|
Considere por ejemplo que:
.
Aunque los gobiernos de Israel y
EE.UU. consideran que los
palestinos son terroristas, para otros son luchadores por la libertad que
se oponen a la ocupación de su tierra natal.
. De igual manera, India amenazó con ir a la guerra con Pakistán
si no reprimía el terrorismo. Los grupos que India considera terroristas
son vistos por muchos pakistaníes como luchadores por la libertad,
trabajando para librar a Cachemira de la opresión por parte de India
. Mientras que los estadounidenses suelen ver al terrorismo como
algo inherente a regímenes y organizaciones extranjeros, muchas personas
en todo el mundo ven a
Estados Unidos como un Estado terrorista
.
Estados Unidos mantiene una alianza con
Arabia Saudita, a pesar de lazos inequívocos que la ligan a los
eventos del 11 de septiembre
. Osama bin Laden y otros muyahidines afganos en una
época fueron llamados por Ronald Reagan “el equivalente moral de
los padres fundadores de nuestra patria” (refiriéndose a EE.UU)
Terrorismo Norteamericano.
Estados Unidos busca salir de su crisis
Ramiro Vinueza (Director
del quincenario alternativo OPCIÓN/ ECUADOR)
Cuando el polvo de
Las Torres Gemelas
inundaba el cielo de Nueva York, cuando aún no se sabía el número de víctimas
y el mundo miraba atónito el macabro espectáculo que nos presentaron las
grandes cadenas televisivas,
George W Bush declaró la guerra. La llamó
‘justicia infinita’, ‘libertad duradera’, pronto encontró un
culpable: “el terrorismo”, Con una eficiencia que no la tuvieron para
prevenir los atentados del
11 de septiembre encontraron un blanco a
atacar, Bin Laden y Al Qaeda; y arrasaron en su brutal y cobarde estilo a
Afganistán. Luego de ocupar ese país y fracasar en la captura de Bin
Laden, se proponen otro objetivo: eliminar a Saddam Hussein y ocupar Irak.
En los primeros momentos, luego de los atentados, todo
el mundo era sospechoso; solo quedaban libres aquellos que se inscribieran
sin más reflexión en esta nueva cruzada imperialista. En realidad, el
gobierno estadounidense había encontrado -quién sabe si por casualidad-
el mejor pretexto para aplicar planes concebidos con anterioridad para su
expansión y dominio de los mayores recursos petroleros del mundo, y
afirmar así su supremacía sobre las demás potencias imperialistas.
La carrera de los norteamericanos por ganar la posesión
de zonas estratégicas, de afirmar sus áreas de influencia y sus
mercados, se explica por la aguda crisis que sufre todo el sistema
imperialista en la que, la única salida, es ganar la delantera arrasando
violentamente con países y pueblos; y arruinando a sus competidores.
La economía mundial se encuentra en franca recesión,
Japón enfrenta su cuarto período recesivo en menos de diez años, el
endeudamiento de sus principales bancos tiene en serio riesgo al sistema
financiero. Alemania, considerada el motor de la economía de la Unión
Europea, presenta en el último año una declinación de su economía; con
un sector manufacturero en recesión, un desempleo récord que alcanzó
los 4 millones de personas en el mes de julio. En Italia, Reino Unido y
Francia, la producción industrial en declive no es diferente. Lo tigres
de la economía asiática Corea del Sur, Malasia Indonesia, Taiwán,
Filipinas, no logran salir de la crisis desde 1997, enfrentan un agudo
endeudamiento externo y se avizora la quiebra de sus bancos.
Para algunos analistas, la particularidad de este
momento es que la recesión se presenta simultáneamente en todas
las economías de los países capitalistas más desarrollados.
Para América Latina, las cosas son aún peores.
Argentina, que en la última década aplicó a rajatabla el
neoliberalismo, se debate en una abrumadora crisis, la mayor de sus
historia, con una pobreza que alcanza al 50% de su población. Brasil, que
cuenta con un gobierno que ha generado expectativas, es víctima de la
presión y especulación financiera internacional y amenazan con
desestabilizar al gobierno si pretende cortar los hilos de la dependencia
hacia la banca internacional. En México, el Tratado de Libre Comercio
(TLC) ha desencadenado un grave proceso recesivo y ha arrasado con la
agricultura mexicana, ante la avalancha de exportaciones de los productos
agropecuarios norteamericanos altamente subsidiados. El desempleo aumenta
y el PIB per cápita no alcanza siquiera los niveles alcanzados antes de
1994. Los demás países sufren una apabullante pobreza que se extiende al
África y Asia
La economía de EE.UU.. estaba caída
antes que las Torres Gemelas
El debilitamiento de la economía norteamericana no es
producto, ni parte de los atentados del 11 de septiembre, aunque sí
contribuyeron a ahondarla. A finales del año 2000 se registró este
debilitamiento y la economía entró en franca recesión por tres
trimestres consecutivos en el 2001, salvo una leve recuperación el cuarto
trimestre. La recesión se acentuó durante todo el año 2002 y dura hasta
hoy. La inversión en las plantas de producción está ausente, el consumo
también disminuyó; la reducción de las tasas de interés que tenía el
propósito de abaratar el costo del dinero y estimular el consumo y la
inversión han tenido poco efecto por el temor a una previsible peor
situación. La reducción de impuestos ha favorecido a los grandes
monopolios y los sectores más ricos, los cuantiosos subsidios de
cientos de millones de dólares a las compañías de aviación afectadas
por la reducción del transporte y el turismo, han sido casi inútiles, ya
que empresas como United y American Airlines tienen muchas dificultades
económicas.
El destape de los trucos contables de las más grandes
empresas norteamericanas ha demostrado que no solo son un fraude mayúsculo
ha puesto en evidencia la corrupción al más alto nivel, sino que
expresan las mayores bancarrotas en la historia de EE.UU. Estas
multimillonarias travesuras de esconder pérdidas y presentar ganancias
falsas llevaron a la quiebra a millones de socios e inversionistas, muchos
de ellos trabajadores y sectores provenientes de los sectores medios de la
población, que perdieron sus empleos y pensiones.
Algunas empresas
quebradas (Cuadro)
Enron quebró el 21 de diciembre del 2001 con un monto
de 63.400 millones de dólares; La Kmart lo hizo el 22 de enero del 2002
con 17000 millones de dólares; la Global Crossing ese mismo mes y año
con 25.500 millones de dólares; la NTL en mayo del 2002 con un monto de
16.800 millones; ADLPHIA en junio con un monto de 24.400 millones de dólares;
la WORLCOM lo hizo en julio con 103.800 millones de dólares.
El desempleo en EE.UU. llegó a su nivel más alto en
diez años: 5,9%. Los pocos empleos se generaron en el sector estatal a
consecuencia del incremento de los gastos militares, destinados a
operaciones en el extranjero y a la seguridad interna. Asimismo las únicas
empresas que han visto crecer sus acciones son las de la industria bélica,
que reciben jugosos contratos como la Boeing, General Dynamics y Northrup
Grumman.
Al enorme presupuesto militar de 396 mil millones de dólares,
que representa el 36% de los gastos militares de todo el mundo, se le añadió
32 mil millones de dólares más. Con lo cual
el gobierno de Bus, al aumentar los gastos militares y
al mismo tiempo reducir los impuestos a las grandes corporaciones
imperialistas, ha provocado otro efecto negativo: un creciente déficit
fiscal.
Salvar la crisis yanqui
a cualquier precio
Lanzar ‘ataques preventivos’ (guerras)
contra enemigos económicos y políticos, utilizar el chantaje, la presión
y la manipulación para mantener y afianzar su dominio han caracterizado
ahora y siempre a la política norteamericana. La ofensiva
proteccionista quedó refrendada por la Ley Agrícola, aprobada en mayo
del año pasado y que regirá la política agrícola estadounidense
durante los próximos diez años, entregando multimillonarios subsidios
por alrededor de 18 mil millones de dólares anuales -a la que ya es ahora
la agricultura más protegida del mundo. Subsidios que protegerán a
productos como el trigo, maíz, soya, algodón y maní, rubros en los
cuales EE.UU.. tiene liderazgo en las exportaciones. Se han restablecido
precios de sustentación que antes habían sido eliminados. Solo como
ejemplo, se estima que los productores de soya recibirán en los próximos
años, 4 mil millones de dólares anuales por este concepto.
Contradiciendo los pronunciamientos yanquis sobre el
‘libre comercio’, estas medidas fueron rechazadas por otros
productores agrícolas como Canadá, Alemania, Argentina y Brasil.
De igual manera se anunció un incremento de hasta un
30% en las tarifas de acero importado, que llevó a una guerra comercial
con la Unión Europea; impuso tarifas contra las maderas importadas del
Canadá y se negó a eliminar la exención de impuestos, que permite a
grandes multinacionales yanquis no pagar ningún tributo sobre sus
utilidades obtenidas en sus operaciones fuera de su territorio. En la última
década han tenido millonarios beneficios por esta exención;
empresas como la Boeing, con 1 207 millones de dólares; General Electric,
1 155 millones de dólares; Motorota, 551 millones; Caterpillar, 433
millones y Monsanto, 199 millones de dólares.
Desde antes de 1999, la apertura del comercio mundial no
era factible por medio de las rondas de negociaciones. La retórica del
libre comercio ha desaparecido de la gran prensa estadounidense y de otros
países capitalistas, poniendo en evidencia la intensa guerra comercial
ínter imperialista.
Frente a las medidas impuestas por EE.UU., otros veinte
países impusieron medidas anti-dumping con el fin de proteger su propia
producción; de las 343 medidas en este orden, Estados Unidos lleva la
delantera con 79 leyes anti-dumpig, seguidos de cerca por la Unión
Europea y Canadá.
Sin embargo, a América Latina se le sigue exigiendo
‘el libre comercio’ y la aplicación del ALCA, que de consumarse,
acabaría con la poca producción agrícola e industrial nacionales,
convirtiendo a nuestros países en colonias norteamericanas incapaces de
producir ni siquiera sus propios alimentos. El TLC, al igual que el ALCA,
no es un acuerdo de libre comercio sino una imposición anexionista y un
seguro para las inversiones norteamericanas frente a sus
competidores mundiales como la Unión Europea.
El control del petróleo
y la militarización del mundo
La creciente militarización de la economía
norteamericana, el gigantesco presupuesto militar, la instalación de
bases militares en Centro y Sur América, en Asia; los numerosos
destacamentos en varios países del orbe, la gigantesca movilización de
tropas previstas para el medio oriente (100.000 hasta la actualidad) están
llevando a una militarización del Planeta.
Hoy está muy claro que el pretexto de la lucha contra
el terrorismo es un plan para el control de las principales fuentes energéticas
del mundo, que incluyen las fuentes de agua y oxígeno como la amazonía
y, por supuesto, el petróleo. Hay que entender entonces que los países
ubicados en el llamado “eje del mal” y otros que en un segundo momento
pueden entrar en éste, son objetivos militares y políticos en los cuales
Washington ha puesto la mira.
El control militar de Asia central y Afganistán son
claves para el dominio de la importante cuenca petrolera del Mar Caspio.
Son empresas principalmente norteamericanas y británicas las que desde
hace tiempo han invertido en proyectos de extracción y oleoductos
petroleros; por ello se explica el apoyo incondicional de Gran Bretaña a
la agresión en Afganistán, que de una rápida y duradera victoria, está
constituyéndose en un fracaso militar y político, sólo Kabul está en
manos de las fuerzas de ocupación, en el resto del país los focos de
resistencia armada persisten. Karsai, jefe de gobierno impuesto, solo
sobrevive gracias a una enorme guardia personal integrada por fuerzas
militares, élite norteamericanas. Los objetivos mínimos por los cuales
se justificó el ataque no se cumplieron, ni capturaron ni dieron muerte a
Bin Laden, ni lo hicieron con el jefe del gobierno talibán.
El ataque a Afganistán
solo fue el primer paso de la ofensiva militar que hoy se prepara para
atacar a Irak.
La disputa por el petróleo tiene grandes dimensiones e
involucra en el conflicto a otros grandes países capitalistas, que pueden
ser afectados de quedar el control del petróleo solo en manos de los
norteamericanos. El asunto tiene grandes repercusiones, ya que según el
Departamento de Energía de Estados Unidos (noviembre 2002) la demanda
mundial de crudo se incrementará en 61% durante los próximos 25 años,
en este lapso de tiempo la dependencia estadounidense del energético se
incrementará de 55% a 68%. En 20 años, Estados Unidos importará 2 de
cada 3 barriles de petróleo que consume. Actualmente el 55% de la
importación petrolera norteamericana se lo realizan de cuatro países:
Arabia Saudita, Canadá, México y Venezuela.
Según el investigador Manuel Castells, una guerra
contra Irak beneficiaría a las grandes empresas petroleras
norteamericanas, de dos formas: en el corto plazo provocará un aumento
sustancial del precio del petróleo, favoreciendo a estas empresas que
tienen almacenado petróleo, esto afectará gravemente la economía
mundial. Expertos que hicieron cálculos para el Centro de Estudio Estratégicos
e Internacionales señalaron que “vislumbran una dramática alza de
hasta 80 dólares por barril y un retorno a los 40 dólares durante un período
extendido”.
En el largo plazo, la apertura a la explotación del
petróleo irakí para las empresas estadounidenses y para aquellas cuyos
países participen en la destrucción de Sadan Hussein, tendrá un enorme
beneficio potencial. Este control debilitaría también a al OPEP que hoy
controla el 38% de la producción mundial. Teniendo el control del petróleo
de Irak, en la postguerra los norteamericanos tendrían manos libres para
presionar políticamente países como Arabía Saudíta y someter a su
control directo los flujos petroleros de esa zona. De esta manera, con la
producción petrolera de Irak, Arabía y Kuwait en sus manos, las
multinacionales norteamericanas podrán definir los precios y controlar la
oferta mundial de combustible.
Desde 1998, cuando Saddam Husein expulsó a los llamados
‘inspectores de armas de destrucción masiva”, Europa y Rusia
incrementaron sus relaciones económicas con Irak, a tal punto que en círculo
diplomáticos se hablaba –hasta principios del 2002- de la supresión de
las sanciones contra Irak. Varios países, entre ellos Francia, Rusia y
China, han emprendido proyectos de negociación con Irak para explotar su
petróleo. La declaratoria de Washington de guerra contra Irak pretende
revertir esa tendencia, apoderándose por la fuerza de ese país y arrebatándoles
a otros países la oportunidad de aprovecharse del petróleo irakí, a
menos que apoyen la guerra so pena de quedar fuera del reparto. La actitud
de Geoge W. Bush es el chantaje y la amenaza, ¡“Decídanse ya, no queda
mucho tiempo”¡ declaró como un ultimátum, y quien no este en esa línea
tendrá que encarar la superioridad norteamericana.
La imposibilidad de que Sadan Hussein renuncie -como se
ha sugerido- y la decisión de EE.UU. de acabar con él a como de lugar,
hace preveer que la invasión y la masacre al pueblo irakí se producirá.
La ONU y a las reglas internacionales son inútiles en estos propósitos.
Las negociaciones en la ONU no buscan parar la guerra, se trata de una
macabra y vulgar transacción entre las potencias capitalistas en la que
se discuten los intercambios de favores a recibir entre los implicados. El
veto Bélgica, Rusia y Francia persigue asegurar el pago de lo que les
debe el gobierno irakí (Rusia 8.000 millones de dólares y Francia
20.000) y quieren garantías que sus ventajosos contratos petroleros
con Irak sean respetados. China busca seguridad de que la guerra no se
extenderá para Irán su principal proveedor de petróleo. De todas
maneras Bush y Blair han dicho que atacarán, aplaudidos por Berlusconi y
Aznar.
Esta guerra lejos de consolidar al imperialismo
norteamericano y dado las condiciones de crisis económica, política y
moral en la que se debate todo el sistema capitalista mundial lo debilitará
aún más, las ondas expansivas de las bombas sobre Irak estremecerán a
todo el globo y estaremos ante la dialéctica entre horrores sangrientos y
oportunidades enormes en la que la resistencia y la lucha de los pueblos
por su liberación cobren protagonismo.
Es inevitable otra
agresión en Medio Oriente
Irán, 1953... El Primer ministro Mossadegh
es derrotado en una operación conjunta entre Estados Unidos e Inglaterra.
Mossadegh había sido electo por una amplia mayoría en el Parlamento pero
cometió el ‘gravísimo’ error de encabezar un movimiento para
nacionalizar una compañía petrolera británica, la única compañía
petrolera que operaba en Irán. El golpe restaura al Sha, con poderes
absolutos, dando inicio a un periodo de represión y tortura que dura 25 años
(con respaldo indirecto yanqui), en los que se restaura la propiedad
extranjera de la industria petrolera, concediéndose a los británicos y
los estadounidenses el 40 % respectivamente y a otras naciones el 20 %
restante.
Casi cuarenta años más tarde... Irak, 1990: Bajo el
pretexto de liberar a Kuwait de la invasión iraquí, Bagdad sufre
implacables bombardeos por más de 40 días y noches, que devasta su
infraestructura; 177 millones de libras de bombas caen sobre la gente de
Irak, en la más concentrada arremetida aérea en la historia del mundo...
Irak era la más fuerte potencia militar en el mundo árabe. Pero, además,
es el país con las segundas reservas de petróleo más grandes del
mundo: 113.000 millones de barriles (después de Arabia Saudita). -El
gobierno norteamericano estima que puede obtener otros 220.000 millones de
barriles aún no descubiertos, de forma que el total de las reservas iraquíes
cubriría las importaciones de petróleo de Estados Unidos por un siglo-.
Como vemos, no es casualidad que las áreas de
intervención del ejército norteamericano en los últimos años, en Medio
Oriente y el mundo, casi siempre han guardado relación con las áreas de
abastecimiento energético (entre ellas el petróleo), que tanta
importancia tienen para ese país: su sistema de vida consume el 60% de
energía que se produce en todo el planeta.
Las proclamas de Estados Unidos por la defensa de la
libertad y la democracia, que le han servido de pretexto para intervenir
en distintos escenarios, no son más que excusas para defender sus
intereses económicos, políticos y geopolíticos, entre otros, que
fortalecen su papel hegemónico en gran parte del mundo: los monopolios
petroleros de Gran Bretaña y Estados Unidos controlan el 70% del petróleo
producido en el Medio Oriente, los países de la región apenas controlan
el 25%, entre ellos Irak.
Los ‘guardianes de la
paz’ y su ‘justicia petrolera infinita’
Según el Informe del National Energy
Policy Development Group de mayo de 2001, actualizado por el International
Energy Outllook del Departamento norteamericano de Energía
correspondiente al año 2002, casi el 70% del volumen total del consumo
tendrá que provenir de la importación, lo que equivale a decir que el
nivel de dependencia exterior de EE.UU. en materia de petróleo es
superior a los dos tercios de sus necesidades.
Para satisfacerlas deberán privilegiarse, según el informe, cuatro zonas
de producción: Medio Oriente, el Mar Caspio, África subsahariana y
Colombia-Venezuela-México. Pero esas cuatro áreas tienen en común los
limitados medios financieros de que disponen para aumentar su capacidad
extractiva y, sobre todo, su gran inestabilidad política y un sentimiento
general de hostilidad hacia Estados Unidos. Todo ello empuja a una
intervención norteamericana permanente que garantice el orden en esos países,
asegure el funcionamiento de sus industrias petrolíferas bajo control
yanqui, por supuesto, y confirme la persistencia y regularidad en el
suministro.
Esta convergencia y confusión entre exigencias y
objetivos económicos petrolíferos y militares, da cuenta de la extrema
militarización de la política y de la economía norteamericanas, de la
obsesión por su superioridad tecnológica y su invulnerabilidad bélica,
la amalgama de guerra convencional y de acciones ilegales y clandestinas,
y el trazado múltiple y preciso de sus intervenciones militares últimas
(Afganistán y el Cáucaso, Irak y el golfo Pérsico, Colombia y
Venezuela) prueban que la “guerra total e indefinida” no es una figura
retórica, sino la condición imprescindible para que guerra y petróleo
cumplan su destino común en el marco de una política exterior que los
hace indisociables.
Una cruzada imperial por
el petróleo
La Marina estadounidense patrulla el Golfo
Pérsico, la Fuerza Aérea sobrevuela Irak y los satélites espían en
todas partes. Hay tropas yanquis en Sudán, Somalia, Bahrain, Arabia
Saudita, Turquía y Egipto. Los buques de guerra han llevado más de mil
barcos en el este del Mediterráneo en el último año, todo esto ‘en
busca de terroristas’.
Las armas nucleares yanquis amenazan las ciudades árabes
e iraníes. Sus armas y asesores apuntalan odiados lacayos y déspotas,
como Hosni Mubarak, de Egipto, los monarcas de Arabia Saudita, los
militares de Turquía y el servil rey de Jordania. La presencia y dominación
estadounidense es un hecho constante que define la vida y el sufrimiento
de los pueblos de la región, incluidos los palestinos (sin embargo, el
pueblo árabe día y noche bombea petróleo para reforzar el control de un
imperio global). ¿Ha habido siquiera un momento en los últimos 50 años
en que Estados Unidos no haya estado metido en Palestina? Israel está
armado hasta los dientes por Washington. Tiene los más modernos tanques,
fusiles, aviones caza,; tiene la más alta tecnología y recibe billones
de dólares de ‘ayuda’ al año.
Durante los 10 años del ‘proceso de paz de Oslo’,
Estados Unidos ha buscado imponer un ‘acuerdo’ a los palestinos que
los deja en un ‘miniestado’ desarmado, neutralizado y dependiente económicamente.
Exige una ‘solución’ que le dé a Israel ‘fronteras seguras’ pero
deja a los palestinos en ghettos rodeados por los tanques israelíes. Y
todo esto para asegurar un aliado israelí en su afán de dominio en Medio
Oriente, en su afán de dominio de las reservas energética más grandes
del mundo.
Las contundentes
falsedades de Powell
El envío de los inspectores de armas es
una argucia más para obtener apoyo internacional. En los informes
presentados no se ha encontrado más que viejos misiles destruidos, y
notas que científicos iraquis tenían para dar clases, sin embargo para
obsesión guerrerista de Bush, como no encuentran nada es muestra ocultan
algo.
Frenética fue la búsqueda de pruebas ante el fracaso
de los inspectores de armas. Prestos, los servicios de inteligencia británicos
se los dieron. Colin Powell aseguró que el “Reino Unido había
elaborado un buen documento, que describe “admirables detalles. El mundo
expectante escuchó el informe ante el Consejo de Seguridad, entre ellos
Ibrahim al Marshi un joven estudiante californiano de 29 años que
había realizado una investigación un década atrás. “Al principio me
sentí halagado, pero luego sorprendido de que no me citaran” porque
“incluso dijeron mis errores” señaló el ex estudiante al periódico
The Times. Ante la denuncia de que el informe presentado era un plagio y
que las informaciones databan de hace 12 años nadie respondió, era difícil
ya que incluso Tony Balir había citado el documento plagiado. Gran
trabajo y eficiencia mostró el servicio secreto britanico llamado M16, no
debe ser fácil cruzar el Atlántico y buscar en las bibliotecas de las
universidades norteamericanas viejos trabajaos estudiantiles que se
ajusten como soporte para provocar una guerra. Powell, Zorro
del Desierto, quien fue jefe del estado mayor del ejército
norteamericano, combatió contra los vietnamitas y dirigió la invasión
yanqui a Granada en 1983 ‘ peleando contra los obreros de la construcción
cubanos internacionalistas” fue burlado. Pero pese al bochornoso informe
y la ausencia de pruebas concluyentes la guerra va
Datos:
- En
1991 Irak quedó devastado: fueron 42 días de bombardeos; se arrojaron
88.500 toneladas de explosivos, de una potencia equivalente a siete veces y
media la bomba de Hiroshima.
- El
embargo de más de 12 años, ha provocado la muerte de 800.000 niños.
- Scout
Ritter, ex marine de la guerra del Golfo y durante siete años jefe de
inspectores de la UNSCOM, señaló reiteradas veces, a finales de 1998,
que el desarme en Irak era del 90 al 95%.
- La
operación bélica destinada a imponer en Irak un gobierno títere,
incluso la restauración monárquica, significará ocupar el país 15 años,
con 75.000 soldados de EE.UU. y 35.000 británicos.
- Según
la CBSNews.com, y un oficial anónimo del pentágono, la fuerza aérea de
Estados Unidos lanzarán entre 300 y 400 cohetes cruceros (cruise misiles)
en el primer día de guerra, llamado ‘A Day’.
- El
Plan de Batalla se llama "Shok y Sobrecogimiento" (Shock and Awe). Este
ataque nunca había sido contemplado, es un concepto realizado por la
Universidad Nacional de Defensa.
- El
petróleo representa el 40% de las fuentes de energía global, con el gas
natural y el carbón, suman el 85%.
- Los países
industrializados que requieren el 64% del petróleo mundial diario -unos
46,8 millones de barriles- apenas producen 22, menos de la mitad de lo que
necesitan.
- Al
contrario, la OPEP produce el 41% del petróleo diario, 30 millones de
barriles; la mayoría para naciones compradoras.
- El 85%
de las reservas identificadas están en el Medio Oriente, América Central
y del Sur, África y la Antigua Unión Soviética.
- En la
última década, la tasa de crecimiento del consumo creció en 15%,
mientras el crecimiento de las reservas lo hizo en apenas 3,4%.
- Las
empresas petroleras estadounidenses y británicas, antes controlaban el
60% del petróleo mundial, hoy su poder no supera el 20% del mercado
mundial, la guerra les permitiría recuperar esa supremacía.
- Los
costos previstos de la guerra, según la Oficina de Presupuesto del
Congreso Norteamericano, alcanzarían entre 55 mil y 60 mil millones de dólares.
Pero si se incluyen costos posguerra de la ‘reconstrucción y el
mantenimiento de la paz’, podría resultar una cifra entre 120 mil
millones a 1 billón de dólares.
- Si
hacemos una comparación: el total de gastos militares de Estados Unidos
significa casi 27 veces la deuda externa ecuatoriana
|