Eutanasia
Un estilo inmoral
Entrevista a Leonardo Belderrain

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Aborto o Paliogenesis - Historia de la Eutanasia

0305 - Fuente Página 12 - Mariana Carbajal

El sacerdote Leonardo Belderrain se horroriza por el caso de Terri Schiavo tanto como por la reciente muerte de un preso en el penal de Bahía Blanca, en Argentina, por falta de atención médica.

“Hay dos estilos inmorales de muerte: la distanasia, que es la prolongación indebida de la agonía por sobreatención médica, y la mistanasia, que es la muerte por abandono social. Los que estudiamos bioética nos hemos dado cuenta de que son un correlato. En los países con un capitalismo salvaje hay sobreatención de pacientes pudientes (con un paciente de buena cobertura se salva una clínica), como ocurrió con Terri, y por otro lado, la desatención de las masas”, dice Belderrain, doctor en Bioética y coordinador de la Cátedra de Teología de la Liberación de la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo. A su entender, posturas como la de los padres de Schiavo tienen que ver “con el nuevo tabú que en este siglo es la muerte”.

–¿Cómo analiza la actitud del presidente Bush?

–Resulta muy curioso que haya interrumpido sus vacaciones para dirimir si seguir sobreatendiendo a Terri porque es una muerte que a él le preocupa. Los grupos pro life que lo acompañaron son los mismos grupos que apoyaron la invasión a Irak. Tengamos en cuenta todas las vidas, la de los que mueren de hambre, la de los que son invadidos en Irak, y no sobredimensionemos la vida de los que, en última instancia, se están muriendo por una enfermedad, porque ya murieron.

–¿Quién tiene derecho a decidir qué medida tomar sobre un paciente en estado vegetativo persistente?

–Para la bioética siempre va a haber dilemas éticos en relación con la ortotanasia, que es la dignidad del buen morir, sobre todo cuando no se firmó un testamento de agonía. El buen morir tiene que ser garantizado desde la Justicia en la distribución de la asistencia médica. Por un derecho humano básico inalienable, el paciente terminal tiene que ser atendido con el máximo aggiornamiento de la medicina, que hoy son las unidades de cuidados paliativos. Debe recibir atención bajo las tres “D”: desesperado, descontrolado, desesperanzado. Desesperado implica atención psiquiátrica para enfrentar el estrés postraumático que genera esta situación; controlado significa una buena atención analgésica y clínica, y desesperanzado exige cuidado espiritual del paciente y de su grupo familiar. Si están estos recursos, se puede garantizar la dignidad del morir. Si no vamos a seguir ante un espectáculo triste como se ve en Estados Unidos y otros países desarrollados, donde hay una sobre atención de los pacientes pudientes y la desatención de las masas. El 80 por ciento de la población que muere con cáncer lo hace con un dolor notorio que se podría haber controlado.

–¿Cómo se resuelven situaciones en las que los familiares no se ponen de acuerdo?

–En estas situaciones dilemáticas vienen bien las unidades de cuidados paliativos, los comités de ética, los bioeticistas.

–¿Está bien que un presidente pretenda legislar sobre un caso particular?

–El Estado debe velar por que se cumplan los mínimos básicos no discutibles en materia de atención médica y que lleguen a todos. La sobre atención se debe acotar con la buena atención de las unidades de cuidados paliativos. Está estudiado que en la medicina popular del norte argentino existía la figura del despenador. Era quien daba como un golpecito de karate cuando el paciente tenía mucho dolor, y quedaba ya desconectado. Nadie dudaba de la moralidad del despenador. Tan es así que estaba estipulado que cobrara tres veces el jornal de un hachero. Esto es lo que tiene que recuperar el paradigma de la medicina científica. Muchos oncólogos no derivan los pacientes terminales a unidades de cuidados paliativos para que puedan recibir atención en sus propias casas. Entonces, generan que se tengan que dirimir estas cuestiones en el hospital, donde puede haber una propensión a sobreatender.

–¿Cómo se entiende que los padres quieran mantener en estado vegetativo a un hijo por más de 15 años?

–Estas prolongaciones de la agonía tienen que ver con el hecho de sacarse de encima a la muerte cuando en realidad la llevan encima. El nuevo tabú en este siglo no es la sexualidad –de ella se habla permanentemente–, sino la muerte. Esto lo define muy claramente Poma Chedron, una budista. Ella cuenta que conoció dos tipos de muertes, una la del cementerio tibetano, y otra, la del cementerio parque. En este último está todo tapado, te sirven café, hay música funcional, parece un campo de golf: nadie sabe dónde está la muerte, nadie se permite llorar porque es cursi, dice. En el tibetano, hace tanto frío que a nadie se le ocurre enterrar un cadáver; pasan los buitres y se llevan los pedazos de cadáveres, una mujer grita desesperada, ves todo, la vida, la muerte. Y Poma Chedron termina diciendo: “Yo quiero vivir y morir en un cementerio tibetano, en un lugar donde no se tapa nada porque en la medida que puedo recorrer todo lo que me repugna y todo lo que me da alegría, trasciendo”. En la medida que lo tapo, ocurre lo que pasó en el penal de Bahía Blanca, donde el sábado un preso se murió por el abandono del Estado


0305 - Caso Terri Schiavo
La Corte Suprema de los Estados Unidos dio la última palabra: Terri Schiavo, la mujer que desde los últimos 15 años vive en estado vegetativo, no será reconectada a los artefactos que le suministran alimentación para mantenerla viva. Luego de un largo derrotero judicial, los padres de la mujer, Bob y Mary Schindler, habían presentado al máximo tribunal de ese país un recurso de apelación permitido luego de la aprobación de una ley promovida y promulgada por el presidente George W. Bush que abría el caso a la Justicia federal. La sentencia suprema fue dada y las instancias del entuerto judicial en el que se convirtió la vida de la mujer se agotaron del mismo modo que sus posibilidades de supervivencia. Sin embargo, cabe la posibilidad de que la decisión final vuelva a estar en manos de Bush, pero esta vez Jeb, el gobernador de La Florida, quien ya había frenado la muerte de Terri en 2004, cuando ordenó que la reconectaran en un contexto en el que el caso había estado en la misma encrucijada de hoy.
“La solicitud para intervenir (...) es denegada”, fue la escueta respuesta rubricada en el fallo escrito sobre el estrado superior de los Estados Unidos. Ante esta situación, resta esperar que la mujer muera de hambre y sed. Con la decisión, la Corte resolvió algunas de las cuestiones tirantes que el caso produjo. Primero, se despegó del asunto avalando lo resuelto por la Corte de Apelaciones de Atlanta, que ordenó que se quitase la aparatología vital para Schiavo. Segundo, intervino tangencialmente en un caso donde la ética prevalece sobre los fríos conceptos jurídicos y científicos, y en el que la pantanosa discusión sobre la “eutanasia” podría manchar el traje institucional que luce ante la opinión pública. Y tercero, con la negativa de ordenar o negar explícitamente la reconexión de Terri al tubo que la alimenta, los supremos norteamericanos evitaron caminar públicamente por la vereda contraria al presidente George Bush, que mostró su posición “cristiana” frente al caso cuando instó al Congreso a aprobar una ley que dio una oportunidad más a la mecánica vida de la mujer.
Los alrededores del sanatorio Pinellas Park, de Florida, donde está internada la mujer de 41 años, fueron rodeados por personal policial y de seguridad privada para evitar que algún manifestante intentara ingresar al centro sanitario y revertir de alguna manera la decisión resuelta en la quinta instancia judicial, a la que recurrieron los familiares que pretenden mantenerla viva conectada a la sonda que la alimenta y mantiene hidratada. En las calles, decenas de personas se reúnen desde hace días para rechazar el pedido del esposo de Terri, Michael Schiavo, quien asegura que su mujer le había dicho que no la mantuviesen artificialmente si algún día caía en coma. Por el contrario, apoyan el pedido de “clemencia” de los padres, cuyo argumento central presentado ayer ante la Corte Suprema sostuvo que, a raíz de su estado, Terri es víctima de una violación de los derechos constitucionales y de su libertad religiosa.
Sobre la base de estos y otros argumentos, el presidente Bush logró que el Congreso aprobara una ley que permitió a los padres de Terri que el caso saliera de la Justicia estatal de La Florida y pudiera pasar a la federal. Bush promulgó la ley media hora después de que fuera votada y durante el anuncio dijo: “Voy a seguir del lado de los que defienden la vida para todos los estadounidenses, incluso aquellos con discapacidades”. Ayer, según una cadena informativa, al enterarse de la decisión de la Corte Suprema se manifestó “desilusionado” y adujo que su gobierno y el Congreso habían hecho todo lo posible al respecto.
Debido a que las instancias jurídicas se agotaron del mismo modo que los intentos por mantener las energías vitales de la mujer, desconectada hace siete días, a los padres sólo les resta una nueva intervención del poder político. El salvador podría ser Jeb Bush, si consiguiese la tutela de Terri para el Departamento de Niñez y Familia de su gobierno. Pero las probabilidades de una intervención del hermano del presidente son inciertas. “Ya no nos quedan opciones legales ni legislativas abiertas, el gobernador Bush es ahora la única esperanza práctica para Terri, recemos por ello”, pidió Patrick Mahoney, uno de los manifestantes concentrados frente al sanatorio.
“A menos que la secuestren –aseguró George Felos, abogado de Michael Schiavo–, no existe absolutamente ninguna base jurídica” para que el gobernador Jeb Bush ordene la reconexión de la mujer que está en estado vegetativo luego de que un régimen alimenticio le provocara daños que derivaron en un paro cardíaco que le causó grave daño cerebral. Las posibilidades de una intervención política no fueron siquiera insinuadas. Por lo tanto, la mujer permanecerá en ese estado hasta morir. Desde el entorno del hermano del presidente se asegura que los médicos reunieron evidencias según las cuales el estado vegetativo de Terri no es permanente, por lo que se niegan a acabar con la alimentación por métodos artificiales. Lo cierto es que luego de siete días de estar desconectada a esa aparatología, la salud de la mujer es tan regresiva como la cuenta de sus días

Eu: Prefijo griego que significa "bien" o "bueno"
Thanatos: Palabra griega que significa "muerte"
Eutanasia: "Muerte sin sufrimiento"

0305 - Cronología del caso Terri Schiavo - La Corte Suprema frenó a Bush
Una disputa familiar que pasó de batalla legal a asunto de política nacional, donde han aflorado como pocas veces las grandes diferencias de la sociedad estadounidense sobre temas como el derecho a la vida, a la muerte o la eutanasia.

25 de marzo:Terri Schiavo cumple una semana sin recibir alimentación artificial por una sonda.

24 de marzo:Los padres de Terri Schiavo sufren una doble derrota legal.

Primero, presentan una apelación ante el Tribunal Supremo de Estados Unidos para que reinserten la sonda de alimentación de su hija. El Tribunal rechaza la apelación sin comentarios.

Más tarde, un tribunal de Florida desestima lapetición del gobernador Jeb Bush (hermano del presidente George Bush) para que el estado asumiera la custodia legal de Terri Schiavo y así restaurar la sonda de alimentación.

23 de marzo: La Corte Federal de Apelaciones de Atlanta rechaza la apelación de emergencia presentada por los padres de Schiavo. El gobernador de Florida, Jeb Bush, solicita a un tribunal que le permita asumir la custodia legal de Schiavo. Los padres deciden acudir al Tribunal Supremo de Justicia en Washington.

22 de marzo, 12:00 pm: Los padres de Terri Schiavo introducen una apelación de emergencia ante tres jueces de la Corte Federal de Apelaciones en Atlanta.

22 de marzo, 10:00 am: El juez James Whittemore falla a favor de mantener a Terri Schiavo desconectada de las sondas que la alimentan.

21 de marzo de 2005, 03.00 am: Los padres de Terri Schiavo presentan una solicitud ante un tribunal federal de Florida para que revise la sentencia de la Corte del Segundo Circuito de ese estado.

21 de marzo de 2005, 01:15 am: El presidente George Bush firma la ley, conocida como "Compromiso del Domingo de Palma".

21 de marzo de 2005, 12:01 am: Pasada la medianoche la Cámara de Representantes aprueba la ley.

20 de marzo de 2005: El Senado aprueba una ley que otorga jurisdicción a las Cortes Federales sobre tribunales estatales.

18 de marzo de 2005: Un subcomité del Congreso emite órdenes de comparecencia para Terri Schiavo y sus familiares. Inmediatamente un juez de Florida bloquea esas órdenes. La tarde del viernes es removido el tubo de alimentación.

16 de marzo de 2005: La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprueba una legislación para detener la desconexión de Schiavo. Al día siguiente, el Senado emite un texto similar.

Febrero de 2005: El juez George Greer, el mismo que ordenó la primera remoción del tubo de alimentación, otorga un bloqueo temporal para que esa orden no se cumpla. Luego Greer establecerá el 18 de marzo como el día para cumplir con la orden judicial.

Enero de 2005: La Corte Suprema de Estados Unidos no acepta procesar la solicitud de apelación que pretendía el gobernador Bush.

Septiembre de 2004: La Corte Suprema de Florida anula la "Ley de Terri" por considerarla anticonstitucional.

Octubre de 2003: El gobernador de Florida, Jeb Bush, hermano del Presidente de Estados Unidos, pide una interdicción ante una corte federal para que se mantenga viva a Schiavo.

La corte rechaza su pedido. Por segunda vez se retira la sonda del cuerpo de Terri Schiavo.

El Congreso de Florida promulga la llamada "Ley de Terri" que permite al Gobernador decidir por encima de ciertos fallos legales.

Junio de 2003: El caso llega a la corte de Apelaciones Distrital del 2do. Circuito de Florida, la cual determina que la sonda de alimentación pude ser removida.

Abril de 2001: Al cabo de un proceso de apelaciones, se ejecuta la orden judicial, sólo para ser revertida dos días después por un tribunal superior.

Febrero de 2000: Una corte local de Florida determinó que la sonda de alimentación podía ser retirada del cuerpo de Terri, según pedía su esposo.

Febrero 1990: Terri Schiavo, entonces de 25 años de edad, sufrió un Accidente Cardiovascular (ACV), que le dejó graves daños cerebrales.

Desde entonces permanece inmovilizada y tiene que ser alimentada mediante una sonda.

Aparte de esto, su organismo no depende de ningún sistema artificial.

El esposo de Terri, Michael Schiavo, asegura que ella le habría dicho alguna vez que, en una eventual situación como ésta, preferiría morir con dignidad.

En cambio, los padres tienen la esperanza de alguna recuperación y aseguran que Terri está contenta con el amor y los cuidados que recibe de ellos

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