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. El
Mito de la Soja
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La otra cara del boom de la soja
. ¿Porqué no estamos de acuerdo con la
soja?
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Los números del silencio en Argentina
. Argentina: de granero
del mundo a "Republiqueta sojera"
EL Mito de
la Soja - Jorge Rulli. Alfredo Galli. Jorge Kaczewer.
Darío Gianfelici
...Permitió la consolidación de un sistema. Nosotros cuando hablamos
de la soja estamos hablando de un sistema mundial. La soja no solamente es
una planta que nos puede gustar o no. La soja es un sistema mundial, es
parte indisoluble de la globalización. La soja que nosotros comemos, que
comen los indigentes, que le provoca a las nenas menarcas anticipadas, y a
los niños les provoca desórdenes hormonales, ha fijado un rol a este país.
Este país era un país productor de alimentos y ahora es un país
productor de forrajes.
Pero también fija estándares de comida en Europa donde la proteína
animal se hace en encierro, con este mismo tipo de alimentos, con forraje,
y donde la señora que usa cosmética barata de cocina que utiliza luego
de lavar los platos, esa cosmética también está hecha en base a
lecitina de soja transgénica argentina.
Donde los países del este como Polonia cuando entran en la Unión Europea
acuerdan la canalización de sus ríos, para adaptarlos a la fabricación
de barcazas de Alemania, las mismas fábricas de barcazas que diseñaron
la Hidrovía Argentina, a la medida de sus barcazas. Para transportar
soja. Y por qué en Polonia para trasportar soja? Porque Europa tiene muy
claro que en 4 ó 5 años nosotros somos ALCA y definitivo patio trasero
de los EE UU y que necesitan otras republiquetas sojeras, y esa
republiqueta es Ucrania, y está todo preparado para que sea Ucrania.
Nuestro destino de país forrajero tiene pocos años por delante.
Les digo esto y les cuento que un champú en Alemania hecho con lecitina
de soja argentina vale 2 euros nada más, cuando hecho con otro
emulsionante vale 4 o 5 veces más. Para tratar de expresar que la soja es
un modelo, es un sistema mundial, y que aquellos reformistas que en la
argentina aceptan las nuevas escalas de producción y que se proponen las
100 millones de toneladas de exportación de granos y estoy hablando también
de la izquierda progresista, pero lamentan también que tantos pequeños
productores hayan quedado al margen del sistema y que haya tantos
piqueteros con hambre. Son tan ingenuos como si un estadounidense, en épocas
de la guerra civil hubiera querido liberar a los negros del sur, pero
dejar intacto el sistema de la estructura de la producción de algodón.
El algodón iba con la esclavitud, era parte del paquete. Y la soja es un
paquete tecnológico. Hoy en el gobierno, están llegando diferentes
sectores progresistas en Secretarias de Agricultura, sobre todo, en el
INTA, que plantean (y voy a repetir lo que dicen) “El problema no es
estar a favor o en contra de los transgénicos, si no de quién los
maneja”. Esto demuestra una ignorancia absoluta . El 99% de la soja en
el mercado internacional mundial, lo maneja una sola empresa: Monsanto.
Quién va a manejar la biotecnología? El INTA hace experimentos en
biotecnología.
Por ejemplo, la peste negra en el tomate. Pero trabaja para las
transnacionales, a quién le cabe duda? Quien paga esas investigaciones?
Al INTA se lo podría haber privatizado hace mucho tiempo. En realidad del
INTA el Estado argentino paga la luz, el sueldo básico. El resto del
sueldo lo pagan las empresas. Nosotros hemos devenido no solamente en una
republiqueta forrajera, sino que hemos devenido en un dominio colonial de
las empresas transgénicas.
Este es un tema, yo sé que impacta, y nosotros mismos con mucho esfuerzo
hemos logrado develarlo en los últimos años, porque no entendíamos bien
cómo había ocurrido, pero algunos compañeros empezaron a recordar que
en el 89, pertenecían al Foro Justicialista Agropecuario, y que habían
diseñado planes para el gobierno que ganó, el de Menem, y que en medio
de la hiperinflación el que era vice, Duhalde, los convocó y les explicó
que lamentablemente todo lo trabajado no se iba a poder aplicar porque
Menem había llegado a un acuerdo con las semilleras para entregarles el
Ministerio de Economía y permitirles que diseñaran el sector rural. Y así
fue.
Tuvimos dos ministros de Bunge y Born, uno de los 4 grandes agro
exportadores de la Argentina actual. Y ellos diseñaron al sector rural. Y
hubo un funcionario de Cavallo, Ingaramo, que se fue de boca en un momento
dado y dijo que 150.000 productores rurales iban a quedar fuera del
sistema. Hubo un gran escándalo, se dijo que no era así, y en realidad
fueron el doble los que quedaron fuera del sistema.
Las ultimas cifras del INDEC indican claramente el perfil de la Argentina
como país forrajero, con un 25 % menos de unidades productivas. En la
provincia de Buenos Aires este índice se eleva al 30%. O sea que en los
últimos años hemos perdido un 30% de unidades de producción. Pero los
efectos son mucho peores, hay mucha gente que todavía tiene algunas hectáreas
de tierra, pero ya no las trabaja más. Da lo mismo de quien es, hay gente
que estaba en el programa social agropecuario con dos hectáreas y se han
pasado a la soja.
O sea, vivien en el pueblo, y esas hectáreas las integra a un pool de
siembra, no importa de quien es la tierra, el territorio argentino está
en manos de la soja. Y en este momento, a diferencia de hace muchos años,
en que nosotros venimos diciendo esto y nos lo negaban, esto es una
preocupación generalizada, inclusive de sectores insospechados, de algún
pensamiento extraño, por ej el diario La Nación y el diario Clarín.
Por ejemplo este titulo es muy fuerte: EL MONOCULTIVO DE SOJA ES UNA
TENDENCIA CON UN FUTUTO PELIGROSO. Esto es, julio de este año, 1100
personas reunidas para debatir cual es el futuro Argentino..
Clarin “La Argentina cada vez mas dependiente del cultivo de la soja. O
sea, los sectores que han aprovechado este modelo, se muestran
preocupados.
Es muy interesante presenciar los debates de ellos. La izquierda
progresista urbana, todavía no lo advirtió.
No entiende que llegó al gobierno de una republiqueta forrajera,
absolutamente vulnerable. Donde cambia el precio internacional de la soja,
esto va a ser el remezón sobre nuestra vida cotidiana, va a ser fuertísimo,
porque el estado argentino depende de las retenciones, que son el 20%
Días pasados el Director de la aduana redescubrió las triangulaciones.
Hace un año lo denunció Página 12. Las 4 empresas agro exportadoras de
Argentina que se beneficiaron de estos monocultivos, venden a un precio
inferior al real, y a sus propias oficinas en Bahamas, en Montevideo, y
hacen triangulaciones, de modo que pagan el 20% sobre estas cifras
simuladas, de modo que el estado pierde muchísimo dinero.
Esto lo están haciendo hace años, se lo está redescubriendo en este
momento. Confiamos en que se tomen medidas, no va a ser fácil, porque está
tocando a los dueños de la Argentina, y lo que es peor, los dueños
invisibles.
Y este es el tema que a nosotros nos convoca hoy. Si la Argentina sojera,
si los monocultivos de soja son un escalón invisible en el debate político
argentino, es porque los principales protagonistas están de acuerdo en no
discutirlo, porque no lo ven o porque acuerdan, es una situación
terrible. Si estamos todos de acuerdo en discutir de quién es el pan,
pero no estamos dispuestos a discutir el modelo de país, es muy grave.
Y no necesariamente hay mala fe, puede haber una mentalidad cerradamente
urbana que se niega a ver la realidad de la argentina profunda.
Por eso estos discursos nuestros, por eso este esfuerzo que estamos
haciendo. Como nunca, estamos en todas las radios, en todos los medios
tratando de hacer visible la situación de la argentina forrajera. De
entender que nos cambiaron el rol de país. Que la izquierda progresista
entienda que no es un país capaz de alimentar a 300 millones de personas,
como ellos dicen, como repite tanta gente.
Con enormes dificultades para entender que la Argentina cambió. Nos
estamos moviendo en un país diferente, nos estamos manejando con espejos
que reflejan lo que fuimos.
Durante toda la vida la Argentina tuvo una seguridad alimentaria tan
fuerte que podíamos quedarnos sin empleo, ser pobres como fuimos casi
todos nosotros cuando niños, como fueron nuestros padres en la década de
los 30, pero la comida en la mesa de los argentinos estaba asegurada.
O sea, no podemos aceptar el hambre, lo leemos y no lo integramos a
nuestra vida, que haya más de diez millones de personas hambrientas. Y
que la Argentina está falsamente alimentada. Nos están alimentando con
forraje en todo lo que comemos. Esto es inadmisible, y políticamente no
lo podemos expresar y si no podemos, no podemos salir de esta encerrona.
Por eso la necesidad de que haya talleres, y debates, que de aquí salga
un ida y vuelta de preguntas, de reflexiones, de comentarios, para tratar
este tema. Cuánto ha cambiado nuestra vida y a nuestro destino como país
la soja, y sobre todo la soja transgénica, en un paquete que se compone
de siembra directa, herbicidas de Monsanto y soja RR, que es la soja
resistente al Roundup, la soja resistente de Monsanto. Y esta idea de que
la argentina puede alcanzar las 100 millones de toneladas y a la vez ser
un país con fábricas, es una tontera.
Días pasados un economista, Julio Nudler, decía “O exportamos torta de
soja o exportamos camiones. Las dos cosas no puede ser. Lo que beneficia
el valor de la moneda dólar, que beneficia a los exportadores de soja,
impide a los industriales despegar”. Y por eso nos llenamos de productos
brasileños.
Cómo no podemos comprender esto? Es una opción de país. El problema es
que si no está en la agenda, estamos perdidos. Tenemos una situación
bastante buena desde el punto de vista del gobierno. El viejo modelo
neoliberal se hundió y lo que tenemos ahora es una nueva democracia con
un presidente muy activo, muy lúcido, que probablemente este tema no lo
vea, pero que está creando las condiciones como para que podamos hablar
de esto, y que esto se pueda resolver. Pero depende en gran medida de
nosotros.
Por que este sector de la clase media al que expresa Kirchner es un sector
que le ha dado tradicionalmente la espalda al sector rural. Tenemos que
modificar esto: no están ya mas en el gobierno los personeros de las
empresas pero está gente que no lo ve.
Tenemos que elevar la voz como nunca. Y esto depende de cada uno, de los
consumidores, de los ecologistas, de los ingenieros agrónomos, por que
este modelo de la soja, y hace poco nosotros se lo escribimos a Techint,
que intentó, antes de las últimas elecciones enfrentar a los sectores agro exportadores
y las cadenas alimentarias en la UIA y perdió por paliza.
Los sectores agroalimentarios y agro exportadores se identificaron con
Menem y este sector de burguesía italiana se identifica con Kirchner.
Qué propuesta tiene? Una Argentina productivista, así en grandes líneas,
nosotros en una carta le decíamos: Si por alguna ingeniería electoral
uds hubieran ganado la UIA , la pierden cuando vuelven a sus casas, porque
todo lo que estamos comiendo tiene una base de soja, desde los salamines,
las morcillas, los alfajores, las hamburguesas, los chocolatines, todo se
hace con lecitina, margarina, proteína de soja.
Todo lo que es proteína industrial en Argentina tiene una base hasta, a
veces, el 80% de soja transgénica. Y también le decíamos: la batalla
también la perderían con sus hijos en la universidad. Porque también
los paradigmas de estas grandes compañías han implantado en la
universidad argentina son los del modelo neocolonial transgénico,
biotecnológico, en la Facultad de Ciencias Exactas la visión de la co-evolución
prácticamente ha desaparecido. Los biólogos salen preparados para cortar
y pegar genes. Con un absoluto desprecio por la historia de la evolución
de la naturaleza.
En la facultad de ingeniería los chicos que se reciben de agrónomos
salen con una visión nula de la rotación de cultivos. Salen para
incorporarse a un paquete de dependencia. Salen con una visión nula de lo
que son las cuencas, salen para hacer obras con mucho cemento, como le
interesa a Amalita Fortabat, salen para hacer puentes, para hacer diques.
Las consecuencias ustedes las ven en Santa Fe.
Durante años el modelo sojero, todo lo que es la cuenca del Río Salado,
el Tucumán, las yungas de Salta y de Jujuy, la zona de lagunas de Córdoba,
de pantanos en Santiago, toda esta enorme cuenca, es la cuenca de siembra
directa por excelencia. Aquí se han barrido los bosques nativos, los
pantanos, los humedales, se esta cortando las yungas en el pedemonte de
salta y Tucumán, para extender los cultivos de soja, desplazando a la
lenteja (no tenemos más lenteja) desplazó al algodón desplazó los
tambos, tenemos que comprar leche al Uruguay. Y ahora desplaza selva. Qué
pasa con el agua? No hay nada que la morigere. No hay nada que atempere la
crecida, y el resultado fue Santa Fe.
Es el fruto natural de un modelo extractivo, casi minero, de manejo
agrario. El nuevo panorama es una gran mancha de siembra directa, con
enormes maquinarias y sin gente. Nuestra conducción politca se sorprende,
cuando ellos son grandes productores.
Cómo se va a sorprender Reutemann si tiene 40.000 hectáreas? Cómo se va
a sorprender el vice gobernador que es un dsesembozado lobbista de las
transnacionales, fanático de la biotecnología, se sorprende de lo que
pasó en Santa Fe.
Son tan necios? No podemos entrar en el juego de ellos y echarle al
intendente la culpa porque no avisó, o a no se quién porque no terminó
las obras.
No es un problema de obras, es un problema de cuenca, el concepto de
cuenca no está. El problema se resuelve en Salta, en Tucumán, en
Santiago.
Por qué hay problemas con los campesinos del MOCASE en Santiago del
Estero? Por el cambio climático, hay zonas que antes eran desérticas que
se han humificado y ahora los sojeros están ahí, y sacan verdaderos o
falsos títulos de las tierras y tratan de sacar al pequeño campesino. Y
ha habido tiroteos, detenciones, expulsiones, y está el MOCASE luchando
por esto.
Días pasado estuvimos con ellos y les dijimos que creemos que más allá
de las ilusiones de los sectores que desean ir a ayudarlos a Santiago, por
más que vayamos a ayudarles, por más que traigamos miel del monte para
venderla en Bs As y poder mandarles el dinero que necesitan para
sobrevivir, Uds. en un año están perdidos, no va a quedar ninguno. Y me
daban la razón, porque la soja es un monstruo imparable, como dicen los
norteamericanos, sobre todo cuando el estado no tiene políticas.
A los campesinos de Santiago como a los de Formosa, que fueron arrasados
por la soja se los puede salvar dando la batalla en los grandes centros
urbanos, donde se discuta este modelo, qué país queremos, qué paradigma
queremos, qué batallas vamos a dar para recuperar nuestra identidad
cultural y el diseño de país que pretendemos.
Yo tengo la sensación que este gobierno está asumiendo en un momento en
que va a tener que atender numerosos colapsos que se vienen en simultáneo,
y sin mucha conciencia de cómo se dio esto. Lo de Santa Fe es un colapso,
hay otro en la provincia de Bs As. 6 millones de hectáreas bajo el agua,
hace dos años. En zonas donde nunca llovió, esa inundación implica que
el agua llega por la napa desde la pampa ondulada hasta la pampa
deprimida, por un mal manejo que tiene que ver con el modelo agrario a
nivel nacional.
Hasta ahora no hay ninguna reacción, no hay presiones de la opinión
publica para ver qué se hace con esas zonas con agua. Nosotros en zonas
colmatadas como Junín, por ejemplo nos reclamaban cursos de talabartería,
... y no entendíamos qué pasaba. Es que en esas zonas colmatadas de agua
han tenido que volver al caballo, han tenido que desechar los cuadriciclos
que usaban para recorrer los potreros. Y al volver a usar los caballos, no
tenían riendas, y están usando riendas de china, de Taiwan, de nylon,
que lastiman la piel al caballo, no hay gente que haga riendas. Y esto
también es el modelo de la soja. La cultura rural argentina ha sufrido un
golpe casi mortal, ha habido un desplazamiento masivo de todo lo que hay
en el campo a la ciudad, pero también de sus artesanos, de sus músicos,
mil pueblos en estado de extinción.
Hace poco en el Foro Social Mundial, estuvimos con Gali invitados por la
central Obrera brasileña, en Porto Alegre, y en un taller sobre la soja,
organizado por la central obrera brasileña (esto es impensable en
Argentina) que es la central de trabajadores nos convoque para hablar de
la soja. Ahí un ingeniero agrónomo dijo “en los años 80 de toda la América
Latina, la agricultura mas moderna, de mas elevada tecnología, la
agricultura más desarrollada por lejos era la de la república
Argentina” y agregó “Y por eso fue la que se entregó, y por eso fue
la primera en abdicar ante las transnacionales”.
Ellos con sus campesinos aferrados a la tierra, con sus pequeñas
parcelas, con las familias que tienen semillas propias están resistiendo
a este modelo que no es más que el modelo del ALCA. La Argentina ya hace
muchos años que bajó las banderas, y cuando digo la Argentina digo las
organizaciones del campo, como la Federación Agraria, que han acordado
hace mucho tiempo, que se quejan por las consecuencias del modelo, y no
por el modelo mismo, y ésta es una diferencia sustancial, que nosotros
hemos intentado debatir en diferentes campos, tanto en centros
profesionales de ingenieros como dentro del ARI, dentro de la CTA, con
suerte diversa, pero con grandes dificultades para que el común entienda
de lo que se está hablando.
Hablamos de los colapsos. Aquí dice (Rulli muestra un recorte) “La soja
es una maleza”, La Nación, de hace una semana. Porque la soja guacha,
como las malezas tolerantes del glifosato toman los nutrientes y la
humedad del suelo, perjudicando el próximo cultivo. Entonces propone
gramoxone más glifosato. La semilla de soja está adaptada al glifosatpo,
pero la soja guacha resiste el glifosato, la quieren erradicar porque
hacen barbecho químico, se deja la tierra muerta.
Otra de las causas de las inundaciones, no hay evapotranspiración. El
suelo permanece desnudo durante varios meses. Pero a la soja guacha no hay
con qué darle. Y aquí dice “Y las malezas resistentes al glifosato”.
O sea, hace 5 ó 6 años, el INTA juraba que nunca iba a haber malezas
resistentes al glifosato. Hoy hay muchísimas. El paquete tecnológico en
le que se basa toda la tecnología argentina ya no tiene sentido. Es una
situación terrible por eso se preocupa la Nación, porque si toda la
economía está basada en un solo tipo de semilla que cubre 13 millones de
hectáreas, y esa semilla juega con un solo patrón agroquímico que se
llama Round Up de Monsanto, y eso no puede erradicar la maleza, entonces,
qué hacemos?
Esto es gravísimo, lo ve La Nación, todavía no lo ve el presidente
porque no es un hombre del campo.
Hace poco, en un encuentro que se llamó plantearon: para combatir la
maleza habría que doblar la cantidad de glifosato que estamos usando.
Pero estamos usando 150 millones de litros por año! Usar 300 millones
significa una situación inimaginable! Porque con 150 millones ya no hay
ni perdices en toda la provincia de Entre Ríos, la cruzamos entera no
vimos ni una perdiz, no hay mas liebres, no hay lombrices, no hay micro vida
en el suelo, no hay vida bacteriana.
La situación es sumamente grave, tengo la esperanza que en algunas
conversaciones que ha tenido Kirchner en Europa algunas personas se lo
hayan planteado. Durante el menemismo el Mercado Común Europeo fue
nuestro enemigo, insistimos en venderle lo que ellos no querían. Lo
primero que le planteó el primer ministro alemán a Kirchner fue el tema
de los transgénicos. En la ONU una organización internacional ha
presentado una denuncia contra la argentina por la ingesta de soja, es un
genocidio, es el único país donde los indigentes comen soja transgénica.
Ing. Agrónomo Alfredo Gali
En estos ámbitos de ecología, hace unos años éramos pocos, ahora vemos
que aparecen los nutricionistas, los médicos, los pediatras, que han dado
grandes señales sobre lo que ha afectado el modelo sojero, los síntomas.
Pero no se fue todavía a la raíz.
Un poco, el gremio agronómico es el cómplice de este modelo. Hasta que
uno u otro empiece a saltar la barrera. Están empezando, es interesante
ver como hay un INTA de MANFREDI que lo está denunciando. Es interesante
abrir la página y ver cómo están denunciando todo lo negativo que han
hecho, desde el punto de vista técnico. Y ayer estaba viendo en el INTA
RAFAELA un trabajo bastante largo sobre desarrollo local y habla de los
desplazados por el modelo, por primera vez un INTA da una señal
interesante, como Instituto Nacional, lo de nacional debe ser más que una
palabra.
La aparición de la soja con la desaparición de tambos, pequeños
productores.
El panorama es negro. Pero por otro lado hay gente en positivo, somos
pocos, los ecologistas en términos nacionales son pocos, pero tenemos el
deber en trabajar como fermento para que todo este tema se vea. Empezar a
imaginar el cambio de paradigma.
El actual no se sostiene, está explotando. Tenemos que empezar a
denunciarlo en todos los ámbitos y apuntar a un desarrollo local
absolutamente distinto, empezar a pensar distinto y aprender de otros
países que han rescatado la agricultura de los pequeños productores, y
paisanos, los llamas.
A mi me descolocaron varias veces porque decía “paisano no se dice”,
pero Paisano viene de paisaje, precisamente porque ellos están insertados
en ese ambiente, no es un mar donde no se ve ni un puestero. El latifundio
actual es peor que los latifundios de 20 o 30 años atrás, cuando en esos
latifundios había varios puesteros que vivían de ese latifundio. Hoy en
día no se necesita ni al peón rural. Es aterrador si uno lo mira, porque
no hay gente en el campo.
El nuevo paradigma está hecho de muchísima reflexión para saber donde
apuntamos, no una reflexión adolescente de crítica, sino que tenemos que
empezar a pensar e implementar cosas desde la más sencilla, detectar esos
pequeños grupos de agricultores, empezar a relacionarse cara a cara con
el agricultor, y trabajar por el desarrollo local.
Los proyectos e instituciones nacionales empezaron hace algunos años atrás,
cuando el hambre en la Argentina no existía, se empezó con el tema de
las huertas, pero la macana es que eso quedó en un kiosco, esos proyectos
se transformaron en proyectos corporativos en los que cada cual pensaba en
sus sueldos como técnicos, y no se vio que el camino señalaba que había
que seguir evolucionando para apoyar tecnológicamente, agronómicamente a
los pequeños productores.
Como que no se entendió que la huerta era insuficiente, y que había que
dar pasos mayores. No se entendió, incluso en los institutos, los grupos
orgánicos, tampoco entendieron el deber social de este tipo de
agricultura, la agricultura orgánica tiene un deber moral y tiene un
deber hacia la sociedad que no se le ha visto. Lo orgánico se ve pero
para exportar. Eso de nuevo es un error también de pensar que están
viviendo en un país en islas. Todo ese tipo de discusiones es lo que nos
motiva para que nos juntemos y veamos que es posible una agricultura de 2,
3 10 hectáreas es recontra posible. No es volver a la caverna, es volver
hacia atrás, con las rotaciones de cultivo, en vez del monocultivo, es
usar la cabeza del técnico, hay muchísimo trabajo por hacer para los
agrónomos,
mucho más que los que ofrecen las multinacionales, todo un tema a
desarrollar y muchos ejemplos de la ventaja comparativa. En los ámbitos
del pequeño productor, lo que también se rechaza en los ámbitos
tecnológicos. En el ámbito tecnológico se está maravillado por la
enorme maquinaria de 300 mil dólares, cosas inalcanzables para el pequeño
productor, de esta manera cualquiera con plata compra y accede a esta
tecnología sin tener que usar la cabeza. Usar la cabeza es volver a la
agricultura, volver a los agrónomos, y volver a la ventaja comparativa de
los mejores alimentos.
Nosotros estamos comiendo soja que no solo es un forraje, sino que es un
insulto para nosotros, nuestro país y nuestros pobres. También nuestra
papa. La spunta es una papa forrajera, podemos como sociedad, aceptamos
semejante maltrato?, porque lo que manda no es el agricultor de una
conciencia de trabajo, de cariño, de arraigo con la tierra, sino una
mentalidad absolutamente mercantilista. Se puede romper? Si, se puede
romper, pero cuando estemos todos convencidos y todos como sociedad
pidamos una agricultura para nosotros. Es un camino muy interesante y
tenemos todas las de ganar porque somos mayoría. El tema es que nos
juntemos, esos 10 millones, o los 20 millones, si nos llegamos a poner en
movimiento, no nos para nadie.
Es interesante que nos pongamos a pensar para saber cómo, un poco la idea
es ésa, nadie menos mal, nadie tiene la receta, que acá nadie viene con
la receta. Tenemos que juntarnos los agrónomos, los agricultores, y las
pequeñas artesanías también, eso es interesante, el pequeño
agricultor.
(el expositor refiere un caso acerca de la pasteurización de la leche en
los tambos)
En vez de comer soja, nosotros tendríamos que estar comiendo legumbres,
la mejor arveja, habas, garbanzos, hechos en nuestro país, pero todo eso
es un tema muy extenso, pero solamente esperamos tirar un poco el estímulo
con este tema de proteccionismo o subsidios, que no es por casualidad que
está instalado.
El proteccionismo europeo nos hace estar aliados, a nosotros los
argentinos, con EEUU para presentar una demanda a la OMC contra la Unión
Europea para que compre transgénicos sin etiquetado, nos estamos aliando
con lo peor, y con lo que nos va a caer en contra a nosotros como
consumidores y a nosotros como productores.
La moraleja en positivo es pensar que sí podemos, que como ciudadanos
tenemos el derecho a tener los alimentos de mejor calidad, pero a su vez
tendríamos que exigir que exista una agricultura y agricultores a ese
nivel y a esa escala, no al nivel que esté buscando solamente la
exportación sino agricultores que piensen en el mercado interno. La
moraleja es apelar al sentido común, esto es sencillo, romper con
muchísimos mitos, la agricultura debe ser de 100 ha como mínimo, y poder
instalar el tema en la sociedad, en los otros países qué ha ocurrido? Los
consumidores se resisten en democracias reales. El consumidor (no crean
que son los gobiernos los que no quieren alimentos transgénicos), los
gobiernos tienen que aceptar lo que opinan la mayoría del pueblo, ellos
están también muy contaminados por sus compañías químicas, en Europa
son poderosísimas, y sin embargo han tenido que escuchar a sus
ciudadanos.
Es una invitación para que continuemos el debate, esto es interesante, es
multidisciplinario este encuentro, acá viene gente de todas las
disciplinas, y estamos tratando de crear, imaginar, iniciar el camino del
desarrollo local.
Dr. Jorge Kaczewer
Como dijeron los compañeros, el problema que genera esta crisis de
paradigmas donde un país entero se ve sometido a los designios de
intereses económicos, y su impacto sobre la salud, a todos nos debe
preocupar. Tengo entendido que hay presentes nutricionistas, profesionales
de otras ramas biológicas.
La cantidad de datos que confirma que no sólo el modelo está pensado en
función de intereses económicos, sino que también está pensado en
función de cómo de la mano de esos intereses económicos se pueden
resolver otros problemitas que enfrentan los dueños de esos intereses,
como ser, cómo hacemos para honrar a nuestro viejo Maltus cuando decía
que nuestro problema de superpoblación se va a resolver cuando aumentemos
la tasa de mortalidad, de las poblaciones de bajos recursos del planeta.
No sé si saben que salió un libro “El planeta explota” que defiende
los OMGs, y falseando datos sobre el tema de la superpoblación.
Lo que vamos a tratar de trabajar hoy es cómo el modelo de la soja
implica toda una perversidad muy minuciosa y detalladamente pergeñada en
centros científicos para, mediante ese modelo, influir sobre la salud de
la gente de modo tal de obtener más control, más poder, más poder de
decisión y de conducir rumbos.
Esto quiere decir que puede resultar un poco tirabombas, pero viendo la
historia de cómo se desarrolló el complejo de la soja, hoy podemos decir
que si podemos cuantificar en un 100% el poder de control, supongamos, en
un contexto de globalización, el complejo de la soja le provee a EEUU un
35% de poder de control mundial, y gran parte de ese poder está ejercido
mediante la denegación a las poblaciones de su derecho natural de gozar
de una constitución física, normal, natural, que le permita pensar
inteligentemente, actuar concientemente y vivir independientemente. Eso es
lo que se busca mediante este desmedido instalación del complejo de la
soja en nuestras vidas
Decía bien Gali que una forma no adolescente de hacer esto es difundir la
información correcta y a su vez, como el paradigma que gobierna la mente
de los dueños de este complejo mundial y de sus asesores científicos ,
gran parte de su éxito lo obtienen logrando que los científicos padezcan
una ceguera selectiva.
Malinterpretan o ignoran la evidencia científica. Por ello a muchos de esta
sala que no tengan formación científica, tal vez esto suene como un
bombardeo de datos,
Estuvimos hace poco con la directora de nutrición materno infantil, y
ella admitió que gran parte de no poder dictar políticas en el ministerio
es por no tener los datos.
El gobierno nacional tendría que solventar esto y no nosotros estar
haciéndolo ad-honorem, lo cierto es que nuestra persistencia va a tener éxito
, ya que han pensado en generar un evento en el que recopilar estos datos
y entonces a partir de allí, generar políticas.
Ya que toda la soja en el país es transgénica, ya hoy hay evidencia
suficiente para aseverar que no necesitamos ingenieros genéticos
modificando nuestros alimentos, es más, la evidencia es catastrófica, en
realidad tampoco necesitamos terroristas fundamentalistas, porque tenemos
ingenieros Genéticos.
Los efectos son catastróficos, el nivel de corrupción que ha alcanzado a
la ciencia misma. La ciencia está impregnada de intereses comerciales,
las corporaciones están comprendo departamentos enteros de universidades
públicas, esto quiere decir, no solo en la parte agronómica sino en la
parte biológica, en la parte médica, centros prestigiosísimos, los
mayores centros mundiales de investigación están siendo comprados
mediante subsidios de 50 millones de dólares, 200 millones de dólares,
para que esa cátedra entera con su personal, trabaje durante un tiempo y
solo reciba un 5% de las ganancias, a veces.
En el caso de la fitomedicina, también, ocurre, y esto tiene que ver con
la soja, porque ya la soja ha invadido las farmacias, y las mujeres, sobre
todo deben saber ésto, están en mucho riesgo si consumen comprimidos de
isoflavona de soja, pero esto es un desarrollo que responde al mismo patrón
perverso, porque por ejemplo las multinacionales farmacológicas están en
la selvas de todos los países americanos, obteniendo germoplasma,
obteniendo sustancias que luego van a usar en sus laboratorios, y siempre
es el mismo patrón, 5% para el país, y el resto todo para los otros.
El tema que la soja sea transgénica, tampoco hay dudas ya en los hechos
científicos acumulados hasta el presente, son contundentes, y revelan los
riesgos de persistir esta tendencia de modificación genética de nuestra
reserva alimenticia.
Tenemos una muy buena noticia y es que se ha presentado un documento
producido por un panel independiente de científicos mundial, totalmente
multidisciplinario... virólogos... agrónomos... y este panel no sólo ha
reunido toda la evidencia científica generada en los últimos años, que
estaba en el proceso de hacerse y la ha ordenado, sino que además ha
juntado la evidencia de los últimos dos años, y la evidencia es pasmosa,
confirma todos estos puntos perfectamente, yo voy a tratar de ir rápido
El glifosato, (muestra filminas y explica los datos de la transparencia)
Ellos aprobaron la soja en base al concepto de equivalencia sustancial, y
admitieron años después, Monsanto, que había diferencias en los
componentes. Los componentes más importantes son los tóxicos, también
los beneficiosos. Todos los productos beneficiosos, se vio después, de la
planta de soja, se disminuyen en la variedad transgénica, y todos los
productos tóxicos aumentan en la variedad transgénica. Qué negocio
hicimos con esta modificación? Arruinar la salud.
Ahora vamos a ver el importante impacto que tienen las isoflavonas de la
soja ..
.... (muestra filminas y explica)
Estos son los lignanos, otros flavonoides.. pero todos son muy parecidos a
la hormona sexual femenina, humana. El 17 beta estradiol. Menciono esto
ahora el principio para que empiecen a imaginar qué paso en 1950 cuando
se descubrieron los fitoestrógenos y los científicos norteamericanos que
ya habían sentado las bases del complejo mundial de la soja, en cuanto
complejo para la producción intensiva de animales. Hasta el 20 se le daba
soja al ganado, pero no se había podido impedir que disminuyera la tasa de
muerte del ganado. (explica)
Se empezó a diseñar el complejo de producción intensiva de carne animal.
En el año 50 se descubrieron los fitoestrógenos. Y hubo un revuelo muy
grande ... los científicos sabian que eran disruptores hormonales, y sin
embargo le metieron pata al fondo.
Hasta lo consulté con un científico y un científico argentino que
trabaja en (da nombre laboratorio) el Dr Malosovsky, me contacté con él,
sobre los efectos de las isoflavonas sobre el cerebro de los niños,
porque empecé a tomar contacto de mucha evidencia de cómo las
isoflavonas afectaban la conciencia humana.
Yo quería chequear si podía ser tan perverso. Preguntar si ésto está
concebido o les salió de carambola?. Le pregunto a este médico y me
dice: Mire Dr. este tema con la soja transgénica, no hay ninguna
investigación programada para estudiar ni se va a hacer, y acá yo como
muchos otros colegas tenemos una opinión formada... y lamentablemente no
conviene que me explaye al respecto... lo que me quiso decir entre líneas
es que sabían pero no tenían autorización para hablar.
(MUESTRA) Estos son los papers que Monsanto presentó ante la Food And
Drougs Administration para validar la comercialización de la soja transgénica,
todos, todos, absolutamente todos los científicos intervinientes son
científicos de Monsanto, o de organismos solventados por Monsanto.
La CoNaBia, nuestros científicos asesores del gobierno, en materia de
transgénicos, y dicen que son muy rigurosos, yo no sé si se tomaron el
trabajo de leerlos, porque cuando algo lo dice la FDA es palabra santa. Lo
cierto es que algunos parecen más que estudios científicos, estudios
para, por ejemplo, aprobar las normas sanitarias de comercialización de
pollos parrilleros, con poblaciones de animales muy pequeñas, con errores
científicos de tipo 1, con tiempos de experimentación extremadamente
cortos. Para los que manejan el tema de cómo debe ser una investigación
científica, es bastante lamentable.
Los riesgos son mucho peores que el mero riesgo de estar consumiendo un
transgénico. En el caso del complejo mundial de la soja, data de mucho
antes de la aparición de la soja OMG, entonces debemos dividir el estudio
de los riesgos en los riesgos del consumo de soja convencional o hasta
soja orgánica, y los riesgos del consumo de soja OMG.
Con la soja convencional los riesgos que tienen que ver con la salud
humana pasan por los antinutrientes que tiene la soja.
El problema de por qué no darle a los chicos es por el ácido fítico,
bloquea la absorción digestiva de minerales, es por inhibidores de la
tripsina, hormonas necesarias para la digestión proteica, pero que también
es un depresor del crecimiento.
El contenido de lectina también es importante porque es un alergeno muy
fuerte... (sigue y explica alergenicidad...)
El problema fundamental son las isoflavonas porque tienen un gran
potencial de impacto tóxico sobre todos los sistemas del organismo, y
digo TODOS, óseo, circulatorio, digestivo, realmente todo.
Esta propiedad polifacética de afectar todo, también se extiende a la
capacidad de la soja de disfrazar todo, meterse en todos lados y abaratar
todo, brindando ingresos rápidos para los que manejan el complejo.
Realmente no existe en el planeta otro vegetal como éste, 1000 veces más
isoflavonas que cualquier otro.
La investigación que se tendría que haber hecho para aprobar la soja, no
se hizo, y por eso también estamos preocupados del consumo de OMG no solo
soja.
Los primeros trabajos decían que que los pequeños pedacitos de código
transgénico se absorbían en el intestino y permanecían intactos,
recuerden que estos científicos de Monsanto simularon el aparato digestivo
con un alambique, una especie de bolsa gástrica con un liquido que
simulaba el jugo gástrico encima de un banco de laboratorio, y la
condición dentro del cuerpo humano es muy diferente.
Ellos decían que el ADN se degradaba completamente. Esto no es así, se
comprobó que persiste en el organismo, no en cadenas suficientemente
largas como para que esa cadena sea un gen y codifique una proteína, pero
en la mayoría es degradado hasta un punto en que cadenas mas cortas
penetran al torrente sanguíneo generando reacciones inmunológicas.
Ustedes saben que es bien conocido en medicina los trastornos de
reacciones inmunológicas al adn y al arn, no sólo en el tracto sanguíneo
pueden producir esto, sino también artritis, dolores articulares.
Nuestras guardias están atestadas de pacientes que concurren con dolores
articulares, y mucho de esto puede estar debido a una lesión de esfuerzo
repetitivo de nuestro sistema inmunológico producido para rechazar esta
sobrecarga de estímulo hacia la inflamación.
Muchas enfermedades auto inmunes necesitan un gatillo como éste para
desencadenarse, que es la agresión continua, repetitiva, cuatro veces por
día a ritmo horario al sistema inmunológico mediante el pasaje de
transgenes a la sangre.
Esto fue absolutamente confirmado asi como también que los transgenes
pueden ingresar a las células y como tienen dentro del paquete genético
copias de virus muy patogénicos que tienen un alto poder de capacidad de
invasividad, ese pedacito de transgen puede adosarse a nuestro código genético,
y también se demostró que las madres lo pasan a sus fetos.
Por supuesto que dentro de las pruebas que estarían requeridas en el caso
en que realmente quisiéramos aplicar la ciencia a este estudio, faltó la
experimentación a largo plazo.
Las isoflavonas... Cómo hacemos para que la gente no salte como estamos
saltando ahora? Y, vamos a joderle el cerebro, vamos a joderle la
capacidad de reproducirse, vamos a aumentar deliberadamente las tasas de
mortalidad de la población.
Entonces, a partir del año 90 cuando se produjo tanta soja por primera
vez que excedió la necesidad de los feed lots de los grandes complejos
productores de carnes, a partir de los 70 ya se empezó a bombardear a la
gente con soja, pero resultó que la gente medianamente educada la
identificaba como una comida para pobres, y entonces empezó a aparecer
disfrazada, aparecieron los aislados proteicos, la proteína vegetal
texturizada, y los argentinos desde hace 30 años consumimos MUCHA soja, más
soja que nunca sin saberlo.
Acá se empiezan a delimitar las áreas de riesgo, un área de riesgo es
el consumidor de la soja forrajera transgénica, pero no toda en el país
es asi, entonces el que consume aun soja convencional, lo viene haciendo
desde hace 34 años, cuando toda la soja era convencional. En el 70 es que
Argentina se alineó con los EEUU ante la primera vez que EEUU casi hace
un embargo de sus exportaciones porque fallaron cosechas, Argentina salió
a auxiliar y quedo alineada en el complejo de la soja.
Qué pasa con la cantidad de isoflavonas que venimos consumiendo desde
hace 30 años? Hay estudios que están documentando el impacto de esa
cantidad de miligramos diarios de isoflavona que entra al torrente
sanguíneo?
Lamentablemente hay muy poco y un científico de la propia FDA alertó
sobre el impacto tiroideo, particularmente la genisteía, y ahí empezó
un poco la controversia.
El complejo de la soja es perverso. Uno puede ver al meterse en la
investigación científica y viendo cómo los gerentes de las
multinacionales compraron firmas de científicos y la literatura del
complejo de la soja está infectada de papers ridículos donde a todos
estos anti nutrientes que mencioné, ya se les han encontrado propiedades
saludables! Porque si tenemos que venderles ahora, a los que antes no lo
aceptaban, ahora, al instruido en las grandes ciudades, que busca comer
menos proteínas por el colesterol, entonces hay que mentirle. Y que los
gobiernos bajen políticas de convencer que comer soja es saludable.
Los inhibidores de proteasa (presentados sobre filminas) Ya se les
atribuye que inhiben la expresión de oncogenes, que los lignanos son anti
tumorales, que los fitatos, que son los que inhiben la captación
intestinal de minerales, son antioxidantes! Entonces como está tan
difundido combatir el stress, vamos a comer soja!
Por qué los chicos hacen tantas caries? No es por el azucar del jugo, es
por la cantidad de isoflavonas, que deprimen el sistema inmunológico! Se
ha evidenciado una disminución del tamaño del timo.
La soja inhibe una cantidad de pasos enzimáticos dentro del metabolismo
humano, que finalmente luego de una investigación que me tocó hacer, de
una por una, las enzimas y encontrarlas en trabajos en la literatura me
di cuenta de cuan hábilmente está esto pergeñado.
Por ejemplo te dicen la genisteina es anticancerígeno, es cierto, pero no
inhibe solamente en el tumor, sino en el cerebro, y nosotros necesitamos
en el cerebro para que funcione! Esta claro como piensa esta gente?
Manejan un nivel de inteligencia atroz.
Por ejemplo (... varios mas)
Hace medio año también se descubrió que el herbicida que se usa con la
soja transgénica tiene un efecto inhibidor de una proteína reguladora en
la sintesis de esteroides, quiero decir: apuntaron directamente al sistema
hormonal de los seres vivos, de los humanos, con la intención de
esterilizarlos, de lograr una falla reproductiva (...)
En esta cultura light del bajo colesterol, la soja entró en las casas
argentinas medianas de padres de familia instruidos de la mano de la salud
cardiovascular, pero básicamente entró cuando los cardiólogos argentinos
empezaron a prescribir dietas con bajo contenido graso, por lo tanto,
chicos coman menos carnes, meté un poquito de soja, así tenés proteína
completa. Despues se vio que tampoco tiene proteína completa, que hay que
balancearla con un cereal para que realmente sea completa. Y todo esto se
basa en la teoría de que la placa arteriosclerótica (explica)
El culpable de la placa arteriosclerótica no son los lípidos, hay muchos
otros factores, pero fíjense lo que es la voracidad de dinero de este
complejo que se traga todo, nos empezaron a bombardear con los
concentrados proteicos de soja hace 20 años, pero ahora en que la soja es
OMG ya tenemos a las instituciones regulatorias mundiales como la FDA
totalmente aliada con este pulpo generador de dinero que es la soja transgénica
al punto que hace un año y medio la FDA aprobó la licencia para que las
empresas productores de alimentos con soja pongan en la etiqueta de que el
consumo diario de 25 gr de proteinas de soja 4 veces por dia promueve la
salud cardiovascular!!!
La asociación de dietistas salió al cruce, y señaló que “no conocemos
ninguna experimentación que en un escenario no experimental diga que el
consumo de soja es efectivo en cuanto a la reducción del colesterol
sanguíneo”.
El carnivorismo no tiene nada que ver con la enfermedad cardiovascular. Lo
que tiene que ver es el consumo en exceso de ácidos grasos trans, todos
los aceites que consumimos del súper, que atravesaron procesos
industriales bastante fuertes en cuanto a las sustancias químicas, presión
y temperatura involucrada, alta temperatura, presión, solventes, solución
alcalina, hexano, queda tóxico, (lee filmina).
Esto es lo que estamos comiendo son el sojola, que dice que es de primera
presión, y es mentira: no se puede hacer aceite de soja de primera presión
porque si la soja no pasa por esta previa cocción a alta temperatura no
se puede presionar y no se saca nada de aceite.
La verdad sobre el tema de la salud cardiovascular es el tema de los ácidos
grasos trans, la ingesta de grasas polisaturadas, azúcar y otros
carbohidratos, tabaquismo, obesidad, además del factor anímico que es
fundamental.
Los supermercados argentinos, si uno llena el carrito, el 70% de lo que
llena el carrito tiene soja. La parte de isoflavonas es importante, la
proteína aislada da concentración y amplifica por gramo la cantidad. Las
proteinas de soja son las que mas concentran isoflavonas, fíjense: un vaso
de jugo de soja por día y una taza de porotos de soja por día, equivalen a
una dosis diaria de 300 ml de isoflavonas, y con 60 miligramos diarios
suministrados a una mujer adulta con su sistema reproductivo indemne, a
los 21 días se produce una alteración del ciclo menstrual, se alargan,
se produce un hipertiroidismo subclínico.
Es una cantidad de datos avasalladora que está oculta, no está en los
diarios, no está en los noticieros, no está ni siquiera en las
facultades. Hay que salir a buscarla como si uno hiciera una expedición.
El curro de la terapia del reemplazo hormonal responde a un interés de
los laboratorios que inventaron la producción de hormonas sintéticas. En
segundo lugar las poblaciones aborígenes no padecen de síntomas de
menopausia (explica)
Como decíamos, todos los sistemas se hallan afectados por el sistema de
la soja. Realmente es un arma potentísima. Y ha sido muy inteligentemente
utilizada.
Tiene un efecto cancerígeno, como todo disruptor hormonal, la comés hoy
y el cáncer te lo agarrás dentro de 10 o 15 años, los efectos se ven a
largo plazo en la mayoría de los casos y es muy difícil porque 15 años
después, quién se acuerda que iba al super todos los días, cuando
cambiaron sus hábitos dietarios.. es imposible de rastrear...(sigue con
ejemplo) Este es un mensaje dirigido a los médicos que están poniendo
las manos en el fuego por las isoflavonas de la soja. Apliquemos el
principio de precaución.
En oriente es falsa la afirmación que se consume soja, salvo las formas
sanas de la soja, que es el tofu y el miso. Cuando las fábricas de
proteicos de soja solicitaron la aprobación de la proteína de soja,
elevaron un paper que fue contestado por un toxicólogo y gracias a eso
los aislados proteicos de soja no recibieron su aplicación Grass, que se
usa para aditivos alimentarios.
Y las leches, las formulas infantiles, a base de qué se hacen? A base de
proteína aislada de soja, la leche que va a comprar a la farmacia para
los niños (otra población argentina que está en riesgo) y son los niños
que reciben leches artificiales en base a soja, en latas hechas en base a
proteína aislada de soja, ahí realmente es donde se corrobora esto que
decíamos. Las empresas cuando elevaron sus papers han falseado sus datos
de potencia comparativa entre las isoflavonas potencia comparativa al estrógeno,
por ejemplo.
Ahora, Uds. fíjense que nos vienen advirtiendo sobre no consumir
plastificantes y todas las sustancias que pueden ser disruptoras. Si
comparamos la ingesta diaria de isoflavonas y de todo el resto de los
disruptores endócrinos, comemos 100 veces más provenientes de la soja
que de toda la industria mancomunada del planeta junta.
Dr. Darío Gianfelici
La verdad que yo creo que debe ser bastante pesado recibir toda esta info
y encima seguimos, esto no termina aquí..
Yo soy médico de atención primaria, rural, vivo en una población de
Paraná, en Entre Ríos. Durante los períodos que corresponden al actual
barbecho químico, que es como se prepara la tierra para recibir la soja,
y durante el tiempo que la soja está creciendo, vivimos fumigados. Es
decir, los avioncitos pasan sobre nuestras cabezas constantemente y los
pacientes muestran efectos determinados por los agroquímicos, y esto
empieza a generar problemas.
A mi me despiertan ciertas dudas, cuando en mi práctica como médico
general se mueren bebés de partos normales, y aparece otra patología que
hasta ahora no era tan frecuente, que un embarazo donde hay placenta, bolsa,
pero no hay bebé, se elimina solo en dos o tres meses, con riesgo físico
y mental para la mamá, imaginen una pareja joven que intenta construir su
familia y fracasa permanentemente por esta patología.
Entonces, como medico de atención primaria, me dije que hay que tratarlo
desde ese punto de vista.
Abarcando un triángulo afectada por la soja, las isoflavonas, los
antinutrientes y todo esto que pretenden hacernos comer, y también por
este hecho de los agroquímicos con los que nos fumigan permanentemente y
en relación directa con el medio ambiente, porque los productores, los
avioncitos, los tractores fumigan perdices, zorritos, pajaritos, lo que
cruce.
Y por qué la economía, en todo sentido? La economía tiene que ver con
la salud, porque todo esto va a producir enfermedades que van a aumentar
el costo de la salud, porque todo esto va a caer sobre un sector más
pobre que es crítico sobre todo en nuestra provincia que atraviesa un
momento terrible en el sector salud.
Y la economía tiene que ver con el ambiente porque si seguimos regando
glifosato permanentemente en pocos años estos campos no van a servir para
cosechar soja, pero no van a servir para cosechar nada, y nosotros vamos a
necesitar producción agropecuaria ahora para salir de la crisis actual,
pero también dentro de diez años.
Entonces, todo esto está relacionado y tiene que ver con el problema de
la soja.
Cuando hablamos de economía, hablamos de la economía doméstica del
productor. Este ha aprendido a manejar este elemento que si Uds. transitan
por la provincia de E Ríos lo van a ver: el silo bolsa o silo chorizo, es
un sistema por el cual el productor mantiene la soja en su campo, en su
mano, con la intención de no entregarla al final de la cosecha, porque
vale menos,
El productor cuando sale a la puerta de su casa y ve esto y ve dólares,
pronto no va a ver sino miseria.
Y asociada a esto que tratamos de ampliar aquí en la foto, que es el bidón
de round up, omnipresente. Y cuales son estos monstruos que nos atacan y
que permanentemente estamos sufriendo? Entre algunos otros, hay
fundamentalmente tres:
Glifosato y 24D que son herbicidas, y endosulfan que es un insecticida.
Con las condiciones climáticas que hemos tenido donde hubo calor y
humedad la soja rebrotó y entonces aparece esto de que la soja es una
maleza, y como es maleza tenemos que fumigarla pero no la vamos a fumigar
con glifosato, si la soja por esencia es resistente al glifosato, entonces
la fumigamos con paraquat, un viejo herbicida que corroe metales, tengan
idea lo que significa una gota de paraquat en la piel, si correo metales.
Vamos bien!
Entonces, resulta que con el glifosato vienen una cantidad de sustancias
que no figuran en el marbete del producto porque son secreto comercial
Que ocurre? El glifosato es soluble en agua. No tiene capacidad siendo
soluble en agua para atravesar las membranas de lípidos como son la piel,
tanto de animales como de vegetales, entonces se le agrega un surfactante,
que es la polietilen diamina que hace que el glifosato penetre dentro de
la planta y actúe desde allí, porque es un herbicida sistémico, entra
dentro de la planta y del poroto, por lo cual, señoras, lavarlo no sirve
de nada.
Y todo esto hace que el glifosato que en algun momento se nos dijo es
agüita del cerro, hoy dia se sabe que es agresivo para los ojos, que es
produce inflamación en la piel, y que hay estudios de médicos suecos que
lo vinculan con una forma de cáncer linfático.
Y si seguimos avanzando y volvemos al 24D que es otro herbicida que se
maneja junto con el glifosato, que es un derivado del agente naranja, era
aquel producto que usaban en Vietnam para limpiar la selva y poder ver
como se movia el Viet cong.
Yo les voy a leer una resolución Nº 7 del 16 de abril del 2003, de la
Dirección de Agricultora y Suelos de la Pcia de Entre Ríos (lee, señala
que ocasiona severos daños debido a la alta volatilidad del mismo, que
los daños se traducen además en polución y bajos rendimientos en las
cosechas, ocasionando pérdidas... severos daños al ambiente las personas
y los bienes, y ante la necesidad de prevenir... resuelve: Art 1
restringir el uso en todo el ámbito de la provincia de Entre Ríos del
herbicida 2,4D hasta el 31 de agosto del 2003 autorizándose la venta
hasta agotar las existencia...
Lo prohibimos, pero lo que está síganlo vendiendo. Suspender hasta que el
SENASA resuelva. El art. 3 dice “serán pasibles de las sanciones
previstas quienes ocasione daños al ambiente o a terceros e infrinjan la
presente resolución”
Parece ser que tanto insistir, algo se está obteniendo de las entidades
oficiales. Parece ser que cuando se terminen los estocks, no vaya a ser
que... se va a dejar de aplicar en E. Rios.
Vamos a pasar al endosulfán, es impostante y tiene mucha relación.
Es un insecticida organoclorado. Lo importante es su capacidad de actuar
como disruptor endócrino, sumandose a las isoflavonas de la soja.
Qué son? sustancias químicas que suplantan las hormonas naturales, engañan
a nuestro organismo haciéndole pensar que son hormonas: bloquean los
efectos, les cambian el sentido, producen excesos y descensos en el
equilibrio hormonal, pero lo más grave es que actúan especialmente
durante el período en que el ser humano es más vulnerable, es decir
intra útero, y pueden producir efectos mucho tiempo después, de manera
que no se asocie una cosa y otra Es sumamente perverso este mecanismo.
Y qué es lo que estamos viendo cuando hablamos de disruptores endócrinos?
Fundamentalmente los símil estrógenos producidos por endosulfán: son sintéticos,
están hechos por el hombre, por lo cual nuestro organismo no tiene
capacidad de metabolizarlo porque no lo conoce, es una sustancia nueva,
van a pasar 10, 15 o 150 años hasta que nuestro organismo produzca una
enzima capaz de metabolizar los estrogenos sintéticos que estamos
recibiendo a través de esos disruptores endócrinos sintéticos. Y producen
una cantidad de enfermedades, que yo traté de dividir por sexo:
En el hombre:
Criptor quidea, cuando empezamos a formar nuestro organismo, nuestros testículos
se forman a la misma altura de los riñones, y después bajan hasta el
lugar en el que deben estar, porque deben trabajar a una temperatura menor
de la del cuerpo. La criptorquidea es el no descenso del testículo, con lo
cual no solo no cumple con la función de generar espermatozoides, sino que
corre el riesgo de malignizarse porque esta en un lugar que no le
corresponde.
La otra enfermedad es la hipospadias, es decir, normalmente el conducto
sale de la vejiga y termina en la punta del pene. En la hipospadias
termina en la mitad del pene, con lo cual ese nene no orina normalmente,
sufre infecciones a repetición, y además, es imposible tener una vida
sexual normal, con lo cual tendrá que ser intervenido.
Cáncer de próstata: en esto van a encontrar las dos cosas, se dice que
aumenta la incidencia de cáncer de próstata por sus efectos en momentos
de la concepción o la gestación. Después se dice que lo previene,
cuando se come soja con estrógenos.
Esta es una discusión que tuve con un funcionario de la provincia, que,
después de haberle enviado cantidad de información, me responde con una
hojita que decía que la soja era buena porque prevenía el cáncer de próstata
porque tenía estrógeno.
Y yo le conteste: mi querido doctor, si usted quiere prevenir su cáncer
de próstata tomando estrógenos, hágalo, pero le va a quedar la voz
finita, por lo menos.
Disminución de la cantidad y la calidad del esperma. Se calcula que la
cantidad de espermatozoides en la eyaculación de los hombres promedio, a
nivel mundial, se ha reducido en un 50%. Señores: si seguimos con esto
nos quedamos sin gonadas. Vamos a tener que fecundar in Vitro. Hay un
estudio que hizo el Dr. Alejandro Oliva, andrólogo, del Htal. Italiano
de Rosario, con productores rurales de Santa Fe y Entre Ríos, y descubre
que hay una alta incidencia de productores que tienen contacto con venenos
agroquímicos, que tienen disminución en la cantidad, o nada de
espermatozoides. Y finalmente la hipertrofia benigna de próstata, que
admito que tiene algunos índices de discusión, porque tiene que ver con
la edad, y ante un aumento de la expectativa de vida y es dable pensar que
aparezca con mayor frecuencia,.
En La Mujer:
El cáncer de mama, ovario u útero están directamente vinculados a las
hormonas femeninas, es decir: disruptor endócrino= hormona femenina, así
como las isoflavonas de la soja son = a hormonas femeninas.
Endometriosis, desconocida, rareza, es hoy muy frecuente. Es la aparición
en el epitelio que protege por dentro la matriz de la mujer, en otra
ubicación que no es la matriz, cualquier sector del abdomen, o en nivel
pulmonar. Es hormonodependiente. Con el ciclo menstrual de la mujer crece,
sangra y puede producir severos cuadros de peritonitis hemorrágica cada
vez que se produce un ciclo.
El embarazo anembrionado, una verdadera plaga. Ustedes averigüen en medios
rurales en donde e produce soja y van a ver que todos coinciden.
Y esto determina un aumento en la morbimortalidad perinatal. El secretario
de salud acaba de admitir que existe.
Qué nos estamos haciendo?
Como sin ningún respeto, en bien de un beneficio económico actual,
estamos hipotecando el futuro. Y digo esto porque vean ustedes (muestra
foto en la que se ve el Hospital de ancianos que dirije, un alambrado
perimetral, y del otro lado, soja) (luego muestra fotografías del suelo
quemado por glifosato durante barbecho químico junto a las casas)
Hasta dónde vale la pena que nos estemos agrediendo de este modo?
Fuente: EcoPortal
Soja: ¿Por
qué no
estamos de acuerdo con su uso en la alimentación humana? -
María
Angélica Kees. Roberto Olivares
Al pretender mejorar la alimentación de
las personas y en especial de los sectores populares carenciados, hay que
tener cuidado de que la gestión no provoque daños que confirmen el
conocido dicho: "El camino al infierno está plagado de buenas
intenciones".
Promover el uso de la soja en la
alimentación humana, especialmente niños desnutridos y familias
carenciadas, puede transformarse en un ejemplo del mencionado dicho.
Las Leguminosas tienen la capacidad de
captar el Nitrógeno libre del aire a través de la simbiosis con un
microorganismo denominado Rhyzobium. Esto las hace interesantes por varios
aspectos: producen granos con abundante proteína y aportan Nitrógeno al
suelo.
La Soja es una Leguminosa.
Y allí está una de las claves del error
de promover la Soja como alimentación para superar estados de carencia o
déficit alimentario: creer que toda proteína es ideal para el organismo
humano.
No es así, la Soja, ya sea molida o
cocinada es de una extrema acidez, por eso los pueblos de oriente que la
consumen diariamente, casi nunca la comen sin que los granos pasen por
procesos de fermentación. Por ejemplo Miso, Shoyu; Nató; Tofu.
El Miso y el Shoyu se fermentan entre uno
y tres años y reciben el agregado de sales marinas para compensar esa
extrema acidez, que es nociva.
Las proteínas de la soja son difíciles
de asimilar por el sistema digestivo humano y provocan, entre otros,
formación excesiva de gases y dilatación intestinal.
En cien gramos (100 gr.) de leche de soja
en polvo hay tres miligramos (3 mgrs) de Sodio (Na) para mil seiscientos
ochenta miligramos (1680 mgrs) de Potasio (K), es decir una proporción Na/K
de 1: 500.
En la leche materna esa proporción es de
1: 2.
Los porotos de soja, para ser cocinados,
deben permanecer una 8 a 12 horas en remojo para luego ser hervidos
durante 2 a 3 horas.
Esto nos lleva a sumar otro aspecto al análisis:
las consecuencias culturales, ergonómicas y ambientales de incluir la
soja en la alimentación.
La gente consume leguminosas: poroto
manteca; chauchas varias; arveja; entre otras pero no tiene como costumbre
consumir la soja. No gusta del sabor que tiene.
¿Por qué tenemos que pelear contra una
costumbre saludable para imponer la soja? Cuando los porotos producidos
tradicionalmente en Argentina son saludables aportes proteicos y se
producen en las huertas y chacras de todo el país.
Los porotos nuestros se cocinan (luego
del remojo, si están secos) en unos cuarenta a cuarenta y cinco minutos
como máximo.
¿Por qué tenemos que aumentar el
consumo de energía para la cocción de un poroto como la soja, cuando los
nuestros demandan menor cantidad de energía?
¿Por qué tenemos que provocar mayor
trabajo a los responsables de juntar leña en el campo?
¿Por qué tenemos que presionar aún más
sobre los degradados bosques nativos? (Para hervir durante el triple o
cuádruplo
de tiempo los porotos de soja, en relación con los porotos comunes,
necesitamos el triple o cuádruplo cantidad de leña).
En un país como el nuestro, donde la
leche de vaca se obtiene fácilmente: Por qué tenemos que recurrir a la
leche de soja, que es complicada de preparar, demanda tiempo,
entrenamiento, elementos y condiciones de alta higiene?
Ordeñar una vaca o una cabra es lo más
elemental y básico que aprende todo niño y niña en el campo. No
necesita más capacitación que la que recibe desde que nace, no se
necesitan más elementos que manos limpias, un balde y la acción de
"ordeñe". Lo puede hacer cualquier niño de la familia y
alimentar sanamente a todos.
Otro punto a considerar en la promoción
de la soja para alimentación humana es que la mayoría de la soja que se
produce en Argentina es del tipo "transgénica", que no es igual
a la soja común, ya que fue modificada genéticamente para hacerla
resistente a la aplicación del Glifosato (herbicida).
¿Sabemos cuánto residuo queda en el
grano por la aplicación del glifosato y de otros productos químicos?
¿Conocemos las consecuencias sobre la
salud humana de estos residuos?
Ya se sabe que la aplicación de
glifosato cambia la composición química de la soja, por ejemplo, al
nivel de compuestos fenólicos, como los isoflavonoides.
La soja transgénica contiene 27% más de
inhibidor de tripsina que la soja no modificada genéticamente. Este
inhibidor produce alergias e inhibe la digestión de la proteína.
En soja transgénica cocinada se encontró
el doble de lectinas (también produce alergias).
La soja transgénica puede generar
resistencia a los antibióticos. Esto es muy grave para todas las personas
y mucho más para niños con carencias nutricionales.
Por todas estas razones creemos que
intentar solucionar el problema del hambre y la desnutrición de grandes
sectores de la población con soja transgénica o que no haya sido
modificada genéticamente, provoca riesgos innecesarios.
Es necesario buscar alternativas
compatibles con la salud y la cultura de nuestra gente y que no provoquen
daños al ambiente en el que se desarrolla nuestra vida
Fuente: La
Jornada México, 2003
La otra cara
del boom de la soja en Argentina
Hambre, uniformación
alimentaria y dependencia tecnológica -
Benjamin Backwell negropio@yahoo.com - Pablo Stefanoni pablostefanoni@yahoo.com.ar
Las imágenes de niños flacos, de mirada
perdida y estómagos edematizados ampliamente transmitidas por las
principales cadenas televisivas del mundo han conmovido a la
"sociedad global", acostumbrada a recibir noticias de la extrema
pobreza en el Tercer Mundo. Esta vez, los rostros del hambre -en sus
versiones más crudas e inhumanas- no provenían del África subsahariana,
sino de las provincias más pobres del país considerado durante largo
tiempo "el granero del mundo", "el país del trigo y las
vacas".
Pero ni las cosechas récord, ni las
excepcionales condiciones geográficas han podido contrarrestar los
efectos de un modelo socioeconómico que ha arrojado a millones de
personas a los márgenes de la vida social, y cuyo colapso -en ausencia de
una alternativa superadora- ha incrementado considerablemente la pobreza y
la inseguridad alimentaria. La salida regresiva de la convertibilidad
(paridad peso-dólar) ha agravado las condiciones de vida de grandes masas
de la población cuyos escasos ingresos se han visto evaporados al ritmo
del aumento de los precios de los productos de primera necesidad (superior
al 75 por ciento desde diciembre de 2001).
Pese a contar con una de las más
elevadas producciones per capita de alimentos, gran parte de la
población argentina no puede acceder a una dieta que le permita cubrir
sus necesidades alimentarias básicas. "La desnutrición es la parte
visible de la crisis (alimentaria). La piel cambia de color y textura. Las
defensas del organismo bajan de golpe. Los deseos de comer desaparecen y
un estado de somnolencia se adueña del cuerpo. La situación es grave y
el futuro es dramático. No sólo por el deterioro físico, sino también
por los retrasos que produce en la inteligencia", le dijo al diario La
Nación el director del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (CESNI),
Alejandro O’Donnell.
Las causas más evidentes del brote de
hambre se asocian a la crónica crisis económica que enfrenta el país y
que estalló a fines de 2001. Sus manifestaciones más extremas -que
concentran la atención mediática- son sólo la punta del iceberg: más
del 20 por ciento de la población urbana está desempleada y un 53 por
ciento (más de 12 millones de personas) vive bajo la línea de pobreza;
una cifra que se eleva a 20 millones si se le suman los pobres rurales, no
contemplados en la Encuesta Permanente de Hogares. De ellos, alrededor de
2 millones de personas sobreviven con la ayuda social del Plan Jefes y
Jefas de Hogar, impulsado por el gobierno de Eduardo Duhalde, que le
otorga a cada beneficiario un exiguo subsidio de 150 pesos mensuales (unos
40 dólares) que no alcanza ni siquiera para cubrir el valor de la canasta
de bienes necesarios para salir de la indigencia.
El Sistema de Información, Evaluación y
Monitoreo de Políticas Sociales, dependiente del Ministerio de Desarrollo
Social, informa que siete de cada 10 niños nacen en hogares pobres y
cuatro viven en la indigencia, al tiempo que la brecha entre el ingreso per
capita del 10 por ciento más rico de la población y el 10 por ciento
más pobre se amplió casi un 70 por ciento en la última década de
aplicación de "reformas estructurales", que transformaron
profundamente la economía nacional.
Dentro y fuera de Argentina son muchos
quienes culpan a la corrupción de la clase política local por la falta
de rumbo que atraviesa el país "más integrado de América
Latina". Sin embargo, voces más radicales enfatizan los desastrosos
resultados de las políticas económicas impuestas por el Fondo Monetario
Internacional, con la complicidad de las elites políticas y económicas
domésticas. En una extraña declaración del culpabilidad, el titular del
Ministerio de la Producción, Aníbal Fernández, insistió en que
"esta tragedia se produjo porque Argentina tiene una sociedad enferma
y un grupo que gobierna que son unos hijos de puta", incluyéndose él
mismo bajo ese rótulo y dejando en evidencia la impotencia oficial para
hacer frente a la inédita crisis social que atraviesa el país.
El paraíso de los organismos genéticamente
modificados (OGM)
En apenas dos décadas, Argentina ha
pasado a ser el segundo productor de transgénicos del mundo. Pese a las
promesas de sus principales impulsores, la propagación de cultivos genéticamente
modificados (GM) no han hecho nada para mejorar la situación de creciente
inseguridad alimentaria en el país, más bien, como ha señalado
recientemente la organización ecologista Greenpeace, "fomentan el
modelo de agricultura industrial que socava la capacidad de autonomía del
pequeño y mediano productor, y su nivel de reacción cuando el Estado
falla".
En apenas veinte años, el campo
argentino se transformó en un proveedor de aceites y forrajes para
alimentar el ganado del "Primer Mundo" luego de haber sido
durante décadas un productor de alimentos de alta calidad. "Muchos
siguen repitiendo que Argentina es la ‘granja del mundo’, pero ése es
un diagnóstico equivocado", señala Jorge Rulli, uno de los
principales referentes del Grupo de Reflexión Rural (GRR). "El
actual modelo agropecuario, basado en la producción de soja (o soya) genéticamente
modificada, nos está transformando en una ‘republiqueta sojera’. El
monocultivo está destruyendo la seguridad alimentaria y la vida rural, y
en ese sentido es la antesala del hambre", sentenció.
Si bien la producción de soja viene
expandiéndose desde hace 20 años, su asociación con la siembra directa
y la utilización de semillas genéticamente modificadas Roundup Ready
(RR) -resistentes al glifosato- ha marcado un punto de inflexión, a
partir del cual se produjo un crecimiento vertiginoso que posicionó a la
soja como el cultivo más sembrado a nivel nacional, seguido por el trigo.
La simplificación del manejo de las malezas a través de un solo
herbicida fue la punta de lanza para el exitoso ingreso de esta variedad
desarrollada por la firma norteamericana Monsanto, que posee patentados
sus derechos de propiedad sobre las semillas RR y su descendencia.
"Tal como está armado el paquete
tecnológico, la siembra directa y la soja RR van de la mano",
explica Miguel Teubal, investigador del Centro de Estudios Avanzados de la
Universidad de Buenos Aires. "Con la introducción de la soja RR y la
siembra directa los productores pueden realizar dos cosechas al año, por
ejemplo, trigo y soja de segunda"; lo que, según los datos
disponibles, está requiriendo dosis crecientes de glifosato para acabar
con las malezas.
La superficie sembrada dedicada a la
producción de soja aumentó de casi 5 millones de hectáreas, a comienzo
de los años noventa, hasta 11.6 en 2001/02. En el mismo periodo, la
producción física de la oleaginosa pasó de 10 millones de toneladas a
un récord de 30 millones, transformando a Argentina en el segundo
productor mundial de soja transgénica, detrás de Estados Unidos, y en el
primer exportador de aceite y harina de soja. Según datos de la Secretaría
de Agricultura, durante el ciclo 2001/2, la soja pasó a representar
alrededor del 42 por ciento de la superficie y el 44 por ciento del
volumen total de granos producidos a nivel nacional.
Walter Pengue, experto en Mejoramiento
Genético Vegetal de la Universidad de Buenos Aires, advierte que "se
están reemplazando otros cultivos y sistemas productivos, y si esto se
pudiera cambiar al año siguiente no sería un problema, pero lo que está
sucediendo es que se están levantando montes enteros, frutales, tambos
(explotaciones dedicadas a la producción de lácteos) para la siembra de
soja y se está eliminando la diversidad productiva". En el mismo
sentido, un informe preliminar del Consejo Nacional de Coordinación de
Políticas Sociales, presidido por Hilda de Duhalde, advierte que la
extensión de la soja "ha disminuido la diversidad productiva,
desplazando a otros cultivos como el girasol, el maíz, el lino, el arroz
y el sorgo, y ha expandido la frontera agrícola hacia zonas antes
consideradas marginales, ecológicamente frágiles por desmontes, ha
incorporado tierras vírgenes o sustituido superficies tradicionalmente
dedicadas a la producción ganadera" (2).
El diario cordobés La Voz del
Interior (26-1-03), informa que "la soja se convirtió en la
nueva moneda de cambio, ya que los campos (independientemente del cultivo
que se implante) se cotizan en quintales de soja por hectárea. Incluso
tienen el mismo parámetro para los arriendos de tierra para tambos".
"Es por ello que muchos tamberos (productores de leche) dejaron la
actividad y viven de la renta de sus campos", le dice al mismo diario
Jorge Videla, que en agosto de 2001 debió desprenderse de su tambo de 3
mil litros diarios por la crisis del sector.
Al mismo tiempo, esta expansión de la
frontera agropecuaria amenaza seriamente reservas de biodiversidad como la
selva de los yungas en el norte argentino, cuya superficie es
progresivamente ocupada por la verde uniformidad de la soja. "Si
sigue este camino, a Salta le espera un futuro cercano con más
inundaciones y menos recursos naturales para sus habitantes", declaró
recientemente el director de la Fundación Vida Silvestre, Javier Corcuera.
De esta forma, mientras el hambre alcanza
niveles récord, enormes superficies cultivables se transforman en
"hectáreas fantasmas" dedicadas a producir commodities para
la exportación e incapaces de garantizar la seguridad alimentaria en el
territorio nacional. Así, la lógica del monocultivo, propia de los países
más vulnerables del mundo, se va introduciendo paulatinamente por los
poros de un modelo agroalimentario cada vez más dependiente de los
paquetes tecnológicos de las multinacionales.
Pese a las numerosas advertencias sobre
los potenciales riesgos de las modificaciones genéticas para la salud
humana, la introducción de la soja RR fue autorizada sin debate público,
mediante una resolución administrativa de la Secretaría de Agricultura
-bajo la gestión de Felipe Solá, durante el gobierno de Carlos Menem- y
sin la participación del Parlamento Nacional. "No hay ninguna ley ni
se realizaron ensayos previos por parte de los organismos oficiales. Se
tomaron decisiones a partir de ensayos realizados por las propias empresas
interesadas", denuncia Pengue.
Una agricultura sin agricultores
El boom de la soja GM transformó
al país en un "lugar estratégico" para Monsanto. Sus esfuerzos
"colonizadores" dieron sus frutos: más del 95 por ciento de la
producción local de soja es transgénica, producida con semillas RR, y la
facturación de la firma en el país aumentó de 326 millones de dólares
en 1998 a 584 millones en 2001. Anticipándose al derrumbe financiero y la
devaluación, Monsanto inauguró en la localidad bonaerense de Zárate una
nueva planta destinada a la elaboración de glifosato, materia prima del
herbicida Roundup, hasta ahora importado desde Estados Unidos.
"La principal ‘ventaja’ de las
semillas RR para los productores se vincula a la disminución de los
costos. La tecnología desarrollada es principalmente ahorradora de mano
de obra, pero no brinda necesariamente mejoras en los rendimientos por
hectárea", explica Teubal. Los productores ya no tienen que realizar
tareas de desmalezamiento y se facilitan las tareas de siembra -con la técnica
de siembra directa- por lo que la cantidad de trabajadores demandada
disminuye (1). Si bien no existen estudios que hayan medido el impacto de
las nuevas tecnologías sobre la expulsión de trabajadores rurales, de
acuerdo a las estimaciones realizadas "la incorporación de la soja
RR ‘ahorra’ entre un 28 y un 37 por ciento de la mano de obra en las
tareas de siembra (según la zona y las características de la producción),
siendo indiferente con respecto a las tareas de cosecha". "Mil
hectáreas de soja pueden ser manejadas por sólo cuatro personas,
mientras que esa superficie, dedicada al tambo, genera cerca de 20 puestos
de trabajo", informa el suplemento rural de La Voz del Interior.
De esta forma se tiende a consolidar un
modelo de "agricultura sin agricultores", que incrementa
fuertemente la dependencia de los productores -usuarios de los paquetes
tecnológicos- y cercena progresivamente su capacidad de decisión autónoma
sobre qué y cómo producir. Al mismo tiempo, las economías de escala
derivadas de la mecanización de la agricultura y los métodos de siembra
directa, indujeron una fuerte concentración de las explotaciones que dejó
afuera a una gran cantidad de pequeños agricultores. El Foro de la Tierra
y la Alimentación ha denunciado que en los últimos años se ha producido
una "contrarreforma agraria" de la mano del avance de los
cultivos orientados al mercado internacional: "hacia el interior de
las explotaciones agrícolas se desplazaron, tanto los cultivos
tradicionales destinados al consumo interno del país como la explotación
ganadera -por la reducción del número de cabezas de ganado y la
implementación del engorde a corral (feed lot)-". Según
estimaciones de una encuesta privada realizada en casi toda la región
pampeana, la cantidad de explotaciones se redujo un 31 por ciento en el
periodo 1992-1997.
En las zonas marginales de las grandes
ciudades, "los saberes que los trabajadores rurales expulsados tenían
en el campo les serán negados, deteriorando su autoestima y potenciando
los conflictos del desarraigo. Así, las personas se convierten en una
especie de ‘inválidos’, pasando a depender de los planes
asistenciales y el clientelismo político", señala Rulli.
Las consecuencias de estas
transformaciones regresivas en la vida rural, junto a las políticas de
ajuste y exclusión social, fueron destruyendo la seguridad alimentaria en
el país, imposibilitando el acceso a los alimentos de grandes masas de la
población, reduciendo la diversidad productiva y separando cada vez más
a los productores de los consumidores. "En muchos sentidos, Argentina
no era un típico país agroexportador, porque exportábamos los mismos
productos que consumíamos, y eso era una fuente se seguridad alimentaria"
-dice Teubal- pero "la introducción de los cultivos de soja GM ha
incrementado fuertemente nuestra vulnerabilidad".
La disminución de la oferta de numerosas
producciones por el vertiginoso avance de los granos sobre los otros
cultivos, la ganadería, la lechería o la apicultura, sumada a la
apertura de mercados tradicionales para la exportación de carnes
-cerrados luego de la aparición de casos de aftosa- presionaron
fuertemente sobre los precios internos de los alimentos esenciales.
"Hasta el año pasado no percibíamos este fenómeno porque (con la
sobrevaluación del peso) podíamos acceder fácilmente a los productos
importados", señala Pengue. Una alternativa que se ha cerrado luego
de la devaluación del 250 por ciento de la moneda nacional.
¿Solidaridad o uniformación
alimentaria?
La otra cara de la moneda de estatransición
hacia una suerte de "republiqueta sojera" se vincula al objetivo
de incorporar a los propios excluidos por el modelo como consumidores del
principal producto de la "nueva agricultura", con el argumento
de reforzar la lucha contra el hambre. La Asociación Argentina de
Productores en Siembra Directa (Aapresid) -integrada por los grandes
productores de soja RR- ha puesto en marcha la campaña "Soja
Solidaria" consistente en la donación del 1 por
ciento de sus cosechas con el objetivo de "acabar con el hambre en
Argentina". Contra la opinión de numerosos especialistas, afirman
que la soja es un alimento de alta calidad que "prácticamente puede
reemplazar a la carne en nuestra dieta".
La campaña es apoyada por los grandes
medios de comunicación, que llegan a publicitar a la Soja Solidaria como
una "brillante idea que puede cambiar la historia", y por Cáritas
Argentina, cuyo director nacional, Eduardo Serantes, señaló que, a
partir de la información recabada por su institución, "no existen
evidencias de que la soja, por ser transgénica, traiga problemas para la
salud de los consumidores", pero sin mencionar las fuentes que
respaldan esas afirmaciones ni las controversias existentes en ámbitos
científicos acerca de los OGM.
Los cargamentos de "soja
solidaria" llegan a casi todo el país, ayudados por las donaciones
de gasoil de Texaco-Chevron. En pocos meses, han logrado introducir el
consumo de soja -un alimento casi desconocido en la dieta nacional- en
centenares de comedores, escuelas públicas, hospitales y geriátricos,
mediante una amplia red de capacitadores encargados de "enseñar"
a cocinar la soja y "difundir sus valores nutritivos".
De acuerdo a la información brindada por
el coordinador de la campaña, Ezequiel Schnyder, unas 700 mil personas en
todo el país se "benefician" directamente con el programa,
aunque "si incluimos a quienes se autogestionan, y consiguen en forma
directa la donación del frijol, se podría decir que cerca de un millón
de personas están adheridas al plan, directa o indirectamente".
Una de las estrategias de los promotores
de la campaña es la donación de máquinas productoras de
"leche" de soja en escuelas o comedores incapaces de obtener la
cantidad de leche de vaca necesaria para responder a la creciente
afluencia de niños con déficit alimentario. En el hogar Felices los Niños,
del polémico cura Julio César Grassi -involucrado en varios escándalos
financieros durante el menemismo- "3 mil 500 chicos se alimentan
gracias a la soja". "Con los 3 mil kilos de soja recibidos
pudimos alimentar a los niños durante un mes. Por ejemplo, en la casa de
los bebés las cocineras prepararon hasta una torta de cumpleaños de
soja, ahora estamos trabajando para introducirla en la panadería",
dice Grassi (revista Gente, 14-5-02).
Incluso se ha anunciado la donación de
una "planta solidaria" al hogar "Madre Tres Veces
Admirable" de la ciudad de La Plata -gestionado por el cura Carlos
Cajade- para producir "leche", hamburguesas, milanesas y
golosinas de soja, y repartirlas entre los comedores sociales de la región,
además de alimentar a los 800 niños del hogar que trabajarán en la
planta. El objetivo es alcanzar una producción de 30 mil raciones de
alimentos por día, con una materia prima de mil kilos de la legumbre (Clarín
Rural 30-11-02).
De esta forma, los impulsores de la
iniciativa tratan de vencer la resistencia al consumo de soja entre la
población argentina (aun cuando el producto se entrega gratuitamente).
Una reacción asociada tanto a cuestiones prácticas (la larga cocción y
el costo energético necesario para que el alimento resulte inocuo), como
al sentido que tradicionalmente se le ha dado a lo que es "comer
bien" en un país con una producción abundante y variada de
alimentos de origen animal y vegetal, con la mayor disponibilidad de proteínas
de origen animal de América Latina.
Los resultados de la campaña son aún
inconmensurables, pero se pueden avizorar varios elementos de riesgo.
Sergio Britos, investigador del CESNI, advierte que "la leche de vaca
es una parte irreemplazable de la dieta de los niños, por lo que su
reemplazo por la mal llamada ‘leche’ de soja provoca déficit de
calcio, y la limitada capacidad del organismo para absorber el hierro
presente en la soja aumenta las probabilidades de anemia".
Por otra parte, la soja GM consumida en
Argentina posee altas cantidades de residuos tóxicos. Al igual que en
otros países, los controles estatales fueron flexibilizándose al ritmo
de las necesidades de las trasnacionales impulsoras del "nuevo
modelo" agropecuario: hasta el advenimiento de los cultivos transgénicos
el máximo de residuos de glifosato permitido en cultivos o alimentos
derivados era de 0.1 ppm, pero a mediados de los años noventa, junto a la
implementación de la soja RR, el máximo fue establecido en 20 ppm, un
incremento de 200 veces el límite anterior. En un trabajo denominado
"Toxicología del glifosato: riesgos para la salud humana",
Jorge Kaczewer señala que estos vestigios de glifosato y sus metabolitos
en la soja transgénica están presentes también en alimentos elaborados
en base a la leguminosa. Como los análisis de residuos de glifosato son
complejos y costosos, no son realizados rutinariamente por el gobierno en
Estados Unidos (el primer productor mundial de soja RR) y nunca fueron
realizados en Argentina.
En julio de 2002, un foro sobre
alimentación convocado por el gobierno nacional argentino, elaboró un
documento titulado "Criterios de incorporación de la soja" (3).
Allí se dice categóricamente que "el jugo de soja no debe ser
denominado ‘leche’ pues no la sustituye de ninguna manera". Al
mismo tiempo que se advierte que la soja no debe ser presentada como una
"panacea alimentaria", y que sólo debe ser consumida en
cantidades moderadas y como parte de una dieta diversa y balanceada,
remarcando "las consideraciones nutricionales que desaconsejan el uso
en niños menores de cinco años y especialmente en menores de dos años".
Las mismas advertencias fueron realizadas en el documento preliminar
"Consideraciones sobre la soja en la alimentación" (2).
Por su parte, la Asociación Argentina de
Dietistas y Nutricionistas Dietistas, en un trabajo denominado "Mitos
y verdades sobre la soja" (4), informa que mientras la leche de vaca
contiene entre 110 y 140 mg de calcio por cada 100 ml, el jugo se soja sólo
contiene entre 2 y 13 mg. Por otra parte -continúa el informe- "la
forma en que la naturaleza presenta el calcio en la leche de vaca es más
aprovechable para nuestro organismo, en tanto que el calcio de origen
vegetal es de pobre utilización". La alta concentración de fitatos
presente en la soja interfiere su absorción, al igual que ocurre con el
hierro y el zinc, dos minerales de máxima importancia: el primero, como
protector contra anemias y el segundo, por su papel en los procesos
inmunitarios.
A pesar de estas advertencias, las
autoridades -nacionales y provinciales- miran para otro lado, mientras la
"soja solidaria" impone nuevos hábitos alimentarios y altera la
identidad alimentaria nacional en función de los intereses de las grandes
empresas semilleras extranjeras y de los terratenientes nativos. La
imposición de la soja en los segmentos más vulnerables de la población
está creando una suerte de "apartheid alimentario".
Mientras las clases acomodadas pueden continuar con una dieta
diversificada, grandes masas de excluidos deberán conformarse con
"alimentos para pobres", consumiendo los excedentes que los
grandes productores agroindustriales no pueden colocar en el mercado
internacional. "El punto es que estos cambios del modelo alimentario
es un negocio. No tienen nada que ver con las necesidades de la gente. La
tecnología no es neutral y las semillas GM no resuelven el problema del
hambre, de la misma forma que la Revolución Verde tampoco lo resolvió",
remarca Teubal.
Para otros analistas, las consecuencias
de la "economía de la soja" son aun más alarmantes. "Hoy,
el único cultivo financiado por los bancos es la soja. Ése es un dato
muy fuerte porque no tendría sentido culpar a los productores", dice
Rulli, y continúa: "Es probable que si nosotros fuéramos
productores no podríamos producir otra cosa que no sea soja. Es un caso
único en el mundo. Yo creo que con esto la Argentina se anticipa al ALCA,
en el sentido que se le asignó un rol como país en la distribución
internacional del trabajo en los marcos de la globalización. Un rol de
productor de soja. Lo único que hace peligrar el modelo sojero es que no
puede alimentar a los 37 millones de argentinos, con lo cual esto va a
estallar, va a volver a estallar".
Si bien el debate sobre temas ecológicos
y agroalimentarios continúa sin formar parte de la agenda del "campo
progresista" argentino, algunos cambios procesados en los movimientos
sociales en el último año son alentadores. Por primera vez comienzan a
discutirse cuestiones tales como la necesidad de una reforma agraria.
"Ésa es la única solución, en el marco de un nuevo tipo de economía,
y esto sólo puede ser posible si existe suficiente presión ‘desde
abajo’", dice Teubal, y cita como ejemplos el desarrollo del
Movimiento Campesino de Santiago del Estero -que viene desafiando la
represión del caudillo peronista Carlos Juárez-, las huertas
comunitarias y los mercados alternativos que promueven nuevas relaciones
entre productores y consumidores. Todos ellos, evidencias de nuevas prácticas
que algunos han denominado "economía popular"
Notas
(1)
Por otro lado, los precios del glifosato y las semillas RR que se pagan en
Argentina son sensiblemente inferiores a los de Estados Unidos o Europa, y
Monsanto muestra una mayor flexibilidad en relación a la defensa de sus
derechos de propiedad sobre la descendencia de las semillas RR. Una
actitud que es corrientemente asociada a una estrategia comercial agresiva
tendiente a ganar el mercado argentino
(2)
"Consideraciones sobre la soja en la alimentación", documento
preliminar, Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales,
Buenos Aires, enero 2003
3)
http://www.politicassociales.gov.ar/novedades/foro_pan/foro_intro.asp
4)
http://www.aadynd.org.ar/detalle_inf.php?id=
18&PHPSESSID=2bcf742c00c9b92899b3c9ae67867c4cArgentina: de granero del mundo
a "republiqueta sojera"
Fuente
Rebelión Octubre
2002
El modelo agro-exportador argentino
En Argentina se producen 70 millones de toneladas de cereales, y más de 90
millones de toneladas de productos agrícolas por año. Si bien somos un
país eminentemente agropecuario, las características del modelo productivo
hacen que hoy gran parte de nuestra población no pueda cubrir sus
necesidades alimenticias básicas.
Esta paradoja se explica por el modelo agroalimentario implantado al
amparo de los procesos de globalización neoliberal. Se trata de un modelo
dominado por las grandes empresas transnacionales y las tecnologías que
ellos controlan: los supermercados en la distribución final de alimentos,
la gran industria alimentaria, la industria semillera y de agrotóxicos, y
el capital financiero concentrado (pool de siembra). Un modelo que produce
materias primas (commodities) para la exportación, y no alimentos en
cantidad y calidad suficientes para nuestra población, obligando a veces a
la importación de alimentos que antes producían nuestros productores
rurales.
Un modelo que produce a gran escala, con "ahorro" de mano de obra, donde
el capital financiero (fondos de inversión) arrienda las tierras de los
productores explotándolas en función del máximo beneficio, degradando el
medioambiente y comprometiendo su capacidad productiva futura. Un modelo
que ya ha expulsado más 200.000 agricultores, trabajadores rurales y sus
familias. Un modelo que, en definitiva, impulsa una agricultura industrial
"sin agricultores"; que convierte un recurso renovable como el suelo, en
un recurso no renovable o altamente degradado en su estructura
físico-química y en su diversidad biológica. Una agricultura que es sólo
un paso de mediación en la reproducción del capital financiero, el cual
invierte en el recurso tierra extrayéndole todo su potencial rentable
hasta agotarlo; expulsa a los agricultores, y se va hacia nuevos destinos
más lucrativos, dejando un desierto a sus espaldas.
La concentración de la tierra y la expulsión de campesinos
El avance de los cultivos orientados al mercado internacional impulsó la
expansión de la frontera agropecuaria. Por un lado, se destinaron a la
producción tierras que no eran de uso agrícola, deforestando bosques y
selvas nativos, como las yungas salteñas. Esta incorporación de nuevas
tierras para la agroexportación produce conflictos con los campesinos que
trabajan y ocupan legítimamente esas tierras, con las comunidades de los
pueblos originarios (ocupantes ancestrales de esos espacios), generando
también un profundo deterioro ambiental, en algunos casos irreversible
(1).
Por otro lado, hacia el interior de las explotaciones agrícolas, se
desplazaron tanto los cultivos tradicionales destinados al consumo interno
del país como la explotación ganadera -por la reducción del número de
cabezas de ganado y la implementación de engorde a corral (feed lot). Como
consecuencia se redujo la variedad de productos y el empleo de
trabajadores rurales. A través de estos mecanismos, en los últimos años se
ha producido una "contra reforma agraria" que ha concentrado la propiedad
de la tierra en pocas manos.
Las unidades de producción familiar y/o campesina, como así también las
unidades chacareras, han disminuido su presencia entre el 25 y el 35 por
ciento. De esta forma aumenta la fuerza de los actores más poderosos y se
extranjeriza gran parte de la propiedad rural.
El monocultivo de soja y el control de las multinacionales sobre la
producción
El modelo agropecuario actual se basó desde un inicio en la producción de
soja transgénica. En nuestro país casi el 100% de los cultivos de soja son
transgénicos, es decir, genéticamente manipulada para tolerar el
agroquímico (Round Up ) que produce Monsanto, la misma multinacional que
tiene el derecho de propiedad sobre la semilla.
La semilla patentada por Monsanto, más los insumos necesarios que también
provee esta empresa, conforman un paquete tecnológico que aumenta la
dependencia de los agricultores con respecto a estas compañías. Este
control de los insumos agrícolas disminuye muchas veces la capacidad de
decisión de los pequeños productores y campesinos en la elección de
producir sin agrotóxicos nocivos para la salud y el ambiente o producir
con los saberes campesinos, indígenas, sumando la aplicación de
tecnologías libres de agrotóxicos y transgénicos, como la agricultura
orgánica plantea en el marco de la agroecología; producir granos para el
ganado del primer mundo o producir para alimentar a los pueblos.
Lamentablemente, los agricultores cada vez tienen menos poder de decisión
sobre qué producir, cómo producir y para quién producir.
El modelo de la soja transgénica es un claro ejemplo del avance de las
transnacionales por el monopolio del comercio y la privatización de
materiales genéticos que son patrimonio de la humanidad y por ende, no
apropiables en forma privada. En pocos años el capitalismo avanzó hacia el
manejo casi total del principal insumo de la producción agropecuaria: la
semilla. De las siete mil empresas que en los '80 controlaban la
producción de semillas en el mundo, actualmente, sólo alrededor de veinte
dominan el 50% de ese mercado a escala mundial. (2)
La "solución" de la Soja Transgénica para el hambre
En la Argentina de hoy 6 millones de personas, un cuarto de la población
urbana, se halla por debajo de la línea de indigencia, esto es, no tienen
ingresos suficientes para alimentarse adecuadamente. Frente a esta
situación, los grandes productores de soja proponen repartir las sobras
del modelo: soja transgénica forrajera para consumo animal. Con la excusa
del hambre, los impulsores de la campaña "Soja solidaria" buscan
legitimarse ante la sociedad como "socialmente responsables" al donar el 1
por mil de su producción (30 mil toneladas por año).
Sin embargo, en sus comunicados internos colocan como objetivo general de
esta campaña "Incorporar la soja como un nuevo hábito en el consumo de
alimentos para la población" (documento de AAPRESID, Asociación Argentina
de Productores de Siembra Directa).
Con esta declaración queda claro que el fin de esta campaña no es terminar
con el hambre sino "abrir nuevos mercados" para sus productos; no es
lograr la autonomía alimentaria de la población sino atar al país al
monocultivo sojero tanto en la producción como en el consumo, instalando
definitivamente a la Argentina como "republiqueta sojera".
También hay que señalar que a nivel nutricional, la soja no es la
maravilla que pretende vendernos esa campaña. Como expresó el Foro de
Nutricionistas (Foro para un Plan de Alimentación y Nutrición, con el
auspicio de UNICEF) en Julio de 2002, que a partir de la convocatoria del
gobierno nacional reunió a especialistas de distintas instituciones (FAO;
UNICEF; Universidades Nacionales; Poder Legislativo; Ministerios de Salud;
Ministerio de Desarrollo Social; Ministerio de Educación, Ciencia y
Tecnología; Ministerio de Economía, Ministerio de la Producción; INTA,
Programa Social Agropecuario, Sociedad Argentina de Pediatría, Minifundio,
hospitales, laboratorios, Asociación Bonaerense de Dietistas y
Nutricionistas, Asociación de Ayuda Materna, Caritas, PAMI, CESNI, Iram, y
otros): "En cuanto al uso de la Soja, se recomienda puntualizar cuál es su
real valor nutricional, su uso adecuado como complementación en el marco
de una alimentación variada y completa, y la recomendación de no denominar
a la bebida obtenida de la soja (jugo) como "leche" [leche de soja], pues
no la sustituye de ninguna manera. (...) es deficitaria en muchos
nutrientes, y por su alto contenido de fitatos interfiere en la absorción
del hierro y del zinc; tampoco es una buena fuente de calcio. (...) La
utilización de soja debe contemplar el impacto ambiental y social, los
requerimientos de capacitación para su adecuada utilización, la dificultad
de su incorporación en el contexto de la cultura alimentaria y las
consideraciones nutricionales que desaconsejan el uso en niños menores de
5 años y especialmente en menores de 2 años". Este extracto muestra que,
incluso entre quienes no critican el modelo agropecuario hegemónico, se
cuestiona el uso de la soja como solución al problema de la alimentación.
Frente a las propuestas "solidarias" de llevar el monocultivo de la
producción al "monoconsumo" en la alimentación existen alternativas que
hacen hincapié en la diversidad nutricional y cultural que ha
caracterizado tradicionalmente a la Argentina.
Contra los embates del modelo transgénico se presentan hoy múltiples
iniciativas que rescatan desde las formas tradicionales de producción, la
autosuficiencia alimentaria en tanto derecho para mantener y desarrollar
la propia capacidad para producir alimentos básicos.
Estas iniciativas existen y están en marcha en muchos lugares de nuestro
país y el mundo y constituyen soluciones que funcionan en el terreno a
pesar de no contar con el apoyo y los recursos que ameritan
Referencias
(1) Censo Agropecuario, 1988.
(2) Agro y Alimentos en la Globalización, Miguel Teubal y Javier Rodriguez.
Buenos Aires, Abril de 2002.
Foro de la Tierra y la Alimentación
090204 - Los números del silencio
En
los últimos años, la Argentina se convirtió en el país de la soja.
No es porque sea el principal productor mundial del poroto, ya que la
superan EE.UU.. y Brasil. Fue porque aquí, como en ningún otro país, el
cultivo ha cobrado tal relevancia económica que muchos le atribuyen no
sólo gran parte de responsabilidad en la reactivación, sino además una
enorme importancia para el futuro.
La irrupción de la soja fue tan veloz que descolocó a muchos libros de
geografía, que todavía hablan del trigo y la carne como los principales
productos agropecuarios del país. No lo son. Desde la campaña 1996/97 la
soja viene arrasando sin pausa, con sucesivos récordes que elevaron la
cosecha de las 11 millones de toneladas de entonces hasta los 36,5
millones que se esperan este año. El cultivo ya ocupa la mitad de la
superficie sembrada. Y representa la mitad de la cosecha.
En términos macroeconómicos, el aporte del poroto también es mayúsculo.
Como el 95% de la cosecha se exporta, la soja implicó ingresos el año
pasado por casi 7.500 millones de dólares, que representaron nada
menos que 46,8% de las divisas generadas por el campo y 25,3% de los
embarques del país. Hay pocos casos en el mundo como éste.
Básicamente la soja explicó el salto que pegaron las exportaciones
argentinas el año pasado, que fue de 23%. Los embarques de la oleaginosa
crecieron el 35%, fundamentalmente a raíz de los mejores precios y la
fuerte demanda desde China, que por sí sola explicó negocios por unos
2.300 millones de dólares.
Para cualquier Estado, semejante dependencia sería un dato a tener en
cuenta. Pero aquí, el Ministerio de Economía por ahora disfruta de esta
bonanza. Es que la soja tributa entre 20 y 23,5% por derechos de
exportación, lo que supone cerca de 2.000 millones de dólares en
ingresos para el Fisco. Las retenciones, así, explican cerca del 10%
de la recaudación. Son una cuarta parte del IVA y la mitad de Ganancias.
El rápido crecimiento de la soja tiene una explicación. En épocas de vacas
flacas para los productores, la soja fue un refugio, en especial a partir
de que en 1996 la introducción de variedades transgénicas permitió un
ahorro de los costos de casi 20%. Ahora, tras la salida de la
convertibilidad y a pesar de las retenciones, los números del campo
mejoraron. Y con la soja los chacareros están haciendo un pingüe negocio.
Basta comparar algunas cifras. En 2001, con una cosecha de casi 27
millones de toneladas, la soja se pagaba unos 170 pesos/dólares, por lo
que los productores embolsaban cerca de 4.500 millones. Ahora, por
la devaluación y los mejores precios externos, la tonelada cotiza a unos
700 pesos. Así la próxima cosecha repartirá unos 25.000 millones de
pesos entre los chacareros. El salto supera con creces el aumento de
los costos de producción, y mucho más la tasa de inflación.
"El chacarero, cuando tiene plata, la gasta e invierte", dice uno
de los dichos que gobiernan la economía de estos pagos. Desde la
devaluación, esa cita se convirtió en una realidad palpable, cuyo síntoma
más visible fue una rápida reactivación en muchas zonas del interior.
Solamente en la siembra de este año, en rigor, el sector gastó unos 13.000
millones de pesos. Y más del 60% de esa cifra correspondió a la soja.
Esas inversiones inician una compleja cadena que comienza en el campo y
concluye en las industrias aceiteras, que muelen el poroto y lo convierten
en aceite y "pellets" (harina). En ese sector agroindustrial también se
están anunciando grandes inversiones para ponerse a tono con la mayor
cosecha. En total, se estima que se gastarán en dos años unos 500
millones de dólares.
Además de un incremento continuo de las siembras, desde 2002 los
chacareros están recuperando el terreno perdido en los noventa. Lo hacen
capitalizándose, es decir que invierten cifras considerables en maquinaria
agrícola, camionetas, etcétera.
El de la maquinaria es el caso más notable. En 2003 se vendió 360% más
de tractores y 430% más de cosechadoras que el año anterior. Pero el
rubro automotor también siente el impacto: las ventas de camionetas
saltaron de 20.400 a 43.100 unidades |
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