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Perversiones Sexuales

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Reflexión y Consejo General a la Sociedad

¿Qué hacemos los padres?

Como apreciarán de los resúmenes compilados por nuestro staff editorial sobre la perversión sexual humana, uno Argentino, otro Mejicano y otro Norteamericano, ¡“hay de todo como en botica”!. Estos ensayos han sido seleccionados de entre una navegación realizada sobre más de 500 sitios, dado la complejidad y escabrosidad del tema, tema que por otra parte se presta a una aberrante y morbosa comercialización

Nota: Buscando por “perversions” y “perversiones” en Google se encuentran 48.700 y 5.800 sitios respectivamente. Por “paraphilia” y “parafilia” se encuentran 3.000 y 900 respectivamente, al 6 de Julio del año 2001. Mediante un señuelo lógico de “keywords” se seleccionaron los 500 sitios mencionados

Según uno de los resúmenes, un grupo de expertos afirma que las parafilias se evitan permitiendo que los niños realicen sus juegos sexuales sin reprimendas sin acosos, sin abusos sexuales y evitando los castigos corporales

Tremendo problema para los padres en nuestro mundo actual. De aceptar la tesis, que suena muy razonable y está bastante avalada por las más recientes investigaciones científicas, cumplir con la primera parte del consejo: permitir que los niños realicen libremente sus juegos sexuales, implica un muy seria decisión pues siempre surge la duda: ¿Y si no tienen razón?, ¿Y si es la semilla del desenfreno?

Por ello, como en las nuevas medicinas, es necesario un largo período de comprobación de resultados, siguiendo los comportamientos a lo largo de más de una generación. También por eso son muy loables los esfuerzos de medición estadística realizados por las universidades y entidades internacionales dedicadas al cuidado de la salud física y mental. Por eso se justifican las inversiones que nos confirman cosas aparentemente triviales tales como que “estaría demostrado que el conocimiento temprano de la sexualidad no incrementa tal o cual desviación o tal o cual perversión”

¿Reprimenda?

Algo similar ocurre con los castigos, tema hoy muy controvertido en Estados Unidos y con marcadas diferencias entre la educación que brindan a sus hijos las comunidades “hispanas” y “latinas” con respecto a las “americanas”. Las primeras siguen reprimiendo a sus hijos con castigos corporales mientras que los segundos se cuidan en exceso de castigar corporalmente, entre otras cosas porque pueden terminar en la cárcel, acusados por sus vecinos o por sus propios hijos.

El problema para la gran mayoría de los padres, descartando lógicamente los abusos sexuales y los castigos corporales excesivos o tendientes a disminuir la autoestima de nuestros hijos, es encontrar el justo medio: un “chas-chas” no degradante en el momento justo parecería estar en ese justo medio según las últimas revisiones científicas realizadas en función de las recientes desbordes de violencia juvenil e infantil

En lo que evidentemente tiene sobrada razón es en la política preventiva global: Una vez en estado adulto la perversidad es de muy difícil regresión.

Una definición de las perversiones sexuales

Según Sanamens

Sanamens, es un sitio de médicos y sicólogos argentinos especializados en brindar servicios de salud mental, sobre todo preventiva utilizando tecnologías informáticas. Ofrecen también como servicio gratuito online una serie de tests para los trastornos de ánimo y conducta más frecuentes. Recomendamos visitar su sección dedicada a las perversiones sexuales, que definen de la siguiente manera:

 

El tema que describimos como perversión corresponde a lo que actualmente se clasifica como parafilias. La palabra perversión deriva del latín perversio, significa cambio de bien en mal y corrupción de las costumbres. En 1885 el psiquiatra francés Magnan utilizó por primera vez la expresión perversión sexual, que luego quedó sobreentendida cuando se habla solamente de perversión.

 

El término perversión todavía es común en la literatura psicoanalítica, pero en las clasificaciones internacionales se prefiere usar la palabra parafilia o desviaciones sexuales, porque carecen de connotaciones que sugieran censura moral. Se define como un trastorno que no afecta la respuesta sexual, y que consiste en una desviación de la elección y la relación con la pareja, del escenario, de las circunstancias, o del modo de hacer el amor.

 

El perverso necesita de condiciones no convencionales o de “partenaire” insólitos para excitarse y alcanzar el clímax. El motivo del trastorno es inconsciente, parecido a las adicciones, específico y crónico. Su origen inconsciente explica que no puede ser controlado por la voluntad, e incluso resulta notablemente resistente a las psicoterapias de “insight”. El perverso se hace adicto, lo mismo que a una droga, a los peculiares estímulos y rituales sexuales que operan como impulsos irresistibles a la acción, aun contra los intereses y la dignidad del propio sujeto. El desarreglo parafílico es altamente específico: uno es sensible al olor de la orina, otro a recibir golpes y un tercero a las “Lolitas”.

Las verdaderas parafilias son trastornos que persisten a través del tiempo, a diferencia de la experimentación perversa de un sujeto normal, que la practica de modo recreativo y ocasional, como un modo de evitar la rutina en el sexo. La parafilia puede constituir un secreto sexual -de la fantasía y la masturbación- o puede realizarse con algún partenaire. La pareja del perverso suele tener distintas respuestas a la parafilia: puede ser una víctima desamparada del abuso, puede disgustarse y separarse, o puede ser un cómplice consentidor y gozador de la desviación.

 

De acuerdo con su potencial nocivo, las parafilias pueden ser inofensivas como el fetichismo, dañinas como la violación, o mortales como el asesinato sádico y algunas hipoxifilias. Durante mucho tiempo las distinciones entre la sexualidad normal y la contra natura fueron arbitrarias y dependieron más de las ideologías religiosas que de los criterios científicos. El desarrollo de la sexología le ha quitado el sentido patológico a la masturbación, al sexo oral, al sexo anal, a la homosexualidad, a la pornografía y a la prostitución

Describimos el espectro de las perversiones según ese sitio, que nos ha parecido uno de los más completos que hemos encontrado en la Web:

 

Clasificación de las perversiones

I. Con distorsiones de la conducta de galanteo:
1) Voyeurismo o escopofilia.
2) Pictofilia o parafilia pornográfica.
3) Exhibicionismo.
4) Escatologa telefónica.
5) Tocamiento.
6) Frotamiento.
7) Oralismo.
8) Narratofilia.

II. Con contenido agresivo o predatorio:
1 ) Sadismo.
2 ) Vampirismo.
3 ) Ungulación.
4 ) Inserción braquiorectal o braquiovaginal.
5 ) Asesinato sádico.
6 ) Masoquismo.
7 ) Autoasesinofilia.
8 ) Hipoxifilia.
9 ) Muerte autoerótica.
10) Simforofilia.
11) Violación.
12) Somnofilia o sndrome de la Bella Durmiente.
13) Cleptofilia.
14) Hibristofilia o sndrome de Bonnie y Clyde.
15) Sndrome de Estocolmo.

III) De tipo fetichista:
1) Fetichismo.
2) Parcialismo.
3) Olfatofilia.
4) Picazismo.
5) Coprofilia.
6) Clismafilia.
7) Urofilia.
8) Misofilia.
9) Travestismo fetichista.

IV. Con desarreglos en la elección del partenaire:
1) Cronofilias: paidofilia y gerontofilia.
2) Morfofilias: acrotomofilia, estigmatofilia, ginemimetofilia y otras.
3) Incesto.
4) Bestialismo y formicofilia.
5) Necrofilia.

V. Con cambios de la propia imagen sexual:
1) Infantilismo o autonepiofilia.
2) Adolescentismo o juvenilismo.
3) Zoomimia.
4) Apotemnofilia.
5) Travestismo fetichista.

VI. Con significación venal o mercantil:
1) Pornofilia.

VII. De realización grupal:
1) Troilismo o ménage a trois.
2) Mixoscopa.
3) Autoagonistofilia.
4) Sexopata acústica o escuchismo.
5) Sadismo en grupo.
6) Violación en grupo.

VIII. Otras parafilias:

Otra definición de las perversiones sexuales expresa:

Debido a la variada utilización popular y profesional, el término perversión presenta interminables dificultades. En particular porque se relacionó (erróneamente) con supuestas "desviaciones" sexuales. Concepción desechada en la actualidad. En este sentido la psiquiatría y sicología adoptaron para las situaciones relacionadas con lo sexual "disfunciones" o directamente "parafilias". En este sentido los manuales de diagnóstico de los trastornos mentales (DSM-IV y CIE 10)) desechan la denominación de perversión.

 

El caso del psicoanálisis se convierte en una lectura particular, porque desde la perspectiva del psicoanálisis, la perversión se aleja de las parafilias y toma valor como una de las tres grandes estructuras nosográficas: psicosis, neurosis y perversión. Cabe diferenciar al psicoanálisis francés de otras posturas, por ejemplo de aquellas que sostienen una linealidad continuada de patologías de las cuales es posible entrar o salir.

 

En el caso psicoanalítico se plantea una seriación de las estructuras, por lo que la constitución subjetiva de un sujeto no es modificable en ese sentido. Esto da lugar a muchas confusiones porque el psicoanálisis no sostiene entonces la salida de estas estructuraciones básicas sino diferentes maneras de situarse en estas relaciones subjetivas.

 

Se trata entonces de los modos que una persona encuentra de ubicarse frente al otro, frente a la significación y la constitución subjetiva del mismo. Para entender esto es preciso distinguir que la sicología tradicional realiza sus diagnósticos a partir de sucesos fenomenológicos observables, como por ejemplo mediante una descripción de comportamientos al modo de los manuales diagnósticos.

 

El psicoanálisis parte de una base organizativa mayor por lo que los rasgos sintomáticos no bastan para definir una estructura. Por otra parte el psicoanálisis cuestiona la distinción tradicional normalidad – enfermedad por considerarla dependiente de la connotación médica, debido a que bajo una lectura psicoanalítica, todas las personas presentarían un posicionamiento en alguna de las tres grandes categorías.

 

Se parte así de un origen lógico con relación a la dinámica edípica, y una fuerte concepción teórica pero de difícil apreciación por parte de aquellas personas (profesionales o no) que no se encuentran familiarizadas con la lógica teórica ni con la terminología característica del psicoanálisis.

 

Las estructuras básicas dependen de una relación simbólica en la dialéctica también simbólica del paso edípico del ser al tener. Cobra importancia el significante en relación a la falta y a la plenitud del Otro (significante fálico). Planteado así, se parte de momentos lógicos cruciales y determinantes en la constitución del sujeto, y de diferentes maneras según las cuales un sujeto se relaciona o no con lo simbólico de estas apreciaciones.

 

Así cobra importancia la posible intervención del significante llamado paterno (no del padre real) y su intervención en la dialéctica. En este sentido los tres grandes caminos posibles: En la neurosis se reprime la significación primordial, reservándose entonces el término utilizado por Freud característico de la estructuración neurótica Verdrängung (Represión). Esta estructura esta Basada en inscripción de la función significante como punto de origen. La neurosis se describe en relación a la función simbólica relacionada con la instancia de demarcación de una legalidad en relación a la triangulación edípica (significante nombre del padre).

 

En este punto es necesario aclarar que el psicoanálisis plantea diferenciar la estructura perversa de los rasgos perversos en la neurosis. Para la psicosis el término utilizado es Verwerfung (Forclusión), a diferencia de la neurosis donde se reprime la significación, en este caso se la expulsa del aparato psíquico. Para la perversión el término utilizado por Freud es Verleugnung (renegación), aquí la significación del significante primordial se mantiene, pero no se deja de renegar contra ella.

 

Así el perverso queda capturado en la dialéctica del ser y el tener, donde la terceridad será reconocida pero solo para no dejar de impugnarla (desafío y trasgresión). En términos psicoanalíticos: Se cree en la castración y a la vez se reniega de ella, es decir se sabe concientemente de la falta estructural que remite simbólicamente a la falta de pene en la mujer, aunque en rigor nada le falte. Lo que ocurre es una manera particular de significar el hecho evitando la angustia.

 

Así la significación de la ley se mantiene, porque la madre (funcional) del perverso no es una madre fuera de la ley, sino que es una madre fálica, porque el perverso mantiene en el horizonte una madre referida a la significación paterna, de otro modo se hablaría de psicosis. En la perversión el discurso materno se hace el representante o intermediario de esta terceridad (significante paterno), que no interviene de manera significante más que fallidamente.

Las perversiones o parafilias más conocidas son las siguientes.

 

Pedofilia: Atracción sexual de adultos por niños de cualquier sexo. Se considera que entre 5 y el 10% de los niños son molestadas sexualmente hasta la edad adulta. A pesar de ser ilegal, el comercio de fotos y películas pornográficas con niños han aumentado substancialmente en todos los países, lo que pode ser al mismo tempo efecto y causa del crecimiento de este tipo de parafilia.

 

Sadomasoquismo: Se refiere a personas que sólo sienten satisfacción sexual a través del dolor experimentada por ellas mismas o infligidas a otros. Un individuo puede ser sádico, masoquista, o ambas cosas.

 

Fetichismo: Tipo de parafilia que consiste en exteriorizar el deseo no en relación a una persona, sino a una parte de ella o a un objeto de su uso.

 

Froteurismo: Palabra derivada del francés "frotter", que significa "restregar" o "rozar". El froteurista siente un impulso irrefrenable de aproximarse a mujeres o de abordarlas eróticamente en lugares públicos.

Exhibicionismo: Parafilia que consiste en exhibir los órganos genitales a otros Ocupa el 2º lugar en la frecuencia de parafilias, con un 25% de incidencia entre los pacientes en tratamiento.

 

Voyeurismo: Se refiere a aquellos que se satisfacen sexualmente en observar, a escondidas, un acto sexual. Ocupa el 3º lugar en incidencia.

 

Hipoxifilia: Este tipo de parafilia consiste en intentar intensificar el estímulo sexual por medio de la deprivación de oxigeno, sea a través de la utilización de una bolsa de plástico donde se introduce la cabeza o de alguna técnica de estrangulamiento. En los Estados Unidos entre 500 a mil personas mueren accidentalmente por año víctimas de esta práctica.

 

Necrofilia: Es la atracción sexual por cadáveres. El necrófilo procura mantener relaciones sexuales con cuerpos humanos muertos.

 

Coprofilia: Identifica la excitación erótica motivada por el olor o contacto con excrementos.

 

Urofilia: Variante de la coprofilia en relación con la orina.

 

Zoofilia: También conocida como bestialismo, es el sexo hecho con animales, que en algunos casos son hasta entrenados para eso.

 

Clismafilia: Se refiere a la excitación erótica provocada por la inyección de alguna sustancia en el recto

 

Otra definición de las perversiones sexuales:

 

Definición

 

Son condiciones en las cuales la excitación y el orgasmo están asociados a actos o a imaginerías que son considerados inusuales dentro de una cultura. A fin de evitar problemas asociados con las estigmatizaciones de los carteles, se ha adoptado el término neutro “parafilia”, de raíces griegas, que significa amor e ir “a lo largo de” para describirlas. La parafilia es una condición en la cual la excitación sexual y consecuente gratificación sexual de una persona depende de la fantasía sobre un objeto o situación inusual  que se convierte en el foco principal de su comportamiento sexual.

 

Descripción

Las parafilias se desarrollan alrededor de un acto u objeto particular de significado sexual. Se definen formalmente como impulses sexuales desordenados, caracterizados por una intensa excitación, fantasías sexuales recurrentes, urgencias y comportamientos considerados desviaciones respecto a las normas culturales y que producen efectos clínicos significativos, tales como angustia y daño en áreas ocupaciones, sociales y otras áreas importantes que hacen al funcionamiento psicológico del individuo. . La naturaleza de una parafilia es generalmente específica e inalterable, siendo más comunes en los hombres que en las mujeres.

Las parafilias difieren de lo que algunas personas consideran actividad sexual “normal” en que estos comportamientos causan significativos efectos de angustia y rechazos en áreas del funcionamiento de la vida cotidiana. Parafilia no se refiere al uso normal de la fantasía sexual, actividades u objetos que aumentan la excitación sexual, cuando no se produce angustia o daño social sobre el individuo. Los signos más comunes referidos como parafilia incluyen la incapacidad para resistir impulsos para el acto sexual, el requerimiento de participación de personas que no lo consienten o de niños, con consecuencias legales, una resultante disfunción sexual e interferencias con las relaciones sociales normales. Las parafilias incluyen fantasías, comportamientos y/o urgencias que:

•  Involucran objetos sexuales no-humanos, tales como zapatos o prendas de vestir

•  Requieren del sufrimiento o humillación de uno mismo o de la pareja

•  Involucran a niños o a otros “partenaire” que no consienten.

Las parafilias más comunes son:

•   Exhibicionismo o exposición de los genitales

•   Fetichismo, o uso de objetos no-vivos

•   Frotteurismo, o toqueteo y roces contra personas que no lo consienten

•   Pedofilia, o el enfoque sexual sobre chicos

•   Masoquismo sexual, o la recepción de humillación o sufrimiento

•   Sadismo sexual, o infligir humillación o sufrimiento a otros

•   Fetichismo transvéstico, o vestirse con ropas opuestas al sexo

•   Voyeurismo, o espiar a otros cuando se visten o en sus actividades sexuales.

Un parafílico padece frecuentemente de más de una parafilia. Las parafilias resultan frecuentemente en una variedad de problemas asociados, tales como, culpa, depresión, vergüenza, aislamiento y serio daño en la capacidad para mantener relaciones sexuales normales. Una parafi;lia puede, y ocurre con frecuencia, convertirse en altamente idiosincrásica y ritual.

Causas y síntomas

Existe bastante incertidumbre acerca de qué produce la parafilia. Los sicoanalistas postulan que éstas condiciones representan una regresión o fijación a una etapa temprana del desarrollo psíquico, resultando en un cuadro de repetición de un comportamiento sexual que no es maduro en su aplicación o en sus expresiones. En otras palabras, el individuo repite o se revierte a un hábito sexual ocurrido en una etapa temprana de su vida.

Otras teorías sicoanalíticas sostienen que estas expresiones son expresiones de hostilidades en las cuales las fantasías sexuales de actos considerados inusuales, constituyen una venganza u obtención de revancha de un trauma de la niñez. La naturaleza persistente y repetitiva de las parafilias es causada por la incapacidad de borrar completamente el trauma subyacente. Realmente, una historia de abuso sexual en la niñez se encuentra algunas veces en individuos con parafilias.

Sin embargo, los comportacionistas sugieren que la parafilia comienza con un proceso de condicionamiento. Objetos no-sexuales pueden llegar a ser excitantes si son asociados repetitivamente con el placer de la actividad sexual. El desarrollo de la parafilia no es usualmente un tema exclusivo de condicionamiento; existen también factores de predisposición, tales como dificultad para establecer relaciones interpersonales fluidas o pobre auto estima.

Las siguientes son situaciones o causas que podrían conducir en la dirección parafílica:

•  Padres que humillan y castigan a un niño que se pavonea con su pene erecto

•  Un chico que es abusado sexualmente

•  Un individuo que es vestido con ropas de mujer como una forma de castigo

•  Temor de realizar una Buena performance sexual o íntima

•  Consejos inadecuados

•  Excesiva ingesta de alcohol

•  Problemas sicológicos

•  Factores socioculturales

•  Traumas psicosexuales.

 

Diagnóstico

Sea cual fuere la causa, la parafilia raramente aparece a menos que sea inferida por un arresto o sea descubierta por un miembro de la familia. Esto hace que el diagnóstico previo una confrontación sea muy difícil.

Los parafílicos pueden llegar a elegir una ocupación, desarrollar un hobby o realizar un trabajo voluntario que les permita ponerse en contacto con su objeto erótico, por ejemplo, vender zapatos de mujer o lencería en el fetichismo o trabajar en clubes con niños en pedofilia. Otros problemas coexistentes pueden ser el alcohol o abuso de drogas, problemas de intimidad y disturbios de la personalidad emocionalmente inmadura. Adicionalmente pueden existir problemas de disfunción sexual. Disfunción eréctil y una incapacidad para eyacular pueden ser trastornos comunes en intentos de actividad sexual cuando no están animados por los temas parafílicos.

Las parafilias pueden ser suaves o severas. Un individuo con parafilia suave se siente marcadamente angustiado por sus recurrentes urgencias parafílicas pero no ha respondido a ellas. El moderado, ha actuado ocasionalmente sobre sus urgencias parafílicas. Uno severamente afectado ha actuado repetidamente sobre su urgencias parafílicas.

Tratamiento

La literatura sobre tratamientos parafílicos es fragmentaria e incompleta. El psicoanálisis tradicional no ha sido particularmente efectivo con las parafilias y generalmente requiere varios años de tratamiento. La terapia con hipnosis ha dado pocos resultados. Los tratamientos se enfocan primariamente con varias técnicas del comportamiento que incluyen lo siguiente:

•   Imaginería de aversión que involucra el apareo de un estímulo parafílico con una imagen no-placentera, tal como ser arrestado o aparecer con su fotografía y nombre en los periódicos..

•   Procesos de desensibilización neutralizantes de los aspectos provocadores de ansiedad en las relaciones no-parafílicas, a través de un proceso de exposición gradual. Por ejemplo, una hombre temeroso de tener contactos sexuales con mujeres de su propia edad puede ser conducido a través de una serie de procesos de relajación orientados a reducir la ansiedad.

•   Entrenamiento en talentos sociales con alguno de las otras terapias, orientadas a mejorar las habilidades personales para crear relaciones interpersonales.

•   El reacondicionamiento orgásmico puede instruir a una persona a masturbarse usando su fantasía parafílica y a desviarse hacia otra fantasía más apropiada, justo al momento del orgasmo.

Adicionalmente se prescriben drogas para tratar los comportamientos parafílicos serios. Drogas que bajan drásticamente y temporariamente los niveles de testosterona (antiandrógenos) han sido usados para el control de desvíos sexuales y para el tratamiento de desórdenes parafíílicos. El acetato de Cyproterona inhibe directamente la testosterona en los receptores andrógenos. En su forma oral, se prescriben rangos de dosis de 20 a 300 mg diarios.

Drogas serotoenergéticas, que elevan dramáticamente los niveles de la serotonina del cerebro, se prescriben para síntomas de ansiedad y depresión. De los agentes serotoenergéticos, la fluoxetina es la que ha recibido la mayor atención, aunque el litio, la clomipramina, la buspirona y la sertralina son las drogas  que reportan la mayor efectividad en el tratamiento de ensayos clínicos con pacientes ambulatorios. Otras estrategias alternativas de aumento que pueden llegar aser efectivas incluyen el agregado de dosis bajas de una amina secundaria, el antidepresivo tricíclico a los serotoenergétcos primarios, pero solo configuran antecedentes anecdóticos, sin valor estadístico.

Prognosis

A pesar de contarse con más de una década de experiencia en programas de tratamientos psicoterapéuticos, la mayor parte de los profesionales que trabajan en esos programas no están convenidos de haber tenido éxito. Además, en los casos de abusos serios la sociedad prefiere que se encierre a los ofensores en lugar de que anden libres siguiendo caros tratamientos de dudosos resultados.

Las parafilias y los desórdenes relacionados con las parafilias son más frecuentes de lo que los clínicos sospechan. Como estos desórdenes son disimulados en actitudes de vergüenza y culpa, la presencia de condiciones parafílicas puede no ser adecuadamente revelada hasta que se establezca firmemente una alianza terapéutica. Una vez establecido el diagnóstico apropiado, una educación apropiada acerca de las posibles terapias de comportamiento y el uso apropiado de agentes psicofármacos, podrían mejorar la prognosis de éstas condiciones.
 

 

 

 

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