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¿Cuánto peligro encierra la radiación atómica?

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160311 - Antiocio - Aunque usted no ve ni siente lo que sucede, en este mismo momento su cuerpo es objeto de un ataque incesante de partículas subatómicas procedentes de varios lados. A semejanza de diminutas balas de ametralladora, cada día estas partículas logran una enorme cantidad de impactos directos en las células del cuerpo suyo. Aunque estas “balas” son de diferentes tamaños y formas, y la velocidad con que le dan y los efectos que tienen son diferentes, al conjunto de ellas se le llama radiación atómica. ¿Qué efecto tiene en usted esta radiación?

Esa es una pregunta sencilla, ¿verdad? Tal vez le agradaría recibir una respuesta sencilla. Triste es decirlo, pero no se puede conseguir una respuesta sencilla. Este asunto de cómo afecta la radiación a la gente hoy día es una de las cuestiones más candentes de la ciencia, la medicina y aun la política modernas.
Posiblemente usted recuerde el reactor nuclear estadounidense que se averió en Three Mile Island, en Pensilvania, Estados Unidos, allá en 1979. Cuando el accidente ocurrió, nadie experimentó daño directo, pero en los días siguientes alguna radiactividad pasó al ambiente como resultado de lo ocurrido. Algunos científicos calcularon que la radiactividad finalmente pudiera resultar en que miles de personas de aquella localidad murieran de cáncer. Por otra parte, el informe oficial del Comité del Presidente sobre el Accidente de Three Mile Island declaró: “O no habrá ningún caso de cáncer o habrá tan pocos que nunca será posible detectarlos.”
¿Quién tiene razón? Nadie puede decir con certeza. El no poder saber eso se debe principalmente al hecho de que la gente que vive cerca de Three Mile Island recibió dosis relativamente pequeñas de radiación procedentes del accidente. Por lo general, los científicos concuerdan respecto a lo que le sucede a la persona que recibe una dosis muy elevada de radiación. La radiación de alto nivel la enferma rápidamente y, si la persona sobrevive, la posibilidad de que desarrolle cáncer en el futuro habrá aumentado significativamente. El efecto de la radiación de bajo nivel es lo que no se entiende muy bien.

Y, ¿qué es la radiación?


No toda radiación es igual. Esencialmente la radiación atómica se compone o de diminutos pedazos de átomos, como los electrones, o de paquetitos de energía llamados fotones. Los núcleos de algunos átomos son inestables y se desintegran, y al hacerlo emiten radiación. Se dice que estos núcleos inestables son radiactivos. Cuando las partículas atómicas dan contra una célula, ceden alguna energía, así como una bala veloz cede parte de su energía cuando da contra un blanco.
 

Por lo general, la célula no está preparada para enfrentarse a este choque repentino. Las células se componen de muchas diferentes clases de moléculas muy complicadas que tienen que funcionar juntas en perfecta armonía. A menudo una partícula de radiación atómica le desprende un electrón a una de estas moléculas complejas y así convierte la molécula en un ion. Los iones pueden ser muy peligrosos para una célula, porque en su agitada tendencia a reemplazar los electrones que han perdido tienden a envolverse en violentas reacciones con otras moléculas. Estos “ataques” moleculares pueden ser desastrosos para la célula. A menos que los sistemas celulares de reparación restauren a lo normal la situación, la armonía celular queda desbaratada, se producen peligrosas combinaciones de moléculas, y hasta puede ser que la célula muera.
 

Como usted tal vez haya acertado a imaginárselo, a la radiación que puede causar estos iones peligrosos se da el nombre de radiación ionizante. La radiación de energía inferior, como las microondas, no es ionizante.
Alguna radiación atómica se compone de partículas que carecen de peso y que viajan muy rápidamente, como los fotones de alta energía o rayos gamma. El hombre puede generar fotones de alta energía similares a éstos, sin emplear una fuente radiactiva, y a éstos generalmente se les llama rayos X. Puede que su médico o dentista le haya tomado radiografías con éstos. Tanto los rayos X como los rayos gamma podrían compararse a las balas de un fusil de disparos de gran velocidad. Es de interés que estos mismos fotones que a veces son peligrosos en la forma de rayos gamma son innocuos al viajar a ciertos niveles inferiores de energía. Por ejemplo, la luz misma se compone de fotones, ¡pero no nos preocupamos por un poco de luz! A niveles de energía todavía inferiores, a los fotones se les llama microondas, y éstas pueden ser peligrosas, aunque no sean ionizantes.
 

Una clase muy diferente de radiación atómica viene en la forma de partículas beta. Estas partículas son más pesadas que los fotones y no son de movimiento tan veloz. En realidad, las partículas beta son simplemente electrones, como los electrones que pasan por los alambres para accionar su tostadora. La única diferencia es que estos electrones de alta energía han sido expulsados violentamente de un núcleo radiactivo. Las partículas beta y los rayos gamma tienden a producir efectos parecidos cuando dan contra una célula del cuerpo humano.
 

Queda otra partícula diferente: la partícula alfa. Las partículas alfa son miles de veces más pesadas que las partículas beta; por eso no suelen moverse tan rápidamente ni hasta distancias tan grandes. Pero si una partícula alfa choca con una célula del cuerpo suyo, ¡cuídese! Si los fotones en forma de rayos gamma y las partículas beta son como balas de fusil, entonces las partículas alfa son como balas de cañón, y pueden causar mucho daño en el interior de una célula. Aunque la célula frecuentemente puede reparar el daño que le hagan las partículas beta o los rayos gamma, es mucho más difícil que repare el daño que le produce la partícula alfa. Las partículas alfa se forman cuando un átomo radiactivo emite dos protones y dos neutrones, todos juntos.
 

A veces la radiación puede consistir en protones y neutrones por sí solos. Los rayos cósmicos que desde el espacio sideral bombardean la Tierra son causados principalmente por protones de alta energía, y se han diseñado bombas de neutrones en las que se utilizarían neutrones de alta energía para pasar a través de edificios o tanques y matar a las personas.
 

Puesto que las diferentes clases de radiación atómica producen diferentes efectos en las células humanas, no todos los científicos están de acuerdo en cuanto al resultado de las dosis de radiación de nivel bajo al compararlas unas con otras. ¿Son los neutrones (que pueden hacer radiactivos a los átomos comunes), dos veces más perjudiciales que los rayos gamma para las células humanas, o son ocho veces más perjudiciales? ¿Causan las partículas alfa ocho veces o veinte veces más daño que los rayos gamma? Los científicos no están seguros.
Es importante tener información sobre esto, porque personas en diferentes situaciones se hallan expuestas a diferentes clases de radiación atómica. Las personas que se someten a radiografías reciben principalmente una clase de radiación, mientras que los mineros de uranio pudieran recibir dosis elevadas de otro tipo de radiación, y las víctimas de una lluvia radiactiva nuclear recibirían todavía otra clase.
 

Radiación de fondo
 

Hay una clase de radiación a la cual todos estamos expuestos. Esta es la radiación natural “de fondo.” Esta proviene del suelo sobre el cual andamos, y de los ladrillos de nuestras casas, los cuales contienen pequeñas cantidades de átomos radiactivos. Otra cantidad pequeña de esta radiación viene de los rayos cósmicos que dan contra la atmósfera de la Tierra. ¡Otra dosis proviene de nuestros propios cuerpos! La gente misma contiene mucho carbono y potasio, y una fracción diminuta de esta materia es radiactiva.
 

La cantidad de radiación de fondo que recibe el estadounidense de término medio es aproximadamente la cuarta parte de la cantidad que reciben personas que viven en partes del Brasil o la India, donde el suelo local contiene más material radiactivo. ¿Es peligrosa la radiación adicional que se halla en el Brasil o la India? Pudiera serlo. Por otra parte, hay más radiación de fondo en el estado de Colorado, E.U.A., que en el de Nueva York, pero la proporción de cáncer es menor.
 

Es muy difícil medir los efectos de pequeñas cantidades de radiación. Una dosis pequeña de radiación no hace que uno se sienta mal ni que pierda el cabello, pero pudiera aumentar las posibilidades de que sea víctima del cáncer algún día. Sin embargo, suponga que en uno se desarrollara un cáncer. ¿Cómo pudiera uno saber que fue causado por radiación? Varias cosas pudieran haberlo causado. Como señala el Dr. Karl Morgan, ingeniero nuclear: “Un tipo determinado de leucemia puede requerir hasta tres sucesos consecutivos (como el activar tres interruptores eléctricos que estuvieran unidos en serie). Algunos de estos interruptores pueden ser activados por virus, bacterias, sustancias químicas, daño mecánico o radiación.”
U

na dosis pequeña de radiación pudiera ser mucho más peligrosa para una persona que para otra. En contraste con lo que sucedería en el caso de un niño normal, puede que haya tres o cuatro veces más probabilidad de que un niño que tenga alergias severas desarrolle cáncer. En el caso de otro niño, puede que a éste se le haya expuesto a radiación mediante las radiografías que se le hayan tomado a su madre mientras él todavía estuviera en gestación en la matriz de ella. El riesgo de que este niño desarrollara leucemia sería 50 por ciento mayor que el del niño normal. Pero, ¿qué sucedería si el niño alérgico hubiese sido expuesto a aquellos rayos X mientras todavía estuviese en el claustro materno? ¡El riesgo de que éste desarrollara cáncer no sería tres o cuatro veces mayor, ni seis u ocho veces mayor, sino cincuenta veces mayor que el del niño normal!
 

Radiación “extra”
 

Hoy el grueso de la gente recibe radiación “extra,” o sea, además de la que recibe del ambiente radiactivo normal. En los Estados Unidos la cantidad de la dosis de radiación anual que se recibe como promedio asciende a casi el doble debido a estas fuentes adicionales, principalmente en la forma de rayos X médicos. ¿Pudiera aquella radiografía del pecho que usted se hizo el mes pasado darle leucemia de hoy a cinco años? Es posible, pero antes de sobrecogerse de terror, recuerde que todos los procesos médicos —aun el tomar una aspirina— encierran algún peligro. Si los beneficios de la radiografía pesan más que el ligero incremento en el riesgo de desarrollar cáncer, entonces puede que su médico tenga buena razón para aconsejarle que se saque radiografías.
 

Otra fuente de radiación adicional cada vez más común es la conservación de energía en la forma del aislamiento que se usa en las casas! ¿Cómo puede ser eso? Pues bien, la mayoría de los materiales de construcción que se usan comúnmente contienen unos cuantos átomos de radio, o radium, radiactivo. Estos átomos gradualmente se desintegran hasta convertirse en plomo, y en el proceso pasan por varias etapas. En cierto punto del proceso los átomos de radio se tornan en radón, que es un gas radiactivo. Mientras los átomos de radio sigan siendo radio, están detenidos dentro de cristales que se hallan en los ladrillos o piedras de su casa. Una vez que se tornan en radón se desprenden, y algunos se difunden en el aire de su hogar.
 

Cuando alguien respira aire que tiene átomos de radón en él, puede que algunos de estos átomos se le queden atrapados en los pulmones, donde rápidamente se desintegran y convierten en plomo, y mientras eso sucede emiten partículas alfa. ¿Recuerda usted lo que son las partículas alfa? Son las “balas de cañón” subatómicas que pueden causar tanto daño a las células. Si un átomo de radio se convierte en plomo mientras está atrapado en la pared de su casa, las partículas alfa que libera nunca llegan a usted. Ni siquiera por el aire pueden las partículas alfa cubrir gran distancia. Pero una vez que usted haya aspirado lo que antes era un átomo de radio (ahora en forma de radón) y esas partículas alfa salgan disparadas directamente en el interior de su cuerpo, pueden causar mucho daño.
 

La elevada incidencia del cáncer pulmonar, que por generaciones se ha hallado entre los mineros de uranio, ha establecido lo peligroso que es el radón. A nadie le causaría gran sorpresa saber que hay una elevada incidencia de cáncer entre los mineros de uranio, pero ¿por qué cáncer pulmonar? Porque las minas de uranio contienen elevadas concentraciones de radón (ahora en las minas modernas se ha mejorado mucho la ventilación) y la radiación alfa que proviene de ese gas contribuye al cáncer de los pulmones.
 

Se ve, pues, que la radiación no es simplemente algo que uno reciba de la instalación de energía nuclear de su localidad. Uno la recibe de sus propios huesos que son ligeramente radiactivos, de las radiografías médicas, de su televisor en colores (que emite unos cuantos rayos X), de su vuelo en avión (son más intensos los rayos cósmicos en las altitudes elevadas) y de su casa que ha sido bien aislada para conservar energía.
 

¿Cuánto peligro encierra la radiación de nivel inferior? Nadie sabe de seguro, ¡pero el tomar precauciones razonables contra el exponerse a ella innecesariamente no puede ser mala idea!
Si dentro de la célula los rayos X y los rayos gamma son como las balas de un fusil de disparos de gran velocidad, entonces las partículas alfa son como balas de cañón
 

Si los beneficios de la radiografía pesan más que el ligero incremento en el riesgo de desarrollar cáncer, entonces puede que su médico tenga buena razón para aconsejarle que se saque radiografías
 

Precauciones que se pueden tomar
 

Evite relojes de pulsera y de otras clases que tengan pintura de radio luminiscente. El radio emite partículas alfa y expulsa gas de radón. Deshágase de esos artículos si tienen rajado el cristal.
Mantenga sus tarjetas de identidad o permisos de conducción radiactivos bajo cubierta adecuada que le sirva de protección.
 

Lleve cuenta de las radiografías que le hagan y no pida a su médico radiografías que él no considere necesarias. Cuando se le haga una radiografía, pida protección apropiada.
Si tiene un aparato para televisión en colores, manténgalo en buen estado y manténgase a alguna distancia de la pantalla de TV.
 

Si tiene que trabajar donde hay radiación, siga estrictamente las instrucciones de seguridad.
Asegúrese de que su casa esté ventilada adecuadamente como protección contra acumulaciones del gas de radón. Mediante el uso de cambiadores de calor esto se puede hacer sin sacrificar el rendimiento energético


 

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