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0705 - En el debate sobre los OMG o transgénicos, cuando se pretenda que el discurso sea racional, informativo y objetivo, de hecho, está repleto de sugerencias e insinuaciones y se recurre al poder seductor y a los significados ocultos de las palabras para condicionar la percepción del público sobre la ingeniería genética. Lenguaje y percepción en el debate sobre los transgénicos Son las palabras los embriones de las ideas, el germen del
pensamiento, la estructura de las razones, pero su contenido excede la
definición oficial y simple de los diccionarios. (1) El Problema En el debate sobre los organismos manipulados genéticamente (OMG o transgénicos), los participantes argumentan en pro y en contra su uso con el fin de buscar apoyo para sus respectivos puntos de vista. Aun cuando se pretenda que el discurso sea racional, informativo y objetivo, de hecho, está repleto de sugerencias e insinuaciones y se recurre al poder seductor y a los significados ocultos de las palabras para condicionar la percepción del público sobre la ingeniería genética. La percepción creada depende, no sólo de lo que se dice, sino también del cómo se lo dice y de lo que se omite decir. Hay que estar consciente de ello, para poder defenderse contra esta manipulación y para poder identificar los hechos, lo inequívoco, lo esencial detrás de la fachada verbal y adoptar una actitud y pensamiento críticos. Conviene entonces examinar en más detalle los discursos de los actores en el debate sobre los transgénicos para descubrir las posibles trampas lingüísticas que nos acechan. El énfasis en este breve ensayo es sobre el uso del lenguaje por parte de los proponentes de los OMG, los cuales llamaré los “Pro” porque, por un lado, cambiar el status quo siempre requiere justificación y, por el otro, su discurso es que predomina en los eventos científicos y talleres oficiales organizados en Venezuela. De igual manera, muchos de los que se oponen al uso de los transgénicos, los cuales llamare los “Anti” se valen de este tipo de retórica. Reconozco que estas dos agrupaciones no son homogéneas pero es conveniente adoptar dichos términos para identificar si el autor del discurso está a favor o en contra del uso de los OMG. Las ideas no son ni mías ni nuevas. Se trata de fenómenos estudiados por la psico- y sociolingüística y aplicados en las técnicas de mercadeo (marketing) y el discurso político. Con la excepción de una obra recientemente publicada (3) dichos fenómenos han sido poco comentados en el debate sobre transgénicos. ¡Que mejor ocasión para comentarlo que en un taller sobre Percepción Pública y Educación! El Contexto del Debate Las dos principales áreas de aplicación comercial de los OMG hasta el momento son la producción de fármacos y de alimentos. Hay que diferenciar entre estas dos áreas: producir medicinas con OMG bajo estricto confinamiento y normas de máxima bioseguridad tiene un impacto sobre la biodiversidad diferente de cultivar plantas transgénicas en campo abierto en que no se puede controlar su interacción con la biodiversidad. El consumo de un medicamento es eventual, en caso de enfermarse, lo que afecta a un porcentaje pequeño de la población y cada paciente asume sus propios riesgos. En cambio, los alimentos constituyen una necesidad básica, de consumo diario, de toda la población de cada país. Por tanto, es principalmente esta segunda aplicación de los OMG que ha suscitado tanto rechazo y debate a nivel mundial. Es la forma de dicho debate, más no su contenido, que analizaremos en este ensayo. El Lenguaje del Debate 1. Diálogo de Sordos Por definición, un debate es el intercambio de información y opiniones razonadas sobre un determinado tema. No hay debate si las partes disertan sobre cuestiones diferentes. Sin embargo, es común que en el discurso se desliza de un tema. -Por ejemplo, cuando los “Anti” hablan de los riesgos asociados con
el uso de cultivos transgénicos, es frecuente que los “Pro” contesten
señalando las bondades de la insulina producida con OMG, lo que nada
tiene que ver con las inquietudes expresadas en relación con los
cultivos transgénicos para la alimentación. 2. Las Palabras y sus Significados ..las palabras no sólo significan: también evocan (5) Ya los “Pro” han ganado una batalla semántica en lograr que se imponga el uso del calificativo organismos “modificados” genéticamente en lugar de “manipulados” genéticamente. “Modificar” es un término suave que implica cambios ligeros, pequeños y es generalmente asociado en su uso y en la mente colectiva a cambios positivos mientras que “manipular” se asocia con interferir, intervenir, provocar alteraciones impuestas de afuera y conlleva, oír tanto, connotaciones negativas. Sin embargo, “manipular” denota de manera más precisa lo que realmente está involucrado en la ingeniería genética... Por cierto, en inglés, el término “genetically engineered” es más preciso y también se ha ido reemplazándolo por la expresión menos impactante “manipulado" y aun más suave “modificado.” En el Protocolo de Cartagena, los países promotores de la ingeniería genética impusieron un vocabulario “amigable” que causara menos impacto negativo y rechazo hacía los transgénicos, amén de intentar reducir el ámbito de aplicación del Protocolo. Así se cambió el término OMG por OVM (organismo vivo modificado) y la Ingeniería Genética la llaman la Biotecnología Moderna, término impreciso, pues lo que hoy es moderno, mañana no lo será. Con este término, por un lado, le quitaron el estigma de la ingeniería aplicada a la biología y la idea de estar manipulando la naturaleza y, por otro, se incorporó la palabra “moderna,” concepto generalmente considerado positivo y progresivo. En adición, la expresión “Biotecnología Moderna” da por entender que se trata de una nueva versión de una biotecnología vieja y no de una tecnología radicalmente diferente. Cook (7) sostiene que los “Anti” han aceptado la terminología y los términos de referencia de los “Pro”, “a saber aspectos utilitarios y cuantitativos, limitando así las opciones disponibles para aquellos que quieren participar en el debate. “ Ejemplos de la escogencia de palabras para influir sobre la
percepción abundan: Palabras recomendadas -Palabras a Evitar Mejores opciones Ancestros, ancestral Preocupación Patrimonio Natural
Calidad Seguridad Tradición Manipulación Ingeniería Genética Laboratorio
Explotar Alterar Ambicioso Químico Pesticida Probado Corto plazo
Tecnología Naturalmente, los grupos opositores tienden a valerse precisamente de
las palabras que los “Pro” prefieren evitar. Se enaltece la percepción
del argumento y se gana aliados, esparciendo el discurso con palabras
bien vistas como: Accountability begins by ...being accountable for achieving results and making wise decisions (9)(ser responsables comienza con ser responsables de alcanzar resultados y tomar decisiones sabias) En otras palabras, en verdad lo que dice es: : ser responsable es ser responsable (una tautología) y esta responsabilidad está dirigida a alcanzar resultados (presumiblemente ganancias) y a “tomar decisiones sabias” – palabra esa que innegablemente expresa virtud, pero en este caso, ¿a qué se refiere las tales “decisiones sabias?” ¿“Sabias” desde el punto de vista de los accionistas? Para el lector que no este atento, quedan grabadas las palabras “responsable” y “sabias” y así una imagen positiva del quehacer de la empresa., pero, de hecho, no ha dicho nada que amerite tal juicio. 3. Argumentación por asociación y no por hechos Una argumentación recurrente que adelantan los “Pro” es la usada en el Anteproyecto de Ley de Biotecnología para el Perú (2005): “La biotecnología es una actividad que el hombre ha venido desarrollando desde épocas inmemoriales. Son ejemplos de desarrollo de biotecnología las fermentaciones para producir vino, chicha o cerveza, la panificación, o la elaboración de quesos y yogurt.” Explican que la manipulación genética es una simple e inocua secuela de estas técnicas. Con este uso retroactivo de la palabra “biotecnología” - una palabra nueva - se define como “biotecnología,” la domesticación de plantas y técnicas tradicionales milenarias no-cuestionadas que nada tienen que ver con la ingeniería genética, objeto del debate. Luego, se extrapolan las bondades de estas “biotecnologías familiares” a la ingeniería genética como si se tratase del mismo fenómeno, ignorando los riesgos potenciales asociados con los organismos manipulados genéticamente. Precisamente por ellos existe un Protocolo de Bioseguridad. En otras palabras, esto es un argumento por asociación en el que se coloca, incorrectamente, esta nueva tecnología en la misma categoría que actividades artesanales para que el público la perciba de la misma manera - como algo inocuo todo con el fin de manipular la percepción pública para que acepte la ingeniería genética. Nada mejor ejemplo de esto que un folleto “Para Leer en el Metro: Hablemos de Biotecnología” (10) en que se introduce el concepto de Biotecnología Moderna (BM) explicando primero el concepto de Biotecnología y luego señalando que: Los egipcios fueron los primeros en usarla Las analogías facilitan la comunicación de ideas pero no constituyen evidencias ni argumentos sólidos. Un ejemplo del uso de la analogía es el argumento de los proponentes que compara los beneficios de las vacunas (productos de una biotecnología) con los beneficios potenciales de los OMG (productos de otra clase de biotecnología) insinuando así que los productos de la biotecnología moderna también son beneficiosos, pero se omite mencionar el uso de las armas biológicas (productos de la biotecnología) para el exterminio masivo de los seres humanos. En cambio, algunos oponentes argumentan al revés: señalan las armas biológicas para rechazar la biotecnología sin mencionar las vacunas. Este tipo de discurso no se limita a “extremistas,” sino que se oye mucho de la boca de los científicos. Otro ejemplo de argumentación por analogía (y no la lógica) es la de
señalar que, en el pasado: Típicamente, los “Pro” acusan a los “Anti” de ser “anti-ciencia.” Oponerse a una clase de tecnología no significa oponerse a toda tecnología. Ciencia no es tecnología. Estar en contra del uso de los OMG (producto de una tecnología específica) no implica tampoco estar en contra de la ciencia (ni del arte, ni del fútbol, ni de ninguna otra cosa.) 5. Desviación del discurso Un “truco “ (11) del debate es señalar algo igualmente malo o peor que el problema que se está discutiendo pero que es o ha sido tolerado o ignorado como si el haberlo tolerado en el pasado fuese justificación o para seguir tolerándolo o para aceptar otro problema Un “pseudo-argumento” de este tipo, que a veces adelantan los “Pro”, es decir que “en vez de luchar contra el uso de transgénicos, (los anti-OMG) deben ocuparse más bien del grave problema de los pesticidas que causan muchos daños para la salud y el ambiente…..” Este no es un argumento sino un intento de desviar la atención hacia otro tema y desacreditar a la oposición. El hecho de que existe otro problema, aunque fuera más grave, no es razón para ignorar uno en particular. Evidentemente, los dos problemas son importantes y no excluyentes, y como sociedad, debemos, resolver los dos. 6. Selección y Omisión de Datos Todos, los “Pro” y los “Anti”, citan los estudios de científicos que les convienen y omiten mencionar los estudios que no apoyan los argumentos presentados. Alimentarse solamente del discurso unilateral no permite comprender el problema en todas sus dimensiones. A veces una cita no es representativa del pensamiento del autor citado. Siempre la selección y omisión de fuentes de información pinta el discurso del color deseado. Un uso de la omisión es para esquivar el problema en la esperanza de que el lector o el público no se de cuenta de dicha omisión. Por ejemplo, en el antes mencionado folleto (10) a la pregunta “¿Son seguros los OMG?” se ofrece esta “respuesta”: Todos los OMG deben pasar por una serie exhaustiva de evaluaciones
para comprobar su seguridad para el ambiente y la salud, tanto humano
como animal. The understanding and acceptance of any science or technology
including food biotechnology can change dramatically depending on the
language used (8) (12) Mientras se habla de la “percepción pública” (asociada con emociones), es común referirse al conocimiento científico (racional) y no a la “percepción científica”. Los científicos hablan del “público” como si ellos mismos no fueran también parte del “público” y de las “ONG” (Organizaciones No-Gubernamentales), como si no hubiese científicos en estas organizaciones. Además, pintan a las ONG Anti-OMG como grupos de extremistas, algo así como terroristas. Es frecuente que, en su discurso, los “Pro” ridiculizan la ignorancia de las masas citando anécdotas como que miembros del público afirman que no comerían ADN o genes. En las encuestas sobre Percepción Pública es común que se haga preguntas para averiguar si el público conoce las definiciones de los términos del debate. Pero hay que preguntarse: ¿Qué sentido tienen las preguntas? ¿Qué aprendemos de las respuestas? ¿Qué es lo más importante: la terminología o la esencia del debate? ¿No seria más relevante preguntar sobre los aspectos que sí son elementos del debate como, por ejemplo, si ¿se comería un alimento derivado de una planta que produce pesticida? si ¿está de acuerdo con crear cultivos tolerantes a los herbicidas si esto aumenta el uso de herbicidas y la contaminación del ambiente y los alimentos? O si ¿se está de acuerdo con que se introduzcan genes humanos al arroz para obtener un arroz que produzca proteínas que están presentes en la leche humana? ¿Qué sabe usted de los impactos sobre el ambiente de los OMG? ¿Le preocuparía si no pudiese conseguir un alimento “natural” no-transgénico? El discurso de los científicos y empresas revela que ellos perciben al público como un ente pasivo, emotivo e ignorante. La oposición a los transgénicos se debe a la ignorancia y, por ende, se puede lograr la aceptación de los transgénicos “educando” al público. Esta creencia no siempre concuerda con la realidad ya que muchas veces, la confianza en la ciencia y tecnología disminuye en cuanto más se sabe de ella. En el Reino Unido se realizó un gran debate nacional durante varios meses y se encontró que a la medida que se informaban sobre el problema, los que antes no estaban comprometidos adoptaban una posición anti-OMG(11). La correlación entre desconocimiento y oposición no está sustanciada: incluso, puede ser lo contrario – se acepta porque se desconoce los problemas y riesgos asociados con la tecnología. El público, según nos informan los científicos, no tiene concepto de riesgo y estúpidamente exige riesgo cero. ¿Es cierto? Como individuos, de manera consciente o inconsciente, ponemos límites a los riesgos que estamos dispuestos a correr y, como sociedad, debemos poner limites a los riesgos a los cuales exponemos a nuestros congéneres y, aunque sea desde un punto de vista puramente antropocéntrico, a la biosfera. Hay que distinguir entre el riesgo individual y el riesgo público, entre decisiones individuales y consecuencias colectivas. Si el riesgo de un acto sólo afecta al actor y no cause impacto ninguno sobre la sociedad en general, actual o futuro, ni al ambiente, se puede considerar dicho acto un asunto privado: lo contrario, lo cual es el caso más común, es asunto público. Estas distinciones son necesarias cuando se discute la noción de riesgo pues no se trata de exigir riesgo cero sino de exigir que no se imponga ni se crea nuevos riesgos. La aceptación de los riesgos asociados con una tecnología debe ser el resultado de una reflexión consciente sobre dichos riesgos pero muchas veces la “aceptación” se debe a que se desconoce las consecuencias y por ende, no se percibe el riesgo. El hecho de que se aceptan riesgos de otras tecnologías no implica que se deba permitir crear ni aceptar cualquier riesgo nuevo. Los científicos, en cambio, gozan de mucho prestigio entre el público
en general. En nuestra sociedad moderna (no sólo en este debate) se
otorga una especie de supremacía a lo científico y la voz del científico
pesa más que otra voz. Esta autoridad científica se traslada, por
asociación mas no porque sus conocimientos lo justifiquen, a otras áreas
del conocimiento y quehacer. El Papel de la Ciencia en el Debate El debate sobre el uso de transgénicos es un debate sobre el uso de una tecnología. Hay que distinguir entre la ciencia y la tecnología. La ciencia se ocupa de entender el mundo material y de crear teorías que explican un mayor número de fenómenos y permiten predecirlos. Es un fin en sí. La tecnología es instrumental: es la aplicación de la ciencia para obtener un producto. La manipulación genética cae en esta categoría. Es un adelanto tecnológico, no científico. De hecho, la manipulación genética adelanta la ciencia genética y nuestros conocimientos sobre las consecuencias de dicha manipulación. Los científicos suelen olvidar que todo conocimiento científico es hipotético, provisional: es la mejor explicación que tenemos sobre un fenómeno pero es sólo una teoría sujeto a la refutación. Las “verdades” de una época se ridiculizan en otra. Sin embargo, en los textos “educativos”, se presenta una sola teoría, la actualmente avalada por la comunidad científica oficial como la única y veraz explicación de los fenómenos. La bondad de una teoría se mide por su poder de predicción: en la manipulación genética no se puede predecir lo que resultará ni qué pasará a largo y mediano plazo. El papel de la ciencia en este debate debe ser, entonces, explicar teóricamente los fenómenos involucrados en la ingeniería genética y ofrecer teorías sobre sus posibles consecuencias materiales. Reflexiones Finales En discusiones y foros con grupos ambientales, de campesinos, estudiantes, consumidores y educadores, el debate no se limita a aspectos materiales, sino que se abarca más dimensiones, y consideraciones de soberanía alimentaria, justicia social, agricultura sostenible, control corporativo y derechos humanos son juzgados tan o más importantes que los impactos materiales. Cuando se discute el tema de los transgénicos en talleres institucionales de “cuello blanco” los científicos pro-OMG acaparan la discusión y la colocan en sus propios términos. No son debates, pues no se presenta sino una sola visión. En este ensayo, se ha señalado algunas de las trampas lingüísticas que causan confusión, intencional o no, en el debate sobre los transgénicos. Cada actor en el debate selecciona las palabras por sus connotaciones favorables a un determinado punto de vista. Aun cuando se sostenga una posición “científica”, muchas veces, los argumentos se basan más bien en la analogía y la asociación en lugar de la lógica. Conocer estos aspectos del debate ayudará a liberarse de las manipulaciones lingüísticas y a identificar los hechos detrás las palabras. REFERENCIAS (1). Grijelmo, Alexis 1998, “La Seducción de las Palabras”
Taurus. pág.11 |
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