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. Catálogo de textos sobre Deuda Externa

"Nacer endeudado, vivir endeudado, morir endeudado... es el destino de todos los pobres de Tercer Mundo, el sino fatal de nuestra América. Y ser endeudado así equivale a ser prohibido de la vida. La Deuda Externa es la muerte interna"
- Pedro Casaldáliga

 

I . La verdadera Deuda Externa

Aquí pues yo, Guaipuro Cuauhtémoc descendiente de los que poblaron la América hace cuarenta mil años, he venido a encontrar a los que se la encontraron hace ya quinientos años.

Aquí pues nos encontramos todos: sabemos lo que somos, y es bastante. Nunca tendremos otra cosa. El hermano aduanero europeo me pide papel escrito con visa para poder descubrir a los que me descubrieron. El hermano usurero europeo me pide pago de una deuda contraída por Judas a quien nunca autorice venderme. El hermano usurero europeo me explica que toda deuda se paga con intereses, aunque sea vendiendo seres humanos y países enteros sin pedirles consentimiento. Yo los voy descubriendo.
También yo puedo reclamar pagos. También puedo reclamar intereses. Consta en el Archivo de Indias.

Catálogo de textos:

18.
Deuda Pública argentina y Presupuesto 2011

17. Diez preguntas sobre la Deuda Externa Argentina - Camilo Rodríguez Berrutti

16 .
Para terminar con el chantaje de la deuda

15. Desinformación sobre la deuda externa ilegítima

14 . Informe sobre la deuda externa Argentina

13.
- No lloréis por el dólar / Don't Cry for the USDollar - Jim Willie

12. ¿Qué es la Deuda Externa?

11.
La Deuda Externa y el Derecho: Partes 1, 2 y 3

10. ¿Deuda ilegal, deuda odiosa, deuda inmoral?

9. Teoría de la deuda odiosa

8. Deuda Externa y auditoría Auditar la deuda externa es un derecho humano elemental de los ciudadanos

7. ¿Qué es Deuda Externa Pública sustentable?

6. La Deuda Odiosa


5. La Deuda Externa: Un freno al desarrollo de los Países Empobrecidos

4.
Deuda Externa pública: Usura internacional

3
. Deuda Externa: ¿Deuda eterna?

2. La caída del dólar y la economía global

1. La Deuda Externa: ¿Quién debe a quién?

 

Argentina

1.
El endeudamiento argentino: De no tener deuda a la asfixia total

2.
Causa Alejandro Olmos


Papel sobre papel, recibo, sobre recibo, firma sobre firma, que solamente entre el año 1503 y el 1680 llegaron a Sanlúcar de Barrameda 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata que provenían de América.

¿Saqueo? ¡No lo creyera yo! Porque es pensar que los hermanos cristianos faltan a su séptimo mandamiento. ¿Expoliación? ¡Guárdeme el cielo de figurarme que los europeos, igual que Caín, matan y después niegan la sangre del hermano!¿Genocidio? ¡Eso sería dar crédito a calumniadores como Bartolomé de las Casas que calificaron el encuentro de destrucción de Las Indias, o a ultras como el doctor Arturo Pietri, quien afirma que el arranque del capitalismo y de la actual civilización europea de debió a la inundación de metales preciosos arrancados por ustedes, mis hermanos europeos, a mis también hermanos de América!

¡No! Esos 165 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata deben ser considerados como el primero de varios préstamos amigables de América para el desarrollo de Europa. Lo contrario seria presuponer crímenes de guerra, lo que daría derecho, no sólo a exigir devolución inmediata, sino indemnización por daños y perjuicios. Yo, Guaipuro Cuauhtémoc prefiero creer en la menos ofensiva de las hipótesis para mis hermanos europeos. Tan fabulosas exportaciones de capital, no fueron más que el inicio de un Plan Marshalltezuma para garantizar la reconstrucción de la bárbara Europa, arruinada por sus deplorables guerras contra los cultos musulmanes, defensores del álgebra, la arquitectura, el baño cotidiano y otros logros superiores de la civilización.

Por eso, una vez pasado el Quinto Centenario del "Préstamo" podemos preguntarnos:

¿Han hecho los hermanos europeos un uso racional, responsable, o por los menos productivo de los recursos tan generosamente adelantados por el Fondo Indo americano Internacional?

Deploramos decir que no. En lo estratégico, lo dilapidaron en las batallas de Lepanto, Armadas Invencibles, terceros Reichs y otras formas de exterminio mutuo, para acabar ocupados por las tropas gringas de la OTAN, como Panamá (pero sin canal).

En lo financiero han sido incapaces -después de una moratoria de 500 años- tanto de cancelar capital e intereses, como independizarse de las rentas líquidas, las materias primas y la energía barata que les exporta el tercer mundo.

Este deplorable cuadro corrobora la afirmación de Milton Friedman conforme a la cual una economía subsidiada jamás podrá funcionar, y nos obliga a reclamarles- por su propio bien- el pago de capital e intereses que tan generosamente hemos demorado todos estos siglos.

Al decir esto, aclaramos que no nos rebajaremos a cobrarles a los hermanos europeos las viles y sanguinarias tasas flotantes de un 20 por ciento y hasta un 30 por ciento que los hermanos europeos le cobran a los pueblos del Tercer Mundo. Nos limitaremos a exigir la devolución de los metales preciosos adelantados, más el módico interés fijo de un 10 por ciento anual acumulado durante los últimos 300 años. Sobre esta base, aplicando la europea formula del interés compuesto, informamos a los descubridores que sólo nos deben, como primer pago de su deuda, una masa de 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata, ambas elevadas a la potencia de trescientos. Es decir un numero para cuya expresión total serían necesarias más de trescientas cifras, y que supera ampliamente el peso de la tierra.

¡Muy pesadas son estas moles de oro y de plata! ¿Cuanto pesarían calculadas en sangre? Aducir que Europa en medio milenio no ha podido generar riquezas suficientes para cancelar este módico interés sería tanto como admitir su absoluto fracaso financiero y/o la demencial irracionalidad de los supuestos del capitalismo.

Tales cuestiones metafísicas, desde luego, no nos inquietan a los indo americanos. Pero sí exigimos la inmediata firma de una carta de intenciones que discipline a los pueblos deudores del viejo continente; y los obligue a cumplir su compromiso mediante una pronta privatización o reconversión de Europa que les permita entregárnosla entera como primer pago de una deuda histórica. Dicen los pesimistas del Viejo Mundo que su civilización está en una bancarrota que les impide cumplir con sus compromisos financieros o morales. En tal caso nos contentaríamos con que nos pagaran entregándonos la bala con que mataron al poeta. Pero no podrán . Porque esa bala es el corazón de Europa.

Guaipuro Cuauhtémoc (Tomado de "la inmoral deuda externa" IV Congreso Hispano Latinoamericano y del Caribe de Teología de la Caridad, 8-10 de Junio de 1999)

Luis Miguel Villegas - Vicepresidente de Cáritas Española

II. La hora del ATTAC

La historia todavía no ha terminado. Los mercados financieros mueven un billón y medio de dólares por día, pero ni por eso las sociedades deben poner en manos de aquel mercado su propio destino. Las turbulencias que sacuden a América Latina no serán resueltas transfiriendo el control de las economías al FMI. Por no creer en ello, latinoamericanos que resisten al neoliberalismo están construyendo, en varias partes del Continente, un movimiento social nuevo. Se llama ATTAC. Nació en Francia en 1997. No pretende sustituir a las organizaciones y partidos populares que ya existen, sino estimularlos a hacer lo que muchas veces la rutina aplastante del día a día nos impide: estudiar en profundidad la globalización y procurar las alternativas.

Lanzado en diciembre de 1998, el movimiento internacional ATTAC prueba que es posible globalizar el capital, pero también su crítica; y que por las redes electrónicas de comunicación circula la rebeldía, más allá de las órdenes de compra de acciones y monedas. En diciembre del 97, cuando el "pensamiento único" procuraba presentar la crisis económica internacional como un fenómeno restringido a Asia, el diario Le Monde Diplomatique lanzó un editorial de alerta y una propuesta. "La mundialización del capital financiero -decía- somete los pueblos a un estado de inseguridad generalizada. El poder de las sociedades y de los Estados -proseguía- está siendo vaciado en favor de un ‘estado supranacional’, cuyos instrumentos son el FMI, el BM y la organización Mundial del Comercio y la OCDE".

Para hacer frente a tal amenaza y evitar que el mundo del próximo siglo se transforme en una selva en la que los depredadores hagan la ley, los pueblos deberían transformar "el desarme del poder financiero en un objetivo cívico mayor". El primer paso para hacerlo sería establecer "la tasación de las rentas financieras". El diario recuperó una antigua propuesta del norteamericano James Tobin, premio Nóbel de Economía en 1972. Sugirió instituir un impuesto de O’1 % sobre las tasaciones financieras internacionales. Sirviéndose de estudios de la ONU, calculó que el montante recaudado (cerca de 166 mil millones de dólares por año) sería suficiente par eliminar la miseria extrema en todo el planeta hasta el inicio del próximo siglo. Y fue más allá: ¿Por qué no crear, a escala planetaria, la organización no gubernamental "Acción por una Tasa Tobin en Apoyo a los Ciudadanos" (ATTAC)?

La primera respuesta favorable surgió en la misma Francia, donde reina, desde la huelga general de 1995, un ambiente de desconfianza en relación al neoliberalismo y de simpatía a las ideas de resistencia. Centenas de lectores de Le Monde Diplomatique manifestaron a través de cartas y mensajes electrónicos, su apoyo al ATTAC. En julio de 1998 la asociación fue lanzada oficialmente, con apoyo político y material de los movimientos sociales más activos. Un año después, celebró en Paris un primer encuentro internacional, con representantes de más de 40 países. Su crecimiento es asombroso.

A partir del fin del 97 el escenario internacional no ha cesado de modificarse. Nadie duda ya de que la crisis financiera internacional es grave, ni de que sus consecuencias son todavía imprevisibles. Las naciones ya alcanzadas por la fuga en masa de capitales sufren una recesión dramática, desvalorización y entrega del patrimonio nacional, multiplicación del desempleo y de la miseria. En estos países, ¿es suficiente pedir la aplicación futura de un impuesto suave sobre los especuladores?

El movimiento ATTAC piensa que la respuesta es ¡no! Su plataforma política incluye, más allá del impuesto de una tasa a los flujos de capitales, un elenco de objetivos entre los que figuran: controlar la especulación internacional, impedir la generalización de los fondos de pensión (la previsión social privada), y apoyar la reivindicación de la anulación general de la deuda pública de los países dependientes y la utilización de los recursos liberados en favor de las poblaciones y del desarrollo sostenible, lo que muchos llaman pago de la deuda social y ecológica...

Dispuesto a acoger las diferentes formas de resistencia al neoliberalismo, el ATTAC va transformándose poco a poco en un polo donde hierven ideas y experiencias de lucha. Esta convergencia es más visible a través de Internet. Grupos de trabajo voluntarios, que reúnen decenas de participantes ya han traducido el "puesto" en Internet de la asociación (www.attac. org) a seis idiomas (incluidos el español y el portugués), y cinco nuevas traducciones están en camino. Es posible inscribirse para participar en las diversas listas de discusión y recibir o enviar, por correo-e, noticias y opiniones que los "grandes" medios de comunicación no publican. El año pasado fueron relevantes, por ejemplo, las campañas por la anulación de la deuda externa de los países del tercer mundo; las grandes manifestaciones europeas contra el desempleo o la guerra de la OTAN; la marcha que los campesinos indios organizaron para denunciar la devastación social provocada por la apertura de su país a los productos agrícolas importados; las articulaciones internacionales de los trabajadores asiáticos contra los ajustes ordenados por el FMI y en favor del mantenimiento de los derechos sociales; las acciones de movimientos sociales latinoamericanos como el Movimiento de los Sin Tierra y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

A partir del principio de 1999, militantes comprometidos con la resistencia al neoliberalismo han constituido los primeros núcleos del ATTAC en América Latina. En Brasil, donde comenzó primero, una serie de debates reunió, en marzo, a Bernard Cassen, director de Le Monde Diplomatique, a personalidades ligadas a los movimientos sociales (como Juan Pedro Stédile del MST) y a la intelectualidad que se resiste al "pensamiento único" (entre otros, el geógrafo Milton Santos). Seis meses después, ya había contactos en por lo menos otros diez países.

¿Qué papel tendrán los núcleos del ATTAC que se formen? Francisco Whitaker, secretario ejecutivo de la Comisión Brasileña de Justicia y Paz y primer propagador del ATTAC en Brasil, ve en las ideas de la asociación fuerza suficiente para reencender la vieja llama. Según él, el movimiento puede ser un espacio de participación política para miles de brasileños que sólo quieren cambiar el mundo y el país: no pelean mandatos parlamentarios, ni puestos en la dirección de los partidos o sindicatos. Para cumplir tal papel, los núcleos del ATTAC deberán transformarse en centros de debates e irradiación de ideas que desafíen el "nuevo orden". En vez de disputar espacio con otros movimientos sociales, le correspondería a la asociación relacionarse permanentemente con ellos y llamar su atención hacia temas que, aunque olvidados en medio de las tareas cotidianas, son esenciales para la construcción de un proyecto de sociedad alternativo. Tal objetivo sería alcanzado más fácilmente si los núcleos también dialogasen con los intelectuales que mantienen, aparte de una producción activa, un espíritu crítico.

En un momento en que los gobiernos de casi todo el Continente aplican alegremente cortes de gastos sociales, la privatización de la empresas públicas, la transferencia de una parcela cada vez mayor de los presupuestos para los acreedores de las deudas externas e internas, es preciso aclarar que estas medidas no son inevitables. Si los destinos de nuestros países han sido atados a los humores de los mercados financieros, toca a nuestras sociedades el rescatarlos. No se trata de una lucha vana. Junto con la crisis del neoliberalismo, crece la resistencia a este sistema que intentó resolver los problemas de la humanidad promoviendo más desigualdad, en vez de más justicia. Si el progreso tecnológico notable de los últimos años es una conquista de toda la humanidad, los frutos de las nuevas técnicas también deben pertenecer a todos, y no a quien controla el dinero.

Son sueños, por ahora. Pero, como dice una canción brasileña, "sueño que se sueña juntos es ya una realidad". En una época en la que los poderosos procuran decir que todo tiene un precio, parecerá rara una invitación como ésta, que propone trabajo gratuito y placentero, oportunidad de luchar por una causa justa al lado de gente agradable, ocupación para las horas que la televisión nos robaría.

Es preciso subrayar, sin embargo, que la oferta no es para todos. Para apuntarse a ella es necesario creer que hay vida más allá del neoliberalismo Antonio Martins abp@ax.apc.or - LATINOAMERICANA ‘2000, p. 208-209)

III. La Deuda de la muerte

Nacer endeudado, vivir endeudado, morir endeudado... es el destino de todos los pobres de Tercer Mundo, el sino fatal de nuestra América. Y ser endeudado así equivale a ser prohibido de la vida. La Deuda Externa es la muerte interna.

Acabamos habituándonos a esa guerra total, la más mortífera de cuantas guerras registra la Historia humana. La expresión máxima de la dominación internacional. El crimen mayor del capitalismo. Guerra, dominación, crimen, por otra parte, cínicamente justificados en el Derecho Internacional: se trata de una “deuda”, y la deuda es un deber y un derecho, las deudas se pagan...

Nuestros políticos, las convenciones internacionales, la conciencia desmovilizada o subsirviente vienen haciendo de la Deuda Externa la Constitución real de nuestros Pueblos sometidos. A causa de la Deuda no podemos hacer Reforma Agraria; a causa de la Deuda no podemos atender ni la salud ni la educación ni los salarios... Somos el patio del FMI, la barraca del Banco Mundial.

Contestar la Deuda es ingenuidad política, fuga histórica, irresponsabilidad económica. Y seguimos pagando, no la Deuda, sino apenas sus intereses: ¡once mil millones de dólares por año en nuestro miserabilizado Brasil! Las Iglesias históricas, en este país, sin populismos ni irresponsabilidades, por principios de ética y por elemental exigencia evangélica, ya declararon conjuntamente que la Deuda Externa es inmoral: no se puede pagar, ni se debe pagar.

Pero el sentido común y las estadísticas honestas saben muy bien que ya hemos pagado esa Deuda, con intereses de expoliación, de miseria y de muerte.

Si alguna intersolidaridad puede salvar nuestra América del colapso económico y social al que el Primer Mundo y sus mecanismos nos condenan, ésa sería la voluntad integrada, latinoamericanamente unida, de no pagar la Deuda Externa. Siempre será más ingenuo, más cínico, más suicida, que paguemos para morir, para ver nuestros Pueblos aniquilados por el hambre, por las enfermedades, por la marginación mundial

¡Contra la Deuda Externa, la Dignidad continental interna!
Pedro Casaldáliga (Latinoamericana ‘2000, p. 21)

IV. El Opio Capitalista del pueblo

A través de los más poderosos medios de comunicación de masas y de eficacísimos mecanismos de persuasión, sostenidos y controlados por la ortodoxia económica, van introduciendo “el opio capitalista del pueblo” y así terminan por impedirnos percibir unos principios muy sencillos, pero falsos, de funcionamiento, que finalmente no me resisto a transcribir en la clarividente versión de J. Mª Tortosa. A saber:

  1. La economía puede y debe crecer indefinidamente;

     

  2. Si la economía crece, todos mejoran;

     

  3. Si cada cual busca su propio bien, una mano invisible (el mercado) logrará lo mejor para todos;

     

  4. El mercado permite la distribución óptima de bienes y precios más ajustados;

     

  5. No tiene sentido plantearse las cosas a largo plazo ya que el sistema necesita que el beneficio se haga efectivo de inmediato;

     

  6. El papel de los seres humanos es dominar la naturaleza, ponerla al servicio propio...

Todos esos principios son falsos ya que:

1) hay límites al crecimiento
2) la economía puede crecer y, al mismo tiempo, crecer el número de parados y pobres
3) el ir cada uno a la suya suele suponer que los más débiles quedan aplastados en esa lucha darwinista
4) ese mercado de Adam Smith no existe, ya que hay mucha información privilegiada, mucho poder, muchas relaciones personales que hacen que los participantes en el mercado... sean muy desiguales entre sí y que, al final, sólo muy pocos se aprovechen realmente
5) plantear las cosas a corto plazo puede impedir incluso la supervivencia en el futuro
6) prescindir de la naturaleza es suicidarse como especie.

Si, a pesar de todo, aceptamos aquellos principios es porque son necesarios para que:

1) se enriquezcan los ricos de los países ricos
2) se enriquezcan los ricos de los países pobres
3) se resignen los demás.

Y para resignarse, nada mejor que

1) pensar que las cosas son como son porque así son de su natural (la naturaleza humana es egoísta, todos buscan maximizar el placer, etc.)
2) aceptar los principios porque son muy racionales (para lo cual nada mejor que las ciencias económicas y el derecho administrativo... o el marxismo)
3) no plantearse problemas que pongan en entredicho la estructura de poder entre países (ricos y Tercer Mundo) y dentro de los países (ricos y pobres).

En definitiva, ser un tecnócrata de los muchos que velan por nuestro bien, de los que no se venden, pero sí se alquilan. Por supuesto, al bando vencedor
F. Javier Vitoria
(“Un orden económico injusto”, Cuadernos Cristianisme i Justícia nº87, p. 11-12)

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