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Estimulación del punto
G
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El llamado Punto G
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El Punto G
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Todo sobre el Punto G
Estimulación
del Punto G
Encontrar el famoso punto G requiere un
tacto que a menudo es difícil que la mujer logre sola.
Quizá podría encontrar una postura en que pueda casi llegar por su
cuenta, pero será incómoda y
probablemente no podrá más que
localizarlo, si es que consigue hacerlo.
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Reclining Nude
Amadeo Modigliani |
Le resultará muy difícil estimularlo o darle masajes
Antes de empezar, la mujer debe vaciar la vejiga. El punto está cerca de
la vejiga, y su estimulación podría hacer sentir al principio necesidad
de orinar. Puede tumbarse de espaldas, con las piernas elevadas
También puede colocar una almohada debajo de sus nalgas para lograr mayor
apoyo y comodidad. La vagina debe estar bien lubricada
La primera vez que experimenten con esto, el hombre debería comenzar
utilizando sólo un dedo. Mete el dedo lentamente, y luego dóblalo para
que la yema toque el techo de la vagina
Así doblado, llévalo lentamente por el techo hacia el principio, como si
estuvieras volviendo al clítoris.
Lo encontrarás a medio camino de la parte trasera del hueso púbico y el
clítoris, en la zona de la pared delantera hacia la abertura
El corazón del Punto G no está realmente sobre la pared pero se puede
sentir a través de ella.
Su textura es distinta a la del tejido sedoso que lo rodea; es más fuerte
y con una superficie desigual, como la areola del pezón cuando se excita,
o como el paladar
El tamaño varía:
puede ser como un guisante o tener el tamaño de
una moneda de cincuenta pesetas, y se hincha cuando se estimula, elevándose
ligeramente en el medio
El dedo anular o corazón del amante ofrece el acceso más fácil o más cómodo
al punto, con los otros dedos apoyados ligeramente contra los labios
menores y la parte inferior de la palma en posición para ejercer una
ligera presión contra el clítoris, estimulándolo un poco
Las primeras veces que se toca el punto pueden despertar cierto miedo en
algunas mujeres; algunas podrían incluso experimentar dolor. Muchas también
sienten como si tuvieran que orinar, aunque acaben de vaciar la vejiga.
Esta sensación sólo dura de unos diez a cuarenta segundos, más o menos,
para luego cambiar normalmente a un intenso placer sexual. Pero esto quizá
no ocurra en seguida; pueden pasar semanas o incluso meses antes de que se
experimente este gran placer
Tal vez la mujer sentirá una sensación agradable las primeras veces que
se toca el punto G, sensación que luego desaparecerá de repente; el
punto puede llegar a ser demasiado sensible, y por tanto cualquier presión
es excesiva
Se deberá aligerar el tacto o salir, si es necesario, hasta que ella
pueda tolerar más. Cuantas más veces se dedique la pareja a este
contacto tan íntimo, la tolerancia de la mujer se ampliará, al igual que
sus posibilidades de placer
El punto G normalmente puede aguantar una estimulación más intensa,
durante períodos más largos, que el clítoris. Sin embargo, el hombre
debe ser extremadamente suave al principio
El
llamado Punto G
A diferencia de los hombres, las mujeres podemos tener orgasmos de varias
maneras: vía clitoral, vaginal o a través de la estimulación del
llamado “Punto G”.
Este enigmático y pequeño espacio de la anatomía femenina, se considera
el foco de la máxima excitación en la mujer. Es una masa compuesta por
nervios, situada a dos o tres pulgadas de la entrada de la vagina, y de
forma parecida a un fríjol. Su tamaño es, aproximadamente, el de una
moneda mediana, aunque su localización y dimensión, pueden variar entre
una mujer y otra.
Descubrir el Punto G, sin embargo, no es una tarea fácil, por lo que
algunas mujeres llegan a creer que no lo poseen. Aquellas que sí lo han
encontrado, dicen disfrutar mucho la posición de “perrito” durante el
acto sexual, ya que le permite al pene del hombre, un mejor acceso a la
pared del frente de la vagina, donde se encuentre dicho punto. Una presión
firme, un ritmo rápido y mucha fricción, facilitarán el logro del
orgasmo del Punto G. Es curioso cómo muchas mujeres, sienten una sensación
parecida al deseo de orinar, cuando se comienza a estimular el punto, por
lo que te recomendamos ir al baño antes de comenzar a hacer el amor. Es
posible, además, que eyacules una pequeña cantidad de un líquido blanco
o transparente, cuando llegues al clímax. Tal vez, a tu pareja y a ti,
les cueste un poco de trabajo encontrar el “mágico Punto G” pero sin
embargo, vale la pena, pues podrán adicionar placer, experiencia y nuevas
sensaciones a la relación sexual. Así que, ¡inténtalo! ¡No pierdas la
oportunidad de experimentar un nuevo tipo de orgasmo
El
Punto G (G - Spot) -
Dr. Adrián
Sapetti
En la década de los 50 el médico alemán
Ernest Gräfenberg describió una pequeña zona ubicada en la cara
anterior de la vagina (si se hace el tacto podríamos decir que está
adelante, a "las menos diez del reloj") cerca de la uretra
femenina
Sería un área que al tacto se nota algo
elevada, con mayor sensibilidad erógena y que este médico relacionaba
con la eyaculación femenina (un líquido que no es orina ni contiene
espermatozoides). Al excitarse, algunas mujeres, en el momento del orgasmo
expulsarían este líquido.
Si bien
algunos investigadores describen la eyaculación femenina (llegué a ver
películas donde mostraban este fenómeno) y colegas brasileños
presentaron un trabajo en el Congreso Mundial de Sexología de Hong
Kong (1999) donde hablaban de otros puntos similares (Punto A),
muchos le restan importancia. El Dr. Gräfenberg (de la primera letra de
su apellido viene el nombre de punto G o punto de Gräfenberg) decía que
se producía, en algunas mujeres, la expulsión a través de la uretra, de
un líquido claro y transparente en el momento culminante del orgasmo sin
función lubricante ya que se emite en el final del acto sexual.
Promovidas
por lecturas que relacionaban este punto con una mayor facilitación orgásmica,
muchas mujeres se propusieron buscarlo obsesivamente, olvidándose que el
cuerpo todo puede ser una extendida zona erógena. También es cierto que
otras mujeres dicen que se excitan en mayor medida, logrando el orgasmo
con facilidad cuando se estimulan (o lo hace su pareja) -además del clítoris-
en el interior de la vagina, quizás en el famoso punto.
¿CÓMO
ENCONTRARLO?
Si quisieras
buscarlo lo más fácil es que te acuestes en la cama con algunas
almohadas bajo la pelvis de tal manera que la entrada de la vagina quede
elevada (similar a la posición ginecológica); luego que tu compañero lubrique
sus dedos y tu vagina, y busque una zona más rugosa ubicada en la pared
anterior (recuerda: "a la menos diez del cuadrante de un imaginario
reloj"), sin presionar fuerte ni constantemente sino más bien suave
y moviendo el dedo de derecha a izquierda y hacia atrás o en círculos: o
sea, pasar por el Punto G sin apretar ni concentrarse en él directamente.
"
La segunda vez que fui con Alejandro, él procuró buscarme el
punto G (yo había intentado hallarlo antes), me introdujo sus
dedos y palpó suavemente en mi interior hasta que sentí una
gran excitación y él a su vez tuvo una sensación como que
estaba en contacto con algo distinto: tuve un orgasmo diferente,
intenso. Luego, mientras él me estimulaba el punto G, lo hacía
también con el clítoris; les recomiendo hacerlo: es como tocar
el cielo". Cecilia, 41 años, secretaria
¿EXISTE
EL PUNTO G EN LOS VARONES?
Se ha hablado
que, en los varones, también existiría un Punto G situado cerca de la
uretra pero, en realidad, se está hablando de la región prostática y no
es fácil acceder a este lugar porque hay que realizar la introducción anal
digital y tocar la próstata
a través de las paredes del recto, cosa que a muchos varones les molesta
o rechazan francamente. Hay quien describe mayor excitación con la
estimulación y masaje de este punto con más rápida erección y mayor
intensidad en la respuesta orgásmica con un eyaculado de chorro continuo
y vigoroso.
"Me
gusta que mi pareja me introduzca los dedos en el ano,
profundamente, mientras me estimula oral y manualmente el pene;
es una sensación incomparable y así tengo los mejores orgasmos
aunque otras veces lo hagamos de la manera tradicional".
Carlos, 32 años, gerente
Esto
que quizás les parezca extraño es una práctica que llevan a cabo
algunas parejas heterosexuales (incluso con el empleo de falos
artificiales o "vibradores") y, por supuesto, las homosexuales
que también lo hacen, obviamente, con el pene. Otros niegan este punto en
los varones (lo relacionan sólo con la
zona
erógena anal) aduciendo que es una de las tantas fantasías con
las cuales los humanos intentan aumentar su pasión.
EL
PUNTO A
Cuando la
expedición de búsqueda del Punto G estaba volviendo, algunos científicos
agregaron, en 1996, una nueva zona vaginal que, supuestamente, produciría
rápidamente el orgasmo femenino. Lo llamaron Punto A (A-spot). Estaría
ubicado en la misma pared vaginal pero más atrás, a medio camino entre
el Punto G y el cuello de la vagina. De acuerdo con un grupo de
investigadores la estimulación del Punto A produciría:
Las
posiciones que favorecerían, durante la penetración, la estimulación de
ambos puntos serían:
-
la
mujer boca abajo y el varón detrás suyo
-
colocada
la mujer sentada en el borde de la cama y él arrodillado delante
-
la
mujer en posición como los animales ("more ferarum" =
"como las fieras"), también popularmente llamada "del
perrito" o "pecorina" (palabra que procede de la
palabra "oveja" en italiano) o "picolina"
Si
detectan, en la vagina, una zona con mayor sensibilidad erógena
bienvenida sea, si ven salir una emisión profusa durante el clímax no se
inquieten y disfrútenla, pero no se deberían sentir en menos o en falta
"por no encontrar el bendito punto G".
Fuente:
Dr. Adrián Sapetti,
médico psiquiatra y sexólogo clínico, Director
del Centro Médico Sexológico
Todo
sobre el Punto G
En
1980, dos investigadores del sexo efectuaron una conferencia en la
Sociedad para el Estudio Científico del Sexo (SSSS) en Dallas y
explicaron algo que apenas encontró credibilidad entre los asistentes:
los Drs. Beverly Whipple y John Perry dijeron
que hay un PUNTO dentro de la vagina que es sumamente sensible a la
presión profunda. Se siente a través de la pared anterior o delantera de
la vagina aproximadamente cinco centímetros de la entrada. Denominado
como punto G o punto Grafenberg, puede servir para llevar a las mujeres al
orgasmo mediante estímulos adecuados. Luego matizaron que es probable que
cada mujer tenga un punto G, pues habían encontrado un sitio diferente en
cada una de las mujeres que examinaron. Sería algo así como el homólogo
a la próstata masculina, pues en el momento del orgasmo muchas mujeres
eyaculan un líquido a través de la uretra que es químicamente similar a
la eyaculación del varón pero no contiene esperma. Muchas personas creen
que se están orinando, y las mujeres se avergüenzan de esto al eyacular.
Sus compañeros pueden pensar que ha tenido lugar una
micción, y es una razón por la cual muchas mujeres ha aprendido a
suprimir el orgasmo, empequeñeciéndolo voluntariamente
Para
muchas mujeres es difícil estimular el punto G en la posición del
misionero, siendo mejor la postura en la cual la mujer se sienta a
horcajadas sobre el varón o se realiza la penetración en posición
trasera
La
fuerza del músculo pubococcygeus de una mujer (PC) se relaciona
directamente con su habilidad para alcanzar el orgasmo a través del
contacto y cuando se aprende a fortalecer sus músculos se logran mejores
sensaciones
Masters
y Johnson
Según
estos investigadores hay tres tipos principales de orgasmo en las mujeres:
1-
El orgasmo vulvar activado por el clítoris
2- El orgasmo uterino activado por la comunicación y el roce corporal
3- Y una combinación de los dos
Durante
años las relaciones sexuales estaban influidas por los comentarios de los
médicos, pues ellos creían saber tanto de anatomía como de
comportamiento humano. En las dos décadas anteriores a la investigación
sobre el sexo, Masters y Johnson habían conseguido una gran credibilidad.
El matrimonio compuesto por William Masters y Ms Johnson habían
experimentado con un gran número de voluntarios en su laboratorio del
sexo, donde les controlaban la respiración, los latidos del corazón, y
otras funciones corporales durante el contacto y la masturbación. Después
de observar los experimentos que filmaron y analizadas las respuestas,
declararon que el llamado orgasmo vaginal era un mito. Desde entonces una
legión de psicólogos crédulos dijeron que era cierto y una nueva
revolución científica se desencadenó. Ahora los hombres debían poner
todo su interés en estimular el clítoris hasta la irritación, olvidándose
del resto del aparato genital femenino. Una nueva estupidez había
sustituido a la ignorancia anterior
"El
clítoris es la única fuente de orgasmo en la hembra -afirmaron
rotundos- y si a este estímulo
agregamos el contacto con la piel, los
pezones, el lóbulo de la oreja, y la boca, aumentará la satisfacción
sexual.”
Desde
entonces millones de hombres se convirtieron en pulpos ansiosos por lograr
tocar simultáneamente el clítoris, junto con todas las partes del cuerpo
sugeridas. Labor ciertamente
difícil de realizar, pero que los sabios (y desde entonces millonarios)
Masters y Johnson avalaron con nuevos documentos, cintas en las cuales se
oían respiraciones jadeantes de placer, control de la presión sanguínea,
latidos cardíacos y una medición de la lubricación vaginal. Nadie había
asistido como observador a estos experimentos, ni sabemos cómo lograron
medir la lubricación vaginal en pleno orgasmo, pero el mundo entero se
rindió a sus pies y desde entonces el clítoris pasó a ser considerado
miembro de honor
Luego
vinieron los detractores y en una conferencia efectuada en 1980 por el
ginecólogo Martin Weisberg del Thomas Jefferson University en el Hospital
en Filadelfia, se dijo que esos informes eran mera especulación
"He
pasado la mitad de mi vida examinando a las mujeres, hablando con ellas,
tocándolas, quitando y reestructurando
sus órganos reproductores. Por ello debo decir que no hay
ninguna próstata hembra y que las mujeres no eyaculan"
Nuevamente
debemos ser escépticos con este sabio doctor, especialmente cuando
asegura que ninguna mujer eyacula. La pregunta es: ¿Tantas mujeres ha
tenido en sus manos como para asegurar este hecho? ¿Cómo puede saber si
las mujeres eyaculan durante sus orgasmos mediante una simple exploración
ginecológica?
Otros
más audaces fueron Perry y Whipple, pues dispusieron de una mujer
voluntaria que debía ser estimulada mediante la mano de su compañero
para que averiguar la presencia del dichoso punto G. Imagínense la
escena, con la pareja desnuda en una camilla, mientras los inquietos
doctores miran minuciosamente la vagina de la chica para ver qué ocurre
allí dentro. Según ellos...
"La
vulva y la vagina eran normales sin masas extrañas o puntos. La uretra
era normal. Todo era normal. Ella tenía a su compañero estimulándola
mediante la inserción de dos dedos en la vagina y acariciándola
a lo largo de la uretra. Para mi asombro el área se empezó a
inflar, se hizo oval, con uno o dos centímetros de
tamaño, diferente del
resto de la vagina. En un momento los movimientos fueron similares a
cuando se está empezando a
defecar, y después
expulsó un fluido lácteo
por la uretra. El material no
era ningún tipo de orina y de hecho, si el análisis químico fue
correcto, su composición es parecida al fluido prostático."
Bien,
pues ya tenemos claro que las mujeres eyaculan, lo que nos lleva a pensar
que el resto de los investigadores no consiguieron en toda su vida
provocar un orgasmo a sus parejas hembras, pues cualquier varón podrá
asegurar que, efectivamente, las mujeres eyaculan de manera similar al
hombre
Después
de verificar con algunos de sus propios pacientes, Weisberg se convenció
finalmente que las mujeres pueden y realmente eyaculan. El pobre hombre
necesitó ciertamente muchas pruebas para confirmar algo que sabe la
humanidad desde hace milenios.
No
hay ninguna duda tampoco que el punto G está presente en la mayoría,
sino en todas, las mujeres, aunque se necesita un estímulo apropiado para
que pueda ser “activado”. Ni siquiera una mujer por sí misma
puede ser consciente de su presencia y de la sensibilidad que se
desarrolla con el tiempo si es estimulado adecuadamente durante el
contacto sexual. El punto G está compuesto de tejido eréctil, y
reaccionará del mismo modo que el pene llenándose de sangre si se le
estimula sexualmente. El estímulo digital y la masturbación mediante un
vibrador, son los dos medios más adecuados
¿Ignorancia
mundial?
No
creemos que la humanidad tuviera que esperar a que llegaran Whipple y
Perry para decirnos que existe un punto G en las mujeres, pues lo más
probable es que se supiera desde hace cientos de años, aunque se le
denominase de diferentes modos y ni siquiera se mencionase. Los científicos
son muy dados a decir que han descubierto algo... que es de dominio público
desde antes. Es como si nos quisieran decir que nuestras valoraciones y
conclusiones son erróneas hasta que ellos nos demuestren que no lo son
Hay
varias razones para comprender que las personas ya sabían de ese punto G,
lo mismo que sabían que las mujeres también eyaculaban. Los libros de
sexualidad son muy recientes y todavía figuran como bastante censurados
en muchos países, por lo que el aprendizaje se hacía de vis a vis, en
privado, sin que casi nadie tuviera interés en explicar cómo hacía el
amor con su pareja. Cuando las mujeres occidentales comenzaron a hablar
sobre el sexo generalmente hablaban muy románticamente, empleando
eufemismos para describir algo que había que adornar. Si una mujer le decía
a su amiga algo referente a su vida sexual, probablemente explicaba que su
compañero era "bueno en la cama" o "un desastre."
Ninguna mujer quería entrar en detalles acerca de lo que él hacía o no
hacía. Esta reticencia a hablar aportando datos concretos sobre la técnica
sexual era seguida por la mayoría, por lo que había pocas posibilidades
de establecer comparaciones. Con el tiempo, la mujer occidental aprendió
sobre el sexo del modo más fiable: practicándolo más a menudo
Por
eso la literatura sobre el sexo y el comportamiento “normal” o
habitual de las parejas, no nos demuestra nada que no supiéramos, aunque
la diferencia es que estos informes hablaban ya de manera más directa.
Los pioneros fueron Masters y Johnson y el informe Kinsey pero, como todos
los pioneros, cometieron no pocos errores en la forma de valorar y
expusieron sus éxitos escondiendo sus fracasos. Alfred Kinsey y su equipo
de investigadores, describieron en los años 50 qué parte o partes de los
genitales femeninos eran más sensibles al estímulo sexual. Tres varones
y dos mujeres ginecólogas controlaron a más de 800 mujeres mientras se
tocaban dieciséis puntos suavemente, incluso el clítoris, los labios
mayores y menores, la vagina y la cerviz. Bien, nosotros no nos creemos
este número tan abultado de voluntarias y debemos pensar que le añadieron
al menos un cero para dar credibilidad a su informe. Para evitar críticas
del mundo científico, alegaron que emplearon un dispositivo adecuado de
medición de la intensidad del placer. Este dispositivo ficticio demostró
(?) que el clítoris era sensible al roce pero no la vagina, olvidándose
de un detalle esencial: el punto G de la vagina es muy sensible, pero debe
manipularse con una presión profunda
Masters
y Johnson afianzaron ese error y asumieron que el clítoris era la única
fuente de excitación sexual. Para demostrarlo, seleccionaron voluntarias
que se dejasen manipular ante sus ojos por varones expertos en la
estimulación del clítoris femenino, y aunque damos por hecho que hubo
miles de voluntarios, no sabemos cómo lograron seleccionar a los mejores
¿Cómo es posible que una zona tan susceptible de otorgar placer a la
mujer llevase milenios oculta? ¿Cómo es posible que después de explorar
tantos agujeros femeninos ningún doctor se apercibiera de tan maravilloso
punto? Bien, la explicación que han dado algunos para disimilar su
torpeza, es que se les entrenan para no estimular a sus pacientes
sexualmente mientras les están explorando, pues de ocurrir sus
intenciones pudieran interpretarse mal. Otros dicen que el punto G no es
palpable hasta que se estimula, del mismo modo que un pene está fláccido
durante un examen médico, pero se pone tieso cuando una mano adecuada lo
coge. Probablemente no todos
los doctores que han examinado vaginas han sido tan inocentes y más de
uno sabría con precisión la situación exacta de ese punto G. Si lo
llegaron a estimular o no nunca lo sabremos, pues su ética profesional
hubiera quedado en entredicho
El conocimiento del punto G fue divulgado por vez primera en 1981, en un
libro titulado “Una nueva visión del cuerpo de la mujer", escrito
por Ladas, Whipple y Perry, editado por la Federación de Centros de Salud
de mujeres feministas. Esa Federación dijo que la función de esa área
era "rodear y proteger la uretra llenándola con sangre durante la
excitación sexual y el roce, actuando como un lubricante entre el pene y
la uretra"
Pero lo que poca gente sabe es que el Dr Ernst Grafenberg en 1950 había
descrito ese mismo punto, así como la eyaculación femenina en un artículo
titulado: "El papel de la uretra en el orgasmo de mujer"; pero
el artículo, obviamente, no fue leído ampliamente. Los pocos científicos
que le apoyaron fueron considerados como locos o ignorantes. Luego hubo un
urólogo llamado Bernard Hymel, especialista en tratar la incontinencia
femenina, quien dijo que la mayoría de los casos de esta supuesta y
abundante enfermedad en realidad eran eyaculaciones, y no emisiones de
orina. En tres ocasiones formales, Hymel intentó convencer a sus colegas
sobre sus estudios, pero fue infructuoso. ¿Cómo admitir que una mujer
pudiera tener un orgasmo fuera del coito? Hasta ahora, a los varones nos
han dicho que era normal tener eyaculaciones espontáneas o provocadas
simplemente con el pensamiento, con el recuerdo y que gracias a ello podíamos
tener un orgasmo simplemente con la imaginación. ¿Hay algún motivo para
que no admitamos que las mujeres pueden estar sujetas a las mismas
sensaciones?
La ignorancia del punto G y la eyaculación de las mujeres han causado no
pocos traumas a las mujeres de todo el mundo y les ha sumido en no pocas
dudas. Una mujer de 21 años escribió que estaban convencidos de que
tanto ella como su marido se orinaban cada vez que hacían el amor,
especialmente cuando ella se ponía a caballo encima de él. Él estaba
tan enfadado porque la chica se orinaba encima que pidió el divorcio
Otras mujeres informaron que durante toda su vida sexual se llegaron a
considerar como unas pervertidas y unas guarras. "Yo nunca he
revelado simplemente mi secreto -dijo una mujer- porque cada artículo
que leía insistía en que semejante acontecimiento no era posible, que la
mujer no eyaculaba. Me he sentido como un monstruo
durante muchos años, y estoy
segura que mi marido
también lo piensa"
El movimiento feminista ayudó promover la ignorancia que había sobre el
punto G y la eyaculación femenina, aunque lo hicieron solamente
por su deseo de disminuir la dependencia sexual de la mujer hacia
el hombre. Las feministas sentían que cambiando el enfoque de la atención
lejos de la vagina en favor del clítoris, era una valiosa manera de hacer
esto y por eso publicaron muchos artículos sobre la imposibilidad del
orgasmo vaginal
En resumen, no ha sido fácil discrepar públicamente contra
Masters y Johnson y sus seguidores. Una prueba de ello es que en
1990, durante una conferencia en la Universidad de Queensland, Australia,
un profesor declaró categóricamente que la única fuente de orgasmo en
las mujeres era el clítoris. Cuando se le criticó en privado sobre esta
afirmación, el profesor dijo: "La pregunta sobre los orgasmos
vaginales no es popular entre mis colegas de la facultad médica".
Fuente
Afrodisíacos
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