Televisión
La televisión y su
influencia en los niños
Camila Medina

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¿Porqué ven televisión los niños? Historia de la televisión

Informe del año 2000
Introducción

 

El proceso de desarrollo en los seres humanos dura toda la vida, es una dinámica de cambios y transformaciones interrelacionados y se da en la persona como ser individual y como ser social. En este último aspecto el desarrollo se da por el proceso de socialización, el cual tiene especial importancia en la infancia, ya que los niños aprenden a comportarse y funcionar como miembros de la sociedad por primera vez. Aquí influyen los llamados agentes de socialización, que son: la familia, los pares, la escuela y los medios de comunicación.

 

Dentro de los medios de comunicación, la televisión es el más accesible para los niños, ya que está presente en la mayor parte de los hogares y no requiere de habilidades muy complejas para recibir la información, como sería, por ejemplo leer, en el caso de los diarios. Se sabe que la TV tiene influencias tanto positivas como negativas en los niños, por esto es importante analizar estas influencias y sus efectos para así poder controlar los negativos y promover los positivos.

 

Se abordará el tema centrándose en la socialización y las influencias de la televisión en ésta, en función de tres áreas: la conducta agresiva, la adquisición de los roles de género y, por último, en la educación y la conducta prosocial(o adaptativa). Las cuales son las que están más directamente influenciadas por la televisión.

 

La relevancia de esta investigación es, entonces, determinar el grado de influencia que tiene la TV en los niños y descubrir la naturaleza de estas influencias.

 

En el presente trabajo se dará un marco conceptual para definir los conceptos claves que deben estar claros para la comprensión del tema, luego, se dará un marco teórico con lo que se encontró con respecto al tema en las referencias bibliográficas, dos estudios de casos referidos al tema, una integración del marco teórico y las investigaciones, y finalmente una conclusión.

 

Marco conceptual:

 

  • Comportamiento agresivo: acciones hostiles intencionales que buscan herir a alguien o establecer un dominio(Papalia, 1987, 1997).

  • Comportamiento prosocial o adaptativo: actuar en favor de otra persona, con frecuencia implican costos, autosacrificios o riesgo por parte de la persona que lo realiza. Reciben la influencia del contexto social en que se encuentre(Papalia, 1997).

  • Desarrollo: cambio relacionado con la edad en un ciclo de vida que describe la transición desde el óvulo hasta la vejez. Sus principales características son:

  • Continuo: los cambios pueden ocurrir en todos los momentos de la vida.

  • Acumulativo: el cambio acontece sobre lo que había antes.

  • Direccional: avanza hacia una mayor complejidad.

  • Diferenciado: consiste en hacer distinciones cada vez más sutiles.

  • Organizado: Las habilidades se van integrando paulatinamente.

  • Holístico: los logros no están nunca aislados, todo aspecto depende de los demás(Hoffman, 1997).

  • El desarrollo humano se divide en cuatro dimensiones básicas: desarrollo físico, cognitivo, emocional y social. Aunque cada una de ellas subraya un aspecto particular, hay una interdependencia entre ellas(Rice, 1997).

  • Desensibilización: clase de aprendizaje mediante el cual cada vez reaccionamos menos ante ciertos hechos. Se produce una baja en nuestro nivel de activación que se mide por la tasa cardiaca y las actitudes, entre otras cosas(Levine, 1997).

  • Educación: proceso de inoculación/asimilación cultural, moral y conductual. Es el proceso por el cual las generaciones jóvenes se incorporan o asimilan el patrimonio cultural de los adultos. Asegura, pues, la supervivencia individual(se adquieren patrones conductuales de adaptación) y grupal o colectiva(función de recapitulación y progreso cultural). (Diccionario de educación).

  • Influencia: implica una no-causalidad determinista, lineal y directa entre dos factores, admite mediadores y rechazos; es decir, implica un sujeto receptor cultural y psicológicamente activo y relativamente libre(Fuenzalida, 1994).

  • Roles de género: expresiones externas de masculinidad o femineidad en escenarios sociales(Rice, 1997).

  • Socialización: proceso por el cual las personas aprenden de los modos de una sociedad como estilos de comportamiento; que dará a las personas un funcionamiento óptimo dentro de la sociedad o grupo para realizar las funciones de rol, estatus. Este proceso incluye aprendizaje por parte de las personas como internalizaciones de las pautas, valores y sentimientos apropiados(Rice, 1997 y Elkin, 1964).

  • Televisión: medio de comunicación que ha alcanzado una difusión sin precedentes, es usado por una cantidad muy significativa y grande de personas para satisfacer necesidades de información y entretenimiento(Fernández, 1994).

  • Valores: implica la presencia de "algo"(una cualidad, una perfección)que satisface una necesidad humana. Una de las características propias del valor es su polaridad, es decir, frente a cada valor está su disvalor, su opuesto(Ivelic, 1990).

  • Violencia: acción destructiva contra personas o propiedades(Papalia, 1987).

 

Marco teórico:

 

Cualquiera sea la raza, religión, sexo, edad o nivel socioeconómico de las personas, nuestra sociedad se ha unido alrededor de la experiencia cultural compartida de la televisión(Levine, 1997). Según el reporte Nielson de 1985, los niños escolares pasan semanalmente veintiséis horas y veinte minutos, en promedio, viendo televisión. Singer y Singer señalaron que los niños pasan más tiempo viendo televisión que realizando cualquier otra actividad, excepto dormir(Rice, 1997)

 

Según datos de la UNESCO, América Latina muestra un aumento de la oferta de canales de televisión disponibles, y también un aumento de televisores en los hogares. En Chile, entre 1970 y 1990, la disponibilidad de televisores por mil habitantes aumentó de cincuenta y tres a doscientos cinco(Fuenzalida, 1994).

 

La influencia de la televisión en los niños, en su desarrollo, y sus relaciones son muy importantes(Rice, 1997), se ha planteado que la televisión, al mostrar las duras realidades de la vida a los niños, ha modificado la naturaleza de la infancia. Por otra parte, los medios de comunicación llevan a los hogares ideas y percepciones, las cuales, con frecuencia, riñen con los valores paternos(Levine, 1997).

 

De lo anterior podemos concluir que la televisión es, sin lugar a dudas, un importante agente de socialización(Fuenzalida, 1994), el cual afecta todos los aspectos de ésta(Hoffman, 1997).

 

Los padres ejercen menos control sobre los programas que el niño ve(la mayoría no van destinados a los niños)a medida que el niño se hace mayor (Hoffman, 1997), esto se suma al hecho que los padres están cada vez menos tiempo con los niños(Levine, 1997). Todo esto, ha llevado a investigar, debido a la preocupación de los padres, educadores y psicólogos, los efectos tanto negativos como positivos de la televisión en las diferentes áreas del desarrollo del niño(Hoffman, 1997).

 

Violencia televisiva y comportamiento agresivo

 

Actualmente, el tema de la violencia en la televisión ha generado gran preocupación, debido a que estimularía la conducta agresiva en los niños(Rice, 1997), los cuales pasan muchas horas frente al televisor viendo programas infantiles(tales como los Power Rangers o Dragon Ball Z), o para adultos, siendo los primeros seis veces más agresivos(Papalia, 1997). Entre los actos violentos que son vistos por los niños están: asesinatos, guerras, puñetazos, golpizas, cuchilladas, balaceras, patadas, accidentes violentos y destrucción de propiedades, entre otros. Los niños que ven violencia en la pantalla se comportan más agresivos sin importar su localización geográfica, su sexo, su nivel socioeconómico o si tienen problemas emocionales. Este efecto es interdependiente, es decir, los niños agresivos eligen programas violentos y aquellos que ven estos programas, son más agresivos. La televisión fomenta la conducta agresiva de dos modos, o imitan el modelo que observaron y llegan a aceptar la agresión como conducta apropiada(Rice, 1997).

 

La imitación es el primer mecanismo de aprendizaje que tienen los niños y éstos no son especialmente selectivos en lo que imitan, y lo hacen tanto con modelos reales como con personas en la televisión o dibujos animados(Levine, 1997)

 

Los niños no imitan tan fácilmente lo que ven, lo que aprenden en los medios es más que imitación, ya que, de la gran cantidad de conductas, imágenes, actitudes y valores a los cuales están expuestos, eligen sólo algunos.

 

El niño, después de observar episodios violentos, puede que no actúe violentamente pero esto no significa que no haya aprendido una solución agresiva. A medida que son mayores, la conducta agresiva refleja más estilo interpersonal que cada uno está desarrollando. Hay variables importantes en la eficacia de un mensaje de los medios de comunicación (Levine, 1997)

 

Estos son:

La identificación con el personaje: si son atractivas, respetadas y poderosas, además de identificarnos y empatizar con el personaje es más probable que lo imitemos.

 

¿La violencia es reforzada? : los niños llegan a concusiones morales observando qué conductas son castigadas y cuáles no lo son, y es más probable que los niños imiten conductas reforzadas. Además la violencia que aparentemente se justifica tiene más probabilidad de ser imitada. La justificación está dada por ejemplo por instrucciones, esta obediencia ciega fomentada por la televisión, se debería recalcar la responsabilidad individual, es decir, alentar a los niños a reflexionar y pensar en las consecuencias.

 

¿La violencia parece real o ficticia? : la violencia real afecta mayormente a la gente que la violencia irreal. En un estudio se comprobó que los niños luego de ver un episodio de violencia real eran más violentos que los que vieron un episodio ficticio. A diferentes edades, los niños consideran reales cosas muy diferentes, los niños pequeños consideran como "real" todo aquello que puede ocurrir, pero comprenden a muy temprana edad que los dibujos animados son menos reales, según algunos investigadores la violencia en la televisión produce menos efectos negativos si aparece en dibujos animados donde es castigada, las consecuencias negativas sean claras y el malhechor sea una persona completamente mala.

Aunque los niños sepan que los dibujos animados no son reales, el ver frecuentes episodios de violencia en éstos igual aumenta la agresividad(Levine, 1997).

 

Los programas de televisión en los horarios de mayor audiencia muestran alrededor de cinco escenas violentas por hora, y los dibujos animados veintitrés escenas por hora. Se ha descubierto que las personas que ven mucha televisión son más temerosas e inseguras, esto ocurre tanto en adultos como en niños. En general se nos presenta una idea equívoca y pesimista del mundo, lo cual afecta más a los niños pues tienen menos fuentes de información(Levine, 1997).

 

Uno de los aspectos que más preocupa, sobretodo a los padres, es que los niños se estén volviendo insensibles ante la violencia, ya que ésta parece endurecer a los niños, quienes al ver un acto violento, tienden a reaccionar con indiferencia(Levine, 1997 y Papalia, 1997). Estudios han demostrado que ver con frecuencia episodios violentos disminuye reacciones emocionales y también el interés por ayudar a otras personas en peligro o buscar ayuda para hacerlo.

 

Cuanta más violencia veamos y cuanto menos nos perturbe, más probabilidades tenemos de hacernos tolerantes a la violencia en la vida real. La desensibilización a la violencia se opone al sano desarrollo y es posible que esta reducción de la ansiedad sea lo que facilita el comportamiento agresivo. Por otra parte, investigadores han concluido que los niños que ven violencia en los medios de comunicación, tienen más probabilidad de considerar las peleas como un mecanismo normal para solucionar los conflictos(Levine, 1997).

 

Si bien no se puede establecer una relación de causalidad entre la TV y el comportamiento agresivo(Hoffman, 1997), se sabe que sus efectos no son triviales y pueden provocar incluso la muerte, entre otras tragedias(Levine, 1997).

 

Un estudio longitudinal concluyó que la cantidad de violencia vista por los sujetos cuando niños, estaba asociada con su agresividad a las edades de 19 y 30 años(Rice, 1997).

 

Por todo esto, la American Psychological Association, ha solicitado un mayor esfuerzo para reducir la violencia en la TV(Papalia, 1997). 

 

Roles de género y televisión:

 

Los niños obtienen de la televisión información sobre posibles ocupaciones y/o actividades para hombres y mujeres, y creen que esta información es cierta(Hoffman, 1997). La TV presenta muchos más estereotipos de los que se encuentran en la vida real. Aparecen más hombres, y éstos son más agresivos, activos, constructivos y serviciales, sus actividades la aportan recompensas tangibles. Pero las mujeres tienden a ser diferentes, pasivas e ignoradas, y son castigadas si ser vuelven muy activas(Hoffman, 1997).

 

En los últimos años han cambios en la televisión, las mujeres pueden trabajar fuera de la casa y los hombres pueden estar a cargo de los niños, pero todavía hay muchos estereotipos del género(Papalia, 1997).

 

La teoría del aprendizaje social plantea que los niños imitan los modelos que ven y entonces, los que ven más TV estarían más tipificados por el género. Además se demostró que ambos sexos recuerdan mejor las secuencias televisivas que confirman los estereotipos(Papalia, 1997), pero cuando éstos son rotos, los niños reaccionan, suelen ser más flexibles en sus visiones y aceptan que hombres y mujeres tengan ocupaciones no tradicionales. En las investigaciones se ha observado que las niñas son más receptivas a estos cambios, aceptan los roles no tradicionales tanto en los demás como en ellas mismas(Hoffman, 1997).

 

A pesar de los cambios en gran parte de los programas de televisión, se sigue retratando un mundo en el que se valora ser hombre, blanco y joven, y se denigra el ser mujer, viejo, de piel oscura o extranjero. A esto se suma el que en los comerciales las diferencias entre los roles de género son mucho mayores que en la vida real, y muy pocos de ellos rompen con los estereotipos(Hoffman, 1997).

 

Educación y televisión:

 

La televisión parece constituir un estímulo importante en el desarrollo de la capacidad de comprensión lectora al favorecer la adquisición de destrezas cognitivas y lingüísticas, sobretodo en niños de nivel social bajo, que proveería los contenidos que no pueden extraer de su medio, y en niños con un CI relativamente bajo. Los logros de aprendizaje a partir de programas culturales o de entretención son incidentales(Uribe y otros, 1996).

 

Programas educativos como "Plaza Sésamo", por ejemplo, han arrojado beneficios que consisten en que aumentan las habilidades para reconocer y nombrar letras, clasificar objetos, nombrar las partes del cuerpo y reconocer formas geométricas(Rice, 1997), además los niños llegan a la guardería con un buen vocabulario y muy bien predispuestos a aprender a leer(Hoffman, 1997). Sin embargo, este programa no reduce las diferencias entre niños aventajados y aquellos con desventajas. Por otra parte, estos programas pueden enseñar a los niños a cooperar, a compartir, a ser afectuosos, amistosos, a controlar la agresión, cómo afrontar la frustración y a terminar las tareas que emprenden. Se pueden presentar modelos de relaciones familiares armoniosas y de conducta cooperativa comprensiva y educativa(Rice, 1997).Sin embargo el efecto de la televisión prosocial es débil, lo cual puede ser explicado por la inclusión relativa en ese medio de varias emociones(Hoffman, 1997).

 

Estos programas educativos son los más escasos en América Latina, lo que puede explicarse porque, por una parte, tienen un alto costo, y por lo general tienen muy poca audiencia(Fuenzalida, 1994).

 

Investigaciones recientes:

 

  • Televisión y aprendizaje en preescolares:

Este estudio fue realizado por Patricio Uribe, Angélica Schoenfeldt, Susana Benavides y Patricia Muñoz, en octubre de 1996.Con un diseño transversal.

En este estudio se trabajó con 42 escolares de escuelas de la cuidad de Valdivia, a los cuales se les aplicó una batería de técnicas e instrumentos que tenían como objetivo:

 

Conocer sus hábitos televisivos (esto es: programas, horarios, personajes, actitud frente a los contenidos que veían y con quien conversaban dicha información), para lo cual se les aplicó una entrevista semiestructurada.

 

Conocer el grado de dominio de conceptos considerados indispensables para el ingreso al primer año de educación básica, para esto se les aplicó el test de Boem constituido por 50 ítems.

 

Conocer las condiciones socioeducacionales de los padres lo cual se realizó a ravés del registro escolar.

 

Los resultados mostraron que en el test los conceptos que presentaban más dificultad eran aquellos del área lógico matemática, mientras que aquellos relacionados con la ubicación espacio-temporal no presentaban dificultades.

La escolaridad de los padres osciló entre analfabetos hasta enseñanza superior. No se aprecia una asociación significativa entre el grado de escolaridad de los padres y el manejo de los conceptos por parte de los niños.

 

El tiempo dedicado a ver TV osciló entre 2 horas como mínimo y 5 o más como máximo. Se encontró que el 42,8%no comentaba lo visto, el 57,2% lo hacía, de éstos el 28,6% lo hacía con adultos. Esto está muy relacionado con la escolaridad de los padres.

 

Entre los programas más vistos están "El Chavo", "El Jappening", "Los Picapiedras" y las telenovelas.

 

Al asociar los hábitos televisivos con el grado de manejo de conceptos básicos dominados no se encontró una asociación significativa. Esto puede explicarse ya que a causa de la baja escolaridad de los padres, los niños no pueden aprovechar los contenidos, y por otra parte, el no comentar lo que ven, impide una retroalimentación necesaria para el aprendizaje(Uribe y cols, 1996).

 

Clase social, exposición a la televisión y percepción de la violencia en la televisión entre estudiantes urbanos de educación básica en Chile:

Este estudio fue realizado por Francisco Fernández en 1994, con un diseño transversal.

 

En este estudio se procura examinar la relación entre la clase social, tanto con la exposición a la televisión como con la percepción valorativa de la violencia en ésta, interesa, además, determinar si existe una diferencia respecto a los sexos.

 

Se extrajo una muestra aleatoria estratificada por clase social y por sexo, de 123 niños de entre 8 años y seis meses y 10 años, cursando cuarto año básico en establecimientos mixtos de Valparaíso y Viña del Mar, sin problemas de aprendizaje, no pertenecientes a hogares de menores, que no asisten a colegios de colonias extranjeras. Se incluyó a sus madres o madres sustitutas.

 

Se entrevistó a las madres o madres sustitutas, se obtuvo que:

Según la ocupación y educación del jefe de hogar se distinguieron cuatro clases: Baja- Baja; Baja; Media- Baja y clase Media y Media superior. Estas fueron dicotomizadas por el tamaño de la muestra en clase Baja- Baja y Baja, y en clase Media- Baja y Media incluyendo Media Superior.

 

Para agrupar la muestra en dos grupos de acuerdo a los modos de socialización familiar: Represivo y Participativo, se hicieron 25 preguntas cerradas.

 

Mediante 25 preguntas, abiertas y cerradas, se determinó la exposición de la madre a la radio, los diarios y la televisión y del niño a la TV.

 

Además, los niños respondieron 32 preguntas acerca de su exposición a la TV y su percepción de la violencia en ésta.

 

Los resultados fueron los siguientes:

 

Clase social y exposición a la televisión: no se encontraron diferencias significativas en este aspecto, pero una proporción ligeramente menor de las clases bajas no ve TV por la carencia de ésta.

 

Sexo y exposición a la televisión: hay una tendencia a que los varones vean más televisión que las niñas, pero esta diferencia no es significativa. Pero si lo es en sexos que ven TV a diario, cinco horas o más.

 

Clase social y percepción de la violencia: los niños de las clases bajas evalúan la violencia de modo positivo en una proporción mucho mayor que los de las clases medias. Pero en ambas, la mayoría de los niños la evalúan de forma negativa, siendo este rechazo mucho mayor en las clases medias.

 

Sexo y percepción de la violencia: aunque los porcentajes muestran una tendencia a que las niñas tengan una percepción más "negativa" de la violencia, estas diferencias no son significativas.

 

Los datos ratifican la gran difusión de la televisión en Chile en todas las clases sociales. Con respecto a la percepción más positiva de la violencia por parte de los niños de las clases bajas puede deberse al tipo de socialización más represivo. El sexo parece ser una variable menos importante con respecto a la exposición a la televisión y percepción de la violencia(Fernández, 1994).

 

Integración:

 

Los resultados obtenidos en la investigación acerca de la televisión y el aprendizaje en preescolares, realizada por Uribe y colaboradores, pueden ser explicados por el hecho de que los niños encuestados sólo en un bajo porcentaje conversaba o comentaba lo que veía en televisión con un adulto. Esto afecta mucho en el beneficio que obtienen los niños de la información que reciben de la televisión, ya que la familia, como principal agente de socialización, debe guiar y reforzar los conocimientos adquiridos mediante la televisión, que si bien no son tan significativos, deben ser aprovechados de modo eficaz debido a que los niños pasan mucho más tiempo viendo televisión que en la sala de clases. Por esto, la dinámica de la familia, específicamente la comunicación y el enlace social que ésta tenga, son trascendentales en el aporte social que se le da al niño. Este aporte, consiste en las cosas que el niño aprende gracias al medio que le proporciona su familia, el cual depende del nivel socioeconómico y la escolaridad de los padres. Este último especialmente importante, ya que de ser bajo, impide que los padres puedan estimular y guiar a sus hijos para que saquen provecho de los conocimientos que entrega la TV, para que así, los niños puedan procesarlos y aprovecharlos al máximo.

 

Los resultados de la investigación acerca de la relación entre la clase social, la exposición a la TV y la percepción de la violencia, realizado por Francisco Fernández, no hacen más que ilustrar la gran difusión de la televisión en Chile en todas las clases sociales. Resalta también la importancia que la familia tiene en la socialización, por cuanto las diferencias con respecto a la percepción más positiva de la violencia por parte de los niños de clases más bajas se debe al tipo de socialización más represivo que éstos suelen recibir.

 

Este estudio nos corrobora el que no importa en gran medida el sexo o el nivel socioeconómico de los niños, la televisión ejerce un impacto que sobrepasa estas diferencias.

 

A causa de lo anterior se puede explicar el hecho que los mensajes televisivos tengan tanta repercusión, sobre todo en los niños.

 

Conclusión:

 

La importante y creciente cabida de la televisión en la sociedad, ha influido en la vida de todos sus miembros, sobretodo de los niños quienes son aquellos que pasan más horas frente al televisor.

 

Por esto, el decir que la TV tiene gran influencia en el desarrollo de los niños no es para nadie una novedad. Se sabe también que estas influencias pueden ser tanto negativas como positivas.

 

La preocupación científica se ha centrado en el primer tipo, dentro de los cuales se puede destacar, la gran cantidad de violencia emitida por televisión en programas para adultos y también en los destinados a los niños. Si bien no se puede establecer una relación de causalidad, se sabe que están correlacionados. La televisión también puede provocar, con programas de contenido estereotipado, que los niños que tienen una vida diferente a los patrones establecidos, desarrollen un sentimiento de no pertenencia y a la vez se genere el rechazo de éstos por parte de los demás niños. Afortunadamente esto está cambiando y los programas muestran cada vez más familias no tradicionales y roles de género muchísimo menos estereotipados(las madres trabajan, hay mujeres policías, abogados, etc.).

 

Con respecto a las influencias positivas se puede decir que son más débiles, pues los programas de este tipo son escasos y/o no están bien construidos. De estarlo, favorece al niño dándole una base más sólida en su aprendizaje, pero todo depende de cómo adquiera e interprete la información. También es importante destacar que la televisión permite, por medio de programas culturales, el conocimiento del mundo, de los diferentes países y sus culturas.

 

En los últimos años, han surgido canales de televisión destinados a enseñar de un modo entretenido, estos están destinados a los niños, pero también son útiles y atractivos para los adultos (por ejemplo, Discovery Channel). Estos son esfuerzos por promover una televisión con mayor calidad en sus programas.

 

Uno de los grandes errores, es que la gran masividad de la televisión no ha sido bien aprovechada, ya que toda la preocupación está puesta en sus aspectos negativos. Por el contrario, se deberían promover los esfuerzos, como el anteriormente mencionado, consiguiendo así que la televisión sea una herramienta que mejore la vida de las personas promoviendo conductas prosociales mediante programas culturales y educativos.

 

Por último, es importante destacar la enorme responsabilidad de los padres en la cantidad y calidad de televisión a la que estén expuesto sus hijos, ya que los primeros deberían poner ciertos límites y/o reglas, además de promover una vida familiar con más conversación e interacción entre sus miembros

 

Referencias bibliográficas:

 

  • Elkin, F.(1964). El niño y la sociedad. Buenos Aires: Paidós.

 

  • Fernández, F(1994). Clase social, exposición a la televisión y percepción de la violencia en la televisión en estudiantes urbanos de educación básica en Chile. Estudios sociales CPU, 82, 35-48.

 

  • Fuenzalida, V. (1994). Socialización y televisión. Estudios sociales CPU, 82, 187-219.

 

  • Hoffman, L., Paris, S., Hall, E. (1995). Psicología del desarrollo hoy. España: Mc Graw-Hill.

 

  • Ivelic, R. (1990). TV infantil y valores de vida. Revista de pedagogía FIDE, 40, 326, 45-53.

 

  • Levine, M.(1997). La violencia en los medios de comunicación: cómo afecta al desarrollo de los niños y adolescentes. Bogotá: Norma.

 

  • Papalia, D.E. y Wendkos Olds, S.(1997). Desarrollo humano. Santafé de Bogotá: Mc Graw-Hill.

 

  • Papalia, D.E. y Wendkos Olds,S.(1987). Psicología. México: Mc Graw-Hill.

 

  • Rice, F.P.(1997). Desarrollo humano: el estudio del ciclo vital. México: Prentice-Hall.

 

  • Uribe, P., Schoefeldt, A., Benavides, S. y Muñoz, P. (1996). La televisión y el aprendizaje en preescolares. Revista de pedagogía FIDE, 387, 246-250.

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