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Globalización
Cuanto más sepas, mejor

En un mundo que crece dividido entre la opulencia y la carencia, en el que la imposición de las reglas del mercado amenaza con hacerse a sangre y fuego de ser necesario, el control social es una fuerte tentación para el poder, muy real una vez que se implementen instrumentos globales de represión. 

. ¿Qué es la Globalización?
. ¿Qué es el Neo Liberalismo?
. Naomi Klein, globalifóbica
. Movimiento de Resistencia Global MRG
. Tasa Tobin


Fuente: Fit Way Net
http://www.fitway.net/index.htm

¿Qué es la Globalización?

Un término difícil de definir pero que, en  cualquier caso, está determinado por dos variables. Una se refiere a la globalización de carácter financiero debido a los avances tecnológicos y la apertura de los mercados de capitales. El Banco de Pagos Internacional ha estimado que las transacciones mundiales de dinero (en los distintos mercados de divisas) asciende a alrededor de 1,9 billones de dólares. Estos flujos de capitales han enriquecido y arruinado a muchos países, ya que la solvencia de sus divisas está en función de la entrada y salida de capitales. Y eso explica, en parte, crisis financieras como las de México, Rusia, el sudeste asíático o Argentina. De ahí que los movimientos contra la globalización hayan reivindicado el establecimiento de la llamada Tasa Tobin que no es otra cosa que la creación de un impuesto que grave los movimientos de capitales.

La otra globalización, se trata de las transacciones de bienes y servicios que se realizan a nivel mundial. En este caso, son los países pobres y los mayores productores de materias primas los que reclaman apertura de fronteras, ya que tanto en Estados Unidos como en la UE existe un fuerte proteccionismo. 

La globalización que empuja la visión norteamericana de imperio de la democracia occidental y del mercado es en realidad una avenida de dos carriles, donde el carril de regreso introduce en su espacio las secuelas de lo que sucede afuera. Las acciones globales de la superpotencia puede no tener ya la resistencia visible del hasta hace no mucho el bloque socialista, pero en cambio esta resistencia llega en el accionar de grupos pequeños beneficiarios de la explosión informativa, que concentran multitudes de agravios de diferente naturaleza, ya sean estos políticos, económicos, territoriales, culturales u otros.

Un segundo efecto indeseable de la globalización es la crisis de los estados, entendiendo la nación, soberanía y las fuerzas armadas, produciendo un extenso fenómeno de fragmentaron territorial en todo el mundo. Los EEUU cree estar experimentando una creciente guerra terrorista. El reflejo internacional de este enfoque pudo verse a fines de julio de 1996 donde el grupo de los siete junto con Rusia siguieron el debate de medidas comunes para combatir el terrorismo. Washington desea elevar al acción policial a nivel global imponiendo sanciones a los llamados "estados terroristas" como Irán, Libia, Irak y otros.  

En un mundo que crece dividido entre la opulencia y la carencia, en el que la imposición de las reglas del mercado amenaza con hacerse a sangre y fuego de ser necesario, el control social es una fuerte tentación para el poder, muy real una vez que se implementen instrumentos globales de represión. 

La "Triada" es la de denominación que Kennichi Ohmae un consultor de empresas japonés, utiliza para referirse a las economías de Estados Unidos, la Comunidad Europea y Japón. El sostiene que en los países industrializados el Estado-nación ha decaído para dar paso a empresas multinacionales que prácticamente no poseen nacionalidad y que fabrican y comercian indistintamente por EE.UU, Japón o Europa Occidental. 

La experiencia histórica demuestra que a medida que crece el ingreso de los habitantes de un país, la religión, los conflictos étnicos e incluso la nacionalidad se convierten paulatinamente en valores secundarios. Cuando el ingreso per capita supera los 10.000 dólares anuales los estilos de vida y los gustos se estandarizan y un empresa multinacional puede producir en esos países como si fuera un solo mercado. Por eso es importante que Latinoamérica estandarice su política económica y aumente su ingreso per cápita, para de esta manera constituirse en un nuevo mercado. 

Todos los países de América latina sufrieron y sufren graves problemas. Uno de ellos es el atraso industrial que impide el acceso al desarrollo, a la educación, a la cultura, a la salud y a otros beneficios.  En medio de esto la región posee en cada país una oligarquía que vive con mayor lujo y ostentación aún que los ricos del norte.  Me he cuestionado sobre la razón de esta situación. ¿será nuestra cultura hispanoamericana inferior a la anglosajona? ¿será una cuestión genética?, ¿será que la vertiente luterano-calvinista del cristianismo es mas humanista que la católica?. Quizás esta situación tenga mas que ver con la avaricia de unos pocos de adentro y afuera de cada país latinoamericano. También quizás tenga que ver los obstáculos que el imperialismo ingles y norteamericano pusieron en nuestro camino. 

Dedemos preguntarnos ¿Quien apoyo las dictaduras oligarcas en nuestra región? ¿el imperialismo norteamericano acaso no ejerce presión sobre nuestras economías? ¿cómo influye la deuda externa en nuestro desarrollo general y en nuestra independencia real? Esta deuda externa ¿no ejerce el rol que en el siglo pasado cumplían los ferrocarriles y el reparto de tierras? 

Se dice que La globalización no tendría otra ideología que la racionalidad económica, sin abogar a favor de interés nacional alguno. Se trataría solo de construir,  a través de un comercio aparentemente neutral un futuro mejor para todos. Sin embargo creo que la globalización despoja y absorbe los despojos del estado nacional y la paulatina desaparición del mismo no solo es buena sino deseable. Aunque este ordenamiento económico genera la fantasía de un mundo sin fronteras, lo cierto es que las actividades económicas se producen en espacios nacionales determinados que no dejaran de serlo de la noche a la mañana. 

El estado sigue siendo así necesario y mas que desarticularlo hay que transformarlo en una herramienta del sistema global. Esta tarea no se podría cumplir sin una ideología que es la que se esconde detrás del termino globalización. Para esto existen los tratados internacionales que son una traslación a la arena mundial de los principios jurídicos y de la filosofía económica de los EEUU.


¿Qué es el Neo Liberalismo?
Adolfo Rivero Caro

El liberalismo es la ideología de la libertad. Para los liberales, la libertad es el valor supremo, entendiendo libertad como la ausencia de coerción. Si nadie me impide hacer algo, soy libre. La libertad, sin embargo, no es la ausencia de leyes, como piensan algunos. En efecto, si yo deseo algo que otros también quieren, ¿cómo impedir que nuestras libertades no entren en conflicto y conduzcan a la violencia? La respuesta está en el estado de derecho, en el imperio de la ley. La ley plantea las reglas del juego. Si todos estamos obligados a cumplirlas, somos libres. La ausencia de leyes sólo conduciría al imperio de la fuerza y viviríamos bajo la tiranía de los más fuertes.

En el terreno político, por consiguiente, el liberalismo está a favor del gobierno que más libertades le garantice a cada individuo, y que menos restricciones le imponga a sus actividades. Los liberales desconfían del gobierno y quieren restringir su poder sobre los ciudadanos. En definitiva, la historia de la humanidad ha sido la historia del poder aplastante del gobierno sobre el individuo, empezando con las monarquías asirias y los faraones egipcios hasta las monarquías absolutas que dominaron todo el mundo (con excepción de Inglaterra) hasta la Revolución Francesa. Las ideas esenciales del liberalismo fueron elaboradas por John Locke (1632-1704),   Montesquieu (1689-1755), David Hume (1711-1776), Adam Smith (1723-1790) y John Stuart Mill (1806-1873), entre otros.

Debemos recordar que las monarquías absolutas y la existencia de una aristocracia hereditaria eran la norma en toda Europa (con excepción de Inglaterra) hasta el mismo siglo XIX. La única república que existía en el mundo occidental era Estados Unidos, heredero de las tradiciones británicas. América Latina, sin embargo, tenía una herencia muy distinta, la del absolutismo español con sus gobiernos despóticos y su corrupción institucionalizada.

Lenta y trabajosamente, sin embargo, las ideas liberales se fueron imponiendo en todo el mundo occidental. La palabra "liberal" se utilizó por primera vez en España, a principios del siglo XIX, para denotar simpatía por una monarquía constitucional, con una constitución parecida a la inglesa. El poder del gobierno sobre los individuos es lo viejo. Lo radicalmente nuevo es el respeto a las libertades individuales (también llamados "derechos humanos"). Es por eso que el socialismo y el comunismo son profundamente reaccionarios y por lo que, desde hace 200 años, la lucha política fundamental se desarrolla entre los liberales y sus enemigos.

En el terreno económico, la libertad es la ausencia de coerción gubernamental para la producción, distribución y consumo de bienes y servicios más allá de lo indispensable para mantener la libertad misma. Durante toda la historia, el gobierno ha impuesto infinitas restricciones y regulaciones sobre la actividad económica de los individuos. Lo nuevo es la eliminación de esas restricciones. Pero eso es, justamente, lo que libera las energías creadoras de la gente. Los países más libres económicamente son los más ricos. Los más regulados, como Corea del Norte o Cuba están entre los más pobres.

A fines del siglo XIX, las ideas del liberalismo dominaban en todo el mundo occidental. El liberalismo, sin embargo, se vio prácticamente marginalizado durante la mayor parte del siglo XX. Eso se debió, en gran medida, a la desilusión con el capitalismo provocada por la I Guerra Mundial y luego por la Gran Depresión de los años 30. Todo el mundo creía que el capitalismo estaba en sus últimos estertores y que la economía planificada (a diferencia del libre juego del mercado) y la propiedad estatal (a diferencia de la propiedad privada) eran el camino a seguir. La Unión Soviética representaba "el futuro luminoso de la humanidad." En Estados Unidos, Franklin Roosevelt, un socialdemócrata, se apoderó del nombre de "liberalismo" (Estados Unidos es el único país del mundo donde los socialistas se llaman "liberales.").

Aunque estas políticas socialistas aceleraron la adopción de medidas de protección social que el capitalismo hubiera adoptado de todas formas, su proliferación eventualmente condujo a un grave estancamiento económico en Estados Unidos, Inglaterra y demás países occidentales. Fueron los gobiernos de Margaret Thatcher, en Gran Bretaña, y Ronald Reagan en Estados Unidos los que dieron un brusco viraje, recuperaron las viejas ideas liberales y las aplicaron con un éxito espectacular. Desde principio de los años 80, el liberalismo volvió a considerarse como la única forma adecuada de gobernar. Era el nuevo liberalismo, el neoliberalismo. El modelo socialista se ha ido abandonando lentamente en todas partes, trasladando ahora el centro de su lucha al terreno cultural


Naomi Klein. Globalifóbica
Alex Barnet

La periodista canadiense Naomi Klein ha conseguido un importante éxito internacional con "No Logo. El poder de las marcas", un libro al que ha dedicado cuatro años de trabajo y que está de plena actualidad por las protestas populares que se han producido en los últimos meses contra el modelo de globalización impuesto por las grandes multinacionales. De hecho, la obra, publicada originalmente poco después de las manifestaciones de Seattle contra la World Trade Organization, a finales de 1999, se ha convertido en un punto de referencia para este movimiento. Así lo confirma la web www.nologo.org, originalmente creada por la editorial americana del libro para apoyar su lanzamiento y actualmente reconvertida por la autora en un foro internacional de ideas e información sobre este nuevo activismo.

Aunque su título parezca sugerirlo, "No Logo" no postula la abolición de las marcas, del consumo o de la globalización. La obra intenta explicar el origen de la protesta de la que también hemos visto brotes en Washington, Praga y Londres, siempre acompañando reuniones de la cúpula económica mundial. El diagnóstico es que se trata de un movimiento que sólo acaba de empezar y que se enfrenta a la cultura, en el sentido más amplio del término, que las grandes marcas han construido en la última década.

Estas grandes marcas no son tratadas por la autora como agentes aislados, sino como un producto básico y emblemático del sistema económico que se ha dedicado a destruir todas las barreras contra la inversión especulativa y ha favorecido el abuso en el comercio entre los países desarrollados y los no desarrollados.

 Si las multinacionales, nos dice Naomi Klein, tienen acuerdos con dictadores, subastan las industrias al mejor postor, están pendientes sólo de encontrar el lugar más rentable y miran hacia otro lado para no ver la explotación que alimentan es porque las normas internacionales lo permiten. En realidad, ellas representan la idea más perfeccionada del capitalismo salvaje que permiten las nuevas tecnologías y una globalización puesta al servicio del mercado y no de la sociedad. "No Logo" incluye abundantes datos y testimonios directos sobre las zonas de procesamiento de exportaciones (ZPE), donde en un marco de miseria y pseudo esclavismo los operarios del Tercer Mundo fabrican a bajo coste productos para las grandes marcas. Muchos casos ya han sido denunciados por los medios de comunicación, pero siguen estando ahí. Se calcula que en todo el mundo hay 850 enclaves de este tipo, repartidos en más de 70 países y con una volumen total de mano de obra que ronda los 27 millones de personas. La descripción de primera mano que Naomi Klein hace de la vida en los enclaves de Cavite (Filipinas) o Yakarta (Indonesia) es ilustrativa.

Son lugares con salarios de miseria, condiciones de trabajo aberrantes, explotación de menores, represión constante de las reivindicaciones laborales y alta tolerancia fiscal para los fabricantes. Las cuentas globales en horas y dinero son claras y rotundas. Los salarios de los 50.000 niños y adultos que trabajan para Nike en Cavite tardarían diecinueve años en sumar la cifra que esta firma dedica en un solo año a publicidad. Hay productos que en origen se pagan a dos dólares y que en las tiendas de Nueva York se venden a 120 dólares.

Prácticas polémicas

No son estas las únicas actuaciones inquietantes de las grandes marcas. La autora cita casos en los que algunas marcas de bebidas y comidas (Pizza Hut, Taco Bell, McDonald's, Coca-Cola, Pepsi-Cola, Burger King) tienen monopolios de sus productos en los comedores de colegios y universidades norteamericanas, donde son frecuentes los anuncios publicitarios en bibliotecas, lavabos e incluso la injerencia en planes de estudio. Nike consiguió que ochocientas aulas de colegios estadounidenses introdujeran como trabajo manual la fabricación de una zapatilla con el logotipo de la firma.

Para Naomi Klein, las marcas han dejado de vender productos tangibles y básicamente comercializan ideas y estilos de vida que se asocian a su logotipo. Estas ideas pueden ser positivas, pero no guardan necesariamente ninguna relación con la actuación real de la marca. En esta situación, lo más importante es el marketing y la publicidad. Y las marcas pueden empezar a vender cualquier tipo de productos. Un ejemplo es Disney, que, además de parques, películas y productos de merchandising de todo tipo, tiene cruceros, paquetes de vacaciones y una ciudad en Florida llamada Celebration.

La liberalización económica y las nuevas tecnologías han permitido derivar y subcontratar la producción material de las grandes firmas hacia las zonas más pobres. Y adelgazar las plantillas en los cuarteles generales occidentales, gracias a la extensión del trabajo externo y el empleo basura. En un marco financiero muy ávido y especulativo, las grandes marcas buscan sólo la región y la estructura más rentable. El bombardeo publicitario, el marketing y la omnipresencia de las marcas saturan el mercado comercial y cultural y se apropian de todos los espacios públicos. El consumidor es explotado a través de una oferta irreal y sobreabundante, servida con anuncios que ocultan todo este montaje. La venta de fantasías trata incluso de engullir las manifestaciones críticas sociales en su propio beneficio. De ahí algunas campañas comerciales disfrazadas de ecológicas o alternativas.

Ahora, esta cultura hipócrita e intrusiva en la que las grandes marcas ejercen como fuerzas omnipresentes y prepotentes y en la que, además, han perdido valor como referentes de una economía comprensible y humana,
ha terminado por generar un movimiento de rechazo. Que sea un movimiento con una amplia base juvenil demuestra hasta qué punto los principales clientes de la cultura de las marcas empiezan a percibir el engaño.

Radical y sugerente

El largo discurso de Naomi Klein es radical y aunque tiene defectos (dedica poca atención a los gobiernos y las instituciones internacionales) y cae en algunas generalizaciones discutibles (no todas las marcas que cita son equiparables), en conjunto resulta muy sugerente. "No Logo" es un trabajo documentado que reúne con acierto algunas de las piezas del rompecabezas que nos rodea y que trasciende la mera crítica. La autora sabe que la globalización es irreversible, que las marcas no van a desaparecer y que no dejaremos de consumir, por lo que propone que actuemos como consumidores con ética y criterio, exigiendo otra cultura de las marcas. Y que ejerzamos este poder para reclamar el papel de ciudadanos de pleno derecho para nosotros y para todos los habitantes del planeta.

El éxito de "No Logo" se explica por su interés y por ser un libro oportuno sobre un tema actual: la toma de conciencia de los consumidores. Dirigido al corazón y a la cabeza, nos recuerda que también como consumidores tenemos que perder la inocencia. No están los tiempos para ficciones románticas. Ni para hacerse el despistado


MGR ¿Qué es el Movimiento de Resistencia Global?

El Movimiento de Resistencia Global o antiglobalización es un fenómeno internacional que aglutina a multitud de grupos, asociaciones, sindicatos y partidos políticos de todo el mundo. Todos estos colectivos se caracterizan por su diversidad (estudiantes, anarquistas, homosexuales, hackers, ecologistas, neohippies…) pero tienen en común su rechazo al capitalismo y al modelo socioeconómico impuesto por el neoliberalismo. 

¿CÓMO surge? El MRG empezó a gestarse en los Encuentros Intercontinentales por la Humanidad y contra el Liberalismo, organizados por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZNL), en 1993. A través de Internet, los zapatistas consiguieron unir a los distintos grupos anticapitalistas y pusieron en marcha una red internacional de solidaridad, sin precedentes, que no ha dejado de crecer. La primera actuación contra la globalización fue el levantamiento del EZLN contra el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.Pero fue en Seattle donde esta corriente echó un pulso a los poderosos. El 30 de noviembre de 1999, más de 50.000 personas, procedentes de todo el mundo, se concentraron en esta ciudad para protestar contra la celebración de la Ronda del Milenio, organizada por la Organización Mundial del Comercio. Esta manifestación fue el origen de las movilizaciones “anti globalización” que, desde entonces, se han producido en todos aquellos lugares en los que se han reunido los representantes de los grandes grupos financieros o de los países más poderosos de la Tierra. 

¿POR QUÉ surge? Surge como respuesta a la mundialización impuesta por los grandes organismos financieros y políticos y las multinacionales que ejercen el control sobre las instituciones y sobre la sociedad. Se resisten a aceptar la actual situación y luchan para evitar que los países ricos sean cada vez más ricos y los pobres más pobres.

¿CONTRA QUIENES luchan? Contra los grandes organismos económicos, como el Fondo Monetario Internacional y La Organización Mundial del Comercio; contra los grandes entidades financieras, como el Banco Mundial, contra las compañías transnacionales, como Adidas, Nike y McDonals, a muchas de las cuales acusan de enriquecerse explotando a menores y contra los grandes poderes fácticos responsables del abismo que separa la los estados del Norte y del Sur.

¿PARA QUE se movilizan? Para lograr una sociedad más justa y un reparto equitativo de la riqueza, potenciar la democratización y el pluralismo de las instituciones y limitar el poder de las multinacionales y los grandes grupos financieros. Entre sus objetivos prioritarios figuran la condonación de la deuda de los países pobres, la defensa de los derechos fundamentales de las minorías y de las poblaciones más desfavorecidas y la protección del medio ambiente

¿COMO FUNCIONA el movimiento antiglobalización? 

Los más de 50.000 colectivos que forman parte del Movimiento de Resistencia Global (MRG) se vinculan y preparan sus actuaciones a través de Internet. Existen numerosas páginas web:  

que informan sobre las convocatorias de estos grupos y sirven de plataformas de coordinación de sus acciones de protesta. Además, si un determinado grupo quiere sumarse a la resistencia pero no se siente identificado  con ninguno de los miles que ya forman parte de ella, sólo tiene que dejar su URL y participar en las movilizaciones conjuntas. Aunque no tienen un modelo fijo de actuación, sus acciones no son improvisadas, responden a unas determinadas pautas. 

Los grupos del país anfitrión de una determinada cumbre, informan de su celebración e invitan al resto a movilizarse en contra, a través de la Red. Ellos mismos se encargan de proporcionarles alojamiento, cobertura legal y sanitaria. Una vez en el lugar de la cumbre, se plantean cuatro estrategias de intervención:

  • Azul: Acciones contundentes protagonizadas por grupos radicales de corte antifascista. (Ataques a multinacionales, entidades bancarias…) 

  • Amarilla: Desobediencia civil. Manifestaciones no violentas. 

  • Rosa: Frivolidad práctica: Son formas de protesta que van desde el teatro callejero a los 
    desfiles de marionetas gigantes. 

  • Grupos de afinidad: son células de 15 o 20 personas que funcionan discrecionalmente y tienen autonomía para elegir su forma de oposición


Tasa Tobin sobre el flujo de capitales

La Tasa Tobin, el impuesto sobre el flujo de capitales en el mundo, propuesto por el economista James Tobin, ha sido reanimado por los anti-globalistas: estos opinan que con los ingresos de este impuesto se puede combatir la pobreza en el mundo. En 1971, el economista norteamericano James Tobin, propuso introducir una tasa sobre los flujos de capital especulativos, los cientos de miles de millones que cruzan el mundo en un día, debido a la necesidad de capital, o que son utilizados para el comercio de valores. Con esta tasa, el que mas tarde ganaría el premio Nóbel de economía, pretendía combatir las excesivas oscilaciones en los mercados de valores. En los últimos años la idea de Tobin ha tomado vida independiente. Los activistas de izquierda lo interpretaron como un instrumento para combatir la especulación y quieren ayudar a los pobres del mundo con los fondos adquiridos.

No es una casualidad que el mayor movimiento anti-globalización lleve el nombre el concepto de la tasa Tobin. Ese movimiento, que se originó en Francia, lleva el nombre de ATTAC, Asociación por una Tasa a las Transacciones Cambiarías para Apoyar a los Ciudadanos. ATTAC ya tiene filiales en casi todos los países de Europa Occidental y ha obtenido logros con la promoción de la política de gravamen de Tobin.

Pero la tasa Tobin tiene un pequeño problema: es completamente inaplicable. Eso no lo dicen solamente los especialistas, sino también el propio profesor Tobin. La introducción de un impuesto de esa índole sólo es posible con la aceptación por parte de la totalidad de los países, aquellos desde donde sale el capital y también los receptores. Además exige la cooperación de bancos, fondos y otras instituciones privadas, que envían diariamente esos cientos de millones de dólares hacia todo el mundo. Ya es bastante improbable una aceptación por parte de los países involucrados; que el mundo financiero apoye tal medida es francamente impensable. Los inversores, simplemente, emigrarían hacia paraísos fiscales, o se escudarían en construcciones offshore, que son sociedades anónimas para operar internacionalmente sin pagar impuestos ni dar informaciones en el país donde se han registrado

Fuente: Fit Way Net
http://www.fitway.net/index.htm


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