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Nos
hemos referido a que la actividad de la imaginación depende de la
experiencia, las necesidades y los intereses que estas expresan; es
fácil comprender que esta actividad también depende de la capacidad
combinadora y del ejercicio que se realice en ella: la
materialización de los productos de la imaginación, está influida
también por las habilidades técnicas y las tradiciones, o sea, por
aquellas imágenes de la creación que influyen sobre el hombre. Todos
estos factores son de gran importancia, pero tan evidentes y
sencillos que no nos detendremos detalladamente en ellos. Es mucho
menos evidente y más importante la acción de otro factor,
precisamente del medio circundante; con frecuencia la imaginación se
representa como una actividad exclusivamente interior que no depende
de las condiciones externas o en el mejor caso, que depende de estas
condiciones por una parte, precisamente porque estas condiciones
determinan el material sobre el cual trabaja la imaginación. Los
procesos de la imaginación, a primera vista parecen dirigidos solo
desde el interior por los sentimientos y las necesidades del propio
hombre y por eso son causas subjetivas condicionadas y no objetivas.
En realidad esto no es así, desde hace tiempo, en la psicología se
estableció una ley según la cual la tendencia a Ia creación es
inversamente proporcional a la simplicidad del medio.
"Por eso -dice Ribot- si comparamos las personas de piel oscura con
las de piel blanca, los primitivos con los colonizadores observamos
que con una densidad de población igual, la desproporcionalidad
entre el número de innovadores en uno y otro caso es asombrosa."
Weissmann explica maravillosamente esta dependencia entre la
creación y el medio: "Supongamos que en las islas de Samoa nace un
niño que posee el genio singular y excepcional de Mozart; ¿qué puede
hacer?, lo máximo: ampliar la gama de tres o cuatro tonos hasta
siete y crear melodías un poco más complejas pero estaría tan
incapacitado para hacer una sinfonía como Arquímedes para inventar
la máquina electrodinámica."
Todo inventor, incluso el genio, es siempre un fruto de su tiempo y
de su medio, su creación parte de las necesidades que están creadas
antes de él y se apoya en las posibilidades que además existen fuera
de él; por eso observamos un estricto orden en el desarrollo
histórico de la técnica y la ciencia. Ninguna invención o
descubrimiento científico aparece antes de que se creen las
condiciones materiales y psicológicas necesarias para su
surgimiento; la creación es un proceso articulado históricamente,
donde toda forma siguiente está determinada por las precedentes.
Esto mismo explica también la distribución desproporcional de los
innovadores y creadores en las diferentes clases. Las clases
privilegiadas brindan un porcentaje infinitamente mayor de
innovadores científicos, técnicos y creadores artísticos, porque
precisamente en estas clases están presentes todas las-condiciones
que son necesarias para la creación.
"Habitualmente -dice Ribot- se habla tanto de¡ vuelo libre de la
imaginación, de la omnipotencia del genio, que se olvidan de las
condiciones sociológicas (sin hablar de otras) de las cuales a cada
paso depende lo uno y lo otro. Por muy individual que sea cualquier
creación siempre incluye el coeficiente social. En este sentido,
ninguna invención será personal, en el puro significado de la
palabra, en ella siempre queda algo de colaboración anónima."
Capítulo 4
IMAGINACIÓN EN EL NIÑO Y EL ADOLESCENTE
La
actividad de la imaginación creadora resulta muy compleja y
depende de una serie de factores muy diferentes, por eso es
perfectamente comprensible que esta actividad no pueda ser igual
en el niño que en el adulto, ya que todos los factores adoptan
formas diversas en las diferentes épocas de la vida. En cada
período de desarrollo infantil la imaginación creadora trabaja
de manera singular y propia precisamente de acuerdo con el grado
de desarrollo en que esté el niño; hemos visto que la
imaginación depende de la experiencia y la experiencia de¡ niño
se forma y crece poco a poco. La experiencia infantil se
distingue por una profunda singularidad en comparación con la
experiencia adulta. La actitud hacia el medio, el cual por su
complejidad o simplicidad y sus tradiciones e influencias
estimula y dirige el proceso de creación, es muy distinta en el
niño; son también diferentes los intereses del niño y del adulto
y por eso es que la imaginación en el niño funciona de una
manera diferente que en el adulto.
¿En qué se diferencia la imaginación del niño de la imaginación
del adulto y cuál es la línea principal de su desarrollo en la
infancia? Hasta el momento prevalece la opinión de que en el
niño la imaginación es más rica que en el adulto; la infancia es
considerada el período donde la fantasía está más desarrollada y
de acuerdo con este punto de vista, a medida que se desarrolla
el niño, su imaginación y la fuerza de su fantasía merman. Esta
opinión se ha formado por una serie de observaciones sobre la
actividad de la fantasía que ha brindado motivos para esa
deducción.
Decía Goethe que los niños pueden utilizarlo todo para lo que
deseen y esa falta de pretensiones y exigencias de la fantasía
infantil, que ya no es libre en el adulto, se entendía
frecuentemente como libertad o riqueza de la imaginación
infantil. Después, la creación de la imaginación infantil se
separa de manera marcada y clara de la experiencia del adulto y
de aquí parten también las conclusiones de que el niño vive en
el mundo fantástico más que en el real, Posteriormente se
conocen impresiones, la tergiversación de la experiencia real,
la exageración, sobre valoración y, por último, la afición por
los cuentos y las narraciones fantásticas propias del niño.
Todo esto tomado en su conjunto sirvió de base para afirmar que
la fantasía en la infancia era más rica y variada que en la
adultez; sin embargo, el punto de vista sobre esta cuestión se
confirma mediante su análisis científico. Sabemos que la
experiencia del niño es mucho más pobre que la experiencia del
adulto, además, conocemos que los intereses son más simples,
elementales y pobres, y que sus relaciones con el medio tampoco
tienen la complejidad, la sutileza y variedad que distinguen la
conducta del adulto ya que todos estos son los factores más
importantes que determinan el trabajo de la imaginación. La
imaginación en el niño, no es más rica, sino más pobre que la
imaginación del adulto; en el proceso de desarrollo del niño se
desarrolla también la imaginación alcanzando su madurez solo en
la edad adulta.
Los productos de la verdadera imaginación creadora en todas las
esferas de la actividad creadora pertenecen solamente a la
fantasía madura. A medida que se acerca la madurez, comienza
también a madurar la imaginación y, en la edad de transición, a
veces de la maduración sexual en los adolescentes, se une el
potente auge de la imaginación con los primeros elementos de la
maduración de la fantasía. Algunos autores que han escrito sobre
la imaginación señalaron la estrecha relación entre la
maduración sexual y el desarrollo de la imaginación; esta
relación puede comprenderse si tenemos en cuenta que en este
período en el adolescente madura y se totaliza su gran
experiencia, cuajan los llamados intereses permanentes,
disminuyen rápidamente los intereses infantiles y por la
maduración general también obtiene su forma definitiva la
actividad de su imaginación.
Ribot en su investigación de la imaginación creadora mostró una
curva que representa simbólicamente el desarrollo de la
imaginación y permite comprender la particularidad de la
imaginación infantil, la imaginación del adulto y la imaginación
en el período de tránsito que ahora nos ocupa. La ley
fundamental del desarrollo de la imaginación que presenta esta
curva se formula tal como sigue: la imaginación en su desarrollo
atraviesa dos períodos divididos por una fase crítica. La curva
IN presenta la marcha del desarrollo de la imaginación en el
primer período; se eleva abruptamente y después se mantiene
durante bastante tiempo en el nivel alcanzado. La curva RO
señalada con puntos presenta la marcha del desarrollo del
intelecto o de la razón; este desarrollo comienza, como vemos en
el diagrama, más tarde y se eleva lentamente, porque requiere
una acumulación mucho mayor de experiencia y una elaboración más
compleja, solo en el punto M, ambas líneas: el desarrollo de la
imaginación y el desarrollo de la razón, coinciden.
El lado izquierdo de nuestro diagrama muestra la particularidad
por la cual se diferencia la actividad de la imaginación en la
infancia y que es tomada por muchos investigadores como la
riqueza de la imaginación infantil. En el diagrama es fácil
observar que el desarrollo de la imaginación y esta
independencia relativa de la imaginación infantil, su
independencia de la actividad de la razón, constituye una
expresión no de riqueza, sino de pobreza de la fantasía
infantil.

El
niño puede imaginar mucho menos que el adulto, pero confía más
en los productos de su imaginación y los controla menos, por eso
la imaginación en el sentido vulgar de la palabra se entiende
como aquello que es irreal o inventado por el niño, como es
natural esto ocurre con más frecuencia en el niño que en el
adulto; sin embargo, no solo el material con el cual se
estructura la imaginación es más pobre en el niño que en el
adulto, sino también el carácter de las combinaciones que se
agregan a este material, su calidad y diversidad quedan
rezagadas en comparación con las combinaciones del adulto. De
todas las formas de relación con la realidad que hemos enumerado
anteriormente, la imaginación del niño posee únicamente en igual
grado que la imaginación del adulto la primera de las relaciones
anotadas, precisamente la realidad de los elementos con los
cuales se estructura. Con igual fuerza que en el adulto, se
expresa la raíz real de lo emocional de la imaginación del niño.
En cuanto a las otras dos formas de relación, hay que señalar
que se desarrollan con los años muy lenta y gradualmente.
Desde el momento en que se encuentran las dos curvas de la
imaginación y la razón en el punto M, el desarrollo posterior de
la imaginación va, como muestra la línea MN, paralelamente a la
línea de desarrollo de la razón XO. La separación que era
característica de la infancia desaparece y la imaginación
estrechamente unida al pensamiento, marcha ahora a la par con
él.
"Estas dos formas intelectuales -dice Ribot- están ahora frente
a frente como fuerzas contrincantes". La actividad de la
imaginación "continúa, pero se transforma previamente: se adapta
a las condiciones racionales y ya no es imaginación pura, sino
mezclada". Sin embargo, así no ocurre en todos, en muchos el
desarrollo lo logra otra variante. Esto se simboliza en el
diagrama mediante la curva MNl, la cual baja rápidamente y
significa la caída o reducción de la imaginación. "La
imaginación creadora decae, este es el caso más general; solo
los dotados de una imaginación especialmente rica constituyen la
excepción, la mayoría poco a poco pasa a la prosa de la vida
práctica esconde los sueños de su juventud, considera al amor
una quimera, etc. Esto, sin embargo, es solo un retroceso, pero
no una supresión, ya que la imaginación creadora no desaparece
por completo ni en aquel que solo la logra casualmente."
Efectivamente, allí donde se conserva aunque sea una ínfima
parte de vida creadora, allí tiene lugar la imaginación; que en
la edad adulta con frecuencia la línea curva de la vida creadora
baja, es algo que todos conocemos. Veamos ahora más de cerca
-esta fase crítica MX que divide ambos períodos: como ya hemos
dicho, es característica de la edad de transición que ahora nos
interesa principalmente; si comprendemos el singular paso que
atraviesa la curva de la imaginación, obtendremos la clave para
la comprensión correcta de todo el proceso de creación en esta
edad. En este período se produce una profunda transformación de
la imaginación: de subjetiva pasa a objetiva. "En el orden
fisiológico, la causa de esta crisis es la formación de¡
organismo adulto y del cerebro adulto y en el orden psicológico,
el antagonismo entre la subjetividad pura y la objetividad de
los procesos de razonamiento o, en otras palabras, entre la
inestabilidad y la estabilidad del pensamiento."
Sabemos que la edad de tránsito se caracteriza en general, por
una serie de relaciones antitéticas, contradictorias, de
momentos polarizados. Precisamente esto condiciona que la propia
edad sea crítica o de tránsito: es la edad del rompimiento del
equilibrio del organismo y en la que aún no se ha encontrado el
equilibrio del organismo del adulto. La imaginación en este
período se caracteriza por un viraje, la destrucción y la
búsqueda de un nuevo equilibrio. Es muy fácil observar que la
actividad de la imaginación en la forma en que se manifiesta en
la infancia disminuye en los adolescentes por el hecho de que en
el niño de esta edad, como fenómeno masivo o regla general,
desaparece la afición por el dibujo, solo algunos continúan
dibujando, la mayor parte dotados en este sentido o estimulados
por condiciones exteriores en forma de clases especiales de
dibujo, etc. El niño empieza a analizar críticamente sus
dibujos, los esquemas infantiles dejan de satisfacerlo, le
parecen demasiado subjetivos, llega al convencimiento de que no
sabe dibujar y deja de hacerlo. Esta disminución de la fantasía
infantil la vemos cuando el niño pierde el interés por los
juegos inocentes de la infancia más temprana y por los cuentos
fantásticos y las narraciones. ]la dualidad de la nueva forma de
imaginación que se origina ahora puede verse fácilmente a partir
del hecho de que la forma más difundida y masiva de actividad
del pensamiento en esta edad es la creación literaria estimulada
mediante el gran auge de las vivencias subjetivas, el incremento
y la profundización de la vida íntima del adolescente de forma
tal que en esta etapa se crea un mundo interior particular; sin
embargo, esta parte subjetiva trata de materializarse en forma
objetiva mediante versos, narraciones o en aquellas formas
creadoras que el adolescente percibe de la literatura
circundante de los adultos. El desarrollo de esta imaginación
contradictoria sigue la línea de la desaparición posterior de
los momentos subjetivos y la línea de aumento y fijación de los
momentos objetivos.
Frecuentemente, como regla general, en el adolescente también
disminuye muy rápidamente el interés por la creación literaria:
comienza a mantener una actitud crítica hada ella, al igual que
antes lo hacía con respecto a sus dibujos; deja de satisfacerle
la insuficiente objetividad de sus escritos y no continúa
escribiendo. El auge de la imaginación y su profunda
transformación es lo que caracteriza a la fase crítica.
En esta época se manifiestan con toda claridad los dos tipos
principales de imaginación: la plástica y emocional o
imaginación externa e interna. Estos dos tipos principales se
caracterizan fundamentalmente por el material con el cual se
crean las estructuras de la fantasía y por las leyes de esa
estructura. La imaginación plástica utiliza principalmente los
datos de las impresiones externas, se estructura con los
elementos tomados del exterior; la imaginación emocional por el
contrario, se estructura con los elementos tomados desde el
interior. A uno de ellos podemos llamarlo objetivo, mientras que
al otro, subjetivo. La manifestación de uno u otro tipo de
imaginación y su diferenciación gradual son propios precisamente
de esta edad.
En este sentido, es necesario señalar el doble papel que puede
jugar la imaginación en la conducta del hombre, puede de la
misma forma llevar a la realidad o alejar de ella. Janet dice:
"La propia ciencia, por lo menos la ciencia natural es imposible
sin la imaginación; Newton mediante ella comenzó a ver dato el
futuro y Cuvier, el pasado. Las grandes hipótesis de donde nacen
las grandes teorías son las esencias de la obra de la
imaginación."
Sin embargo, Pascal con toda justeza llama "maestra astuta a la
imaginación. Dice Compayré que "ella hace cometer mucha más
cantidad de errores que descubrir la verdad (...). Ella inclina
al científico imprudente a dejar a un lado los análisis y las
observaciones y adoptar sus fantasías como verdades demostradas.
Ella nos aleja de la realidad con sus artificios maravillosos,
ella es, según la dura expresión de Malenbranche, la niña mimada
que hace que reine el desorden en la casa". En particular, la
edad del tránsito con mucha frecuencia muestra estos aspectos
peligrosos de la imaginación; satisfacerse en la imaginación es
extraordinariamente fácil y la retirada a la ensoñación, la
huida al mundo de la imaginación a menudo desvía las fuerzas y
la voluntad del adolescente del mundo real.
Algunos autores consideran incluso, que el desarrollo del
ensueño y el alejamiento que provoca, la reserva extrema y la
abstracción en sí mismo, constituyen el rasgo característico de
esta edad. Con mayor exactitud podría decirse que estos
fenómenos conforman el aspecto sombrío de esta edad; esta sombra
de ensueño que cae sobre esta edad, este doble papel de la
imaginación lo hace un proceso complejo cuyo dominio se hace
demasiado difícil.
"Si el pedagogo práctico -dice Gros- desea desarrollar
correctamente la capacidad valiosa de la fantasía creadora,
tiene ante sí una tarea difícil: frenar, detener a ese
espantadizo caballo salvaje de noble origen y ponerlo al
servicio del bien."
Como ya dijimos, Pascal llamó a la imaginación "maestra astuta";
Goethe la llamó "precursora de la razón"; uno y otro estaban en
lo cierto.
Surge una cuestión: ¿No dependerá la actividad de la imaginación
del talento? Existe una opinión muy difundida de que la creación
es patrimonio de los elegidos y que solo aquel que tiene dotes,
un talento extraordinario, debe desarrollarla y puede
considerarse llamado a la creación. Esta situación no es
correcta por lo que tratamos de explicar anteriormente; si
comprendemos la creación en su sentido psicológico verdadero,
como la creación de lo nuevo, es fácil llegar a la conclusión de
que la creación es patrimonio de todos en mayor o menor grado,
acompaña de manera normal y constante el desarrollo infantil.
En la infancia nos encontramos con los llamados niños prodigios
que en la edad temprana ponen de manifiesto una rápida madurez
de algún don especial. Principalmente pueden verse los niños
prodigios en la música, pero también los hay en la pintura
aunque con menor frecuencia, por ejemplo, el niño prodigio Willi
Ferrero hace 20 años alcanzó celebridad mundial, manifestaba un
don musical extraordinario en una edad muy temprana. Estos niños
prodigios a veces entre los seis o siete años dirigen una
orquesta sinfónico interpretando obras musicales muy complejas,
tocan instrumentos con virtuosismo, etc. Desde hace tiempo se ha
señalado que en este desmesurado desarrollo prematuro de las
dotes hay algo muy cercano a lo patológico, o sea a lo anormal;
sin embargo es más importante la regla que casi no conoce
excepciones, según la cual estos niños prodigios, maduros
prematuramente si se hubiesen desarrollado normalmente, habrían
superado a todos los genios conocidos en la historia de la
humanidad. Con frecuencia, a medida que se desarrollan pierden
su talento y su creación no ha brindado hasta el momento ninguna
obra de valor a la historia del arte.
Las particularidades típicas de la creación infantil pueden
explicarse mucho mejor en los niños corrientes y normales que en
los niños prodigios; esto, naturalmente, no quiere decir que el
don o el talento no se manifieste en la edad temprana, por la
biografía de los grandes hombres sabemos que con frecuencia esa
genialidad se manifestó en algunos desde la infancia temprana.
"Como ejemplos de precocidad podemos recordar a Mozart, a los
tres años; a Mendelson, a los cinco; a Haydn, a los cuatro;
Haendel y Weber componían a los 12 años; Schubert a los 11;
Cherubini a los 13 (...). En las artes plásticas la vocación y
la capacidad para la creación se ponen de manifiesto
notablemente más tarde, como promedio a los 14 años, pero en
Giotto, se manifestó ya a los 10 arios como en Van Dyck; en
Rafael, a los ocho, igual que en Gres; en Miguel Angel, a los
13; Durero, a los 15; Bernini, a los 12; y en Rubens y Jordans
también muy tempranamente. En la poesía no se encuentra ninguna
obra de importancia antes de los 16 años.
Pero de estas huellas de futura genialidad hay mucha distancia
por recorrer hasta la gran creación, son solo fulguraciones que
presagian largamente la tormenta, son señales del florecimiento
futuro de esta actividad.
Capítulo 5
"EL MARTIRIO DE LA CREACIÓN"
La
creación le brinda al hombre una gran alegría. Tiene también su
parte de sufrimiento, lo que se ha dado en llamar "el martirio
de la creación". Crear es difícil, la necesidad de creación no
siempre coincide con las posibilidades de creación y de aquí
surge el sentimiento martirizante del sufrimiento de que la idea
no se hizo palabra, como dice Dostoievski. Los poetas llaman a
este sufrimiento el martirio de la palabra:
"No hay en el mundo martirio mayor que el martirio de la
palabra. A veces, en vano, de los labios sale un grito de
locura; a veces, en vano, está el alma presta a arder de amor,
es mísero y frío nuestro pobre lenguaje."
Este deseo de transmitir en palabras el sentimiento que nos
domina, la idea o el deseo de expresar el sentimiento a otra
persona y al mismo tiempo, el sentimiento de no poder expresarlo
aparecen con mucha fuerza en la obra literaria de la juventud,
Lermontov en sus primeros versos decía al respecto:
Con la letra fría, es difícil explicar
las pugnas del alma.
No posee el hombre sonidos bastante fuertes para expresar
el ansia de beatitud.
Siento la pasión exaltada, pero palabras no encuentro
y en ese instante
presto estoy a sacrificarme para, de algún modo,
verter siquiera su sombra en otro pecho.
A.
Gornfeld en su artículo dedicado a los martirios de la palabra
recuerda al héroe de los episodios de Uspienski, el caminante de
Observaciones de un holgazán. "La escena donde el infeliz, al no
hallar palabras para expresar una gran idea se atormenta
impotente y reza a los santos ,para que dios le dé comprensión',
deja sin expresar su sensación de tormento. Sin embargo, en
realidad lo que siente este pobre espíritu, abatido, en nada se
diferencia del 'martirio de la palabra' en el poeta o en el
pensador. Él habla con casi las mismas palabras: 'Amigo mío, yo
no te ocultaría lo más mínimo. A la gente como yo le es difícil
expresarse (...). Mira lo que te voy a decir: lo tengo en mi
mente, pero no me salen las palabras. ¡Esta es nuestra estúpida
desgracia!' De tiempo en tiempo la oscuridad cambia por breves
lapsos de luz, la idea se aclara para el infeliz y a él, como al
poeta 'le parece que el misterio cobra una imagen conocida' y
comienza a explicarlo:"
-Si, por ejemplo, yo voy a parar a la tierra, porque de la
tierra salí (...) Si vuelvo a la tierra de regreso, no es
posible que tenga que pagar por ella?
-Ah, ah -dijimos con alegría.
-Espérate. Todavía falta una palabra más ... ¿Ven, señores, que
sí hace falta?
El caminante se levanta y queda en medio de la habitación
dispuesto a señalar, como forma de conteo, otro dedo de su mano.
-Aquí lo más importante no está dicho. Mira cómo hay que hacer
por qué, por ejemplo (...) -pero se detiene y pronuncia
vivamente: -¿Quién te dio el alma?
-Dios.
-Cierto, muy bien. Ahora mira para acá...
Nosotros estábamos dispuestos a "mirar", pero el caminante de
nuevo tropieza perdiendo su energía y dándose con las manos en
sus muslos, casi con desesperación, exclama:
- No, ¡qué le vas a hacer!, para allá, no. ¡Ay Dios mío! Mira lo
que te voy a decir, ¡aquí hay tanto! Aquí hay que hablar de
allá, hay que hablar del alma muchísimo. No, no.
Nos detuvimos en esta cuestión no porque las vivencias
martirizantes relacionadas con la creación tengan ninguna
influencia seria sobre la futura suerte del adolescente que se
desarrolla. Tampoco porque los martirios se sufran
frecuentemente con bastante fuerza y tragedia, sino porque esta
influencia nos abre el último y más importante rasgo de la
imaginación, sin el cual el cuadro pintado por nosotros no sería
completo en lo más esencial.
Este rasgo, el deseo de materializar la imaginación, es la base
verdadera y el principio motor de la creación. Toda estructura
de la imaginación partiendo de la realidad trata de describir un
círculo completo y convertirse en realidad.
La estructura de la imaginación surge en respuesta a nuestro
deseo y estímulo, tiene la tendencia a convertirse en realidad,
o sea, activa, transformadora de aquello hacia donde va dirigida
su actividad. En este sentido, Ribot, con toda justeza compara
el sueño y la abulia; para él esta inacertada forma de
imaginación creadora es completamente análoga a la abulia, dice:
"La imaginación en la esfera intelectual corresponde a la
voluntad en la esfera de la acción (...). El hombre siempre
quiere algo, ya sea importante o no, inventa siempre con un
objetivo conocido. Napoleón traza el plan de una batalla. Un
cocinero confecciona un nuevo plato.
... La voluntad en su forma normal y completa, termina con la
acción, pero en las personas indecisas y faltas de voluntad las
vacilaciones no terminan nunca o la decisión queda sin
efectuarse, incapaz de realizarse o confirmarse en la práctica.
La imaginación creadora en su forma completa trata exteriormente
de confirmarse con algo que existe no solo para el propio
creador, sino también para todos los demás. Por el contrario, en
los soñadores auténticos la imaginación queda, en su esfera
interior mal elaborada y no se plasma en una invención práctica
o artística. El espíritu' soñador es el equivalente de la falta
de voluntad y los soñadores no están capacitados para poner de
manifiesto la imaginación creadora."
El ideal es el fundamento de la imaginación creadora y llega a
ser fuerza real, viva, cuando dirige las acciones y conductas
del hombre y trata de materializarlas. Si se dividen así el
espíritu soñador y la imaginación creadora, como dos formas
externas y en esencia diferentes de la fantasía queda claro que
en toda la educación del niño la formación (.e la imaginación
tiene no solo una importancia particular de ejercitación y
desarrollo de una determinada función sino que además tiene una
importancia general que se refleja en toda la conducta del
hombre. En este sentido, el papel de la imaginación en el futuro
apenas disminuye en comparación con su papel en la actualidad,
en el presente.
"El papel de la fantasía combinadora en el futuro -dice
Lunacharski- de ningún modo será menor que en la actualidad. Es
muy probable que adopte un carácter peculiar que combine
elementos científicos experimentales con los vuelos más elevados
de la fantasía intelectual y artística."
Si se tiene en cuenta lo antes señalado, que la imaginación es
el impulso a la creación, podemos estar de acuerdo con el
postulado que Ribot, precisa en su investigación: "La
imaginación creadora penetra con su creación toda la vida
personal y social, potencial y práctica, es omnipresente."
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