Si entendemos así la creación, es fácil observar que los procesos de
creación se aprecian en toda su intensidad desde la más temprana
infancia.
Una de las cuestiones más importantes de la psicología y la
pedagogía infantil es la referente a la creación en los niños; su
desarrollo y la importancia del trabajo creador para la evolución
general y la maduración del niño. Desde la más temprana infancia
observamos procesos de creación que se aprecian mejor en los juegos:
el niño que se imagina que va a caballo cuando monta sobre un palo;
la niña que se imagina madre al jugar con sus muñecas; otro que en
el juego se transforma en un bandido, un soldado o un marinero.
Todos estos niños muestran ejemplos de la más auténtica y verdadera
creación. Naturalmente en sus juegos ellos reproducen mucho de lo
que han visto; todos conocemos el gran papel que en los juegos de
los niños desempeña la imitación, con mucha frecuencia estos juegos
son solo un eco de lo que los niños vieron y escucharon de los
adultos, no obstante estos elementos de su experiencia anterior
nunca se reproducen en el juego absolutamente igual a como se
presentaron en la realidad. El juego del niño no es el recuerdo
simple de lo vivido, sino la transformación creadora de las
impresiones vividas, la combinación y organización de estas
impresiones para la formación de una nueva realidad que responda a
las exigencias e inclinaciones del propio niño. De igual forma, el
deseo de los niños de crear es tan actividad de imaginación como el
juego.
"Un niño de tres años y medio -relata Ribot- al ver a una persona
que marchaba cojeando por un camino, gritó:
- Mamá, ¡mira qué pierna tiene ese pobre hombre!
Después comenzó a pensar: iba sobre un caballo muy grande y cayó
sobre una roca y se hizo una contusión muy dolorosa en la pierna.
Hay que buscar algún polvo mágico que lo ayude a curar."
En este caso la actividad combinadora de la imaginación actúa de
manera extraordinariamente objetiva. Tenemos frente a nosotros una
situación creada por el niño, todos los elementos de esta situación,
naturalmente son conocidos por los niños de la experiencia anterior,
de lo contrario no podría crearla, sin embargo, la combinación de
estos elementos presenta algo nuevo, creador, que pertenece al
propio niño y no es simplemente la reproducción de lo que el niño
tuvo oportunidad de observar o ver. Esta habilidad para organizar
los elementos, combinar lo viejo con lo nuevo constituye la base de
la creación.
Con toda justeza muchos autores señalan que las raíces de esta
combinación creadora pueden verse hasta en los juegos de los
animales. El juego de un animal con mucha frecuencia resulta un
producto de la imaginación motora. Sin embargo, los rudimentos de la
imaginación creadora en los animales no han podido recibir en las
condiciones de su vida ningún desarrollo sólido, solo el hombre ha
desarrollado esta forma de actividad hasta su verdadera dimensión.
Capítulo 2
IMAGINACIÓN Y REALIDAD
Surge
sin embargo, una interrogante: ¿Cómo se produce la actividad
creadora que se basa en la capacidad de la combinación?, ¿de dónde
surge, por qué está condicionada y a qué leyes se-subordina en su
curso? El análisis psicológico de esta actividad indica su gran
complejidad: no surge de inmediato sino muy lenta y paulatinamente,
se desarrolla partiendo de las formas más sencillas y elementales
hasta las más complejas, cada nivel de edad tiene su expresión
particular y a cada período de la infancia le es inherente su forma
de creación. Posteriormente no se mantiene escindido en la conducta
del hombre, depende indirectamente de otras formas de nuestra
actividad y, en particular, de la acumulación de experiencias.
Para comprender el mecanismo psicológico de la imaginación y la
actividad creadora tan ligada a ella es mejor comenzar con la
determinación de la relación que existe entre la fantasía y la
realidad en la conducta del hombre. Ya hemos dicho que el punto de
vista que divide en la vida, la fantasía y la realidad con una línea
inviolable, es incorrecto. Ahora trataremos de mostrar las cuatro
formas principales que relacionan la actividad de la imaginación con
la realidad. En este sentido puede ayudamos el hecho de comprender
la imaginación no como un entretenimiento festivo del pensamiento,
ni como una actividad que flota en el aire, sino como una función
vital y necesaria.
La primera forma de relación de la imaginación con la realidad
consiste en que toda creación de la imaginación siempre se
estructura con elementos tomados de la realidad y que se conservan
de la experiencia anterior del hombre. Sería una maravilla que la
imaginación pudiese crear de la nada o que tuviese otras fuentes
para sus creaciones, además de la experiencia anterior.
Solo las ideas religiosas y místicas sobre la naturaleza del hombre
podrían atribuir el surgimiento de los productos de la fantasía no a
nuestra experiencia anterior, sino a una fuerza ajena y
sobrenatural; de acuerdo con estos criterios, los dioses o los
espíritus inducen el sueño en las personas, las ideas en los poetas
y en los legisladores inculcan los diez mandamientos. El análisis
científico de las creaciones fantásticas y más alejadas de la
realidad, por ejemplo: las fábulas, los mitos, las leyendas, etc.,
nos confirma que las creaciones más fantásticas no son otra cosa que
una nueva combinación de los elementos que fueron ex. traídos, en
resumen, de la realidad y han sido sometidos a la actividad
modificadora y transformadora de nuestra imaginación.
La isba con patas de gallina existe naturalmente solo en cuentos,
pero los elementos con los cuales está estructurado esta imagen han
sido tomados de la experiencia real del hombre y únicamente su
combinación lleva la huella de la fantasía, o sea, no responde a la
realidad. Como ejemplo tenemos la imagen que del mundo de la
fantasía nos describe Pushkin:
Había un verde roble en la ensenada
y en sus ramas, una cadena dorada.
El gato sabio por ella caminaba
día y noche, todo el tiempo allí pasaba.
Va narrando un cuento si gira a la izquierda
y nos va cantando, si va a la derecha.
Allí hay maravillas: allí está el silvano
y las sirenas sentadas en sus verdes ramos.
Hay huellas de fieras y animales salvajes
en los senderos invisibles de aquellos parajes.
La isba sobre patas de gallina
sin ventanas, ni puertas, camina.
Podemos
seguir este fragmento palabra por palabra y demostrar que la
combinación de los elementos es fantástica en este relato, mientras
que los propios elementos se destacan de la realidad: el roble, la
cadena dorada, el gato; todo esto existe en realidad, solo la
combinación del gato sabio que anda sobre la cadena dorada y narra
cuentos resulta fantástica. Las imágenes puramente fantásticas que
figuran más adelante: el silvano, las sirenas y la isba sobre patas
de gallina son también una combinación compleja de algunos elementos
sugeridos por la realidad: en la imagen de la sirena, por ejemplo,
se encuentra la representación de la mujer y del ave posada en las
ramas; en la isba mágica se encuentra la representación de las patas
de gallina y la representación de la propia isba, etcétera.
De esta forma, la imaginación siempre está estructurado por los
materiales que brinda la realidad. Ciertamente, como puede
apreciarse en el párrafo, la imaginación puede crear grados de
combinación cada vez más nuevos al combinar los primeros elementos
de la realidad (el gato, la cadena, el roble) con las imágenes de la
fantasía (la sirena. el silvano, etc.), pero las impresiones de la
realidad siempre serán los elementos con los cuales se crea la
representación fantástica más alejada de la realidad.
Aquí hallamos la primera y más importante ley a la cual se subordina
la actividad de la imaginación y que puede formularse de esta forma:
la actividad creadora de la imaginación depende directamente de la
riqueza y la diversidad de la experiencia anterior del hombre, ya
que esta experiencia brida el material con el cual se ha
estructurado la fantasía. Mientras más rica sea la experiencia del
hombre, mayor será el material con que contará su imaginación; he
aquí, por lo que el niño tiene una imaginación más pobre que el
adulto debido al menor grado de experiencia que posee.
Si seguimos la historia de las grandes invenciones, casi siempre se
puede establecer que fueron el resultado de una gran experiencia
acumulada anteriormente; precisamente por la acumulación de
experiencia comienza toda imaginación, mientras más rica sea la
experiencia, más rica debe ser, en iguales condiciones, la
imaginación.
Después del momento de acumulación de la experiencia "comienza -dice
Ribot- el período de maduración o in cubación. En el caso de Newton
este período se prolongó 17 años y en el momento en que concluyó su
descubrimiento en la esfera del cálculo, fue embargado por un fuerte
sentimiento de que debía confiar a otros la preocupación por la
terminación de los cálculos. El matemático Hamilton expresó que su
método de los cuaternos completamente terminado se le presentó. de
pronto en su mente cuando estaba junto al puente de Dublin: 'en este
momento obtuve el resultado de 15 años de trabajo'. Darwin recopiló
materiales durante sus viajes, observó con detenimiento plantas y
animales y después, la lectura casual de un libro de Maltus lo
impactó y determinó decididamente su teoría. Ejemplos semejantes se
encuentran con abundancia en los casos de creaciones literarias y
científicas".
De aquí la conclusión pedagógica sobre la necesidad de ampliar la
experiencia del niño si queremos crear bases suficientemente sólidas
para su actividad creadora. Mientras el niño más haya visto,
escuchado y vivido; mientras más conozca, asimile y mayor cantidad
de elementos de la realidad tenga en su experiencia, más importante
y productiva, será la actividad de su imaginación, en otras
condiciones.
Ya en esta primera forma de relación de la fantasía y la realidad es
fácil observar en qué grado es incorrecta la contraposición de una y
otra. La actividad combinadora de nuestro cerebro se basa, en
resumen, en esa conservación de las huellas de excitaciones
anteriores y toda la novedad de esta función se reduce solo al hecho
de que al contar con huellas de estas excitaciones, el cerebro las
combina en formas que no han sido conocidas en su experiencia real.
La segunda forma de relación de la fantasía y la realidad es más
compleja, pero esta vez no se produce entre elementos de la fantasía
y la realidad, sino entre el producto terminado de la fantasía y
algún fenómeno complejo de la realidad. Cuando yo, sobre la base del
estudio y de las narraciones de los historiadores o viajeros, me
imagino el cuadro de la gran revolución francesa o de los desiertos
africanos, en ambos casos el cuadro es un resultado de la actividad
creadora de la imaginación, que no reproduce lo percibido por mí en
mi experiencia anterior, sino que crea a partir de esta experiencia,
nuevas combinaciones.
En este sentido, se subordina por entero a la primera ley que fue
descrita por nosotros anteriormente. Estos productos de la
imaginación están compuestos por elementos derivados y transformados
de la realidad y se necesita un gran caudal de experiencia anterior
para que se puedan estructurar estas imágenes de sus elementos: si
no tuviese una noción de la carencia de agua, la existencia de
grandes desiertos y enormes espacios, de animales e insectos propios
de esos territorios; no podría, naturalmente, crear en mi
imaginación la representación del desierto. Si no tuviese una gran
cantidad de representaciones históricas, de igual modo no podría
crear en mi imaginación el cuadro de la revolución francesa.
La dependencia de la imaginación de la experiencia anterior, se
observa aquí con excepcional claridad, pero además, en esta
estructura de la fantasía hay algo nuevo que la distingue muy
sustancialmente del párrafo de Pushkin analizado con anterioridad.
El cuadro de la ensenada con el gato sabio y el cuadro del desierto
africano que no he visto nunca, son la esencia de una misma
estructura de la imaginación creada por la fantasía combinadora de
los elementos de la realidad pero, el producto de la imaginación, la
combinación de estos elementos en un caso es irreal (el cuento) y en
el otro, la propia relación de estos elementos corresponde a cierto
fenómeno de la realidad. Esta relación es el producto final de la
imaginación con uno u otro fenómeno real y repre3enta esta segunda y
superior forma de relación de la fantasía con la realidad.
Esta forma de relación se hace posible solo gracias a la experiencia
ajena o social; si nadie hubiera visto ni descrito el desierto
africano ni la revolución francesa, sería absolutamente imposible
tener de ellos una representación correcta. Solamente porque mi
imaginación, en estos casos, no trabaja de forma libre, sino guiada
por experiencias ajenas, como dirigida por otros, solo gracias a
esto, puede lograrse el resultado obtenido- en este caso, o sea, que
el producto de la imaginación concuerde con la realidad.
En este sentido, la imaginación adquiere una función muy importante
en la conducta y en el desarrollo del hombre, se hace medio de
ampliación de su experiencia, porque le permite imaginarse aquello
que no ha visto y representárselo mediante el relato de otra persona
y la descripción de lo que en su experiencia personal directa no ha
tenido lugar. El hombre no está limitado por un pequeño círculo, ni
por los estrechos límites de la experiencia personal y puede hallar
más allá de estos límites, mediante la imaginación, una experiencia
histórica o social ajena. En esta forma, la imaginación constituye
una condición absolutamente necesaria para casi toda función del
cerebro humano. Cuando leemos un periódico y conocemos miles de
acontecimientos de los cuales no fuimos directamente testigos,
cuando el niño estudió geografía o historia, cuando sencillamente a
través de una carta conocemos lo que le sucede a otra persona, en
todos estos casos la imaginación sirve a nuestra experiencia.
Se obtiene una dependencia doble y mutua de la imaginación y la
experiencia: si en el primer caso la imaginación se apoya en la
experiencia; en el segundo, la propia experiencia se apoya en la
imaginación.
La tercera forma de relación entre la actividad de la imaginación y
la realidad es la relación emocional. Esta, se pone de manifiesto de
forma doble: por una parte, todo sentimiento, toda emoción, trata de
cobrar forma en imágenes conocidas que le correspondan. La emoción
posee, de esta forma, la capacidad de seleccionar las impresiones,
las ideas y las imágenes que están de acuerdo con el estado de ánimo
que tenemos en determinado momento; todos sabemos que tanto en el
dolor, como en la alegría vemos con "diferentes ojos". Los
psicólogos han señalado desde hace tiempo el hecho de que todo
sentimiento tiene una expresión no solo externa sino también una
expresión interna que se manifiesta en la selección de las ideas,
las imágenes y las impresiones; a este fenómeno le nombraron ley de
la doble expresión de los sentimientos: el miedo, por ejemplo, se
manifiesta por rápida sudoración, resequedad de la garganta, cambios
en la respiración, palpitación y también por el hecho de que las
impresiones recibidas por el hombre en ese momento, todas las ideas
que llegan a su cerebro con frecuencia están rodeadas del
sentimiento que lo domina. Cuando el refrán dice: "el gato escaldado
del agua fría huye", se tiene en cuenta precisamente la influencia
de nuestro sentimiento que adorna la percepción de los objetos
exteriores.
De la misma forma en que las personas desde hace tiempo aprendieron
mediante las impresiones exteriores a expresar su estado interno
también, las imágenes de la fantasía sirven de expresión para
nuestros sentimientos. El dolor y el luto son simbolizados por el
hombre con el color negro; la alegría, con el blanco; la
tranquilidad con el azul; la sublevación, con el rojo. Las imágenes
de la fantasía brindan un lenguaje interior para nuestro
sentimiento, este sentimiento selecciona algunos elementos de la
realidad y los combina en una relación que está condicionada por
nuestro estado de ánimo y no por la lógica de estas propias
imágenes.
Esta influencia del factor emocional sobre la fantasía combinadora
es llamada por los psicólogos ley del signo emocional general. La
esencia de esta ley consiste en que las impresiones o las imágenes
que tienen un signo emocional común, o sea, que producen en nosotros
una influencia emocional similar, tienen la tendencia a unirse entre
sí, a pesar de que no existan relaciones palpables de similitud ni
de afinidad entre estas imágenes, se logra una obra combinada de la
imaginación, sobre cuya base descansa un sentimiento general o un
signo emocional común que une diferentes elementos que entran en
relación.
"Las representaciones -dice Ribot-, las reacciones acompañados de un
mismo estado afectivo posteriormente se asocian entre sí, la
similitud afectiva une y acopla las representaciones disímiles; esto
se diferencia de la asociación de contingencia que representa la
repetición de las experiencias y la asociación por similitud en el
sentido intelectual. Las imágenes se combinan mutuamente no porque
con anterioridad hayan sido dadas juntas, ni porque percibamos entre
ellas relaciones de similitud, sino porque tienen un tono afectivo
común. La alegría, la tristeza, el amor, el odio, el asombro, el
aburrimiento, el orgullo, el cansancio, etc. pueden hacerse centros
de atracción que agrupen las representaciones o los acontecimientos
que no tienen relaciones racionales entre sí, pero están marcados
con un mismo signo emocional; por ejemplo, las representaciones
alegres, tristes, eróticas, etc. Esta forma de asociación se
presenta con mucha frecuencia en los sueños, 0 sea, en un estado
espiritual en el cual la imaginación tiene plena libertad y trabaja
al azar. Es fácil comprender que esta influencia implícita o
explícita de¡ factor emocional debe contribuir a que surjan
agrupaciones por completo inesperadas y constituyen-un campo casi
ilimitado para nuevas combinaciones ya que el número de imágenes que
tienen un sello emocional idéntico es enorme."
Como un ejemplo muy simple de esta combinación de imágenes que
tienen un signo emocional común pueden citarse los casos habituales
de aproximación de dos impresiones cualesquiera que no tienen nada
en común, excepto que provocan en nosotros estados de ánimo
similares; cuando decimos que el azul es un tono frío y el rojo
caliente nosotros aproximamos la impresión del azul y del frío solo
sobre la base de que provocan en nosotros estados de ánimo
similares. Es fácil comprender que la fantasía guiada por este
factor emocional, la lógica interior del sentimiento, se
representará como el tipo más subjetivo e interior de la
imaginación.
Sin embargo, también existe la relación inversa de la imaginación
con la emoción. Si en el primer caso descrito por nosotros los
sentimientos influyen sobre la imaginación, vemos que en el segundo
caso ocurre a la inversa, la imaginación influye sobre el
sentimiento; este fenómeno podría llamarse ley de la realidad
emocional de la imaginación y la esencia de esta ley está formulada
por Ribot de la forma siguiente:
"Todas las formas de imaginación creadora -dice él- encierran en sí
elementos efectivos." Esto quiere decir que todo lo que estructura
la fantasía influye recíprocamente sobre nuestros sentimientos, y
aunque esa estructura no concuerde de por sí con la realidad, todos
los sentimientos que provoca son reales, efectivamente vividos por
el hombre. Imaginémonos un caso muy simple de ilusión: Al entrar en
una habitación oscura el niño se crea la ilusión de que el abrigo
que está colgado es alguien que está parado, un extraño, un
delincuente que ha penetrado en la casa. La imagen del delincuente
creada por la fantasía del niño no es real, pero el miedo
experimentado por él, su temor, son verdaderamente reales, son
vivencias para el niño. Algo similar ocurre con toda estructura
fantástica y precisamente esta ley psicológica permite explicar por
qué ejercen tan fuerte acción sobre nosotros las obras artísticas
creadas por la fantasía de sus autores.
Los anhelos y el destino de personajes inventados, sus alegrías y
tristezas nos alarman, inquietan y contagian, a pesar de que sabemos
que no son hechos reales, sino productos de la fantasía. Esto sucede
porque las emociones que nos contagian las páginas de los libros o
las escenas del teatro son imágenes artísticas, fantásticas,
completamente reales y son sufridas por nosotros en realidad con
seriedad y profundidad.
Los anhelos y el destino de personajes inventados, sus alegrías y
tristezas nos alarman, inquietan y contagian, a pesar de que sabemos
que no son hechos reales, sino productos de la fantasía. Esto sucede
porque las emociones que nos contagian las páginas de los libros o
las escenas del teatro, imágenes fantásticas, resultan completamente
reales y son sufridas por nosotros con seriedad y profundidad.
A menudo la simple combinación de impresiones exteriores, como por
ejemplo, una obra musical despierta en la persona que la escucha
todo un mundo complejo de vivencias y sentimientos. Esta ampliación
y profundización de los sentimientos, su estructuración creadora,
también forma la base del arte musical.
Queda aún por señalar la cuarta y última forma de relación de la
fantasía con la realidad que por una parte está estrechamente ligada
con lo que acabamos de explicar, pero, por otra se diferencia de
ella sustancialmente: su esencia consiste en que la estructura de la
fantasía puede presentarse como algo sustancialmente nuevo, que no
ha estado en la experiencia del hombre y que no corresponde a ningún
objeto existente en realidad, sin embargo, al ser una
materialización exterior, al tomar cuerpo material, esta imaginación
"cristalizada" al hacerse cosa, comienza a existir realmente en el
mundo y a influir sobre otras cosas. Esta imaginación se hace real,
como ejemplo de ella podemos tomar cualquier mecanismo técnico,
máquina o instrumento, que creado por la imaginación combinadora del
hombre no corresponde a, ningún modelo existente en la naturaleza,
pero muestra la relación práctica, real y más convincente con la
realidad, porque al materializarse se hicieron tan reales como las
demás y ejercen su influencia sobre el mundo de la realidad que les
rodea.
Estos productos de la imaginación tienen una historia muy larga, la
cual puede ser esbozada de la forma más breve y esquemática posible.
En su desarrollo han descrito un círculo; los elementos con los
cuales están estructurados fueron tomados por el hombre de la
realidad y dentro de] hombre, en su pensamiento, han sido sometidos
a una compleja modificación y se han transformado en los productos
de la imaginación. Cuando por fin han sido materializados, han
vuelto de nuevo a la realidad, pero ya con una nueva fuerza activa
que transforma esta realidad; ese es el círculo que describe la
actividad creadora de la imaginación.
Sería incorrecto suponer que solo en la esfera de la técnica, en la
de la influencia práctica sobre la naturaleza, la imaginación está
capacitada para describir este círculo completo; de la misma forma,
en la esfera de la imaginación emocional, o sea, de la imaginación
de lo subjetivo, es posible realizar este círculo completo y no es
muy difícil de observar.
Pero, precisamente cuando tenemos ante nosotros un círculo completo
descrito por la imaginación, ambos factores: el intelectual y el
emocional, son en igual medida necesarios para el acto de creación.
El sentimiento, al igual que la idea, mueve la creación del hombre.
"Toda idea predominante -dice Ribot- se somete a cierta necesidad,
aspiración o deseo; o sea, al elemento afectivo, porque sería
absurdo creer en la constancia de cualquier idea que por suposición
se encuentre en un estado puramente intelectual en toda su frialdad
e indiferencia. Todo sentimiento predominante (o emoción) debe
concentrarse en la idea o en la imagen que le dé materialización,
sistema, sin lo cual queda en estado de indeterminación ( .. ). De
esta forma vemos que estos dos términos: idea predominante y emoción
predominante casi son equivalentes ya que uno y otro comprenden dos
elementos inseparables y también indican solo la predominancia de
uno u otro".
Es más fácil convencerse de esto tomando nuevamente el ejemplo de la
imaginación artística. En realidad, ¿para qué es necesaria una obra
de arte?, ¿no influye sobre nuestro mundo interior, sobre nuestras
ideas y sentimientos de la misma forma que los instrumentos técnicos
influyen sobre el mundo exterior, el mundo de la naturaleza?
Pondremos un ejemplo muy simple mediante el cual podemos determinar
de la forma más elemental, la acción de la fantasía artística. El
ejemplo ha sido tomado de la obra de Pushkin La hija del capitán. En
esta novela se describe el encuentro de Pugachov, con el
protagonista, Grinev. Grinev era un oficial que hecho prisionero por
Pugachov trata de convencerlo para que solicite clemencia de la
zarina y abandone a sus compañeros; él no puede entender qué es lo
que mueve a Pugachov.
"Pugachov sonríe amargamente:
- No -respondió- es tarde para arrepentirse. Para mí no habrá
perdón. Continuaré de la misma forma que he comenzado. ¿Quién sabe?
¡Quizás lo logre! ¿Grishka Otrepiev reinó sobre Moscú?
-¿Y sabes cómo terminó? ¡Fue lanzado por una ventana, acuchillado,
quemado y sus cenizas fueron disparadas por un cañón!
-Escucha -dijo Pugachov con cierta inspiración salvaje-. -Te contaré
algo que cuando era muchacho oí de labios de una vieja calmuca. Una
vez el águila le preguntó al cuervo: Dime, cuervo, ¿ por qué vives
en este mundo trescientos años y yo solo alcanzo los treinta y tres?
Pues bien, querido mío -le respondió el cuervo- porque tomas sangre
de los vivos y yo me alimento de los muertos. El águila pensó: Está
bien, probemos, me alimentaré de lo mismo que tú. Muy bien. Echaron
a volar el águila y el cuervo. Desde lo alto vieron un caballo
tendido en el suelo. Bajaron hasta él y se posaron, el cuervo
comenzó a dar picotazos que daba gusto y el águila picó una vez,
picó otra, dio un aletazo y le dijo al cuervo: No, hermano, mejor
que alimentado trescientos años de carroña, es tomar aunque sea solo
una vez sangre viva y que sea lo que dios quiera!
-¿Cuál es la moraleja?."
La narración de Pugachov es un producto de la imaginación y parece
de una imaginación privada completamente de relación con la
realidad. Cuervos y águilas que hablan solamente podían ser
invención de la vieja calmuca; sin embargo, es fácil observar que en
otro sentido esta estructura fantástica se sale directamente de la
realidad e influye sobre ella. Pero esta realidad no es exterior,
sino interior, es el mundo de las ideas, de los conceptos y
sentimientos del propio hombre. De estas obras se dice que son
fuertes no por la verdad exterior sino por la verdad interior. Es
fácil observar que en las imágenes del cuervo y el águila Pushkin
presentó dos tipos diferentes de ideas y vida, dos actitudes
diferentes hacia el mundo que no podrían haberse comprendido con la
simple conversación seca y fría; la diferencia entre el punto de
vista del conservador y el punto de vista del rebelde, la diferencia
que con claridad y enorme fuerza de sentimiento estampó en la
conciencia del que hablaba a través de la fábula.
La fábula ayudó a explicar una actitud compleja ante la vida, sus
imágenes dieron claridad a un problema de la vida y lo que no pudo
hacer el lenguaje frío de la prosa, lo logró la fábula con su
lenguaje figurado y emocional. Es por eso que tenía razón Pushkin
cuando dijo que el verso puede golpear el corazón con una misteriosa
fuerza, he aquí por qué en otros versos habla de la realidad de la
vivencia emocional provocada por la ficción.
Vale la pena recordar la influencia que ejerce alguna obra artística
sobre la conciencia social para convencerse de que aquí la
imaginación se describe también como un círculo completo, de la
misma manera que cuando se materializa. Gogol creó El inspector, los
actores la interpretaron en el teatro y el autor y los actores
crearon obras de fantasía, la propia pieza llevada a escena
reflejaba con tanta claridad todo el horror de la Rusia de aquellos
tiempos, se burlaba con tanta fuerza de aquella base en que se
sustentaba la vida y que parecía inquebrantable, que todos
percibieron, hasta el propio zar, espectador de la primera función,
que la pieza representaba un gran peligro para aquella sociedad que
él representaba.
"Nos ha golpeado a todos, pero a mí más que a nadie", dijo el zar
Nicolai en la primera representación de la pieza.
Esta influencia sobre la conciencia social de las personas puede ser
producida por las obras artísticas solo porque poseen su lógica
interior. El autor de toda obra artística, al igual que Pugachov,
combina las imágenes de la fantasía con objetivos y sentido, sin
acumularlas arbitrariamente, al azar como en los sueños absurdos;
por el contrario, sigue una lógica interior de imágenes en
desarrollo y esta lógica interior está condicionada por la relación
que establece la obra entre su mundo y el mundo exterior. En la
fábula del cuervo y el águila las imágenes están dispuestas y
combinadas siguiendo la lógica de las fuerzas que chocaban y estaban
representadas por Grinev y Pugachov. Tolstoi brinda un ejemplo muy
curioso de este círculo que describe la obra artística, narra cómo
surgió en él el personaje de Natasha en su novela La guerra y la
paz.
'Tomé a Tania -dice él- la combiné con Sonia y obtuve a Natasha."
Tania y Sonia eran su cuñada y su esposa, dos mujeres reales de cuya
combinación salió el personaje. Estos elementos tomados de la
realidad siguen combinándose más adelante no por mero capricho del
artista, sino por la lógica interior del personaje. Tolstoi escuchó
cierta vez la opinión de una de las lectoras de que había sido
implacable con Ana Karenina, personaje central de la novela homónima
al lanzarla a buscar la muerte bajo las ruedas de un tren, Tolstoi
le dijo:
"Esto trae a mi mente algo que sucedió con Pushkin. En cierta
ocasión él le dijo a uno de sus amigos:
-Imagínate que broma me ha hecho Tatiana, contrajo matrimonio. Esto
no lo esperaba de ella.
Lo mismo podría decir de Ana Karenina. Tanto mis personajes
masculinos, como mis personajes femeninos realizan a veces cosas que
yo no hubiese deseado. Ellos hacen lo que deben hacer en la vida
real y lo que ocurre en la vida real y no lo que yo preferiría."
Este mismo tipo de reconocimiento podemos hallarlo en toda una serie
de artistas que señalan esta misma lógica interior que guía la
estructuración de un personaje. En un hermoso ejemplo Vundt expresa
esta lógica de la fantasía, cuando dice que la idea del matrimonio
puede sugerir la idea de la muerte (la unión y la separación del
novio y la novia), pero no la idea de un dolor de muelas.
De igual forma, con frecuencia, encontramos en las obras artísticas
rasgos distantes unidos y que exteriormente no están relacionados,
pero sin embargo no son ajenos entre sí como la idea de¡ dolor de
muelas y la idea del matrimonio, y están unidos por la lógica
interior.
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