1).
La perversión resulta del vencimiento a la
restricción que es el dolor, como antes era el pudor en el
exhibicionismo.
Cuando somos pequeños, el instinto de vida deriva
al instinto de muerte hacia el exterior: la parte proyectada al
servicio de la satisfacción sexual se constituye en el sadismo y la
otra parte que queda fijada constituye el masoquismo erógeno. Aun así,
el instinto de muerte proyectado hacia el exterior puede ser
introyectado de nuevo para producir el masoquismo secundario.
Sadismo erótico: sólo consigue excitación
cuando puede hacer a los demás lo que teme que le hagan a él. Se
enfrenta a la ansiedad de castración y a los impulsos fanáticos que
dirige hacia los otros. La finalidad de este acto es que la víctima
ame al agresor y lo perdone, para liberarse de la culpa; por lo tanto,
este amor es primitivo y narcisista.
Sadismo criminal: surge como consecuencia de la
defusión del Eros y el Thanatos, con la desviación del último, que se
expresa sin la modificación de la líbido.
Masoquismo: evitación del dolor temido a la
castración gracias al sufrimiento real, debido a experiencias que
hayan unido el placer al dolor, creencia que la autocastración
sustituye la castración verdadera, anticipación del daño esperado para
poder controlarlo y la sumisión como medio inconciente para obtener la
protección del padre.
Masoquismo femenino: el deseo de ser amada por
el padre se expresa en la fantasía de ser castigada por él, originada
en los estados precoces del Edipo. Tiene dos finalidades, la de
desplazar al exterior el daño que teme del pene "malo" que ha
introyectado y la de que éste destruya lo malo que hay en su interior,
contrarrestando la acción de los objetos peligrosos que han sido
incoporados.
Masoquismo moral: existe un sentimiento
inconciente de culpa, que motiva la búsqueda de sufrimiento y el
efecto llamado "reacción terapéutica negativa" (oposición al cambio).
El masoquismo procede del yo, que pide ser castigado por el super yo,
el padre, o por elementos externos (3).
Etiología conductual
La conducta masoquista se desarrollaría por actitud
de verguenza y disgusto hacia las relaciones heterosexuales normales,
empleando dolor y autocastigo para lavar su culpa por deseos sexuales;
una causa del sadismo o crueldad sexual puede ser enseñada conciente o
inconcientemente (5).
Fetichismo transvestista
Descripción
Se limita al uso de ropas del sexo opuesto. Se
refiere a hombres heterosexuales con fuertes impulsos y fantasías de
vestirse con ropas femeninas para excitarse, agregado al coito o
masturbación. Es una condición que puede iniciarse en la niñez o
adolescencia y también con el paso del tiempo. A veces, el uso de las
ropas es constante y puede existir una prenda predilecta.
Los transvestistas experimentan placer y
relajamiento al portar ropas del sexo opuesto y manifiestan fruición
por la sensación física de la ropa y por mirarse al espejo. Le permite
al hombre expresar su lado sensual, delicado, gracioso, fino, suave y
tierno.
Etiología Conductual
Al comenzar la niñez, esta conducta puede ser
causada por el rechazo manifestado por lo progenitores por el sexo del
hijo. En ocasiones se inicia durante la adolescencia, época en la que
no se desarrolla por el rechazo de los padres y se efectúa lejos de la
vista de los demás (5).
Voyeurismo
Descripción
"Puede considerarse como la forma sexualizada de la
curiosidad, convirtiéndose esta curiosidad como fin en sí" (2). La
contemplación constituye una perversión cuando se limita
exclusivamente a los genitales, cuando aparece ligada al vencimiento
de la repugnancia, o cuando en vez de preparar el fin sexual lo
reprime (?).
Es la obtención de excitación sexual al observar en
forma oculta y sin el consentimiento de las victimas, quienes están
desnudas o realizando alguna actividad sexual. Tal acto frecuentemente
va asociado a la masturbación, pero no hay realización de acto sexual
posterior a dicha conducta. El voyeurismo adquiere carácter
compulsivo, puede ser pasajero pero frecuentemente es de curso crónico
(4).
Características personales
y sociales del sujeto
Esta conducta es predominante en hombres
generalmente heterosexuales. La personalidad de los voyeuristas parece
no mostrar rasgos patológicos, pero coinciden con hombres tímidos
durante la adolescencia y tienen dificultad en establecer relaciones
heterosexuales (4).
El voyeurismo grave es sólo practicado por hombres
y el voyeurismo encubierto es más precticado por las mujeres (3).
Etiología conductual
Esta desviación sexual por lo general comienza en
la adolescencia y su inicio va asociado a la excitación sexual después
de la observación, tal vez, casual de una mujer desnuda, una pareja
durante el acto sexual, etc.. Posteriormente el sujeto asocia las
fantasías con la masturbación, condicionando la excitación sexual (4)
Etiología Psicodinámica
Se origina en la necesidad del sujeto de revivir la
observación de los genitales o el coito paterno para lograr un control
sobre éstos; además, consigue la evidencia de que no es castigado con
la castración debido a la contemplación. Representa un desafío para el
super yo, porque intenta evitar el sentimiento de culpa.
Evita la dependencia frente al objeto sexual y las
implicaciones de esta, además de expresar el odio hacia el objeto (3).
Otras parafilias
Zoofilia
Descripción
Se considera zoofilia cuando se encuentra
perturbado el objeto sexual de la tendencia sexual hacia los animales,
siendo éstos el fin específico de su motivación sexual.
Características personales
y sociales del sujeto
Pese a ser asociada generalmente a los enfermos
mentales, la experiencia aporta la evidencia de que en tales enfermos
no se observan aberraciones sexuales distintas que las que se observan
en la población general. Esta parafilia se puede presentar en
cualquier individuo, ya sea que desarrolle todas sus áreas en forma
normal o que presente una total anormalidad.
Frotteurismo
Descripción
Es la obtención de placer exclusivo a través del
frotamiento de los órganos genitales contra el cuerpo de una persona
desconocida y sin su consentimiento (4), a veces utiliza las manos y
acaricia a su víctima (5), se realiza en lugares públicos y
concurridos. Esta conducta no es preludio de actividad sexual; en su
mayoría, la masturbación acompaña al recuerdo de tal situación.
El frotteurismo suele ser pasajero con prevalencia
entre los 15 y 20 años de edad (4).
Características personales
y sociales del sujeto
El frotteurista generalmente es una persona pasiva
y aislada.
Etiología Conductual
La aparición de esta conducta se asocia a la
observación de la misma conducta en otras personas y la posterior
imitación (4).
Consideraciones finales
Bajo el concepto de instinto comprendemos una
representación psíquica de una fuente de excitación, continuamente
corriente o intrasomática, a diferencia del estímulo producido por
excitaciones aisladas procedentes del exterior. Es uno de los
conceptos límites entre lo psíquico y lo físico, donde la fuente es un
proceso excitante en un órgano y su fin más próximo está en hacer
cesar la excitación de dicho órgano.
En las perversiones, entonces, encontramos
anormalidades tanto en la cualidad de los impulsos sexuales como en el
objeto. Es así como el sadismo, el masoquismo, el voyeurismo y el
exhibicionismo muestran perturbada la naturaleza del impulso sexual.
En cambio, en la pedofilia y la zoofilia, el objeto normal ha sido
reemplazado, lo que lo convierte en anormal.
Al dársele gran importancia etiológica a los puntos
de fijación en las formas pregenitales de gratificación, deberían
considerarse como manifestaciones de un desarrollo sexual
interrumpido, antes que como una desintegración de la sexualidad
madura a sus componentes pregenitales.
Referencias
(1) ALEXANDER, F y ROSS, H. (1979). Psiquiatría dinámica.
Buenos Aires: Paidos.
(4) BELLOCH, A; SANDIN y RAMOS. (1995). Manual de Psicopatología,
Volumen I. Madrid: McGraw-Hill.
(3) CODERCH, J. (1991). Psiquiatría Dinámica. Barcelona: Herder.
(7) FELDMAN, P. (1987). Sex and Sexuality. London: Longman.
(2) FREUD, S. (1985). Tres ensayos sobre teoría sexual. Madrid:
Alianza.
(5) McCARY, J y McCARY, S. (1996). Sexualidad humana de McCary.
México: El Manual Moderno.
(6) SARASON, I y SARASON, B. (1986). Psicología Anormal. Los
problemas de la conducta desadaptada. México: Trillas.
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