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Temas que Queman Hambre y Pobreza |
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| En Argentina 1 de cada 4 niños trabaja para comer - Argentina Al día - Las elites y los pordioseros - Occidente gasta más en comida para perros que en la lucha mundial contra el hambre - El Hambre es nuestro escándalo - - Datos de la pobreza en Latinoamérica 09/2002 - Transgénicos - Argentina la república sojera |
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La Pobreza es como el calor, no puedes verla. Por eso, para conocerla hay que pasar por ella Ver Página anteriorEl Hambre es nuestro escándalo Entrevista de Margarita Riviere a Jean Ziegler Fuente Solidaridad Sociólogo y político suizo, Jean Ziegler no acaba su denuncia con El oro nazi o contando lo que nadie dice sobre las mafias rusas. Ahora levanta ampollas en el mundo enriquecido con su libro sobre el hambre. 17/12/2002 "No consigo comprender cómo es posible que, al inicio del nuevo milenio y en un planeta tan rico, haya tantos seres humanos que sigan muriendo de hambre", pregunta Karim a su padre. Y su padre -que es Jean Ziegler, sociólogo y político suizo, autor de libros polémicos como El oro nazi, casado con la ciudadana egipcia Wédad Zénié- le responde: "Millones de seres humanos mueren de hambre cada año porque no tienen los medios económicos -u otros- para acceder a una alimentación suficiente. Porque hoy, que somos seis mil millones de personas en el planeta, se podría alimentar, según dice la FAO [Organización para a Alimentación y a Agricultura de Naciones Unidas], al menos al doble de la población del mundo". Karim, que hoy tiene 26 años, entendió perfectamente cuando tuvo lugar esta conversación que recoge el último libro del polémico Ziegler -El hambre en el mundo explicada a mi hijo (Muchnik Editores)-, que ahora la gente no tendría, pues, por qué morir de hambre. "¡Pero se mueren! ¡Cinco mil cada día! ¡Yo he visto las víctimas!", clama el profesor Ziegler desde su minúsculo y desordenado despacho en la novísima sede de la muy antigua Universidad de Ginebra. Fotos de Che Guevara, de Salvador Allende, máscaras indígenas y objetos exóticos, papeles, plantas, carpetas y muchísimos libros apenas dejan sitio. Este sociólogo del tercer mundo, abogado, doctor en ciencia política, católico, ex diputado del parlamento helvético, actual miembro de la Internacional Socialista, que ha vivido en diversos países africanos y viaja constantemente a los lugares más miserables de la tierra, gesticula con énfasis: "¡El hambre es el escándalo de nuestra época!". Tiene 66 años y se indigna como cuando tenía 20. Suele volcar su indignación vital en libros traducidos a muchos idiomas que explican lo que nadie dice sobre las mafias -Los señores del crimen (Planeta)- o sobre los suizos -Suisse lave plus blanc (Suiza lava más blanco), no traducido al español-. Su investigación sobre los pagos de los bancos suizos al régimen de Hitler levantó un escándalo mundial en 1997 y le ha valido al menos cinco demandas internacionales, pero él continúa revelando lo que sigue descubriendo. Incansable y vital, ahora ha puesto en marcha una campaña en toda regla contra el secreto bancario suizo: "El secreto bancario, definido por la ley federal suiza, puede levantarse si se prueba que el dinero durmiente en la cuenta es de origen criminal", asegura. Dentro de esa categoría incluye el dinero de la corrupción y la evasión fiscal. Su particular guerra contra los banqueros suizos y el secreto bancario tiene raíces profundas en su propia vida de católico, socialista y europeísta, de experto en dinero y en hambre. "Mi vida es una pura contradicción", comienza, "debería explicárselo". Pregunta. Adelante, pues. Respuesta. Nací en Berna por casualidad, mi padre era juez en Interlaken. Es un gran misterio por qué nacemos aquí o allí, en esta u otra época, por qué con este cuerpo y no con otro. Hay casualidades. En 1964, Che Guevara vino a Ginebra como jefe de la delegación cubana en la Conferencia del Azúcar y yo, que era muy joven, fui su chofer durante casi dos semanas. El último día, antes de que se fuera, me armé de valor y me atreví a decirle: "Comandante, quiero ir con usted a Cuba". Eran las cuatro de la mañana, se veían todas las luces de Ginebra y los anuncios de las joyerías y de los bancos y él me dijo: "Has nacido en el cerebro del monstruo; es aquí donde tienes que trabajar y combatir". Él era una persona más bien fría, pero con una ironía conmovedora y me dejó impresionado; creí que me tomaba por un pequeño burgués del que nadie necesita nada, me humilló. Si hoy miro hacia atrás veo que tenía toda la razón. Creo que he ayudado a la humanidad más desde las entrañas del monstruo. P. ¿Sigue siendo comunista? R. Si, pero en el sentido en que Marx habló de la revolución de los modos de producción, porque estoy convencido de que este capitalismo que vivimos nos lleva a la selva. Vivo en el país más rico del mundo, cuya única materia prima es el dinero de los demás. EL DINERO DE LA SANGRE P. Como un gran banco. R. En Suiza hoy trabajan 107.000 personas en el sector bancario, no se puede cuantificar lo que hay aquí; sólo en fortunas privadas extranjeras hay más de tres billones de dólares. Un dinero que hace a este país, según el Banco Mundial, el más rico del mundo, por delante de Kuwait o de los Emiratos Árabes. Lo cual no quiere decir que no haya también mucha pobreza, desde luego. Esta riqueza llega por tres vías: el capital en fuga del Tercer Mundo, que es el dinero de la sangre, hay por ejemplo cuatro mil millones de francos suizos de Mobutu mientras en el Congo los niños mueren de hambre y de epidemias. Llega también, para blanquearse, mucho dinero de la criminalidad organizada; Roldán, por ejemplo. Y, en tercer lugar, está el dinero gris que es el de la evasión fiscal de Europa entera. Esto es la cueva de Alí Babá. Y yo no quiero vivir en un país cuyo bienestar está pagado por la sangre de los niños de Nicaragua o por las mujeres humilladas de Tailandia que trabajan muchísimas horas por semana... P. Pero es el dinero, no el hambre, el que acaba moviendo al mundo. R. El dinero es la forma del poder más clara. P. Al estudiar el hambre y la miseria observa, pues, el poder. R. Yo me pregunto el por qué de las cosas y me doy cuenta de que el papel del Estado es totalmente ficticio en comparación con el de las multinacionales. Hoy las doscientas sociedades mayores del mundo gobiernan más del 27% del comercio mundial. Este capitalismo salvaje ha creado unas oligarquías muy poderosas... P. El siglo XXI no le parece mejor. R. Hace doscientos años, la Revolución Francesa lanzó un modelo de civilización basada en la solidaridad, la justicia social, los derechos del hombre y la libertad; fue el tiempo de las luces. Esto fue el principio de algo que hoy está en peligro. La comida nos da ahora mismo buenos ejemplos: vea lo que pasa con las vacas locas; se alimentó a unos hervíboros con esas harinas animales, volviéndolos carnívoros. Ahora las grandes multinacionales alimentarias patentan genes, plantas y organismos vivos para crear (OGM) Organismos Genéticamente Modificados, como el maíz transgénico que es mucho más resistente, permite mejores cultivos y también proporciona muchos más beneficios económicos. Pero este maíz transgénico es un ser completamente diferente cuyos efectos sobre el organismo no conocemos aún: harían falta al menos veinte años para saberlo. ¿Sabe lo que decía Kant? Él decía que las luces eran "la ruptura del tiempo" . Tras doscientos años de esa cultura que, con sus limitaciones, buscó la democracia, lo de ahora es la jungla; una verdadera ruptura. El mundo ha cambiado, desde luego, y es una suerte que haya desaparecido la Unión Soviética, pero el capitalismo más salvaje se ha extendido por toda la tierra, gracias también a un serie de revoluciones tecnológicas. Este banco que estamos viendo contacta con su sucursal de Tokio a la velocidad de la luz, trescientos mil kilómetros por segundo: ha nacido el ciberespacio, que permite la administración financiera del mundo. Todos los días se intercambian, según la media de 1999, más de 6.000 millones de dólares y de éstos sólo el 15% se refiere a intercambios comerciales, a la economía real; el resto es economía virtual... P. Si la economía es virtual, entonces el dinero no existe... R. El dinero está en el mundo en que vivimos, en el mundo real. Y todos, empezando por los gobiernos europeos, que son mayoritariamente socialdemócratas, aceptan esta civilización que tiene un sólo valor: el beneficio económico. Todos los demás valores, como el tener un trabajo estable, o el buscar la justicia, resultan arcaicos frente a esta defensa de la libertad total del capital, que representa la idea de esa mano invisible y mágica que todo lo arregla, incluidas las desigualdades. Naturalmente, no es verdad que las cosas sucedan así. En Brasil, por ejemplo, tuvieron 4,8% de crecimiento el año pasado y al mismo tiempo todos los indicadores sociales fueron negativos: tienen más hambre, más analfabetismo, más epidemias. Es evidente que este desequilibrio se produce porque el control de los flujos económicos está en muy pocas manos, en las de estas reducidas oligarquías transnacionales. Cada día mueren de hambre 5.000 personas. Es lo que yo llamo el genocidio silencioso. Y 825 millones están amenazados de malnutrición. Pero la FAO dice que la agricultura actual podría dar de comer a 12.000 millones de personas. Este es el estado del mundo de unas Naciones Unidas que subvencionan a grandes industrias cuando compran leche en polvo para estos niños hambrientos. ¡Más de dos mil millones de personas no disponen de agua potable! Es la locura. P. ¿Qué propone ? R. La insurrección de las conciencias. Lo que se ha hecho en la conferencia de Porto Alegre. Habría que controlar a las multinacionales, oponer a la globalización del capital la globalización de los derechos democráticos. Esta posibilidad ya la han comenzado los desheredados del mundo, y deberíamos escucharles más Fuente: Solidaridad DATOS DE LA POBREZA EN LATINOAMÉRICA. Septiembre del 2002 Argentina: 53% de la población vive bajo la línea de la pobreza. Colombia: Cerca del 60% de la población es pobre.Venezuela: 45,5% de los venezolanos viven en condiciones precarias. México: 54 millones de pobres (54% de la población).Bolivia: 58,6% de la población es pobre Chile: 21% de los chilenos son pobresBrasil: 22% de la población vive en condiciones de pobreza. El Salvador: 44,5% de la población vive con menos de US$2 al día y 21% con menos de US$1.Honduras: 45,1% de los hondureños sobrevive con US$2 diarios y 24,3% lo hace con US$1. Fuente: CEPAL, Banco Mundial, BID e INE latinoamericanosOccidente gasta más en comida para perros que en la lucha mundial contra el hambre Informe Worldwatch Institute 2004 / Mas ricos, más gordos, pero no más felices Fuente Periodista Digital Más de 1.700 millones de habitantes del planeta conforman la categoría global de la «clase consumidora». En el reverso de la moneda figuran los 2.800 millones de personas que sobreviven con menos de dos dólares al día. Y un dato: los occidentales gastamos al año en comida para mascotas 17.000 millones de dólares, frente los 19.000 millones que se destinan a la lucha mundial contra el hambre. Son algunas de las conclusiones del informe El Estado del Mundo 2004, elaborado por el Worldwatch Institute y consagrado por entero a los excesos de la sociedad de consumo El apetito consumidor que existe en el planeta no sólo ha perjudicado por igual la vida de ricos y pobres, sino que mantiene un ritmo insostenible, según el Informe Worldwatch. El consumismo, que se ha extendido por el mundo debido a
la creación de mayor riqueza y la globalización, acarrea graves
consecuencias para los ricos y no contribuye a resolver los problemas de
los sectores más indigentes, según el informe. "El mundo consume productos y servicios a un ritmo insostenible, con resultados graves para el bienestar de los pueblos y el planeta", destaca el informe. Agrega que más de 1.700 millones de personas ingresaron durante gran parte del siglo pasado a la "clase consumista" y adoptaron dietas, sistemas de transporte y estilos de vida hasta ahora limitados a Europa, América del Norte y Japón. "El aumento del consumo ha ayudado a atender necesidades básicas y a crear fuentes de empleo", dijo el presidente del Worldwatch Institute, Christopher Flavin, al dar a conocer el informe "El mundo consume productos y servicios a un ritmo insostenible, con resultados graves para el bienestar de los pueblos y el planeta" "Pero en este siglo, el apetito consumidor sin precedentes destruye los sistemas naturales de los que todos dependemos y hace aún más difícil que los pobres satisfagan sus necesidades básicas", añadió "Los mayores índices de obesidad y deuda personal, escasez crónica de tiempo y degradación ambiental son síntomas de un consumo excesivo que reduce la calidad de vida para mucha gente", agregó. El informe afirma que el gasto para la adquisición de bienes y servicios se cuadruplicó desde 1960 y en 2000 fue de más de 20 billones de dólares. Además, sólo un 12 por ciento de la gente que vive en Norteamérica y Europa occidental es responsable del 60 por ciento de ese consumo, mientras que los que viven en el sudeste asiático o en Africa al sur del Sahara representan sólo un 3,2 por ciento. Según los directores del proyecto, Lisa Mastny y Brian Halweil, en las últimas décadas el consumismo de los más ricos, y ahora de las clases medias, ha ido más allá de la intención de saciar necesidades o incluso ansias. Además, el fenómeno aumenta en el mundo en desarrollo debido a la globalización, que ha permitido que millones de personas entren en el consumismo al proporcionar la tecnología y el capital para producir y distribuir bienes de consumo. Para el Worldwatch Institute, el ejemplo clásico de país consumista es Estados Unidos, donde hay más automóviles que personas autorizadas para conducirlos. Pero esto no significa que los estadounidenses sean más dichosos, ya que sólo un tercio de ellos dijo que vive "muy feliz". Esa cifra es casi igual a la de 1957, cuando sólo disfrutaban de la mitad de su riqueza actual. El creciente consumo en el mundo industrializado y en los países en desarrollo es más de lo que nuestro planeta puede soportar, señala el Worldwatch Institute. Los bosques, las tierras agrícolas, las selvas y los territorios vírgenes disminuyen para dar espacio a la gente, las casas, los centros comerciales y las fábricas, señaló. Según Halweil, el consumo no es intrínsecamente negativo. En estos momentos en el mundo hay casi 3.000 millones de personas que sobreviven con menos de dos dólares diarios. En China, la demanda consumista ha estimulado la economía, creado fuentes de empleo y atraído la inversión externa, señaló Pero para que no se alteren estos beneficios, el Instituto Worldwatch propone reformas tributarias para dedicar más impuestos a reparar los daños al ambiente, normas para impedir la incineración y mejorar la calidad y durabilidad de los productos, así como la responsabilidad personal "Sería una tontería subestimar el desafío que significa controlar el marasmo del consumismo", señaló Flavin. Sin embargo, advirtió que ante el costo de no controlar este apetito, es clara la necesidad de encontrar respuestas. "En última instancia, atender necesidades básicas, mejorar la salud humana y apoyar un mundo natural que nos alimente a todos hará necesario que controlemos el consumo y que el consumo no nos controle a nosotros", dijo Flavin
Las elites y los pordioseros
En Argentina 1 de cada 4 niños
trabaja para comer. Más de 1 millón y medio de niños
en esta situación Pablo Calvo
Clarín 040404
Argentina en
crisis
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que alrededor de 246 millones de niños en todo el mundo son explotados y forzados a trabajar por tiempo completo. Esta cifra equivale a uno de cada seis menores de edad en el planeta. A pesar de haber firmado convenciones contra el trabajo infantil, muchos países no lograron ni erradicar ni disminuir esta tendencia
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