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Fuente:
Sexuar
. Trastornos de la excitación
femenina
.
Diccionario básico para estos textos
El orgasmo es la tercera fase de la respuesta sexual
humana, posterior al deseo y la excitación; es el climax, el final de
un encuentro sexual. Desde el punto de vista fisiológico es un
reflejo, metaforizando es "un estornudo de placer".
Como todo reflejo, ante un estímulo sobre el
clítoris o el punto G (polo sensitivo), con un ritmo y una intensidad
particular para cada mujer, se producen contracciones de los músculos
perivaginales y perianales (polo motor), las que son vividas como
intensamente placenteras. La decodificación de satisfacción la realiza
el cerebro, por lo cual, la capacidad de alcanzar el orgasmo en las
mujeres está generalmente influida por procesos emocionales.
La anorgasmia es la dificultad o incapacidad de
alcanzar el climax, aunque el deseo y la excitación se hayan producido
previamente.
La preocupación por la ausencia del orgasmo
femenino es una adquisición de estas últimas décadas, ya que comenzó a
considerarse importante el placer de la mujer. Recordemos que el
orgasmo femenino no es necesario para la reproducción, por lo cual en
otras‚ pocas -no tan lejanas-, no era considerado un problema el no
tenerlo. En realidad, era visto como una virtud, ya que las
esposas-madres no debían comportarse como las mujeres prostituidas.
Actualmente, la posibilidad de alcanzar el orgasmo
ocupa -en general- un lugar muy valorizado en la media social. Su
ausencia suele producir frustración, depresión, baja autoestima y
sufrimiento en la mujer que no lo logra, así como vivencias de
desvalorización masculina en su pareja.
La ausencia de orgasmo sostenida en el tiempo puede
provocar dolor pelviano crónico, prurito y flujo vaginal por la falta
de descarga de la sangre acumulada en los genitales durante la
excitación.
Su falta puede llevar, paulatinamente, a la
inhibición del deseo sexual, y a la evitación de situaciones sexuales
como forma de defenderse ante la frustración.
Una salida "tramposa" que buscan algunas mujeres es
fingir el orgasmo para no sentir vergüenza ante su compañero,
ya que en general le resulta difícil al varón poder
percibir el orgasmo de su pareja. Esta aparente "solución", sólo
alivia la ansiedad inmediata de la mujer; pero con el tiempo, cuando
se instala la mentira se hace muy complicado el desandarla para poder
realmente tener orgasmo. Por otro lado, puede aparecer resentimiento
ante el varón que disfruta a expensas de una mujer que no lo hace.
Así, el conflicto se hace cada vez mayor, ya que la mujer queda
atrapada en su propia trampa.
Los diversos autores no se ponen de acuerdo acerca
de la incidencia de la anorgasmia femenina. Según diferentes
investigaciones entre un 15% y un 50% de las mujeres padecen de esta
dificultad en algún momento de sus vidas.
La mayoría de las mujeres logran alcanzar el
orgasmo con sus parejas un tiempo después de haber comenzado su vida
sexual activa. Esto se debe a que el orgasmo se produce ante todo por
aprendizaje; la mujer necesita conocer su cuerpo y sus genitales,
saber cómo responde ante los diferentes estímulos. También necesita
conocer y familiarizarse con las actitudes de su compañero así como
vivenciar un clima de confianza y serenidad para entregarse a la
relación.
La mayoría de las causas que inhiben
el orgasmo femenino son de índole psicológica, leve o profunda. En las
mujeres la anorgasmia puede producirse por:
-
Falta de conocimiento del funcionamiento de los propios
genitales. Suele ocurrir en aquellas mujeres que nunca se
permitieron masturbarse.
-
Un pobre juego sexual previo que no incrementa el nivel de
excitación.
-
Una estimulación insuficiente en cuanto a la duración, el ritmo,
el tipo de caricia o de zona específica.
-
Dificultades para entregarse libremente a la relación sexual.
-
Estar muy pendiente de alcanzarlo. La autobservación inhibe el
descontrol.
-
Dificultades para dejarse ir, descontrolarse, ya que durante el
orgasmo se producen segundos de desconexión, por ello se lo llama
"la petit mort" (la pequeña muerte).
-
Tener una personalidad inhibida, con actitudes negativas y
prejuiciosas con respecto a la sexualidad.
-
Dificultades en la relación de pareja en general. Aquí¡ la
anorgasmia puede resultar un castigo o estar representando una lucha
por el poder en la pareja.
La incidencia de las causas de origen orgánico es
baja. Entre ellas podemos mencionar trastornos neurológicos,
endocrinos y ciertos medicamentos que bloquean la descarga orgásmica.
Uno de los elementos fundamentales que entra en
juego para poder conectarse o no con el placer es el Sistema de
Valores sexuales de cada persona. Es así que los diferentes maneras de
estimulación para alcanzar el orgasmo no siempre son vividos con
naturalidad por uno o ambos miembros de la pareja. Hay quienes piensan
que masturbarse es malo o degenerado, o que sólo el orgasmo en coito
(con penetración) es lo normal.
Lo "normal" en sexualidad depende de las ideas
personales, acorde a su educación, su personalidad, su historia y sus
experiencias de vida. Resulta conveniente que los miembros de una
pareja puedan compartir y acordar en sus ideas con respecto a las
conductas sexuales habituales y necesarias para cada uno de ellos,
para evitar la comúnmente llamada "incompatibilidad sexual".
Lo que categóricamente podemos llamar "anormal o
inadecuado" es el forzar al otro a determinadas situaciones sexuales
sin su consentimiento; aunque sea con un simple beso, se est violando
la intimidad personal.
Podemos clasificar la anorgasmia - como a todas las
disfunciones sexuales en:
La anorgasmia primaria es la que se produce
en las mujeres que nunca alcanzaron el orgasmo ante diferentes
estímulos (masturbación, caricias genitales manuales u orales, con
penetración).
La anorgasmia secundaria es la que acaece en
mujeres que tuvieron un período previo en el que lograban el orgasmo
por cualquiera de los medios mencionados anteriormente
La anorgasmia total es la que sucede cuando
la mujer no logra el orgasmo con ningún estímulo.
La anorgasmia parcial es aquella por la cual
la mujer logra el orgasmo con determinado estímulo y no con otro. Por
ejemplo, puede darse el caso de que tenga orgasmo por autoestimulación
a solas, y no en compañía, o que lo logre sólo estimulando su clítoris
durante el coito, o sólo por estimulación manual o oral de su
compañero o sólo durante la penetración.
En este caso dependerá de la vivencia personal de
satisfacción o no para que la dificultad se convierta en un problema
para la mujer o su pareja. En este sentido, el desconocimiento, las
creencias y prejuicios influyen negativamente en la vivencia de
satisfacción, ya que existen varones y mujeres que valoran más el
logro orgásmico a través de determinado estímulo (generalmente la
penetración).
La anorgasmia situacional es la que se
produce cuando la mujer no alcanza el orgasmo en determinadas
situaciones o con determinados compañeros sexuales.
Es importante tener en cuenta que las mujeres
tenemos una zona particular promotora del orgasmo, el clítoris.
Alrededor de un 30% de las mujeres agregan otra zona para su descarga
orgásmica, el punto G. Este último se encuentra en el tercio exterior
de la vagina, tiene una contextura rugosa de unos 2 cm. de diámetro, y
necesita ser estimulado a través de la presión, a diferencia del
clítoris que, en general, necesita caricias suaves y húmedas. El punto
G es un residuo prostático embrionario que no todas las mujeres
conservan, o que no todas las mujeres se lo han descubierto.
Sigmund Freud consideraba que las mujeres que
tenían orgasmo por estimulación del clítoris eran infantiles; y que
debían realizar un paso hacia el orgasmo vaginal para madurar
sexualmente. Actualmente, luego de las investigaciones de Williams
Masters y Virginia Johnson, se sabe que esa dicotomía no existe, ya
que el orgasmo es clitorideo-vaginal, es decir, que ante el estímulo
del clítoris, se producen contracciones vaginales.
Aún hoy, muchas personas continúan sosteniendo las
teorías de Freud en este sentido, por lo cual se sienten
desvalorizadas por no lograr el esperado orgasmo vaginal sin estimular
el clítoris. En realidad, para que esto suceda, la mujer debería tener
el punto G o buscar determinadas posiciones coitales que estimulen el
clítoris indirectamente.
Por otro lado, las mujeres podemos ser
monorgásmicas (tener un solo orgasmo y quedar satisfechas) o
multiorgásmicas (necesitar varios orgasmos en un mismo encuentro para
descargar la tensión sexual acumulada).
Aunque de hecho, estos estilos diferentes no
implican calidades orgásmicas diferentes, los prejuicios y
desconocimientos pueden provocar desavenencias conyugales:
-
Cuando ante el primer orgasmo de su pareja, el hombre da por
terminada la escena sexual y la mujer queda con necesidad de
continuar con la estimulación, si ella no lo explicita puede crearse
una situación de insatisfacción sexual permanente.
-
No es necesario que el varón mantenga su erección durante todos
los orgasmos de su pareja, ya que -como mencionamos anteriormente-
existen otras maneras de estimulación tan gratificantes como el
coito.
-
Cuando ante una mujer monorgásmica, el varón reacciona
insistiendo en la estimulación para que ella tenga más orgasmos, sin
que su compañera lo necesite, se crea la sensación de insatisfacción
por la exigencia del varón. Este suele comparar a su pareja con
mujeres multiorgásmicas; para estos hombres, un solo orgasmo de su
mujer resulta poco o se sienten malos amantes, cuando en realidad
para ella es suficiente.
-
Eventualmente las mujeres orgásmicas pueden no tener un orgasmo
en algún encuentro sexual. No es terrible, ni es un problema; éste
se instala cuando la ausencia de orgasmo se hace permanente.
La comunicación con la pareja es indispensable para
lograr una vida satisfactoria en general y sexual en particular.
Incorporando a la vida cotidiana el conversar acerca de las propias
necesidades, ideas y gustos sexuales permite un mayor acercamiento y
conocimiento recíproco.
La anorgasmia femenina es el motivo de consulta más
frecuente al especialista; y, acorde al diagnóstico preciso, su
tratamiento tiene un alto porcentaje de éxito en tiempos relativamente
cortos.
Trastornos de la
sexualidad femenina
Recordemos que, fisiológicamente, la excitación se manifiesta como la
llegada de sangre a la zona genital. Las mujeres necesitamos alrededor
de 500 centímetros cúbicos para que la congestión pelviana alcanzada
nos permita ingresar en la plataforma que impulsa el orgasmo. Además,
durante la excitación la vagina se lubrica para que la penetración no
sea dolorosa.
Estos cambios genitales van acompañados a su vez
por modificaciones en todo el organismo: la respiración comienza a
acelerarse y agitarse, el pulso cardíaco también se acelera, aumenta
la temperatura externa del cuerpo llevando a la sudoración. Los pechos
aumentan de tamaño, los pezones se yerguen. Los músculos van
poniéndose cada vez más tensos, todo el cuerpo "se prepara para la
lucha". Como sucede también en la práctica de los deportes, toda
actividad física requiere de un precalentamiento.
Hasta aquí, sólo estamos mencionando las
modificaciones que se relacionan con la fisiología; sin embargo lo
emocional y la relación de pareja influyen decisivamente en la
capacidad de despertar al organismo físico.
Las perturbaciones en la excitación pueden ser
motivadas por diversas situaciones. La más común es la estimulación
inadecuada, en cantidad y en calidad.
En relación a la calidad, si el compañero no
sabe cuáles zonas corporales de su mujer son más sensibles, o qué tipo
de estímulo, con qué ritmo y frecuencia su pareja lo necesita, lo más
probable es que haga lo que supone que es correcto, aunque tal vez no
lo sea. Cada mujer es única y tiene necesidades únicas.
Para poder congeniar y conocerse recíprocamente es
imprescindible el diálogo abierto entre los miembros de la pareja
acerca de los gustos, preferencias y necesidades sexuales de cada uno.
En relación a la cantidad, otra situación
ligada a la anterior es el escaso o inexistente juego sexual previo.
La pareja no utiliza diversas conductas sexuales que puedan
estimularlos e incrementar su deseo, ni se detienen largamente en cada
una de ellas. Pasan directamente -o casi directamente- a practicar la
penetración.
Las mujeres necesitamos entre 20 y 40 minutos para
que nuestro cuerpo esté disponible para completar la respuesta sexual.
Los tiempos dependerán de las características de personalidad de cada
mujer, del tipo de relación de pareja, del conocimiento y la confianza
recíprocas, del momento vital, del estado de ánimo situacional, entre
otras cuestiones.
Pero más allá de todo esto, los tiempos femeninos
son más prolongados que los masculinos, por mandatos culturales y
también por las diferencias en nuestras estructuras anatómicas
genitales. El varón sólo necesita entre 70 y 90 mm. para llenar de
sangre su pene, las mujeres necesitamos 500mm. Además no tenemos
reservorios que dificulten la vuelta de la sangre a la corriente
general, como sí tiene el varón.
Teniendo en claro las necesidades fisiológicas de
las mujeres para alcanzar una plena excitación, es importante que
recordemos la influencia de las emociones en la capacidad de dejarse
llevar por el placer.
Una mujer enojada, triste, preocupada, asustada, no
se excitará. Tanto sean estos sentimientos movilizados por motivos
ajenos a la pareja, o por motivos relacionados con la pareja.
Es necesario evaluar si la dificultad con la
excitación ocurre desde siempre y con todas las parejas sexuales (por
lo cual, es posible que se trate de una perturbación personal), o si
se trata de una situación ocasional de momentos afectivos determinados
pero no permanentes o con determinado tipo de hombre (donde puede
tratarse entonces del estilo de relación de pareja).
Recapitulando:
Una mujer mal estimulada, poco estimulada o con
sentimientos negativos en su mente durante el encuentro sexual, no se
excitará o lo hará escasamente, empobreciendo su satisfacción personal
y, probablemente, la de su pareja
Diccionario básico para los textos
Aborto: interrupción del embarazo antes
de los 6 meses de gestación cuando el embrión o el feto son inviables
fuera del cuerpo de la madre. Luego se lo llama “parto prematuro”.
Puede ser espontáneo o inducido.
Abuso
sexual: conducta realizada por un
adulto en la que fuerza a otro a satisfacer sus necesidades sexuales.
Abuso
sexual infantil: Cuando la víctima es
un menor de edad. El abuso sexual de menores se torna una situación
traumática que deja huellas imborrables en la estructuración del
aparato anímico.
Adicción:
conducta compulsiva que lleva a una
persona a actuar irreflexivamente en
búsqueda de situaciones que calmen su angustia y ansiedad (alimentos,
sustancias, sexo, etc.)
Afilar:
enamorar, conquistar, seducir.
Amurar:
dejar, abandonar.
Andrógenos:
hormonas masculinas que
también producen las mujeres pero en niveles muy inferiores.
Aneyaculación: trastorno sexual
masculino por el cual el varón no eyacula, aunque puede tener
su orgasmo.
Anorgasmia:
trastorno sexual femenino por el cual la mujer no alcanza su orgasmo.
Anticonceptivos orales:
pastillas con
hormonas femeninas que regulan el ciclo sexual femenino de tal modo
que la menstruación acaece artificialmente por efecto de esas
hormonas. Se toman entre 20 y 28 días. Para que su eficacia sea total
requiere de que se tomen todas las pastillas, una por día. Deben ser
recetadas y controladas por el médico.
Araca:
interjección de alerta o cuidado
Autoerotismo:
acción de darse placer a
sí mismo. Puede realizarse a través de las fantasías o de actividades
sexuales realizadas consigo mismo. Entre ellas se encuentra la
masturbación o auto estimulación de los propios genitales.
Bacán:
hombre elegante que mantiene a una mujer.
Bacana:
mujer elegante mantenida por un hombre.
Batir:
decir, denunciar.
Berretín:
capricho, enamoramiento.
Botón:
policía.
Burdel:
prostíbulo.
Cabrera:
enojada.
Caferata:
hombre que vive de las prostitutas.
Cafiolo:
hombre que vive de las prostitutas.
Cafishio:
hombre que vive de las prostitutas.
Cajetilla:
elegante.
Calavera:
persona de la noche, que va de fiesta en fiesta.
Camba:
bacán. Hombre elegante que mantiene a una mujer.
Cana:
policía. Estar en cana: estar preso.
Canfinfle,
canfinflero: hombre que vive de las
prostitutas.
Caracteres
sexuales primarios: los relacionados con
las diferencias anatómicas genitales de ambos sexos (vulva, vagina,
clítoris, útero, ovarios en mujeres y pene, testículos, próstata, etc.
en varones), así como las hormonales (ciclo menstrual femenino y
producción de espermatozoides en los varones)
Caracteres
sexuales secundarios: las
características físicas externas diferenciales de cada sexo (vello,
musculatura, voz grave, etc. en varones. Mayor adiposidad, forma del
cuerpo, voz aguda, etc. en las mujeres)
Catrera:
cama.
Chorra:
Ladrona.
Ciruja:
mendigo que revuelve la basura en busca de elementos útiles para su
subsistencia.
Climaterio:
período de la vida en que
la mujer finaliza su capacidad reproductiva. Suele extenderse entre
los 45 y 55 años, aproximadamente. Incluye a la menopausia,
pero es más amplio ya que considera al proceso biológico, emocional y
vincular en cada mujer.
Climax:
momento de máximo placer en un encuentro
sexual. Generalmente durante el orgasmo.
Clítoris:
órgano sexual femenino que se encuentra en la unión superior de la
vulva. Es un pequeño botón que, al ser estimulado adecuadamente
(caricias suaves y húmedas, con un ritmo determinado por cada mujer)
produce intensas sensaciones placenteras y
descarga el orgasmo. No tiene otra función más que la de brindar
placer.
Coito:
relación sexual genital. Implica la unión de ambos genitales a través
de la penetración.
Coito
interrumpido: método anticonceptivo
natural que consiste en que el varón retira el pene de la vagina antes
de eyacular. Es de muy baja eficacia, dado que el pene es lubricado
para transformar el medio ácido en alcalino sino los espermatozoides
morirían. Esa sustancia acarrea también algunos espermatozoides. Su
salida al exterior es involuntaria y previa a la eyaculación, por lo
cual el varón no puede controlarla.
Compadrito:
hombre pendenciero y jactancioso. Afectado en el vestir y en el modo
de conducirse.
Compulsión:
actitud que se impone a un sujeto y que
lo lleva a realizar conductas que lo colocan
en situaciones penosas para sí mismo y que no puede
controlar racionalmente. No produce placer.
Conducta
sexual: conjunto de actitudes tendientes
a estimular el erotismo personal y de la pareja. Habitualmente forman
parte del juego sexual previo al coito. Entre otras existen: besos,
caricias, masajes, masturbación (a solas o en compañía), sexo oral
(realizado o recibido), el sexo anal, etc.
Congestión
pelviana: Hinchazón de los genitales
femeninos producida por la llegada de sangre durante la excitación. Es
sentida como placentera si luego puede descargarse en el orgasmo. Si
el orgasmo no se produce, la congestión pasa a ser displacentera y
puede llegar a ser dolorosa.
Cortejo:
conducta humana de acercamiento con intenciones eróticas.
Conventillo: casa con varias
habitaciones y un solo baño y cocina donde viven diferentes personas y
familias.
Cotorro:
pieza, habitación de un conventillo.
Crema
anticonceptiva: método anticonceptivo
químico que actúa como espermaticida. Se coloca en el fondo de la
vagina. Su eficacia aumenta si se la utiliza combinada con un método
de barrera (diafragma, preservativo)
Cuentero:
hombre que engaña con sus relatos (cuentos).
Chamuyo,
chamuyar: palabras dichas con intención
de conquistar a una mujer.
Chapar:
besarse y abrazarse íntimamente sin llegar al coito.
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