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Armamentismo. Energía Atómica. No Proliferación. Desarme
El Tratado de no Proliferación Nuclear: la
vigencia de la norma en América Latina

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1205 -
Adela Cubillos Meza - RESUMEN
En este artículo se analiza la posición de los países de América Latina frente al Tratado de No Proliferación Nuclear TNP. Este Tratado entró en vigencia el año 1968 al que se adhirió una gran cantidad de países.

Los artífices del TNP fueron las potencias nucleares, Estados Unidos y la ex Unión Soviética,  para controlar la proliferación nuclear. Este Tratado ha sido objeto de grandes críticas porque discrimina entre Estados Poseedores de Armas Nucleares y Estados No Poseedores de Armas Nucleares, así los primeros pueden fabricar artefactos atómicos, pero a los segundos les está prohibido. Incluso potencias nucleares como Francia y China no se adhirieron de inmediato, por  considerarlo altamente discriminatorio. También los Estados No Poseedores de Armas Nucleares, han sido grandes críticos del TNP y no se adhirieron de inmediato, entre ellos tres países Latinoamericanos, Argentina, Brasil y Chile. Los dos primeros sólo firmaron el TNP cuando lograron plena capacidad y autonomía en materia nuclear. La no adhesión inmediata de Chile estuvo condicionada por la decisión de Argentina y Brasil.

Palabras clave:

Energía nuclear - No proliferación - Potencias nucleares - Tratado de No Proliferación Nuclear, TNP-  Argentina - Brasil - Chile

ABSTRACT
The position of Latin American countries within the framework of  the Non Nuclear Proliferation Treaty NPT is analyzed in this article. This treaty which entered into force in 1968, has been ratified by a significant number of countries.

The  nuclear- weapon states, the United States and the former USSR gave origin to the  NPT in order to control  nuclear proliferation. This treaty has been subject to criticism since it discriminates between the countries  which have nuclear weapons and  the ones  that do not.  Thus, the former are allowed to manufacture atomic devices, but it has been forbidden for the latter. Even nuclear- weapon states such as France and China did not support the treaty immediately because they consider it as highly discriminatory. Countries that do not have nuclear weapons have criticized the NPT and did not joined immediately. Among these parties, we can mention three Latin American countries, Argentina, Brazil and Chile. The first two only signed the NPT when they were fully capable and autonomous in nuclear power. The Chilean position of not joining immediately depended upon the Argentinian and Brazilian decision.

Key words:

Nuclear energy - Non proliferation - Nuclear - weapon states -  Non - Proliferation Treaty - Argentina - Brazil - Chile.

"El dilema estratégico central de las superpotencias se volvió no cómo acumular más poder sino como limitar los enormes arsenales de que disponían" Henry Kissinger

INTRODUCCIÓN

El rol que jugaron las armas nucleares durante la  Guerra Fría fue particularmente contradictorio, por una parte fueron la base del poder de las  superpotencias y por otra, ellas fueron el catalizador de las tensas relaciones entre  la ex Unión Soviética y los Estados Unidos.

A raíz del temor que provocaba la detonación de un artefacto nuclear por parte de los países que las poseían, los mismos estados nucleares, Estados Unidos y la ex Unión Soviética crearon un Tratado para disminuir los peligros de la proliferación nuclear. En este contexto se originó el Tratado de No Proliferación Nuclear TNP, ideado con una doble finalidad, por una parte, limitar la fabricación de armas nucleares y por la otra prestar asistencia técnica para el desarrollo pacífico de energía nuclear. El tratado fue abierto a la firma el año 1968 y provocó la crítica de las mismas potencias nucleares que no se adhirieron a él, entre ellas, Francia y  China, que consideraban al Tratado altamente discriminatorio porque "desarmaba a los desarmados" (Sábato, 1982) 

Por su parte, muchos Estados no nucleares tampoco firmaron el Tratado, entre ellos los No Alineados, su principal argumento se fundamentó también  en el carácter discriminatorio de éste.

LOS ESTADOS POSEEDORES DE ARMAS NUCLEARES EPAN Y EL TNP

Desde los inicios del desarrollo de la energía nuclear  se han diseñado sistemas que se han convertido en Tratados para regular el uso pacífico de esta energía y para regular la fabricación de armas nucleares.

Entre los primeros mecanismos para regular la proliferación nuclear se encuentra el Tratado de No Proliferación Nuclear TNP, el que tiene su origen en la Conferencia de Desarme realizada en Ginebra el año 1962, la que concluyó el año 1968. Este proceso de control de armamentos dependía, en gran medida, del estado de las relaciones políticas entre las superpotencias. Estas relaciones estaban sometidas a las presiones  de la Guerra Fría, es decir, a un mundo en constante transformación en donde los conflictos de intereses y confrontaciones militares estaban a la orden del día 1.

Los principales arquitectos del TNP fueron Estados Unidos y la ex Unión Soviética, los que instaron a otras naciones para que lo firmaran.

El Artículo I del Tratado establece que, "las partes signatarias que no poseen armas nucleares prometen no adquirirlas y para demostrar que no las están fabricando, abren las puertas de sus instalaciones nucleares a la inspección internacional. El organismo encargado de esta misión es el Organismo Internacional de Energía Atómica OIEA . Por su parte los países que poseen armas nucleares que firmaron el TNP se comprometen a no ayudar a ninguna nación no nuclear a que ingrese al club nuclear. Así el TNP distinguió entre estados poseedores de armas nucleares EPAN y estados no poseedores de armas nucleares ENPAN.

Estados Unidos y la ex Unión Soviética se atuvieron a los términos de la jerarquía nuclear más firmemente que las otras cuatro potencias nucleares. Tres de las cuatro, Francia, India y  China mostraron actitudes ambivalentes frente al Tratado. Si bien no proporcionaron a otros Estados una bomba nuclear, o los medios para fabricarla, ellos criticaron al TNP por considerarlo discriminatorio contra potencias menores, y ninguno de ellos lo firmó. Hoy, excepto la India, Francia y China, son parte del Tratado.

La cooperación en materia de no proliferación nuclear comenzó entre las superpotencias después de la Crisis de los Mísiles de Cuba el año 1962, este hecho marcó un hito importante en la percepción de amenaza de las armas nucleares. El mundo vio con espanto que la guerra era posible y que bastaba activar un botón para destruir a la humanidad. Los líderes políticos de USA y de la ex URSS fueron capaces de racionalizar el peligro que implicaba una guerra de esa naturaleza, por lo que primó la cordura frente a los intereses políticos.

El TNP ha merecido una dura crítica por parte de un gran número de Estados que han visto en él una actitud discriminatoria por parte de los Estados Poseedores de Armas Nucleares  hacia los Estados No Poseedores de Armas Nucleares. Sin embargo este Tratado constituye un intento por disminuir los riesgos de una guerra nuclear limitada o global.

Los Estados no partes del TNP consideran que existen cuatro áreas que no son satisfactorias, y por ello no son parte del Tratado. La primera de ellas es que el TNP es desigual políticamente entre sus miembros nucleares y los no nucleares, pues impone obligaciones sobre los segundos que no aplica a los primeros.

En segundo lugar, el TNP perpetúa las ventajas comerciales de las potencias nucleares porque reserva para ellos el derecho a desarrollar explosivos nucleares con fines pacíficos. Tercero, las medidas para el control de armamentos y aún para el desarme nuclear son débiles e insuficientes y no compensan las estrictas obligaciones aceptadas por los otros miembros del Tratado. Finalmente, y en el cuarto lugar, los problemas de seguridad militar de los miembros no nucleares del Tratado, a esos Estados se les obliga a no fabricar armas nucleares ni adquirirlas 2.

Al parecer la lógica del TNP y de los EPAN, dice relación con la irrenunciable posibilidad de hacer un mundo no nuclear.  Por ello reconoció la existencia de sólo cinco potencias nucleares. La validez del TNP se ha reflejado  en el número de Estados no nucleares como signatarios, el año 1995 eran parte de él un total de 166 Estados, a pesar de lo discriminatorio del Tratado. Pero hay que reconocer  que el éxito del régimen de no proliferación ha dependido, en gran medida, del consenso y de la capacidad de la Comunidad Internacional para hacer cumplir dicha norma 3.

La Conferencia de Desarme de 1995 examinó y prorrogó indefinidamente su vigencia, los países que no lograron ponerse de acuerdo sobre las cuestiones de fondo decidieron sin someter a votación, la prórroga indefinida de la vigencia del TNP.  

 La prórroga significó la legitimidad de la posesión de las armas nucleares por parte de cinco naciones: Estados Unidos (1945), Rusia  (1949), Gran Bretaña (1952), Francia (1960), China (1964), y por ende la ilegitimidad de los intentos de cualquier otro país para adquirirlas o fabricarlas.

En la  Conferencia de Desarme de 1995, considerada como la mayor Conferencia de la historia del Desarme, 187 Estados pasaron a ser parte del TNP. Los Estados no parte como Cuba, (Cuba se adhirió el año 2001) Pakistán, India e Israel deberían demostrar su status no nuclear para poder adherirse.

Las razones que explican la facilidad con que se llegó a acuerdos para la prórroga indefinida del TNP dice relación con el fantasma de la proliferación nuclear, al mundo unipolar, a la presión ejercida por Estados Unidos. La Conferencia estuvo marcada por discusiones confusas, ausencia de medios de comunicación, marginación de las ONGs y por la docilidad mostrada por los Países No Poseedores de Armas Nucleares ENPAN.

Con todo, la adhesión de un gran número de países a favor de la reafirmación de la norma no fue producto de la presión ejercida por las potencias nucleares durante la reunión de 1995, sino que la adhesión va unida a la idea que el TNP contribuye a la paz y seguridad internacional 4.

AMÉRICA LATINA Y EL TNP

En América Latina existen países con diferentes niveles de desarrollo nuclear, así Argentina y Brasil son países de desarrollo nuclear alto, México, Cuba, Perú y Chile son países con desarrollo nuclear medio y Venezuela, Uruguay y Colombia son países de desarrollo nuclear incipiente. Por su parte Paraguay, Ecuador y Bolivia mantienen actividades nucleares aisladas, principalmente en aplicaciones médicas.

Excepto Argentina, Brasil,  Chile y Cuba, todos los países de América Latina se adhirieron al TNP desde sus inicios. Hay que señalar que  América Latina el año 1967 había declarado al continente como una Zona Libre de Armas Nucleares ZLAN, a través del Tratado de  Tlatelolco, iniciativa que fue seguida por otras regiones del mundo, África: a través del Tratado de Pelindaba , el  sud  Este Asiático a través del Tratado de  Bangkok y el Pacífico Sur a través del Tratado de   Rarotonga.

Argentina y Brasil comenzaron sus programas nucleares en la década de los cincuenta y lograron capacidad nuclear suficiente que los posiciona hoy en día en la calidad de países en el "umbral nuclear". Ambos países lograron en forma autónoma su capacidad nuclear lo que les valió el prestigio y la desconfianza por parte de la Comunidad Internacional, pues ambos países  no habían adherido ni Tlatelolco ni el TNP y tampoco aceptaron someter sus instalaciones al sistema de salvaguardias aplicadas por el OIEA y previstas por el TNP y Tlatelolco.

Las razones para no firmar el Tratado de No Proliferación Nuclear fueron las siguientes:

Argentina no firmó el TNP porque "ese singular documento, cuya intención declarada es ayudar a impedir una conflagración nuclear, mientras que los poseedores de monstruosos arsenales nucleares pueden seguir más o menos como siempre", por ello el delegado argentino ante las Naciones Unidas afirmó que el TNP "desarma a los desarmados" 5. El plan nuclear argentino era buscar la autonomía al igual que Brasil, así lo manifestó siempre como también a lo largo de los años expuso en los Foros Internacionales su postura frente al Tratado.

En 1975  en la Conferencia de Desarme, el representante argentino expresaba: "las promesas de asistencia tecnológicas para el desarrollo nuclear con fines pacíficos no dieron tampoco los resultados que cabía esperar". Por su parte, los políticos y la ciudadanía en general compartían la idea que el Tratado era altamente discriminatorio "el pueblo argentino está convencido de que el Tratado de No Proliferación Nuclear en su espíritu y práctica, es un instrumento destinado a la colonización política y tecnológica que perpetúa la desigualdad entre las naciones" 6.

En noviembre de 1989, el presidente argentino Carlos Menem reafirmó que no firmaría el TNP, ni ratificaría Tlatelolco, por considerar que son perjudiciales para el desarrollo que había alcanzado el país en ese campo 7.

Así mientras Argentina manifestaba fuera y dentro del país que no firmaría el TNP, continuaba con su programa de desarrollo nuclear iniciado en la década de los cincuenta, cuyo objetivo era alcanzar la autonomía en esta área y por tanto no firmaría ningún tratado que restringiera o impidiera tales objetivos.

Por su parte, Brasil participó desde 1962 en el Comité de Desarme en el seno de las Naciones Unidas, como uno de los 18 miembros de este Comité.  Sin embargo Brasil se abstuvo de firmar el TNP el año 1968. Brasil expuso: "No cabe duda que debe proscribirse las armas nucleares, pero en forma tal que no restrinja el derecho a la utilización plena de la técnica nuclear para fines pacíficos. Las potencias que poseen esas armas sostienen reconocimiento oficial de su monopolio, además son partidarias de que se limiten las actividades pacíficas, puesto que es imposible distinguir la técnica nuclear para fines pacíficos de la técnica nuclear para fines militares. Brasil no tiene la intención de adquirir armas nucleares, ni de fabricarlas, pero no renunciará a su derecho  de investigar sin limitaciones y, eventualmente a fabricar y/o recibir explosivos nucleares, que le permitan efectuar obras de ingeniería." 8.

En 1990 el Presidente Collor de Mello manifestó que su país no firmaría el TNP porque injustamente restringía a los países en desarrollo el acceso a las tecnologías.

Se debe destacar que el programa nuclear de Brasil ha tenido participación permanente de las Fuerzas Armadas y al igual que Argentina ha logrado sus objetivos en el campo del desarrollo nuclear sin haber firmado el TNP.

En septiembre de 1998, Brasil adhirió al TNP, la conclusión el año 1996 de la negociación del Tratado para la Prohibición Completa de Pruebas Nucleares (CTBT) y los avances en el proceso de desarme nuclear con los Tratados START Y START II (firmados entre Rusia y los Estados Unidos), constituyen los factores que motivaron la adhesión brasileña.

Para Brasil  "desarme" y "no proliferación" son caras de la misma moneda, pues sin un proceso de desarme efectivo, difícilmente podrán ser evitados los peligros de la proliferación. Así, con sólidas credenciales en el campo de la no proliferación, Brasil participa de las discusiones que se espera conduzcan al proceso irreversible de desarme nuclear general y completo.

Por su parte Chile, a diferencia de Argentina y Brasil, ha tenido un desarrollo nuclear más bien reducido, las aplicaciones de la energía nuclear en agricultura, industria, minería y medicina han requerido de dos reactores de investigación y no se realizó el programa núcleo eléctrico proyectado en los años ochenta. Sin embargo, y pesar que nuestro país no domina el ciclo del combustible nuclear 9, siempre se manifestó contrario a la firma del TNP, a pesar de formar parte del Organismo Internacional de Energía Atómica, de haber sido una de los gestores del Tratado de  Tlatelolco y  de someter las instalaciones y los materiales atómicos a salvaguardias internacionales. Los argumentos de Chile contra el TNP fueron los siguientes: por discriminatorio, porque la ayuda técnica de los países nucleares a los no nucleares nunca se hizo efectiva, (Chile recibió ayuda técnica de Gran Bretaña y España), y porque las potencias nucleares no habían reducido sus armas atómicas. Estas razones son las mismas de Argentina y Brasil. Sin embargo, las razones para que Chile no firmara el TNP tenían que ver más con el desarrollo nuclear alcanzado por Argentina y por Brasil, que por las razones aludidas anteriormente.

Se postula, entonces, que el sector Defensa en nuestro país no estaba dispuesto a firmar un Tratado que lo dejaba desprovisto de toda posibilidad de alcanzar a uno de sus vecinos que se presentaba ya, con un desarrollo nuclear importante. Durante la crisis con Argentina de 1978-1979 Chile no se arriesgaría a renunciar unilateralmente a la posibilidad de fabricar armas atómicas. Si Chile firmaba el TNP lo dejaba en una situación de desventaja frente a su vecino con el que se encontraba ad portas  de un conflicto bélico.

Hacia 1991 la postura de Chile no había cambiado, así lo manifestaba el Director de Política Especial del Ministerio de Relaciones Exteriores: "la posición chilena respecto a su adhesión al TNP no ha variado, en el sentido de considerar que no es un instrumento idóneo para detener la proliferación nuclear, además que contiene elementos inaceptables y discriminatorios en términos de los países con plena capacidad nuclear y aquellos que no lo tienen 10.

Con todo,  y,  a pesar de las razones que expusieron los países para no firmar el tratado de No Proliferación Nuclear, los tres países son signatarios del TNP, ¿qué ocurrió?

 Al parecer  las razones para firmar el TNP por parte de Argentina, el año 1995, se pueden explicar porque una vez que alcanzó el desarrollo nuclear pleno y la autonomía en esta materia no tenía problema para firmarlo, demostrando a la Comunidad Internacional que abría las puertas de sus instalaciones nucleares para que fueran inspeccionadas. Llama la atención que Argentina fundamentara su adhesión al TNP con los mismos argumentos por los cuales no firmaba el Tratado.

El TNP refleja el consenso internacional contra la proliferación nuclear, que es crecientemente vista como una de las más graves amenazas a la seguridad global y a la estabilidad mundial.

Durante 25 años el Tratado de No Proliferación Nuclear contuvo la expansión de las armas nucleares y facilitó el progreso del desarme. Puede afirmarse entonces, que el TNP como norma de un régimen de no proliferación nuclear ha sido exitoso hasta ahora. Todos los países nucleares han cumplido los postulados del Artículo 1° del Tratado y no ha habido transferencia de armas nucleares por parte de ellos.

Este hecho ha reducido el área de preocupación a la implementación del Artículo II por Estados no nucleares y a la prevención de adquisiciones de armas nucleares por Estados no Partes. 

Otro de los éxitos del TNP ha sido el que ningún Estado, desde 1968, se ha convertido en poseedor del arma nuclear, excepto la India que no es parte del Tratado y detonó un artefacto nuclear en 1974.

Brasil, por su parte, también firmó el TNP el año 1998, como ya se mencionó y al igual que Argentina domina el ciclo del combustible, es decir es autónomo en materia nuclear.

Sin embargo, la situación de Chile es totalmente diferente a estos dos países. Nuestro país habiendo firmado el TNP, no domina el ciclo del combustible y por lo tanto, carece de autonomía en esta materia, tampoco Chile cuenta con una política nuclear como política de Estado, su desarrollo nuclear es mediano, los reactores son sólo de investigación 11.

Argentina y Brasil cuentan con Políticas Nucleares como Políticas de Estado, las que se han mantenido  al margen de las contingencias políticas.  Ambos países iniciaron en los años noventa programas de cooperación en materia nuclear, así establecieron la Agencia Brasileño-Argentina de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares (ABACC); a través de ella, ambos países someten sus instalaciones nucleares a la inspección mutua.

CONCLUSIONES

América Latina es un continente libre de armas nucleares y forma parte de un régimen de no proliferación nuclear. El Tratado de Tlatelolco fue pionero en establecer al continente como una zona libre de armamento nuclear. Por su parte las superpotencias de la Guerra Fría crearon un Tratado, considerado altamente discriminatorio, que prohibía, la utilización de la energía nuclear para fines bélicos, la transferencia de tecnología por parte de los Estados poseedores de armas nucleares, a los países que nos las poseían, para que fabricasen armas, así como también declaraba que sólo cinco países podían fabricar armamento nuclear, precisamente los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas: Estados Unidos, Rusia, Gran Bretaña, Francia y China.

Este Tratado a pesar de las críticas que ha recibido por parte de los Estados No Nucleares, ha permitido que un gran número de países desarrollen programas nucleares para fines pacíficos, pero no ha frenado la proliferación de armas nucleares, éstas cada día acrecientan su volumen .

De allí que tres países en América Latina, Argentina, Brasil y Chile, se negaron a firmarlo cuando se abrió a la firma de los Estados, desafiando a la comunidad internacional.

Argentina y Brasil iniciaron un desarrollo nuclear en la década de los cincuenta y lograron la autonomía en esta materia, no se sometieron a las salvaguardias internacionales 12, formularon políticas nucleares como políticas de Estado y una vez que lograron un desarrollo autónomo y pleno se adhirieron a él.

En el caso de Chile, nuestro país no se adhirió al TNP sino cuando lo hizo Argentina, por considerar que al adherirse se encontraría en una posición de desventaja frente a su vecino.

En la región la vigencia de la norma del TNP es plena, América Latina es un continente libre de armas nucleares, sin embargo Argentina y Brasil tienen capacidad para fabricar armas nucleares, pero la adhesión al TNP asegura que no lo harán.

A nivel mundial, Pakistán, India, Corea del Norte e Israel poseen armas nucleares y no forman parte del TNP, lo que indica que a pesar de los esfuerzos de la comunidad internacional, las armas nucleares constituyen uno de los principales peligros para la humanidad.

Artículo recibido el  20 de diciembre de 2004.  Aceptado por el Comité Editorial el 5 de enero de 2005.

1 Romero, Aníbal,  Estrategia y Política en la Era Nuclear, Editorial Tecnos, Madrid, 1989,  p. 54.

2 Romero, Aníbal, Op. Cit.,  p. 212.

3 Serrano, Mónica "Cambios Después de la Guerra Fría" Revista Mexicana de Política Exterior  N° 47, 1995, p. 140

4 Marín Boch, Miguel "La No Proliferación de Armas Nucleares a fines del Siglo XX"  Revista Mexicana de Política Exterior N.° 50,  (1996), p. 143.

5 Sábato, Jorge, "El Plan Nuclear Brasileño y la Bomba Atómica" Revista Estudios Internacionales Año XI enero-marzo 1978 N.° 41. , Instituto Estudios Internacionales U. de Chile. p. 73.

6 Oficio del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile Dirección de Política Especial N.° 34 del 27 de abril de 1978, p.13

7 CNEA "Estudio: ATUCHA II Y LA POLÍTICA NUCLEAR: Evaluación Técnica, Económica y Financiera"  Febrero 2000. CNE Argentina, Página web: www.cnea.gob.ar.

8 Oficio del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, Dirección de Política Especial N.° 34 del 27 de abril de 1978

9 Se denomina ciclo del combustible nuclear al conjunto de operaciones a que es sometido el combustible de un reactor nuclear, durante las diversas  etapas de la trayectoria que sigue desde la mina hasta el propio  reactor. Dominar el  ciclo del combustible nuclear quiere decir que existe capacidad para generar energía nuclear, la que puede ser utilizada para fines pacíficos, aplicaciones para la medicina, agricultura, industria, etc., como para fines bélicos, fabricar armas. Este carácter dual es el que provoca tanto temor y desconfianza frente a la energía nuclear.

10 Oficio del Ministerio de Relaciones Exteriores, Dirección de Política Especial.

11 Cubillos Meza, Adela La Energía Nuclear en Chile: La Dificultad de la Formulación de una Política de Estado, Tesis para optar al grado de Magíster en Estudios Internacionales. Instituto de Estudios Internacionales Universidad de Chile, Santiago, junio, 2002

12 Salvaguardias: el objeto de las salvaguardias es asegurar que los materiales fisionables especiales u otros, así como los servicios, equipos, instalaciones e información que el país suministre o se suministre a petición suya o bajo su dirección o control, no sean utilizados de modo que contribuya a fines militares. Asimismo, se le autoriza para hacer extensiva la aplicación de salvaguardias, a petición de las partes, o cualquier arreglo bilateral o multilateral, o a petición de un Estado, a cualquiera de las actividades de ese Estado, en el campo de la energía atómica. Comisión Chilena de Energía Nuclear, "Aspectos Técnicos y Legales de las Salvaguardias",  Santiago, diciembre, 1982, p. 87.

Adela Cubillos Meza es Profesora de Historia. Magíster en Estudios Internacionales. Doctorando en Estudios Americanos Universidad de Santiago

CUBILLOS MEZA, Adela. El Tratado de no Proliferación Nuclear: la vigencia de la norma en América Latina. . Universum. [online]. 2005, vol.20, no.1 [citado 21 Febrero 2006], p.12-20. Disponible en la World Wide Web: <http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-23762005000100002&lng=es&nrm=iso>. ISSN 0718-2376.
 


 

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