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¿Qué hacer con el terrorismo?
Robert M Bowman . Entrevista a Rober Bowman . Web de Robert M Bowman |
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Carta enviada al Presidente de los EEUU por el Dr. Monseñor Robert
Bowan (*), Obispo de la
Iglesia Católica de Florida, Ex Teniente Coronel del Ejercito de los EEUU
y excombatiente en la guerra de Vietnam 16/09/2002
Fuente:
Free-News Señor Bush: Cuente la verdad al pueblo, Sr. Presidente, sobre el terrorismo. Si los mitos acerca del terrorismo no son destruidos, entonces la amenaza continuará hasta destruirnos por completo. La verdad es que ninguna de nuestras miles de armas nucleares pueden protegernos de esa amenaza. Ni el sistema de "guerra en las galaxias", no importa cuán técnicamente avanzado sea ni cuántos trillones de dólares se hayan gastado en él, podrá protegernos de un arma nuclear traída en un barco, avión o coche alquilado. Ni siquiera ningún arma de nuestro vasto arsenal, ni siquiera un centavo de los 270.000.000.000.000 dólares (sí, esos mismos doscientos setenta billones de dólares) gastados por año en el llamado "sistema de defensa" puede evitar una bomba terrorista; esto es un hecho militar. Como Teniente Coronel retirado y frecuente conferencista en asuntos de seguridad nacional, siempre cito el salmo 33: "Un rey no está a salvo por su poderoso ejército, así como un guerrero no está a salvo por su enorme fuerza". La reacción obvia es: "¿Entonces qué podemos hacer? ¿No existe nada que podamos hacer para garantizar la seguridad de nuestro pueblo? Existe. Pero para entender eso, precisamos saber la verdad sobre la amenaza. Sr. Presidente, Ud. No contó al pueblo americano la verdad sobre por qué somos el blanco del terrorismo, cuando explicó por qué bombardearíamos Afganistán y Sudán. Ud. dijo que somos blanco del terrorismo porque defendemos la democracia, la libertad y los derechos humanos del mundo. ¡Qué absurdo, Sr. Presidente! Somos blanco de los terroristas porque, en la mayor parte del mundo, nuestro gobierno defendió la dictadura, la esclavitud y la explotación humana. Somos blancos de los terroristas porque somos odiados. Y somos odiados porque nuestro gobierno ha hecho cosas odiosas. ¿En cuántos países agentes de nuestro gobierno depusieron a líderes popularmente elegidos, sustituyéndolos por dictadores militares, marionetas deseosas de vender a su propio pueblo a corporaciones norteamericanas multinacionales? Hicimos eso en Irán cuando los marines y la CIA derrocaron a Mossadegh porque él tenía la intención de nacionalizar el petróleo. Y lo sustituimos por el Sha Reza Palhevi y armamos, entrenamos y pagamos a su odiada guardia nacional -la SAVAK- que esclavizó y embruteció al pueblo iraní para proteger el interés financiero de nuestras compañías de petróleo. Después de eso, ¿será difícil de imaginar que existan en Irán personas que nos odien? Hicimos lo mismo en Chile, hicimos lo mismo en Vietnam, más recientemente intentamos hacerlo en Iraq. Y claro, cuántas veces hicimos eso en Nicaragua y en otras repúblicas de América Latina? Una vez tras otra hemos destituido líderes populares que deseaban que las riquezas de su tierra fueran repartidas entre el pueblo que las generó. Nosotros los reemplazamos por tiranos asesinos que venderían a su propio pueblo para que, mediante el pago de abultadas propinas para engordar sus cuentas particulares, las riquezas de su propia tierra pudiera ser tomada por la Dominó Sugar, la United Fruit company, la Folgers, y por ahí va todo. En cada país, nuestro gobierno obstruyó la democracia, sofocó la libertad y pisoteó los derechos humanos. Es por eso que somos odiados en todo el mundo. Es por eso que somos el blanco de los terroristas. El pueblo de Canadá disfruta de democracia, la libertad y los derechos humanos, así como el pueblo de Noruega y Suecia. ¿Ud. escuchó hablar de embajadas canadienses, noruegas o suecas siendo bombardeadas? Nosotros no somos odiados porque practicamos la democracia, la libertad o los derechos humanos. Somos odiados porque nuestro gobierno niega esas cosas a los pueblos de los países del tercer mundo, cuyos recursos son codiciados por nuestras corporaciones multinacionales. Ese odio que sembramos se volvió en contra de nosotros para asombrarnos, en forma de terrorismo y, en el futuro, de terrorismo nuclear. Una vez dicha la verdad sobre por qué existe la amenaza y una vez entendida, la solución se torna obvia. Nosotros necesitamos cambiar nuestras costumbres. Librémonos de nuestras armas nucleares (unilateralmente si es preciso) y mejorará nuestra seguridad. Alterando drásticamente nuestra política exterior la asegurará. En lugar de enviar a nuestros hijos e hijas a todo el mundo para matar árabes de modo que podamos tener el petróleo que existe debajo de sus arenas, deberíamos mandarlos para que reconstruyan sus infraestructuras, proveerlos de agua limpia y alimentar a sus niños hambrientos. En vez de continuar matando diariamente a millares de niños iraquíes con nuestras sanciones económicas, deberíamos ayudar a los iraquíes a reconstruir sus ruinas eléctricas, sus estaciones de tratamiento de agua, sus hospitales, y todas las otras cosas que destruimos y les impedimos reconstruir con sanciones económicas. En lugar de entrenar terroristas y escuadrones de la muerte, deberíamos cerrar la Escuela de las Américas. En vez de sostener las revueltas, la desestabilización, el asesinato y el terror alrededor del mundo deberíamos abolir la CIA y dar el dinero que ella gasta a agencias de asistencia. Resumiendo, deberíamos ser buenos en lugar de malos, y de serlo, ¿quién iría a intentar detenernos? ¿Quién nos iría a odiar? ¿Quién nos iría a querer bombardear? Esa es la verdad, Sr. Presidente. Eso es lo que el pueblo norteamericano debe escuchar (*) Robert Bowan voló en 101 misiones de combate en Vietnam. Actualmente es Obispo de United Catholic Church en Melbourne Beach. Florida ¿Qué
hacer con el terrorismo? En esa ocasión, escribí: "Diga la verdad al pueblo, señor Presidente..., acerca del terrorismo, no acerca de la pobre de Mónica. Si sus mentiras en torno al terrorismo no son denunciadas, entonces la guerra terrorista que ha desatado continuará probablemente hasta que nos destruya". "La amenaza del terrorismo nuclear nos está rondando. El terrorismo químico se encuentra al alcance de la mano, y el terrorismo biológico es un peligro futuro. Ninguna de nuestras miles de armas nucleares puede protegernos de estas amenazas. Estos ídolos de plutonio, titanio y acero son impotentes. La adoración que hemos tenido por ellos a lo largo de más de cinco décadas no nos ha traído seguridad, sino sólo un peligro mayor. Ningún sistema de 'Guerra de las Galaxias'... por más técnicamente avanzado que sea, por más billones de dólares que le hayan sido inyectados... nos puede proteger de tan sólo una bomba terrorista. Ninguna arma de nuestro extenso arsenal puede ampararnos de una arma nuclear colocada en un velero o una avioneta Piper Cub o una maleta o un camión de mudanza rentado. Ningún centavo de los 273 mil millones de dólares que gastamos anualmente en lo que llamamos defensa puede en realidad defendernos contra una bomba terrorista. Nada en nuestro enorme establishment militar puede en realidad darnos una pizca de seguridad. Eso es un hecho militar. "Señor Presidente, no le dijo la verdad al pueblo estadounidense acerca de la razón por la cual somos blanco del terrorismo. Dijo que éramos blanco porque representamos la democracia, la libertad y los derechos humanos en el mundo. ¡Mentiras! Somos blanco de los terroristas porque representamos la dictadura, la esclavitud y la explotación humana en el mundo. Somos blanco de los terroristas porque somos odiados. Y somos odiados porque nuestro Gobierno ha hecho cosas odiosas. "¿En cuántos países hemos derrocado a líderes electos popularmente y los hemos sustituido por dictadores militares títeres, quienes estaban dispuestos a vender a su propio pueblo a las corporaciones multinacionales estadounidenses? "Lo hicimos en Irán cuando depusimos a Mossadegh porque quería nacionalizar la industria petrolera. Lo sustituimos con el Sha y entrenamos, armamos y pagamos su odiada guardia nacional Savak, que esclavizó y brutalizó al pueblo iraní. Todo ello con el fin de proteger los intereses financieros de nuestras compañías petroleras. ¿Acaso es sorprendente que haya personas en Irán que nos odien? "Lo hicimos en Chile cuando depusimos a Allende, electo de forma democrática por el pueblo para introducir el socialismo. Lo sustituimos por el General Pinochet, brutal dictador militar de ala derecha. Chile aún no se ha recuperado. "Lo hicimos en Vietnam cuando impedimos elecciones democráticas en el sur que hubieran unido el país bajo la batuta de Ho Chi Minh. Lo sustituimos por una serie de ineficientes títeres estafadores que nos invitaron a entrar y asesinar a su pueblo, y lo hicimos. (Volé en 101 misiones de combate en esa guerra a la cual adecuadamente se opuso.) Lo hicimos en Iraq, donde matamos a 250 mil civiles en un intento fallido por derrocar a Saddam Hussein, y donde hemos matado a un millón de personas desde entonces con nuestras sanciones. Cerca de la mitad de estas víctimas inocentes han sido niños menores de cinco años de edad. "Y, claro está, ¿cuántas veces lo hemos hecho en Nicaragua y todas las demás repúblicas tercermundistas de Latinoamérica? Una y otra vez hemos expulsado a líderes populares que querían que las riquezas de la tierra fueran compartidas por la gente que trabajaba en ella. Los sustituimos por tiranos asesinos que vendieron y controlaron a su propio pueblo con el fin de que la prosperidad de la tierra pudiera ser explotada por las compañías Domingo Sugar, United Fruit Company, Folgers y Chiquita Banana. "En un país tras otro, nuestro Gobierno ha obstruido la democracia, ahogado la libertad y pisoteado los derechos humanos. Esa es la razón por la cual somos odiados alrededor del mundo. Y es la razón por la cual somos blanco de los terroristas. "Los canadienses gozan de una mejor democracia, mayor libertad y de mejores derechos humanos que nosotros. Los noruegos y los suecos también. ¿Acaso ha oído hablar de bombardeos a embajadas canadienses? ¿O a embajadas noruegas? ¿O a embajadas suecas? No. "No somos odiados porque pongamos en práctica la democracia, la libertad y los derechos humanos. Somos odiados porque nuestro Gobierno niega estas cosas a los habitantes de los países del Tercer Mundo cuyos recursos son codiciados por nuestras corporaciones multinacionales. Y ese odio que hemos sembrado ha regresado para perseguirnos bajo la forma del terrorismo y, en el futuro, del terrorismo nuclear. "Una vez que se entiende la verdad acerca de la razón por la que existe la amenaza, la solución se vuelve obvia. Debemos cambiar nuestros métodos de Gobierno. "En lugar de mandar a nuestros hijos e hijas alrededor del mundo a matar árabes con el fin de que las compañías petroleras puedan vender el crudo bajo su arena, debemos mandarlos a reconstruir su infraestructura, suministrar agua limpia y alimentar a los niños hambrientos. "En lugar de seguir matando a miles de niños iraquíes cada día con nuestras sanciones, debemos ayudarles a reconstruir sus plantas eléctricas, sus instalaciones de tratamiento de agua, sus hospitales, todas las cosas que destruimos en nuestra guerra contra ellos y que nuestras sanciones les impidieron reconstruir. "En lugar de buscar ser un mandamás, debemos convertirnos en miembro responsable de la familia de naciones. En lugar de colocar a cientos de miles de soldados alrededor del mundo para proteger los intereses financieros de nuestras corporaciones multinacionales, debemos traerlos de regreso a casa y ampliar el Cuerpo de Paz. "En lugar de capacitar a terroristas y escuadrones de la muerte en técnicas de tortura y asesinato, debemos cerrar la Escuela de las Américas (cualquiera que sea el nombre que se use). En lugar de apoyar a las dictaduras militares, debemos apoyar a la verdadera democracia, el derecho del pueblo a escoger sus propios líderes. En lugar de apoyar la insurrección, la desestabilización, el asesinato y el terror alrededor del mundo, debemos abolir la CIA y donar el dinero a organismos de ayuda. "En resumen, hacer el bien en lugar del mal. Convertirnos en los buenos, nuevamente. La amenaza del terrorismo desaparecería. Esa es la verdad, señor Presidente. Eso es lo que los estadounidenses necesitan oír. Somos buenas personas. Sólo necesitamos que nos digan la verdad y que nos den la visión. Lo puede hacer, señor Presidente. Detenga las matanzas. Deje de justificarse. Detenga las represalias. Dé un lugar preponderante a la gente. Dígale la verdad." Sobra decir que no lo hizo... y tampoco lo ha hecho George W. Bush. Pues bien, las semillas que nuestras políticas han sembrado han producido su amargo fruto. El World Trade Center ha desaparecido. El Pentágono está dañado. Y miles de estadounidenses han muerto. Casi todos los expertos de la televisión están pidiendo a gritos una represalia militar masiva contra quienquiera que pueda haber hecho esto (presuntamente, el mismo Osama bin Laden) y contra quienquiera que proteja o ayude a los terroristas (principalmente el Gobierno talibán de Afganistán). Steve Dunleavy, del diario New York Post, vocifera: "¡Maten a los desgraciados! Entrenen a asesinos, contraten a mercenarios, ofrezcan un par de millones de dólares a los cazarrecompensas para que los atrapen muertos o vivos, preferentemente muertos. En cuanto a las ciudades o los países anfitriones de estos gusanos, bombardeen hasta sus canchas de basquetbol." Es tentador estar de acuerdo, pero la represalia no ha resuelto el problema en el pasado, y no lo hará esta vez. Qué se quiere: ¿seguridad o venganza? El mejor aparato antiterrorista del mundo es, con creces, el de Israel. Medido en términos militares, ha sido fenomenalmente exitoso. No obstante, Israel sigue siendo el blanco principal de los terroristas y sufre más ataques que todas las demás naciones combinadas. Si la represalia fuera eficiente, los israelíes serían el pueblo más seguro del mundo. Sólo una cosa ha puesto término a una campaña terrorista: el negarle a la organización terrorista el apoyo de la comunidad más amplia a la cual representa. Y la única forma de lograrlo es escuchando y mitigando los resentimientos legítimos de la gente. Si acaso Osama bin Laden estuvo detrás de los cuatro secuestros de aviones y de la subsecuente matanza, eso implica prestar atención a las preocupaciones de los árabes y de los musulmanes en general, y de los palestinos en particular. No significa abandonar a Israel. Pero podría muy bien significar el cese de todo apoyo financiero y militar hasta que abandone los asentamientos de los territorios ocupados y cumpla con su obligación de regresar a las fronteras de 1967. También puede significar permitir que los países árabes tengan líderes que ellos mismos escojan, no dictadores designados e instalados por la CIA dispuestos a cooperar con las compañías petroleras occidentales. Chester Gillings lo ha dicho muy bien: "¿Cómo contraatacamos a Bin Laden? La primera cosa que tenemos que determinar es qué cosa esperamos lograr, ¿seguridad o venganza? Ambas son mutuamente excluyentes; busquemos venganza y REDUCIREMOS nuestra seguridad. Si lo que buscamos es seguridad, entonces tenemos que empezar a contestar las preguntas difíciles: ¿Cuáles son los agravios de los palestinos y del mundo árabe respecto a Estados Unidos y cuál es nuestra verdadera culpabilidad en esos agravios? Donde encontremos legítima culpabilidad, debemos estar preparados para remediar el agravio donde sea posible. Donde no podamos encontrar culpabilidad o un remedio, debemos honestamente comunicar nuestras posiciones directamente a los árabes. En resumen, nuestro mejor curso de acción es abandonar nuestra posición de combatiente en las disputas de la región." El asesinar a Bin Laden ahora lo convertiría en mártir para siempre. Miles de personas aparecerían para tomar su lugar. En un año, enfrentaríamos otra ola de terrorismo, probablemente mucho peor aún que ésta. Dar esperanzas La inmensa mayoría de los árabes y los musulmanes son personas buenas y pacíficas. Pero una buena cantidad de ellos, a causa de su desesperación, su enojo y su miedo, se ha vuelto primero hacia Arafat y ahora hacia Bin Laden para aliviar su miseria. Elimine la desesperación, déles alguna esperanza, y el apoyo al terrorismo se desvanecerá. En ese punto, Bin Laden estará obligado a abandonar el terrorismo (como lo ha hecho Arafat) o ser tratado como un criminal común y corriente. De todas formas, él y su dinero dejan de constituir una amenaza. PODEMOS tener seguridad... o podemos tener venganza. No podemos tener ambas. (*) El doctor Robert M. Bowman, Teniente Coronel jubilado de la Fuerza Aérea estadounidense, dirigió todos los programas "Guerra de las Galaxias" bajo los Presidentes Ford y Carter y voló en 101 misiones de combate en Vietnam. Tiene un doctorado en Ingeniería Aeronáutica y Nuclear del Instituto Tecnológico de California (Caltech). Preside el Instituto de Estudios Espaciales y de Seguridad y es Arzobispo presidente de la Iglesia Católica Unida Entrevista a Robert M Bowman Bowman - Cierto. Cuando ocurrieron los ataques terroristas contra las embajadas americanas en Kenia y en Tanzania, en 1998, yo le dije al presidente Clinton que si el continuaba mintiendo sobre los atentados, entonces la guerra del terrorismo continuaría hasta el día en que los terroristas nos destruyesen. Si realmente los EUA fuesen a favor de la paz, de la democracia, de la libertad y de los derechos humanos, como afirmó Clinton en su discurso, no seríamos "blanco" de los terroristas. Necesitamos reconocer que somos "blancos" no porque promovamos la democracia, sino justamente porque negamos la libertad y los derechos humanos a muchos países. Los EUA han sido responsables por mucho sufrimiento en varias partes del mundo. Apoyamos dictaduras de extrema derecha, siempre favoreciendo las grandes corporaciones multinacionales, en detrimento de las poblaciones. Eso aconteció en 1973 en Chile, en los años 80 en El Salvador y en Nicaragua, y en muchos otros países, esto solamente se miramos América Latina. ISTOÉ - Cual es la mejor forma de combatir el terrorismo? Bowman - La única manera de contener el terrorismo es aislar a los terroristas de sus comunidades. O sea, para tomar prisionero a Osama Bin Laden y sus compañeros, es necesario aislarlo de la gran comunidad islámica y árabe, donde el tiene apoyo. Precisaríamos, genuinamente, escuchar a las poblaciones que están en contra de nosotros, con la predisposición de aliviar sus sufrimientos. Y por eso es importante entender la historia para entender el porqué ellos odian a los EUA. Si yo hubiese sido electo presidente, esa guerra no habría ocurrido. Como yo dije durante la campaña, en mi primer día anunciaría el fin del embargo contra Cuba y de las sanciones contra Irak. También traería de vuelta a los soldados americanos que están en la Arabia Saudita. Y acabaría con la CIA (Agencia Central de Inteligencia), que es una gran causadora de sufrimientos en el mundo. Ahora, dentro de la perspectiva actual de esta guerra, nosotros americanos deberíamos tratar a esos terroristas como criminales comunes y traerlos para ser interrogados y juzgados aquí en EUA o en una corte internacional. Entrar en una guerra como esa es desaconsejable, porque eleva a los terroristas al status de guerreros, y ellos no son eso. Ellos son criminales comunes y así deberían ser tratados. Lo que no está pasando es que no se están tomando las medidas de largo plazo que permitan acabar con las razones por las cuales somos odiados. Y esto significaría resolver nuestra dependencia del petróleo de Oriente Medio, además de promover alternativas energéticas en los EUA. Hecho esto, podríamos cambiar nuestra política externa en la región para no tener que apoyar dictaduras como la de Arabia Saudita. No tendríamos que apoyar a ningún gobierno de Israel que violase los derechos de los palestinos. Y tendríamos que ser capaces de tener una política externa en la que no tuviésemos que colocar los derechos humanos de los árabes, especialmente de las mujeres, por debajo de los lucros de las compañías del petróleo. ISTOÉ - Por que el sr. sugiere retirar las tropas de Arabia Saudita? Los EUA hacen vista gorda al régimen autoritario de la realeza saudita? Bowman - Las tropas americanas en Arabia Saudita son una ofensa al pueblo musulmán, porque no hay razón real y legítima para que estén allí. La guerra contra Irak fue fabricada, y nunca deberíamos haber entrado. Nosotros americanos, llevamos a Saddam Hussein a invadir Kuwait. Levantamos una trampa para que el cayese y después, cuando el concordó en salir, nosotros no lo dejamos y comenzamos la guerra así mismo. Fue una cosa muy extraña la que hicimos y costó muchas vidas en aquella parte del mundo. Y además existe una peligrosa relación entre los EUA y la familia real Saudita. Nuestras tropas no están allí para defender los intereses de las poblaciones de los países de la región mas preocupadas con los lucros del petróleo. Claro que la salida de las tropas no va a suceder ahora, pero, si lo hubiésemos hecho hace meses, tal vez no estaríamos en esta guerra. ISTOÉ - El sr. se refiere al apoyo del gobierno americano al Taliban durante años? Bowman - En términos genéricos, creo que los EUA deberían mantenerse lejos de otros países. Entretanto, ya habíamos metido la nariz allí en Afganistán dando asistencia a los mujahedines y al Taliban para librarnos de los rusos. No deberíamos haber hecho eso. La condición de las mujeres afganas, por ejemplo, huyó del control de una hora para otra y nosotros tenemos cierta culpa en eso. El problema es que nosotros nos envolvemos en un país y, después que obtenemos éxito en nuestras operaciones, simplemente lo abandonamos. En Afganistán, dejamos un país pobre y en ruinas, con varios grupos luchando entre si para asumir el poder. Lo que era necesario hacer en el momento en que los rusos salieron era dar todo el apoyo financiero para la reconstrucción del país en términos realmente democráticos. Y esto nosotros no lo hicimos. Se continuamos esa guerra contra el Taliban, conseguimos expulsarlos y si abandonamos a Afganistán nuevamente, eso será un gran error. Deberíamos posibilitar que los afganos tuviesen las mínimas condiciones para vivir ISTOÉ - Por que el sr. sugiere extinguir la CIA? ISTOÉ - Es por el mismo motivo que el sr. también sugirió el fin de la Escuela de las Américas? Bowman - Los escuadrones de la muerte en América Latina fueron estrenados por la Escuela de las Américas y después volvieron para sus países y cometieron atrocidades. Muchas veces eso aconteció en los países latinos, donde la escuela es llamada de "escuela de asesinos". Varios americanos trabajan hace años para el cierre de esa escuela, y lo máximo que conseguimos fue que ella cambiase de nombre (risas) ISTOÉ - El sr. participó de las primeras versiones del Programa Guerra en las Estrellas, en los gobiernos de Gerald Ford y Jimmy Carter. Ahora, el presidente George W. Bush habla de retomarlo. Cual es su opinión? Bowman - Los ataques terroristas llegan por aviones, navíos y no por mísiles. Y, hasta ahora, el presidente Bush está insistiendo en decir que el programa es necesario, lo que es una terrible distorsión de la verdad ISTOÉ-Cual es entonces la verdad? Bowman - La verdad es que ese programa fue producido para asegurar el dominio militar espacial de los EUA en el mundo, e no para defendernos de ataques de mísiles balísticos. Hace años que vengo diciendo que el argumento tecnológico de ese "escudo antimisiles" es totalmente irrelevante, porque el Programa Guerra en las Estrellas nada tiene que ver con defensa. Es una tentativa de mantener militarmente la superioridad americana ISTOÉ - Y por qué la población americana no fue convencida de eso? Bowman - Porque hay una gran campaña de propaganda en apoyo a ese programa que, si realmente funcionase, sería defensivo. Además, la gran prensa americana publicó apenas los pareceres positivos del programa y censuró todas las discusiones sobre la Guerra en las Estrellas. Cuestiones como saber si el es realmente defensivo y si valdría la pena pagar los altos costos del programa fueron ignoradas ISTOÉ - Cuando el sr. dejó de defender el programa Guerra en las Estrellas? Bowman - Yo me jubilé en 1978 y, en la época, creía que habíamos hecho un buen trabajo. Yo apoyaba la política gubernamental cuando Carter era presidente. Pero cuando Reagan fue elegido, el dio vuelta todo de cabeza para bajo. Sus consejeros eran personas que en las Fuerzas Armadas, llamábamos de estúpidos. Fueron ellos los que cambiaron el propósito del programa Guerra en las Estrellas, que de defensivo pasó a ser ofensivo. Por eso, no podría apoyarlos. Yo no cambie como persona, lo que cambió fue el programa gubernamental ISTOÉ - La industria de armas está relacionada con el gobierno americano? Bowman - Si, esa relación es visible en la industria de petróleo. En muchos casos, hay un entrelazamiento de esas empresas con el gobierno. Miembros de las direcciones de esas empresas, por ejemplo, están también en altos puestos de gobierno. Y ejecutivos de la industria bélica, a veces, están vinculados a la industria del petróleo. Además, es interesante notar que los países o regiones en los cuales EUA estuvieron militarmente mas presentes en los últimos años, como Bosnia, Kosovo y Afganistán, son puntos-claves para el transporte de petróleo del mar Negro para el Mediterráneo y, por tanto, fundamentales para el lucro de las industrias petrolíferas ISTOÉ - Como el sr. analiza las recientes tentativas de la Casa Blanca para llevar israelíes y palestinos a establecer una tregua y volver a la mesa de las negociaciones? Bowman - El premier Ariel Sharon fue el responsable por desencadenar esa nueva Intifada cuando pisó en el templo sagrado de los musulmanes. Si la política de represalia funcionase, los israelíes serían la nación mas segura en la tierra. Israel ya realizó todo tipo de represalias, sin embargo eso no trajo seguridad para su pueblo. Por eso, nuevas tácticas deben ser consideradas. Una de ellas seria que Israel volviese a las fronteras establecidas por la ONU en 1967. Si ellos concordasen en hacer esto, entonces ahí los EUA podrían garantizar la seguridad con los vecinos de Israel ISTOÉ - Por qué los EUA son tan odiados en el mundo árabe y musulmán? Bowman - El hecho de apoyar incondicionalmente a Israel hizo con que los palestinos nos odiasen. Los EUA también son temidos y odiados por las cosas que hicimos en otros países, como derrocar a líderes electos democráticamente para apoyar dictaduras. Y también somos detestados porque a veces no somos capaces de derrumbar a ciertos dictadores, así continuemos sancionando al país, como acontece en el caso do Irak y de Cuba. Es increíble como en esos países, la población americana no es odiada, pero si sus líderes. Infelizmente, algunos no hacen la diferencia entre gobierno y población y por eso tuvimos los atentados del día 11 de septiembre ISTOÉ - Como el sr. analiza la cobertura de la guerra por los medios
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