En violación de su compromiso con Naciones Unidas de no reclutar
niños para las fuerzas armadas, el Pentágono “apunta regularmente a
niños menores de 17 años,” dice la Unión Estadounidense por las
Libertades Civiles (ACLU).
El Pentágono “recluta en gran medida en campus de escuelas secundarias,
seleccionando a estudiantes para reclutarlos lo antes posible y
generalmente sin límites en la edad de los estudiantes que
contactan,” declara la ACLU en un informe de 46 páginas intitulado
“Soldados de desaventura.”
Esto viola la ratificación en 2002 por el Senado de
EE.UU. del
Protocolo Opcional de la Convención de la ONU sobre los Derechos del
Niño.
Los reclutadores del Pentágono están enrolando a niños de hasta
14 años en el Cuerpo Junior de Oficiales de Reserva (JROTC) en 3.000
colegios para niños de 12 a 14 años, escuelas primarias de 7 a 11
años, y secundarias, llevando a alistarse a cerca de un 45% del
cuarto de millón de estudiantes enrolados de esa manera, una tasa
mucho más elevada que en la población estudiantil general.
Claramente, es el resultado de una orientación hacia menores de
edad.
En algunas ciudades, como en Los Ángeles, los administradores de
escuelas secundarias han estado enrolando involuntariamente a
estudiantes renuentes en el JROTC ¡como una alternativa a clases de
gimnasia abarrotadas! En la escuela secundaria de Lincoln, los
enrolados no fueron informados de que el JROTC era involuntario. En
Buffalo, Nueva York, toda la clase entrante de novatos en la Escuela
Técnica Secundaria Central Hutchinson (edad promedio 14), fue
involuntariamente enrolada en el JROTC. En Chicago, se permitió que
los graduados de octavo año que se recibían (edad promedio 13) se
sumaran a cualquiera de los 45 programas del JROTC.
“Las cuotas de alistamiento de tiempos de guerra (para Iraq y
Afganistán) han aumentado la presión sobre los reclutadores
militares para repletar las filas de los servicios armados,” dice un
informe de la ACLU. El intento de cumplir con sus cuotas sin
reinstalar un servicio militar obligatorio “ha contribuido a un
aumento en… las afirmaciones sobre mal comportamiento y abuso por
los reclutadores” que “a menudo no son controlados”.
El Pentágono también gasta unos 6 millones al año para repetir
hasta la saciedad un videojuego en línea llamado “El Ejército de
EE.UU.” para atraer niños de hasta 13 años, “entrenarlos para usar
armas, y participar en combate virtual y otras misiones militares…
aprender cómo disparar armas realistas del Ejército como ser rifles
automáticos y lanzagranadas y aprender cómo saltar de aviones,”
informa la ACLU. Hasta septiembre de 2006, 7,5 millones de usuarios
estaban registrados en el sitio en la Red del juego, que está
vinculado al principal sitio de la Red de reclutamiento del
Ejército.
Y cuando los reclutadores del Pentágono registran a los de 17
años en las reservas inactivas bajo el Future Soldiers Training
Program [Programa de Entrenamiento de Futuros Soldados], (con la
idea de dejar que ganen su diploma de secundaria), frecuentemente no
dicen a los niños que pueden retirarse sin penalización.
“Durante los años, hemos tenido informes de estudiantes a los que
se dijo que si cambian de opinión, serían considerados como
desertores en tiempos de guerra y serían perseguidos y fusilados,
“dijo Youth Activists-Youth Allies, basada en la Ciudad de Nueva
York. A una joven se le dijo que si se retiraba de su enrolamiento,
su familia sería deportada. Y Bill Galvin, del Centro sobre
Conciencia y Guerra, dijo que a un joven que cambió de opinión sobre
su alistamiento, su reclutador le dijo: “Si no te presentas, es
traición y te fusilarán.”
El Pentágono ha escogido para las campañas de reclutamiento
intensivo centros urbanos como ser Los Ángeles y Nueva York. En esta
última, donde los estudiantes de bajos ingresos representan un 51%
de todos los matriculados en colegios secundarios y donde un 71% son
negros o latinos, están tres de los principales 32 distritos para
alistamiento en el Ejército. En Los Ángeles, un 91% de los
estudiantes son personas de color y un 75% tienen bajos ingresos.
La Coalición Contra el Militarismo en Nuestras Escuelas dice que
30 programas de JROTC en el Distrito Escolar Unificado de Los
Ángeles (con 4.754 estudiantes) están “ubicados en las comunidades
de peor situación económica de la ciudad.”
Los afroestadounidenses representan un 16% de la población civil
de edad militar, pero un 22% del personal alistado del Ejército,
señala la ACLU. Acusa sin ambages: “La práctica de los militares de
EE.UU. de apuntar a jóvenes de bajos ingresos y a estudiantes de
color, en combinación con promesas exageradas de remuneraciones
financieras por el alistamiento, debilitan la voluntariedad de su
alistamiento…”
JROTC también tiene un Cuerpo de Cadetes de Escuela Media para
niños desde los 11 años, que los militariza incluso antes de que se
gradúen de la escuela primaria. “Florida, Texas, y Chicago, ofrecen
programas postescolares dirigidos por los militares a estudiantes de
sexto, séptimo y octavo grado… (que) involucran entrenamiento con
rifles de madera y cantinelas militares… e historia militar.” Los
niños llevan uniformes a la escuela una vez a la semana para ser
inspeccionados.
Aunque EE.UU. afirma que “nadie bajo los 17 años es elegible para
reclutamiento,” la base de datos Conjunta de Publicidad,
Investigación de Mercado y Estudios del Pentágono (JAMRS) reúne
datos sobre estudiantes de grado once, típicamente de sólo 16 años.
JAMRS tiene datos sobre 30 millones de estadounidenses entre las
edades de 16 y 25 años con fines de reclutamiento.
La ACLU dice que esos datos incluyen “direcciones de correo
electrónico, promedios de puntaje de grado, intenciones
universitarias, información sobre altura y peso, asistencia a
escuelas, cursos de estudio, intereses militares, y datos raciales y
étnicos” así como números de la Seguridad Social.
Ante los sombríos informes sobre bajas de Oriente Próximo, los
reclutadores del Pentágono parecen cada vez más desesperados por
llenar sus cuotas. Se ha establecido que cerca de uno en cinco,
informó el New York Times en 2004, realizaron “incorrecciones en el
reclutamiento” que iban de “amenazas y coerción a falsas promesas a
jóvenes, de que no serían enviados a Iraq.”
Considerando como el régimen de Bush se ha precipitado a
criminales guerras de agresión que desafían el derecho Internacional
y las convenciones de Ginebra, no hay motivo para que se permita el
reclutamiento militar de cualquier tipo en algún campus
universitario, y mucho menos en escuelas secundarias. Si EE.UU.
deseara verdaderamente difundir la democracia (en lugar de
apoderarse de campos petrolíferos), asignaría vastas cantidades de
reclutadores para el Cuerpo de Paz a los campus universitarios, y se
trastocarían los presupuestos del Cuerpo de Paz y del Departamento
de Defensa.
Como Eugene Debs, el candidato socialista a la presidencia que
fue a la cárcel por pronunciarse contra la Primera Guerra Mundial
(obtuvo 913.000 votos en 1920) dijo una vez: “No enseñaría a los
niños entrenamiento militar, tal como tampoco les enseñaría a
incendiar, robar o asesinar.”
El hecho de que el Pentágono tenga actualmente tantas
dificultades para repletar sus filas mientras libra una guerra
ilegal, dice mucho sobre la inteligencia del pueblo estadounidense.
No es una excusa, sin embargo, para que el Departamento de Defensa
reclute ilegalmente a niños impresionables.