|
|
|
Catálogo de
Textos Históricos |
|
Otros textos del autor
Pintor y Escultor Florentino - Pintore e Scultore
Fiorentino
Texto traducido de "las vidas de los mas excelentes arquitectos, pintores y escultores italianos desde Cimabue a nuestros tiempos", descritas por Giorgio Vasari, Edición Torrentina de 1550
Enormes dones llueven de las influencias celestiales en los cuerpos humanos
muchas veces naturalmente; y sobrenaturales, a veces
de forma extraordinaria, mezclándose en un cuerpo
únicamente la belleza, la gracia y la virtud, de tal manera,
que por todas partes se ve a este, muy divino, que al dejar detrás a todos
los demás hombres, manifiestamente se conoce (que es) obra de Dios, y no
adquirida por arte humano. Esto lo vieron los hombres en Leonardo que
además, de la belleza del cuerpo, no alabada nunca bastante, tenia una
gracia mas que infinita en cualquiera de sus
acciones; y mucha la virtud, que por todas partes el espíritu volvió en las
cosas difíciles, que con facilidad los revolvía. Tubo una gran fuerza,
habilidad, espíritu y valor, siempre
leal y magnánimo. Y la fama de su nombre se
corrió, que no solamente en su tiempo fue querido, mucho mas a posteriori
después de muerto. Y realmente el cielo nos envía
algunas veces quien no representan solo a la humanidad, sino a la misma
divinidad para que como modelo en sus acciones, al imitarlo, podemos
acercarnos con el espíritu y con el excelencia del intelecto a las partes de
las sumas del cielo. Y para experiencia se ve en estos que en algún estudio
accidental intentan seguir los rastros, que estos de maravilloso espíritu,
si ellos lo son, y de la naturaleza son ayudados, cuando ellos mismo no
son, al menos se acercan sus divinas obras, que participan de esa
divinidad. |
|
|
Estupefacto quedó Andrea en ver el enorme principio
de Leonardo, y reconfortó a Ser Piero recomendándole que Leonardo
debía ir a su taller. Leonardo lo hizo de buen grado además de
método. Y no solamente él ejerció esa profesión, sino todas las
aquéllas allí donde el dibujo intervenía. Y teniendo un intelecto
muy divino y maravilloso, y al ser un buenísimo geómetra, no
solamente impulsó en la escultura y en la arquitectura, pero la
profesión suya quiso que fuera la pintura. Mostró la naturaleza en
las acciones de Leonardo tanto talento, que sus razonamientos hacían
callar a los científicos con razones naturales. Fue listo y sutil, y
con un perfecto arte de persuasión mostraba la complejidad de su
talento, que en las cosas de números hacían mover los montes,
extraía los pesos, y entre otras palabras mostraba poder elevar el
templo de San Giovanni de Florencia y ponerle escaleras, sin
arruinarlo, y con fuertes razonamientos los convencía, que parecía
posible, aunque cada uno, a continuación que es él se había ido,
conocía incluso para así la imposibilidad de emprenderlo. Era muy
agradable en la conversación, con la que se ganaba los espíritus de
la gente. Y sin tener, puede decirse, nada y trabajando, de continuo
poco, tubo sirvientes y caballos, los cuáles gustaba, y
particularmente, otros muchos animales, que con gran paciencia
domesticaba y controlaba. A menudo, de paso de lugares donde se
vendían pájaros, de su mano los sacaba de la jaula y pagando a quien
los vendía el precio que le pedían, los echaba a volar, volviéndolos
a la perdida libertad. La naturaleza le favoreció mucho, que por
todas partes donde tuvo el pensamiento, el cerebro y el espíritu,
mostró tanta divinidad en las cosas, que en la deuda de perfección,
de prontitud, vivacidad, bondad, belleza y gracia, ningún otro nunca
le igualó.
PINXIT VIRGILIVS NEPTVNVM, PINXIT HOMERVS
DVM MARIS VNDISONI PER VADA FLECTIT EQVOS. MENTE QVIDEM VATES ILLVM CONSPEXIT VTERQVE VINCIVS AST OCULIS, IVREQVE VINCIT EOS. Se condujo a Milán con gran reputación a Leonardo ante el Duque Francesco, el cual se divertía mucho con el sonido de la lira, para tocar: y Leonardo llevó un instrumento, que tenía fabricado por el mismo de plata una gran parte, para que la armonía principal fuera mas sonora y con mayor timbre. Sobrepasó a los todos los músicos, que habían concursado; También fue el mejor improvisador de rimas recitadas de su tiempo. Sintiendo el duque los razonamientos tan maravillosos de Leonardo, se enamoró de sus virtudes increíblemente. Y rogándole, le hizo pintar una tabla de altar, con una Natividad que se envió del duque al emperador. Hizo en Milán para los monjes de San Domenico en Santa María de las Gracias una última cena, una obra muy bonita y maravillosa, y a las cabezas de los Apóstoles dio tanta majestad y belleza, que la de Cristo la dejó inacabada, no pensando poder dar esta divinidad celestial, que a se imagina de Cristo. El trabajo, permanece sin terminar, Los Milaneses le tienen mucha veneración , y los forasteros también quieren saber lo que Leonardo imaginó, donde se expresa esa sospecha que tenían los Apóstoles, de traición a su Maestro. Se los ve en la cara el amor, el miedo y el desprecio, el desdén y el dolor, de no comprender el espíritu de Cristo. Es una maravilla, donde se conoce y se ve la obstinación, el odio y la traición de Judas. Cada mínima parte de la obra muestra un increíble diligencia, incluso el mantel se pinta el tejido de lino, de una manera que lo enseña incluso mejor que de verdad. La nobleza de esta pintura, por la composición, o por la diligencia, llamó al deseo del Rey de Francia de llevarla a su reino, como un arquitecto, ideó que con armazones de traviesas de madera y hierros, que se lo habría llevado seguro; sin considerar en gasto si se hubiera podido hacer, por lo mucho que lo deseaba. Pero al hacerse en pared, hizo que Su Majestad se llevara solo el deseo, y que la obra permaneciese en Milán. Mientras realizaba esta obra propuso al duque que hiciera a un caballo de bronce de maravilloso tamaño, en memoria del duque con su imagen. Y tan enorme él lo comienza que no pudieron acabarlo nunca. Es la opinión que Leonardo, como en otras cosas suyas lo hacía, lo comenzaba para no terminarlo; porque, siendo de tal tamaño y queriendo hacerlo de una pieza, el comienzo tenía ya la dificultad de concluirlo. Vino en ese tiempo a Milán el rey de Francia; que rogado Leonardo hacer a algo bizarro, hizo un león, que caminó muchos pasos, y a continuación se abrió el pecho todo lleno de flores de lis. Tomó en Milán a Salaí Milanés para su recreo, que era muy elegante en gracia y hermoso, teniendo bonitos cabellos, anillados y rizos y con el que Leonardo se divirtió mucho; y le enseñó muchas cosas del arte, y algunos trabajos que en Milán se dice que son de Salaí, fueron retocados por Leonardo. Volvió de nuevo a Florencia, donde encontró que los monjes que sirven tenían encargado a Filipino a las obras del tabla del altar principal de la Anunciación; Leonardo dijo que de buen grado habría echo el la obra. Filipino oído eso, como agradable persona que era, se retiró; y los monjes le llevaron la tabla para que la terminara, pagando los gastos a el y a su familia. Y estuvo largo tiempo, pero nunca la comenzó. hizo un cartón de Nuestra Señora y un Santa Ana, con un Cristo, que también les pareció maravilloso a todos los autores, una vez terminada, en la habitación estuvo expuesta dos días para verlo los hombres y las mujeres, jóvenes y los viejos, como se va a las fiestas solemnes, para ver las maravillas de Leonardo, que hicieron asombrar a todo este pueblo. Porque se veía en la cara de Nuestra Señora todo lo que de simple y de belleza puede con simplicidad y belleza dar gracias una madre de Cristo; queriendo poner de manifiesto esta modestia y esta humildad muy contenta y alegre de ver de la belleza de su hijo, que con ternura sostenía en su regazo; y mientras que que con muy honesta mirada hacia bajo reconocía a un san Juan niño que se iba jugando con un cordero, no sin una sonrisa de Santa Ana quien, plena de felicidad, veía a los suyos terrenales haberse convertido en celestiales. Consideraciones realmente del intelecto y talento de Leonardo. Retrató Ginevra de Americo Benci, obra muy bonita; y abandonó el trabajo de los monjes, que lo volvieron de nuevo Filipino, al que le sobrevino la muerte no pudiendo terminarlo. Leonardo pinta para Francesco del Giocondo el retrato de Mona Lisa su mujer; y después de cuatro años lo dejó inacabado, este trabajo lo tiene hoy el Rey Francesco de Francia en Fontanable; en el cuál prueba en quien quiera ver, en cuánto el arte puede imitar la naturaleza, en él se pueden ver incluidos todos los detalles mínimos y sutiles que se pueden pintar con finura. Los ojos tienen ese lustre y este brillo que continuamente está en los vivos, y en torno a ellos están estos rosáceos tibios y los pelos que el supo hacer, con enorme finura. El las cejas parecen nacer los pelos en la carne, a veces mas, otras menos y vueltos según los poros de la carne, no pueden ser mas naturales. La nariz, con todas las aquéllas bonitas aperturas rosáceas y tiernas, se veía como viva. La boca, con su hendidura fina unida del rojo de la boca con la encarnación de la cara, que colores que parecían realmente como carne. En la fuente de la garganta, si se observaba con atención, se ve latir el pulso: y en la verdad se puede decir que fuese pintada de una manera que debe hace temblar y temer a cada vigoroso autor sea cuál sea. Mona Lisa era muy bonita, mientras la retrataba, había gente que tocaba y cantaba, y continuamente bufones que la hacían estar alegre, para no llevar esa melancolía que suele tener a menudo la pintura de los retratos. Y en este de Leonardo había un gesto muy agradable era mas divino que humano a verlo, y se tenía como una obra maravillosa, por no ser diferentemente del natural. Por la excelencia de las obras de este muy divino autor, había aumentado el renombre, que todas las personas que se divertían del arte, al contrario la misma ciudad entera deseaba dejar alguna memoria. Y se razonaba para encargarle alguna notable y gran obra, done se adornaba y se honraba lo publico de tanto talento, la gracia y el juicio, cuánto en las cosas de Leonardo se conocía. Y entre los grandes gonfalonieri (aprox. concejal) y los ciudadanos se decidió que, en la nueva gran sala de Consejo, debía tener alguna bella obra; cuando Piero Soderini Gonfaloniere entonces de justicia, le encargó dicha sala. Para llevarlo a cavo Leonardo, comienza un cartón para la sala del papá, sita en Santa María Novella, con la historia de Niccolò Piccinino oficial del Duque Filippo de Milán, en el cual dibujó caballos que combatían por una bandera, cosa muy excelente y de gran maestría, por las admirables consideraciones que tuvo en hacer en esta fuga. En ella se conoce la rabia, el desprecio y la venganza de los hombres como de los caballos; hay dos, que se trenzaron con las patas delanteras, con gesto de venganza con los dientes que hacen que aumente el combate por la bandera, apresada por las manos de un soldado, mientras con la fuerza de los hombros, pone al caballo en fuga, vuelto con el cuerpo, agarrado a el asta del estandarte, para deslizarlo a la fuerza de las manos de otros cuatro, que dos lo defienden con una mano cada uno, y otra en aire con las espadas intentan cortar es asta; mientras que que un soldado viejo con un gorro rojo al gritar tiene una mano en el asta, y con el otro un alfanje e intenta cortar de un golpe las dos manos a los, que con fuerza apretando los dientes, intentan con muy orgullosa aptitud defender su bandera; En tierra entre las piernas de los caballos hay dos figuras en escorzo, que combaten, mientras que uno en tierra tiene encima un soldado, quien eleva el brazo cuánto puede, con fuerza para clavar en la garganta el puñal, para matarlo, mientras con las piernas y forcejeando con los brazos, lo que puede para no morir. No puede expresarse los dibujos que Leonardo hizo en las prendas de vestir de los soldados, muy variados; igual que las cimeras y los otros adornos, y con la maestría increíble que mostró en las formas y los alineamientos de los caballos: de los cuáles Leonardo nadie mejor que otro maestro pintó, la bravura, los músculos y elegante belleza. La anatomía en escorzo la dibujó junto con la de los hombres, y una y otros redujo a la verdadera luz moderna. Se dice que para dibujar el cartón hicieron un andamio muy ingenioso, que apretándolo, se elevaba, y al ampliarlo, se reducía. Quiso colorear la pared al óleo, e hizo una composición de una mezcla para encolar la pared, que mientras pintaba en dicha sala, comenzó a chorrear, de manera que tubo que abandonar la pintura. (La pintura fue cubierta en esperaba que él u otro artista se decidieran un día a terminarla. En 1557 se remodeló el Salón, el mismísimo Vasari fué quien tapó el fresco inacabado y lo sustituyó por el suyo con la misma Batalla, luego se comprende la pormenorizada descripción, la imagen del cartón al que hace referencia >>). Tenía Leonardo un enorme espíritu y en sus acciones era muy generoso. Se Dice que al ir a la banca para cobrar la mensualidad, que Piero Soderini le tenía asignada, el cajero le quiso pagar con monedas pequeñas y los devolvió respondiéndole: "no soy pintor de cuatro cuartos".Fue acusado de estafa, y Piero Soderini murmuró contra él; pero Leonardo hizo tanto con los amigos, que reunió los dineros y los entregó para devolver, pero Pietro no se los quiso aceptar. Fue a Roma con el Duque Giuliano de Médicis en la designación del de Papá León, que apreciaba las cosas filosóficas, y sobre todo la alquimia, mientras caminaba con pasta de cera hacía animales muy ligeros llenos de viento, los cuales al soplar, les hacía volar por el aire; pero cesando el viento, caían en la tierra. A un lagarto espléndido, encontrado en el jardín del Mirador, (jardines Belvedere) le puso escamas de otros lagartos, y una alas pegadas con mezcla de plata que al moverse cuando caminaba temblaban; le pegó ojos, cuernos y barbas, y lo domesticó y lo tenía en una caja, que a todos los amigos a los que mostraba, por miedo huían. Solía coger minúsculas tripas y vejigas, y las hacia tan pequeñas que cabían en la palma de una mano. Y había puesto en otra habitación fuelles de herrería, a los cuales ponía la vejiga, al inflarlas, llenaba la habitación, que era muy grande, donde era necesario echarse atrás arrinconándose, mostrando las transparencias llenas de viento, blandas y pequeñas en principio, de llegar a ocuparlo todo, el lo comparaba con la virtud. Hizo infinitas de estas locuras, y estudió los espejos; e intentó modalidades muy extrañas en aceites para pintar y barnices para mantener las obras hechas. Se dice que le fue encargado una obra del papa, y que rápidamente comenzó a destilar aceites y hierbas para hacer el barniz; por lo que se dijo de Papa Leon: "Dios me ampare no sirve para hacer nada, comienza a pensar al final antes que el principio de la obra". Existía un gran desprecio entre Miguel Angel Buonaruoti y él; por lo que partió de Florencia Miguel Angel para competir, con el permiso del Duque Giuliano, fue llamado por el papá para la fachada de San Lorenzo. Leonardo en persona que supo de esto, partió y fue a Francia, donde el rey que tenía obras suyas, le tenía mucho afecto, y deseaba que coloreara el cartón del Santo Ana; pero él, según su costumbre, lo tuvo gran tiempo en palabras. Finalmente venido viejo, estuvo muchos meses enfermo; y al verse cerca de la muerte, discutiendo de cosas católicas, volvió de nuevo a buen camino, se convirtió a la fe cristiana con muchas lágrimas. luego confeso y se arrepintió, así bien es no podía tenerse en pié, sostenido en los brazos de sus amigos quiso tomar el muy santo Sacramento. El rey que a menudo y afectuosamente le tenía costumbre de visitar; reverente se sentó sobre la cama, y le contó el mal el suyo y en cuanto había ofendido no obstante a Dios y los hombres de mundo, no impulsando el arte como se convenía. Le sobrevino un paroxismo mensajero de la muerte. El rey intentó ayudarlo colocándole la cabeza y el el espíritu suyo, que muy divino era, en conociendo no poder tener principal honor, expiró en brazos del rey, a la edad de LXXV (75). La pérdida de Leonardo fue mucha para todos estos que le habían conocido, porque fue persona que dió mucho honor a la pintura. Él, con el esplendor del aire suyo, que muy bello, levantaba cada espíritu triste, y con las palabras volvía cualquier intención en contra. Él con sus fuerzas paraba violencias y furias; y con la derecha torcía el eslabón de muralla y la herradura de un caballo, como si fueran plomo. Con liberalidad recogía y daba posada a amigos pobres y ricos, con tal que tuvieran talento y virtud. Adornaba y honraba con cada acción suya una desnuda habitación; Florencia recibió un enorme don al nacer Leonardo, y una pérdida infinita en su muerte. En el arte de la pintura añadió a la manera de colorear al aceite una determinada oscuridad; por la que dieron los modernos gran fuerza y relieve a sus figuras. Y en la escultura hizo pruebas en las tres figuras de bronce que están sobre la puerta de San Giovanni de la parte de tramontana, hechas por Giovan Francesco Rustici pero con aconsejo de Leonardo, que es el mas bonito vaciado en dibujo y perfección que modernamente se a visto. De Leonardo tenemos la anatomía de caballos y de los hombres mucho mas perfecta. por tanto así divino, aún que mucho mas se impulsaba con las palabras que con los hechos, el nombre y el renombre suyo no se apagará ya nunca. Para eso dice en su epitafio: El a todos vence solo, vence a Fidias vence a Apeles, y aún a
todos los demás victoriosos |
|
|
|
Principal-|-Consulta
|-Sugiera
su Sitio |
Temas Que Queman |
|
|
|
AVIZORA |